Dios mira tu corazón

Grace en Español

Dios mira tu corazón

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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3 – La muerte

CONSULTORIO BÍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

3 – La muerte

DAVID LOGACHO

Damos gracias al Señor por el privilegio que es para nosotros el tener a Usted como uno de nuestros oyentes. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie que lleva por título: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca de un correcto enfoque sobre la muerte.

Pensando en la muerte, W. G. Elmslie dijo lo siguiente: Entre los que son de Cristo, nunca deberían decir: esta es la última vez que nos vemos. Claro, porque en algún momento volverán a verse en el más allá. Amos J. Tarver dijo acerca de lo mismo: La muerte no es un punto final, sino una coma en la historia de la vida. Gotthold dijo algo muy estimulante sobre la muerte: Cuando un creyente muere, no es como un niño que es obligado con la vara a dejar de jugar, sino como un niño que está cansado de jugar y quiere regresar a su casa. A un anciano escocés en su lecho de muerte, se le pregunto qué pensaba sobre la muerte. Respondió: Me importa poco si vivo o si muero, porque si muero, yo estaré con Jesús y si vivo, Jesús estará conmigo. Estamos hablando de la muerte porque otra característica de la vida auténticamente cristiana es un adecuado enfoque sobre la muerte. Antes de seguir adelante será bueno clarificar lo que significa la palabra muerte. Básicamente significa: separación. En la Biblia se habla de tres tipos de muerte. La muerte física, que es la separación entre la parte inmaterial del hombre, y la parte material del hombre. La muerte espiritual es la separación entre el espíritu del hombre y Dios. La muerte segunda, también conocida como la muerte eterna es la eterna separación de Dios en un lugar de tormento en fuego, o el estado eterno de los malos. La palabra de Dios muestra que el hombre nace en un estado de muerte espiritual, es decir, separado de Dios. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” La única manera de revertir este estado y pasar a tener vida espiritual es por medio de recibir a Cristo como Salvador. Juan 3:36 dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Si el hombre persiste en ese estado de muerte espiritual y le sobreviene la muerte física, se habrá terminado la oportunidad que ese hombre tenía para arreglar su problema de pecado con Dios, y entrará a la muerte segunda o muerte eterna. Un estado que no puede ser revertido de ninguna manera. Hebreos 9:27 dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Ahora bien, dando como un hecho, porque en realidad es así, que los auténticos cristianos han dejado de estar en el estado de muerte espiritual y han llegado a tener vida espiritual, es necesario que tengan un correcto enfoque sobre la muerte física. En cuanto a esto, la Biblia enseña que la muerte física es el resultado de la entrada de pecado en el mundo. Una vez que Adán y Eva cayeron en pecado, Dios les hizo saber las funestas consecuencias de esta acción. Tome nota de una de esas consecuencias. Génesis 3:19 dice: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Si el pecado no hubiera entrado en el mundo, la muerte física no estaría presente en el mundo. ¿Puede imaginar un mundo en el cual no exista la muerte física? ¡Maravilloso! ¿Verdad? Un mundo así está por venir. Apocalipsis 21:4 nos habla de una de las características de ese mundo futuro. Dice así: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Jesucristo, quien venció a la muerte, garantiza la ausencia de la muerte en aquel mundo futuro. Además de esto, la Biblia dice que Dios determina de antemano cuánto tiempo va a vivir cada ser humano. Job 14:5 dice: “Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; le pusiste límites, de los cuales no pasará” Este pensamiento puede ser difícil de asimilar para mucha gente, especialmente para la gente incrédula, pero para los creyentes es una especie de seguro de vida. Dios no solo conoce, sino que ha determinado los segundos, minutos, horas, días, meses y años que yo voy a vivir. Eso me dice que no saldré de este mundo ni un segundo antes ni un segundo después que lo que Dios ha establecido. Entonces no debo enfrentar la vida con temor de que la muerte me pueda sobrevenir en cualquier momento. Relacionado con esto, la Biblia dice que debemos entender que la vida en este mundo es muy pasajera, muy temporal. Job 14:1-2 dice: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece.” Vista así la vida, a la luz de la muerte, no tiene sentido invertir el poco tiempo que tenemos en edificar un imperio, sabiendo que cuando salgamos de este mundo no podremos llevar nada que sea material al más allá. Job lo reconoció cuando dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá.” Aunque la muerte