La monarquía

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Renovando tu Mente

La monarquía

R.C.Sproul

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Esta es una de las cosas que me frustra cuando veo a la gente que empieza a estudiar el Antiguo Testamento; como dije antes, ellos inician bien su lectura de Génesis y Éxodo y luego empiezan a perder entusiasmo cuando se atascan con Levítico y Números y lo demás.

Y me decepciono porque quiero que lleguen a Primera y Segunda de Samuel. Me encantan los libros de Samuel. Hay tanto contenido en estos libros, ya que las Escrituras nos revelan la vida de algunos personajes más importantes del Antiguo Testamento.

Pero no son solo las vidas de los santos del Antiguo Testamento que se destacan en los libros de Samuel, sino que también vemos un retrato tan magnífico de Dios. Ahora, ya hemos mencionado el período de los Jueces, y dije que el período de los Jueces se extiende hasta incluir Samuel, pero, por supuesto, la historia de Samuel no se da hasta el libro de 1 Samuel y Samuel es presentado como el hijo de la mujer Ana, quien no había tenido hijos

Y quien había orado y orado y orado para que Dios escuchara su oración y le concediera un hijo. Y, de hecho, la oración de Ana, que se encuentra al principio de 1 Samuel, prácticamente se repite en el Nuevo Testamento en la oración de María, llamada el Magnificat.

Y si hay alguna persona en este período de la historia judía que tipifica la venida de Cristo, es Samuel, porque cuando nace, su madre, en gratitud tan profunda por la respuesta de Dios a su oración, dedica a Samuel a una vida de servicio a Dios y lo presenta al entonces juez de Israel, el venerable Elí; Samuel ahora queda bajo el cuidado de Elí.

Y recordamos esa historia de cómo en medio de la noche cuando Samuel estaba durmiendo, escuchó una voz que lo llamaba por su nombre: “Samuel”. Y se despertó y corrió y sacudió a su mentor, Elí; y le dijo: ‘¿Me llamaste?’ Y Elí respondió: ‘No, debes estar oyendo cosas. Vuelve a la cama’.

Y Samuel regresa a dormir. Y otra vez Dios lo llama en medio de la noche: “¡Samuel!” Samuel se levanta de nuevo y corre hacia Elí y dice: ‘¿Me llamaste?’ Y él dijo: ‘No’. Entonces Elí empieza a pensar que tal vez es Dios que le está hablando a Samuel y le da instrucciones a Samuel.

Así que Samuel regresa a dormir de nuevo y ahora por tercera vez Dios viene y le habla en la forma íntima de dirigirse a otro: “¡Samuel, Samuel!” y Samuel responde a Dios diciendo: “Habla, que tu siervo escucha”. Entonces Dios le revela a Samuel que su juicio está por venir a la casa de Elí; porque, aunque Elí mismo había juzgado a Israel con un espíritu de piedad, sus hijos eran malos y Elí no los había disciplinado; y así Dios le dice a Samuel que va a traer juicio sobre una familia, Dios le dice a Samuel que va a traer juicio sobre la familia de Elí.

A la mañana siguiente Elí le preguntó a Samuel ‘¿Te habló Dios?’ Y él dijo: Sí. Y Elí dijo: ‘¿Qué te dijo?’ y Samuel no quería decirle. Estaba aterrado de darle a Elí las malas noticias. Y Elí trata de sacarle la información, pero Samuel no dice nada hasta que al fin Elí dice: ‘Bueno, lo que Dios te haya dicho, lo que sea que Él haya dicho, te puede pasar a ti si no me lo dices’.

Entonces Samuel dijo: ‘está bien, te lo diré’. Y le dijo a Elí que Dios iba a juzgarlo a él y a su familia. Y una de las cosas más significativas de ese momento fue que cuando Elí escuchó la profecía de su propia condena y del juicio de Dios sobre su propia familia, miró a Samuel y dijo: “El Señor es”. Y poco después el juicio vino. Llegó con una vergonzosa derrota de los soldados israelitas en la que murieron los hijos de Elí.

Y cuando Elí recibió el informe de esto, cayó muerto, pero el momento más oscuro de Israel hasta este punto, tuvo lugar en este contexto porque en esa batalla, el Arca de la Alianza, el trono de Dios mismo, fue capturado por los filisteos y fue llevado y puesto como un trofeo en el templo de Dagón, el dios filisteo.

Y, por supuesto, la nuera sobreviviente de Elí dio a luz a un niño ese día, y ella misma murió como resultado del esfuerzo para dar a luz. Pero antes de morir, llamó a su hijo Icabod o Ajikabod, que significa la gloria se ha ido, puesto que el trono de Jehová, el arca sagrada había sido capturada y puesta en manos de sus enemigos acérrimos: los filisteos.

La gloria se había apartado de Israel. Y es en ese contexto que Samuel emerge como el líder espiritual de la nación. Él tiene que asumir el papel que tenía Elí, en un momento en que la fe y la esperanza nacional habían tocado fondo.

