6/9 – Qué es y qué no es “la rendición de cuentas” en el discipulado de la iglesia

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

6/9 – Qué es y qué no es “la rendición de cuentas” en el discipulado de la iglesia

Sam Masters

Qué es y qué no es “la rendición de cuentas” en el discipulado de la iglesia – Sam Masters

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

Suscríbete: http://www.youtube.com/c/IglesiaEvang…
IEG Barcelona

http://porGracia.es/
http://es.9marks.org/
https://facebook.com/IEGBarcelona
http://sermonaudio.com/iegracia

Doctrina de la Creación – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 5/26

Doctrina de la Creación – Parte 1

¿De dónde venimos? ¿Por qué existimos? ¿Hay un creador? ¿Por qué creó? ¿Cuál es su relación con su creación? Estas preguntas básicas han aturdido las mentes de hombres durante milenios.

Ciertamente, éstas no son solo preguntas desafiantes, sino preguntas inmensamente significativas. Algunas cosmovisiones se rinden al ser confrontadas con el aplastante peso de semejantes preguntas. El posmodernismo ni siquiera intenta dar una respuesta. Depende de ti descifrar esas preguntas. E incluso el naturalismo, ese monstruo de la élite científica, no intenta responder directamente dichas preguntas. Para la evolución Darwiniana, no se trata de orígenes (de dónde viene la materia), sino de principios (cómo surgió la humanidad  como una especie entre otras especies).

Pero la Biblia no es reservada respecto a tales cosas. Es audaz y segura en sus afirmaciones. Así que, ¿a qué parte de la Biblia tendrías que ir para aprender acerca de nuestros orígenes?

¡Génesis 1:1! Exactamente. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra».

Reflexionemos sobre estas diez palabras por un momento. ¿Qué nos dicen acerca de la creación?

En el principio. Dios creó el tiempo. Él es preexistente, eterno. La materia no lo es, la materia vendrá después.

Creó Dios. La creación no es consecuencia de fuerzas fortuitas e impersonales, sino de Dios.

Creó Dios los cielos y la tierra. Así que todo lo que vemos, todo lo que hay, todo lo que existe se debe a Dios.

Dios no está avergonzado por la cosmovisión bíblica. Él no oculta este relato en lo profundo de la historia de Israel porque es tímido y aprensivo. «Esto puede ser difícil de aceptar para mi pueblo. Lo presentaré más tarde, suavizaré un poco los bordes. Lo haré compatible a ellos». Dios no hace esto. Él con valentía y confianza lidera con la doctrina de la creación. Si deseas respuestas a algunas de las preguntas más apremiantes de la vida, no busques más allá de las primeras palabras de la Biblia.

¡Y hay una enorme cantidad de teología contenida en esas primeras diez palabras! ¡No hay cristianismo sin creación! El hecho de que la Biblia comienza con la creación establece quién es Dios y la relación completa entre Dios y el mundo. Ayuda a establecer la interpretación correcta y el lugar de los seres humanos en el mundo. Enseña la integridad del mundo y, por tanto, lo que eventualmente sale mal con él. Pero el comienzo de la historia también apunta al final de la historia. Creación, caída, redención, a nueva creación. Nos señala hacia adelante a nuestra esperanza eterna como cristianos. Es muy importante, especialmente en la era escéptica de hoy.

La palabra «Génesis» literalmente significa «principios». Moisés escribió estas palabras, pero obviamente no estuvo allí para observar y registrar lo que sucedió (Lucas 24:44Juan 7:22). Al igual que Apocalipsis, que habla acerca del final de todas las cosas, esto le había sido revelado.

Pero esto plantea la pregunta acerca de cómo debería leerse Génesis 1-2. ¿Es simplemente mítico? ¿Poético? ¿Científico? No es un libro científico. No se trata simplemente de establecer causas y efectos como si viviésemos en un mundo natural gobernado por fuerzas impersonales. Tampoco es simplemente poético. Moisés usa el simbolismo (como Apocalipsis), con todo, habla de manera clara y concreta. El punto principal de Génesis 1-2 es darnos un una teología de la creación, especialmente la relación de Dios con la humanidad.

Ahora bien, hay muchos paralelismos entre este relato y otros relatos paganos del tiempo que Moisés escribió (c.1500 a. C.). Pero eso no debería sorprendernos. Es lo que deberíamos esperar ya que Dios quiere que su pueblo, después de su liberación de Egipto, se despoje del politeísmo y el paganismo de Egipto. Por tanto, son los puntos de diferencia, no las similitudes, los más significativos. Es decir, Yahvé es el Señor del pacto.

Ahora, si le dijeras a alguien en la calle que Dios creó los cielos y la tierra, ¿qué tipo de discusiones podrían sobrevenir?

Serías bombardeado por un torrente de preguntas. ¿Y los dinosaurios? ¿La edad de la tierra? ¿La datación con carbono 14? ¿Los registros fósiles? ¿La evolución? Entre otras.

Con mucha frecuencia la creación es cooptada por estas conversaciones. Y si no tenemos cuidado, todas estas voces competidoras ahogarán la única voz que necesitamos escuchar: la voz de Dios. Reflexionaremos más acerca de la edad de la tierra, cómo exactamente debemos leer Génesis 1-2, etc. al final de esta clase. Pero lo primero que debemos hacer es NO poner a Dios en el banquillo y comenzar a martillarlo como si estuviera en un juicio. Lo primero que debemos hacer es cerrar nuestra boca para poder escuchar la suya.

Entonces, ¿qué tiene que decir Dios acerca de la creación? Queremos considerar 7 declaraciones específicas de la Biblia relacionadas con los primeros capítulos de Génesis. Así que, con esa base, podemos hablar acerca de la edad de la tierra y otros asuntos.

7 VERDADES BÍBLICAS ACERCA DE LA CREACIÓN 

  1. Dios creó el universo de la nada.

Dios creó el universo ex nihilo; expresión en latín que significa «de la nada». «En el principio creó Dios». No «cuando Dios comenzó a crear». En otras palabras, Dios creó sin el uso de materiales preexistentes. No se topó con una plastilina cósmica y remodeló o dio forma a algo que ya existía. Él simplemente habló y las cosas comenzaron a existir.

Lee lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de la creación del universo de la nada… Hebreos 11:3«Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

Romanos 4:17 dice que Dios es el que «da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen».

Salmo 33:6-9«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca… Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió».

Y puesto que Dios creó todo el universo de la nada, no hay materia en el universo que sea eterna. Todo lo que vemos comenzó a existir cuando Dios lo creó. Hubo un tiempo en que la materia no existiá. Veamos el Salmo 90:2, por ejemplo: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios».

La creación ex nihilo da un duro golpe al naturalismo que sugiere que en el principio la materia existía, y que gracias a una serie de acontecimientos fortuitos, ciegos y sin propósito, el mundo llegó a existir. Pero la Biblia dice: «en el principio»… no «la materia creó»… ¡sino «Dios creó»!

Por tanto, la primera verdad es… Dios creó al mundo de la nada.

  1. Dios creó todas las cosas – visibles e invisibles, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra.

Esto es claramente afirmado en Génesis 1:1. Pero no solo aquí. Escucha la declaración universal en el Evangelio de Juan: «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1:3).

De manera similar, Juan escribe en Apocalipsis 4:11«Porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

Hechos 4:24 habla de Dios como el «Soberano Señor», que creó «el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay». La inclusión del cielo y la tierra, y el mar y todo lo que en ellos hay, indica que Dios creó todo el universo.

La creación de todo el universo incluye la creación de un reino espiritual de la existencia invisible. Además de crear el universo físico, visible y tangible, Dios creó los ángeles y otras clases de seres celestiales. También creó el cielo como un lugar donde su presencia es especialmente evidente.

Esto se afirma explícitamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el libro de Nehemías, Esdras ora: «Tú solo eres Jehová: tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército» (Nehemías 9:6). La versión en inglés hace referencia a los ángeles y otras criaturas celestiales como «anfitriones del cielo», ya que Esdras dice que se dedican a la actividad de adorar a Dios; el mismo término «anfitrión» se usa para hablar de los ángeles que adoran a Dios en el Salmo 103:21 y 148:2).

En su carta a los colosenses, Pablo especifica que en Cristo «fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles» (Col. 1:16). Aquí, la creación de seres celestiales invisibles también se afirma explícitamente.

Entonces, Dios es el creador de todas las cosas, tanto físicas como espirituales. 

