36/62 – La redención: de judíos a gentiles

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

36/62 – La redención: de judíos a gentiles

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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29/41 – Filipenses 29 – Olvídese de su Sánguche

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

29/41 – Filipenses 29 – Olvídese de su Sánguche

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:4-9
Trasfondo, desempeño y pasión. Estos son generalmente motivos de orgullo y, peor aún, razones por las que muchos consideran que merecen el favor de Dios. En estos versículos, el apóstol Pablo nos enseña que ninguna de esas cosas tiene valor, sino que solo es por la gracia de Dios que podemos recibir el regalo de salvación.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

Sabiduría para el Corazón

¿Qué significa tener una conciencia cauterizada?

Got Questions

¿Qué significa tener una conciencia cauterizada?

La conciencia cauterizada es mencionada en 1 Timoteo 4:2. La conciencia es el conocimiento moral dado por Dios dentro de cada uno de nosotros (Romanos 2:15). Si la conciencia está “cauterizada” -literalmente “quemada”-, entonces se ha vuelto insensible. Tal conciencia no funciona correctamente; es como si el “tejido espiritual de cicatrización” hubiera entorpecido el sentido del bien y del mal. Así como el cuero de un animal marcado con una marca de hierro se adormece ante un dolor mayor, así también el corazón de un individuo con una conciencia cauterizada se insensibiliza ante los dolores morales.

Pablo identifica a los que tienen la conciencia cauterizada en 1 Timoteo 4:1-2: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia”. En este pasaje, aprendemos tres cosas sobre los falsos maestros que conducen a otros a la apostasía: 1) son voceros de espíritus malignos, ya que promulgan “cosas enseñadas por demonios”; 2) son hipócritas mentirosos, ya que llevan una máscara de santidad, pero están llenos de falsedad; y 3) son inescrupulosos, ya que sus conciencias han sido cauterizadas. Esto explica mucho. ¿Cómo pueden los falsos maestros mentir sin sentir vergüenza y propagar el engaño sin escrúpulos? Porque tienen conciencias cauterizadas. Ya no sienten que mentir está mal.

Anteriormente en la epístola, Pablo habla de la “buena conciencia” en oposición a la conciencia cauterizada: “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:4-5). Una buena conciencia tiene la capacidad de distinguir el bien del mal y está libre de culpa. Una persona con buena conciencia mantiene su integridad. Disfruta de la comunión con los que “caminan en la luz, así como [Jesús] está en la luz” (1 Juan 1:7). Las mentiras del diablo son un anatema para el que tiene la conciencia tranquila. En vez de seguir las mentiras de los apóstatas, hay que “militar la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia” (1 Timoteo 1:18-19).

Proverbios 6:27 hace una pregunta retórica para ilustrar las consecuencias del adulterio: “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan?” Para parafrasear la pregunta en relación con la falsa enseñanza, “¿Puede un apóstata hablar las ardientes mentiras del infierno sin que su conciencia sea cauterizada?”

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El TULIP y las Doctrinas de la Gracia

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El TULIP y las Doctrinas de la Gracia

Steven Lawson

La verdad central de la gracia salvadora de Dios se establece de forma resumida en la afirmación: “La salvación es del Señor”. Esta fuerte declaración significa que cada aspecto de la salvación del hombre proviene de Dios y depende totalmente de Dios. La única contribución que hacemos es el pecado que fue puesto sobre Jesucristo en la cruz. El apóstol Pablo afirmó esto cuando escribió: “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre” (Ro. 11:36). Esto quiere decir que la salvación es determinada por Dios, comprada por Dios, aplicada por Dios y asegurada en Dios. De principio a fin, la salvación es solo del Señor.

Esta verdad se resume mejor en las doctrinas de la gracia, que son: la depravación total, la elección incondicional, la expiación definida, el llamado eficaz, y la gracia que preserva. Estas verdades presentan al Dios trino como el autor de nuestra salvación de principio a fin. Cada miembro de la divinidad, Padre, Hijo, y Espíritu, juega un papel en la redención, y trabajan juntos como un solo Dios para rescatar a aquellos que perecen bajo la ira divina. En perfecta unidad, las tres personas divinas hacen el trabajo que los pecadores destinados al infierno, quienes son completamente incapaces de salvarse a sí mismos, no pueden hacer.

La única contribución que hacemos es el pecado que fue puesto sobre Jesucristo en la cruz.