Sin embargo, conocemos sobre los acontecimientos extraordinarios a partir de entonces, como cuando los filisteos trajeron el trono de Dios a su templo para burlarse y usarlo como un trofeo. Lo que sucedió fue que la gente era afligida por plagas y la estatua de su dios se rompió en mil pedazos; Y los cinco reyes de los filisteos empezaron a jugar ping-pong, enviando el arca de una ciudad a otra, de Asdod a Gat, luego a Ecrón y así por el estilo, y a donde fuera el arca, la plaga iba, hasta que finalmente entendieron el mensaje de que no era una buena idea quedarse con el arca de Jehová en cautiverio y la devolvieron en un carro de bueyes.

Esta es otra historia extraordinaria que no tengo tiempo para contar ahora; pero en este caso el carro, tirado por los bueyes, que llevaba el Arca no lo conducía nadie. Estaba siendo conducido simplemente por el Espíritu de Dios y cruzó la frontera, de vuelta a Israel exactamente al lugar donde Dios había ordenado que debía llegar.

Y cuando el pueblo de Israel vio el Arca viniendo, a la distancia, se regocijaron. Y no sé lo que dijeron, pero podría sugerir que dijeron: Kabowd, “La gloria ha vuelto”.

Y durante la vida de Samuel hubo gran bendición sobre la nación, como lo había sido durante los mandatos de otros jueces, pero al final de su vida, o casi al final de su vida, otra vez los corazones de Israel se endurecieron e hicieron lo malo ante los ojos del Señor.

Pero esta vez su abandono de Dios tomó toda una nueva dimensión, una que no tiene precedentes en la historia del Antiguo Testamento, y la leemos en el capítulo ocho de 1 Samuel.

Leemos: “Y aconteció que cuando Samuel era ya viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. El nombre de su primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; éstos juzgaban en Beerseba. Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de él, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho.”

Estamos viendo la repetición de lo mismo que sucedió con los hijos de Elí. Han oído que se dice, como un tipo de axioma que Dios no tiene nietos; que solo porque alguien sea una persona piadosa y tiene hijos, eso no garantiza automáticamente que los hijos van a seguir los pasos de los padres. Porque cada generación necesita conversión y tan pronto como pensamos que podemos embotellar y vender y controlar y manipular los dones del Espíritu de Dios, hemos perdido toda la realidad de la redención. “Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ramá, y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones.”

Hemos vistos a lo largo del período de los jueces que lo que mete a Israel en problemas una y otra y otra vez es su incesante afán de querer conformarse a las naciones paganas y a la cultura pagana que le rodea.

Primero fue adoptar la religión pagana y ahora quieren que las instituciones políticas que observan a su alrededor sean importadas para que ellos puedan ser igual que los demás.

Y todas las otras naciones estaban gobernadas por reyes. Israel no tenía un rey, es decir no tenía un rey terrenal. Se habían olvidado de quién era su Rey, porque no se trataba de una democracia, ni de una oligarquía, ni una aristocracia, ni una monarquía.

Esto iba a ser una teocracia donde Dios era el rey de su pueblo. Pero ahora el pueblo dice: ‘queremos un rey como todo el mundo que nos rodea’.

Ahora, cuando Samuel escucha esto, está muy disgustado. Dice: “Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró al Señor. Y el Señor dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos.”

Permítanme hacer una pausa aquí. Samuel entendió eso. Sabía que esto no era solo un rechazo de él o de su familia, que era un rechazo de todo lo que él representaba. Fue un rechazo a todo por lo cual trabajaba. Fue un rechazo de todo su ministerio.

No sé cuántas veces he hablado con clérigos o pastores jubilados, que dedicaron sus vidas al cuidado de los santos en una iglesia, luego ese pastor se jubila y ve cómo esa iglesia se viene abajo y se seculariza, y qué desgarrador es esto para cualquier pastor piadoso o cualquier ministro piadoso.

Ahora, obviamente, Samuel estaba sintiendo esto de sí mismo, pero también comprendió que lo que estaba ocurriendo aquí era un rechazo del Dios que representaba para el pueblo, y me pregunto si se sorprendió cuando Dios le dijo: “Samuel, escúchalos. Me han rechazado a mí, deja que tengan su rey.” En ese sentido, Dios es como el padre pródigo en el Nuevo Testamento, que cuando su hijo quiere rebelarse e ir a una tierra pagana y desperdiciar la riqueza de la herencia de su propio padre, que es lo que todos hacemos. Una de las cosas que creo que son heroicas del padre pródigo de esa parábola es que lo deja ir.

Él no deja de preocuparse por el hijo. Él no deja de orar por el hijo. Él no deja de amar al hijo, pero lo deja ir. Él entrega a su hijo a sus propias inclinaciones pecaminosas y así es como Dios trata a Israel. De hecho, el juicio final de Dios es que el que es malo siga siendo malo.

El peor tipo de juicio que Dios puede mandar a alguien es darle rienda suelta, para entregarlo a sus propias inclinaciones malas. Pero aquí Él está diciendo a Samuel: ‘Si el pueblo no quiere que yo sea su rey, dales un rey’.

