5/63 – El Problema Más Urgente – Marcos 2:1-12

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

5/63 – El Problema Más Urgente – Marcos 2:1-12

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

http://www.ibsj.org

RESOLVER LA DISCORDIA

Noviembre 6

RESOLVER LA DISCORDIA

Estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio. (Filipenses 1:27)

La estabilidad espiritual depende del amor mutuo, la armonía y la paz entre los creyentes. Nuestra vida debe estar entretejida para que podamos soportarnos y sustentarnos los unos a los otros.

En el versículo de hoy, leemos que Pablo quería que hubiera esa clase de armonía en la iglesia de Filipos, pero en su lugar había una gran desavenencia entre dos mujeres que amenazaban la vida de la iglesia. Pablo procuraba que no se extendieran por toda la iglesia pecados como la parcialidad, la crítica, la amargura, la falta de perdón y el orgullo.

A fin de evitar tales problemas, es necesario que los creyentes velen y oren los unos por los otros. El amor mutuo produce la armonía que lleva a la estabilidad espiritual y que muestra lo que ha de hacer la iglesia: ayudar a los débiles, levantar a los caídos y restaurar a los quebrantados.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

4/5 – El Pecado Imperdonable

El Amor que Vale

Serie: La Encrucijada de la vida

4/5 – El Pecado Imperdonable

Adrian Rogers

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

Las 5 solas de la Reforma

Coalición por el Evangelio

Las 5 solas de la Reforma

Miguel Núñez

Lo que comenzó con una simple protesta de parte de Martín Lutero, en contra de una serie de prácticas religiosas de parte de la iglesia de Roma, culminó siendo un movimiento transformador de la Iglesia y de toda la sociedad. Este movimiento, denominado como la Reforma, se expandió por los próximos 200 años, cruzando el océano y llegando a Norteamérica. Las cinco “Solas” que vamos a ver resumieron la teología propulsada por la Reforma.

Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517. La queja principal de estas tesis era la venta de indulgencias, con las cuales se pagó una buena parte de la construcción de la Basílica de San Pedro. Sin embargo, esto inició todo un movimiento que culminó revisando no solo la venta de las indulgencias, sino también toda la teología que la iglesia de Roma practicaba y enseñaba. Por años, los teólogos de la Reforma cuestionaron y cambiaron el entendimiento de la salvación del hombre que la iglesia católica abrazaba, junto con toda la teología relacionada al plan de redención. Con el paso del tiempo se hizo necesario resumir todo ese nuevo entendimiento teológico, con tal de que otros pudieran visualizarlo de una manera sencilla, pero no simplista. Esto dio origen a estas cinco famosas frases:

  • SOLA SCRIPTURA: La Palabra de Dios es la máxima autoridad en materia de fe y práctica. Por tanto, nada que contradiga la revelación de Dios puede regular la vida del creyente (Gálatas 1:6-102 Timoteo 3:162 Pedro 1:3).
  • SOLUS CHRISTUS: La salvación se encuentra solo en Cristo, excluyendo así todo otro camino para llegar a Dios (Hechos 4:12).
  • SOLA GRATIA: La salvación es un don de Dios. Por tanto, es algo que el pecador recibe de forma inmerecida basada en los méritos de Cristo alcanzados durante su vida, muerte y resurrección (Efesios 2:8).
  • SOLA FIDE: La salvación solo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir (Efesios 2:8-9Romanos 3:28).
  • SOLI DEO GLORIA: El propósito de la salvación que recibimos es glorificar a Dios; poner de manifiesto las excelencias o virtudes de su carácter (Efesios 1:4-61 Pedro 2:9).

Estas frases representan el corazón de la teología reformada, y resumen verdades no negociables del evangelio. La fortaleza de una iglesia depende de las verdades que la sustentan, y de ahí que toda iglesia bíblica necesite no solo abrazar estos principios, sino también proclamarlos de una manera que garantice que estos sean pasados a la próxima generación.

Lamentablemente, muchas iglesias han asumido estos principios y han dejado de proclamarlos con claridad y frecuencia. Con el tiempo, todo lo que es asumido va siendo olvidado poco a poco. Nuevas generaciones en los últimos 200 años desconocen parcial o completamente toda la historia detrás de esta teología, y poco a poco fueron desarrollando una teología liberal (a final del siglo XIX), o un pragmatismo ignorante de la centralidad de la gloria de Dios en el plan de redención (segunda mitad del siglo XX).

No sé cuántos se han percatado de que hay un resurgimiento de las doctrinas de la gracia en nuestros días, aun dentro de iglesias que vienen de un trasfondo pentecostal. Por tanto, hablar de estos temas contribuye a fortalecer y a promover este nuevo mover en Latinoamérica. Ciertamente, la iglesia primitiva no usó esta terminología para hablar de sus creencias; pero cada una de estas frases está arraigada en la revelación del Nuevo Testamento, que daba continuidad al pacto anterior. A lo largo de la historia, la Iglesia ha elaborado credos, declaraciones de fe y frases como las que aquí definimos, no como una forma de traer nueva revelación, sino buscando maneras de afirmar lo ya conocido, para evitar que las verdades fundamentales de nuestra fe sean olvidadas en el tiempo, o tratando de llamar a la Iglesia a sus raíces. Oramos para que el mismo Dios que levantó a un Martín Lutero o a un Juan Calvino vuelva a hacer lo mismo en nuestros días, y que la transformación de la iglesia y de la sociedad vista en Europa y Estados Unidos en los años de 1500 – 1700 pueda ser vista en nuestra región.