  1. Dios creó el tiempo.

La física nos dice que el tiempo es una propiedad resultante de la existencia de la materia. La sucesión de momentos uno tras otro que depende de la existencia o de una sustancia material. En consecuencia, el tiempo existe cuando la materia existe. Pero Dios no es materia; Dios, de hecho, creó la materia. Antes de eso, Dios simplemente existía. Como no había materia, y porque Dios no cambia, el tiempo no tenía existencia y, por  tanto, no tenía sentido ni relación con Dios. Es por eso que él puede decir en el versículo 1: «En el principio»… Él creó el principio.

Entonces, ¿qué significa esto? Bueno, significa que Dios no está limitado por el tiempo como los seres humanos. La existencia de Dios es independiente del tiempo. Dios no solo creó la realidad en la que vivimos… no solo te creó a ti y a mí… realmente creó el continuo espacio-tiempo en el que existimos. ¡Qué maravilloso es nuestro Dios!

Recuerda el Salmo 90:2 que dice: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». 

 O recordemos Apocalipsis 1:8 que dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso».

O qué tal el Salmo 102… «Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán». 

Estos versículos muestran que Dios es eterno. Y, en contraste, también muestra que el universo no lo es. El universo tuvo un comienzo. Es temporal.

Esto golpea a nuestros amigos darwinistas que buscan una respuesta en el espacio y tiempo al problema de los comienzos. Dios no tiene principio y, por tanto, no tiene limitaciones de espacio-tiempo. Están, en un sentido muy real, mirando en el lugar equivocado.

Entonces, Dios no solo creó el universo, sino que creó el continuo espacio-tiempo en el que se encuentra el universo.

  1. Dios creó por su palabra.

¿Cuál es uno de los refranes más comunes de Génesis 1:1-2:3«dijo Dios…».

Diez veces en el relato del Génesis encontramos esas palabras: «dijo Dios…». El punto es inconfundible: Dios llama a las cosas a la existencia por su palabra.

Dios literalmente hizo que el universo existiera por su palabra, y creó algo donde antes no había nada. Dios habló, y fue hecho. La Palabra de Dios es necesaria para la salvación, como aprendimos en la primera clase,  también es el medio para la vida, tal como la conocemos. Y entonces vemos que la Palabra de Dios trae vida tanto espiritual como físicamente.

Hebreos 11:3 declara: «Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

¡Considera por un momento el poder de la Palabra de Dios! El cuadro no muestra a Dios sudando, trabajando arduamente, trabajando durante años o milenios para crear. Él simplemente habla, y es hecho. Nos puede llevar más de una década construir un tren ligero a Dulles, pero en un nanosegundo Dios habla y galaxias comienzan a existir. Hay un poder desenfrenado cuando Dios elige hablar. Nosotros hablamos, y nuestras palabras van directamente al aire. ¿Cuántas mañanas las palabras entran en los oídos de mi hijo y salen sin ningún cambio? ¿Con qué frecuencia las palabras de mi esposa tristemente entran por mis oídos y salen sin ningún cambio? Pero no sucede así con Dios. Su palabra es efectiva. Crea. El mundo no solo se vuelve al mandato de Dios, el mundo literalmente se aferra a la Palabra de Dios.

El cuadro no es uno de ensayo y error, como un inventor enloquecido rascándose la cabeza. La Palabra de Dios es poderosa (crea) y perfecta (crea exactamente lo que él quería que creara).

Por tanto, Dios creó todo por su palabra.

  1. La creación es un acto trino

Génesis 1:26 revela que el Dios Creador es trino. «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza». Dios el Padre fue un agente primario. Vemos esto en Génesis 1-2, y textos como el Salmo 19:1«Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos».

Pero Dios el Hijo también creó. Juan 1:3«Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». O Col 1:16«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por medio de él y para él».

Leemos que el Hijo es aquel «por quien» Dios «hizo el universo» (He. 1:2).

Y Dios el Espíritu Santo creó. Por lo general, se lo representa como el que completa, llena y da vida a la creación de Dios. Génesis 1 insinúa la función preservadora y protectora del Espíritu cuando dice: «el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas» (Génesis 1:2).

Job 33:4: «El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida».

En el Salmo 104:30, el salmista escribe acerca de la gran variedad de criaturas en la tierra y el mar, diciendo: «Envías tu Espíritu, son creados».

Y en Juan 6, vemos que es el Espíritu el que mora en una persona después de la regeneración, dando vida espiritual al muerto espiritualmente. Jesús dice en el versículo 63: «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».

Entonces, el Padre crea. El Hijo crea. Y el Espíritu Santo crea, trayendo nueva vida.

  1. El universo que Dios creó era «bueno en gran manera».

¿Cuál es el estribillo constante de Génesis 1? Y Dios vio que lo que había hecho era «bueno» (Génesis 1:41012182125). Luego, al final de los seis días de la creación: «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Génesis 1:31). Dios se deleitó en la creación que había hecho, tal como se había propuesto hacer.

Aunque el pecado ha estropeado este mundo material, incluso hasta el punto en que la creación gime (Ro. 8.22), el mundo material todavía es bueno ante los ojos de Dios y debería ser visto como «bueno» por nosotros también. Este conocimiento nos liberará de un falso ascetismo; es decir, la creencia de que el uso y disfrute de las bendiciones materiales de Dios es incorrecto. Porque Pablo dice que aquellos que prohíben casarse y ordenan [a las personas] a abstenerse de ciertos alimentos, que Dios creó para ser recibidos con acción de gracias por los que creen y conocen la verdad (1 Timoteo 4:1-3) dan atención a doctrinas de demonios.

Un autor lo expresó así: «mientras que Dios podría haber creado máquinas de filtración de aire, en cambio, eligió crear árboles. Mientras que Dios pudo haber elegido crear la creación en blanco y negro, en cambio, eligió pintar de una gran paleta de colores» (Doctrine, 88). Él da agua y vino. Pan y queso. Impresionantes puestas de sol y lunas de cosecha. Dios no es tacaño. Él no es un «Scrooge». Él no tiene los puños cerrados… La creación nos enseña que él es un Dios maravillosamente bueno que tiene las manos abiertas para con su pueblo. Él es pro-placer, pro-nuestra alegría. Sus buenos dones son para nuestra gratificación, para que podamos darle alabanza y gracias. Esa es la lógica de 1 Timoteo 4:4-5.

  1. Dios creó el universo para mostrar su gloria.

Tanto la humanidad como el universo fueron creados para la gloria de Dios. El Salmo 19 dice: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría».

El cántico de las criaturas vivientes en Apocalipsis 4 muestra que la creación de Dios debe alabar y glorificar a su creador. Las criaturas cantan: «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

Somos diseñados y creados  para glorificar a Dios por su creación. Es por eso que Dios puede decir en Isaías 43:6«Trae de lejos mis hijos, y mis hijas del los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice». Lo diseñó todo para que su nombre pudiera ser glorificado.

Pero es importante entender que Dios no necesitó crear para recibir gloria. Él es, por sí mismo, infinitamente glorioso. Dios deseaba crear el universo para demostrar su excelencia. Él lo creó para deleitarse con su creación y poderes creativos.

Entonces, Dios creó el universo para mostrar su gloria.

Perspectivas de la creación

Hemos dedicado un buen tiempo a estas siete afirmaciones, porque la Biblia no guarda silencio ni se confunde cuando se trata de la creación. Pero a menudo nos frustramos porque la Biblia no responde nuestra pregunta específica: «¿Cuál es la edad de la tierra?».

Imagina que el presidente Obama anunciara mañana una conferencia de prensa para analizar el estado actual de ISIS. Él lo entrega, solo para encontrarse con un montón de piezas de opinión escépticas y enojadas en los periódicos al día siguiente porque no abordó todas sus preguntas acerca de la reforma financiera. Cualquier persona racional diría: «Eh, eh… él dijo que la sesión informativa sería acerca de los chicos de ISIS».

Mi punto es este. Algunas veces tenemos que detenernos y preguntarnos: «¿El problema es con la Biblia o con mi pregunta?». El relato de la creación se preocupa mucho más por el quién y el por qué de la creación, que del exactamente cómo y cuándo. No es que Dios no posea tal conocimiento, sino que tampoco es conocimiento que Dios en su sabiduría cree que debemos tener para conocerlo correctamente y confiar en él. Galileo dijo una vez: «La Biblia trata acerca de cómo llegar al cielo, no acerca de cómo van los cielos». Ahora bien, puedes tomar eso y exagerar sugiriendo que la Biblia no tiene nada que decir acerca de la creación. Pero su punto es entendible. La Biblia como un todo se ocupa de las cuestiones humanas más apremiantes acerca del sufrimiento, el pecado y la salvación, no acerca de las dataciones del carbono 14.

