9/63 – ¿Qué quieres de Jesús? | Marcos 3:7-19 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

9/63 – ¿Qué quieres de Jesús? | Marcos 3:7-19

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

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PIENSE DEBIDAMENTE

Noviembre 21

PIENSE DEBIDAMENTE

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. (Hechos 17:11)

Es alarmante ver que nuestra cultura tiene más interés en la emoción y el pragmatismo que en pensar. Eso es evidente cuando las personas se preguntan muchas veces “¿Cómo me hará sentir eso?”, en vez de preguntarse “¿Es esa la verdad?” Ese enfoque equivocado también es evidente en la teología actual, en la que predominan las preguntas “¿Dividirá?” y “¿Ofenderá?” en lugar de “¿Es correcto?” No hay muchas personas como las de Berea, a quienes la Biblia describe como “más nobles” porque estaban interesadas en buscar la verdad, no en las emociones ni en las circunstancias agradables.

Muchísimas personas van actualmente a la iglesia no a pensar ni a razonar acerca de la verdad, sino a experimentar ciertas emociones. Pero vivir de emociones en vez de pensar debidamente producirá inestabilidad. En su libro Your Mind Matters [Su mente tiene importancia], John Stott explica este punto: “El pecado tiene más efectos peligrosos en nuestra facultad de sentir que en nuestra facultad de pensar, ya que nuestras opiniones pueden comprobarse y regularse más fácilmente que nuestras experiencias con la verdad revelada”.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

La Biblia Dice

logo-lbd-web-stDavid Logacho

¿Cómo se deben manejar los fondos de la iglesia?

Los fondos que los hijos de Dios entregan a Dios en calidad de ofrenda, deben ser manejados con guante blanco, quiero decir, de la manera más clara y transparente posible. En cada iglesia local, o misión o ministerio cristiano debe haber una persona conocedora de contabilidad, para llevar un registro contable del movimiento económico. Los fondos deben ser celosamente puestos a buen recaudo en cuentas bancarias. Al menos cada mes, esta persona debería presentar balances contables a los líderes de manera que no quepa la menor duda en cuanto a los ingresos, los egresos, los saldos y cualquier otro detalle. Por regla general, no es recomendable que los líderes participen en el manejo de las finanzas.

Ellos deben decidir la manera como se van a distribuir los fondos, pero es mejor que otra persona, tal vez un diácono, se ocupe de la distribución misma de esos fondos. ¿Cuál es el ejemplo bíblico para todo esto? Pues permítame citar un pasaje bíblico que se encuentra en 1 Corintios 16:1-4. La Biblia dice: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.

Pablo da instrucciones claras y precisas a la iglesia en Corinto, en cuando a una ofrenda que iban a recoger para ayudar económicamente a los creyentes pobres en Jerusalén. Les instruye a hacer lo mismo que instruyó a las iglesias de Galacia. De esto se desprende que los principios bíblicos para la ofrenda se aplican a todas las iglesias locales en cualquier parte del mundo y en cualquier época de la humanidad. Luego instruye en cuanto a cómo va a ser la mecánica para recoger esta ofrenda para los santos. La idea era que para cuando Pablo llegue a Corinto, el fondo ya esté listo para ser llevado a Jerusalén. Pero note lo que Pablo dijo después. Instruye a la iglesia en Corinto que por escrito designe personas que van a llevar ese fondo a Jerusalén.

Es decir que Pablo quería que sean otros, más de uno, los que manejen ese fondo, no él. ¿Por qué? Pues simplemente porque Pablo no quería despertar ninguna sospecha en cuanto al manejo de ese fondo. En todo caso, Pablo dice que, si fuere propio que él también vaya, irán con él. Todo esto es necesario para mantener libre de cualquier duda el manejo de los fondos que los hermanos entregan al Señor. Siempre debe haber más de una persona para verificar cuánto dinero entra, cuánto dinero se gasta y cuánto dinero queda en las arcas de la iglesia. Así que, por supuesto que el manejo de los fondos de una iglesia local, o de una misión, o de un ministerio cristiano debe realizarse con absoluta transparencia y honestidad . Cumplir con este mandato libraría a las iglesias de atravesar por tantos escándalos de mal uso de dinero que han traído afrenta a la iglesia y al nombre del Señor Jesucristo.

david-logacho-80x80David Logacho es Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por años para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al Señor en un Instituto Bíblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante más de 2 décadas hasta su retiro en 2015.

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El liderazgo que permanece

Coalición por el Evangelio

El liderazgo que permanece

Albert Mohler 

Este es un fragmento adaptado de Un líder de convicciones: 25 principios para un liderazgo relevante (B&H Español, 2017), de Albert Mohler.

Admiramos con razón las cosas duraderas. Ese instinto casi siempre es correcto, en especial, cuando se trata de compromisos y llamados. Honramos a las parejas que tienen matrimonios largos y duraderos, y reconocemos a la gente por sus extensos períodos de servicio. Podemos vivir en una cultura de gratificación instantánea y con períodos de concentración cada vez más breves, pero aun así, sabemos admirar lo que permanece.

Esto es especialmente cierto cuando hablamos de liderazgo. Los líderes que dejan las marcas más grandes son aquellos con muchos años de trayectoria. Un impacto grande requiere un período extenso de liderazgo, y el líder que desea producir un cambio debe asumir un compromiso público de perseverar. Las organizaciones son asombrosamente resistentes al cambio.

Aun cuando el cambio se produce, puede deshacerse en un instante si la gente regresa a los viejos y arraigados hábitos de pensamiento y de trabajo. El líder más eficaz sabe permanecer en la tarea, decidido a lograr que se cumpla.

El líder más eficaz sabe permanecer en la tarea, decidido a lograr que se cumpla.

La paciencia es una virtud altamente honrada por los cristianos. La Biblia revela que la paciencia es uno de los frutos del Espíritu Santo. El apóstol Pablo oró para que los creyentes fueran “fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo” (Col. 1:11, LBLA). Es evidente que la paciencia, la perseverancia y el gozo van juntos. Pablo también le dijo a Timoteo que predicara “con mucha paciencia e instrucción” (2 Ti. 4:2, LBLA).