​Miguel Núñez es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

http://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/las-5-solas-de-la-reforma/

El pacto con Abraham

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El pacto con Abraham

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/31631915

Creo que estamos viviendo en un tiempo bastante interesante. Es un tiempo de crisis. Estamos en un período de la historia que es algo inusual, donde nos encontramos en un tiempo de transición, no solo de un año a otro o incluso en términos de cambio de siglo, sino en cambio de milenio, y por supuesto cualquier momento de la historia donde hay un cambio de milenio, todos los historiadores y los sociólogos, y los que hacen pronósticos hablan de la importancia de ese momento de la historia.

Ahora, los historiadores de hoy han descrito nuestro tiempo como la era poscristiana. Un tiempo en el que la enseñanza del cristianismo es considerada cada vez más irrelevante. Un tiempo en que la iglesia se ve como un museo anticuado, pasado de moda. Y en ciertos lugares de Europa ha quedado reducido al nivel de mausoleo.

Ciertamente, la sepultura para aquellos que han declarado la muerte de Dios, a pesar de que quedan restos en este mundo de un grupo vibrante de creyentes cristianos que todavía viven en este momento, confiando en las promesas que se hicieron hace 2.000 años. Dos mil años es mucho tiempo y hay cierta ironía en esto pues nos encontramos ahora en ese punto donde casi 2.000 años han transcurrido desde el nacimiento de Jesús, pero con motivo del nacimiento de Jesús, recordarás que el ángel, Gabriel, vino a una joven y le anunció que daría a luz un bebé, cuyo nombre sería Emmanuel y esta joven doncella bajo la influencia del Espíritu Santo, hace 2.000 años, elevó un cántico.

Todos conocemos ese cántico, a todos nos encanta. Es llamado El Magnificat en el que María, bajo el poder del Espíritu cantó «Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador». Y si examinamos el texto de El Magnificat y llegamos hasta el final del cántico, aquí están las palabras que salieron de María. ella dijo: “Ha ayudado a Israel, su siervo, … tal como dijo a nuestros padres, a Abraham a su descendencia para siempre.”
Poco después de este cántico de alabanza guiado por el Espíritu Santo a través de los labios de María, otro cántico aparece en la Escritura y este cántico lo interpreta el padre de Juan el Bautista, Zacarías, y en medio del cántico, él dijo esto: «Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecen para mostrar misericordia a nuestros padres, y para recordar su santo pacto, el juramento que hizo a nuestro padre Abraham».

Entonces, esta es la ironía: Nos encontramos en los albores de un nuevo milenio. Nos encontramos en ese momento de la historia en que estamos a 2.000 años de distancia de las promesas de Cristo y algunas personas tienen dificultad para creer en ellas porque ha transcurrido tanto tiempo, mucho tiempo.
Pero María y Zacarías, irónicamente, estaban prácticamente en la misma situación porque contemplaban dos milenios, recordaban los pasados 2.000 años y bendecían a Dios al recordar la promesa que había hecho a otra persona 2,000 años antes de que vivieran.

Así que, en un sentido muy real, María y Zacarías representan una situación similar a la que nos enfrentamos hoy, y tanto el uno como el otro bajo la inspiración del Espíritu Santo celebraron que Dios tuvo un recuerdo.

Dios recordó Su promesa. Se acordó de su promesa de tener misericordia y, por supuesto, esa promesa era la promesa que le había hecho hace 2.000 años atrás al patriarca Abraham. Ahora, ya dijimos que el Antiguo Testamento, en cierto sentido, es la autobiografía de Dios, cuyo protagonista principal es Dios el Padre, ya que su carácter se revela en cada palabra que se habla en el texto del Antiguo Testamento, en cada acción registrada, cada relación que es recordada.

Pero desde la perspectiva humana, desde el plano de la historia humana, nosotros podríamos abordarlo de otra manera y podríamos decir: «Bueno, todo el registro del Antiguo Testamento es una historia de los descendientes de Adán y Eva».

Pero, por supuesto, toda la historia es una historia de los descendientes de Adán y Eva, porque ellos son los padres de todas las personas que ya han vivido. Pero, en un sentido más específico, todo el ámbito de la historia del Antiguo Testamento es principalmente la historia de los descendientes de un solo hombre. De hecho, si hoy fuera una telenovela, probablemente se llamaría algo así como ‘La familia de un solo hombre’ .

Y, el hombre cuya historia familiar está registrada en toda la literatura del Antiguo Testamento es Abraham. Ahora, por supuesto, una de las situaciones críticas de nuestro tiempo, donde se manifiesta este espíritu de escepticismo que declara que estamos viviendo en la época poscristiana, manifiesta esa actitud escéptica hacia la confiabilidad histórica del Antiguo Testamento y en especial de los primeros capítulos del Antiguo Testamento.

Y en los pasillos de los eruditos bíblicos y los que se entregan a lo que se llama la Alta Crítica, en los últimos 150 ha habido años un ataque masivo contra el carácter histórico de Abraham. Abraham ha sido considerado como un personaje mitológico, solo una leyenda cuya vida nos da algún tipo de lección parabólica, pero aparte de las lecciones morales que podemos aprender de esa saga, no hay ninguna sustancia histórica real en ella.

Y, por supuesto, en el siglo XIX, estos supuestos se consideraban como deducciones seguras de la investigación académica. Pero algo ha pasado, muchas cosas han sucedido sin duda en el siglo XX que traen un cambio dramático a ese espíritu de escepticismo.

William Foxwell Albright, antes de morir, reprendió severamente a los estudiosos de la Biblia por ignorar la evidencia concreta de la investigación arqueológica, y permitir que la especulación filosófica trajera un espíritu de cinismo y escepticismo al texto del Antiguo Testamento.

