El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Alimentemos El Alma

Serie: Cuando aumenta la presión

12/12 – El Estímulo Del Apoyo Mútuo

Santiago 5:13–20

 

Al pasar por un período largo de sufrimiento, todos hemos experimentado el desánimo y la frustración. Tal desánimo nos quita la mirada de Dios y de los demás. Empezamos a pensar en nosotros mismos y cómo escaparnos de la aflicción.

Tal fue la experiencia de los hermanos que sufrían en el primer siglo por causa de Cristo también. Después de un período prolongado de circunstancias difíciles, estaban desanimados.

Jacobo concluye su carta con tres exhortaciones prácticas para levantarles como individuos, para ayudarles a dar el testimonio que hace falta en medio de la aflicción, y para estimularles a apoyarse mutuamente (5:7–20). Se consideraron las primeras dos de estas tres exhortaciones en el último estudio:

1. La exhortación a la paciencia 5:7–11

2. La exhortación en contra de los votos 5:12

3. La exhortación a la oración y apoyo mutuo 5:13–20

EXHORTACIÓN A LA ORACIÓN Y APOYO MUTUO 5:13–20

La última exhortación al pueblo de Dios en medio del sufrimiento, es que oren y que se apoyen mutuamente. Cuando estén afligidos, en vez de quejarse, deben orar. Cuando estén contentos, en vez de jactarse, deben alabar a Dios (5:13).

En realidad, todo la conclusión del libro pone el énfasis en la importancia de la ayuda mutua, en vez de la crítica y la queja. Lo más fácil el atacar al otro, pero deben ayudarlo.

La palabra “enfermo” quiere decir “débil”. La debilidad presentada normalemente es una debilidad física, o sea una enfermedad. Así que la traducción dada sería lo más normal. Sin embargo, el enfoque en este caso no es tanto la enfermedad física, sino la debilidad de espíritu que han experimentado por causa del sufrimiento.

El que se ha dedilitado por causa del desánimo en medio del sufrimiento (compare Habreos 12:3), debe llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando alguien está desanimado, los demás pueden identificarse con el débil y así estimularle a seguir adelante.

La oración de ellos a favor de tal persona y la unción con aceite servirán para animarle y restaurarle (5:14–16). Todos entos versículos parecen referirse a la misma persona, el que por falta de fe está desanimado y ha pecado al dejar de confiar en el Señor en medio de estos problemas.

El ungir con aceite era una costumbre judaica. Era un símbolo de la identificación con el otro para compartir con él la pena. El significado es semejante a la imposición de las manos.

En el acto de la ordenación se imponen las manos como un testimonio de nuestra identificación con el ministerio del que se está ordenando. En el caso de la unción del afligido, de esta manera se puede entrar en el sufrimiento del otro.

La experiencia de Elías sirve como una ilustración de esta verdad. El estaba sufriendo una aflicción semejante a la de ellos. En los versículos anteriores el afligido ha sido descrito con una palabra que quiere decir “el mal–sufriente”, o el que sufre mal. Esta palabra se utiliza en 5:10, 13 y 17.

A base de esa descripción del afligido, el autor describe a Elías como “el semeja–sufriente”, es decir, él ha sufrido en una forma semejante a lo que ellos han sufrido. Eiías era un hombre semejante a ellos, que sufrió y se desanimó tal como ellos habían experimentado. El comprendería su sufrimiento, sin embargo, él ganó la victoria a pesar de su desánimo.

Cuando él oró fervientemente, Dios le utilizó para volver a una nación entera a Su camino (5:17–20).

HOMBRE JUSTO + ORACION FERVIENTE = CONVERSION NACIONAL

Nosotros también podemos esperar que Dios nos utilice para corregir a los que están debilitados por la afliccion. Les podemos restaurar a una relación de confianza en Dios, antes de que sea necesario juzgarlos por el pecado que sirve como estorbo a la obra de Dios. Si Dios puede utilizar a Elís, El puede utilizar a otros quienes están desanimados y afligidos también, si confían en El.

El pecado, al fin, lleva a la muerte (1:15). En este caso el pecado es la manifestación de incredulidad al no encomendarse en las manos de Dios. La muerte se refiere a la muerte física. El peligro es que su falta de fe, manifestada en sus obras, puede resultar en la muerte por causa del mal testimonio.

Nosotros podemos exhortar al extraviado a volver a los caminos de Dios. Al hacerlo, le podemos salvar de la muerte que resultaría si él continuara en su pecado. Esta verdad es cierta en cuanto a la aflicción que los hermanos experimentaban también. En medio de la aflicción, si nosotros andamos con Dios y vencemos, podremos ayudar a otros a hacer lo mismo.

Este pasaje señala tres respuestas indicadas en medio de la aflicción:

En vez de…

Quejarnos

Criticarnos

Jactarnos

Debemos…

Aguantar con paciencia

Ayudarnos mutuamente

Orar los unos por los otros

A base de las enseñanzas claras de este pasaje, ¿qué debo hacer cuando me encuentro en la aflicción?

1. En medio de circunstancias difíciles, en vez de criticar o quejarme, DEBO ORAR (Fil. 4:6–7).

2. En medio de circunstancias buenas, en vez de jactarme, debo cantar alabanzas a dios.

3. Cuando estoy desanimado, DEBO ORAR CON OTROS. Debo confesar mi falta de fe, pedir perdón al Señor y seguir adelante con la ayuda de Dios v los otros hermanos.

4. En vez de criticar a otros, DEBO ORAR POR LOS OTROS. ¿Cuántas veces respondemos as¿Lomás comúnes criticar, no ayudar.

¡Pensemos!

La oración del justo puede mucho. Elías era atacado, afligido y, a veces, desanimado. Sin embargo, el Señor le utilizó para convertir una nación entera. ¿Qué tal nosotros?

¿Oramos por nuestros hermanos, compañeros y colegas?

¿Reconocemos nuestras propias debilidades?

¿Confesamos nuestros propios pecados?

Oramos por nosotros mismos?

¿Oramos los unos por los otros?

Piense en sus circunstancias hoy. ¿Se enfrenta a alguna presión o problema? En medio de estas circunstancias, identifique a alguna persona por quien usted debe orar hoy. Tome un momento ahora mismo para orar por esa persona. Al hacerlo, ore por sí mismo también. Decida apartar tiempo diariamente para orar por esa persona hasta que vea la solución de Dios a este problema.

En fin, el mensaje de esta carta es clave para los cristianos que sufren.

* Debemos quitar los ojos de nosotros mismos y nuestras circunstancias, y fijarnos en Dios.

* Debemos dejar de defendernos a nosotros mismos y empezar a depender de Dios.

* Debemos buscar los propósitos de Dios para nuestra vida y alabarle por estos propósitos.

* Debemos orar y pedir la dirección de Dios y el poder para resistir hasta cuando El venga.

* Tenemos que dar prioridad a la búsqueda del propósito de Dios en nuestra vida y a procurar que todo sea para Su gloria.

¡REPASEMOS!

Después de la muerte de Esteban, los cristianos de Jerusalén huyeron de la ciudad. Estaban esparcidos alrededor del mundo judío. Fueron atacados física, social y económicamente. Perdieron todo.

