3 – Confortará mi alma 

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Jehová es mi pastor

3 – Confortará mi alma

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

1/4 – El amor redentor

El Amor que Vale

Serie: El Amor Redentor

1/4 – El amor redentor

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaq

MUJER: EN EL MUNDO ESTÁS, PERO DEL MUNDO NO ERES

Esclavos de Cristo

MUJER: EN EL MUNDO ESTÁS, PERO DEL MUNDO NO ERES

Johanna Ramírez Suavita

En estos tiempos de confinamiento son muchos los pensamientos que vienen a nuestra mente y muchas las dudas que se quieren sembrar en nuestro corazón. Las avalanchas de noticias y opiniones terminan abrumándonos y por momentos no sabemos qué actitud tener. Esto es normal, hermanas, y no está mal sentirlo. El punto realmente importante es hacia dónde nos lleva todo esto: ojalá la respuesta siempre sea Cristo.

Ser creyentes no nos hace inmunes ante el dolor, la enfermedad o la inquietud, recuerden cómo el mismo Señor Jesucristo nos advierte que tendremos aflicción (unas veces más que otras) pero que confiemos en Él porque ya ha vencido (Juan 16:33). No obstante, sé que no siempre podemos mantener la calma y que si bien conocemos su promesa, a veces la obediencia nos cuesta. En mi caso, cuando apenas empezaba todo en nuestro país Colombia, tuve un momento de incertidumbre y agobio: pensaba en cuánto duraría esta situación, miraba la despensa e intentaba calcular cuántos días de provisión teníamos, descargaba aplicaciones para tener mercados a domicilios y buscaba todas las formas posibles de tener el control. Hasta que un día, sentada en la sala de la casa conversando con mi esposo (y pastor), reconocí sinceramente que no era posible, que en mis fuerzas nada podía hacer, porque detrás de todos estos esfuerzos estaba la necesidad y la necedad de querer tener resuelto cada detalle. Entonces entendí que no hay nada más esperanzador y consolador que descansar en Jesús.

Hermanas, las que somos esposas debemos ser ayuda idónea para nuestros maridos en estos momentos, debemos apoyarlos en todo, confiar en las decisiones sabias que ellos han de tomar guiados por el Señor, y ser buenas administradoras de la provisión que hay en casa, aprovechar estos tiempos para conocer más a nuestros hijos y llevarlos amorosa y cálidamente a los pies del Señor.

Las que no son casadas pero que son hijas o hermanas también son llamadas a manejar con dominio propio y sabiduría cada día. Pero ciertamente, todas estamos en el deber de testificar a Cristo, de anclarnos en Su Palabra y exaltarle en cada momento sin importar qué tan agotador haya sido el día, pues reconocemos y afirmamos que todo lo que sucede está enmarcado en su soberanía y ha sido decretado por Él. Dios, que es bueno y misericordioso nos conoce más que nadie, y por eso podemos descansar confiadamente en que proveerá en nuestro hogar conforme a su voluntad y, además, nos dará la verdadera paz para transitar en cualquier situación que se nos presente (Filipenses 4:71 Pedro 5:7).

Queridas mujeres, diariamente vemos cómo para el inconverso permanecer en casa puede parecer un castigo, un yugo difícil de cargar, algo aburridor y por eso intenta encontrar en el mundo respuestas ante esta pandemia. Busca refugios vanos en las energías, en los buenos pensamientos, en los sentimientos, o en dioses creados a imagen del hombre en donde una falsa piedad debería torcer su voluntad. Sin embargo, los hijos de Dios nos gozamos en nuestros hogares, en la bendición de poder permanecer allí para conversar, para orar en familia, para disfrutar de todo aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Nosotras no vemos un refugio más perfecto, una roca más firme y un consuelo más efectivo que Dios mismo (Salmos 62:7). Es por esto que la invitación en esta y cualquier otra calamidad que podamos enfrentar en lo que nos quede de vida es que seamos luz en la oscuridad, calma en el caos, pero no por lo que nosotras tengamos para ofrecer, sino porque testificamos la poderosa y grandiosa obra de Jesús.

Hoy, mañana y siempre oremos fervientemente a nuestro buen Dios para que podamos hablar a otros de su gracia  y para que le amemos más cada día, confiada y plenamente, para que con nuestros ojos puestos solamente en Jesús, seamos capaces de responder ante la presión del mundo y el afán de cada día. Que el desasosiego no nos sobrepase, sino que sea Su Palabra la que nos reconforte y nos embriague desde que salga el sol hasta que se ponga de nuevo.