Depravación total

El primer hombre, Adán, pecó, y su transgresión y culpa fueron inmediatamente imputadas a toda la humanidad (excepto Cristo). Con este único acto de desobediencia, contaminó moralmente cada parte de su ser: mente, afectos, cuerpo, y voluntad. Por este pecado, la muerte entró al mundo, y la comunión de Adán con Dios se rompió.

La culpa y la corrupción de Adán fue transmitida a su descendencia natural en el momento de la concepción. A su vez, cada uno de los hijos de sus hijos hereda esta misma caída radical. De manera consecuente se ha transmitido a cada generación hasta el día de hoy. La naturaleza perversa de Adán se ha extendido a la totalidad de cada persona.

Fuera de la gracia, nuestras mentes están oscurecidas por el pecado, incapaces de comprender la verdad. Nuestros corazones están contaminados, incapaces de amar la verdad. Nuestros cuerpos están muriendo, progresando hacia la muerte física. Nuestras voluntades están muertas, incapaces de elegir lo bueno. La incapacidad moral para agradar a Dios contamina a todas las personas desde su entrada en el mundo. En su estado no regenerado, nadie busca a Dios. Nadie es capaz de hacer el bien. Todos están bajo la maldición de la ley, que es la muerte eterna.

Elección incondicional

Mucho antes de que Adán pecara, Dios ya había decretado y determinado la salvación para los pecadores. En la eternidad pasada, el Padre eligió a un pueblo que sería salvo en Cristo. Antes de que el tiempo comenzara, Dios eligió a muchos entre la humanidad a quienes se proponía salvar de su ira. Esta selección no se basó en ninguna fe prevista en aquellos a quienes eligió. Tampoco fue motivado por su bondad inherente. En su lugar, de acuerdo con su amor infinito y su sabiduría inescrutable, Dios puso su afecto en sus elegidos.

El Padre dio a los elegidos a su Hijo para ser su novia. Cada uno de los elegidos fue predestinado por el Padre para ser hecho a la imagen de su Hijo y cantar sus alabanzas para siempre. El Padre comisionó a su Hijo para venir este mundo y entregar su vida para salvar a estos mismos elegidos. Del mismo modo, el Padre comisionó al Espíritu para traer a estos mismos elegidos a la fe en Cristo. El Hijo y el Espíritu concurrieron libremente en todas estas decisiones, haciendo de la salvación la obra indivisible del Dios trino.

Expiación definida

En la plenitud de los tiempos, Dios el Padre envió a su Hijo a entrar en este mundo caído con la misión de redimir a su pueblo. Nació de una virgen, sin naturaleza pecaminosa, para vivir una vida sin pecado. Jesús nació bajo la ley divina para obedecerla por completo en nombre de los pecadores desobedientes que la habían roto repetidamente. Esta obediencia activa de Cristo cumplió todas las justas exigencias de la ley. Al guardar la ley, el Hijo de Dios logró una justicia perfecta, la cual es contada a los pecadores creyentes para que sean declarados justos (justificados) ante Dios.

Esta vida sin pecado de Jesús lo calificó para ir a la cruz y morir en lugar de los pecadores culpables y destinados al infierno. En la cruz, Jesús soportó la completa ira del Padre por los pecados de su pueblo. En esta muerte vicaria, el Padre transfirió a su Hijo todos los pecados de todos aquellos que creerían en Él. Siendo un sacrificio y cargando el pecado, Jesús murió como sustituto en lugar de los elegidos de Dios. En la cruz, Él propició la justa ira de Dios hacia los elegidos. Por la sangre de la cruz, Jesús reconcilió al Dios santo con el hombre pecador, estableciendo la paz entre ambos. En su muerte redentora, Él compró a su novia, su pueblo elegido, de la esclavitud del pecado y la liberó.

La muerte de Jesús no solo hizo a toda la humanidad potencialmente salvable. Tampoco su muerte simplemente logró un beneficio hipotético que puede o no ser aceptado. Su muerte, tampoco, simplemente hizo a toda la humanidad redimible. En su lugar, Jesús en realidad redimió a un pueblo específico a través de su muerte, asegurando y garantizando su salvación. Ni una gota de la sangre de Jesús se derramó en vano. Él verdaderamente salvó a todos por quienes murió. Esta doctrina de la expiación definida se conoce en ocasiones como expiación limitada.