Por causa del sufrimiento, los hermanos buscaron una manera para escaparse. Se preocuparon por su propia condición y dejaron de preocuparse por su los demás. Ya no buscaban el buen propósito que Dios podría tener para ellos en medio de estas circunstancias difíciles.

Por eso, Jacobo, uno de los pastores de la iglesia en Jerusalén, se interesó en el estado de ellos. Les escribe para animarles. Les enseña la importancia de confiar en Dios. La fe que les hace falta es una fe viva, una fe que produce obras en la vida diaria. Tal fe hará una diferencia obvia entre ellos y los del mundo que no confían en Dios.

El autor empieza el libro con dos principios básicos que son el fundamento para lo demás del libro:

1) 1:2–12 Una fe viva ______________________________________________________

2) 1:13–27 Una fe viva ______________________________________________________

Después de introducir el libro con los dos principios fundamentales, el autor presenta cuatro manifestaciones específicas de una fe viva que hace falta en medio del sufrimiento de estos hermanos judíos:

1) 2:1–13 Una fe viva ______________________________________________________

2) 2:14–26 Una fe viva ______________________________________________________

3) 3:1–12 Una fe viva ______________________________________________________

4) 3:13–5:6 Una fe viva ______________________________________________________

Para concluir el libro, Jacobo les da tres exhortaciones prácticas que deben aplicarse en medio de la aflicción:

1) 5:7–11 La exhortación a ______________________________________________________

2) 5:12 La exhortación ______________________________________________________

3) 5:13–20 La exhortación a ______________________________________________________

¿Cuáles necesidades ha descubierto en su propia vida por medio de este curso? Señale tres áreas donde usted cree que el Señor quiere hacer cambios en su vida a la luz del estudio de este libro.

1) ______________________________________________________________________________

2) ______________________________________________________________________________

3) ______________________________________________________________________________

Apunte los pasos que piensa tomar ya.

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Pídale al Señor ahora mismo que El le ayude a lograr estos cambios en su vida. Nunca Ilegaremos a ser todo lo que el Señor puede hacernos. Sin embargo, Jacobo ha señalado varias áreas donde Dios nos puede perfeccionar más, especialmente cuando suba la presión. Sometámonos a El para que El haga Su obra completa en medio de las circunstancias difíciles.

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 85–92). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Episodio 42 – ¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

Soldados de Jesucristo

¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

John Piper Responde

Episodio 42

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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Doctrina de la Providencia – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 7/26

Doctrina de la Providencia – Parte 1

Oremos.

Introducción: Repaso
Las últimas dos semanas, hemos estudiado la doctrina de la creación. Vimos que la Biblia enseña que Dios creó el universo de la nada, por su palabra. Dios es el autor de todas las cosas, visibles e invisibles, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra. Él hizo todo bueno y creó todas las cosas para su gloria.

Esta mañana, cambiamos nuestra atención de la doctrina de la creación a la doctrina de la providencia. Este es el plan: esta semana consideraremos fundamentalmente dos cosas:

Qué es la doctrina de la providencia, y;
Las diferentes implicaciones de la doctrina de la providencia para nuestras vidas.
La próxima semana, estudiaremos varias preguntas frecuentes que surgen de este doctrina. Por ejemplo: ¿de qué manera la soberanía de Dios en la providencia se relaciona con nuestras decisiones y responsabilidad humana?; o, ¿de qué manera la soberanía de Dios en la providencia se cruza con el pecado, el mal y el sufrimiento en el mundo?

¿Qué es la providencia? La continua relación de Dios con la creación
Catecismo de Heidelberg: «Es el poder de Dios omnipotente y presente en todo lugar [1], por el cual sustenta y gobierna el cielo, la tierra y todas sus criaturas de tal manera [2], que todo lo que la tierra produce, la lluvia y la sequía, la fertilidad y la esterilidad, la comida y la bebida, la salud y la enfermedad, riquezas y pobrezas [3], y finalmente todas las cosas no acontecen sin razón alguna como por azar [4], sino por su consejo y voluntad paternal[5]»[1].

En otras palabras, la providencia es la creencia de que Dios, en su bondad y poder, preserva, acompaña, sostiene, dirige y gobierna a todas las criaturas, todas las acciones y todas las cosas, desde la estrella más grande en la galaxia hasta el gorrión más pequeño en un árbol. Dios el Creador y Rey gobierna todo para alabanza de su gloria, de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.

Vemos a lo largo de la Biblia la enseñanza de que Dios es quien da vida, renueva, ve, vigila, observa, salva, protege, preserva, dirige, enseña, gobierna, trabaja, sostiene y cuida de toda su creación, y especialmente de su pueblo.

Lee el Salmo 104:

«Bendice, alma mía, a Jehová. Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia. 2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina, 3 que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; 4 El que hace a los vientos sus mensajeros, y a las flamas de fuego sus ministros. 5 El fundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida. 6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas. 7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 8 Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. 9 Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. 10 Tú eres el que envía las fuentes por los arroyos; Van entre los montes; 11 Dan de beber a todas las bestias del campo; Mitigan su sed los asnos monteses. 12 A sus orillas habitan las aves de los cielos; Cantan entre las ramas. 13 El riega los montes desde sus aposentos; Del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, 15 y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida del hombre. 16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó. 17 Allí anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigüeña. 18 Los montes altos para las cabras monteses; Las peñas, madrigueras para los conejos. 19 Hizo la luna para los tiempos; El sol conoce su ocaso. 20 Pones las tinieblas, y es la noche; En ella corretean todas las bestias de la selva. 21 Los leoncillos rugen tras la presa, y para buscar de Dios su comida. 22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas. 23 Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde. 24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; La tierra está llena de tus beneficios. 25 He allí el grande y anchuroso mar, en donde se mueven seres innumerables, seres pequeños y grandes. 26 Allí andan las naves; Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él. 27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. 28 Les das, recogen; Abres tu mano, se sacian de bien. 29 Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. 30 Envías tu Espíritu, son creados, y renuevas la faz de la tierra. 31 Sea la gloria de Jehová para siempre; Alégrese Jehová en sus obras. 32 El mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean. 33 A Jehová cantaré en mi vida; A mi Dios cantaré salmos mientras viva. 34 Dulce será mi meditación en él; Yo me regocijaré en Jehová. 35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, a Jehová. Aleluya» (Salmo 104:1–35 RVR60).

Por medio de la providencia de Dios vemos a Dios activamente involucrado en su creación a cada momento. Dios no abandonó a su creación después de haberla creado; en cambio, la cuida y sostiene por su eterno poder e infinita sabiduría. La providencia de Dios hace que continúe lo que ya ha cobrado vida, y lo hace (1) sosteniéndolo; (2) trabajando en y a través de él; y (3) dirigiéndolo para sus buenos propósitos. Estas tres avenidas se llaman (1) preservación, (2) concurrencia y (3) gobierno. Veamos cada una más detalladamente.

«Porque de él…»

A. Preservación: Dios mantiene y sostiene todas las cosas

(Hebreos 1:3; Colosenses 1:17; Nehemías 9:6; Job 34:14-15)

«Preservación» es el término empleado para decir que Dios hace que todas las cosas creadas sigan existiendo y conservando las propiedades con las cuales fueron hechas. Él preserva su creación. Dios, al preservar todas las cosas que ha hecho, también hace que mantengan las propiedades con las cuales fueron creadas. Así, Dios preserva el agua a fin de que ésta continúe actuando como agua. Él hace que el césped siga actuando como césped, con todas sus características distintivas.