Esa es la base pecaminosa para la monarquía, y aún en esto, donde se da y se concede el deseo de un rey, en un sentido muy real, es un acto de juicio divino. Sin embargo, en el consejo secreto de Dios, como se manifiesta más adelante, Dios va a obrar a través de esta institución de la monarquía para poner a su rey elegido para Su reino, que será de la tribu de Judá y cuyo reino será eterno. Quien será el Rey de los reyes y el Señor de los señores.

Y aunque la monarquía de Israel empieza con una serie vergonzosa de circunstancias, la monarquía, en un sentido, prefigura la venida del reino de Dios. Vamos a tomar un momento más para considerar la palabra “monarca”.

Cuando iniciamos nuestro estudio, observamos el primer versículo de Génesis: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. En la traducción griega para la palabra “principio” en Génesis 1 es la misma palabra que aparece en el primer capítulo del evangelio de Juan, “en arche”, en el principio.

La palabra griega “arche” significa “principio, jefe o gobernante”. Y la palabra “arche” como se interpreta en el sentido de jefe, el preeminente, llega a nuestro propio idioma.

Hablamos de los enemigos y los archienemigos, rivales y archirrivales, obispos, arzobispos, ángeles y arcángeles, herejes y herejiarcas o arc-herejes, que significa que son los principales, los grandes.

Y la idea de la palabra “monarquía” significa “un jefe, un gobernante, un soberano”. Y la razón por la que este es un momento tan dramático en la historia judía es que hasta este punto solo había un gobernante para Israel y era Dios.

Y así dios ve en este deseo por un monarca terrenal, un intento de suplantar su reinado. “Me han desechado a mí para que no sea rey sobre ellos. Así como todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así lo están haciendo contigo también. Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertirás solemnemente y les harás saber el proceder del rey que reinará sobre ellos.”

Porque el inicio de la monarquía es el inicio de la corrupción radical de la nación judía. “Entonces Samuel habló todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido rey. Y dijo: Así será el proceder del rey que reinará sobre vosotros: tomará a vuestros hijos, los pondrá a su servicio en sus carros y entre su gente de a caballo, y correrán delante de sus carros”.

Es decir, él va a planear la estrategia y va a reclutar a sus hijos y usarlos para el avance de sus conquistas. Nombrará para su servicio comandantes de mil y de cincuenta, y a otros para labrar sus campos y recoger sus cosechas, y hacer sus armas de guerra y pertrechos para sus carros.”

Ahora empezarán a trabajar para el estado en vez para ustedes. En lugar de comer lo que ustedes producen, tendrán que utilizar el trabajo de su granja para alimentar al gobierno. Miren, eso es lo que va a pasar. Tomará también a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Tomará lo mejor de vuestros campos, de vuestros viñedos y de vuestros olivares y los dará a sus siervos.”

“Tomará también vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, y los usará para su servicio. De vuestros rebaños tomará el diezmo, y vosotros mismos vendréis a ser sus siervos. Ese día clamaréis por causa de vuestro rey a quien escogisteis para vosotros, pero el Señor no os responderá en ese día.

No obstante, el pueblo rehusó oír la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros, a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas.”

Y así, después de esta solemne advertencia, Dios les dijo que un héroe saliente del pueblo, un hombre con grandes dotes de poder militar, un hombre de gran estatura, guapo y orgulloso, de la tribu de Benjamín.

Esto debería haber sido un indicio, porque volviendo a la bendición patriarcal de Génesis, fue a la tribu de Judá que se le prometió el reino de Dios. “El cetro no se apartará de Judá,… hasta que venga Siloh”. “El cetro no se apartará de Judá,… hasta que venga Siloh”.

Pero este hombre, quien es el primer rey de Israel, no es de la tribu de Judá, es de la tribu de Benjamín.Es muy curioso, porque, más tarde, unos siglos después, otro de la tribu de Benjamín, con el mismo nombre llegó a ser muy importante en la historia de redención, porque ambos hombres fueron llamados Saúl.

El rey Saúl y Saúl (Saulo) de Tarso; el primer Saúl termina en desgracia, el segundo Saúl llega a ser el apóstol a los gentiles. Entonces Saúl es ungido por Samuel como el primer rey de Israel y su reinado empieza en gloria.

Él tiene tremendas victorias militares y se vuelve enormemente popular entre el pueblo, pero había un defecto fatal en el hombre. Había una especie de arrogancia que afectaba a Saúl. En una ocasión, Saúl estaba esperando a Samuel para que le bendijera antes de ir a la batalla y para ofrecer los sacrificios a Dios a fin de preparar los ejércitos para esa ocasión, y Samuel no se presentó exactamente a tiempo.

Y Saúl se impacientó y entonces él mismo se encargó de hacer los sacrificios. Sí, había una separación entre la iglesia y el estado, en el sentido de que había una división de trabajo aquí, y no era la responsabilidad del rey atribuirse para sí los derechos, el privilegio y la autoridad del juez. Pero Saúl tomó sus manos sucias y profanó las cosas santas y en ese momento llegó Samuel y lo vio y le dijo: ‘Por esto, Saúl, Dios te ha rechazado y ha reservado para sí un hombre conforme a su corazón, a quien levantará para sustituir a ti y tu casa.’