El liderazgo requiere madurar, aprender, adaptarse, repensar, y reequiparse. Ninguna de estas cosas se logra rápida o fácilmente. Demasiados líderes pasan de una posición a la otra, una y otra vez, precisamente porque no quieren soportar las lecciones que solo el tiempo y la antigüedad pueden enseñar. Saltan de una posición y aterrizan en la otra, con lo cual elaboran un largo currículum, pero sin arrojar ninguna sombra. Se privan a sí mismos y privan a aquellos que lideran de las lecciones que se obtienen solo mediante la perseverancia y la experiencia. Son prueba de la espantosa verdad de que puedes servir en una posición de liderazgo sin jamás liderar de verdad.

Los líderes por convicción valoran la permanencia por otra razón fundamental: la permanencia de la verdad. Las verdades que sostenemos y las creencias que valoramos adquieren la forma de convicciones que enmarcan cada aspecto de la realidad. Nuestra misión es ocuparnos de que esas convicciones se conozcan, se crean y se traduzcan en una acción combinada y significativa. La verdad es eterna, establecida por el Dios eterno. Aquellos que conocen la convicción para liderar deben poseer el compromiso de permanecer y la capacidad de esperar. La verdad permanece y nosotros también debemos hacerlo.

David

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

David

R.C.Sproul

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Nunca olvidaré la primera vez que tuve la oportunidad de visitar Tierra Santa. Habían estado tras de mí por años para ir a ese viaje diciéndome que me ayudaría mucho y que lo disfrutaría, yo decía: «No, yo no quiero ir, no quiero». Finalmente fui; y nunca lo olvidaré.

Nos quedamos en un hotel en el Monte de los Olivos, con vistas al valle del Cedrón, mirando justo de frente la ciudad vieja de Jerusalén. Y recuerdo una noche, saliendo al patio detrás del hotel, allí de pie, tarde en la noche, mirando las paredes iluminadas por los reflectores, y luego a la izquierda de las paredes que quedaban de Jerusalén esa pequeña parcela de tierra que era la ciudad vieja, la ciudad donde David estableció la capital.

Y allí, en la penumbra y la oscuridad, solo cerré mis ojos y me imaginé a David huyendo de su palacio con su familia, debido al avance de la horda rebelde que marchaba contra él bajo el liderazgo de su propio hijo Absalón.

Y la Biblia nos dice que esa noche cuando David huyó, se dirigió hacia el valle de Cedrón lamentándose mientras él iba. Y cuando me paré allí en ese lugar imaginando a David, me invadió una sensación única de la historia, porque han pasado poco más de 3.000 años desde que David fue ungido rey de Israel.

Recuerdo otra ocasión, muchos años después, que alguien me dijo, «RC, cuando vayas al cielo, aparte de tus familiares y seres queridos fallecidos ¿cuáles son las cinco personas que más te gustaría ver en el cielo, de la historia de la iglesia?»

No puedo recordar ahora mismo cuales cinco enumeré en esa ocasión, pero sé que uno de los cinco era David. Simplemente no puedo pasar por alto a David. Si alguna vez hubo un hombre renacentista antes del Renacimiento, sería David. Herbert Marcuse, un filósofo que revolucionó en el siglo XX cuyo libro más famoso se tituló «El hombre unidimensional».

Nunca este título se aplicaría a David, porque este era un hombre que tenía múltiples facetas, extremadamente complejo. Él era un conjunto desenfrenado de contradicciones que demostró el adagio de los que dicen que cuando era bueno, era muy, muy bueno, y cuando era malo, era terrible.

Entonces, vemos la grandeza de la humanidad manifestada en la vida de este hombre, así como las profundidades de la corrupción. Y esa es una de las razones, supongo, por las que me gusta David, porque es tan real.

Recuerdo que Kierkegaard una vez hizo la observación, «Mi queja no es que mi edad sea mala, sino que es insignificante; que carece de pasión». Él dijo: «Cada vez que me deprimo”, dijo, “vuelvo a las páginas del Antiguo Testamento, porque cuando leo la Biblia, allí’, dijo, “encuentro gente que miente, que mata, que engaña, que roba y comete adulterio».

Él dijo: «En una palabra, se trata de gente con pasiones igual que nosotros, no santos de papel o héroes de cartón». Y precisamente así era David. Nos quedamos la última vez con la aparición de la monarquía y el primer rey que fue Saúl.

Y vimos cómo Saúl empezó con un ascenso meteórico de esplendor, pero pronto degeneró en corrupción de todo tipo donde no solo fue invadido por la locura, por los celos y por la rabia contra David, sino que recurrió a la consulta de hechiceros, visitando a la adivina de Endor y cosas así.

Y Saúl, quien había sido muy distinguido como guerrero, finalmente, murió en batalla y tenemos el registro de eso en el primer capítulo de 2 Samuel. Y leemos del mensaje que le traen a David, que este hombre que había tratado de matarlo una y otra vez había sido herido en batalla.

Y leemos estas palabras en el versículo 17 del capítulo 1 de 2 Samuel: «David entonó esta elegía por Saúl y por su hijo Jonatán, y ordenó que enseñaran a los hijos de Judá el cántico del arco; he aquí, está escrito en el libro de Jaser.

Tu hermosura, oh Israel, ha perecido sobre tus montes. ¡Cómo han caído los valientes! No lo anunciéis en Gat, no lo proclaméis en las calles de Ascalón; para que no se regocijen las hijas de los filisteos, para que no se alegren las hijas de los incircuncisos.

Oh montes de Gilboa, no haya sobre vosotros rocío ni lluvia, ni campos de ofrendas; porque allí fue deshonrado el escudo de los valientes, el escudo de Saúl, no ungido con aceite. De la sangre de los muertos, de la grosura de los poderosos, el arco de Jonatán no volvía atrás, y la espada de Saúl no volvía vacía. Saúl y Jonatán, amados y amables en su vida, y en su muerte no fueron separados; más ligeros eran que águilas, más fuertes que leones.” “¡Cómo han caído los valientes, y perecido las armas de guerra!”

