Los cesacionistas y continuistas somos hermanos
Palabra de Vida AlmerĆa

Will Graham
AndrƩs Birch: Los cesacionistas y continuistas somos hermanos
Decimos que no nos gustan las etiquetas, pero acabamos usÔndolas, aunque sea solo con ciertas personas de confianza, porque ”¿quién va a usar veinte palabras si con una sola vale?!
El tĆ©rmino Ā«continuistaĀ» sĆ estĆ” en el Diccionario de la lengua espaƱola, pero con otro significado; pero el tĆ©rmino Ā«cesacionistaĀ» no estĆ”, con ningĆŗn significado. Pero para un nĆŗmero creciente de cristianos Ā«teológicamente despiertosĀ», los dos tĆ©rminos sirven para dividir a los cristianos protestantes, evangĆ©licos e incluso reformados entre los que creen que todos los dones del EspĆritu Santo mencionados en el Nuevo Testamento son para todo el perĆodo entre PentecostĆ©s y la (segunda) venida del SeƱor y los que creen que algunos de esos dones, sobre todo los que en el primer siglo estuvieron especialmente relacionados con los apóstoles, Ā«cesaronĀ» ā o sea, fueron retirados por el SeƱor ā cuando ya no habĆa apóstoles, a partir de la muerte del apóstol Juan. Y asĆ tenemos hoy creyentes e iglesias que son Ā«continuistasĀ» y otros que son Ā«cesacionistasĀ».
Sin entrar en detalles, se trata de dos posturas muy distintas, y con implicaciones prĆ”cticas bastante importantes. Pero el propósito del presente artĆculo es, en vez de resaltar las innegables diferencias que hay entre Ā«continuistasĀ» y Ā«cesacionistasĀ», subrayar el sorprendente grado de consenso que existe entre Ā«continuistasĀ» y Ā«cesacionistasĀ» centrados en el evangelio.
1. Todos creemos en la autoridad de la Biblia
Para todos los verdaderos creyentes y para todas las verdaderas iglesias, la Biblia es la autoridad suprema; ella siempre tiene la Ćŗltima palabra. «”A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecidoĀ» (Is. 8:20). Los bereanos Ā«eran mĆ”s noblesā¦, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriƱando cada dĆa las Escrituras para ver si estas cosas eran asĆĀ» (Hch. 17:11). Ā”Hasta las palabras de un apóstol (Pablo) fueron sometidas a la prueba de las Escrituras!
Aunque, en la prÔctica, es posible ser o «continuista» o «cesacionista» y no someterse a la autoridad de la Biblia, ninguna de las dos posturas es incompatible con un sometimiento a esa autoridad, y, en mi experiencia, todos los buenos «continuistas» y «cesacionistas» afirman y demuestran su compromiso con la autoridad de la Biblia.
2. Todos creemos en la suficiencia de la Biblia
La suficiencia de la Biblia significa que la Biblia sola es suficiente para revelar la verdad acerca de Dios y acerca del ser humano, para revelar todo lo que el ser humano necesita saber para poder ser salvado, y para revelar todo lo necesario para que las personas salvas puedan vivir sus vidas para la gloria de Dios. Para todo eso no hace falta ninguna otra fuente de revelación; la Biblia sola es (mÔs que) suficiente.
Aunque algunos (tal vez muchos) Ā«continuistasĀ» demuestren, tanto por sus declaraciones como por sus hechos, no creer en la suficiencia de la Biblia, la culpa no la tiene la postura Ā«continuistaĀ» en sĆ ā es una postura compatible con un total compromiso con la suficiencia de la Biblia. Es posible creer que Dios puede hablar por medio de diferentes Ā«palabrasĀ» hoy, sin considerar esas Ā«palabrasĀ» necesarias en un sentido que socave la suficiencia de la Biblia.