Y, en el corazón de todo eso está la historia de Abraham. Permítanme mencionar algunas cosas que han sucedido en el siglo XX que son importantes para nuestra comprensión de la historia del Antiguo Testamento.

En 1929, hubo un descubrimiento en Ras Shamra que demostró, más allá de toda duda, que la escritura había sido ya desarrollada en el segundo milenio antes de Cristo en el Medio Oriente; porque los escépticos del siglo XIX afirmaban que no había ningún escrito en el mundo hasta ese momento, y que el registro de Abraham debió llegar significativamente más tarde porque la escritura no había sido desarrollada en esa parte del mundo.

En 1935, se descubrieron las tablillas Mari que representan un registro histórico de las costumbres y patrones de comportamiento que reflejan y duplican exactamente las costumbres que se registran en el relato de la vida de Abraham.

También en la década de los 30 se realizó otro descubrimiento dramático con las tablillas de Nuzi, las que nos dieron una gran cantidad de información de los tiempos del Antiguo Testamento. Mostrando correspondencia entre costumbres y patrones de comportamiento, documentos legales y ese tipo de cosas.

Y más recientemente, el descubrimiento de Ebla que probó la existencia de ciudades, pueblos, incluso nombres que aparecen en la Biblia; todo lo cual ha demostrado que, al parecer, cada vez que un arqueólogo levanta una pala llena de tierra, se comprueba la autenticidad de otro aspecto de este registro.

Entonces, lo que vamos a decir al iniciar es que cuando consideramos la historia de Abraham, no debemos considerar la historia de Abraham como un ejercicio en mitología, sino como un anuncio que llega a nosotros en las sagradas escrituras y que tiene lugar en la historia real, en espacio real, en tiempo real, donde un Dios real llama a un individuo real de una tierra pagana, le habla, lo consagra y le hace una promesa que cambia todo el curso de la historia.

Echemos un vistazo a ese registro que se encuentra en el capítulo 12 del libro de Génesis. Leemos al principio del capítulo 12 sobre este hecho. “Y el Señor dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan».

Algunos de ustedes recordarán del Panorama del Antiguo Testamento que fue producido por unos luteranos llamado Serie de la Biblia Betel. Esa introducción particular del Antiguo Testamento usa gráficas interesantes con cada segmento del período que se está estudiando.

Y la forma en que este segmento de la vida de Abraham está subtitulado es por las palabras: «Bendecido para ser bendición».

Me pareció que era un método maravilloso de capturar de forma sucinta y concisa la esencia misma de lo que está pasando aquí en términos de la importancia histórica de este Abraham.

Dios no solo lo bendice como a un individuo para su propio beneficio, sino que Abraham es bendecido para que pudiera ser un instrumento de bendición para manifestarse a multitudes que vendrían después de él.

Él fue bendecido para ser una bendición y ese motivo se desarrolla a través de todo el periodo del Antiguo Testamento e incluso en el período del Nuevo Testamento—que cuando Dios nos bendice, Él lo hace para que podamos llegar a ser bendición para los que nos rodean.

Pero si nos fijamos ahora en los elementos de esta promesa, vemos en primer lugar que se hace un pacto. Un pacto que se anuncia en el capítulo 12 y es ratificado de forma increíble en el capítulo 15 de Génesis, el cual les recomiendo estudiar con cuidado porque en el capítulo 15 de Génesis, Dios responde a las preguntas de Abraham cuando él le dijo: «¿cómo puedo saber que estas promesas que me estás haciendo se harán realidad?

Y Dios, en el contexto de ese capítulo, sella su promesa con un juramento y en ese juramento es como que Dios le dice: «Abraham, si no cumplo con cada palabra que te he hablado, sea cortado por en medio».

Dios respalda Su promesa no por jurar por la tumba de su madre porque él no tiene madre, no por la tierra porque es el propio estrado de sus pies, ni por los cielos porque es su morada, sino que Dios jura por Su propio carácter santo y Su propia naturaleza divina.

De nuevo, ¿cuáles son los términos de esta promesa del pacto que Dios hizo a Abraham y cuáles son las consecuencias para el resto de la historia bíblica y cómo pueden ser relevantes para nosotros y qué fue aquello que llevó a María a cantar el Magnificat y a Zacarías su cántico de alabanza? Bueno, si notas lo que leí, hay tres elementos en esta promesa.

El primero de ellos es la promesa de la tierra. Dios le dice a Abraham: «Abraham, quiero que en tu vejez te levantes de la tierra de tu padre, de todo el entorno familiar que tienes, y quiero que te muevas; y yo te llevaré a una tierra que no sabes dónde está y que no sabrás donde estás yendo hasta que llegues allá; y te voy a dar esa tierra a ti».

Así que la primera promesa tiene que ver con la tierra y hablaremos más de eso en un momento. Y el segundo elemento es, “yo te haré padre de una gran nación” y más tarde se describe de forma más específica cuando Dios le dice a Abraham, «Mira el cielo nocturno y si puedes, trata de contar las estrellas del cielo”.

Si alguna vez ha estado fuera en una noche clara de verano y miras al cielo, a la Vía Láctea en una noche clara,
la Vía Láctea parece como una densa nube en el cielo, pero no es una nube. Parece una nube densa porque está compuesta de millones y millones de estrellas individuales.

Y Dios dijo a Abraham: «Mira el cielo nocturno, cuenta las estrellas» y él empieza 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10. Él podría haber permanecido allí desde el día que Dios le pidió que contara las estrellas hasta hoy y seguiría contando, por más que estuviera contando tan rápido como pudiera.

Y luego lo llevó a la orilla del mar y le dijo: «Mira los granos de arena a lo largo de la costa y cuéntalos, cuéntalos si puedes, porque…. así …será…. El…. número ….de …tus….. descendientes».