produce terror en la mayoría de los seres humanos, los creyentes no debemos mirar a la muerte con terror. Cristo Jesús nos ha librado del temor a la muerte. Tanto es así, que en referencia a los creyentes, la Biblia habla de la muerte como un estado de sueño. Hablando de su amigo Lázaro, quien tenía cuatro días de muerto, Jesús dijo lo siguiente, según Juan 11:11 “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Esto no significa que cuando un creyente muere, su alma va a un estado de inconciencia, al sueño del alma, como sostienen algunas sectas falsas. Lo que significa es que la muerte para el creyente es comparable a esa sensación agradable que se experimenta cuando se entrega en los brazos de un profundo y reparador sueño. La Biblia también habla de la muerte como un cambio de morada, como cambiarse de una choza, o una tienda de campaña, a un majestuoso palacio. 2 Corintios 5:1 dice: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” El creyente puede vivir en uno de dos lugares. En el cuerpo, mientras está en el mundo, la Biblia lo compara con un tabernáculo, una habitación rústica, temporal, o en el cielo, cuando sale de este mundo, la Biblia lo compara a un edificio, pero no hecho de manos, es el mismo cielo. Morir para el creyente, es equivalente a ser promovido del nivel terrenal, con todos los inconvenientes, al nivel celestial, donde todo es perfecto. Pablo anhelaba que llegue ese momento de partir del tabernáculo y llegar al edificio. Note lo que dijo según Filipenses 1:23: “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” La Biblia también habla de que la muerte es el momento de reunirse con la parte de la familia que partió antes de nosotros. Por ejemplo, cuando Jacob murió, dice la Biblia que se reunió con sus padres. Génesis 49:33 dice: “Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.” La muerte nos separa de unos, pero nos une a otros. Los que quedan dicen: Se fue. Los que están allá dicen: Llegó. Allí está Jesús en persona, allí están todos los patriarcas. Allí están los apóstoles. Allí están todos los que han salido de este mundo confiando en Cristo como su Salvador. Allí están todos los seres queridos que nos precedieron en ese asombroso viaje. La muerte es reunión con los que nos antecedieron. Un avión en vuelo hacia Miami fue declarado en emergencia. Casi todos los pasajeros comenzaron a desesperarse, excepto por una ancianita quien como si estuviera ajena al peligro en que estaba, proseguía con su tejido. Cuando finalmente el avión aterrizó sano y salvo en Miami, una mujer que estaba sentada al lado de esta ancianita, le preguntó: ¿Cómo es que Usted estaba tan tranquila mientras el avión estaba en peligro de estrellarse? Con una sonrisa en los labios, la ancianita respondió diciendo: Mire, soy viuda. El Señor nos dio una sola hija quien vive aquí en Miami. Si el avión aterrizaba sin problema, me iba a recibir mi hija, a quien no he visto en mucho tiempo, pero si el avión se accidentaba y yo moría, me iba a recibir mi esposo, a quien tampoco he visto en mucho tiempo. A los dos le quiero mucho. Así que no tenía por qué preocuparme. Finalmente, la Biblia muestra que la muerte de los creyentes es estimada para Dios. Salmo 116:15 dice: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” Algo estimado es algo valioso, algo precioso. La muerte de los creyentes es tan valiosa, o tan preciosa que Dios no lo va tratar ligeramente. Si un creyente muere es porque eso fue absolutamente necesario en los planes y propósitos de Dios. No hay motivo para pensar que Dios se ha equivocado al llevarse a alguien de este mundo. Pero la muerte de un creyente es estimada, porque además eso significa que Dios tiene con él a alguien que es suyo. Es como cuando un padre ve regresar a su hijo al hogar luego de un largo viaje. Los que somos padres y hemos tenido hijos que han estado fuera del hogar por largo tiempo, por sus estudios por ejemplo, hemos experimentado el gozo profundo al ver que el hijo regresa luego de terminar sus estudios. Este gozo es un pálido reflejo de lo que debe sentir el Señor cuando ve a uno de sus hijos retornando al hogar. Por eso dice la Biblia: estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Puede ser que la muerte esté rondando muy cerca de su vida. Si Usted es creyente, no tenga temor. Agárrese fuerte de lo que dice la Biblia sobre la muerte. Puede ser que un ser querido suyo, quien confiaba en el Señor como su Salvador, ha partido hace poco al hogar celestial. No se desespere, no eche la culpa a Dios. Piense en todo lo que la Biblia dice sobre la muerte de un creyente. Anímese con la idea que algún día Usted se volverá a encontrar con él o con ella, asumiendo que Usted es creyente, por supuesto. Otra característica de la vida auténticamente cristiana es una adecuada perspectiva de la muerte.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