Bautista reformada. Redimida por gracia. Esposa de Eduar y mamá de Antonia.

 

Bautizándolos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Bautizándolos

 J.V. Fesko

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Creo que cuando las personas miran el bautismo, tienen una comprensión limitada de por qué Jesús ordenó que bauticemos a Sus discípulos. La mayoría de las personas probablemente asocian el agua con la limpieza, que es una conexión precisa dado el mensaje del profeta Ezequiel de que Dios rociaría agua sobre Su pueblo (Ez. 36:25). La limpieza del pecado, sin embargo, es solo un elemento en el significado e importancia del bautismo.

El mandamiento de Cristo de bautizar en última instancia descansa sobre Sus propias acciones.

En lugar de enfocarse en el individuo, Dios usa el agua en conexión con el contexto más amplio de la historia de la redención. A lo largo de la Escritura, el agua y el Espíritu aparecen en contextos que despliegan nuevas imágenes de la creación. El Espíritu Santo sobrevoló la creación (Gn. 1:2). Noé envió una paloma (la representación simbólica que el Nuevo Testamento le da al Espíritu) sobre las aguas del diluvio que habían disminuido (Gn. 8:8-12Mt. 3:16). Cuando Israel fue bautizado en el Mar Rojo, Dios colocó Su Espíritu, al cual representó como un ave que revolotea, en medio de Israel (Ex. 14:21-22Dt. 32:10-12Is. 63:11-141 Cor. 10:1-4).

Cuando Jesús fue bautizado, el Espíritu descendió sobre Él en forma de paloma (Mt. 3:16). Dios empleó agua junto con la obra del Espíritu para producir nuevas creaciones, ya sea la primera creación, la tierra recreada después del diluvio, la creación de Israel como nación o la piedra angular de la nueva creación a través de Jesús, el último Adán (1 Cor. 15:45).

Dios estaba enviando un mensaje de que, a fin de cuentas, haría de los nuevos cielos y la nueva tierra, una obra del Dios trino a través de la obra de Su Hijo por el agua y la obra del Espíritu Santo. Esta promesa aparece, por ejemplo, en el libro del profeta Joel: «Y sucederá que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne» (Jl. 2:28). Esta es la promesa que Juan tenía en mente cuando dijo a la multitud en el desierto: «Yo os bauticé con agua, pero Él os bautizará con el Espíritu Santo» (Mc. 1: 8). Y esta es la promesa que Cristo cumplió en Pentecostés.

Hay dos elementos notables que vinculan los eventos del Pentecostés con el mandato de bautizar que Cristo dio en Su Gran Comisión (Mt. 28:18-20). Primero, esto cumplió la profecía del Antiguo Testamento, como hemos notado. Pedro les dijo a las multitudes que los eventos que estaban presenciando eran un cumplimiento de la profecía de Joel de que Dios derramaría Su Espíritu sobre toda carne (Hch. 2:18-21). Esta es también la promesa de Juan acerca del bautismo del Espíritu Santo. El sermón de Pedro en Pentecostés confirma esto: «Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís» (Hch. 2:33). Cristo bautizó a la iglesia en el Espíritu Santo: Él comenzó el derramamiento del Espíritu sobre toda carne.

En segundo lugar, de acuerdo con Su mandato de bautizar a las naciones, observa que personas de muchas naciones, judíos y gentiles, se reunieron en Pentecostés (Hch. 2:9-11). Jesús estaba bautizando a toda carne, estaba bautizando las naciones con el Espíritu, y al hacer esto, los estaba trayendo a la nueva creación. Por lo tanto, cuando la iglesia bautiza a los discípulos de Cristo, le dice al mundo y al pueblo de Dios a través de la predicación del evangelio, tanto en palabras como en agua, que Cristo está derramando el Espíritu, limpiando a las personas de sus pecados, uniéndolos a Sí mismo, y trayéndolos a los nuevos cielos y la nueva tierra.

Por lo tanto, el mandamiento de Cristo de bautizar en última instancia descansa sobre Sus propias acciones: Su derramamiento del Espíritu sobre las naciones para unir a un pueblo a Sí mismo, para limpiar a Su novia de toda mancha y arruga para que pueda presentarla como santa y sin defecto (Ef. 5:25-27). Esto es lo que Pablo llamó el lavamiento de la regeneración y la renovación (Tit 3:5; ver Mt. 19:28).