Ahora, este es un hombre al que Dios le dijo, que Dios le dijo: «Abraham, Yo soy tu gran recompensa», y él dijo: «Bueno, ¿qué recompensa tengo cuando estoy sin hijos y mi heredero es mi siervo, Eliezer de Damasco?

Soy demasiado viejo, mi esposa es demasiado vieja para tener hijos». Pero Dios dijo: «No sólo vas a tener descendientes, sino que van a ser como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Vas a ser el padre de una multitud de personas».

Así que el segundo elemento es la promesa de la descendencia. Y el tercer elemento es que a través de Abraham y su descendencia, una bendición vendría sobre las naciones. A través de esta acción, el mundo entero recibirá una magnífica bendición.

Entonces aquí están los tres aspectos de esta promesa del pacto que Dios hizo con Abraham. Ahora, ¿qué sucede realmente si miramos el resto del período y miramos el resto de la historia de estas promesas? ¿Cuánta tierra poseyó Abraham y fue suya?

La única propiedad que vivió para poseer fue Macpela el lugar donde lo sepultaron. Esa fue toda la extensión de su propiedad.Y ¿qué pasó con sus descendientes? Conocemos la historia de cómo Dios prometió bendecirlo, hacerlo el padre de una gran nación, por lo que esperaba tener un hijo, pero ningún hijo llegaba.

Incluso cuando la promesa fue dada a Abraham en su vejez, pasó un año, pasaron dos años, pasaron cinco años más; años y años pasaron, y su esposa seguía siendo estéril. Ellos siguieron una costumbre que, por cierto, se ha demostrado que era parte de un ritual antiguo a través de esas tablillas que mencioné que se descubrieron en el siglo 20.

Su esposa, Sara dio su sierva esclava a Abraham para que ella fuese una madre sustituta y así la promesa de Dios se cumpliría. Entonces, Abraham se unió con Agar y tuvieron un bebé y su nombre fue Ismael. Abraham dijo: «Tengo un hijo» y ahora las promesas de Dios toman lugar y tal vez voy a tener descendencia como las estrellas y como la arena», pero la promesa de Dios no fue a través de Ismael.

Fue a través de Isaac que la promesa de la simiente de Abraham se cumpliría. Abraham trató de que sucediera de forma artificial, pero no es lo que Dios tenía en mente.

Entonces Dios obró sobrenaturalmente e hizo que el vientre de Sara fuera fértil y el verdadero hijo de Abraham y Sara naciera. Su nombre tal como lo conocemos es Isaac, que en hebreo significa «risa» porque cuando Abraham dijo a su esposa que iba a tener un bebé, según la promesa de Dios, ella dijo que era la cosa más graciosa que jamás había oído.

Ella sólo gritó y le dijo: «Si tenemos un bebé, llamémoslo ‘risa’» y entonces nació Isaac. Pero ¿te das cuenta lo que pasó con la promesa de la tierra?

Abraham esperó y esperó y esperó y él fue puesto a prueba. Una y otra vez fue llevado a confiar en la veracidad de esa divina promesa. Y como he dicho, nunca heredó la promesa de la tierra más que la de su tumba. Y ahora, mientras se regocijaba con el nacimiento de Isaac, Dios viene a él y lo pone a prueba en Génesis 22 cuando le dice a Abraham: «Ahora toma a tu hijo, tu único hijo, el hijo que amas, Isaac y ve al monte Moriah y dámelo a mí. Sacrifícalo para mí. Mátalo».

Y la prueba suprema vino a Abraham cuando hizo ese viaje terrible al monte Moriah, que según la tradición se encuentra en el punto exacto que más tarde en la historia sería llamado Monte Calvario donde Dios tomó a Su hijo, Su único hijo, el hijo a quien él amaba, Jesús,

Y realizó el sacrificio y le quitó la vida como el sustituto por nosotros y por Isaac, porque Abraham pasó la prueba e Isaac fue salvado para que pudiera tener un hijo y que el hijo de Isaac pudiera tener un hijo y así, a través de esta descendencia las promesas del pacto se cumplirían y por medio de esta herencia, a través de esta línea como dijo el apóstol Pablo,

a través de la descendencia de Abraham, todas las naciones del mundo tienen ahora los beneficios de la obra de Cristo, el más grande hijo de Abraham. Pero esto no ocurrió sin pruebas, y el punto es que no tuvo lugar inmediatamente.

Esa bendición que fue prometida a Abraham tuvo que tomar 2.000 años antes que se cumpliera, hasta que una señorita escuchó el anuncio de Gabriel y ella dice que, «Él recordó». Recordó la misericordia, se acordó de la promesa que le hizo a Abraham.

Así como el Espíritu anunció a Zacarías que su hijo sería el precursor, el heraldo de la venida del Mesías, bajo el mismo Espíritu Santo, Zacarías dijo: «Se acordó de la promesa» y toda la historia de la redención es el desarrollo de ese evento hace 4.000 años atrás.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Vivifícame conforme a Tu Palabra (Salmo 119)

 10/10 – El Evangelio en el Salmo 119

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-evangelio-en-el-salmo-119/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss afirma que los humanos tratan de reencontrarse con Dios a través de la religión, pero que el Evangelio se trata de otra cosa.

Nancy Leigh DeMoss: No podemos encontrar el camino de regreso a Dios. Dios nos tiene que salir a buscar. Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan que Él ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está continuando la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra.

Nancy: Hoy concluimos esta serie y quiero hablarles del Evangelio contenido en el Salmo 119, de cómo vemos a Cristo y cómo vemos el Evangelio. Déjenme empezar por el primer párrafo. Lo voy a leer para que, después hablemos de cómo vemos el Evangelio en estos versículos.