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¿Cuál es mi LLAMADO?

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¿Cuál es mi LLAMADO?

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Haced discípulos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Haced discípulos

Dave Eby

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Cuando comencé el seminario en 1967, el mandato de Jesús en Mateo 28:18-20 de «haced discípulos» me desconcertó. Había algo enigmático y misterioso al respecto, aparentemente comprendido solo por unos pocos de los iniciados. Al mismo tiempo, las palabras de Jesús exigían comprensión y acción, y esto comenzó una peregrinación para buscar entender y practicar el hacer discípulos. Después de treinta y cuatro años de pastorear en los Estados Unidos y ahora después de siete años como maestro de seminario en Uganda, todavía estoy aprendiendo.

Miremos juntos tres preguntas simples: (1) ¿Qué es un discípulo? (2) ¿Cómo se hacen los discípulos? (3) ¿Qué tipos de discipulado hay?

Hacer discípulos implica exhortar con la Palabra, llamando a las personas a convertirse en aquellos que aprenden de Cristo.

La palabra griega que traducimos como discípulo significa aprendiz. Un discípulo es un aprendiz del Señor Jesús. Un aprendiz es un oyente y un practicante. La Gran Comisión es un mandato para llevar a las personas a Cristo de modo que escuchen, aprendan y practiquen. Un discípulo de Jesús se convierte en Su aprendiz para siempre.

Entre las cosas que los discípulos deben estar aprendiendo de Cristo están:

  1. Negarse a sí mismo y seguir a Jesús con una lealtad no dividida (Lc. 9:23-2614:26).
  2. Odiar el pecado y amar la santidad.
  3. Servir y amar a la iglesia de Cristo a pesar de todas sus imperfecciones.
  4. Amar a los perdidos y a las naciones, y tener una pasión por el avance del evangelio.
  5. «Adornar» el evangelio de Cristo con buenas obras de amor, justicia y misericordia (Tit. 2:101214).
  6. Vivir por fe en Cristo y en el evangelio (Ro. 1:17).
  7. Regocijarse de que los requisitos humanamente inalcanzables de tener un registro limpio, un corazón nuevo y un nuevo poder para vivir una vida santa han sido comprados y provistos solo por Cristo, solo por gracia, y que son recibidos por medio de la fe sola. La regeneración, la justificación y la santificación son todos regalos gratuitos.
  8. Gloriarse solo en la cruz y el evangelio, y huir de todo orgullo y logro propio (Flp. 3:3-9).
  9. Colocar nuestra esperanza en Cristo para la gloria y gracia futuras, una esperanza que nos sostiene en las muchas aflicciones de esta breve estadía en el «valle de sombra de muerte».

Los discípulos se hacen a través del ministerio de la Palabra confiada a la iglesia, incluyendo predicación, enseñanza, evangelismo y consejería. La Palabra enseña, reprende, corrige e instruye en justicia (2 Tim. 3:16-17). La Palabra hace discípulos y Cristo hace discípulos a través de la Palabra. Él utiliza a Sus siervos para administrar Su Palabra formalmente en servicios de adoración, clases de capacitación, grupos de estudio bíblico, sesiones de consejería, clases de seminario y misiones evangelísticas, o para predicarla informalmente en conversaciones en cualquier entorno.

Hacer discípulos es, preeminentemente, responsabilidad de la iglesia. Hacer discípulos implica exhortar con la Palabra, llamando a las personas a convertirse en aquellos que aprenden de Cristo; enseñando a las personas lo que Cristo ha ordenado; enseñando a la gente a obedecer todo lo que Cristo ha ordenado; enseñándoles a obedecer en el contexto de la vida de la iglesia; y convocando a la iglesia para que ordene a todas las naciones a seguir a Jesús y a convertirse en Sus aprendices.

Veamos tres tipos de discipulado:

El discipulado inicial es ganar discípulos a través de la evangelización, llevando a los pecadores a Cristo como aprendices a través del primer arrepentimiento , la fe y la sumisión a la gracia.

El discipulado normal tiene lugar en la congregación. Es enseñar a los creyentes todo lo que Cristo ha ordenado sobre todos los aspectos de la vida. Creyentes hambrientos, educables y fieles serán aprendices continuos de Jesús mientras se sientan bajo la predicación y la enseñanza de la Palabra de Dios y se convierten en hacedores de ella (Stg. 1:22). Crecerán en la vida continua de la fe, el arrepentimiento, el ministerio y la misión. Serán equipados, comisionados y enviados para contribuir a la misión de Dios en este mundo, que consiste en hacer discípulos a quienes Cristo ha redimido de cada nación, edificando la iglesia de Cristo entre todos los pueblos y llamándolos a la plenitud del reino de Dios.

El discipulado restaurador es aprender de Cristo a cómo lidiar con los problemas que surgen por causa del pecado remanente que mora en el creyente. El discipulado restaurador requiere enseñanza específica, reprensión, corrección y capacitación que aborden estos problemas específicos. Los objetivos del discipulado restaurador son similares a los objetivos de todo discipulado: restablecer al creyente a la utilidad y al aprendizaje humilde de Cristo para llegar a ser como Cristo en corazón, conducta y misión.