Así que el bautismo predica un mensaje a través del agua, aunque este mensaje solo puede escucharse y ser eficaz cuando se une a la predicación de la Palabra. El agua sola no tiene poder para salvar o limpiar. Más bien, junto con la predicación de la Palabra, Dios a través del Espíritu salva y santifica. En el lenguaje teológico técnico, el bautismo es un medio de gracia.

Es por eso que debemos bautizar a los discípulos de Cristo; es el medio elegido por Dios para salvar y santificar a Su pueblo. Bautizamos porque, en las palabras del Catecismo Menor de Westminster, «es un sacramento, en el cual, el lavamiento con agua, en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, significa y sella nuestra unión con Cristo, nuestra participación en los beneficios de la alianza de gracia y nuestro compromiso de ser del Señor» (P & R 94). Bautizamos, por lo tanto, en el nombre de la Trinidad porque Dios ha enviado a Su Hijo, quien ha derramado Su Espíritu, y Él está haciendo los nuevos cielos y la nueva tierra, nos está limpiando de nuestro pecado, y nos ha unido a Jesús, el último Adán, que está marcando el comienzo de la nueva creación, los nuevos cielos y la nueva tierra.

Este es un entendimiento profundo del bautismo y al cual todos debemos apegarnos, ya sea que recibamos el bautismo personalmente o lo observemos administrado a otros.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
J.V. Fesko
J.V. Fesko
El Dr. J.V. Fesko es decano académico y profesor de Teología Sistemática y Teología Histórica en el Seminario Teológico Reformado en Jackson, Misisipi, Estados Unidos de América. Es autor de numerosos libros, incluyendo Reforming Apologetics [Reformando la apologética] y Word, Water, and Spirit [Palabra, agua y Espíritu].

M21 – Pensamiento sano

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M21 – Pensamiento sano

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/pensamiento-sano/

Carmen Espaillat: La Biblia te invita a desarrollar buen juicio. De acuerdo a Nancy Leigh DeMoss, esto es muy importante.

Nancy Leigh DeMoss: No puedes amar a tu esposo y a tus hijos si no tienes sano juicio. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes claridad de pensamiento, vas a responder de manera poco amorosa.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

A veces, las presiones vienen hacia ti tan rápido, que parece que no pudieras pensar con claridad, pero Nancy ha estado explicando cómo Dios nos puede enseñar a pensar con claridad, a tener un sano juicio, no importa qué. Es parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: En esta serie de Tito capítulo 2, estamos hablando sobre una virtud que he llegado a creer que es fundamental para vivir la vida cristiana. Si no dominamos esta virtud en particular, creo que lucharemos con todo lo demás. Estoy empezando a ver… o el Señor está comenzando a conectar algunos puntos en mi propia vida, en mi propia forma de pensar acerca de por qué esta virtud es tan importante.

Es algo que se enfatiza en el libro de Tito y también muy particularmente a través de 1era y 2da cartas a Timoteo, las epístolas pastorales. Pablo habló a los pastores sobre el desarrollo de estas iglesias jóvenes y destacó la virtud del dominio propio, el autocontrol.

Así que mientras estudiamos Tito capítulo 2, permítanme recordarles la razón por la cual estamos estudiando este curriculum. Se trata de un plan de estudios para la formación de mujeres y que éstas lleguen a convertirse en seguidoras y discípulas de Jesucristo. Es así como luce la madurez cristiana en una mujer. Esta es la forma como se lleva a cabo.

Lo vemos en mujeres mayores viviendo vidas ejemplares, que son modelos de santidad, y en mujeres que son intencionales en la formación y la enseñanza de las mujeres más jóvenes para que tengan las cualidades y las características que necesitan para vivir su cristianismo.

Hemos dicho que estas cualidades son muy personales. Están basadas en nuestras relaciones, y se centran mucho en nuestras relaciones dentro de la familia. Déjenme retomar Tito capítulo 2, comenzando en el versículo 2, solo para darnos un poco de contexto aquí.

Quiero que veamos este concepto de dominio propio que estábamos viendo en nuestra última sesión, y que tiene que ver con una mente sobria; con el dominio propio. Vemos cómo esta frase aparece tres veces en estos versículos que hemos estado viendo.

Tito 2:2: Primero que nada, “Los ancianos deben ser sobrios, dignos, prudentes…” Ahí está nuestra palabra —sophron— autocontrolados. Dominio propio. Necesitan ser “sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia”.