Salmo 119, de los versículos 1-4: ¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del SEÑOR! ¡Cuán bienaventurados son los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan!  No cometen iniquidad, sino que andan en sus caminos.  Tú has ordenado tus preceptos, para que los guardemos con diligencia.

Para empezar, vemos cómo este salmo empieza estableciendo un estándar. ¿Cuál es el estándar de Dios para nosotras? ¡Santidad! ¡Perfección! Se trata de mantenernos libres de culpa, de guardar Sus testimonios, de buscarle con todo el corazón, de no hacer lo mal hecho, de obedecer Su Palabra con diligencia. Perfección. Me viene a la memoria lo que dijo Jesús en Mateo capítulo 5 versículo 48 mientras pronunciaba el Sermón del Monte: “Por tanto, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”.

Esta es una gran introducción, “Bienaventurados los que…” Pensamos, ¡Wao! ¡Quiero ser bendecida! ¿Cómo puedo ser bendecida? “Bendecidos son aquellos libres de culpa.” Bueno, eso no suena a Buenas Nuevas, pero es importante para que entiendas lo que es el Evangelio: hasta que no reconozcas cuál es el estándar de Dios y aceptes que Su estándar es perfecto, no vas a entender el mensaje del Evangelio.

A lo largo del Salmo 119 vemos que el estándar de Dios, Su ley, es recta. No es injusto que Él te diga que tienes que ser perfecta. Su ley es perfecta. En el versículo 137, leemos Justo eres tú, SEÑOR, y rectos tus juicios.” No solo el estándar de Dios es perfecto para nuestras vidas — y para todo ser humano— sino que éste es justo. Es correcto.

Ahora, el problema es el siguiente: No hay forma de que podamos mantener el estándar. Es imposible. Piensa en el texto que acabamos de leer. “Benditos los libres de culpa”. El problema es que, de acuerdo a la Palabra de Dios y basadas en nuestra experiencia, hemos pecado (sabemos esto con certeza). Por lo que, ¿quién puede ser bienaventurado? Nadie. No bajo Su estándar. Bendecidos aquellos que caminan bajo la ley del Señor. Hemos escogido nuestro propio camino; nos hemos desviado. “Benditos aquellos que guardan Sus testimonios”.

El problema es que todas rompemos las reglas; no guardamos Sus testimonios. “Benditos aquellos que le buscan con todo el corazón.” Y piensas, “Wao, estos grandes hombres de Dios (descritos en las Escrituras) le buscaron con todo su corazón”. Bueno las Escrituras dicen que, “Nadie busca a Dios a menos que Él te busque a ti”.

Por lo que no hay nadie justo, ni siquiera uno. Ninguno busca a Dios. Ninguno conoce a Dios. Todos nos hemos perdido.  He ahí el problema. No podemos mantener el estándar de Dios; es imposible.

Déjenme darles un par de ilustraciones tomadas de otros pasajes.

¿Recuerdan el último capítulo del libro de Josué? Josué capítulo 24, empezando en el versículo 14. Josué le dice a los Hijos de Israel, a los hijos del pacto—mientras se alistaban para entrar a la Tierra Prometida:

(14) “Ahora pues, temed al SEÑOR y servidle con integridad y con fidelidad; quitad los dioses que vuestros padres sirvieron al otro lado del río y en Egipto, y servid al SEÑOR… (16) Y el pueblo respondió, y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar al SEÑOR para servir a otros dioses; (17) porque el SEÑOR nuestro Dios es el que nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, el que hizo estas grandes señales delante de nosotros y nos guardó por todo el camino en que anduvimos y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos. (18b) Nosotros, pues, también serviremos al SEÑOR, porque Él es nuestro Dios.”

Entonces Josué dijo al pueblo: (19) “No podréis servir al SEÑOR, porque Él es Dios santo…” (21) Y el pueblo le dijo a Josué: “No, sino que serviremos al SEÑOR.”

Estaban decididos en ese momento. Así como yo estoy resuelta, en este instante, a no pecar siguiendo patrones que tengo en mi vida, pero ¿qué pasa con esa resolución mañana cuando esté cansada, vulnerable, débil, y no tenga los ojos puestos en Dios? Mi resolución sale por la ventana.

Algunas de ustedes se trazaron metas para el Año Nuevo, hace menos de dos semanas, y ya las han desestimado. Incluyendo, quizás, el leer la Biblia todos los días. He estado retándolas para que lo hagan todos los días y tal vez ya no lo estés haciendo. Hiciste una resolución, tomaste la decisión, fuiste intencional, querías permanecer en la Ley de Dios — amarla, obedecerla, meditar en ella. Pero Josué dijo: “No son capaces”. Ese es un problema. Hacer resoluciones no es suficiente para llenar el estándar.

El apóstol Pablo lo entendió en Romanos capítulo 7, empezando en el versículo 15.  “(15) Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago… (16) Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. (17) Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. (18) Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. (19) Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.”

En lo personal la ley que rige es que cuando deseo hacer el bien, la maldad sale a relucir. (¿Alguien se identifica con esto? Yo sí.) “Porque me deleito en la ley de Dios, en mi interior (¿no les suena al Salmo 119?). Se libra una batalla —entre mis miembros y la ley que está en mi mente— haciéndome cautivo del pecado que habita en mí. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?”

Y la paga por el pecado es la muerte. No podemos guardar la ley de Dios.

Su ley es santa y buena y justa; es pura, pero no la podemos guardar. Aunque hagamos resoluciones, no las podemos sobrellevar. No podemos. No podemos servir al Señor. Somos unas fracasadas y eso resalta en Salmo 119. Habla acerca de aquellos que están lejos de Tu Ley.