Por ejemplo, vemos que Dios preserva un pulpito hecho de madera para que mantenga las mismas características que la madera posee. Es tieso y duro. No esperamos que se disuelva espontáneamente en agua. Un pulpito de madera conserva sus propiedades hasta que otra parte de la creación actúe sobre él, como el fuego, hasta que se convierte en cenizas.

Sin embargo, no deberíamos pensar en la creación como una nueva creación continua: él no crea átomos y moléculas nuevos cada segundo para cada cosa existente. Más bien, preserva lo que ya ha sido creado.

Ve conmigo algunos versículos que hablan acerca de esto…

Colosenses 1:15-17: «15 Él (Cristo) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten».

Hebreos 1:1-4: «1Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien (Cristo) sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos».

Aplicación: Ambos versículos indican que si Cristo tuviese que detener su continua actividad de sostener todas las cosas en el universo, entonces todo, salvo el Dios trino, dejaría de existir instantáneamente. Esto es lo que Pablo dice en Hechos 17:28 cuando dice: «Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos».

Sin Cristo, nada existiría, esa es la doctrina de la creación.

Sin Cristo, nada continuaría existiendo; esa es la doctrina de la preservación.

Como parte de la creación de Dios, podemos agradecer a Dios por preservar nuestras vidas.

Eliú, en su sabiduría, dice esto acerca de Dios: «Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo» (Job 34:14).

Entonces, #1… Dios «preserva» o… mantiene y sostiene todas las cosas.

«… y por él…»

B. Concurrencia: Dios obra en y a través de todas las cosas

(Génesis 45:5; Efesios 1:11; Job 37:6-13; Proverbios 16:9, 33; Job 14:5; Filipenses 2:13)

La concurrencia es el aspecto de la providencia divina que describe cómo Dios trabaja EN y A TRAVÉS DE TODAS LAS COSAS, particularmente las acciones de las criaturas de Dios. En la concurrencia vemos que la agencia divina y la agencia humana se ejecutan juntas o una junto a la otra en acciones específicas.

«Concurrencia» significa básicamente que Dios coopera con las cosas creadas en cada acción. Él dirige sus propiedades distintivas para hacer que actúen como lo hacen. En otras, las cosas que suceden son, primero y principal, acontecimientos que Dios ocasiona, no obstante, Dios trabaja a través de las diferentes propiedades de cada cosa creada, para que éstas produzcan los resultados que vemos.

Esto es lo que conocemos como causas «primarias» y «secundarias».

Causas primarias y secundarias:
La causa divina de cada acontecimiento trabaja como una causa invisible, detrás de escenas, que dirige y, por tanto, puede ser llamada «causa primaria» que planifica e inicia todo lo que sucede.
Pero lo creado produce acciones de formas consistentes con las propiedades propias de la criatura, formas que a menudo pueden ser descritas por nosotros o por científicos profesionales que observan el proceso cuidadosamente. Por tanto, estos factores y propiedades de las criaturas pueden denominarse causas «secundarias» de todo lo que sucede, incluso si son causas evidentes para nosotros mediante la observación.
Vemos esto claramente en las Escrituras…

«El corazón del hombre piensa su camino, mas Jehová endereza sus pasos» (Proverbios 16:9).

Da un vistazo a Hechos 14:15-17…

«15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones».

Observa el versículo 17: La causa secundaria del incremento del sustento y alegría de sus corazones eran las lluvias del cielo y los tiempos fructíferos. La lluvia hizo que el sustento aumentara y los tiempos fructíferos alegraron sus corazones. Pero detrás de esas causas secundarias, hay una causa primara, Dios. ÉL hizo bien al dar las lluvias y los tiempos fructíferos.

Mira Hechos 17:24-28: «24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos».

Ilustración: Aguarda un momento… Podrías estar pensando: «¿Acaso mis padres no decidieron dónde y cuándo nací?». Bueno, sí, lo hicieron. Pero este texto dice que detrás de la causa secundaria de tus padres dándote vida y decidiendo dónde nacerías, había una causa primaria, Dios. Él da la vida y decide cuándo y dónde habitas en esta tierra. En Dios vives, te mueves y eres.

Aplicación: Esto quiere decir que deberíamos estar agradecidos por todo lo que Dios hace en y a través de nosotros. Y no solo por medio de nosotros, sino por medio de las cosas que nos rodean. Si llueve, deberíamos agradecer a Dios. Si los cultivos crecen, deberíamos agradecer a Dios.

Además, deberíamos ser capaces de disfrutar la inmensidad de Dios al pensar en esta doctrina. Cuán grande es Dios que ni siquiera la nieve puede caer sin que su mano intervenga. Ni si quiera el llanto de un animal pude darse sin que Dios lo supervise. Todo, incluso los objetos inanimados trabajan en cooperación con Dios. Mira lo que dice Job 37:6-13:

«6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. 7 Así hace retirarse a todo hombre, para que los hombres todos reconozcan su obra. 8 Las bestias entran en su escondrijo, y se están en sus moradas. 9 Del sur viene el torbellino, y el frío de los vientos del norte. 10 Por el soplo de Dios se da el hielo, y las anchas aguas se congelan. 11 Regando también llega a disipar la densa nube, y con su luz esparce la niebla. 12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la faz del mundo, en la tierra, lo que él les mande. 13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, otras por misericordia las hará venir».

Amigo, Dios está detrás de todo, incluso de la nieve, el hielo y todo lo que vemos o no vemos. Eso debería darnos una gran seguridad y también permitirnos maravillarnos ante la enormidad del Dios a quien servimos.

«…y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén».

C. Gobierno: Dios gobierna y dirige todas las cosas

(Daniel 4:35; Romanos 8:28; Salmo 103:19)

El tercer aspecto de la providencia de Dios que enseña la Escritura es el gobierno. Dios gobierna el mundo dirige todas las cosas a su determinado propósito. En otras palabras, el mundo y todo lo que en él habita no es gobernado por el azar o el destino, sino por Dios, quien dirige la historia y la creación hacia un objetivo final. La Escritura sintetiza todo esto maravillosamente al hablar de Dios repetidas veces como el Creador-Rey que gobierna todas las cosas.

«Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos» (Salmo 103:119).

«Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Daniel 4:34-35).

Dios es quien conduce el barco de esta historia. Hay un destino, y el propósito de Cristo de llevar al mundo hacia ese objetivo sucederá. Pablo dice en Romanos 8:38: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».

Efesios 1:7-12: «7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo».

Observa en estos versículos algunos aspectos diferentes acerca del gobierno divino de Dios.

Primero, la actividad gubernamental de Dios es universal no se extiende simplemente a su pueblo. Se extiende a todas las materias y a todos los hombres… a lo que es malo y a lo que no. Efesios 1:11 dice que él «hace todas las cosas según el designio de su voluntad».

Segundo, Dios es bueno en su gobierno. Romanos 8:28 dice que Dios obra para el bien de aquellos que le aman. Ese bien que vemos en Romanos 8:28 se refiere al propósito de Dios de conformar a sus hijos a la imagen de su Hijo (versículo 29).