Llamado eficaz

Con unidad de propósito, el Padre y el Hijo enviaron el Espíritu Santo al mundo para aplicar esta salvación a los elegidos y redimidos. El Espíritu vino a convencer a los elegidos de pecado, justicia, y juicio, y a volverse al Hijo, a todos aquellos que el Padre le dio. En el tiempo divinamente señalado, el Espíritu quita de cada elegido su incrédulo corazón de piedra, endurecido y muerto en pecado, y lo reemplaza con un corazón creyente de carne, receptivo y vivo para Dios. El Espíritu implanta vida eterna dentro del alma espiritualmente muerta. Él concede a los hombres y mujeres elegidos los dones del arrepentimiento y la fe, lo que les permite creer que Jesucristo es el Señor.

De repente, todas las cosas se vuelven nuevas. La nueva vida del Espíritu produce un nuevo amor por Dios. Nuevos deseos de obedecer la Palabra de Dios producen una nueva búsqueda de la santidad. Hay una nueva dirección de vida, vivida con una nueva pasión por Dios. Estos nacidos de nuevo dan evidencia de su elección con el fruto de la justicia. Este llamado del Espíritu es efectivo, lo que significa que los elegidos ciertamente responderán cuando se les dé dicho llamado. Finalmente no se resistirán. Por este motivo, la doctrina del llamado eficaz en ocasiones se le llama la doctrina de la gracia irresistible.

Gracia que preserva

Una vez convertido, cada creyente se mantiene eternamente seguro por las tres personas de la Trinidad. A todos los que Dios conoció de antemano y predestinó en la eternidad pasada, glorificará en la eternidad futura. Ningún creyente abandonará a Dios o se apartará. Cada creyente está firmemente retenido por las manos soberanas del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, y nunca se perderá. Ninguna de las ovejas por las cuales Jesús dio su vida perecerá. El Espíritu Santo sella de manera permanente en Cristo a todos los que atrae a la fe. Una vez nacido de nuevo, no podría no haber nacido. Una vez creyente, ninguno puede convertirse en incrédulo. Una vez salvo, ninguno puede dejar de serlo. Dios los preservará en la fe para siempre, y perseverarán hasta el fin. Es por esto que la doctrina de la gracia que preserva a menudo se llama la doctrina de la preservación de los santos.

De principio a fin, la salvación es del Señor. En realidad, estas cinco doctrinas de la gracia forman un cuerpo completo de verdad con respecto a la salvación. Están inseparablemente conectadas y por lo tanto se mantienen o caen todas juntas. Abrazar cualquiera de las cinco requiere abrazar las cinco. Negar una es negar las otras y fracturar la Trinidad, poniendo a las tres personas en desacuerdo entre sí. Estas doctrinas hablan juntas a una sola voz para dar la mayor gloria a Dios. Esta alta teología produce alta doxología. Cuando se comprende correctamente que solo Dios: Padre, Hijo, y Espíritu, salva a los pecadores, entonces toda la gloria es para Él.

Publicado originalmente en el blog de Ligonier Ministries. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

Steven Lawson
Steven Lawson
El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M12 – Haciendo del hogar una prioridad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/haciendo-del-hogar-una-prioridad/

Carmen Espaillat: Nos acompaña Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: El matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz Patricia de Saladín.

Hay demasiada información valiosa contenida en solo 5 versículos de la epístola de Tito. Esta semana Nancy expondrá parte de esta información como parte de la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Si tienes una formación en el área de educación, puede que hayas escuchado el término “alcance y secuencia”.

De manera que si eres una maestra de 3er grado te dicen: “Esto es lo que los alumnos de tercer grado necesitan saber. Esto es lo que ellos necesitan hacer en cada materia a lo largo del año escolar—o de sexto grado o de cualquier año de secundaria o bachillerato.”

En el capítulo 2 de la epístola de Tito, tenemos muchas referencias acerca de la enseñanza. Hay un enfoque, un alcance y una secuencia envuelta para aquellos que están enseñando. Empezamos en el versículo 1, donde el apóstol Pablo le dice a Tito que él debe enseñar las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina. Ahí hay un plan de estudios, un currículum. Ahí hay un alcance y una secuencia.

Y después en los versículos 3 y 4 dice, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes…”

De manera que tenemos a mujeres mayores enseñando a las mujeres jóvenes. La pregunta es: ¿Qué le van a enseñar las mujeres mayores a las jóvenes? ¿Cuál es el alcance y la secuencia? ¿Cuál es el plan de estudio, el currículum?