Dicho esto, hay una serie de formas diferentes en que los cristianos han entendido el relato de la creación en Génesis 1-2.

(1) Evolución teística. Esta perspectiva busca casar la evolución naturalista con el Dios bíblico. Dios creó la primera materia y estableció las leyes naturales del universo, y luego la evolución fue el medio por el cual trajo la creación a la existencia.

Pero este punto de vista enfrenta una serie de desafíos. En primer lugar, tiene que decir que algo que la Biblia postula como un mal resultado de la caída (a saber, la muerte y el sufrimiento), no solo estuvo presente antes de la caída, sino que fue el mecanismo que Dios usó para lograr todo lo bueno (es decir, la vida).

En segundo lugar, tiene que afirmar que las especies evolucionan de una a otra, mientras que la Biblia dice que Dios hizo a cada uno «según su especie» (Génesis 1:212425).

En tercer lugar, la Biblia describe a Dios involucrado activa y soberanamente en cada paso de la creación y preparación de la tierra para su pueblo, lo cual la evolución niega rotundamente.

(2) La teoría de la brecha. Esta perspectiva se ajusta a una brecha de miles de millones de años entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Hubo una primera creación en Génesis 1:1 de los cielos y la tierra. Pero en algún lugar del camino hubo una rebelión cósmica (¿Satanás y los ángeles?), algún evento catastrófico que dejó a la tierra en gran parte destruida («desordenada y vacía»), en Génesis 1:2. Entonces en Génesis 1:3ff no tienes la primera creación, sino una segunda creación de seis días literales.

Te gusta este punto de vista si te aferras a una vieja tierra, pero quieres tomar «día» y «la tarde y la mañana» para ser lo que normalmente significan, literalmente, días solares de 24 horas. El gran desafío para esta perspectiva es que la Biblia nunca habla de dos creaciones. No hay un solo versículo que pueda usarse como apoyo. Debe leerse en el texto, no fuera del texto. Y sería difícil entender cómo Dios podría crear el universo, y preparar la tierra para su pueblo y decir que era «bueno en gran manera» cuando en realidad había sido creado muy malo y casi borrado.

(3) Perspectiva de la edad diurna. Desde esta perspectiva, Dios creó el universo, incluidos Adán y Eva, en seis períodos secuenciales de tiempo. Pero esos períodos no fueron 24 días, sino «eras» que abarcaron quizá millones de años. Si estás convencido de que la tierra tiene 4500 millones de años, esta visión concuerda con ese compromiso previo.

Pero hay algunos desafíos. A saber, la secuencia de eventos en Génesis 1 no cuadra con las comprensiones científicas de la vida tal como la conocemos. Así que las criaturas marinas en el día 5 vienen antes de la vegetación en el día 3. Más específicamente, el sol, la luna y las estrellas vienen millones de años después de las plantas y los árboles.

(4) Perspectiva de marco literario. En este punto de vista, Génesis 1 no pretende ser una secuencia cronológica de acontecimientos, sino un «marco literario», un orden tópico de dichos eventos. El punto no es exactamente «cuándo y en qué orden», sino simplemente «qué». Observan, útilmente, que los días 1-3 son días de formación (luces, cielo/agua, tierra), y los días 4-6 son días de relleno (estrellas, pájaros/peces, animales y hombre). Así, en el día 1 se forma la luz y la oscuridad, y luego, en el día 4, se llenan de estrellas. En el día 2 se forman el cielo y las aguas, en el día 5 están llenos de pájaros y peces, etc.

Esta perspectiva posee una buena comprensión del texto, y elude la cuestión de la «edad de la tierra». Pero lo hace leyendo en gran medida el texto a través del lente de la poesía. Y aunque Génesis 1 tiene elementos poéticos, no es realmente del género poético. Entonces es difícil saber qué es meramente figurativo y qué es literal. Y aunque existe este elemento de formación y relleno, parece haber algo de secuencia en los seis días que culmina en el día 7.

(5) Creacionismo de la tierra joven. Dios creó el mundo, y Adán y Eva, en seis, literalmente días de 24 horas. A simple vista, esta es la lectura natural de la mayoría de nuestras traducciones al castellano. Si la ciencia dice que la tierra es vieja, es porque Dios hizo que la tierra madurara, como lo hizo con Adán y Eva, o porque la ciencia está equivocada. Tal vez la inundación y otros eventos cataclísmicos afectaron nuestras metodologías de datación. Con razón reconocen que la ciencia como disciplina se basa en cuestionar una hipótesis establecida basada en datos en constante cambio. Entonces, si tengo que escoger, iré con la revelación divina sobre la razón humana.

(6) Creacionismo histórico. Esta perspectiva dice que Génesis 1:1, en lugar de ser un título para lo que está por venir, en realidad registra la creación de todo. «Los cielos y la tierra», actúan como un merismo (combinación de dos palabras contrastantes, para referirse a una totalidad), por lo que la frase «en el principio» no es puntual, sino una duración de un tiempo indeterminado. Con el universo ya creado en Génesis 1:1, los seis días creativos no se refieren al establecimiento del universo, sino a la preparación de Dios de Edén para su pueblo. El Génesis 1:2, entonces, describe el estado del mundo antes de que Dios preparara un tierra para su pueblo.

Por tanto, desde Génesis 1:2 hasta el final de Apocalipsis, la Biblia habla del pueblo de Dios en relación con el huerto de Edén. Es un viaje desde el Edén original hasta un nuevo Edén, por así decirlo, cuando vemos la narración de la historia humana representada desde su comienzo hasta su final.

Hay varias ventajas en este criterio. En primer lugar, tanto los creyentes en una tierra joven como los creyentes creacionistas de la tierra vieja podrían tener esta visión, ya que no hay un tiempo definido entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2Génesis 1:1 simplemente no especifica un tiempo.

En segundo lugar, esta perspectiva lee los términos bíblicos a medida que se leen más tarde en las Escrituras, como las palabras hebreas para tiempo, tierra y aguas.

En tercer lugar, esta perspectiva da sentido a la gran preocupación de la Biblia porque el pueblo de Dios viva en su tierra bendita desde Edén hasta la nueva creación.

La desventaja de este criterio es que es simplemente una forma de acercarse y leer el texto hebreo. Lee los términos bíblicos de una manera particular que es útil, pero puede no ser la única forma de leer el texto. Por  tanto, esta visión en sí misma es cancelada por algunos que leen el idioma hebreo de manera diferente.

Conclusión

En general, debemos entender que la Biblia no nos da todos los detalles necesarios para comprender exactamente la edad de la tierra. Lo que es importante para Dios es que entendamos quién creó la tierra y por qué la creó: para su gloria, lo que finalmente se muestra a través del evangelio de Jesucristo.

Espero que en la clase de hoy podamos obtener más de lo que Dios tiene para decirnos en su palabra, por qué creó el mundo y la forma en que lo hizo. En la clase de la próxima semana, cubriremos dos verdades más que la Biblia tiene para nosotros acerca del tema de la creación, incluyendo lo que quizá sea más importante para nosotros: la relación del hombre con la creación de Dios. Esperamos la próxima semana, pero antes de que terminemos la clase de hoy, oremos…

 

https://es.9marks.org/

4/6 – “CINCO PASOS HACIA LA SALUD MENTAL”

El Amor que Vale

Serie: “CÓMO CAMBIAR SU FORMA DE PENSAR”

4/6 – “CINCO PASOS HACIA LA SALUD MENTAL”

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaqv

 

¿Qué es el cristianismo bíblico?

The Master’s Seminary

¿Qué es el cristianismo bíblico?