Y Saúl se vuelve loco. Se retira de su responsabilidad como comandante en jefe cuando es enfrentado por el campeón de los filisteos, el gigante Goliat; se hace a un lado mientras que un muchacho se acerca y libera a la nación de la opresión de los filisteos.

Y la gente empieza a cantar en poco tiempo: ‘Saúl ha matado a sus miles, y David ha matado a sus diez miles.’ Y Saúl enfurecido y lleno de celos, y hasta el final de su vida, persigue a David, a quien ahora Samuel ha ungido para ser el rey; un inicio desfavorable para una monarquía tan notable.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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3/5 – Paz sobre el futuro

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

3/5 – Paz sobre el futuro

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/paz-sobre-el-futuro/

Leslie Basham: Esta es Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras manos sucias, mientras podamos arrebatarle  las cosas que nos gustan. Pero entonces Dios empieza a abrir nuestras manos para tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y como consecuencia nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estábamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Hemos estado hablando durante los últimos días sobre el Salmo 131, y si tú estás en un lugar donde puedas obtener una Biblia y seguirnos, permíteme animarte a hacerlo. Ya les he compartido que este salmo se ha convertido en mi nuevo salvavidas en la vida.

Dios ha estado usando este pasaje en mi vida en los últimos días en algunos de los vaivenes y de las tormentas que están sucediendo a mí alrededor. Porque la vida es así. Hay tormentas, y Dios ha usado este texto como un salvavidas para mí. Lo estamos lanzando en esta serie esperando que sea también un salvavidas para ti.

Tal vez no estás en una tormenta en este momento, pero llegará el tiempo en que estarás. Este es un gran texto con el que debemos familiarizarnos.

He estado animando a la gente con las que he estado hablando en los últimos días a leer este salmo en cada traducción que pueden encontrar—quizás escoger una que les guste de forma especial—para memorizarlo, y luego citarlo todo el tiempo.

La primera traducción que use para memorizar este salmo años atrás fue la Reina Valera, así que he estado citando de esta traducción, así como de otras durante esta serie.

Permítame citar de nuevo el salmo, y entonces estaremos viendo hoy una determinada frase en el versículo 2. El salmista dice:

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas. Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma. Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová. Desde ahora y para siempre. (RV60)

Ahora, hay una gran cantidad de dinamita en esos tres cortos versículos. Empezamos en la última sesión analizando el versículo dos, que habla de un corazón tranquilo, la elección consciente de calmar nuestras almas, independientemente de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

“Ciertamente me he comportado y me he aquietado…” “He compuesto mi alma.” “Me he calmado.” “Estoy más tranquila.” Las diversas traducciones usan diferentes palabras allí. «Como un niño destetado de su madre.» Y hablamos en la última sesión acerca de lo que significa ser un niño destetado, sobre lo que implica tener un corazón que es como un niño destetado.

No suelo hacer lo que voy a hacer ahora en Aviva Nuestros Corazones, pero hoy tengo que hacerlo. Una querida amiga que sabía que yo estaba estudiando este pasaje me envió algo por correo electrónico recientemente que es tan bueno que lo tengo que leer. Es largo, pero es una bella descripción de esta imagen de un niño destetado.

Está escrito por Nancy Wilson. Su esposo es pastor. Ella y su marido son ambos autores y tienen unos tremendos recursos disponibles sobre el matrimonio y la familia. Pero ella tiene una pieza que se llama «Un niño destetado.» Déjame que te lo lea, y creo que va a pintar esta imagen aún más bella para ti.

[Ella dice] ¿Cómo es un niño destetado? Un niño destetado puede comer otro alimento que la leche. Él ha pasado de la etapa de quejarse y llorar por la leche. Él ya no llora o se queja, y es capaz de estar con su madre sin preocuparse por el pecho o por la botella.

¿Cómo puede nuestra alma compararse con un niño destetado de su madre?

Un alma destetada es un alma que está cómoda, llena de gracia, está callada y está llena de paz. Puede descansar en los brazos de Dios sin inquietarse, sin luchar, o desear. Es un alma que ha sido entrenada y disciplinada para estar en quietud.

[Ella continúa diciendo:] Cuando tu alma está turbada y perturbada, debes aprender a calmarla y tranquilizarla. ¿Se inclina tu alma al pánico y a la lucha a la primera oportunidad, o has disciplinado tu alma a inclinarse al descanso y a la paz?

El destetar es un proceso gradual. [Dice Nancy Wilson, y ella es una mamá, así que ella sabe.] La madre comienza a disminuir la leche hasta que el niño ya no la necesita. El niño mira más allá de la leche y está seguro con la madre misma. Poco a poco el niño se vuelve capaz de estar sin leche, y finalmente, un día es completamente destetado.

Esta es la forma en que debemos enfocar nuestras almas. Tenemos que aprender a decir «no» a las pasiones impías que brotan en nosotros. Tenemos que aprender a identificar las cosas que nos inquietan. Tenemos que aprender a hablarle a nuestra alma palabras para consolarla y calmarla y dirigir nuestra vista hacia Cristo.