Tercero, Dios está personalmente preocupado por aquellos que son suyos. Nuevamente, Romanos 8:28 muestra que este gobierno por parte de Dios está particularmente preocupado por sus hijos.

Cuarto, Dios es soberano en su gobierno. Esto quiero decir que él, y únicamente él determina su plan y conoce el significado de cada una de sus acciones. Salmo 103: «Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos». O como dice Daniel: «…él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?».

Aplicación:

¿Y por qué importa esto? ¿Por qué estudiamos esto? Bueno, porque significa todo. Significa todo para la nueva vida y fe en Cristo. Piensa en ello por un segundo…

CONFIANZA: Creer en la providencia de Dios significa que puedo confiar en Dios para todas las cosas porque él ya ha resuelto nuestro mayor problema… el pecado. La fe en Cristo nos permite como creyentes, a pesar de todos los enigmas que nos confunden, y pese a las difíciles pruebas que van y vienen, como creyentes en Cristo nos aferramos a la convicción de que el Dios que gobierna el mundo es el mismo Padre amoroso y compasivo, quien gracias a Cristo nos ha perdonado de todos nuestros pecados, nos ha aceptado y adoptado como sus hijos, y quien nos recibirá con gozo en su gloriosa presencia para siempre. Así que en medio de nuestro sufrimiento y lágrimas, esperemos gozosamente el futuro con fe en la mano paternal de la providencia Dios. La providencia de Dios es precisamente una fuente de humildad y esperanza, de confianza, consuelo y valentía.

Puedes confiar en él tan completamente como para no tener dudas de que él te proveerá todas las cosas necesarias para el cuerpo y el alma [4], y también convertirá en bien cualquier adversidad que te envié en esta vida de sufrimiento [5]. Él puede hacer esto porque él es Dios todopoderoso [6], y está dispuesto a hacerlo porque es un Padre fiel.

PACIENCIA: La providencia de Dios también significa que podemos ser pacientes en la adversidad. Si sabemos que Dios está trabajando, y que él trabaja para nuestro bien, entonces podemos esperar sabiendo que él no nos ha olvidado. Tan lejos de olvidarnos, él ha ordenado todo en el universo para nosotros. ¡Qué Dios!

GRATITUD: Además, significa ser agradecidos cualquiera sea la circunstancia en la que nos encontremos. Ya sea prosperidad o pobreza, sabemos que Dios ha ordenado las cosas para el bien de aquellos que le aman, de manera que podemos estar agradecidos de que Dios conoce la circunstancia que atravesamos actualmente. Aunque no podamos comprender todos los motivos de la circunstancia, podemos saber que Dios sabe y que Dios está obrando en nuestras vidas incluso en este mismo instante para conformarnos cada vez más a la imagen de su Hijo. Por esa razón, Pablo puede decir a los Tesalonicenses en 1 Ts. 5:18: «Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús».

ESPERANZA: Por último, con miras al futuro, la providencia de Dios significa que podemos tener una esperanza segura en nuestro Dios y Padre fiel de que nada nos separará de su amor. Romanos 8:28. Tenemos una esperanza que nadie más en el mundo tiene, porque hemos recibido una promesa que nadie más tiene: a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Y este Dios que nos ama y prepara todas las cosas para nuestro bien, nunca nos dejará, nunca nos olvidará, y nunca nos permitirá alejarnos de él. ¡Qué esperanza! ¡Qué salvador.

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La Gran Comisión en el Antiguo Testamento

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

La Gran Comisión en el Antiguo Testamento

L. Michael Morales

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie «La Gran Comisión», publicada por la Tabletalk Magazine.

Por estar basada en el propio reino de Dios, entendemos que la Gran Comisión comienza antes de que la humanidad se distanciara de Su Creador. En el sexto día, el hombre fue comisionado por Dios para llenar y sojuzgar la tierra, y para ejercer dominio sobre las criaturas (Gn. 1:27). En consecuencia, uno podría definir justamente la Gran Comisión como “ejercer dominio y sojuzgar» la tierra y sus criaturas, una comprensión que necesitaremos explicar.

Sin duda, la frase «ejercer dominio y sojuzgar» tiene connotaciones profundamente negativas en nuestro mundo moderno, llena de recuerdos de horrible tiranía y abuso de poder. Sin embargo, debemos notar que esta comisión fue dada antes del descenso al pecado y la miseria, precisamente en el contexto del hombre en unión con Dios, es decir, dado al hombre como portador de la imagen de Dios (v. 26), creado para la comunión con Dios y para mediar en el bendito reino de Dios sobre toda la tierra.

Una vez que entendemos la Gran Comisión en función del reino, nos encontramos en una mejor posición para evaluar esta agenda a lo largo del resto del Antiguo Testamento.

La teología aquí es doble. Primero, Adán debe reunir a toda la creación en alabanza y adoración a Dios el séptimo día: eso es lo que significa «ejercer dominio y sojuzgar». Él está a cargo de apartar (“santificar”) la creación cada vez más hasta que toda la tierra sea santa, llena de la perdurable gloria de Dios.

En segundo lugar, no hay bendición para ser disfrutada, por mínima que sea, que no se derive del reino de Dios; ese es el gozo de lo que significa «ser sojuzgado o sometido», especialmente después de haber sido expulsados de la vida con Dios. Por esta razón, con alegría enseñamos a nuestros hijos que Cristo ejecuta el oficio de rey «sujetándonos [sometiéndonos] a Sí mismo» (Catecismo Menor de Westminster, Pregunta y Respuesta 26).

La Gran Comisión otorgada a Adán implicaba que su reinado estaría al servicio de su oficio sacerdotal, a saber, que él «ejercería dominio y sojuzgaría» con el fin de reunir a toda la creación a los pies del Creador en adoración. La consumación del día de reposo estuvo en el corazón y fue la meta de la comisión del sexto día.

Una vez que entendemos la Gran Comisión en función del reino, nos encontramos en una mejor posición para evaluar esta agenda a lo largo del resto del Antiguo Testamento. El reino de Dios es universal, y desde el principio, Su plan de salvación estaba dirigido a todas las familias de la tierra, nunca olvidando el hecho de que Él posee “todas las naciones” (Sal. 82:8).

Aquí, el papel de Génesis 1-11 como un prólogo de la historia de Israel es extremadamente importante, ya que la identidad y el sagrado llamado de Israel brotan de este contexto universal y siempre están determinados por él. Después de que las naciones son dispersadas al exilio desde la torre de Babel, Dios llama a Abram en Génesis 12, prometiendo que por medio de él «serán benditas todas las familias de la tierra» (v. 3). Esta promesa es más adelante reiterada a Abraham: «y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz» (Gn. 22:18; véase 18:18). Luego es otorgada a Isaac (26:4), y luego a Jacob como el padre de las doce tribus de Israel (28:14).

Junto con esta promesa está el trasfondo del reino. A Abram se le había prometido: «de ti saldrán reyes» (17:6); y luego observamos una genealogía que florecerá en el linaje de David. Eventualmente, a través de Israel, surgiría un rey para reunir a las naciones de vuelta a la presencia de Dios.