3. Todos creemos en la soberanĆa de Dios
La soberanĆa de Dios significa que Dios, como Rey sobre todas las cosas, como el que estĆ” sobre el trono del universo, reina y gobierna sobre todos los seres, sobre todas las cosas y sobre todo lo que pasa, y que no hay nada que estĆ© fuera de su control absoluto.
Me imagino que hay tanto Ā«continuistasĀ» como Ā«cesacionistasĀ» que no creen en la soberanĆa de Dios en ese sentido, pero, si es asĆ, no creo que se deba a ninguna de las dos posturas como tales, sino a otro tipo de razones, como un excesivo Ć©nfasis en el libre albedrĆo del ser humano, etc.
A veces los Ā«cesacionistasĀ» acusan a los Ā«continuistasĀ» de no creer en la soberanĆa de Dios por insistir en que Dios siempre tiene que actuar de la misma manera. Y a veces los Ā«continuistasĀ» acusan a los Ā«cesacionistasĀ» de no creer en la soberanĆa de Dios por descartar la posibilidad de Ā«palabras de Dios directasĀ» hoy. Puede haber algo de verdad en ambas acusaciones, pero, insisto, no hay ninguna incompatibilidad necesaria entre ninguna de las dos posturas y la soberanĆa de Dios.
4. Todos creemos en un Dios que hace milagros
Existe una especie de «leyenda negra» por ahà de que los «cesacionistas» son los que no creen en milagros. Pero, curiosamente, ”aún no he conocido a ningún «cesacionista» que crea en un Dios que no puede hacer milagros!
Claro, depende cómo se define el término «milagro». La concepción de un bebé parece un milagro, ¿verdad? Y hablamos de haber sido salvados de un accidente «por milagro». Y, como creyentes, sabemos que el mayor milagro de todos es el milagro de la salvación de un pecador. Pero, técnicamente, un milagro es un acontecimiento sobrenatural. En ese sentido, la concepción de un bebé (normal) no es un milagro, pero la de nuestro Señor Jesucristo sà que lo fue.
Ahora, en cuanto al tema que nos ocupa, no creo que nadie esté cuestionando el poder de Dios para hacer milagros hoy, sino mÔs bien si los quiere hacer o no, hasta qué punto los hace y hasta qué punto son milagros todos los que se dice que lo son. Pero es un error diferenciar entre «continuistas» y «cesacionistas» como los que creen en milagros y los que no.
5. Todos creemos en un Dios que sana
Es probable que haya mÔs «continuistas» que «cesacionistas» que creen en la continuación hoy de «dones de sanidades» (1 Co. 12:9), pero, creo que aquà también hay un importante consenso entre los hermanos de ambas posturas:
(1) Quien sana es Dios.
(2) Ćl puede sanar con o sin medios naturales.
(3) Dios puede sanar con o sin la imposición de manos, la unción con aceite, etc.
(4) Dios contesta nuestras oraciones por las personas enfermas ā a veces sanĆ”ndolas, otras veces de otra manera.
(5) La sanidad mĆ”s importante es la sanidad espiritual ā o sea, Ā”la salvación!
6. Todos creemos en el EspĆritu Santo
Otra Ā«leyenda negraĀ» es que durante muchos siglos el EspĆritu Santo fue la persona olvidada de la Santa Trinidad; que el EspĆritu Santo fue Ā«recuperadoĀ» a principios del siglo 20; y que, hablando en general, los Ā«continuistasĀ» le dan mĆ”s importancia al EspĆritu Santo que los Ā«cesacionistasĀ».
Sobre este punto dirƩ lo siguiente:
(1) Es muy probable que a lo largo de los veinte siglos del cristianismo muchos creyentes y muchas iglesias no le hayan dado al EspĆritu Santo la atención y la importancia que se merece.