Josué Ortiz

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (Mt 7:21)

El evangelio de Jesús no es una invitación a creer, es una ordenanza a arrepentirse. Juan el Bautista lo dijo claramente así: “…Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mt 3:1,2) Jesús mismo lo afirmó de la siguiente manera: “…Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mt 4:17) Y también los apóstoles lo explicaron así: “…arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.” (Hch 3:19) El evangelio demanda una acción de obediencia y sumisión al Dios Todopoderoso. El individuo solo se puede acercar a Dios al aceptar los términos que Dios pone, o no se puede acercar a Dios. Es relativamente simple. El arrepentimiento genuino no es opcional, es un requisito de Dios, y aún la fe necesaria para la salvación es “un don de Dios,” (Ef 2:8).  Y sin embargo, el evangelio es una demanda que no gira alrededor de una mente narcisista, dictatorial, o egoísta. Al final, el individuo es salvado por la gracia soberana de Dios para la gloria de Dios y para el rescate del pecador. Dios se lleva la gloria al rescatar, y el rescatado le da la gloria a Dios por el rescate. Sin embargo, me temo que la iglesia de Jesús está perdiendo el sabor central del evangelio, es decir, el proclamar la soberanía de Dios en la salvación y la clara obediencia que la verdadera salvación debe de producir. Como pastores, estudiosos, y estudiantes de la Biblia es nuestra responsabilidad proclamar las verdades de Dios lo más clara y fielmente posible. La doctrina de la salvación es una pieza fundamental en la estructura Bíblica. Permíteme darte tres consejos prácticos para predicar correctamente lo que es el cristianismo bíblico.

Estudia la Biblia. 

Suena tal vez simplista, pero no lo es. El estudiar la Biblia demanda de un tiempo determinado para que concienzudamente se escudriñen las Escrituras. La orden de Jesús para entender más acerca de quién es el Salvador del mundo, fue precisamente la de escudriñar las Escrituras. Jesús dijo en Juan 5:39, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Si Jesús es quien dice ser, y si ambos Testamentos que componen nuestro cánon son lo que dicen ser, entonces más vale que entendamos bien qué es la salvación y las implicaciones doctrinales que esta doctrina conlleva. Baste ya el tiempo de increpar en contra de la doctrina más fundamental de la Biblia. La salvación no es ajustable, flexible, negociable, o modificable. La doctrina de la salvación es exclusivamente celosa de sí misma. O es por medio de Jesús, de arrepentimiento genuino y de fe divina, o no es salvación verdadera (Jn 14:6). Por lo tanto, estudia ésta y todas las doctrinas bíblicas. Seas pastor, anciano, diácono, padre, madre soltera, o un joven, estudia la Biblia. Estudia, estudia, y estudia más. Haz de las Escrituras la dulce miel de la que habla el Salmo 19. Que la Biblia sea lo que provoca esa aparente paradoja de despertar tu hambre espiritual, y saciarla al mismo tiempo (Mt 5:6). Busca la verdad bíblica. El cristianismo bíblico es caracterizado por verdad bíblica. El cristianismo que está arropado por inapetencia doctrinal, es una burla contra el cristianismo histórico, bíblico y reformado. El creyente verdadero busca y encuentra, pregunta y es respondido, toca y la puerta se abre. Sé un amante de la gloria de Dios revelada en las Escrituras (2 Co 3:18), y ama su Palabra. No hay nada más hermoso, más bello, más sublime, más dulce, más atractivo, más apetecedor, más deslumbrante, ó más glorioso que la Palabra de Dios. Haz de ella tu objeto de estudio desde hoy, y hasta el último día de tu vida.

Escucha y lee de la Biblia. 

Una de las maneras más prácticas para crecer después de leer la Biblia, es escuchar grandes hombres de Dios predicando o escribiendo acerca de la Biblia. Se tu crítico más severo en cómo estás gastando tu tiempo y arma un nutrido horario semanal donde apartes un tiempo para escuchar a hombres de Dios que predican o escriben acerca de las verdades bíblicas. Lee a los Puritanos y observa la tenacidad con la que buscaban a Dios de todo corazón. En un mundo donde las redes sociales, el internet, y el entretenimiento están al alcance de solo un “click”, debes tener dominio propio para estimular tu mente espiritual. La meditación de la Biblia es un acto olvidado, tal vez nunca aprendido en el cristianismo del siglo XXI. Sin embargo, necesitamos fortalecer nuestros sentidos espirituales y promover pensamientos de verdad. Esa es la única manera en la que podemos ser santificados: por medio de la verdad. Jesús dijo en Juan 17:17, “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” No hay más. Por lo tanto, en adición a estudiar la Biblia por ti mismo, escucha y lee a los reformadores del siglo XVI. Llenar tu mente de esta clase de lecturas te ayudará a asimilar las verdades de la Biblia, y a elevar tu estándar de calidad en lo que lees y escuchas. Con la tecnología que tenemos a nuestro alcance, escucha podcasts y visita sitios de internet que te ayudarán a ser un creyente educado de la verdad de la Biblia. Querido amigo, escucha y lee a hombres que han dado su vida por predicar las verdades inalteradas de la Biblia.

Explica la Biblia. 

Como creyentes, es nuestra labor transmitir las verdades de Dios a otros. Si tienes una esposa e hijos, entonces pon manos a la obra. La Biblia ha sido dada para ser explicada a una humanidad que no tiene manera de entenderla. El Espíritu Santo convence de pecado al incrédulo e ilumina al creyente a seguir entendiendo, pero es mediante la predicación de la Biblia que Dios transmite su verdad a nuestras generaciones. Es la manera en la que Dios ha elegido postergar sus palabras. El explicar a otros la Biblia, es poner a la Biblia como máxima prioridad en tu vida, y en la vida de otros. No hay más mensaje. No hay más esperanza. Si no hablas de la Biblia con tu familia, amigos, vecinos, ¿de qué hablar entonces? El conocimiento bíblico que adquirimos a lo largo de los años, tiene que ser puesto en práctica en nuestras comunidades, o solo será un pesado bagaje que produce arrogancia y soberbia. Jesús nos ordena en Juan 17:18, “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.” Claro, Jesús está hablando de un envío apostólico en este texto en particular. Pero la implicación y aplicación incluye todos los demás creyentes. Tenemos un llamado—una orden más bien—de hacer lo mismo que Jesús hizo cuando vino a la tierra; esto es, predicar la verdad de la Palabra de Dios.

Sé un lector de la Biblia. Sé un creyente de la Biblia. Sé un estudioso de la Biblia. No estoy hablando necesariamente de asistir a un seminario bíblico, sino que me refiero a una actitud determinante de estudiar, escuchar, y explicar la Biblia. El mundo hispano lo necesita urgentemente. No permitas, o peor aún, no seas parte de prolongar mentiras salpicadas de verdad que en el mejor de los casos confunden y distorsionan la Biblia, y en el peor de los casos, promueve herejía y falsedad bíblica. El cristianismo bíblico es caracterizado por ser verdadero y para ser verdadero tiene que ser bíblico.

Josué Ortiz (M.Div.) es pastor fundador de la Iglesia Gracia Abundante en la Ciudad de México. Actualmente estudia un doctorado en predicación expositiva en The Master’s Seminary. Está casado con Rebekah y juntos tienen dos hijos. Puedes seguirlo en twitter: @pastorjosuecdmx

Un tiempo para llorar

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Un tiempo para llorar

Joe Holland

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie «Esperanza en medio de la decepción», publicada por la Tabletalk Magazine. 

Soy muy consciente de que probablemente este artículo te encuentre en un momento de profundo dolor. Por supuesto, puede que estés intelectualmente interesado en el tema del lamento, o puede que seas alguien que regularmente ayuda a personas en momentos de duelo y tragedia: un anciano, consejero o miembro de la iglesia. Pero para algunos de ustedes, este artículo los encontrará en un profundo dolor. Empiezo diciendo que sé lo difícil que es enseñar en el cementerio donde las lágrimas son mejores compañeras que las palabras y las frases plasmadas en una página. Lector afligido, quiero comenzar diciendo: «Lo siento mucho. ¿Podríamos reunirnos alrededor de la Biblia, en tu momento de dolor, y dejar que el Señor coloque Su brazo sobre nuestros hombros, escuchando Su invitación a hacer lo que Su pueblo ha hecho y siempre hará hasta el día en que no haya más lágrimas; llorar, lamentarnos, afligirnos?»

¿Una tristeza descontrolada?

Debo comenzar desde una posición algo extraña, aparentemente. Y eso es solo porque el lamento es muy malentendido hoy día. Muy a menudo, vemos el lamento como un arrebato emocional continuo y desenfrenado, un torrente de sentimientos oscuros y llenos de dolor. Es como el hombre que golpea una pared de yeso con su puño y le abre un hoyo, quien, por el bien de su puño y la pared de yeso, nunca aconsejaría hacer tal cosa, y aun así en su ira apasionada y sin sentido se encuentra queriendo dañar a ambos. Se piensa que el luto y la ira tienen esto en común: la pérdida de control, la incapacidad de pensar con claridad, y el flagelo de una vida tomada por sorpresa por circunstancias no deseadas y siempre evitadas.