Israel, además, fue llevado a la comunión del pacto con Dios en el Sinaí para vivir como un reino sacerdotal y una nación santa (Ex. 19:6), es decir, para ser una luz a los gentiles. Los atributos paralelos que definen, sacerdotal y santo, deben ser entendidos en el sentido de ser apartados para el Señor Dios por el bien de las naciones; Israel debía ser un mediador entre Dios y las naciones. Este llamado sagrado tenía mucho más que ver con ser sometido que con someter a otros pueblos. Israel necesitaba ser consagrado y santificado, transformado en el siervo de Dios por el bien del mundo, para glorificar a Dios ante las naciones. El Salmo 67, uno de los muchos salmos que llaman a los gentiles a alabar a Dios, declara claramente que Israel había recibido misericordia e incluso la bendición sacerdotal para que el camino de Dios fuera conocido en la tierra, y para que Su salvación abarcara a las naciones.

Sin embargo, durante el primer período de Israel, «no había rey en Israel», lo que significaba que «cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos» (Jue. 21:25). En otras palabras, sin uno que encarnara el reino de Dios, Israel caería persistentemente en apostasía. Israel necesitaba ser sometido antes de que pudiera ser una luz para los gentiles.

Tras la instalación de David como rey de Israel, la Gran Comisión nuevamente se convirtió en un mandato divino para un rey humano. El Salmo 2, probablemente utilizado durante la ceremonia de coronación de Israel, es instructivo en este punto. En medio de las naciones enfurecidas, el Señor declara: «Pero yo mismo  he consagrado a mi rey sobre Sion, mi santo monte» (v. 6). El rey entonces declara el decreto divino: «Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que me dijo: ‘Mi Hijo eres tú; yo te he engendrado hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra’»(vv. 7-8). La frase “Mi Hijo” nos lleva una vez más a Adán y a otra faceta de la teología de la Gran Comisión.

En un sentido único, Adán puede ser llamado el «primogénito» hijo de Dios (engendrado y hecho). La genealogía de Lucas del Mesías, por ejemplo, nos lleva de vuelta a Set como hijo «de Adán» y luego a Adán como hijo «de Dios» (Lc. 3:38, ver Gn. 5:1-3). Como el «primogénito» de Dios, entonces, la herencia de Adán era tan amplia como su comisión: toda la tierra, porque «el ganado sobre mil colinas» y «el mundo y todo lo que en él hay» son suyos (Sal 50:1012). Adán poseía, en otras palabras, el derecho inherente de gobernar y someter a toda la tierra en nombre de su Padre y por causa de la gloria de su Padre.

A medida que la historia de la redención progresa, Israel se convierte, por así decirlo, en el segundo hijo «primogénito» de Dios. Debe ser notado aquí que el Señor fue bastante específico en cuanto a las palabras que Moisés iba a hablar en su confrontación inicial con Faraón: «Así dice el SEÑOR: ‘Israel es mi hijo, mi primogénito. Y te he dicho: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva’, pero te has negado a dejarlo ir. He aquí mataré a tu hijo, a tu primogénito” (Ex. 4:22-23, ver Os. 11:1). La señal final de Dios, celebrada anualmente en la Pascua, clavaría esa revelación original profundamente en el corazón de Faraón.

Volviendo ahora al Salmo 2, David, como cabeza de Israel y por promesa divina (2 Sam. 7:14), podría ser considerado hijo de Dios en un sentido especial, ya que evidentemente había recibido el manto de Adán en función de su oficio. Por su unción, David heredó el papel de Adán como «hijo de Dios» y rey ​​de la tierra. «Yo también lo haré mi primogénito», dice Dios, «el más excelso de los reyes de la tierra» (Sal. 89: 26-27).

Es importante entender que solo al ser ungido como rey  fue que David recibió la encomienda de gobernar y someter a las naciones. La comisión de David fue extender la voluntad y el reino de Dios sobre la tierra; sus «enemigos» no eran meramente políticos o personales, sino los enemigos de Dios, reyes que se habían opuesto al Señor y a Su ungido. En realidad, sin embargo, el objetivo de someter a Israel probaría ser demasiado. Peor aún, fueron los propios reyes de Israel los que desviaron a las ovejas de Dios hacia la rebelión perversa y la odiosa idolatría. El exilio fue inevitable.

Aun así, notablemente, en el contexto de la apostasía de Israel, Dios prometió levantar un Siervo davídico que no solo guiaría a las tribus de Jacob a través de un nuevo éxodo, sino que también sería hecho “luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra» (Is. 49: 6). Este mismo Siervo, leemos más adelante, sufriría el juicio de Dios al cargar los pecados de muchos, para que como sacerdote exaltado pudiera «rociar a muchas naciones» (Is. 52:13-53:12; ver 1 Pe. 1:1-2). Habiendo expiado los pecados de Su pueblo, este Mesías venidero, el último Adán, la simiente de Abraham, el verdadero Israel, el mayor David, el Siervo Sufriente, el Hijo de Dios, ascendería a lo alto para reinar desde el Monte Sion celestial, a la diestra de Dios el Padre.

Mateo 28, entonces, no es más que la aceptación de la herencia prometida en el Salmo 2. Pero este reinado está al servicio de un oficio sacerdotal, para guiarnos a la presencia de Dios a través del velo de la carne desgarrada y la sangre derramada. A través de Su Espíritu derramado, Jesús reina para someter y convocar a toda la creación a la adoración de Su Padre (1 Co. 15: 24-28), sometiéndonos día a día cada vez más profundamente para que podamos aprender cómo «glorificar a Dios y gozar de Él para siempre.»

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.

L. Michael Morales
L. Michael Morales
El Dr. L. Michael Morales es profesor de estudios bíblicos en el Greenville Presbyterian Theological Seminary y un anciano docente PCA. Él es el autor de Who Shall Ascend the Mountain of the Lord?

M15 – Lo que tu esposo necesita

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M15 – Lo que tu esposo necesita

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/lo-que-tu-esposo-necesita/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo estás haciendo, para él será más fácil ser vulnerable ante el engaño del pecado.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El apóstol Pablo establece una tarea de por vida para las mujeres. Nancy ha ido desglosando sus palabras tomadas en Tito 2 en una serie muy útil llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hemos estado hablando de mujeres que aman a sus esposos. Es importante que nos tomemos el tiempo para detenernos y hablar de algunos de estos temas matrimoniales y familiares, aunque quizás no se relacionen tan directamente con la etapa de la vida en que tú te encuentres personalmente. Aun como mujer soltera trato de hacer lo que pueda para motivar y para fortalecer los matrimonios de mis amigos.

Así que este es un tema importante para todos nosotros. Si tu matrimonio va bien, entonces eso impactará a todo el cuerpo de Cristo. Pero si tu matrimonio no va bien, también impactarás a todo el cuerpo de Cristo.

Algunas de ustedes quizás estuvieron casadas, ahora están divorciadas, y estarán diciendo que es un poco tarde para estar conversando sobre esto. Algunas de ustedes están criando hijos; tienen hijos, amigos, o amigos de los hijos… y quizás haya algunas cosas que pudieran compartir de lo que Dios les ha enseñado a través de las diferentes experiencias en sus vidas; cosas que pueden ayudar a preservar y a proteger a otros matrimonios.

Así que quizás no sientas que este tema tiene mucho que ver contigo, pero si eres parte del cuerpo de Cristo, esto se relaciona de alguna manera contigo.