Versículo 3: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno…”

Aquí no ves la palabra “autocontrol”, pero la palabra “enseñen” pertenece a la misma familia de palabras en el griego original que la palabra sophron. Significa enseñarlas a tener un sano juicio, enseñarlas a ser prudentes, enseñarlas a ser sobrias.

No puedes ver todo esto en la traducción al español, pero es lo que está detrás del original. “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes” (versículo 4). Aquí está nuestra palabra nuevamente, sophron—sobria, dominio propio. En la Nueva Versión Internacional tienes la palabra “sensata” aquí…y “juiciosas”, en la versión Dios Habla Hoy. Con dominio propio; de buen entendimiento.

La palabra sophron es algo que, como veíamos en la última sesión, está enraizada en la sana doctrina. Primero que nada, debemos pensar correctamente acerca de la Palabra de Dios: ¿Quién es Él? ¿Qué es el Evangelio? ¿Cómo luce? Y, ¿cómo funciona? Si tenemos una sana doctrina, eso resultará en buen entendimiento en todos los aspectos de la vida—seremos sabias, discretas, sensatas, auto controladas, viviremos prudentemente en todas las áreas del vivir. Esto resultará en una vida sana y prudente.

Un diccionario bíblico habla acerca de la esta palabra —sophron— sensata, con dominio propio. Dice, “Esta es una persona que ha desarrollado la capacidad para gobernar o disciplinarse a sí misma, su mente, sus pasiones, sus afectos, y su comportamiento.” 1 Por lo tanto, se trata de ponerle riendas a tu vida—a tus afectos, a tu comportamiento, a tu lengua, a tus pensamientos. Todo esto está siendo gobernado por el Espíritu Santo como resultado de tener dominio propio.

Esta virtud es fundamental para todos los creyentes en todas las etapas de la vida. Me estoy dando cuenta de que no podemos cumplir las demás cualidades y características que se encuentran en este plan de estudios para las mujeres jóvenes y mayores por igual, si no estamos sophron, si no tenemos un sano juicio. No puedes amar a tu marido y a tus hijos si no tienes una mente clara. Porque cuando ellos no son amables, si no tienes buen entendimiento, vas a responder sin amor.

No podrás ser pura ni ser una guardadora del hogar; una ama de casa; una trabajadora del hogar; no podrás ser amable. No puedes tener un sano juicio.

Ahora, he estado tratando de entenderlo a medida que voy meditando en esta palabra, en este concepto en las últimas semanas. Estoy tratando de entender cómo luce una mujer sophron y qué diferencia hace si tenemos una mente prudente o no la tenemos. Así que hoy quiero describir los dos tipos de mujeres que hay. Aquella que es sophron y la que no es sophron.

Me tomé un tiempo en los últimos días solo para hacer dos listas, una lista de las características de estos dos tipos de mujeres. Quiero empezar con las características que describen a la mujer que no es sophron; una que no tiene dominio propio. Esta mujer no es prudente.

Eso no quiere decir que una sola persona tendrá todas estas cualidades. Porque cuando tenemos buen entendimiento, esto se manifestará de diversas maneras, dependiendo de nuestra personalidad, de nuestras circunstancias, de nuestra educación. Pero he aquí una especie de retrato de las características que podrían ser el caso de una mujer que no tiene buen entendimiento.

Por ejemplo, ¿cómo podría afectar nuestra mente y nuestras actitudes no ser sophron? ¿Cómo luce esto? Una mujer que no es sophron puede ser impetuosa e impulsiva. Por ejemplo, en relación con los gastos, con la compra de cosas que no pueden pagar y que no son necesarias. En relación con la alimentación, la forma de hablar, las decisiones—es impulsiva. Lo ves, tienes que tenerlo. Esta mujer actúa ahora y luego lamenta haberlo hecho.

Eso es una mujer que no es sophron. Una mujer que no es sophron no discierne. Ella no es cuidadosa en relación con las cosas que ella permite que entren en su pensamiento, en su mente. Si quieres todo esto puedes obtener la lista completa al final de la transcripción y luego puedes orar por esta lista.

Así que escucha con tu corazón, y solo quizás anota algunos que son muy específicos, como el Señor te los vaya mostrando y que son importantes para ti. Una mujer que no es sophron va a ser fácilmente engañada por filosofías mundanas y por las formas equivocadas de pensar. Alimentará su carne. Su carne va a controlar su espíritu, en lugar de su espíritu controlar su carne. Ella tiende a ser víctima de sus circunstancias o de su pasado.