Esto, de un hombre que lo había perseguido sin descanso, que lo había tratado de matar, Incluso David, quien había tenido más de una oportunidad para matar a Saúl, se negó a poner su mano sobre él, porque Saúl era el rey y Saúl era el ungido del Señor.

Ahora David escribe una elegía por la muerte del rey. Bueno, como dije, la historia de David es una historia llena de contradicciones y complejidades. David era muchas cosas; en primer lugar, era un niño prodigio. Siempre me han fascinado las historias de los grandes músicos como Mozart y otros, que a una edad muy temprana alcanzaron niveles de logro tan notables en su campo y en su arte.

Pero David era solo un muchacho que había cuidado de las ovejas de su padre en los campos y las había defendido de leones y de osos, cuando lo vemos aparecer en la escena donde el pueblo de Israel ha sido acorralado por el campeón de los filisteos, Goliat.

Los ejércitos de Israel acampaban a un lado de un barranco, y los ejércitos de los filisteos, al otro, y cada día de la semana, semana tras semana, el campeón de los filisteos llegaba al valle y este gigante, Goliat, desafiaba a los ejércitos de Israel a que enviaran un campeón para que pudieran resolver su conflicto en un combate de hombre a hombre.

Pero no se encontró a nadie en todos los ejércitos de Israel que asumiera el desafío. Y el rey se sentó en su tienda y tembló hasta que Isaí envió a su hijo menor David al campamento para llevar algo de comida a sus hermanos mayores y asegurarse de que estuvieran alimentados.

Y este muchacho llega y ve a este gigante desafiando a Israel para que presente a un luchador que pelee contra él. Y él, en su idealismo juvenil, está completamente confundido por esto, ¡ustedes saben!

Él mira a su alrededor, ¿dónde están sus hermanos?, ¿dónde está el rey? ¿por qué no se presenta alguien? ¿no se supone que los soldados están para luchar por el honor y la defensa de su pueblo? Y David, no puede soportar que este filisteo no solo avergüence al pueblo de Israel, sino que se atreve a hacerlo con la arrogancia de burlarse del Dios de Israel.

Él va donde el rey, y le dice, «Déjame ir». El rey dijo: ‘Eres un muchacho, no puedo dejarte ir’. David dijo: ‘¿Por qué?’, ‘yo puedo contra este gigante’. Él dijo: ‘Dios me ha librado del león, Él me ha librado del oso. Déjame ir a la batalla’. Finalmente, ya que nadie más aceptaba el desafío, y Saúl estaba harto de escuchar estas burlas día tras día y semana tras semana, finalmente llamó al que llevaba su armadura y le pusieron a David esta enorme armadura, pero David no podía ni moverse con todo eso.

Y dijo: ‘Quítenme estas cosas. No puedo usar esto. No necesito armadura. Tomaré mi honda, y mis cinco piedras lisas y el Señor Dios de los ejércitos entregará este hombre en mis manos’.
Y David caminó hacia el valle de la muerte solo. Como un joven, no un joven contra un hombre, sino un joven contra un gigante. Y cuando Goliat vio que venía este muchacho, se enfureció, él se sintió insultado. Y dijo: «¿Qué? ¿Me tratas como un perro?»

David dijo: ‘Vengo en el nombre del Señor Dios de Israel’ jujujuju con la honda y la piedra golpeó al gigante en su sien y el gigante cayó muerto, y en ese momento, David corrió hasta allá y tomó la espada de Goliat y le cortó la cabeza y la sostuvo en alto la cabeza de Goliat.

Esto es material de los cuentos de hadas, pero está registrado aquí en la Escritura como historia seria. No es de extrañar que este joven se convirtiera de inmediato en un héroe para el pueblo de Israel. Este fue solo el inicio de las hazañas militares de David.

Podríamos discutir sobre quién fue el guerrero más grande en la historia del Antiguo Testamento. Algunos podrían votar por Josué, pero ciertamente en términos de leyendas militares y hazañas, nunca nadie superó a David.

Él fue el Napoleón Bonaparte, Julio César, Aníbal de Cártago, Alejandro Magno, todos ellos en un solo guerrero de su época. De hecho, si algo nos muestra la imagen de los primeros días de David es a un hombre que a veces llega a ser casi un bárbaro. A veces no se parece tanto un general respetado como Julio César, se parece más a Atila el Huno: un bárbaro.

Cuando se encuentra con esta banda itinerante de merodeadores cerca del Mar Muerto y en Siclag y cómo se enfrenta a ellos … es como un Robin Hood. Él mismo es un fugitivo de la ira de Saúl, y tiene a su alrededor un puñado de soldados improvisados y se convierte en un guerrillero merodeador que saquea y asalta; sanguinario, cruel, despiadado. Si leemos solo esta porción de la vida de David, uno se pregunta cómo la Biblia podría afirmar que este era un hombre conforme al corazón de Dios.

Sin embargo, además de ser un guerrero, y un bandido, descubrimos que también era un hombre extremadamente sensible, que tenía el espíritu y el corazón de un poeta y de un músico. David tendría que ser el poeta con laureles de Israel. Y el fruto de su producción literaria llega hasta nosotros en los salmos. No hay literatura en toda la Sagrada Escritura que revele una sensibilidad más profunda, que nos permita ver con claridad el alma de un hombre de Dios, que suspira por Dios como el ciervo anhela las corrientes de agua, como vemos en los poemas de David.

Y no sólo tenía este don literario, de la creatividad, sino que se distingue como un músico. De hecho, es tan competente como músico que este es el único lugar donde fue recibido en el palacio por el trastornado rey Saúl, porque cuando Saúl tenía sus ataques de depresión, melancolía y delirio, enviaría por David y David vendría a tocar su lira, y mientras tocaba, la música era tan hermosa que tranquilizaba al demonio enfurecido dentro de Saúl. David compuso canciones para la música de la vida religiosa de su época.

Pero además de ser un prodigio, un guerrero, un bandido, un poeta y un músico, quizá David es más recordado por ser el rey. De hecho, el símbolo supremo de la realeza en el Antiguo Testamento y qué rey que él era. A pesar de que su ascenso al trono fue a través de una ruta tortuosa, y hubo una fuerte resistencia por parte de las personas que seguían a Saúl y que buscaban que el reinado de Saúl fuese una dinastía a través de la herencia biológica, sin embargo, Dios había hablado a través de la obra de la unción de Samuel, que Samuel había ungido a David como rey, de modo que David era elección de Dios para ser rey de Israel.