[Ella sigue diciendo:] Tenemos que empezar por disciplinar nuestra alma cuando está descontenta, frustrada, cuando exige atención, o cuando está atribulada de alguna manera. Debemos asumir la responsabilidad por el estado de nuestra alma y tener el objetivo en mente de destetar a nuestra alma.

Considera estos ejemplos. Podrías despertarte en la noche y comenzar a preocuparte por algo. Medita en este versículo. ¿Está quejándose tu alma como un bebé infeliz? Tal vez tu marido está de viaje y te preocupa estar sola. ¿Puedes calmar tu alma recordándote a ti misma de las verdades de la Escritura y de la fidelidad de Dios?

Eso es lo que he descrito a menudo como el aconsejar a tu propio corazón, según la Palabra de Dios. A veces tengo que decir a mi alma: «Alma, ¡Dios es bueno!» Solo tengo que hablar la verdad a mi alma, acordarme de que Dios sabe lo que está haciendo. No estás a cargo del mundo. Suelta y deja que Dios se encargue.

David tuvo muchas pruebas y dificultades, sin embargo, fue capaz de calmar su alma. Deja que tu alma encuentre consuelo en Dios y no en todos Sus beneficios externos.

¿Y, acaso no es cierto? Y permítanme decir algo aquí. Tendemos a ser amantes por paga de Dios— Amamos a Dios mientras Él esté dándonos cosas en nuestras pequeñas manos sucias, mientras podamos arrebatarle las cosas que nos gustan: tesoros, bisutería, adornos, felicidad, experiencias buenas y familias felices. . . Siempre y cuando todo esté funcionando y Dios nos de lo que queremos y nada es difícil y nada nos está estresando o estirando, oh, nosotras amamos a Dios.

Pero entonces Dios empieza a abrir nuestros dedos apretados y nuestras manos y empieza a tomar algunas de esas cosas de nosotros y empezamos a gritar y a llorar y nuestro corazón está de repente inquieto, demostramos que estamos amando a Dios por Sus regalos y no por Él mismo.

Tú dices: «¿Por qué Dios nos quita cosas?» Porque Dios sabe que Él es más grande y más rico que cualquier otra cosa que nos podría dar. Él quiere que lo amemos a Él mismo, que lo  amemos por quien Él es, y que encontremos consuelo en Él mismo y no en todos Sus beneficios externos.

Nancy Wilson continúa,

Considera los tiempos de prueba como oportunidades para que tú destetes tu alma. Y sé agradecida. Aliméntate en las promesas de Dios, y no te quejes por lo que Él no te ha dado.

Una vez que entendamos este concepto, vamos a identificar nuestro propio comportamiento no destetado, sentiremos vergüenza de reconocer nuestra condición de niños no destetados. Pero entonces podremos empezar, de manera humilde, a calmar y aquietar nuestras almas y destetarlas de los cuidados y preocupaciones que tan fácilmente nos distraen. Entonces podemos unirnos al salmista cuando dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.”

¿No es eso bueno? Eso realmente me ministró, y pensé que te ministraría a ti también. Así que tenemos que preguntarnos, en nuestras respuestas, nuestras respuestas naturales e intuitivas a las presiones de la vida y a los problemas y a los desafíos, ¿somos más bien como un niño no destetado, un niño que está siendo destetado, o un niño ya destetado?

Si nuestros corazones no están todavía destetados, vamos a querer esto y aquello, y vamos a luchar con Dios cuando no nos lo da. Y como resultado, no vamos a tener una buena relación con Dios.

Pero una vez que nuestros corazones han sido destetados, decimos: “Señor, yo te lo dejo a ti. Si eso es lo que te agrada, entonces eso es lo que me agrada.” Y entonces la lucha ha terminado. Nuestra alma se aquieta, y nos comportamos como niños destetados.

Cuando nuestros corazones son destetados, podemos confiar en que Dios envió a esa persona en mi vida y permitió a esa persona hacerme eso, eso que ha preocupado a mi corazón. Cuando mi corazón es destetado, puedo aceptar las palabras duras y cosas las desagradables que vienen a mi vida, y confiar que son filtradas a través de los dedos y de las manos amorosas de Dios. Entonces yo ya no estoy enojada.

Si Dios decide traer mejores circunstancias a mi vida,le digo, “Gracias, Señor. ¡Qué bendición! Estoy muy agradecida.” Pero si Dios no cambia mi situación, le digo, “Gracias, Señor. Estoy bendecida. Estoy agradecida. Tú sigues siendo bueno.” De cualquier manera yo no culpo a Dios. No culpo Su providencia.

• No estamos hablando aquí solo de ser apático o indiferente.

• No estamos hablando de una vida fácil que está libre de problemas.

• No estamos hablando acerca de huir de nuestros problemas, enterrando la cabeza en la arena, o haciendo como que no tenemos problemas.

• No estamos hablando tampoco de solo medicar o anestesiar el dolor, como para no sentir nada, que es lo que muchas mujeres están haciendo hoy.