Una mujer que no es sophron puede tener buenas intenciones, pero es lenta en el seguimiento. Es rápida para hacer compromisos, pero le cuesta trabajo mantenerlos y vivirlos. Ella tiende a tener una vida centrada en sí misma. ¿Cómo me afecta esto a mí? Esta es la forma como ella piensa.

Muy fácilmente es una persona descontenta. Ella tiene este modo de pensar, “Yo merezco algo mejor que esto.” De hecho, a medida que me relaciono con la mentalidad y las actitudes de una mujer que no es sophron, he llegado a creer, y he estado pensando en esto, que muchos de los trastornos mentales y emocionales que son muy frecuentes en las mujeres hoy en día son el resultado de no tener un sano juicio; de no pensar con claridad.

¿Cómo afecta esto nuestras emociones? Si no estamos sophron, tendemos a ser inestables, fuera de control; somos como una montaña rusa emocional, nuestras emociones son controladas por las circunstancias. Nuestro comportamiento y nuestras respuestas tienden a ser controladas por las circunstancias. Así que si tenemos ganas de hacer algo, lo hacemos. Y si no tenemos ganas de hacerlo, no lo hacemos.

Eso tiene que ver con levantarse de la cama, con la forma de comer, con la forma en que respondemos a la gente difícil —impulsadas por nuestras emociones. Tiene que ver con cambios de humor, depresión crónica; todas estas cosas pueden ser evidencias de no tener un sano juicio. Estas mujeres son propensas a los estallidos emocionales o a grandes variaciones de subidas y bajadas emocionales. Esos pueden ser indicios de que no estamos teniendo dominio propio; no tenemos una forma sana de pensar.

Una mujer que no es sophron tratará siempre de escapar de sus problemas; hará cualquier cosa para evitar el dolor y las dificultades en la vida. Ella pudiera hacerlo en la forma en que come, o bebe, o se medica a sí misma, tratando de librarse del dolor, en lugar de enfrentarlo y tratar con él a la manera de Dios.

Una mujer que no es sophron tiende a ser fácilmente provocada. Puede perder los estribos con facilidad, puede tener un problema con la ira o mal genio. Otras lo guardan en su interior, acumulando o internalizando ira contra las personas en sus corazones. Puede ser hacia adentro o hacia afuera. Puede explotar, o puede guardarlo por dentro, pero es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron tenderá a desmoronarse en una crisis o cuando recibe una mala noticia. Ella puede ser una persona temerosa. Cuando la vida no funciona —algo que muchas veces ocurre, de diversas maneras. Cuando la vida no funciona, una mujer que no es sophron tenderá a enojarse, o a llenarse de resentimiento, de miedo, o a deprimirse; a perder las esperanzas.

Una mujer que no es sophron dirá lo que pase por su cabeza sin pensar. Simplemente va a salir por su boca. Ella va a dejarlo escapar de sus labios. Ella es rápida para expresar su frustración o su ira, o para ventilarla. Ella puede ser muy obstinada, rápida al hablar o argumentativa; ella tiene que tener la última palabra.

Una mujer que habla con palabras ásperas, fuertes o groseras; de forma vulgar o profana, evidencia de que ella no es sophron—ella no tiene buen entendimiento. A veces, las mujeres que no son sophron, se expresan de otra forma: no hablan o no se sienten cómodas hablando con los demás porque están demasiado preocupadas por lo que otros piensan, o por lo que los demás piensan de ellas. No son sophron, por lo que se quedan paralizadas. Ellas no pueden hablar.

De manera que también vemos que esto afecta nuestro comportamiento. Una mujer que no es sophron, su vida tenderá a estar fuera de orden. Habrá caos y confusión. Su comportamiento puede ser impredecible. Ella puede ser moralmente descuidada, en vez de cuidadosa. Si ella no es sophron, carece de discreción, puede ser coqueta y sensual, o fácilmente desviada sexualmente, y ella puede hasta llegar a llevar a otros por el mal camino.

La mujer de Proverbios 7, la esposa adúltera, la mujer seductora—si vas atrás y examinas ese pasaje, esta mujer definitivamente no es sophron. Una mujer que no es sophron tiende a posponer las cosas, a aplazar las tareas que no le agradan o que son difíciles—juego ahora y trabajo más adelante, si tengo que hacerlo. Eso no es sophron, no es sobria o sensible, no tiene dominio de sí misma en su pensamiento.