Continúa diciéndonos en los versículos 4 y 5, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos…”

¿Para qué? “Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada”.

Este es el currículum. Este es el plan de estudio. Este es el alcance y la secuencia de lo que las mujeres mayores le tienen que enseñar a las más jóvenes. Hay siete cualidades, siete características, siete responsabilidades o roles en este plan de estudio.

Hoy queremos darle un vistazo general a la lista. Y en las siguientes semanas, nos tomaremos el tiempo para desarrollar cada una de las características de la lista. Así que déjenme leer de nuevo la lista y después quiero hacer unas cuantas observaciones.

Versículo 3: “Las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno.” Versículo 4: “Y así entrenar a las más jóvenes” a hacer siete cosas:

1. Amar a sus maridos.

2. Amar a sus hijos.

3. Ser prudentes. (Otras versiones dicen “vivir sabiamente” o “ser sensatas”)

4. Ser puras.

5. Cuidadosas de sus casas.

6. Buenas.

7. Sujetas a sus maridos.

Primero que nada, al ver la lista lo primero que me llama la atención es que es muy contra-cultura. No es una lista políticamente correcta. Si lo veo bajo la luz de nuestra cultura, este es un plan de estudio muy radical. Es la manera de Dios.

Hemos visto lo que el currículum o plan de estudio del mundo hace en las vidas de las mujeres y cómo las deja desorientadas, estresadas y deprimidas. Creo que es tiempo de tomar el camino de Dios. Podemos ver lo que puede suceder cuando comenzamos a educar y a entrenar a nuestras mujeres en los caminos de Dios.

Algo más que me llama la atención, en segundo lugar, es lo que no está en la lista. Si fueras a discipular a una mujer joven y quieres ayudarla a convertirse en una persona espiritualmente madura y que dé fruto y que viva una vida que agrade a Dios, ¿cuáles serían los temas importantes que tratarías?

Algunas cosas que probablemente enseñaríamos sería: ¿Cómo debo orar? O ¿Cómo debo estudiar la Palabra de Dios? ¿Cómo debo evangelizar? Esas son cosas importantes para todos los creyentes.

Pero es interesante notar que ninguna de esas cosas aparece en la lista de los cursos requeridos si fueras a obtener una licenciatura en estudios sobre feminidad bíblica. Hay otros pasajes en la Biblia donde se dice que estas cosas son importantes. Pero cuando hablamos de lo que específicamente debe enseñarse a la hora de entrenar a las mujeres jóvenes, es interesante ver que ninguna de estas cosas se encuentra allí.

Tampoco se ve nada acerca de una carrera. No se ve nada acerca de entrenar a esta mujer atener un ministerio o a salir y hacer algún ministerio o alguna otra cosa buena que pudiéramos decir. Nada de esto está en esta lista.

No estoy diciendo que las otras cosas no sean importantes o que sean malas, lo que estoy diciendo es que necesitamos enfocarnos en lo que Dios dice que es absolutamente esencial si vas a obtener una licenciatura en feminidad bíblica.

La tercera observación que haré es que esas cosas no ocurren de manera natural. No ocurren solo porque sí. Ellas necesitan ser entrenadas. Entrenar a las mujeres jóvenes a amar a sus esposos y a amar a sus hijos. Estas cosas no son cosas que se dan de manera natural, son cosas que ocurren en el contexto de la comunidad de la fe.

Las mujeres jóvenes no aprenden estas cosas por ósmosis ni tampoco las aprenden solo por ir a la iglesia o por escuchar las predicaciones bíblicas sólidas, lo cual es muy importante. Dios dice que hay algo más que necesita ser parte del proceso de discipulado en las vidas de las mujeres, y esto es que otras mujeres caminen a su lado y juntas trabajen y las enseñen en el contexto de la comunidad de la fe.

La cuarta observación que haré sobre esta lista es la prioridad que Dios le da al hogar. ¿No se destaca en esta lista de cualidades?

Cuatro de estas cualidades se relacionan específicamente con el matrimonio y la familia. Las mujeres jóvenes necesitan aprender a amar a sus esposos, a amar a sus hijos, a ser cuidadosas en el hogar y a sujetarse a sus propios maridos. Con relación a las otras tres cualidades —a ser prudentes, puras y buenas— no tendrás una familia fuerte y estable sin estas cualidades de carácter.