Permítanme citar una vez más el libro de François Fenelon que cité en la última sesión, su libro “El corazón que busca” (disponible en inglés), uno de mis libros devocionales favoritos. Él dice:

La paz interior viene con una absoluta rendición a la voluntad de Dios. Es necesario llegar a una simple quietud de espíritu que viene de entregarle todo a Dios. La razón por la que te sientes tan agitada es que no aceptas todo lo que te sucede con la plena confianza en Dios. En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

Déjame leer esta última frase una vez más: “En el momento que dejes de querer que las cosas sean a tu manera, estarás libre de tanta preocupación y pesar.

¿Podrías levantar tus manos al Señor y decir: “Señor, hazlo a Tu manera. Me rindo. Rindo control. Te doy estas cargas y preocupaciones. Renuncio. Tranquilizo mi corazón. Acepto lo que Tú traigas a mi vida este día como algo que viene de Ti. Me comporto y me calmo como un niño destetado de su madre.”?

Nancy: Quiero hablar sobre algunas de las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Vivimos en un mundo en crisis, y solo aquellos que son hijos de Dios, quienes tienen a Cristo viviendo en ellos, pueden realmente tener un corazón pacífico y tranquilo continuamente en un mundo que está convulsionado. Tenemos dificultades y problemas en la vida de cada persona. ¿Cómo puedes tener un corazón en quietud?

Bueno, una de las cosas que ayuda es identificar las cosas que intranquilizan nuestros corazones. Nuestro corazón se inquieta fácilmente sobre el pasado, y a veces eso es lo que nos mantiene en agitación.

A lo mejor son ofensas que se han cometido contra nosotras. Puede ser algo que sucedió hace 30 años, pero todavía mantiene tu corazón en ese estado de agitación: la forma en que un padre te habló o te trató, la forma en que una madre te habló o te trató.

Pueden ser cosas del pasado que son tu propia culpa, los pecados que has cometido, cosas que lamentas, las cosas que hiciste hace años que te siguen atormentando y te siguen afligiendo, y tu corazón como resultado se inquieta. Nuestros corazones pueden ser intranquilizados sobre el pasado.

Pero nuestro corazón también se inquieta por las circunstancias presentes: circunstancias, tareas desafiantes que están más allá de nuestra capacidad humana. Eso es lo que siento acerca de Aviva Nuestros Corazones la mayor parte del tiempo. «Señor, yo no soy capaz de hacer esto.» Y dice Dios: «Sí, lo sé. Es por eso que me necesitas. Eres débil, pero Yo soy fuerte.»

El presente me inquieta. Nos inquietamos sobre las personas con las que tenemos que vivir, con las personas que tenemos que trabajar, con las decisiones que tenemos que hacer, por lo que está sucediendo en nuestro país, lo que está sucediendo en nuestro mundo.

Entonces también nos inquietamos, por el futuro, el «qué pasaría si», lo desconocido. «¿Qué va a pasar si la empresa de mi marido hace recortes y él pierde su trabajo? ¿Y si mi madre le da Alzheimer? ¿Qué pasaría si mi hijo termina en  drogas? ¿Qué va a pasar en el mundo? »

Algunas de estas cosas son temores muy reales. Quiero decir, algunas de estas cosas pueden suceder. Algunas de estas cosas van a suceder. No han pasado aún, pero vivimos con corazones inquietos acerca de «¿Qué sucederá si ocurren?»

He estado citando en esta serie del libro de Fenelon, “El corazón que busca”. Me encanta este libro devocional, y Dios lo ha utilizado muchas veces para calmar mi corazón.

En este libro, y por cierto, este libro fue escrito allá por la década de los 1600, pero estas palabras son tan poderosas y tan prácticas hoy también. Fenelon dice: «No estés tan preocupado por el futuro». Él escribió estas palabras, a propósito, a personas reales que estaba ministrando. Eran cartas, y a veces siento que él estaba pensando en mí y que conocía mis circunstancias de la vida cuando estaba escribiendo estas cosas. Él dice:

“No estés tan preocupado por el futuro. El futuro le pertenece a Dios. Él está a cargo de todas las cosas y se hará cargo de ti por completo. Si tratas de adivinar lo que va a suceder, solo te preocuparás y anticiparás problemas. Vive cada día como viene. Cada día trae su propio bien y mal, pero lo que parece malo se convierte en bueno si lo dejas en manos de Dios.”

Y él sigue diciendo, “Descansa en las manos de Dios. El futuro es de Dios. Vive con Dios en el momento presente. Vive tu vida cada día en la presencia de Dios. Él te dará todo lo que necesitas.”

Esas palabras suenan muy parecidas a unas que leemos en la Escritura.

El texto es Filipenses capítulo 4 versículos 6-7 dice.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará tu corazón y tu mente mientras vivas en Cristo Jesús. (Parafraseado, NTV).

Luego pienso en las palabras del apóstol Pablo al final del capítulo 8 de Romanos que dicen: “Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.” (NTV, ver versículos 37-39)

Esas son las promesas de la Palabra de Dios. Tómalas, aférrate a ellas, agárralas. Deja que tranquilicen tu corazón.