Una mujer que no es sophron puede ser entregada a los excesos y a los extremos en su comportamiento, o puede vivir una vida frívola. Ella puede ser amante de los placeres vanos. Ella vive para la diversión, vive para el placer. Ella está consumida por las cosas que son temporales y terrenales, en lugar de las cosas que son espirituales y eternas.

Ella cede fácilmente a la tentación. Por supuesto, la primera persona que viene a mi mente es Eva, la madre de todos nosotros, que no era sophron. Como resultado, ella se dejó llevar por sus emociones y por lo que —a su entender— era mejor, aunque al final era una necedad y terminó pecando y haciendo decisiones insensatas y pecaminosas.

Una mujer que no es sophron tendrá que luchar para desarrollar disciplinas constantes y rutinas en su vida. ¿Cuántas de nosotras luchamos aún con la constancia en áreas prácticas, como en nuestra vida devocional? Esa constancia o falta de ella es una evidencia de si somos o no sophron—de si tenemos dominio propio.

Aquí hay una que me ha dado mucha convicción. Una mujer que no es sophron tiende a distraerse fácilmente, saltando de una cosa a otra. La incapacidad para enfocarse o concentrarse o para terminar una tarea es una evidencia de no ser sophron.

Una mujer que no es sophron podrá disfrutar del entretenimiento vacío, del entretenimiento hueco. La palabra diversión significa “sin pensar”. No es que cualquier entretenimiento o diversión sea malo, pero ¿qué de bueno tiene el entretenimiento frívolo, sin sentido o vano? Convertirse en una adicta a la televisión, que solo vive para ser entretenida—esto es una mujer que no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron tiende a desperdiciar su vida, tiende a desperdiciar el tiempo. Come, bebe, regocíjate, vive el momento. ¿No es así como muchas de nosotras tendemos a vivir, solo por el momento,sin pensar a largo plazo; en el futuro, en la próxima generación; en las implicaciones de las decisiones que estamos tomando hoy?. No es sophron. No es sensata, no tiene buen entendimiento.

Una mujer que no es sophron puede tomar decisiones basadas en sus propios sentimientos o en lo que es más fácil o más cómodo, en lugar de lo que es sabio, prudente y bueno.

Una mujer que no es sophron manejará sus anhelos no cumplidos, que todos tenemos, siendo demandante, tomando el asunto en sus propias manos, tal vez haciendo rehenes de los demás.

Podríamos seguir y seguir, pero permítanme decir que en última instancia podemos justificar cualquier tipo de comportamiento irracional, violento, o corrupto hasta el extremo, si no somos sophron, si no somos razonables, si carecemos de un sano juicio.

Ahora, por el contrario —y me voy a mover a través de esto rápidamente. Una mujer que es sophron tiene dominio propio, tiene sano juicio, y presenta las siguientes características —todo lo contrario de lo que hemos estado hablando en estos últimos instantes. Si ella es sophron, su corazón y sus pensamientos están fundamentados en la Palabra y en los caminos de Dios.

La Palabra de Dios y sus caminos construyen límites en su vida. Por otro lado, en el caso de la mujer que no es sophron, su vida es como un río en la etapa de la inundación. No hay límites, está fuera de control—y es capaz de hacer mucho daño a mucha gente.

Pero para una mujer que es sophron, la Palabra de Dios, la verdad de Dios, los caminos de Dios ponen límites a su vida. Por lo tanto, ejerce moderación y autocontrol en todos los ámbitos de su vida y en sus pensamientos. Ella lleva cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Ella no permite que ideas no autorizadas construyan un nido en su mente.

Ella ejerce moderación en relación a la lengua. Ella habla con palabras puras y amables, palabras medidas. Es lenta para hablar. Piensa antes de hablar, no solo habla impulsivamente.

Piensa en Proverbios 29:11 donde se muestra este contraste. “El necio”, por un lado, es una persona que no es sophron, “da rienda suelta a su ira, pero un hombre o una mujer sabia”, que es sophron, “la reprime”.

Una mujer que es sophron ejercita la moderación en su alimentación. Ella es moderada. Ella come para vivir en vez de vivir para comer. Es también moderada en sus gastos. Ella no gasta el dinero que no tiene. Cuando gasta dinero, piensa en términos de los valores eternos.

Ella es moderada y restringe sus reacciones, no se irrita fácilmente, es lenta para enojarse. Es emocionalmente estable. Ella puede estar en calma bajo presión. Ella usa su tiempo con propósito. Ella es unabuena administradora. Ella es moralmente casta y pura. Tiene una vida bien ordenada. Ella tiene un buen juicio; la capacidad de resolver problemas difíciles.