Y finalmente, cuando pudo acabar con la guerra civil y llevar al pueblo a la unidad, su monarquía empezó a prosperar. Recuerdo que cuando estaba haciendo un doctorado en Holanda, en los años 60, y vivía en las afueras de Ámsterdam, e iba a la escuela en la ciudad allí, a los holandeses les gustaba hablar sobre el siglo XVII.

Quiero decir que parecía que nunca dejaban de hablar del siglo XVII y tenían a todos los guías turísticos de la casa de Rembrandt, y contaban las historias de la magnífica producción de arte que salió de ese pequeño país.

En un breve período de tiempo en el siglo XVII, este pequeño país que siempre era amenazado con ser cubierto por el mar, gobernó el mundo con comercio y con la fuerza del transporte marítimo. Por eso, los holandeses llaman a ese período su edad de oro.

Hubo una edad de oro en Grecia, una edad de oro en Roma, una edad de oro en Holanda, pero también hubo una edad de oro en esta pequeñísima nación que era una franja de tierra uniendo los tres continentes en el Medio Oriente.

La edad de oro de Israel fue durante la monarquía davídica. Pues David, cuando llegó al poder, conquistó todas las naciones alrededor de Israel que amenazaban su seguridad. Él extendió las fronteras por primera vez desde Dan hasta Beerseba. Instituyó el período de mayor prosperidad en su historia, y no solo fue un rey fuerte, y un rey benévolo, sino que fue un administrador extremadamente capaz, lo cual es muy inusual cuando tienes a estos luchadores poéticos y carismáticos. Era un diplomático maestro.

En realidad, fue una idea genial tomar esta ciudad recién conquistada, que había pertenecido a los jebuseos, y que después de haberla conquistado, en lugar de mover su capital al Norte o al Sur para satisfacer las partes que rivalizaban, el “Real Madrid y el Barcelona” de Israel, decidió situar su capital en un lugar nuevo, y estableció la sede de su gobierno, la sede de su monarquía, en Jerusalén. Jerusalén. Jerusalén, la ciudad de la paz, la llamó así.

Había sido llamada la ciudad de pan, y ahora esta ciudad se convierte en el símbolo de la presencia de Dios. Es en esta ciudad que se establecerá el templo. Es en esta ciudad a la que el redentor vendrá y será crucificado. Este es el monte de Sion. Esta es la ciudad que los judíos todavía dicen, todo el tiempo, «El otro año en Jerusalén».
Esta es la ciudad que es el pedazo de tierra más disputado en el mundo de hoy y llegó a tal lugar prominente bajo la monarquía de David. Me refiero a que él sería famoso en la historia secular por sus logros como rey en el mundo antiguo, incluso si no fuera tan importante en las Escrituras.

Pero creo que quizás, lo que más recordamos de David, fueron sus extraordinarias hazañas como pecador. Lo que sea que David hizo, lo hizo a lo grande. Él no bromeaba cuando se involucró con esta mujer, Betsabé. Se enamoró locamente, fue cegado por su deseo, rebajándose no solo al adulterio, sino que rebasa los límites y usa su poder de rey para colocar a uno de sus fieles soldados en el frente de batalla para asegurarse que quede expuesto al fuego enemigo y lo maten.

Eso es lo que hace con el marido de Betsabé. Y toma a Betsabé para sí mismo y la embaraza. Pero Dios envió a David el profeta Natán y Natán le contó una parábola inolvidable.
Él le dijo a David: ‘Había un hombre que en el reino era leal al rey. Era pobre y desamparado, pero tenía una oveja pequeña, una corderita que era una oveja hembra y él amaba a esta oveja. Permitió que la oveja viviera en su casa y comiera de su mesa. Su vida estaba dedicada a esta pequeña oveja. Y había otro agricultor en la tierra que tenía enormes rebaños de ovejas, y vio la belleza de esta pequeña corderita que pertenecía al hombre pobre y en su arrogancia él entró y robó la pequeña corderita del hombre pobre’.

Cuando David escuchó esa historia dijo: ‘No en mi reino. Encuentra quién es ese hombre’ y añadió, ‘y haré caer toda la ira de mi reino sobre él y se hará justicia al respecto’. En ese momento Natán pronuncia la declaración inmortal, «Tú eres ese hombre». Verás que la caída de David fue más violenta que la caída de Goliat, porque la suya era una caída espiritual.

En muchos sentidos, parecía que él estaba a punto de repetir la degeneración y corrupción que había manifestado el reinado de su predecesor Saúl. Pero la gran diferencia entre Saúl y David se encuentra en el arrepentimiento de David.

David se convierte, en el Antiguo Testamento, en el modelo supremo del despertar piadoso a la propia bancarrota espiritual y moral y la absoluta necesidad de confiar en la gracia de Dios y nada más para la salvación.

En esta ocasión la profundidad del arrepentimiento de David se manifiesta en el Salmo 51. Cada estudiante del Antiguo Testamento debe leer el Salmo 51 con mucho cuidado para tener una idea de lo que realmente significa estar desnudo ante un Dios santo y justo, y confiar en su misericordia y solo en su misericordia. Por eso, en ese sentido, David era un hombre conforme al corazón de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Un Corazón de Quietud

4/5 – ¿Por qué tienes tanto miedo?

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/por-que-tienes-tanto-miedo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss pregunta, ¿Qué es más grande, tu tormenta o tu Dios?

Nancy Leigh DeMoss: No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estés batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito un libro de texto que te ayude. No sé cuál sea tu tormenta, pero sé que Jesús lo sabe; Dios lo sabe. Y Él nos dice a nuestros corazones, “¿Porqué tienes tanto miedo? ¿Dónde está tu fe?” Bueno, mi fe a veces no es muy grande, pero déjame decirte una cosa, ¡mi Dios siempre es muy grande!