Pero Dios le da prioridad al hogar—este pasaje asume que las mujeres jóvenes serán esposas y madres. No estoy diciendo que si son esposas y madres o si deciden casarse o si deciden tener hijos, entonces enséñenles estas cosas.

Se está asumiendo que las mujeres jóvenes se casarán y tendrán hijos. Arriesgándome a que pueda sonar políticamente incorrecto lo que voy a decir, ¿acaso no es esta la norma de Dios? Esta implicación no solo la veo en este pasaje, sino también en toda la Escritura, y es que por lo general la gente joven debe tener como propósito casarse y tener hijos.

Cuando digo gente joven no me refiero a jóvenes de 12 años. Lo que quiero decir es que es necesario que exista una inclinación hacia este objetivo; un moverse hacia esto que quiero llegar a hacer algún día—casarme y tener hijos para la gloria de Dios y para el avance del reino de Cristo.

Y no es solo para que podamos tener familias felices. Se debe a que éste es el medio a través del cual Dios comunica el Evangelio de una generación a otra . Es importante para el plan redentor de Dios.

Pero hay algunas excepciones. Claramente Dios ha dotado a algunas personas para que permanezcan solteras con el propósito de servirle en una forma más concentrada. Esto lo podemos encontrar en la 1era carta a los Corintios en el capítulo 7. Pero también queda claro en las Escrituras que esas son excepciones, no es la regla.

Un comentarista, que me ha sido de mucha ayuda en la epístola de Tito es William Barkley, que dice: “No hay tarea, responsabilidad y privilegio más grande en este mundo que el de formar un hogar”.

En el estudio de este pasaje no quiero dejar fuera a muchas mujeres de nuestra audiencia, incluyéndome a mí, que no están casadas y que no tienen hijos. Creo que hay muchas maneras en las que podemos aplicar este pasaje a nuestras vidas.

Pero no porque seamos una excepción a la norma de Dios debemos dejar de promover esto como la norma. La norma es que las mujeres crezcan y se casen y tengan hijos. Necesitamos estar preparando a nuestras mujeres jóvenes y a nuestros hombres jóvenes e hijos a que sean ellos quienes tomen la iniciativa.

Otro comentarista de la epístola de Tito menciona: “Sin el orden correcto en la vida doméstica de las mujeres jóvenes, es probable que la sociedad completa sufra profundamente”.

Todo este estudio, todo este enfoque y currículum y secuencia de la epístola de Tito capítulo 2 es lo que nos lleva al momento de la verdad en relación al llamado de la mujer; su misión, su vida personal y espiritual.

No solo se le dice, “Bien, sean discipuladas para llegar a ser mujeres piadosas.” Si no, ¿cómo luce eso?

En muchos casos sería algo como: “Sé una esposa piadosa, sé una madre piadosa.” Así es cómo luce una mujer piadosa—amando a su marido, amando a sus hijos, siendo moralmente puras y castas, siendo buenas, prudentes, trabajadoras en el hogar y sujetas a sus propios maridos.

En el 1er capítulo de Tito —y hablamos de eso antes en esta serie— vimos que Tito estaba en la Isla de Creta donde estaba pastoreando una iglesia, y había algunos falsos maestros que estaban enseñando cosas falsas, falsas enseñanzas, que de acuerdo con el versículo 11 del capítulo 1, estaban trastornando a familias enteras.

No se nos dice con exactitud cuáles eran esas falsas enseñanzas y doctrinas. Pero si leemos toda la epístola, es posible saber lo que esos falsos maestros podrían haber estado comunicando; y esto se refiere a maneras de pensar que estaban destruyendo el plan perfecto de Dios para la familia, destruyendo los roles bíblicos para el hombre y para la mujer, para las esposas y para los esposos.

Ellos estaban trastornando a familias enteras con las cosas que estaban enseñando. Estaban enseñando estas cosas para su propia ganancia o beneficio. Eso significa que eran populares. Les pagaban bien por estar enseñando estas cosas, por escribir esos libros, por tener esos programas y por tener esos seminarios. Pero ellos eran falsos maestros y estaban arruinando el diseño de Dios para la familia.

Ciertamente que hay mucha más enseñanza hoy en día acerca del matrimonio y de la familia —aun dentro del cristianismo— que está trastornando a familias enteras ; algo que está causando divorcios en serie, personas divorciadas volviéndose a casar y una gran disfunción en el hogar como resultado de lo que se está enseñando dentro del mundo cristiano.

