Nota del editor: Este es el octavo capĆtulo en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: Doctrinas mal entendidas
Los pastores tratan a menudo con la muerte y las inevitables preguntas que la acompaƱan. La misma naturaleza de la muerte suscita preguntas difĆciles. No es raro que los niƱos reciban palabras de consuelo bien intencionadas luego de la partida de un familiar o un conocido. Con frecuencia decimos frases como: Ā«La abuela estĆ” en el cieloĀ», esperando consolar a los pequeƱos confusos y tristes que estĆ”n lidiando con un tema que ni siquiera los teólogos eruditos comprenden bien. Sin embargo, aunque decir que Ā«la abuela estĆ” en el cieloĀ» en verdad no es una respuesta incorrecta si la abuela era creyente en Jesucristo, la respuesta es incompleta e incluso pudiera resultar engaƱosa. Viendo el asunto desde la perspectiva bĆblica, si la abuela era creyente, ahora estĆ” en la presencia del SeƱor, esperando Su regreso y la resurrección de su cuerpo.
Lo que le ocurre a la gente cuando muere es un aspecto de la teologĆa cristiana muy explorado, pero frecuentemente incomprendido, que a menudo se discute bajo el tĆtulo de Ā«el estado intermedioĀ». Debido a que se presta a confusión, es Ćŗtil comenzar con una breve definición de lo que entendemos por estado intermedio. Es el perĆodo de tiempo que transcurre entre la muerte de un creyente (y su entrada inmediata a la presencia del SeƱor) y la resurrección del cuerpo en el momento del retorno de Cristo. Cuando JesĆŗs levante a los muertos en el dĆa final, las almas incorpóreas serĆ”n reunidas a sus cuerpos, que entonces se volverĆ”n imperecederos (1 Co 15:35-58), a modo de preparación para morar por toda la eternidad en los nuevos cielos y la nueva tierra (Ap 21).
La imagen bĆblica mĆ”s vĆvida del cielo es la que se presenta en Apocalipsis 4-6, una escena gloriosa de lo que ocurre en la habitación del trono celestial antes del retorno de JesĆŗs. Si bien la escena allĆ revelada es maravillosa, vale la pena notar que los santos en el cielo estĆ”n clamando: «¿Hasta cuĆ”ndo, oh SeƱor santo y verdadero, esperarĆ”s para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?Ā» (6:10). Los que han muerto antes que nosotros ya estĆ”n en la presencia de Dios, experimentando ahora el estado intermedio, anhelan el retorno de Jesucristo a la tierra el dĆa de la resurrección y el juicio.
Podemos estar seguros de que, cuando la abuela murió, no se quedó dormida. En el cielo, no estÔ siendo purgada de su pecado. Si la abuela era creyente, fue inmediatamente glorificada e ingresó a la presencia de Cristo. Jesús ganó todo eso para ella en la cruz y en Su vida de perfecta obediencia. Ahora, ella estÔ consciente esperando la resurrección, aun ahora, mientras contempla el rostro de su Salvador.
El Dr. Kim Riddlebarger es pastor principal de la Christ Reformed Church en Anaheim, California, y copresentador del programa de radio White Horse Inn. Es autor de A Case for Amillennialism [Un argumento a favor del amilenialismo] y First Corinthians [Primera Corintios] en la serie Lectio Continua.
Hoy la ley sigue siendo un cartel indicador seguro para todos los hombres. Nos indica los valores morales que Dios aprecia, y arroja luz sobre nuestro comportamiento segĆŗn sus exigencias. La ley es semejante a un espejo en el que podemos vernos sin complacencia, tal como somos, tal como Dios nos ve. Este espejo nos muestra que le desobedecemos cada dĆa, por lo tanto, la ley nos condena a todos.