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy:  Estamos hablando de cómo tener un corazón en quietud, y una hermana que está presente en la grabación se me acercó durante el receso y me dijo, “Esto es exactamente lo que necesito el día de hoy. Mi casa está medio empacada,  todo está en cajas, y estamos preparándonos para mudarnos”. Si algún día te has encontrado en esta situación, es ahí donde necesitas un corazón en calma. En cada circunstancia y temporada de la vida. Estamos tentadas a inquietarnos, a tener nuestro corazón en crisis.

Pero estamos viendo un texto que nos anima a elegir, aun en medio de la tormenta, el tener un corazón en quietud: y es el  Salmo 131. Espero que lo estén leyendo, memorizando, meditando en él, y haciéndolo parte de sus vidas. El salmista dice,

Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron;    ni anduve en grandezas,    ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre. (RV 60)

Siempre me ha gustado leer las biografías de cristianos del pasado. Una de las razones es porque, al leer acerca de sus luchas y como ellos confiaron en Dios en medio de la tormenta, eso llena de valor mi propio corazón, y pienso, “caramba, Dios vino a su rescate. Sé, que ese Dios vendrá a mi rescate también”.

He estado leyendo un libro durante los pasados meses. Lo estoy sosteniendo en mi mano en este momento, mis radioescuchas no podrán verlo, pero ¡es un libro enorme! Tiene aproximadamente 750 páginas, creo, y con una letra chiquitita. Es un libro que  acaban de volver a publicar. Se trata de la autobiografía de George Mueller,  quien fue el fundador de los orfanatorios en Inglaterra donde en cierto momento estaban alimentando a más de 2,000 huérfanos cada día; alimentándolos, vistiéndolos, educándolos.

George Mueller sentía que, en su caso, Dios no quería que él le dijera a nadie acerca de las necesidades de su ministerio; el costo de mantener a estos huérfanos, porque él quería que la vida en esos orfanatorios fueran una demostración al mundo de la grandeza de Dios y de Su fidelidad y de Su poder.

Quiero leerte algunos extractos de cómo Dios capacitó a este hombre para que cultivara un corazón en quietud.

[Él dijo:] “No tengo ni un simple centavo en la mano para los huérfanos. En un día o dos muchas libras serán necesarias para cubrir las necesidades. Mis ojos están en el Señor.”

[Aquí hay otra cita:] “El Señor en Su sabiduría y amor, aún no ha mandado ayuda. De dónde ha de venir; no debe de ser mi preocupación. Creo en Dios que Él lo hará, en el tiempo exacto, Él mandará la ayuda.”

[Y en otra ocasión él dijo] “Nunca habíamos estado tan bajos de provisiones como ayer y hoy. Aún así mi alma da gracias al Señor, estuvo en perfecta paz tanto ayer como hoy.”  [¡Este es un hombre con un corazón tranquilo! Él dice:] “Mi corazón no está en angustia. Estoy seguro que, en la mejor manera y tiempo, Dios mandará ayuda.”

[Aquí hay otra historia:] “Durante los últimos dos días solo se produjo la vigésima parte de lo que se gastó.” [O sea que sus gastos fueron 20 veces más de lo que entró.] “Cuando pensé en la cantidad de lo que salió y de lo poco que entró, recordé las palabras en Isaías capítulo 26 versículo 4 “Confiad en el Señor para siempre, porque en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna.” Y mi corazón respondió: ”en Dios el Señor, tenemos una Roca eterna, en Él confiaré.” Minutos después recibí una carta de Canadá, [a miles de kilómetros de distancia] que contenía una cheque bancario por £81 libras, 9 chelines.” Así que Dios mandó lo que se necesitaba, en la medida que él puso su confianza en el Señor.

[En otra ocasión escribió:] “Mientras escribo esto, el salario de estos cinco días ha sido tan pequeño, que no cubriría ni la quinta parte de todos los gastos de estos cinco días; pero de nuevo, estoy esperando una gran cantidad de dinero.” Aquí vemos un hombre que siempre se mantuvo esperando que Dios hiciera lo que se necesitaba.

“Es una bendición indescriptible, en realidad, conocer a Dios, caminar en amistad con Él; el poder ser capaces de hablarle a Él acerca de todo, y transferirle todas nuestras preocupaciones y cargas. De esta manera tan feliz y bendecida, he podido caminar por 44 años y no puedo describir el gozo que viene con esta vida de santidad, bendecida, independientemente de las circunstancias, eventos políticos, dificultades económicas, amigos, muerte, etc. Siempre y cuando podamos descansar en Dios, tenemos todo lo que podamos necesitar.”

[En otra ocasión escribió estas palabras:] “Dios no me ha fallado en ningún momento.”

Déjame insertar algo aquí, y lo escribiría en mi propio diario, en mi propia autobiografía. Mientras miro hacia atrás, en mi caminar de 40 y tantos años con el Señor, más de 25 de ellos en servicio vocacional cristiano, bastantes años en el ministerio Aviva Nuestros Corazones; miro hacia atrás y digo, “Dios no me ha fallado en ningún momento”.

Él continúa diciendo en su nota en el diario,

Cuarenta años he probado Su fidelidad, en este trabajo. No tengo ansiedad ni preocupación alguna.

Ahora, leo esto, y lo encuentro maravilloso—de un hombre quien cuida y alimenta a aproximadamente 2,100 huérfanos,  en un momento dado, y que pueda decir. “No tengo ansiedad ni preocupación alguna.” Bueno,  no es que no haya tenido ansiedad y preocupación alrededor de él; es que nunca dejó que habitarán en su corazón. Nunca hizo suyas esas ansiedades y preocupaciones.

La fe en Dios es lo que me permite transferir toda mi carga a Él; ya que tengo cientos de necesidades, aparte de las que tienen que ver con dinero. A cada momento veo a Dios siendo mi ayudador, mientras yo pongo mi confianza en Él, y le oro con una simplicidad de un niño, acerca de todo.

Y él en verdad así lo hizo. Al tú leer las 700 páginas de su diario, lo encuentras página tras página tras página diciendo, “Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello. Tenemos esta necesidad, así que oramos por ello”. Él oraba por todo.

Después él dice,

“Anímense, queridos compañeros, a tomar este camino tan bendecido y verán la paz y el gozo que produce.”