Pero el lamento bíblico no es una tristeza o emoción desenfrenada. Pablo aconseja a los cristianos afligidos en Tesalónica, diciendo:

Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús (1 Tes 4:13-14).

En este pasaje Pablo está poniendo límites al dolor, ofreciendo una doctrina para guiar el lamento. Él está corrigiendo y enseñando en el cementerio. Aquellos que tienen esperanza, una confianza demostrada y sobrenatural en las promesas de Dios, cuando se lamentan bíblicamente, lo hacen de manera diferente a aquellos que no tienen esperanza. Este mismo patrón aparece en la segunda carta de Pablo a la iglesia de Corinto, donde él compara dos clases de dolor o tristeza por el pecado, diciendo: «Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte» (2 Cor. 7:10). Los muchos salmos de lamentos y el libro de Lamentaciones muestran una precisión artística y una profundidad teológica que no fueron escritos durante un estallido emocional descontrolado, una especie de torrente desconsolado de conocimiento. No, el lamento bíblico es algo más que una tristeza descontrolada. Es preciso, planificado y gobernado por las Escrituras.

Ahora lloramos en el cementerio con la misma certeza con que danzaremos en la resurrección cuando Jesús regrese.

La verdad del lamento

También es importante agregar, por controvertido que parezca a los oídos modernos, que las emociones son tan correctas o incorrectas como lo son las declaraciones de verdad. Ten en cuenta que estoy hablando de veracidad y no de validez. La validez de las emociones proviene de que somos criaturas creadas para sentir profundamente y, sin embargo, también criaturas finitas y caídas. Una persona sin emociones es una anomalía extraña y obtusa. Alguien puede tener una emoción válida ante circunstancias desconcertantes que, después de un tiempo, se convierte en una emoción totalmente diferente. Por ejemplo, la reacción ante la pérdida de alguien que ha muerto joven puede comenzar con una emoción de ira ante una corta vida pero luego, con el tiempo, convertirse en una emoción de gratitud por los años disfrutados con esa persona. Esas emociones de ira y eventual agradecimiento son igualmente válidas, aunque en última instancia, el agradecimiento es una emoción más apropiada para expresarle a un Dios que hace bien todas las cosas, que no corta la vida antes de tiempo ni la prolonga demasiado. Y entonces vemos que la validez y la veracidad son cosas diferentes. Fuimos hechos para sentir, de inmediato y con frecuencia. Pero podemos darnos cuenta de que un sentimiento particular fue totalmente equivocado, inapropiado o incorrecto después de que el paso del tiempo nos trae una mayor claridad.

Esto me lleva de vuelta a mi afirmación de que las emociones son verdaderas o falsas. Podemos reconocer que una emoción es incorrecta. Pablo instruye a los cristianos en Roma diciendo: «Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran» (Rom 12:15). Eso parecería un consejo extraño si todas las emociones estuvieran libres de juicio, es decir, fueran amorales en su expresión. Pero, ¿cuántos de nosotros conocemos la tentación de lamentarnos cuando alguien más celebra la promoción en el trabajo que queríamos? ¿Cuántos de nosotros conocemos la tentación de regocijarnos ante la desgracia de otros a quienes despreciamos en secreto, o incluso no tan en secreto? Y a esto debemos agregarle este último pensamiento: somos criaturas que buscamos darle significado a las cosas. No nos limitamos a ver pasar la vida. Damos significado, asignando a los eventos de la vida las categorías apropiadas de bueno, malo, justo, malvado, bello, feo, pecaminoso o santo. Nuestras vidas emocionales, al igual que nuestras vidas intelectuales, son nuestro intento de asignar veracidad a los acontecimientos de la vida. Y nuestro Dios de verdad, que nos llama a ser un pueblo que dice la verdad, nos ha dado emociones para que sean asignadas con precisión a todos los eventos que componen cada una de nuestras vidas. Para ser más específico y limitar el alcance de esta discusión al tema en cuestión, el lamento no es solo una emoción válida sino que debe ser una emoción verdadera, asignada de acuerdo con las instrucciones bíblicas, para determinar o indicar aquello que verdaderamente es triste o doloroso. El lamento es tan ortodoxo o poco ortodoxo como una declaración doctrinal.

No ignoremos cuán inusuales son el lamento y la tristeza bíblicos en comparación con lo que usualmente se conoce con esas mismas palabras en nuestros días. El lamento no es la liberación desenfrenada de dolor o tristeza. El lamento no es alborotado e incomprensible. Como las emociones son verdaderas o falsas en su expresión, el lamento no puede ser simplemente la validez de las lágrimas cada vez que salen de nuestros ojos. El lamento es un regalo de Dios para el pueblo de Dios, las migajas de dolor que conducen a la celebración del gozo.

Un Salvador que lamenta

No hay mejor manera de examinar el lamento cristiano que observar el lamento en Cristo, ese hombre grande y perfecto, expresivo de emociones profundas que siempre fueron verdaderas y piadosas. En la narración de la muerte y resurrección de Lázaro, tenemos un ejemplo instructivo de dónde y cuándo Jesús muestra Sus emociones más profundas.La historia se divide en tres partes: el reconocimiento de Jesús de la muerte de Lázaro mientras está con Sus discípulos, Su conversación final con las hermanas afligidas de Lázaro, y luego Su milagrosa resurrección de Lázaro en la tumba. Contrariamente a lo que podríamos pensar, Jesús guarda las más profundas expresiones de tristeza y lamento para la tumba, no para cuando recibe la llamada telefónica por primera vez, ni para cuando está sentado en la sala de espera con la familia afligida. Su lamento y tristeza —»se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció» (Jn 11:33), «Jesús lloró» (v. 35), y «de nuevo profundamente conmovido» (v. 38)— ocurre entre la segunda y tercera parte de esta narración, después de Sus conversaciones con María y Marta, y sirven como prefacio y preparación para Su batalla contra la muerte y victoria definitiva frente a la tumba de Lázaro.

En su obra «La vida emocional de nuestro Señor», BB Warfield muestra que el lamento de Jesús no es un colapsante sollozo de tristeza o melancolía; en cambio, lo que revela el original en griego es que las lágrimas de Jesús son una mezcla precisa y controlada de verdaderos sentimientos de dolor, lamento, duelo, tristeza y especialmente, ira contra la muerte misma.

Pero la emoción que desgarró Su pecho y clamó por ser exteriorizada fue la de ira justa. La expresión incluso de esta ira, sin embargo, fue fuertemente contenida. . . Juan nos da a entender que la expresión externa de la furia de nuestro Señor fue marcadamente restringida: su manifestación fue muy inferior a su intensidad real. . . El espectáculo de la angustia de María y sus compañeros enfureció a Jesús porque trajo conmovedoramente a Su conciencia la maldad de la muerte, su antinaturalidad, su «tiranía violenta» como la califica Calvino (en el versículo 38). . . Es la muerte el objeto de Su ira, y detrás de la muerte aquel que tiene el poder de la muerte, y a quien Él ha venido al mundo para destruir. . . La resurrección de Lázaro se convierte así, no en una maravilla aislada, sino —como en verdad se presenta a lo largo de toda la narración (compara especialmente, versículos 24-26)— en un ejemplo decisivo y un símbolo público de la conquista de Jesús sobre la muerte y el infierno.

Lo que Warfield describe tan vívidamente es el lamento y la tristeza bíblicos, controlados intencionalmente y exhibidos por Jesús frente a la tumba de Su amigo. La emoción bíblica apropiada del Mesías ante la muerte no es la resignación o un falso lloriqueo, sino las lágrimas de una ira llena de dolor y tristeza que el Conquistador del pecado, la muerte y el diablo mostró durante Su asalto certero y violento a las puertas del mismo infierno. Como Sus seguidores, nos unimos a Jesús en el mismo tipo de lamento preciso e intencional contra el pecado, la muerte y la obra de satanás.