Deja que tranquilicen tu corazón cuando la gente te ofenda, cuando otros hablen contra ti, cuando otros mientan contra ti, cuando hay más en tu lista por hacer que lo que puedes manejar. Cuando no sabes qué hacer, pídele a Dios. Deja que tu corazón esté tranquilo para que puedas oírlo hablar.

Aprende a tranquilizar tu corazón en cada circunstancia y etapa de la vida. Cuando tu computadora se descompone, como la mía lo hizo la semana pasada —y te voy a decir algo, yo no tuve un corazón en calma cuando esto ocurrió—pero ese es un tiempo para tranquilizar tu corazón de acuerdo a la verdad de la Palabra de Dios.

Tranquiliza tu corazón en la estación de la vida que es la soltería, mientras  estás esperando “El Príncipe Azul.” Tranquiliza tu corazón en la temporada de los niños, o tal vez cuando estás anhelando los niños, o cuando tienes niños.

Hablé con una mujer no hace mucho que había deseado niños durante años y no había podido tenerlos. Ella acaba de tener uno. Ella ahora tiene un bebé de 8 semanas de nacido, y ella dice: «Es un gran ajuste.» Ella tiene que calmar su corazón ahora con un bebe de 8 semanas de edad, al igual que ella tuvo que calmar su corazón cuando ella anhelaba tener niños y Dios no le daba ninguno.

Tranquiliza tu corazón en la temporada de la vida del nido vacío, cuando te puedes sentir inútil o innecesaria o insegura. En tiempos de pérdida de empleosde presión financieraen el dolor físico crónico, en el proceso de envejecimiento cuando ves esas canas y arrugas y la audición y la vista empiezan a no ser exactamente lo que eran. . . tranquiliza tu corazón.

Tengo una amiga que fue invitada a ir a bucear a las costas de Florida con un amigo de ella. Lo llamaré Pablo a él. En un momento en que estaban en el agua disfrutando de las muchas variedades de peces hermosos, mi amiga dijo (y yo voy a leer lo que ella me escribió acerca de esta experiencia):

“Vi un movimiento a varios pies debajo de mí, y volteando la cabeza, vi a un tiburón toro a mi derecha. Mientras toque el hombro de Pablo y señalé hacia nuestro nuevo compañero, me di cuenta de otros dos en el otro lado de nosotros. Luego me enteré que había cuatro.

Sin decir una palabra, Pablo tranquilamente tomó mi mano y me dirigió hacia la orilla. Los tiburones nos siguieron casi hasta la orilla. Cuando llegamos a la arena, de repente me di cuenta que no había sentido miedo. Yo tenía confianza en Pablo, que había estado buceando y nadando desde la infancia. Con él a mi lado, me sentía protegida.

La verdad es que por muy buen nadador y buceador que Pablo pudiera ser, él no hubiera podido salvarme si los tiburones hubieran atacado. A pesar de ello, tenía plena confianza en él. La verdad es también que Dios es todopoderoso, y Él controla todas las cosas. Al pasar por esta vida no hay razón para temer, aunque esté rodeada de “grandes tiburones” porque sé que Dios siempre está a mi lado.”

Ella termina diciendo: Quiero navegar por este mundo cerca de Él, con mi mano débil y pequeña, pero tomada de Su gran mano.

El salmista dice: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma”. No sé qué «tiburones» están alrededor de ti en este momento, y si no hay ahora, habrá épocas en que si los habrá.

Pon tu mano en la mano de tu Padre. Él sabe lo que está haciendo. Los tiburones no son gran cosa para Él. Él puede manejar los tiburones. Él puede manejar los maridos. Él puede manejar los niños. Él puede manejar trabajos. Él puede manejar huracanes y tornados. Él puede manejar terroristas. Él puede manejar lo que está en Tu lista de cosas que hacer hoy que inquietan tu corazón. Él puede manejarlo.

Pon Tu mano en la suya, no lo sueltes. Confía en el Señor. Pon tu esperanza en Él, y llegarás segura a la orilla.

Leslie: No tienes que preocuparte por el futuro, solo tienes que confiar en la única Persona que realmente sabe lo que el mañana contiene. Nancy Leigh DeMoss ha dado un importante recordatorio de eso hoy.

Ella ha estado en una serie llamada, Un corazón en quietudEstos mensajes llegan a mujeres en una variedad de situaciones, muchas de ellas estresantes. Por ejemplo, una taxista llamada Darlene mandó un correo electrónico a Nancy.

Nancy: Eso fue tan dulce. Esta mujer estaba conduciendo su taxi un día y se encontró con Aviva Nuestros Corazones en la radio. Ella escribió y me dijo: “Nunca voy a olvidar ese programa”. Entonces ella seguía escuchando cada día de la semana, incluso cuando había pasajeros en el taxi.

Ella dijo: “Aviva Nuestros Corazones me ayudó en muchas situaciones y me abrió los ojos a nuestro Señor”.

Bueno, cuando grabamos una serie como Un corazón en quietud, no hay manera de que podamos anticipar todos los lugares donde el mensaje llegará, pero es muy alentador para mí pensar en una conductora de taxi y los pasajeros escuchando la Palabra de Dios en medio del bullicio de la vida del día a día.