Llevar a las personas a Cristo para que se conviertan en aprendices es un gran llamado y privilegio. Los hacedores de discípulos son humanos e impotentes en sí mismos, sin embargo, son responsables ante Cristo y son activos en Él. Por lo tanto, avanza en obediencia fiel para predicar la Palabra. Es el Cristo exaltado, en última instancia, quien hace discípulos al causar que Su Palabra germine y crezca a través de nuestro trabajo. A través de ti, Cristo ganará, edificará, equipará, restaurará y enviará aprendices a cumplir Su misión en este mundo necesitado.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Dave Eby
Dave Eby
El Dr. Dave Eby es un anciano docente en la Presbyterian Church in America y es el decano fundador del Westminster Seminary en Kampla, Uganda, el cual comenzó en el 2007.

M20 – Sano juicio

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M20 – Sano juicio

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sano-juicio/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss pregunta, “¿Te han vuelto loca tus hijos alguna vez?”

Nancy Leigh DeMoss : ¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló el hecho de que tú no estabas pensando en tu sano juicio.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Por varias semanas, Nancy nos ha estado desempacando el capítulo 2 de Tito. Ha sido una serie muy útil acerca de lo que significa vivir como una mujer para la gloria de Dios

Hoy regresamos a la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Seguramente recordarás un artículo que salió… me parece que fue en la cubierta de una edición de la revista Time en 1995, acerca del factor “CE”. CE significa “coeficiente emocional”.

Este artículo estaba sugiriendo que la inteligencia emocional quizás sea más importante que el coeficiente intelectual (IQ, en inglés). Estaba basado en un proyecto de investigación conducido por un investigador en Stanford quien llevó a niños de cuatro años de edad uno por uno a una habitación.

Él les mostró a los niños un malvavisco, y luego les dijo, “puedes tener este malvavisco ahora mismo; pero si te esperas hasta que yo regrese de hacer un mandado y no te lo comes, cuando regrese, podrás tener dos malvaviscos.” Luego el investigador puso el malvavisco en la mesa, salió de la habitación como por 20 minutos, y observaba.

Había una ventana por la que solo se podía ver por un lado, y ellos observaban lo que hacían los niños en esos 20 minutos que no estaba el investigador.

Cerca de un tercio de los niños no podían esperar. Agarraban el malvavisco en cuanto el hombre salía del cuarto. Esos fueron identificados como niños impulsivos.

Otro tercio duraba solo unos cuantos minutos. Realmente trataron; podías verlos luchar, pero al fin cedieron y se comieron el malvavisco.

Luego estaba el último tercio que esperaron a que regresara el hombre, y fueron recompensados con dos malvaviscos. Ese grupo de niños de cuatro años fue identificado como los de impulso controlado. Eran capaces de retrasar su gratificación para obtener el malvavisco.

A menudo pienso qué hubiese hecho yo a la edad de cuatro años. Y te puedo decir lo que haría a mi edad—“¡Dame ese malvavisco!”

Luego, 14 años después, a la edad de 18 años, esos niños fueron examinados otra vez, y los resultados fueron sorprendentes. En conjunto, los niños que pudieron esperar por el segundo malvavisco, los niños con impulso controlado, se convirtieron en adolescentes con, “mejor capacidad de adaptación, más populares, aventureros, seguros de sí mismos y confiables.

Los niños que cedieron ante la tentación al momento [los impulsivos] eran más inclinados a ser aislados, se frustraban fácilmente, y eran obstinados. Ellos se rendían bajo estrés, y rehuían de los retos. Y cuando algunos de los estudiantes de los dos grupos tomaron la prueba de aptitud académica, los que aguantaron más tiempo obtuvieron un promedio de 210 puntos sobre los demás.”1

Ahora bien, mientras leía acerca de eso, pensaba en toda esta cuestión del dominio propio, al cual llegamos hoy en nuestro estudio de Tito capítulo 2. Es un concepto crucial para cada creyente en cada estación de la vida, y es repetido más que cualquier otra cualidad o característica en el libro de Tito.

Seis veces en el libro de Tito tenemos referencia a este concepto de dominio propio , como algo que las mujeres ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes. A tener dominio propio. Pero no es solo para mujeres.

En el capítulo 1 vimos que esta característica del dominio propio, “impulso controlado,” debe caracterizar a los ancianos, a los líderes espirituales de la iglesia. La persona que no tiene dominio propio no está espiritualmente calificada para guiar al rebaño de Dios. Pero no es solo para líderes espirituales.

Vimos en el capítulo 2 de Tito, versículo 2, donde habla acerca de hombres ancianos, y dice que ellos deben “ser sobrios, dignos, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.” Ellos deben ser ejemplo del dominio propio.

Luego en el capítulo 2, versículo 6, les habla a los hombres jóvenes y dice, “exhorta a los jóvenes que sean prudentes.” De hecho, esa es la única característica que es mencionada en relación a los hombres jóvenes.

Luego en el capítulo 2, versículo 12, vemos que esto es algo que debe caracterizar a todos los creyentes. Lee conmigo en el versículo 11 del capítulo 2.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús, quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad [iniquidad = falta de dominio propio] y purificar para sí un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras.