Proverbios capítulo 14 versículo 1 siempre ha sido un reto para mí. Dice: “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. Esto no es cierto solamente en el caso de nuestros hogares. Esto es verdad también en nuestras relaciones en general. Las cosas que estamos hablando también se aplican, en su mayoría, en otras relaciones.

En un momento dado pudiéramos estar derribando o edificando nuestras relaciones. ¿Estás de acuerdo que es mucho más fácil derribar y demoler, que construir? Uno puede derribar algo aun con el pensamiento. Si no hacemos nada, la tendencia será a derribar. Pero tienes que ser intencional, tener un propósito; tienes que estar enfocada y orar para edificar a tu esposo, para edificar a tus hijos y a tus familiares.

Así que queremos hablar en esta sesión, como ya he mencionado en otras ocasiones, sobre un reto que hemos dado a las mujeres en los últimos años acerca de cómo pueden edificar a sus esposos y a sus matrimonios. Y tiene que ver con enfocarte en sus cualidades dignas de elogio.

Pienso en el versículo de Filipenses capítulo 4 que nos dice qué tipo de cosas debemos pensar. Creo que para muchas de nosotras es natural pensar en cosas que son negativas; pensamos en lo malo, en los problemas, en las dificultades, las frustraciones y le damos rienda suelta a nuestra mente acerca de todas estas cosas.

Pero Pablo dice en Filipenses, “Todo lo que es verdadero, todo lo que es digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditad” (Filipenses 4:8).

Si estás pensando en esas cosas, difícilmente puedas pensar en las cosas negativas. Ahora bien, eso no significa que ahora tienes un punto de vista infantil o ingenuo sobre todo y dejas de enfrentar la realidad. Sino que eliges ver las cosas por las cuales puedes agradecer a Dios. Pones tu mirada en las cosas que son dignas de elogio y piensas en ellas.

Si estás pensando en esas cualidades de tu esposo que son dignas de elogio, es probable que te encuentres hablando sobre estas cosas más que señalando los aspectos negativos.

Hebreos capítulo 3 el versículo 13 dice que debemos exhortarnos unos a los otros cada día. ¿Con qué frecuencia es esto? Eso es todos los días. Una de las razones dice que es “para que ninguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”.

Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo eres, le será más fácil ser vulnerable al engaño del pecado.

1era a los Tesalonicenses capítulo 5 versículo 11 dice, “alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro”. Hebreos 10:25 dice, “exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

Estos son días difíciles, tiempos difíciles. El Señor va a regresar. El juicio viene también. A la luz de las cosas que están por venir, tienes que comenzar a hacer lo que esté a tu alcance en tus relaciones familiares —y también con las demás personas— para edificarlos, a fin de prepararlos para ese día.

En Proverbios capítulo 31 dice de la mujer virtuosa en el versículo 12 que, “Ella le trae bien [a su esposo] y no mal, todos los días de su vida.” Esto es algo en lo que ella siempre está pensando, siempre es intencional sobre esto. ¿Cómo puede ella hacerle bien? Una de las formas que sin duda puede hacerlo es a través de palabras de aliento.

Leemos acerca de esto en el versículo 26 del mismo capítulo de Proverbios, donde dice que, “Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Las palabras que pronunciamos son una buena herramienta de medición. ¿Son amables mis palabras? ¿Son sabias? No solo las palabras que hablas a las personas fuera de tu casa, también las palabras que hablas a las personas que están dentro de ella.

Proverbios capítulo 19 nos habla de lo opuesto de esto, dice que como “gotera continua son las contiendas de una esposa.” Proverbios 21 versículo 9 dice que, “Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con una mujer rencillosa.”

Tu esposo pudiera preferir tener una camilla en el sótano o mudarse, en lugar de tener una mujer que siempre está quejándose; que es negativa, que es crítica. Sabes qué, creo que muchas de nosotras caemos en ese mal hábito y no nos damos cuenta que lo tenemos. Es por eso que necesitamos estos recordatorios de la Palabra de Dios.

Hablando de palabras y del poder de las palabras, lees acerca de esto una y otra vez en el libro de Proverbios. Dice, “Muerte y vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). “Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana” (Proverbios 12:18).

Tal vez simplemente estás consciente de los problemas en la vida de tu esposo que necesitan ser corregidos. Necesitan ser cambiados. ¿Cómo lo puedes ayudar a sanar? No con palabras imprudentes, sino con palabras sabias que pueden traer sanidad.

“Panal de miel son las palabras agradables”, dice Proverbios 16:24, “dulces al alma y salud para los huesos”. Entonces en Efesios capítulo 4 en el versículo 29 dice, “No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”.

Ese es el estándar. Estas son las palabras que necesitamos hablar con cualquiera de nuestras relaciones, pero sobre todo en tu relación más importante, con tu pareja.

Ahora bien, si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones a lo largo de estos años, sabrás que muchas veces hemos hablado acerca de un reto que llamamos “El reto de 30 días para las esposas”. En caso de que no estés familiarizada con el reto, déjame decirte otra vez de qué se trata.

El reto tiene dos partes: un lado negativo y un lado positivo. Aquí está el lado negativo: durante los próximos 30 días quiero retarte a que te comprometas a no decir nada negativo sobre tu esposo, ni a él ni a ninguna otra persona.

Muchas de ustedes se preguntarán cómo podrán hacer algo así. Bueno, pues quizás tengas un hábito que necesites romper. De seguro puedes pasar 30 días, ayudada por la gracia de Dios, sin decir nada negativo.

Esto no significa que ellos no harán nada negativo. Esto no significa que no habrá nada que pudieras decir, simplemente no lo vas a decir. Vas a optar por no pensar en eso o no enfocarte en esas cosas.

Entonces aquí está el lado positivo, que es realmente muy importante. Este será para cada día durante los próximos 30 días. Las quiero animar a decirle a sus esposos algo que admiran y aprecian sobre él, y luego decírselo también a otra persona a su alrededor. Díselo a tus hijos, díselo a tu madre, díselo a la madre de tu esposo. Puedes escribirlo. Lo puedes decir. Pero cada día piensa en algo que aprecias o admiras de tu esposo y díselo a él y a otra persona.

Le he dicho a las mujeres, a través de los años, que quizás no puedan pensar en 30 cosas que les puedan decir a sus esposos sobre lo que aprecian o admiran de él. Entonces les digo que piensen en una cosa y que le digan lo mismo todos los días durante los 30 días. No van a hacerle daño haciendo esto una y otra vez.

Hemos lanzado este reto tantas veces en los últimos años, y hoy lo lanzamos de nuevo. Permítanme compartir con ustedes algunas de las respuestas que he recibido de mujeres que han realizado este reto de 30 días.

Algunas de estas mujeres son recién casadas, como esta mujer que dijo:

Acabo de casarme. Tuve que escribir para compartir con ustedes lo emocionada que estaba cuando una amiga me envió el reto. Era el primer correo electrónico que recibía del club de las casadas. Cada día me daba cuenta del trabajo que implica la relación matrimonial.