Déjenme decirles que el matrimonio y la familia no son solo una bonita idea. Son una parte crucial en el plan redentor de Dios. Es fundamental preservar y transmitir la verdad a la siguiente generación.

Y porque es tan importante siempre ha habido, desde Génesis 3, un intento por parte de Satanás de destruir la familia, la estructura familiar y el matrimonio. Siempre ha sido esta su batalla.

Dondequiera que la luz del Evangelio y la Palabra de Dios han penetrado la cultura, la estructura del matrimonio y la familia han sido impactadas y transformadas cuando los hombres, las mujeres y los hijos empiezan a comprender y a vivir el plan de Dios . Ser salvos y comenzar a vivir el Evangelio afecta las relaciones familiares.

Y viceversa, cuando vemos familias destruidas, no solo en el mundo sino también en la iglesia, cuando vemos matrimonios separándose, cuando vemos quebrantamiento de relaciones entre padres e hijos, eso indica la ausencia del Evangelio y de la sana doctrina. Tal vez tengamos un conocimiento intelectual, pero no lo estamos viviendo en las relaciones que importan; en nuestras familias.

Así que el apóstol Pablo quería que las mujeres cristianas aprendieran a vivir su salvación, a vivir sus vidas redimidas en una manera que afectara todo aspecto de sus vidas. No hay duda de que el lugar más difícil e importante para vivir nuestra fe es, ¿en dónde? Es en el hogar.

¿No es ese el lugar más difícil para vivirla? Pero es también el más importante.

Esta lista, estas siete cualidades, son el resultado de creer en la sana doctrina. Amiga, quizás conozcas la Biblia al derecho y al revés, pero si no amas a tu esposo, o no amas a tus hijos, o si no tienes dominio propio, si no eres moralmente pura, si no estás manejando bien tu casa, si no eres bondadosa y estás sometida a tu esposo, entonces hay algo mal con tu cristianismo. No puedes alegar ser una mujer piadosa si las cosas no están bien en tu hogar.

Eso no significa que eres responsable por las decisiones espirituales de tu esposo y de su vida. Tu esposo o tus hijos o cualquier otro miembro de la familia puede tomar muy malas decisiones espirituales y no eres responsable por ellos. Pero sí significa que eres responsable de hacer la parte que te corresponde.

Las Escrituras no dicen en este pasaje que eres responsable de que tu esposo te ame. Pero sí eres responsable de amar a tu esposo. No puedes decir que eres piadosa si no amas a tu esposo. Ahí es donde se vive el Evangelio.

Muchas de nosotras recordamos el tiempo cuando el matrimonio, la familia y el hogar eran apreciados y respetados, cuando la norma era que la gente creciera, se casara y tuviera hijos. Podemos recordar cuando había roles distintos en el hogar para el hombre y para la mujer; cuando se esperaba que los hombres fueran los proveedores y protectores de sus esposas e hijos, y cuando la mujer era animada a darle prioridad y ayudar a sus esposos y a cultivar y a nutrir a sus hijos y su hogar.

Pero ha habido un gran cambio cultural. Lo que acabo de describir ya no existe. De hecho si eres menor de 40 o de 35 años, probablemente nunca conociste el mundo en el que lo que acabo de describir era la norma.

Las mujeres jóvenes de ahora son animadas a tomar decisiones educativas y de carreras basadas en la comerciabilidad de la misma. ¿Qué tipo de empleo podrás conseguir? ¿Cómo me ayuda esto a avanzar mi carrera? Se le da muy poca reflexión en cuanto a si esta decisión las prepara para manejar un hogar o para criar una familia y así sucesivamente.

La sociedad ha menospreciado y rechazado las funciones del matrimonio y de la paternidad. Hoy en día es muy vergonzoso para una mujer joven admitir que su primera aspiración en la vida es ser una esposa y una madre piadosa.

¿Por qué debería una mujer joven avergonzarse de decir eso? O, ¿por qué la deberían hacer sentir como si no tuviese cerebro por estar pensando eso? O cuestionarla, “¿Pero qué vas a hacer?” El temor, la incredulidad y la desvalorización de estos roles son palpables.

Y por otro lado, en contraste tenemos el modelo bíblico en el cual estamos comprometidas a entrenar mujeres para que lo adopten, a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones, especialmente con el movimiento de la Mujer Verdadera (True Woman). Estamos encontrando que hemos tenido que enfrentar algunos de estos asuntos culturales.