Así que hemos visto que los líderes, los ancianos, los hombres jóvenes, y todos los creyentes deben tener esta cualidad de dominio propio.

Ahora venimos al pasaje en Tito 2:4-5 en el cual nos hemos estado enfocando en relación a las ancianas y mujeres jóvenes. El versículo 4 nos dice que las ancianas deben enseñar a las mujeres jóvenes.

Vimos la palabra enseñar hace unas sesiones, “enseñar” —sophronidzo— a estas mujeres a ser prudentes, a ser sensibles, a traerlas a tener un sano juicio, a ser razonables. Todo eso está incluido en la palabra enseñar; aunque no veas las palabras dominio propio allí, se refiere al dominio propio.

¿Qué deben enseñarlas a hacer? “A que amen a sus maridos y a que amen a sus hijos” (versículo 4), y luego a “ser prudentes” (versículo 5). La palabra prudente es en la que nos queremos enfocar en esta sesión y en las próximas.

En este pasaje, el apóstol Pablo les está hablando a las mujeres ancianas y a las mujeres jóvenes. ¿Qué les está diciendo a las ancianas?

Necesitas modelar la prudencia. No puedes guiar a otros a donde tú no has estado. No puedes discipular a alguien más allá de tu propia madurez espiritual. Pero no solo debes modelar esto; debes tener la intención de enseñar a las mujeres jóvenes a ser prudentes.

¿Qué les está diciendo a las mujeres jóvenes? Debes cultivar la prudencia, y debes hacerlo mientras aún eres joven. ¿Cuántas de ustedes desearían haber aprendido más prudencia cuando eran jóvenes? Sientes como que hoy tienes algunas luchas que quizás no hubieras tenido si hubieses obtenido más de eso cuando eras joven.

Quiero darte un poco de clase de griego en esta sesión. No soy una erudita en griego. En realidad, nunca he tenido una clase de griego, pero hay unas herramientas maravillosas en el internet, y otros recursos que están disponibles.

Quiero enseñarte una palabra y tratar de darte un concepto de todo este asunto de la prudencia y del dominio propio. La palabra aquí que es traducida como “prudencia” en la versión de la Biblia de Las Américas es la palabra griega sophron.

En la Nueva Versión Internacional es traducida como sensata. Si tienes otras traducciones esta palabra pudiera ser traducida como templada—ser templada. Dominio propio. Prudente. Sensata. Templada.

Otras versiones traducen esa misma palabra griega sophron de tres diferentes maneras solo en el libro de Tito. Unas la traducen como “sobrio”. Otras la traducen como “templado”, y aquí lo traduce como “prudente”.

Tú dirás, “¿Por qué hay tantas traducciones diferentes en español de esta misma palabra griega?” Bueno, pienso que la razón por qué hay tantas diferentes traducciones es porque sophron es una palabra que tiene muchos significados y es difícil de captar en una sola palabra en español. Las palabras en español dan sombras del significado, pero no el significado completo, así que quiero que veamos algunos aspectos diferentes del significado de sophron.

Primero, la palabra no es la misma palabra griega que es usada para dominio propio cuando hablamos del fruto del Espíritu en Gálatas 5. Sophron, prudencia, tiene que ver más bien con la manera de pensar.

Un estado mental sophron es lo que nos permite vivir una vida que es prudente en nuestro comportamiento, pero comienza con un estado mental, un sano juicio. Un estado mental sophron es el que nos permite refrenar nuestros deseos carnales. Un estado mental sophron resultará en la práctica de la prudencia en cada área de nuestras vidas —nuestra lengua, nuestro comportamiento, nuestros hábitos, el dominio de los apetitos sexuales— todo esto fluirá de un estado mental sophron.

Me voy a enfocar aquí en esta palabra más de lo que había planeado en esta serie. Pensé que podríamos hacerlo en solo una sesión, pero en realidad me tendré que tomar varias sesiones, porque al estudiar esto he llegado a pensar que es un tema crucial.

¿Por qué habla el apóstol Pablo acerca de esto seis veces en el libro de Tito, que tan solo tiene tres cortos capítulos? Porque es crucial, y el Señor ha estado hablando a mi propia mente, como lo mencioné antes.

He comenzado a darme cuenta de que muchas de mis luchas personales y fallas en la vida cristiana están relacionadas con mi necesidad de ser más sophron, así que quiero compartir con ustedes un poco de mi historia con relación a esta palabra y ayudarlas a tratar de obtener una mejor compresión de esto.

La palabra sophron está compuesta por dos palabras. La primera palabra es so, de sozo, que significa “salvar”, o de soas, que significa “sano”, y luego phren, que significa “mente”. Significa tener una “mente salva” o un “sano juicio”.

Es una persona que actúa como si su mente hubiese sido salvada. Tiene una mente sana. Está en su juicio cabal, espiritualmente hablando.