Cuando se enfrenta a una crisis, como todas tendremos que hacer—y realmente, si eres una madre o una esposa, o una empleada, o una estudiante, todos los días te enfrentas a minicrisis. Así que ya sea en las minicrisis o en las crisis más importantes de su vida, la mujer que es sophron mantiene el ánimo. Ella tiene buen entendimiento. Ella sabe qué hacer. Ella no pierde los estribos bajo presión. Ella no se desmorona. Su confianza está en el Señor.

En las Escrituras vemos muchas veces cómo describen esto. En mi tiempo de quietud hace varios días estaba meditando sobre el Salmo 57, donde David es muy realista acerca de las cosas que debe enfrentar. Él dice: “Mi alma está entre leones; tengo que acostarme entre los que vomitan fuego; entre los hijos de los hombres, cuyos dientes son lanzas y saetas, y cuya lengua es espada afilada…Han tendido una red para mis pasos” (versículos 4-6).

Él está en problemas. Él está en medio de una crisis. ¿Pero qué es lo que él dice? Salmo 57:7, “Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡cantaré y entonaré salmos!”

En medio de la crisis, una persona que es sophron está tranquila y responde y piensa de forma ordenada. La mujer sophron es capaz deresponder con fe frente al miedo cuando se enfrenta a retos. Ella guarda su corazón. Ella guarda su mente. Ella es cuidadosa y exigente con relación a lo que lee, lo que ve y lo que le permite entrar en su mente.

Ella evalúa lo que lee, lo que oye y lo que otros dicen a la luz de las Escrituras, no solo piensa si se siente bien acerca de esto, pero si esto es verdad de acuerdo a la Palabra de Dios. Está mentalmente disciplinada. Ella es capaz de resistir la tentación. Es capaz de posponer la gratificación.

Su comportamiento es controlado por el Espíritu de Dios y por sus convicciones y no por circunstancias y emociones. La mujer que es sophronvive centrada en Dios y en otros. Ella vive a la luz de la eternidad. Eso es lo que determina sus opciones y sus reacciones. Es diligente y fiel en el cumplimiento de sus responsabilidades. Trabaja primero y juega más tarde.

Ella es modesta en su vestimenta y en su comportamiento. Ella vive una vida reflexiva e intencional. Ella no solo va a la deriva o con la corriente. Ella es intencional sobre su vida. Ella está dispuesta y es capaz de soportar las dificultades en aras de una ganancia o recompensa mejor.

Cuando la vida no funciona, la mujer que es sophron espera en Dios de todos modos. Su corazón está firme. Ellapuede dar gracias en todas las cosas. Ella experimenta la gracia en el medio del fuego. Basasus decisiones en lo que es prudente, sabio y bíblico, incluso en lo que respecta a las decisiones difíciles. Ella es capaz de orar.

El Espíritu de Dios controla su carne en lugar de lo contrario. Ella está espiritual y moralmente alerta. Su corazón y su mente están siempre—siempre bajo la vigilancia y la protección del Espíritu de Dios, la verdad de Dios, y la verdad de la Palabra de Dios.

Creo que hemos ido sobre estas características demasiado rápido, pero, ¿has captado la idea? ¿Eres una mujer sophron? Quizás me digas, “Bueno, depende qué día, a qué hora, o en qué circunstancia.”

Yo puedo estar actuando de una manera muy sophron o pensar de una manera muy sophron mientras estoy en la mitad de mi tiempo de quietud o en la primera hora de la mañana. Pero luego, dos horas o diez minutos más tarde, puedo actuar como una mujer salvaje, fuera de control. ¿Qué pasó?

Algunas dirán: “Bueno, es que mi hijo hizo tal cosa…” o, “Es que se produjo esta o aquella llamada telefónica” o, “Me llegó este correo electrónico… o no me llegó…” En fin, sucedió que volví a pensar de una manera que no era la correcta o juiciosa.

Y así vamos hacia delante y hacia atrás. Acabo de empezar a ver y a evaluar en mi propia vida, ¿es esto sophron? ¿Es esto de buen entendimiento? ¿Es este pensamiento sensato? ¿Es mi forma de pensar en esta circunstancia prudente, o imprudente?