Alguien debió habérselo dicho antes de que ella se casara. Y sigue diciendo,

La cultura de este mundo hace que sea tan fácil quejarse. No me di cuenta que ya estaba cayendo en palabras negativas. Sentía como si tuviera que hablar de manera negativa sobre mi esposo para unirme al club de las mujeres casadas. No es así. Tener este reto es una gran forma de comenzar mi matrimonio. Aun cuando las mujeres se ríen, sacuden la cabeza y digan que soy una novata; yo prefiero ser una novata brillante estableciendo una base sólida para mi matrimonio, que una viejita lamentándome el no haberlo hecho cuando tuve la oportunidad.

Así que es posible que si apenas estás comenzando tu matrimonio, esto es una buena forma para iniciar. Por otro lado, tenemos mujeres tomando este reto que han estado casadas por décadas, como la mujer que dijo:

“Me enteré del reto de los 30 días a través de Aviva Nuestros Corazones y me inscribí en la página web. Hemos estado casados durante 43 años y nuestro matrimonio estaba dormido. No creí que algo pudiera revivirlo. Pero yo estaba equivocada. Este reto ha significado una gran mejoría en nuestra relación”.

Por otro lado, algunas mujeres que han hecho este reto se encuentran en matrimonios muy difíciles, como la mujer que dijo:

Nancy, voy a ser honesta contigo. Esto no ha sido fácil para mí. Siento un montón de dolor, de ira y resentimiento hacia mi esposo. Pero me has animado a recordar por qué me enamoré de él, lo que era tan especial en él. Y sobre todo, me has dado esperanza acerca de mi matrimonio.

Puede que no sea capaz de cambiar a mi esposo, pero puedo cambiar mi corazón, mi actitud hacia él, con la ayuda de Dios. Mi esposo me está hablando más, realmente hablando desde su corazón. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, pero está funcionando. Al principio pensaba que no iba a poder lograrlo. ¿Qué podría ver todos los días que me gustara de él? Pero cada día se hace un poco más fácil y siento que la ira y el resentimiento se van desvaneciendo. Me casé con un gran hombre. Me olvidé de nutrirlo a él y a nosotros en el ajetreo del día a día. Amo a mi esposo. Muchas gracias.

¿Puedes ver el cambio que se produce en el corazón a medida que comienzas a invertir semillas de amor y de estímulo en esa relación? Ha habido mujeres que nos escriben diciéndonos que ellas han aceptado el reto en múltiples ocasiones, no solo una vez, sino muchas veces. Una mujer nos dijo:

“Quiero decirles que desde hace un año ya, he estado haciendo el reto de 30 días y motivando a otras mujeres con las que hablo para que lo hagan también.

Mi esposo y yo hemos invitado a varios amigos a cenar esta noche y me levanté muy temprano esta mañana para prepararme. Mi esposo no es una persona activa en la mañana, pero esta mañana bajó a la cocina y me ayudó cortando y picando cosas para que yo pudiera volver a la cama y él darme un masaje en el cuello. ¡Wao! Esto nunca había sucedido en 33 años de matrimonio.”

También tenemos una hermana que es esposa de un pastor y que ha realizado este reto en varias ocasiones. Ella dijo:

“Ahora, cuando le expreso a mi esposo una palabra de aliento sus ojos comienzan a brillar, y me dice, ‘¿Eso corresponde al día 13 o al día 14?’ Yo lo que quiero es que nuestro hogar sea un refugio para él. Él me dice que sí lo es y estoy muy agradecida a Dios por eso.”

Otra señora dijo:

“La esposa de nuestro pastor retó a nuestro grupo de mujeres a participar en el reto de 30 días. Sólo vamos por el octavo día y tengo que decir que me siento una mujer nueva. Nunca me había dado cuenta lo mucho que mi esposo hace por nuestra familia y lo maravilloso que él puede ser cuando estoy de su lado animándolo.

Estoy disfrutando mucho esto y estoy muy contenta de haber tomado la decisión de seguir adelante y de asumir este reto. Vaya, mientras escribo este mensaje sólo puedo pensar en lo maravilloso que es mi esposo. Gracias, Señor, por haberme enviado el hombre del cual me enamoro cada día más.”

Y aquí hay otro. Esta mujer dijo:

“Esta mañana recibí una gran bendición de parte de mi esposo que tengo que compartir con ustedes. He asumido el reto de los 30 días hablando de manera positiva acerca de mi esposo de más de 20 años de casados. He estado haciendo esto durante dos semanas. La cercanía que se está desarrollando entre mi esposo y yo es tan hermosa. Gracias, Jesús.

Pero aquí está la bendición que quiero compartir. He sido cristiana desde hace más de 20 años. Mi esposo no comparte el mismo caminar conmigo. Le he pedido hacer estudios de la Biblia conmigo en el pasado y siempre ha rechazado las ofertas, así que sé que realmente él no podría citar las Escrituras.

Pero esta mañana me desperté y él sólo me miró, me acarició la cara con tanta suavidad y comenzó a citar Proverbios 31. Me dijo cuán preciosa soy para él. Cómo siempre he trabajado con él y lo he amado sin importar las circunstancias. Cómo he sido buena con las finanzas. Una y otra vez me lo decía. Cómo nuestros hijos me aman y me respetan. Y dijo más, dijo todas las cualidades de Proverbios 31.

Yo estallé en lágrimas de felicidad y todavía lo hago cuando pienso en ese momento. Estoy llorando de felicidad ahora mismo, mientras escribo esto. Mi esposo nunca había sido tan expresivo conmigo acerca de sus sentimientos hacia mí. Creo que eso sucedió esta mañana, porque escuché sobre el reto y lo acepté, y el Señor hizo Su obra en mí. Él me ha cambiado y ha cambiado mi actitud. Él está trabajando en nuestras vidas. Qué gozo y qué bendición.”

Aquí otra mujer que dice,

“Actualmente estoy haciendo el reto de 30 días con mi esposo. Ha sido una gran bendición. Me he dado cuenta que por yo ser tan negativa he sido la principal fuente de la tensión y del estrés en la casa. Ahora que estoy alentando y expresando amor, mi esposo ha expresado lo enamorado que está de mí, verbalmente y con sus acciones. Gracias por crear este reto. Es una lucha a veces, pero vale la pena luchar.”

Esto me recuerda, por cierto, y no tengo este frente a mí, pero la mujer que había dicho que le estaba yendo bien hasta esta mañana cuando nos envió el correo electrónico, dijo: “Le dije que era un niño quejón esta mañana.” Ella dijo: “Supongo que eso no cuenta.” Esa no es la idea. Será una lucha a veces. Tú dirás: “¿Qué debo hacer si lo echo todo a perder?” Bueno, empieza de nuevo. Te levantas y sigues adelante.

Otra mujer dijo,

“Recibí un email de una amiga y el título decía “Reto de 30 días”. Comencé el reto de inmediato. Fui donde mi esposo ese día y le dije: “Te amo, y puede que no parezca, pero no importa lo que pase, estoy de tu lado”. Él respondió con un beso en mis labios y un abrazo fuerte y cariñoso. Mis palabras y su respuesta generaron una nueva perspectiva sobre nuestro matrimonio y un nuevo entendimiento de lo que una esposa debe ser para su esposo”.