Salmo 119 versículo 155“Lejos está de los impíos la salvación porque no buscan tus estatutos.”

Nosotras fallamos. Y para agravar las malas noticias… Voy a llegar a las buenas noticias en un momento.  El Evangelio; las Buenas Nuevas. Pero primero tienes que escuchar las malas noticias.

Sabes cómo lo dice el inicio del Salmo 119: “¡Cuán bienaventurados son los de camino perfecto…!” Esas son buenas noticias, excepto que no estás libre de culpa y esa es la mala noticia. Y hay aún peores noticias: si no eres libre de culpa, no solo no tendrás bendiciones, sino que estás bajo maldición. La paga del pecado es muerte. Por lo que no solo no podemos guardar la ley de Dios, sino que somos malditas. Por lo que este Salmo que empezó con un “benditos los que no tienen culpa”, ¿qué tiene de bueno eso? ¿Cómo podemos ser bienaventuradas si no somos libres de pecado, si no cumplimos Su ley, si no caminamos en Sus caminos?

En el versículo 21, del Salmo 119, encontramos: “Tú reprendes a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.”

El pecado tiene consecuencias y esas consecuencias incluyen la separación de Dios ahora y por toda la eternidad —somos amonestadas por Dios.

Bueno, lo que necesitamos recordar es que Cristo es el único que no tiene culpa, Él cumplió a la perfección la ley de Dios. Por lo que —al leer estos versículos maravillosos en el Salmo 119 acerca de estar libre de culpa, acerca del caminar en Su Ley y en Sus caminos— lo que vemos son atisbos de Cristo. Estamos viendo insinuaciones. Ahora bien, el salmista no conocía a Cristo. Cristo aún no había venido a la tierra. Pero por fe, estos autores del Antiguo Testamento, miraron a Cristo y a Su cruz y vieron que Dios haría una provisión para la pecaminosidad del hombre.

Pasó una eternidad, pero Dios ya tenía Su plan establecido y lo estaba revelando. Parte del propósito de Antiguo Testamento era que el pueblo, y esto nos incluye a nosotras, pudiera ver lo perdidos que estábamos separados de Cristo. El propósito era que viéramos cuán desamparadas estábamos, ¡cuán desesperadamente necesitábamos un Salvador! Cristo es el único que puede cumplir la ley de Dios.

Vemos en Hebreos capítulo 1 en los versículos  8-9, “(8) Pero del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos,  cetro de equidad es el cetro de tu reino (9) Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad por lo cual Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

Necesitamos la capacitación divina y el poder de Jesús. Él es nuestra justicia. Él es el único que ha cumplido la Ley de Dios.

Y permíteme hacer un pequeño paréntesis antes de terminar el Evangelio en el capítulo 119 de los Salmos. Mientras meditaba este pasaje, en las últimas 24 horas, identifiqué todos los versículos que describen a Cristo. Hay muchos, muchos de ellos, pero déjame leerte algunos porque en este capítulo los versículos no podrían ser ciertos para otra persona que no fuera Cristo.

Por lo que quiero que vean el retrato de Cristo en el Salmo 119. Él cumplió a la perfección cada resolución. El salmista hizo muchas resoluciones: te voy a obedecer, voy a guardar tu ley. Tu Ley. Jesús cumplió con todas y en ello vemos Su retrato.

Pero hay más que eso. ¿Recuerdas del incidente, durante la infancia de Jesús, contenido en el versículo 99? Dice, “Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación”. ¿No te recuerda a Jesús en el templo (y con solo 12 años) confundiendo a los maestros de la ley?

Luego vemos muchos versículos más que pienso ilustran la perfecta obediencia de Cristo:

“He escogido el camino de la verdad; he puesto tus ordenanzas delante de mí.” (Versículo 30)

“Y guardaré continuamente tu ley, para siempre y eternamente.” (Versículo 44)

“Y me deleitaré en tus mandamientos, los cuales amo.” (Versículo 47)

“Me apresuré y no me tardé en guardar tus mandamientos.” (Versículo 60)

“Me anticipo al alba y clamo; en tus palabras espero.” (v. 147)

¿Te acuerdan esas cosas la vida de Cristo? En Marcos capítulo 1 versículo 35, luego de un largo día de ministerio, vemos que “Levantándose muy  de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba.” Él estaba buscando a Su Padre. Levántate antes del amanecer y clama por ayuda. Esto es un retrato de Cristo.

“Ríos de lágrimas vierten mis ojos, porque ellos no guardan tu ley.” (Versículo 136)

¿Te acuerdas de Jesús llorando por Jerusalén? Llorando sobre la tumba de Lázaro, viendo las consecuencias del pecado y de la muerte. “Ríos de lágrimas vierten mis ojos”  Cuando lo leo pienso “No tengo esa clase de corazón, pero Jesús sí”. Por eso lo necesito a Él.

“Mi celo me ha consumido, porque mis adversarios han olvidado tus palabras.” (Versículo 139)

¿Te viene a la mente alguna imagen de Jesús en su vida? La limpieza del templo al sacar a los cambistas de dinero. “El celo por la casa de mi Padre me consume”.

“Es tiempo de que actúe el SEÑOR, porque han quebrantado tu ley.” (Versículo 126)

Puedes casi imaginarte a Jesús recitando esa Escritura mientras limpiaba el templo. Yo no tengo esa clase de celo por Dios, pero Jesús sí.

(Versículo 54) Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación. (Versículo 55) Por la noche me acuerdo de tu nombre, oh SEÑOR, y guardo tu ley.