Algunas de nuestras oyentes apoyan Aviva Nuestros Corazones en este proceso, y dan los fondos para que nosotros sigamos en el aire. Así que cuando tú contribuyes con Aviva Nuestros Corazones, no tienes ni idea de todas las vidas que se verán afectadas—en taxis y en muchos otros lugares también. Así que pídele a Dios que te dirija en la forma cómo pudieras contribuir con nuestro ministerio.

El número para llamar es el 1-800-569-5959, desde EE. UU. o Canadá, o si lo prefieres, simplemente visítanos en línea en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

Leslie: Es casi imposible hacer que dejes de pensar en algo a menos que un tema más interesante llegara a captar tu atención. Este concepto es importante a la hora de preocuparse. Descubre por qué mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Me Rindo Ante Ti, Esperanza de Vida, Me Has Hecho Libre ℗ 2007 CanZion Group LP.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

De Recompensas y Legados

Isha – Salmos

DÍA 80 – Salmo 45

Dosis: Herencia y Recompensa

De Recompensas y Legados

“Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de sus ancestros; los pondrás por príncipes en toda la tierra.” (Salmo 45:14–16)

Hay una gran recompensa. Estos versículos señalan que lo que la novia ha renunciado al casarse con el rey no es nada comparado con las bendiciones que recibe al unirse a él. Las finas vestiduras que le son entregadas el día de su boda, superan a las que llevó anteriormente. La nueva familia que formará, sobrepasará a la familia que ahora tendrá que abandonar. Sus hijos y su marido, serán en adelante el objeto principal de su afecto y lealtad.

El matrimonio es la nueva etapa que concluye nuestra vida de solteras, iniciamos una nueva vida. Así cuando nos convertimos dejamos atrás una vida pecaminosa, rompemos el vínculo con el pecado, la desobediencia y la rebelión. Nos adopta una nueva familia, la iglesia, iniciamos una nueva vida, con una nueva esperanza con nuevos propósitos y significado. Las bendiciones obtenidas por pertenecer al cuerpo de Cristo son mil veces superiores a todos los placeres que gozábamos antes. Empezamos a saborear lo que significa vivir con una limpia conciencia. ¿Qué mayor recompensa?

Sin embargo este salmo describe además un legado especial, se le dice a la novia: “haré que tu nombre se recuerde por todas las generaciones; por eso las naciones te alabarán eternamente y para siempre”.

Esta princesa sería la madre del próximo rey. Tal honor perpetuaba su nombre, ya que en las crónicas el nombre de la madre llegaba a ser parte del título del nuevo rey. Su prole sería ilustre. Como mujeres tenemos el privilegio de formar hijos como una cosmovisión cristiana de la vida. De legar a nuestra sociedad una generación de hijos e hijas de Dios y por qué no de siervos y siervas.

Esta es la más bella historia de amor. De un novio que da la vida por su esposa. Que la santifica para sí mismo. Tenemos el privilegio de estar casadas como iglesia con este novio glorioso, que es Jesús, que un día regresará por su esposa y quiere encontrarla santa, preparada, justa y dispuesta. Oremos para que nos encuentre vestidas de su belleza.

Oración: Señor enséñame a valorar las recompensas que tenemos por haber aceptado tu amor y sacrificio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 95). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Tristeza positiva

Miércoles 20 Noviembre

La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

2 Corintios 7:10

Tristeza positiva

¡Sí, hay una tristeza positiva, que incluso desemboca en el gozo! El que toma conciencia de sus faltas se siente apesadumbrado. Esta tristeza resulta del mal que uno descubre en sí mismo. Está unida al horror que sentimos a causa de nuestro propio pecado. Esta tristeza es aún más intensa, si comprendemos cuánto tuvo que sufrir el Señor Jesús para borrar nuestros pecados delante de Dios. Pero este sentimiento nos impulsa a abandonar nuestra mala conducta, a ir a la luz divina, a dar a nuestra vida una nueva dirección: es el arrepentimiento.

Al contrario, “la tristeza del mundo” a menudo es el miedo a las consecuencias por el mal que hemos cometido, y no el odio al pecado. Es, en el fondo, un sentimiento egoísta que no produce un “arrepentimiento para salvación”. Es la tristeza que “produce muerte”.

Abrumado por el temor a las consecuencias de su falta, uno se queda centrado en sí mismo, cargado con su propia culpa. En lugar de ir al Señor y confesar sus faltas, uno huye, se aleja y entra en un estado mórbido.

Pero el que va al Señor sabe que no será rechazado. Con bondad, Jesús lo recibe y lo lleva a una sanación completa. Entonces el pecado le parece una terrible esclavitud, en contraste con la gracia del Señor, que libera del pecado; este es abandonado; su raíz es descubierta y juzgada. El alma es purificada; ¡la alabanza puede brotar!

“El que mira atentamente en la perfecta ley… y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:25).

Job 24 – Hebreos 10:1-18 – Salmo 129 – Proverbios 28:5-6

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