Entonces esta mujer nos cuenta que Dios empezó a hacer grandes cosas como resultado de esto. Ella dijo,

“Acabo de terminar el reto de los 30 días. Noto que mi bondad y aliento hacia mi esposo han ablandado su corazón. Dios ha suavizado mi corazón también y me ha permitido refrenar mi lengua de hablar mal acerca de mi esposo. Como resultado de ello, mi esposo se está convirtiendo en un líder espiritual. El otro día me dijo que teníamos que comenzar a orar juntos por un vecino en particular. Esto fue muy alentador para mí, poder ver su liderazgo en el hogar.”

Estoy pensando en una conversación que sostuve con una amiga acerca de una amiga en común, hace unos días, que trabaja en un hospital. Ella es una mujer que no está casada, pero ella trabaja alrededor de muchas mujeres que atacan a sus esposos. Ella dijo que había hablado con algunas de estas mujeres, de las cuales algunas no son creyentes, y las ha animado a tomar el reto de 30 días.

Luego ella se acerca de nuevo y les pregunta: “¿Cómo te va? ¿Lo estás haciendo?” Hace una gran diferencia, no solo en la relación con tu pareja, sino también en todo el ambiente que te rodea porque la crítica es tan tóxica y el estímulo edifica no sólo a tu esposo, sino también a las personas que te rodean.

Una más aquí:

“Dios ha usado el reto de 30 días y el reto de 31 días de oración por el esposo para transformar mi vida. Estoy sorprendida de cómo ha cambiado mi forma de pensar con estos dos recursos. Soy una esposa diferente y una cristiana distinta a causa de esos dos retos”.

Bueno, estos son solo algunos de los muchos, muchos, muchos correos electrónicos que podría leerte. Pero quiero animarte, ya sea que lo hayas hecho antes o si nunca lo has hecho, a considerar este reto si eres una mujer casada, para los próximos 30 días.

Así es como va: por los próximos 30 días no puedes decir ninguna cosa negativa acerca de tu esposo, ni a él, ni a ninguna otra persona. Y como seguro seguirás viendo estas cosas negativas, podrás hablar sobre ellas al Señor, pero no le digas nada a él.

Por los próximos 30 días pídele al Señor que te ayude cada día a decir algo a tu esposo y sobre tu esposo a otra persona; algo que aprecias o que admiras. No tiene que ser algo extraordinario o grandioso, pero cuando lo pienses, dilo. Y díselo a alguien más.

Sé que tenemos algunas viudas que están escuchando el programa hoy; y mujeres que estuvieron casadas pero que ahora están divorciadas o viven solas; o mujeres que nunca se han casado. Son mujeres en diversas etapas que darían cualquier cosa por tener un esposo al que alentar.

Así que les diré a ustedes mujeres que sí tienen esposo: evaluando su matrimonio, en una escala del 1 al 10, puede que ahora les luzca como un -2. Esto no necesariamente va a cambiar su matrimonio de la noche a la mañana. Pero sí creo que en 30 días este reto te va a cambiar a ti. Te dará una perspectiva diferente, y puede cambiar a tu esposo. Dios puede cambiar a tu esposo, mientras abonas la tierra del corazón —de su corazón— con palabras de aliento y de afirmación, de aprecio y de admiración. ¡No te irá mal!

Ahora bien, el reto dura 30 días. Pero eso no significa que tienes que parar al finalizar los 30 días. Yo estaba hablando en una conferencia hace un tiempo. Lanzamos este reto y al día siguiente yo estaba con la esposa del pastor almorzando en un restaurante y nos encontramos con dos de las mujeres que habían estado en la conferencia.

Ellas dijeron: “Nuestros maridos están tan entusiasmados con este reto.” Y dijeron: “¡Pero nosotras les dijimos que sólo dura 30 días!” Bueno, ese no es el punto.

No tienes que decirle a tu esposo que estás haciendo esto. Él sabrá, sobre todo si no has tenido el hábito de hablarle con palabras de aliento. Verás como ese hombre florece con el aliento y con las palabras que ministran gracia al que las escucha.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va orar con nosotras en un minuto. ¿Te gustaría tomar este reto? Visitawww.AvivaNuestrosCorazones.com y obtén el “Reto de 30 días para los esposa s”. Si estás pensando que el reto de 30 días parece difícil, ora con Nancy por la fortaleza para servirle a tu esposo en esta área tan importante. Espero que estés lista para este reto que ha transformado a tantos matrimonios.

Bueno, ¿qué es lo que realmente significa amar a tus hijos? Aquí veremos algunas maneras prácticas de mostrarles tu amor, en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora volvamos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por estas mujeres que son sensibles a Ti y a Tu Palabra. Oro por las esposas, no sólo las que nos escuchan hoy, sino las que nos escucharán en el futuro a través de la radio o del internet. Oro por que haya un viento fresco de aliento en estos matrimonios.

Sé que hay muchas esposas escuchando que necesitan recibir aliento también. Pero, Señor, Tu Palabra dice que si regamos agua en otros, vamos a ser regadas nosotras mismas. Eso puede regresar a nosotras de diversas maneras.

Pero te pido que nos des la gracia para dar y bendecir, para alentar y fortalecer con nuestras palabras, incluso si no recibimos nada a cambio. Pero lo que sí sabemos que vamos a recibir es que será agradable a Ti y habremos amado bien.

Señor, te pido que le des gracia a las mujeres durante estos próximos 30 días. Sé que el enemigo quiere conseguir que ellas digan cosas negativas o críticas o se olviden de alentar. Pero yo oro por que les des gracia y que les permitas continuar en este reto.

Señor, yo sé que hay otras que pueden aplicar esto en otras relaciones, tal vez hay alguien en el trabajo, o un padre, o un hermano, alguien que necesita la gracia del aliento. Yo oro para que ministremos gracia y reflejemos a los demás el corazón y el amor de Cristo a través de esas relaciones.

Pero sobre todo, sobre todo oro por estos matrimonios, Señor, te pido que seas Tú que los riegues, que los nutras y que cultives en ellos el amor de Cristo en cada matrimonio representado hoy en nuestra audiencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Nadie, sino…

Viernes 21 Agosto
Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. (Jesús) entró, pues, a quedarse con ellos.
Nadie, sino…

Hace poco tiempo María se instaló en una casa para ancianos. Sus hijos y sus nietos fueron a visitarla. La alegría y el jolgorio llenaron su pequeña habitación; ella disfrutó mucho del cariño de los suyos. Pero al llegar la noche… todos se fueron. Sus ojos recorrieron la habitación y se detuvieron en las numerosas fotos. No, no había nadie más… Sin embargo, su mirada se detuvo en el versículo que había puesto bien visible en su mesa de noche: “Cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo” (Marcos 9:8). «Sí, pensó María con agradecimiento, por lo menos el Señor Jesús no se va a su casa en la noche. Mi querido Salvador siempre está conmigo, yo no estoy sola».

“A nadie consigo, sino a Jesús solo”: la experiencia de María también puede ser la del estudiante que al volver, después de un fin de semana en familia, encuentra sola su habitación; la del prisionero en su celda, lejos de los suyos; la de la viuda que piensa en su esposo ausente; y también puede ser la mía…

Todos tenemos momentos de soledad, a veces muy dolorosos. Uno puede sentirse solo incluso en medio de una multitud. Pero la promesa de Jesús está ahí, sin condiciones, para los suyos: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Jesús también conoció momentos de soledad; su ejemplo nos anima. Cuando todos los discípulos iban a abandonarlo, lo escuchamos decirles: “Me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:32-33).