El lamento bíblico es dolor y tristeza mezclados con justa ira y rabia. Nuestra doctrina nos enseña que el reino de Jesús ha sido inaugurado pero aún no consumado, que las lágrimas corren por nuestras mejillas hoy, pero no en ese día (Apocalipsis 21:4), que los santos siguen muriendo una muerte sin aguijón; cuando estas doctrinas verdaderas son enseñadas, el lamento y la tristeza se unen a ellas, uniendo mente y afectos, añadiendo significado emocional a la conquista continua del Rey Jesús sobre el pecado, la muerte y el diablo. Ahora lloramos en el cementerio con la misma certeza con que danzaremos en la resurrección cuando Jesús regrese. Pero cada cosa según su orden: el llanto antes de la risa, el sepulcro antes de la resurrección.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Joe Holland
Joe Holland
El Rev. Joe Holland es un editor asociado de Ligonier Ministries y un anciano docente en la Presbyterian Church in America.

A30 – Verdaderamente libre

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A30 – Verdaderamente libre

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Verdaderamente-libre/

Marsha : Me desperté y estaba en la cárcel.

Carmen Espaillat: El alcoholismo llevó a Marsha—literalmente—a la esclavitud cuando se vio en la cárcel y atada a la adicción.

Marsha: Estaba saliendo con mi actual esposo en ese tiempo. Él me preguntaba, “Te vas directo a la casa después del trabajo, ¿verdad?”, “Por supuesto.” “¿Sin hacer ninguna parada?” “No, ninguna”.

Salía del trabajo a las 5:00 p.m.. Llegaba a la casa como a las 5:30 p.m. . Por lo que a eso de las 6:30 p.m., él iba al bar y me decía, “Pensé que habías dicho que te ibas directo a la casa.” No podía ver el bar y pasar de largo. No podía. Bebía cerca de mi casa para no tener que manejar.

Carmen: Luego encontró esperanza.

Marsha: Recuperé la consciencia en la cárcel. “¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo llegué aquí?” Claro, los golpes… tenía todo un lado de la cara amoratado. Recuerdo cuando él golpeó mi cabeza contra el trampolín de la piscina. Pensé que me iba a ahogar. Recuerdo que fue en ese tiempo que traté de buscar de Dios.

He sido totalmente liberada de todas mis adicciones. Dios entra en tu corazón y llena el gran vacío que has estado llenando con las drogas y el alcohol. Él sustituye todo eso, hace desaparecer las adicciones y sientes Su plenitud.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta; no calumniadoras ni esclavas de mucho vino…” (Tito 2:3). Durante las últimas semanas hemos estado viendo versos de Tito 2 en la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer.

En nuestro programa anterior Nancy hizo énfasis en esta frase: “Ni esclavas de mucho vino.” Vamos a hacer una pausa en esa enseñanza y vamos a escuchar de mujeres que conocen lo que es estar bajo la esclavitud del alcohol.

Nancy habla con Ruby, Lisa y Marsha.

Nancy Leigh DeMoss : Marsha, ¿te acuerdas la primera vez que probaste alcohol?

Marsha: En realidad no me acuerdo cuándo fue la primera vez que lo probé.

Nancy: ¿Serías una niña o una adolescente?

Marsha: Debí haber sido pequeña. Idolatraba a mi hermano, quien es cinco años mayor que yo, y por ende, hacía todo lo que él hacía; iba a todos lados con él. Por lo cual cuando él tenía 14 ó 15 años y estaba experimentando con drogas y alcohol, yo también lo hice. Fumé hierba por primera vez cuando tenía 9 años.

Nancy: ¿Te pareció divertido? ¿Lo disfrutaste?

Marsha: La verdad es que no sentí nada la primera vez que probé la hierba.

Nancy: Cuando dices hierba, ¿te refieres a marihuana?

Marsha: Sí, un cigarrillo de marihuana.

Nancy: ¿Y tú, Lisa? ¿Qué tan joven empezaste?

Lisa: La primera vez que bebí tenía 14 años y me acuerdo como si hubiese sido ayer. Tenía un novio que me llevaba cinco años. Creo que, en ese tiempo, parte de mí buscaba un hombre que me cuidara como lo debió haber hecho mi padre. Me fijé en un hombre de 20 años (bueno, yo tenía 14 y él 19 en ese momento).

Fuimos a una fiestecita y brindaron vino. Lo probé. Sabía más o menos bien porque tenía sabor a fresas. Me cayó mal. Bebí y me cayó aún peor. Terminaron lavándome la ropa antes de que me pudieran llevar a mi casa. Así de mal me sentía.

Nancy: Y si te cayó mal y no fue una experiencia grata, ¿qué te hizo hacerlo de nuevo?

Lisa: …aceptación. Sientes que eres aceptada.

Marsha: Pienso que mi mayor motivo —y el de muchos alcohólicos con los que he hablado— fue la forma en que me sentí. Los efectos secundarios eran mínimos en comparación con la sensación de ser invencible, de tener confianza, es…

Nancy: Es como ser aceptada, sientes que como decía Lisa eres aceptada.

Marsha: Absolutamente. Esos sentimientos son primordiales. Son tu foco primario ya que, después de unos tragos, todas las inhibiciones se esfuman. Yo no bailo. Nunca bailo. Me tomo un par de tragos y no pueden sacarme de la pista de baile. Odio bailar, pero pierdes todas las inhibiciones. Es una alergia para la mayoría de los alcohólicos. Es, de hecho, una alergia al alcohol donde algunas personas dicen “Oh, lo estoy sintiendo. Debo parar de beber ahora”, y el alcohol responde “Oh, lo estoy sintiendo. ¡Dame otro!”

Nancy: ¿Y cómo te das cuenta si estás borracha o si estás bebiendo y lo toleras bien?

Ruby: Yo nunca me enteré si estaba borracha o no. Cuando llegué al punto de beber todos los días, la única forma de saber si había bebido mucho era cuando, al otro día, me sentía enferma y tenía que tomar un Alka-Seltzer aun para poder beber un sorbo de agua.

Pero fuera de eso, llegué a un punto en que prefería beberme un trago (no, mejor dicho, una botella de alcohol) y fumarme de tres a cuatro cajas de cigarrillos en lugar de comer porque quería verme de cierta manera. Tú sabes, me mantenía en mi peso, tenía todo lo que pensaba que necesitaba y era popular. Todos sabían cuál era mi trago, cuando entraba a una discoteca ponían un vaso grande frente a mí porque “oh, ella tiene buena resistencia”. Por lo que piensas que eres importante, cuando en realidad lo que eres es una borracha.

Nancy: Lisa tú mencionaste algo acerca de sentirse aceptada… ¿Podrías abundar un poco?

Lisa: Bueno, la razón por la que me sentía aceptada era porque todos mis amigos estaban en eso y quería ser parte de eso. Había tenido un bebé a los 16, me casé a los 16 y quería ser aceptada por… Nunca me sentí lo bastante buena y quería sentirme aceptada, entonces escogí esto. De hecho, estás como ciega porque estás escogiendo las cosas equivocadas, los amigos equivocados, haciendo lo mal hecho y piensas que todo está bien. Te ves bien y estás haciendo lo correcto, pero no lo estás. Me alejé de todo, escogí la botella y me vi tomando malas decisiones: me divorcié más de una vez. He pasado por muchas cosas y por muchas decisiones equivocadas porque recurrí al alcohol y las drogas.

Nancy: ¿Marsha, te sientes identificada con este sentimiento de ser aceptada?

Marsha: Definitivamente. Los niños con los que crecí en el vecindario empezaron a experimentar. Todos nosotros lo hicimos. Por eso nos parecía natural y común. Cuando no lo hacías, te decían “¿Y por qué no?”, eso era cuando no te habían aceptado.

Nancy: ¿Y qué tan lejos te llevó? ¿Tocaste fondo?

Marsha: Bueno, como dije, no me acuerdo de la primera vez que probé alcohol. Si recuerdo una experiencia. Había planeado pasar la noche con algunas amigas, pero fuimos a pasar la noche en la casa de otra. Su mamá nos iba a llevar al cine y no sé qué más. Ese era el plan. Eso fue lo que les dije a mis padres cuando salí de la casa. No pasó así.

Llegué a su casa y ella dijo, “Bueno, vienen unos muchachos para acá y nos vamos juntos para el cine.” Mi mente registró un “Ay-ay-ay”, pero esos muchachos eran muy buenos mozos y, entonces, nos fuimos. Tenía 13 años. Luego la película resultó no ser una película. Resultó ser un solar vacío desde donde se podía ver la ciudad. Los muchachos bebieron mucho. Yo me bebí media cerveza, ni siquiera me acuerdo de haber terminado una.

Nancy: ¿Y quién llevó el alcohol?

Marsha: Los muchachos. No estoy segura de sus edades, pero ninguno llegaba a los 21. Es más, ninguno tenía la edad suficiente para haberlo comprado.