¿Puedes pensar en la noche que Jesús cantó? La noche de la Última Cena, la noche en la que iba a ser traicionado. Antes de salir  de camino a Getsemaní, cantaron un himno. ¿Crees que eso es significativo? ¿Por qué Dios inspiró la Escritura en ese detalle tan pequeño? Porque Jesús estaba cumpliendo con el antiguo pacto. “Cánticos para mí son tus estatutos en la casa de mi peregrinación.” (Versículo 54)

Piensa en la traición al Hijo de Dios cuando leas esto en Salmo 119,

“Fosas me han cavado los soberbios, los que no están de acuerdo con tu ley.” (Versículo 85)

Y luego piensa  en la pasión de Cristo y el juicio de Cristo al leer estos otros:

“Los lazos de los impíos me han rodeado, mas no me he olvidado de tu ley.” (Versículo 61)

“Los soberbios han forjado mentira contra mí, pero de todo corazón guardaré tus preceptos.” (Versículo 69)

“Los impíos me esperan para destruirme; tus testimonios consideraré.”(Versículo 95)

“Muchos son mis perseguidores y mis adversarios, pero yo no me aparto de tus testimonios.” (Versículo 157)

Y hasta en este versículo del 119:

“Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.” (Versículo 71)

¿Aplica todo a Cristo? ¿Qué tal lo que dice en Hebreos capítulo 5 versículo 8?, “y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció”. Amigas, esta es una ilustración de Cristo en muchos sentidos.

“Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me han perseguido; ¡ayúdame!” (Versículo 86)

¿No pudo haber dicho o recitado esas palabras en la cruz?

“He practicado el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores.” (Versículo 121)  

Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz:

“Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?” (Marcos 15:34)

“Angustia y aflicción han venido sobre mí, mas tus mandamientos son mi deleite.” (Versículo 143)

Vivifícame conforme a tu misericordia, para que guarde el testimonio de tu boca. (Versículo 88)

¿Podría ser la anticipación de la resurrección?

“Que los que te temen, me vean y se alegren, porque espero en tu palabra.” (Versículo 74)

“Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.” (Versículo 79)

¿No se ha cumplido esto en Cristo?

Cristo es el único que pudo cumplir la totalidad de la ley de Dios y el que obedeció  Su Palabra perfectamente. Vemos su retrato aquí, y somos recordadas—en la  medida que vemos estos vistazos de Él—cuán desesperadamente lo necesitamos.

Entonces vemos en este salmo que Dios tiene gran misericordia y compasión. La palabra para misericordia y compasión en este Salmo,

“Venga a mi tu compasión, para que viva…” (Versículo 77)

“Muchas son, oh SEÑOR, tus misericordias; vivifícame conforme a tus ordenanzas.” (Versículo 156)

Esa es una palabra conectada con la palabra ‘matriz’ en el hebreo del Antiguo Testamento. Se refiere a un refugio, a un lugar seguro y protegido. Dios tiene una gran misericordia y compasión por los pecadores caídos. Esa es la razón por la que envió a Cristo a morir.

Sabemos que en la cruz —algo que el salmista no podía saber, pero que nosotras podemos mirar hacia atrás y ver— que Jesús cargó con la maldición que merecíamos por haber quebrantado la Ley de Dios. Él fue abandonado por el Padre para que nosotras no tuviéramos que serlo. ¿Podría haber Jesús orado lo que dice el versículo 8, “Y mantendré tus estatutos; no me abandones completamente?” Él guardó los estatutos de Dios, pero Dios lo abandonó en la cruz mientras Jesús tomaba el lugar de los transgresores de la ley. Él cargó con mis pecados y con los tuyos. ¡Su gracia es asombrosa!

Y lo más sorprendente aún es que, aquellas que estamos en Cristo, hemos quedado sin culpa ante un Dios santo. Benditas son aquellas cuyo camino es perfecto. No podemos ser benditas porque nuestro caminar no está libre de culpas. Jesús estaba libre de culpa. Él es bendito. Él es libre de pecado, pero tomó el lugar de los pecadores. Tomó nuestra maldición para que pudiésemos ser libres de culpa, para que nosotras fuéramos bendecidas.

Por lo que, ahora,  somos libres de toda culpa. En Efesios capítulo 1 versículo 4 leemos, “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él.”

Asombrosa Gracia. El Salmo 119 nos señala todo esto.

Al ir cerrando esta serie, quiero llamar tu atención al último versículo de este Salmo,  el versículo 176.

Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu sierva.

No puedo leer ese versículo sin sentir una punzada de necesidad y convicción en mi propio corazón porque pienso en las veces que he sido la oveja perdida. El verbo ahí no implica tan solo descarriarse, sino que tenemos la tendencia a descarriarnos, somos proclives a salirnos del rebaño. Siempre nos estamos descarriando. Me he perdido, sigo descarriándome como una oveja perdida. Busca a tu sierva.

Es un reconocimiento humilde de la verdadera condición de nuestros corazones. Es una confesión de pecado y una confesión de desamparo. “No me puedo salvar; necesito que Tú me busques; necesito que me salves”.

Las ovejas, a diferencia de los perros… ¿Sabes que los perros, eventualmente, regresan, pero no así las ovejas? Ellas siguen descarriadas.  El pastor tiene que salir a buscarlas. No podemos encontrar el camino por nosotras mismas. Por cierto, de eso se trata la religión. Es el esfuerzo del hombre por encontrar su camino de regreso. No podemos encontrar el camino de regreso. Dios nos tiene que salir a buscar; Dios nos tiene que restaurar.  Las buenas noticias contenidas en el Evangelio nos garantizan  que Él  vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ¿No te alegras por el Buen Pastor, el Gran Pastor que sale a buscar a las ovejas que vagan descarriadas?