[Bueno, una nota más de su diario.] “¿Qué podríamos hacer ahora, querido lector, bajo estas circunstancias, cuando todo el dinero para los objetos arriba mencionados se había esfumado? Había ocasiones donde el ministerio no tenía ningún apoyo económico. [¿Qué debían hacer? Él contestó de la siguiente manera,] hacemos lo que hemos venido haciendo por 47 años, esto es, esperamos continuamente en Dios. Bajo cada prueba y cada dificultad, encontramos que la oración y la fe son nuestro remedio universal.

Fue verdad para George Mueller más de 150 años atrás. También es verdad para ti y para mi hoy día. Espera continuamente en Dios.  Bajo cada prueba y para cada dificultad, la fe y la oración son el remedio universal.

Bueno, George Mueller experimentó esto. David lo experimentó; estamos leyendo acerca de su experiencia en los Salmos. Jesús también lo experimentó cuando estuvo en la tierra.

Mientras me  preparaba para esta serie, pensé en este pasaje de Marcos capítulo 4 donde Jesús le dice a Sus discípulos. “Subamos a la barca y pasemos al otro lado del mar de Galilea.” Dejaron a la multitud, se subieron la barca.

En los versículos 37-38 dice, “Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal.” Ahora, ¿cómo pudo Jesús dormir durante la tormenta? Creo que es porque Él conocía bien Salmo el 107. Sabía que Dios estaba en control. El Salmo 107:25 dice, “Él [Dios] habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar.”

Dios es Quien hizo que las olas se levantaran e hizo la tormenta. Pero fue Él Quien también, como dice el versículo 29. “Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.” Dios causa la tormenta; pero Dios también la calma. Jesús lo sabía, y es por eso que Él podía tener un corazón en quietud.

Los discípulos, en cambio, no tenían un corazón tranquilo. Marcos capítulo 4 versículo 38 dice, “entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” Jesús estaba dormido, Su cabeza sobre un cabezal, descansando. Él tiene un corazón tranquilo porque Él sabe que Dios está en control. Los discípulos están intranquilos. Están alarmados. Están ansiosos y agitados. Y creen que a Dios no  le importa que perezcan.

Bueno pues, en los versículos 39-40 vemos, “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.  Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”

No sé cuál sea tu tormenta el día de hoy. No sé cuál sea tu dificultad económica. Si estás en un proceso de cambio. Quizás estás batallando con un hijo acerca del cual no se ha escrito aún un libro que te ayude. Estás enfrentando el vaivén quizás en la bolsa de valores, o es una situación de empleo de tu esposo o una situación laboral.

No sé cual sea la carga. Puede que hayas acabado de enterrar a alguien a quien amabas mucho, o puedes estar viviendo los últimos días de alguien a quien amas mucho. No sé cuál sea tu tormenta en el día de hoy, pero sé que Jesús la conoce. Dios sabe, y Él le dice a nuestros corazones, ¿Por qué tienes miedo? ¿Dónde está tu fe?”

Bueno, mi fe a veces no es tan grande, pero una cosa sí te digo, ¡Mi Dios es siempre muy grande! Él es el Dios de George Mueller; el Dios de David; fue Dios de Jesús; Él es mi Dios, y Él es tu Dios.

Pandita Ramabai era una mujer la India del siglo XIX quien rescato niños maltratados y no deseados y les dio un hogar. Ella dijo, “La vida consagrada a Dios no tiene nada que temer, nada que perder ni nada de qué lamentarse.”

Así que déjame leerte este salmo de nuevo, el cual se titula en una versión, “Simple confianza en el Señor”. Ese es el fundamento de todo. Es así como obtienes un corazón en quietud.

El salmista dice,

“Señor, mi corazón no es soberbio, ni mis ojos altivos; [esto es un corazón humilde. Después está el corazón simple:] no ando tras las grandezas, ni en cosas demasiado difíciles para mí;[después versículo dos, el corazón tranquilo:] sino que he calmado y acallado mi alma; como niño destetado en el regazo de su madre, como niño destetado reposa en mí mi alma.[ Después, versículo tres—llegaremos a eso en unos momentos—el corazón confiado:] Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre” Salmo 131

Compartí anteriormente en esta serie que he estado leyendo un librito escrito por David Powlison acerca del estrés, el cual es, de hecho, una exposición del Salmo 131. En ese pequeño libro, que ha sido de gran aliento para mi, el Dr. Powlison escribe de nuevo el salmo de una manera opuesta. Si no tenemos un corazón tranquilo, es así como leería este salmo. En lugar de dirigirte al Señor, decimos “Yo misma”. Estamos centradas en nosotras mismas, en lugar de enfocadas en el Señor.

“Yo misma,

Mi corazón es orgulloso,

Y mis ojos son altivos (veo a los demás como a menos),

Y persigo grandezas demasiado difíciles para mí.

Así que por supuesto mi alma está inquieta y llena de ruido; es lo que viene naturalmente.

Como a un bebé hambriento quejándose en las faldas de su madre.

Como un infante hambriento, estoy intranquila con mis demandas y mis preocupaciones.

Pongo mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo.

Según el Dr. David Powlison. Fue muy útil para mi, el ver que si no estoy viviendo conforme Salmo 131, comportándome y tranquilizando mi corazón y confiando en el Señor, entonces voy a tener un corazón orgulloso. Voy a estar persiguiendo cosas que están fuera de mi alcance. Mi corazón estará inquieto y alborotado por dentro. Estaré llena de inquietud por dentro por mis demandas y por mis preocupaciones. Y estaré colocando mis esperanzas en cualquier cosa todo el tiempo en lugar de confiar en el Señor.

Me recuerda el pasaje en Isaías capítulo 57 en los versículos 20-21 donde la Escritura dice: “Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. ‘No hay paz’ —dice mi Dios— ‘para los impíos’.”  Algunos de nuestros corazones lucen así, ¿no es así? Agitados en la tempestad, no pueden estar quietos arrojando cieno y lodo. No hay paz porque nuestros corazones no son puros, ni están en calma delante del Señor.