Nancy: ¿Piensas que bebiste menos de una lata?

Marsha: Estoy segura porque no me gustó el sabor. Creo que ya había probado cerveza, pero no me importó tampoco. De nuevo, era aceptación. Si no estabas bebiendo, ¿por qué no bebías? y ese tipo de cosas. Bueno, como es de suponer, las cosas se salieron de control y me violaron.

Me llevaron a la casa después. Cuando entré por la puerta, mis papás ya sabían que las cosas no habían pasado como ellos pensaban (habían hablado con la mamá de la otra muchacha). Fueron las únicas nalgadas que me dio mi papá. Fue por la mentira. Por lo que, enseguida, me tragué la otra experiencia de esa noche, y no se lo dije a nadie. Tenía que adormecer el dolor. Tenía que adormecer ese secreto. No se lo pude decir a nadie.

Nancy: ¿Y cómo lo adormeciste?

Marsha: Con el alcohol. Era la única manera de soportar ese dolor. Era la única forma en la que podía alejarme de eso.

Nancy: ¿Empezaste entonces a beber mucho?

Marsha: Sí, empecé a beber, no mucho, pero probablemente un par de veces al mes, durante los fines de semana, cuando me iba de fiesta, con amigos, ese tipo de cosas.

Nancy: Y si alguien te hubiese preguntado en esos tiempos, cuando llevabas esa vida, “¿Tienes algún problema con el alcohol? ¿Eres alcohólica? ¿Estás borracha?” ¿Qué habrías contestado?

Marsha: Jamás.

Ruby: Le hubiese dicho que “NO”.

Lisa: Ningún problema.

Nancy: ¿Entonces, todas están de acuerdo?

Ruby: Sí, no tenía ningún problema.

Lisa: Yo me iba a trabajar. Era una persona responsable.

Marsha: Yo también.

Ruby: Yo pagaba mis cuentas.

Marsha: Ganaba, legalmente, mucho dinero para una adolescente.

Lisa: Solo vivía mi vida como yo quería. Nunca pensé en tratar de hacer lo correcto. Estaba en lo mío y eso es lo más triste de todo. Estás encantada de hacer tu voluntad. Llegué al punto donde (justo antes de celebrar mi recuperación) bebía en casa. Siempre había escuchado que una vez empezabas a beber en tu casa, comprando tu alcohol, consumiéndolo y escondiéndolo… Mi mamá decía “Yo sabía que estabas bebiendo”. Quería beber todos los días. Llegué a un punto en mi vida en que me sentí miserable en lugar de feliz, y sin embargo lo anhelaba.

En ese punto fue cuando comencé a recurrir a Dios. Le dije, “Señor, necesito que me liberes. Tengo que ser libre. Necesito ser libre.” Fumaba demasiado y bebía todos los días. Les digo: Él es el único que me ha ayudado. Él ha cambiado mi vida por completo.

Nancy: Ruby, sé que —en tu caso— la bebida te llevó a otras cosas y terminaste en prisión.

Ruby: Sí.

Nancy: Me dijiste, hace un ratito, que no fuiste a la cárcel por beber alcohol, pero si te llevó a hacer las cosas que te llevaron a prisión.

Ruby: Sí.

Nancy: ¿Puedes darnos una idea de lo que pasó?

Ruby: Es un estilo de vida y —una vez que empiezas con ese estilo de vida— empiezas a conocer cierto tipo de personas. Cuando llevaba esa vida, me presentaban hombres que traficaban drogas. “Oh, puedes hacer dinero.” Porque era cosmetóloga. “Puedes lavar dinero de esta forma.” Me levantaba, en la mañana bebía. Me iba a dormir, bebía; todo esto me parecía sensato.

“Bueno, ni siquiera tengo que trabajar, porque mientras pague mis impuestos, puedo hacer dinero.” Por lo que empecé a vender drogas. De hecho, pensé que estaba bien. Todavía me acuerdo del día de la redada. Me levanté esa mañana y bebí todo el día. Acababa de llegar a la casa para descansar unos minutos y estaba tan borracha que, cuando los policías patearon mi puerta, solo me paré.

El hombre dijo, “Acuéstese en el suelo.” Le dije, “Estoy muy borracha para acostarme en el piso. Si lo hago voy a vomitar, por favor no me obliguen a acostarme en el piso. Dispárenme o hagan lo que vayan a hacer, pero no puedo acostarme en el piso.” Estaba fuera de control. Había botado a mi marido de la casa. Tenía un novio más joven viviendo conmigo. Yo solo hacía lo que pensaba quería hacer porque el alcohol me daba el poder para hacerme pensar que podía hacer “lo que se me viniera en gana”.

Nancy: Lisa, ¿habías hecho intentos de dejar la bebida antes de dejarlo de manera definitiva? Alguna vez dijiste, “¿Voy a dejarlo?”

Lisa: La verdad es que lo dejé por un tiempo. Era cuando iba a la iglesia con mi segundo esposo. Iba a la iglesia, oraba y trataba de hacer las cosas bien. Mi marido… bueno, hubo infidelidad en nuestro matrimonio. Cuando no aguanté más, me fui y me salí de la iglesia también. Ahí fue cuando empecé a consumir drogas, he consumido cocaína y drogas parecidas a esa.

Nancy: Habla de lo que es una adicción. ¿Es física? ¿Emocional? ¿Qué significa ser adicta?

Lisa: En cuanto a mí, no sabía que era una adicción física. Ahora, como les dije —antes de dejarla por última vez— la anhelaba. Suena a locura, pero de camino a casa, me paraba en la gasolinera y compraba cerveza. No podía irme al supermercado sin haberme parado a comprar una cerveza primero. Estaba furiosa conmigo misma porque tenía que hacerlo. De ninguna manera podía ir a la gasolinera y no comprar alcohol. Por lo que, llegado ese punto, supe que algo no estaba bien.

Nancy: ¿Te sentiste avergonzada?

Lisa: Sí.

Marsha: Absolutamente.

Nancy: Marsha, ¿escondiste cosas, mantuviste secretos, mentiras y engaños?

Marsha: Sí, sí y sí. Estaba saliendo con mi actual esposo en ese tiempo. Él me preguntaba, “Te vas directo a la casa después del trabajo, ¿verdad?”, “Por supuesto.” “¿Sin hacer ninguna parada?” “No, ninguna”.

Salía del trabajo a las 5:00pm. Llegaba a la casa como a las 5:30pm. Por lo que a eso de las 6:30pm, él iba al bar y me decía, “Pensé que habías dicho que te ibas directo a la casa”. No podía ver el bar y pasar de largo. No podía. Bebía cerca de mi casa para no tener que manejar. Si algo serio pasaba estaba a pocas cuadras, no era gran cosa. También era conveniente para nuestros hijos —que iban en bicicleta a buscar dinero si necesitaban ir al supermercado— o si necesitaban que los ayudara con sus tareas.

Nancy: ¿Iban al bar?

Marsha: Sí.

Nancy: Tus hijos, ¿eran adolescentes para ese tiempo?

Marsha: Preadolescentes. Eran preadolescentes. Ellos podían ir en bicicleta al bar porque el bar tenía un lado que era restaurante y ellos podían ir a ese lado y hacer sus tareas en lo que yo tiraba dardos y bebía tragos de tequila. Por alguna razón nunca se me ocurrió pensar que había algo de malo en ello.

Nancy: ¿Qué recuerdas de cuando tocaste fondo?

Marsha: Me desperté y estaba en la cárcel. Mi relación con Lane estaba en picada. Estaba muy mal. Bebíamos los dos y consumíamos drogas para poder beber por más tiempo, quedarnos despiertos más tiempo e ir al trabajo en la mañana, ese tipo de cosas. Tuvimos un altercado violento y fui a la cárcel.

Recuperé la consciencia en la cárcel. “¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo llegué aquí?” Claro, los golpes… tenía todo un lado de la cara amoratado. Recuerdo cuando él golpeó mi cabeza contra el trampolín de la piscina. Pensé que me iba a ahogar. Recuerdo que fue en ese tiempo que traté de buscar de Dios.

Nancy: ¿Cuál fue tu momento más bajo, Ruby?

Ruby: El 29 de abril del 1999, cuando me sentenciaron por 30 años. Me llevaron a una celda y me di cuenta de que tenía que cumplir mi condena. Iba a tener que hacerlo. La corte así lo había decido. Ellos querían que cumpliera un 50% al inicio. No podía creer hasta qué punto había abusado mi cuerpo y —más que todo— no podía creer que había decepcionado a Dios.