Carmen: Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado la importancia de desarrollar un sano juicio y buen entendimiento. Es parte de esta serieEl hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5. Si te has perdido parte de esta serie puedes escucharla al visitar www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Tito 2 nos ha estado ofreciendo una increíble cantidad de valiosa doctrina. Se trata de una ayuda práctica para resolver temas de este tiempo. Continuaremos con esta serie sobre Tito 2, investigando lo que dice acerca de la vida de pureza en un mundo promiscuo.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Zodhiates, S. (2000, c1992, c1993). The Complete Word Study Dictionary: New Testament (electronic ed.) (G5182). Chattanooga, TN: AMG Publishers.

Mi Vida Es Cristo

Sovereign Grace Music

Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music

Una mujer que no tiene buen entendimiento:

• Es impulsiva.

• Carece de discreción.

• Sigue las filosofías mundanas.

• Es conducida por su carne.

• Falta de seguimiento.

• Centrada en sí misma.

• Falta de contentamiento.

• Sus emociones son controladas por las circunstancias.

• Busca escapar de los problemas.

• Es fácilmente provocada.

• Se desmorona en las crisis.

• Fácilmente pierde la esperanza.

• Dice lo que piensa sin pensarlo primero.

• Es muy testaruda.

• Habla de manera brusca, profanando o de forma grosera.

• Se preocupa demasiado por lo que piensan los demás.

• Tiene un comportamiento impredecible.

• No tiene prudencia moral.

• Es postergadora.

• Tiende a los extremos.

• Busca placeres.

• Se distrae con facilidad.

• Cae fácil ante la tentación.

• Lucha para desarrollar disciplinas constantes en su vida.

• Disfruta de entretenimiento frívolo.

• Busca las salidas fáciles.

• Piensa en el corto plazo en lugar de ver las consecuencias a largo plazo.

• Es demandante.

• Malgasta el tiempo.

• Toma decisiones basadas en lo que es más fácil.

Una mujer de buen entendimiento:

• Se refrena en…

• Sus pensamientos

• Su lengua

• Su alimentación

• Sus gastos

• Sus reacciones

• Mantiene la calma bajo presión.

• Invierte su tiempo con propósito.

• Es buena administradora.

• Es moralmente casta.

• Tiene una vida ordenada.

• Tiene buen juicio.

• No pierde el control bajo la presión.

• Responde con fe ante el temor.

• Guarda su corazón y su mente.

• Evalúa lo que lee y lo que escucha a la luz de las Escrituras.

• Es mentalmente disciplinada.

• Resiste la tentación.

• Es capaz de retrasar la gratificación.

• Demuestra una vida centrada en otros.

• Es diligente y fiel en sus responsabilidades.

• Es intencional.

• Es modesta en su vestir y comportamiento.

• Su esperanza está en el Señor.

• Da gracias en todo.

• Toma decisiones sabias y bíblicas.

• Ora.

• Demuestra que el Espíritu controla su carne.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Justo delante de Dios

Jueves 27 Agosto
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? Si quisiere contender con él, no le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿quién se endureció contra él, y le fue bien?
Justo delante de Dios

La mayoría de nosotros estamos convencidos de ser personas «de bien», ¿no es cierto? En todo caso, si me comparo con lo demás, ¡siempre descubro que hay peores que yo!

Pero la pregunta esencial, la primera de las preguntas que cada uno de nosotros debe resolver, es: ¿Qué piensa Dios de mí? Por cierto, puedo persuadirme de que Dios no existe, o pensar que en todo caso jamás tendré que ver con él, pero ¿estoy seguro de ello? Y si tuviera que encontrarme con Dios, ¿cómo ser aceptado por él? En la Biblia puedo constatar que efectivamente soy culpable delante de Dios. En consecuencia, seré condenado por él. Pero también aprendo que Dios, con un amor infinito, envió a su Hijo Jesucristo al mundo para salvar a los que creen en él, para hacerlos justos. “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos” (1 Pedro 3:18).

En lo que me concierne, el amor de Jesucristo, muerto y resucitado, se impuso a mí, me traspasó el corazón. Dio su vida por mí porque me amaba. Dios lo castigó en mi lugar, por amor a mí. Jesús es, pues, mi Salvador. Soy perdonado, justificado, estoy unido a él para siempre.

Y usted, ¿ha creído en el amor de Dios, el amor infinito de Jesucristo por usted? Aún hoy, él le invita a ir a él, a acercarse a él, a creer en él. Escúchelo, y entonces será perdonado, justificado delante de Dios. Usted conocerá la paz. Tendrá el gozo de ser su hijo amado, y de vivirlo desde ahora. ¿Puede rechazarse tal oferta?