Tenemos que volver a la Palabra de Dios y darnos cuenta que el hogar es una parte vital del llamado de una mujer. Nuestro testimonio en el mundo debe ser el de que es un alto y santo llamado el ser esposa y madre.

Necesitamos volver a convertirnos en alentadoras de las mujeres que han escogido la misión de ser madres y que han escogido el matrimonio y el tener un hogar como medio de glorificar a Dios.

Ahora ya que estoy profundizando en esto, déjenme hacer un pequeño comentario en este concepto o en esta preocupación. Escucho a muchas mujeres jóvenes expresar su deseo de (y las cito con esto) “tener un ministerio”. Ellas quieren escribir, quieren hablar. Quieren empezar un ministerio. Quieren hacer esto o aquello, son ambiciosas en tener un ministerio yo pienso que es con la mejor intención. Ellas quieren servir al Señor.

Pero es interesante que casi siempre que usan esa frase, están pensando en otra cosa fuera del matrimonio y de la familia. Así que tenemos a una mujer que tiene un esposo y tres hijos que está en su casa diciendo: “Quiero tener un ministerio”. Y yo digo: “Hay algo incorrecto en esa forma de pensar.”

Me topé con esto al encontrarme con una chica hace varios días; una joven que tiene un gran corazón para el Señor pero terminó su relación con un joven piadoso. Se tienen un gran respeto el uno al otro, y después de todo ha sido una relación sana y buena; pero ella terminó con la relación, en parte porque quería libertad para desarrollar un ministerio personal e independiente del ministerio al que Dios le había llamado a él.

Ella no desprecia lo que Dios lo llamó a hacer a él. Pero está diciendo: “Yo siento que lo que estás buscando en una esposa es a alguien que sea de ayuda en tu ministerio. Estoy contenta por lo que estás haciendo, pero siento que Dios me está llamando a un tipo de ministerio diferente.”

No quiero ser crítica de esta joven porque pienso que esto es muy típico entre muchas mujeres jóvenes cristianas comprometidas en nuestra cultura, y necesitan ser entrenadas en los caminos de Dios, en cuanto a la manera de pensar en relación al valor y a la prioridad del matrimonio, de la maternidad y del hogar; persuadirlas de que este es un alto y santo llamado y una gloriosa carrera. Este es su ministerio.

No tienes que dejar tu hogar para tener un ministerio. No estoy diciendo que Dios nunca te va a dar un ministerio fuera de las cuatro paredes de tu hogar. Pero no desestimen el que ya tienen enfrente de ustedes—el de moldear a la siguiente generación; el de formarlos espiritualmente.

¿Dónde vas a encontrar un mayor ministerio que el que tienes con tu esposo y con tus hijos?

Y diré —como muchas veces lo he dicho— que esto que hago al escribir libros, al enseñar, al tener un programa diario para mujeres en la radio… todas esas cosas las considero como un gran privilegio y un llamado del Señor. Él me ha dado el don de la soltería en esta etapa de mi vida. Este es mi llamado, mi misión y mi propósito. Lo que tú estás haciendo —para aquellas que están casadas y tienen hijos— al ser esposas y madres no es un llamado y ministerio menos significativo que el llamado que Dios me ha dado a mí.

Quiero ser su alentadora, quiero animarles, quiero decirles: “¡Adelante! Gracias por lo que están haciendo de servir al Señor y consideren eso como un gran llamado y ministerio”.

La prioridad del hogar. Déjenme terminar diciendo que la otra cosa que es obvia para mí en este pasaje es la prioridad del amor. Ese es el punto de inicio para todas las diferentes características y cualidades de las que vamos a estar hablando.

¿Dónde empieza todo? Enseñen a las mujeres jóvenes a amar—a amar a sus esposos, a amar a sus hijos. De acuerdo a 1era a los Corintios capítulo 13, si tenemos dones espirituales, si sabemos todo acerca de la Biblia, si tenemos una increíble fe, si vivimos vidas de grandes sacrificios pero no tenemos amor, ¿qué nos queda? Nada, no tenemos nada, somos nada.

La mayor prioridad en el hogar, la mayor prioridad en tu matrimonio, la mayor prioridad que tienes como madre con tus hijos hoy es la de reflejar el amor de Cristo a tu familia y a otros; el amarlos.