Mencioné antes en esta serie que la última parte de sophron, la palabra phren, en realidad es la palabra griega moderna para los frenos en tu carro—frenos de carro. ¿Has estado alguna vez en tu carro cuando se han desgastado los frenos?

Pienso que debe ser muy, muy espantoso, especialmente si vas rápido en la autopista o si un camión se mete enfrente de ti y no tienes frenos, o si estas bajando una por una montaña inclinada y tus frenos te fallan. Tú quieres estar segura de que tus frenos funcionan si vas en tu carro con seguridad; si no, te verás en un grave problema.

Mientras pienso en eso, sé que muchas mujeres están hoy en problemas —en grandes problemas— porque no sirven sus frenos. Me refiero a los frenos de sus pensamientos, los frenos de sus lenguas, los frenos de sus actitudes y de sus emociones .

La persona que es sophron sabe cómo ponerse los frenos, sabe cómo parar, sabe decir no y cuándo decir no. La persona que es sophron refrena sus deseos e impulsos.

Se autocontrola. Se disciplina a sí misma. Es el “ejercicio de dominio de sí mismo que gobierna todas las pasiones y deseos”, dice un recurso de estudio bíblico (Vine’s Dictionary). Gobierna sus pasiones y deseos.

La persona que tiene una manera correcta de pensar es sophron, y esa persona ha desarrollado la habilidad de gobernar y disciplinarse a sí misma—gobernar su mente, sus pasiones, sus afectos y su comportamiento. Voluntariamente se pone límites en su libertad (The Complete Word Study Dictionary).

Estoy leyendo de otra guía de estudio bíblico aquí: Es la habilidad de auto-gobernarse; de aplicar frenos en tu vida, sobre tus pasiones, tus instintos, tu mente, tu comportamiento, y tus afectos; por consiguiente tienes la habilidad de resistir tentaciones, de resistir la atracción y el encanto del mundo, al tener una mente sophron, una mente sana.

Otros comentaristas describen esta palabra como “sensata”. De hecho, así es como la Nueva Versión Internacional traduce la palabra sophron —sensata—alguien que demuestra buen sentido o buen juicio. Cuando hablamos de una joven sensata, ella es sophron; es sabia.

Otro comentarista dice que es “ese hábito de autogobierno interno, con constantes riendas sobre todas las pasiones y deseos” (Vine’s Dictionary). Se trata de aprender cómo poner los frenos.

De acuerdo a William Barkley, sophron describe a “alguien con una mente que tiene todo bajo control…esa fuerza mental que limpia, salva y que ha aprendido a gobernar cada instinto y pasión hasta que cada uno tiene su lugar correcto y no más.”

Los niños que fueron capaces de ver el malvavisco en la mesa y aguantarse las ganas de comerlo, demoraron su deleite y esperaron hasta que el hombre regresara —los que pudieron refrenarse y controlar esos impulsos— tenían una mente sophron. No en el sentido redimido, pero estaban ejercitando el autocontrol, el dominio propio—fueron capaces de decir no, capaces de esperar, capaces de que sus deseos fueran cumplidos más tarde.

Hay muchas, muchas mujeres en nuestra cultura y en nuestras iglesias hoy —y muchas veces es cierto de nosotras también— que están tomando decisiones imprudentes y destructivas y están justificando sus decisiones. He oído algunas de las cosas más ridículas ser justificadas y defendidas, aun por algunas mujeres cristianas. Me refiero a, dejar sus maridos, dejar a sus hijos—algunas cosas realmente increíbles en las que las mujeres se meten hoy en día.

Pienso que si lo rastreas, puedes decir que es porque no fueron sophron en las cosas pequeñas. No cultivaron un sano juicio. No tuvieron autogobierno. No se pusieron los frenos.

La mayoría de las mujeres simplemente no se levanta de la cama una mañana y dice, “pienso que voy a salir a tener una aventura con un joven en el trabajo hoy”. Ellas ceden ante una serie de momentos comprometedores; donde no piensan con sano juicio . No actúan sanamente. No se pusieron los frenos.

Oportunidad tras oportunidad, situación tras situación en los que pudieron haber esperado para comerse el malvavisco —para decir sí o decir no— decidieron comerse el malvavisco. Dijeron, “Voy a hacer esto. Es solo un malvavisco. No es gran cosa. Es algo pequeño. Es solo un saludo. No es algo porque preocuparme. No es una aventura.”

No fueron sophron, no tuvieron sano juicio en las cosas pequeñas. Aparentemente hicieron pequeños compromisos, y luego terminaron en estas situaciones y circunstancias desastrosas.

A menudo he dicho de mis propios pensamientos, cuando se trata de tus emociones y de tu estado mental, si le das una pulgada al mal pensamiento, se tomará una milla. Pienso que no hay ni una de nosotras, como mujeres, que no pudiera volverse loca si permitimos que nuestras mentes se vayan en direcciones poco saludables e insensatas.