Llegamos al versículo que es el fundamento de todo el salmo. “Espera, oh Israel, en el Señor, desde ahora y para siempre.” Este es un corazón confiado. Y te darás cuenta que este versículo está dirigido al pueblo de Dios, a Israel. Espera, Israel, en el Señor.

Pero no es solo para Israel. Es para mi. Tengo que poner mi nombre en ese versículo. Espera, Nancy, en el Señor. Tú pon tu nombre allí. Tu esperanza ha de estar en el Señor desde ahora y para siempre. Veo en este versículo una invitación, pero también una orden al mismo tiempo. Se me invita, se me exhorta a esperar en el Señor. Es una invitación. Pero también es una directriz. Espera en el Señor. No esperes en nadie más. Espera en Él.

Así que nos preguntamos, “¿Cuál es la manera de obtener quietud de corazón?” La manera es esperar en el Señor, poner toda tu confianza en Él,  apoyarte en Él. No puedo solo decirme a mi misma, “No voy a preocuparme más”, ¿no sería esto fantástico? Poder decir, “nunca más estaré ansiosa, ni tensa, ni estaré hiperventilando.”

No puedes esperar decir estas cosas y nunca más sentirte preocupada. Tenemos que deshacernos de esa inclinación, de esa tendencia a preocuparnos; pero para esto debemos sustituir la inclinación. La confianza en el Señor es lo que reemplaza la preocupación.

Así que en lugar de decir, “Ya no estaré ansiosa; no me voy a preocupar; no voy a tener esos pensamientos inquietantes en mi mente”—porque ahí te metes en otro remolino—mejor, cambia de enfoque. Confía en Dios. La confianza en el Señor reemplazará la confianza que tienes en tus circunstancias y  en las demás personas que buscas para encontrar satisfacción.

Así que, espera en el Señor vs cualquier otra cosa que estés buscando o esperando para devengar satisfacción. ¿Qué estás buscando para hacerte feliz, qué estás buscando para estar tranquila? Deja a un lado esas cosas. Deja a un lado esa confianza en esas cosas y espera en el Señor. La palabra esperar es una palabra activa.  A veces creo que la usamos más en un sentido más pasivo. Como por ejemplo, “espero que el clima mejore”, o “espero que mis hijos crezcan rápido”

Pero esta palabra en el lenguaje hebreo es una palabra activa. Significa el “esperar, ser paciente, permanecer, permanecer en algo, confiar en algo. Es una “esperanza activa, descansar, apoyarnos, esperar”.

Estoy pensando en ese viejo himno,  “Descansando en los brazos eternos,” poniendo mi confianza en Él. Le dije a alguien con quien estaba conversando el otro día, “El gobierno de este mundo está en Sus hombros.” Eso viene del libro de Isaías. ¿No crees que si los hombros de Dios son lo suficientemente grandes para cargar con el gobierno del mundo entero, que sus hombros no serán suficientemente grandes como para cargar con tus preocupaciones, con tus cargas? Espera en el Señor.  Echa tu carga sobre Él.

Una mujer me dijo el otro día mientras charlábamos y  mientras compartía algunos pensamientos de ansiedad dentro de ella conmigo, algunas  circunstancias que estaba enfrentando, “¿Cómo me deshago de esta ansiedad? Estoy enojada. Estoy desanimada. Estoy ansiosa. Sé que lo estoy.” Lo podía ver en su cara. Lo podía ver en sus lágrimas. Lo podía escuchar en su voz. Ella dijo, “¿Cómo me deshago de esto? Le dije, “Espera en el Señor.”

Isaías capítulo 26 versículo 3 dice: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía.” Espera en el Señor. Eso es lo que dice Filipenses capítulo 4: piensa en las cosas que son puras, amables, buenas y verdaderas, para que la paz de Dios guarde tu corazón y tu mente, y te mantenga descansando calladamente en Cristo Jesús (versículo 8 parafraseado)

Lo que tienes que hacer es quitar los ojos del problema y ponerlos en el Señor. Yo le dije a esta mujer, “Ve al Salmo 131.” Le he estado diciendo a mucha gente esto recientemente. No sé cuál es tu circunstancia. Ve al Salmo 131. Memorízalo. Medita en él. Sigue repitiéndoselo al Señor.

Y no solo ese pasaje, pero otros pasajes también. Cántaselos al Señor. Canta himnos. Canta salmos. Canta canciones espirituales. Estas cosas me ayudan cuando mi corazón está apesadumbrado. Y cuida en lo que te estás apoyando, en lo que estás buscando para saciar tus necesidades.

Charles Spurgeon dijo acerca de este pasaje, “ Recuerda que donde esté tu tesoro allí estará tu corazón. Si ese tesoro es removido, tu corazón va a sentir dolor”. Porque estás apoyándote o dependiendo de otras cosas que no es el Señor. Él dijo, “El hombre que depende solamente de Dios y cuya esperanza está en Él, no tiene ni siquiera la mitad de problemas que aquél que tiene su apoyo y su dependencia aquí y allá, ¡y otros 50 lugares más! Cada apoyo terrenal será la causa o el motivo de angustia en un momento u otro”.

Y podrás preguntar, ¿qué son los apoyos terrenales?

Pudieras estar tratando de satisfacer tus necesidades con tu esposo.

Pudiera ser tu hijo(a).

Pudiera ser tu trabajo.

Pudieran ser las compras.

Pudiera ser la comida.

Pudieran ser los amigos.

Cualquier cosa en la que te estés apoyando, lo que sea que estés buscando para que llene las necesidades más profundas de tu corazón—eso será ocasión de angustia en algún momento u otro; a menos que estés apoyándote en el Señor. Él nunca te fallará. Nunca te angustiará. Nunca te quedará mal.

Hemos estado viendo el Salmo 131, y quiero que vayamos atrás para ver el salmo anterior. Estos en realidad son como salmos gemelos. Vamos a cerrar viendo el Salmo 130, el cual solo  amplía más acerca de esperar en el Señor. Tú cumples a plenitud el versículo 3 del Salmo 131, esperando en el Señor, cuando vives lo que dice el Salmo 130.