Jesús dijo, “Así es como conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.” Amor, la prioridad del amor. No digan que aman a Dios si no aman a su esposo y si no aman a sus hijos.

Una cosa es que tus compañeros de trabajo o en la iglesia piensen que eres una madre, una amiga dulce y amorosa. Pero que si les preguntamos a tu familia, o si ellos les preguntaran a tu esposo o a tus hijos. ¿Cómo luciría tu cociente de amor?

Este es el punto de partida. El lugar de prueba para el verdadero amor es dentro de las cuatro paredes de tu hogar. Si no funciona allí, entonces no funciona.

Y probablemente estarás pensando, “Tú no conoces al hombre con el que estoy casada. ¿Cómo puedo amar a ese hombre? No conoces a mis hijos y lo problemas que tienen en sus vidas. ¿Cómo puedo amarlos?”

Qué bueno que hayas hecho esa pregunta, porque eso es de lo que se trata este pasaje. Dice que puedes aprender a amar a su esposo y a tus hijos. Y eso es de lo que vamos a estar hablando en los próximos días.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss las ha estado invitando a que sean parte del nuevo movimiento femenino de amor y compromiso. Nancy regresará para orar.

Estamos muy agradecidas de que Dios haya puesto esta nueva pasión por hogares y familias en los corazones de mujeres alrededor del mundo. Son muchas las mujeres que han asistido a las conferencias de Mujer Verdadera (True Woman) que hemos venido realizando.

Un nuevo movimiento de mujeres ha comenzado. Muchas están abrazando los principios bíblicos y viviéndolos en sus hogares e iglesias. ¿Quieres saber más sobre este tema? Visita nuestra página www.AvivaNuestrosCorazones.com y verás muchos artículos de interés.

¿Cómo puedes llenar tu hogar de amor? ¿Cómo lo puedes mostrar en tus acciones? Acompáñanos durante el próximo programa y hablaremos de esto. Nancy está de regreso para terminar con una oración.

Nancy: Gracias Padre, porque no nos has dejado ignorantes, sino que nos has dado un manual, un plan de estudio. Te pido que las prioridades que están en Tu corazón para las vidas de las mujeres estén también en nuestros corazones, y que las comprendamos, las busquemos y las hagamos nuestras; que busquemos obtener nuestra propia licenciatura en todo lo relacionado a la feminidad bíblica.

Y oro por las madres, por las esposas y por las mujeres solteras y casadas que no has bendecido con hijos en esta etapa de sus vidas y por cada una de nosotras, para que en los días venideros nos enseñes cómo vivir en esta etapa de nuestra vida de acuerdo a Tus prioridades para nuestras vidas y para nuestros hogares.

Señor, sobre todo ayúdanos a estar vestidas de Tu amor. Permite que el amor que es expresado en nuestras relaciones familiares sea el que llame a otros a conocer y a seguir al Dios que es la fuente de todo amor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dios ordena

Martes 18 Agosto
El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.
Dios ordena

Dios no solo nos creó, sino que lo hizo con el deseo de tener comunión con nosotros. Ahora bien, todos nosotros hemos vivido alejados de él, hemos tomado decisiones sin preocuparnos por lo que él piensa, hemos hecho cosas que nuestra conciencia reprueba, hemos lastimado a nuestro prójimo. Al hecho de vivir así sin él, Dios lo llama “desobediencia”, “pecado”; esto nos separa de Dios, y hace de todos nosotros seres culpables.

Dios ordena arrepentirse, es decir, reconocer nuestro estado delante de él, con una verdadera contrición y el deseo de cambiar de vida. Él también advierte que su paciencia tiene límites, un día juzgará al mundo. Entonces cada uno tendrá que rendir cuentas individualmente de lo que haya hecho de su vida, nadie tendrá excusas. Nadie podrá justificarse. Toda boca se cerrará (Romanos 3:19Apocalipsis 20:12).

Pero Dios no quiere dejarnos en este estado desesperado. En lugar de ser nuestro juez un día, nos propone ser nuestro Salvador desde ahora. Porque él nos ama, a pesar de nuestra rebeldía o indiferencia. Nos amó incluso al punto de hallar él mismo el medio de reconciliarnos con él. Castigó a su Hijo, Jesucristo, hombre sin pecado, en nuestro lugar, para no tener que castigar nunca al que cree en él. Este es el Evangelio, la verdadera “buena nueva” anunciada a cada uno, de parte de Dios. A cada uno, por lo tanto a usted también.