Por eso necesitamos ser sophronSophron es lo que te mantiene sana y estable y funcionando eficaz, sabia y sensiblemente. Es tener buen juicio.

Si no tienes una mente sophron, si no tienes buen juicio, una mente autocontrolada, entonces eventualmente te encontrarás actuando y llevando a cabo cosas que tú pensaste que nunca harías, diciendo cosas que nunca pensaste decir, actuando de formas que nunca pensaste que actuarías. No ayuda el solo mirar el comportamiento; necesitas mirar hacia atrás y analizarlo. “¿Qué cosa en mi forma de pensar no estuvo bien, no fue sensato? ¿Dónde fue que no puse los frenos en mi mente?”

Sophron es crucial para otras características que están en todo este currículum que estamos viendo en Tito capítulo 2. Las mujeres deben amar a sus esposos y amar a sus hijos. Deben ser puras, trabajando en su casa, amables, sumisas a sus propios esposos—y en medio de eso está la prudencia, sophron.

Si no tienes una mente sana, no podrás hacer estas otras cosas. No vas a poder amar a tu esposo cuando él no sea digno de ser amado.

Tu mente te llevará por un camino que dirá, “Me merezco un descanso. Necesito sacarme de adentro lo que pienso. Merezco ser egoísta después de como él me trató.” ¿Ves como una mente insensata te evitará el ser capaz de amar a tu esposo cuando es probada?

Si no tienes una mente sana, no serás capaz de amar a esos tres niños preescolares cuando estás enojada y duermes muy poco en la noche…o a esos tres adolecentes que están desafiando tu buen juicio y tu sensatez.

Necesitas tener buen juicio, ese pensamiento prudente. Si no, no podrás ser pura. La ausencia de una mente sana y de discreción resultará en falta de castidad moral. No serás casta si no tienes un juicio sano.

Si no tienes una mente sana, eso afectará tu motivación y tu habilidad de cumplir tus responsabilidades básicas en la casa. ¿Cuántas de nosotras en ocasiones hemos visto el reguero y el desorden y el caos en nuestras casas y pensamos, “¡No puedo con esto!” porque mentalmente, o emocionalmente, o físicamente tiramos la toalla? Porque no tuvimos un sano juicio.

Si tienes niños, ¿cuándo llega el fin? Ropa que lavar, limpiar, recoger, cocinar, una cosa tras otra tras otra, reguero tras reguero, y si no tienes una mente sana, te vas a volver loca. No vas a tener la motivación o la habilidad de trabajar en tu casa, para administrarla bien, como dice Tito que debemos hacer.

Así que sophron primeramente tiene que ver con el estado mental, el modo de pensar, la actitud mental; pero afecta todo en cuanto a la manera en que vivimos. Es un modo de pensar sensato y sano y resultará en un comportamiento sensato y sano.

¿Alguna vez has visto a alguien que esté haciendo algo realmente fuera de lo normal o inapropiado, y piensas, “¿Por qué tal y tal hizo eso?”? O quizás te miras a ti misma y piensas, “¿Por qué hice eso?”

La razón por la que hacemos esas cosas, y la razón por la que la persona que viste hizo esas cosas, es porque no tiene un sano juicio. No está pensando correctamente.

Comportamiento irracional, comportamiento compulsivo, comportamiento impulsivo, comportamiento inestable, comportamiento carnal—todas estas cosas son evidencia de una mente que no está en su sano juicio, porque “como piensa [el hombre] dentro de sí, así es” (Proverbios 23:7). Por eso es que la batalla comienza en la mente, por eso Dios dice que debes tener una mente sana; debes pensar correctamente.

Una mentalidad inestable resultará en comportamiento inestable. Una mente sana resultará en comportamiento sano. Una mente disciplinada resultará en comportamiento disciplinado y piadoso.

¿Recuerdas cuando comenzamos a ver todo este asunto de la sana doctrina en esta serie? Ahí es realmente el lugar donde comienza una mente sana, y por eso Pablo dice en Tito 1:9 que los ancianos deben enseñar a sus congregaciones a conocer la sana doctrina.

Luego él dice en el capítulo 2, versículo 1, ahora “enseña [las cosas] que están de acuerdo a la sana doctrina”. Tú debes enseñar cosas que encajan con la sana doctrina. Si tienes sana doctrina, eso producirá pensamientos sanos, buen juicio; y si tienes una mente sana, eso producirá una vida sabia, piadosa y sana.

Al estar estudiando esto he pensando en, ¿cuánto de nuestro comportamiento es irracional o errático o fuera de control o inapropiado? ¿Qué cosas que decimos y hacemos son compulsivas o impulsivas? O vemos y decimos, “¿Por qué hice eso? ¿Por qué los demás hacen eso?”