“Desde lo más profundo, oh Señor, he clamado a ti. ¡Señor, oye mi voz! Estén atentos tus oídos a la voz de mis súplicas. Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer? Pero en ti hay perdón, para que seas temido  Espero en el Señor; en Él espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza. Mi alma espera al Señor más que los centinelas a la mañana; sí, más que los centinelas a la mañana.”

Esa es la imagen del vigilante nocturno que está en el medio del turno de la noche, y trata de tener los ojos abiertos, tratando de mantenerse despierto hasta el final de ese turno. Él está viendo la primera luz del amanecer. O como la madre en medio de la noche con un bebé llorando. Ella está a la espera de que llegue la mañana. Así es como mi alma aguarda al Señor.

Oh Israel, espera en el Señor, porque en el Señor hay misericordia, y en Él hay abundante redención; Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades.

Leslie: ¿Estás intensa y desesperadamente apoyándote en el Señor? Nancy Leigh DeMoss nos ha estado mostrando cómo luce la vida dependiente. Su mensaje es parte de la serie Un corazón en quietud.

Si te perdiste de los mensajes anteriores de esta serie, puedes escucharlos al visitar www.Avivanuestroscorazones.com

Esperamos que esta serie te ayude a anclar tu corazón en la Palabra de Dios.

Cuando pasas tiempo con el Señor en oración y en Su Palabra, es como si estuvieras guardando reservas en la alacena para tiempo de crisis. Entérate por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones. Aquí está Nancy para cerrar la sesión en oración.

Nancy: Señor, Gracias porque puedes ser confiado. Gracias porque Tú nunca nos fallarás. La mano humana siempre nos fallará. Cualquier cosa, o quien sea que busquemos que no seas Tú, nos fallará. Pero Tú, Señor, Tú eres fiel. Podemos depender de Ti. Podemos descansar en Ti.  Tú eres todo lo que necesitamos, Señor. Tú eres pan y agua y vida y aire, y todo lo que necesitamos está en Ti. Así que, Señor, ayúdanos a esperar en ti, a tener nuestra esperanza en Ti, a apoyarnos en Ti, a fijar nuestros ojos en Ti, a confiar en Ti, este día y cada día, para siempre. Oro esto en nombre de Jesús. Amén

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Quietas en el mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 81 – Salmo 46

Dosis: Paz y Salvación

Quietas en el mejor refugio

“Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.” (Salmo 46:1–3)

Este Salmo celebra una gran victoria. Una salvación impresionante, tal vez la que narra el profeta Isaías frente al imperio asirio, o aquel acontecimiento registrado en el libro de segunda de Crónicas capítulo 20 frente a los moabitas, edomitas y amonitas. En ambos casos, Dios liberó milagrosamente a su pueblo.

Aquí se describe a Dios como nuestra fortaleza, en quien encontramos amparo y ayuda en tiempos de angustia. Las imágenes que utilizan el salmista para expresar el poder de Dios son impresionantes: montes que tiemblan y se hunden en el fondo del mar, la furia de las olas que amenazan con inundar la tierra., ¡Una conmoción de la naturaleza! Sugiere que en medio del caos ¡podemos seguir confiando en un Dios que es nuestro refugio!

Frente a las aguas turbulentas que amenazan, el salmista describe un río saludable para el alma: “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, la santa habitación del Altísimo.” No sabemos si este río es real o figurativo, pero no podemos evitar recordar las palabras del Señor Jesús cuando dijo: “El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”210 Y aquellas otras: “De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.” ¿Bebiste ya de este manantial de vida eterna? ¿Aún tienes sed?

El salmista está seguro que su ciudad no caerá frente a los enemigos, porque Dios está en medio de ella: “Dios está en ella, la ciudad no caerá; al rayar el alba Dios le brindará su ayuda. Se agitan las naciones, se tambalean los reinos; Dios deja oír su voz, y la tierra se derrumba. El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.” ¡Otra gran enseñanza para nosotras! Podemos confiar en Dios como nuestro refugio, porque ´”El está en medio de nosotras”. ¿Reina en nuestro corazón? ¿Reina en nuestro hogar? Recordemos que uno de sus nombres significa “Dios con nosotros”.213

El salmista sigue celebrando los prodigios del Señor: “Vengan y vean los portentos del SEÑOR… Ha puesto fin a las guerras en todos los confines de la tierra, ha quebrado los arcos, ha destrozado las lanzas, ha arrojado los carros al fuego.” Para finalmente darnos la clave de la victoria: “«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra!» El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.”215

Oración: Señor enséñame a quedarme quieta para ver tu obrar poderoso en mis batallas personales. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 96). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una marca en la frente

Jueves 21 Noviembre

(Dios dijo:) Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Isaías 43:25

Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.

Romanos 4:8

Una marca en la frente

http://labuenasemilla.net/20191121

Hace algunos años, en el estado de Pendjab, en India, los policías arrestaron a cuatro mujeres por haber robado objetos pertenecientes a una turista extranjera. Durante su detención provisional, les tatuaron en la frente la palabra «pick-pocket» en pendjabi.

Podríamos preguntarnos en qué se convertiría el mundo si esta práctica se generalizara y si todos, hombres y mujeres, llevaran en su frente la marca indeleble de sus faltas: mentiroso, tramposo, ladrón… ¿La vida sería posible aún? ¡Cuántos hogares destrozados y relaciones rotas!

Cuando los fariseos llevaron a Jesús una mujer que había sido sorprendida en el acto mismo de adulterio, ¿qué les dijo Jesús? “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella” (Juan 8:7). Jesús reconoció la culpabilidad de esta mujer y la legitimidad del castigo, pero negó a los hombres el derecho de aplicarlo. Solo él podía condenarla, porque él no tenía pecado. Y dijo a esa mujer: “Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8:11).

Los hombres, por muy culpables que ellos mismos sean, fácilmente denuncian y condenan el mal en los demás. Pero Dios muestra el mal que hay en el corazón de los hombres para que lo confiesen y se arrepientan, antes de que llegue el día del juicio. Así reciben el perdón de Dios creyendo en el sacrificio de su Hijo Jesucristo, quien llevó nuestros pecados en la cruz…“Habéis sido lavados… santificados… justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).

Job 25-27 – Hebreos 10:19-39 – Salmo 130 – Proverbios 28:7-8

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