Nancy: Lisa, te dejamos hace un rato. ¿Podrías contarnos del momento en que empezaste a conocer a Dios y del trayecto que te llevó a ese punto?

Lisa: Creo que fue el amor y la gracia de Dios que me llevaron al punto de sentirme cansada; de sentirme cansada y enferma. Me sentí cansada de los antidepresivos, de beber todos los días y fue cuando empecé a buscarlo. Empecé pidiéndole que me cambiara, que me quebrantara. De hecho, le pedí que me quebrantara, que quebrara mi voluntad. Me hacía falta tener una relación con Él y Él me fue guiando hasta que pude sentir Su presencia. Pienso que una vez empiezas una relación con Él, Dios empieza a llenar el vacío, Él empieza a quitar todos esos deseos.

Tuve un novio al que siempre le decía: “Ni siquiera quiero hacer lo correcto. No sé qué me pasa. No quiero hacer las cosas bien”. Ahora le dije, “Quiero hacer lo correcto y deseo hacer las cosas bien”. Solo estoy muy, muy agradecida por la misericordia, la gracia y el amor de Dios.

Marsha: Me acerqué a Dios —por primera vez— cuando desperté en la cárcel. Cuando hablo de mi camino de sobriedad es muy distinto a mi camino de recuperación. Son dos cosas distintas.

Nancy: Explica lo que quieres decir con eso.

Marsha: La sobriedad consiste solamente en abstenerse de alcohol, drogas o cualquiera de esas cosas. No hay libertad. Es una batalla continua. Mientras que, desde que he estado en recuperación a través de “Celebrate Recovery” (Celebrando la Recuperación) y a través del regalo de Jesucristo, no he vuelto a anhelar nada de aquello. Los programas de recuperación reforman, solo Jesucristo transforma. Estoy en recuperación. He sido totalmente liberada de mis adicciones. Dios entra en tu corazón y llena el gran vacío que has estado llenando con las drogas y el alcohol. Él sustituye todo eso, hace desaparecer las adicciones y puedes sentir Su plenitud.

Nancy: Marsha, ¿qué tan importante es la rendición de cuentas? ¿Has estado sobria por cuánto tiempo?

Marsha: . . .Seis años.

Nancy: Seis años. Estaba hablando con un amigo nuestro —creo que han sido ocho años para él— y me decía que todavía hace la llamada para rendir cuentas cada noche. Y le dije, ¿Es porque todavía luchas a diario? ¿Estás luchando con la tentación? Me contestó: “No realmente, pero si no tuviese ese apoyo, tendría que luchar.” ¿Te identificas con eso?

Marsha: Sin duda. Es vital saber que hay otras personas que están pasando por lo mismo, quienes luchan con las mismas cosas que tú. Solo el hecho de que estén ahí, lo hace mucho más fácil para ti. Ni siquiera tienes que hablar solamente de recuperación. No tienes que hablar de adicciones y todas esas cosas. Es vital saber que siempre están ahí durante el proceso de recuperación, no solo en el de sobriedad.

Nancy: Sé que están en etapas distintas en su caminar, de semanas hasta años. ¿Tienen límites, parámetros que deben seguir y que les proporcionen protección? Están asintiendo las dos que tienen años en el proceso. Dígannos. ¿Cómo se salvaguardan de caer, reconociendo que es la gracia de Dios la que nos protege?

Ruby: Sí. La mía empieza con un pensamiento. Si medito en algo por demasiado tiempo, cojo el teléfono y llamo, usualmente, a Stacey porque…

Nancy: Y para aquellas que no lo saben, Stacey es una amiga mutua que pasó 12 años en la misma prisión de mujeres en la que pasaste 7 años. Ella ha regresado para ministrar a las mujeres en esa prisión… Decías que tienes un pensamiento y llamas a Stacey. ¿De qué clase de pensamiento hablas?

Ruby: A pesar de que era alcohólica, mi droga eran los hombres y el dinero. El alcohol me condujo a los hombres porque los hombres tenían dinero. Esa es una adicción de la que no están al tanto la mayoría de las personas. Por lo que si pienso en que “quiero un marido” porque soy viuda, tengo que llamar a Stacey y decírselo. Tengo que decírselo a alguien: “Esto es lo que me está pasando hoy.” Es solamente una medida de protección. “… en la multitud de consejeros está la sabiduría” (Proverbios 11:14b). Creo que Dios usa a las personas, incluso personas que no saben que Dios está obrando a través de ellas —porque no confío en la persona; yo confío en Dios.

Nancy: Marsha, ¿Recomendaciones? ¿Consejos prácticos para guardar el corazón? ¿Qué haces?

Marsha: Tienes que ser selectiva con las personas con las que te codeas, los lugares a donde vas, las actividades en las que estás envuelta. Cosas así. Cambias muchos patrones de conducta. Yo solo quiero rodearme de gente cristiana, gente que ame al Señor como yo lo amo.

Nancy: Quiero agradecerles por haber compartido con nosotras sus historias. Estoy aquí sentada pensando en estas palabras de Jesús: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado (que está en todas nosotras por naturaleza) es esclavo del pecado.” Y luego dice, “Y el esclavo no queda en la casa para siempre. El hijo sí permanece para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres seréis realmente libres.” (Juan 8: 34-36).

Estoy mirando las caras de tres mujeres que fueron esclavas de sí mismas, del pecado y el alcohol, pero el Hijo las ha libertado y, ustedes mujeres, están verdaderamente libres. Veo lágrimas en los ojos de Lisa.

Lisa: Porque sé de dónde vine y sé que quiero hacer mucho más. Me siento emocionada.

Carmen: Hemos estado escuchando acerca de la oscuridad en la que nos sumerge la adicción al alcohol y de la libertad que Dios nos ofrece. Los testimonios de hoy ilustran de forma poderosa la enseñanza —basada en Tito 2— que Nancy Leigh DeMoss nos ofreció recientemente. El apóstol Pablo les dice a las mujeres de más edad que no se dejen seducir por el vino. Si no escuchaste ese programa lo puedes escuchar visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Convertirse en esclava del alcohol incapacita a la mujer para ejercer su rol y crear un ambiente sano en su casa. Ahora bien, la adicción no es el único factor destructor del hogar. Aunque no bebas, puedes tomar decisiones perjudiciales para la familia. Espero que aprendan el poder que tiene la mujer para nutrir la vida en su hogar.

En el próximo programa escucharás el testimonio de otra mujer que por la gracia de Dios encontró perdón de sus pecados y sanación de su adicción. Esperamos que nos sintonices en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Mi Vida Es Cristo

Sovereign Grace Music

Eres Dios ℗ 2012 Sovereign Grace Music

Voces adicionales:
– Marsha, en la voz de Xiomara Marmolejos
– Lisa, en la voz de Monina de Reyes
– Ruby, en la voz de Odette Carranza

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

No tengo tiempo

Jueves 6 Agosto
Os es necesario nacer de nuevo.
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.
No tengo tiempo

Un cristiano cuenta la experiencia que vivió en un avión en el año 1979, mientras iba a Chicago.

Acababa de abrocharme el cinturón de seguridad. Un hombre de unos cincuenta años de edad se sentó a mi lado. Empezamos a charlar amablemente y tocamos el tema de la fe.

–Considero que la religión es útil, me dijo. Cuando yo era joven, iba todos los domingos a un curso bíblico.

–Hoy, ¿puede usted decir que es un cristiano nacido de nuevo, que tiene la vida de Dios?, le pregunté. Un poco indeciso, me respondió:

–No exactamente. Vea usted, yo estoy tan ocupado en mi trabajo que no tengo tiempo para pensar en esas cosas.

–¿Considera que sus ocupaciones profesionales son tan importantes al punto de hacerle descuidar los temas espirituales y eternos?

–¡Ah, la vida es un rudo combate!… Pero tengo la intención de pensionarme en cinco años, y entonces pondré mi vida en regla con Dios. Actualmente no tengo tiempo, en absoluto.

Cuando el avión aterrizó, nos separamos. Él tomaba otro avión con rumbo a los Ángeles. Esa misma tarde escuché por la radio que uno de los motores de ese avión se había desprendido. El aparato se estrelló y se incendió. De los 271 pasajeros no había ni un sobreviviente.

“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

“En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende” (Job 33:14).