Pienso que muchas veces nos enfocamos mucho en tratar de cambiar o detener el comportamiento, cuando el apóstol Pablo está diciendo aquí: NO, necesitas regresar y averiguar qué tipo de pensamiento produjo ese tipo de comportamiento.

¿Por qué arremetiste contra tu esposo? “Bueno, es que el hizo ____________.” No, no es por lo que él hizo. Es porque tú no tuviste sano juicio.

¿Por qué arremetiste contra tu hijo? “Bueno, si no hubiera pintado los muebles de la sala con mantequilla o llenado la secadora con agua, yo nunca hubiera hecho eso.”

¿Qué estás diciendo? “¡Mi niño de tres años me volvió loca!”

No. Lo que pasó es que tu niño de tres años actuó de tal manera que trajo a la superficie o reveló que tú no estabas pensando con un sano juicio. No tuviste una mente sana.

Así que, si queremos cambiar el comportamiento, si queremos tratar con esas adicciones, si queremos tratar con esos impulsos fuera de control y ansias y motivaciones y deseos y lujurias de la carne, tenemos que regresar y analizar nuestro pensamiento y asegurarnos de que es sano y que está enraizado en la sana doctrina, en los caminos y en las palabras de Dios.

Por eso es tan importante que llenes tu mente y tu corazón con la Palabra de Dios, con la Escritura; que medites día y noche en ella; que te estés adoctrinando con la Palabra de Dios, la cual dará forma y moldeará y transformará y renovará tu mente, y de eso saldrá el comportamiento y las palabras y los hábitos y los patrones en tu vida que serán sabios, sanos y piadosos.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss estará de regreso para orar. Todos necesitamos orar por ese tipo de sanidad mental de la que ella nos ha estado hablando.

¿Qué tan bien piensas bajo presión? Bueno, Dios te puede ayudar a aprender a pensar rápido. Descubre cómo, en el próximo programa. Ahora oremos con Nancy.

Nancy : Señor, queremos ser mujeres en su sano juicio. Hay muchas mujeres en el mundo de hoy que no están pensando con claridad; mujeres que están pensando neciamente, y los resultados de eso se ven en el hecho de que están viviendo vidas sin prudencia.

¿Cuántos matrimonios y hogares están siendo devastados y destrozados por mujeres que no están pensando ni viviendo con claridad? No estoy diciendo que los hombres no tienen parte en esto, pero, Señor, nosotras como mujeres tenemos que tomar mucha responsabilidad y decir que una gran parte del alboroto y el caos en nuestros hogares es porque no estamos pensando con claridad.

Así que te pido, te suplico, que durante estas próximas sesiones Tú nos ayudes a entender en qué consiste tener un sano juicio y luego muéstranos cómo obtenerlo y que Tú realmente transformes nuestras vidas. Gracias, gracias porque tenemos la mente de Cristo.

No nos has dado un espíritu de temor sino de amor y de dominio propio. Así que, Señor, te pido que Tú nos renueves de adentro hacia afuera, y que nuestras vidas y nuestra forma de pensar estén enraizadas en la sana doctrina, y que nuestras familias y aquellos a nuestro alrededor vean los resultados y glorifiquen Tu Nombre. Lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El silencio de Sinaí

Miércoles 26 Agosto
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración.
Pacientemente esperé al Señor, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
El silencio de Sinaí

¡Cuán triste es la historia del Sinaí! (Éxodo 32). Moisés había subido a ese monte para recibir las palabras de Dios. Aarón, su hermano, estaba con el pueblo en la llanura, esperando su regreso. Cuarenta días de espera, de silencio, fue demasiado largo para ellos. Por eso Aarón hizo un becerro de oro, a la imagen de los dioses egipcios. Y proclamó que ese becerro de oro era su dios. ¡Hagamos fiesta!, propuso Aarón. Y mientras se divertían… Moisés descendió con las tablas de la Ley, ¡qué confusión para esos impacientes! En vez de esperar la respuesta que Dios iba a dar por medio de Moisés acerca de sus reglas de conducta, se volvió a la idolatría de Egipto.

¿Qué lección podemos sacar de esto, amigos cristianos? Si en un periodo de prueba y de silencio por parte de Dios yo busco la liberación según mis esquemas de pensamiento, en vez de esperar el socorro de Dios, no conoceré sus respuestas, porque estas llegan a través de la lectura paciente de su Palabra y en la oración. Entonces corro el riesgo de fabricar mis propias respuestas para llenar un silencio que me angustia. Pero colmar ese silencio con palabras que no son la respuesta de Dios no resuelve nada; al contrario, esto oscurece mi camino.

También es peligroso dar a otros una respuesta que no viene de Dios. A menudo deberíamos decir humildemente: «No sé. No sé por qué atraviesas tal prueba, tal desierto. Quizá pueda animarte, deseo avanzar contigo, orar por ti. Hay muchas cosas que no entiendo, pero quiero esperar contigo la respuesta que viene de Dios».