(Versículo 176) “Me he descarriado como oveja perdida; busca a tu siervo, porque no me olvido de tus mandamientos.” Es un recordatorio de que Dios viene a nosotras y Él nos busca a través de Su Palabra.

Estoy segura de que algunas de ustedes que están escuchando el sonido de mi voz hoy quizás están descarriadas. Se han descarrilado como ovejas perdidas. Nunca han tenido una relación con Cristo. ¿Podría decirte hoy que las Buenas Nuevas del Evangelio de Jesucristo es que ese Pastor ha dado Su vida para salvar la tuya? Hoy es un día en el que puedes arrepentirte de tu pecado, venir a Él por la fe y decirle, “Señor, he estado vagando como oveja perdida. Me he descarriado. Busca tu sierva”.

También les hablo a muchas de ustedes que ya han sido rescatadas por Cristo; aquellas que tienen una relación con Él, pero cuyos corazones están vagando. Dios va a usar Su Palabra para buscar tu corazón, para traerte de vuelta, para restaurarte, para llevarte a un lugar seguro, de vuelta al Pastor, de regreso al rebaño, de regreso a Cristo.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha venido enseñando el Evangelio en el Salmo 119. Ese mensaje es parte de la serie llamada Vivifícame conforme a Tu Palabra  basada en el Salmo 119. Hemos escogido esta serie sobre el valor de la Palabra de Dios para comenzar este año 2014 por una razón muy importante. Nancy quiere que tomes en consideración un reto importante. Mientras concluimos esta serie, aquí está ella para describirte el reto una vez más.

Nancy: Sí. Así como has venido oyendo, a lo largo de esta serie, te estamos retando a cultivar un hábito que podría marcar la diferencia en tu vida. Es el simple compromiso de leer la Palabra de Dios todos los días  durante este año 2014. Esto no es un voto. Si se te olvida un día, solo retómalo.

Pero quiero pedirte que tomes una decisión: No voy a poner mi cabeza en la almohada hasta que no lea algo de la Palabra de Dios. Podría ser que ya tengas el hábito o que ya estés poniéndolo en práctica y que hayas dicho “Sí, quiero hacerlo.”

Déjame animarte a que veas a su alrededor y observes quién podría motivarse a comprometerse con este reto. Ellas podrían serte de estímulo; y tú podrías serle de estímulo a ellas. Pueden crecer juntas en el amor por la Palabra de Dios mientras leen la Biblia durante todo el año 2014.

Puedes unirte, y tus amigas también, a nosotras visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Deja una nota debajo de la transcripción de este programa diciéndonos que deseas tomar este reto.

¡Anímate a leer la Biblia de tapa a tapa este año!

Hoy terminamos la serie Vivifícame conforme a Tu Palabra, pero no hemos acabado de conversar sobre este reto o el valor y la necesidad de leer la Palabra de Dios. Este va a ser un año en el que vamos a hacer énfasis en el conocimiento de la Palabra de Dios durante los próximos meses.

Leslie: Y hablando de animarnos unas a otras, en el próximo programa iniciaremos una serie titulada “Aliéntense unos a otros”—un ministerio sumamente importante en la iglesia hoy en día. Por favor sintoniza de nuevo Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Cántico de Boda

Isha – Salmos

DÍA 71 – Salmo 45

Dosis: Discernimiento

Cántico de Boda

“Rebosa mi corazón palabra buena: Dirijo al Rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.” (Salmo 45:1) (RVR).

¿Te emocionan las bodas? ¿Recuerdas siempre el día que te casaste? Tal vez eres soltera y no tuviste una boda. Sea cual sea tu condición civil, déjame decirte que la Biblia asegura que hay una boda esperando por todas nosotras y un novio que nos anhela. Esta será más majestuosa que cualquier boda humana.

El Salmo 45 es un epitalamio, un poema compuesto en celebración de una boda. Un himno especial para ser entonado en la celebración de un matrimonio. Este Salmo es especial por eso y porque el autor declara que las palabras de su canto no son suyas, sino provienen de un escritor divino. El Salmista es solamente un lápiz o una pluma en la mano del Espíritu de Dios. El Salmista es entonces más que un músico o un poeta, es también un profeta: “En mi corazón se agita un bello tema mientras recito mis versos ante el rey; mi lengua es como pluma de hábil escritor”. Como portador de la palabra de Dios, es capaz de impactar y transformar nuestras vidas.

Estas palabras también son especiales porque son parte de la celebración de un matrimonio real entre un rey judío y una reina aparentemente pagana. Las palabras inspiradas del Salmo procuran su cumplimiento en la vida del rey y de la reina. Lo que éstos llegarían a ser si obedecen la palabra del Señor. Recordemos que antiguamente las bodas de los monarcas tenían una importancia nacional y a veces internacionalmente tenían implicancias políticas para garantizar la paz y convenios entre naciones.

¿Pero qué tiene que ver este Salmo con nosotras? En la dignidad de este tema, como un bello canto de amores, referidos a un rey espléndido, encontramos en la descripción de este rey, una descripción de la persona y obra de Jesucristo, su reino y su gobierno y su bella unión con su iglesia. Se ha concluido que este es un canto profético que describe al rey mesiánico que vendrá en el futuro a desposar a su novia la iglesia.

Y en la descripción de la novia encontraremos las demandas que Dios quiere de nosotras en nuestra preparación personal en esta vida para nuestra futura boda con el Rey de reyes y Señor de señores. Te animo a leer este salmo y a analizarlo desde esta perspectiva.

Oración: Señor, enséñame a escudriñar las profundidades de tu Palabra y a entender lo que demandas de mí. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 86). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.