(2) Por otra parte, ha habido grandes teólogos y pensadores Ā«cesacionistasĀ» que han hablado y escrito muchĆsimo sobre el EspĆritu Santo ā para dar solo dos ejemplos: el reformador Juan Calvino era conocido como Ā«el teólogo del EspĆritu SantoĀ»; y Ā«el prĆncipe de los puritanosĀ», John Owen, escribió mĆ”s de mil pĆ”ginas sobre el EspĆritu Santo.
(3) La teologĆa del EspĆritu Santo es mucho mĆ”s amplia que solamente el bautismo en el EspĆritu Santo y los dones del EspĆritu Santo, y muchos creyentes e iglesias parecen tener una idea bastante pobre del maravilloso EspĆritu Santo.
A pesar de las diferencias de interpretación de la Biblia entre Ā«continuistasĀ» y cesacionistasĀ» ā y sin pretender quitarle importancia a esas diferencias ā tanto los unos como los otros creen en el EspĆritu Santo.
7. Todos creemos en la necesidad del EspĆritu Santo
El EspĆritu Santo es Creador, junto con el Padre y el Hijo. El EspĆritu Santo es el que regenera a los espiritualmente muertos. El EspĆritu Santo es el que santifica, guĆa, capacita y llena a los creyentes. El EspĆritu Santo es el que vivifica los huesos secos. Ā”Nadie puede ser salvo sin el EspĆritu Santo! Ā”NingĆŗn creyente puede crecer espiritualmente sin el EspĆritu Santo! Ā”Ninguna iglesia puede funcionar ā o existir ā sin el EspĆritu Santo! Y una de las mayores necesidades hoy, tanto dentro como fuera de la Iglesia, es precisamente un gran derramamiento del EspĆritu Santo. Y creo que todo esto lo firmarĆan por igual tanto Ā«continuistasĀ» como Ā«cesacionistasĀ» ā por lo menos los que yo conozco.
8. Todos creemos en los dones del EspĆritu Santo
Es evidente que existen diferencias entre Ā«continuistasĀ» y Ā«cesacionistasĀ» sobre el tema de los dones del EspĆritu Santo. Creo que la principal diferencia tiene que ver con el propósito de Dios para algunos de los dones del EspĆritu Santo ā si Ćl los dio solo para la era apostólica o para todo el tiempo hasta la venida del SeƱor. Y no tiene que ver tanto con el carĆ”cter sobrenatural de algunos de los dones, sino mĆ”s bien con los dones de revelación, como la profecĆa, el don de lenguas con interpretación y otras Ā«palabras del SeƱorĀ» mĆ”s o menos directas.
Pero aun los «continuistas» no estÔn diciendo que todo lo que se presenta como «palabra del Señor» lo sea; hay que ejercer el don del discernimiento, juzgar cada manifestación a la luz de la Biblia y separar lo bueno de lo malo.
No pretendo minimizar las diferencias entre las dos posturas, pero quizƔs en la prƔctica el abismo entre las dos no sea tan grande como a veces parece.
9. Todos creemos en el orden en la iglesia
Creo que todos los que amamos la Palabra de Dios y el evangelio lamentamos todas las manifestaciones que se estĆ”n dando de una casi total falta de orden en segĆŗn quĆ© iglesias y lugares. Creemos en el dicho de Pablo de hacer todo Ā«decentemente y con ordenĀ» (1 Co. 14:40). El caos no honra al Dios de orden. Pero no serĆa justo ā serĆa una caricatura ā equiparar la postura Ā«continuistaĀ» con el desorden ā no tiene por quĆ© ser asĆ. HabĆa una serie de desórdenes en Corinto, pero el remedio que propuso el apóstol Pablo no era el desuso de ninguno de los dones, sino el uso correcto de todos ellos.
En esto tambiĆ©n hay un consenso entre Ā«continuistasĀ» y Ā«cesacionistasĀ»: creemos en el orden; creemos que no es suficiente tener la postura correcta; la prĆ”ctica tambiĆ©n tiene que ser bĆblica y correcta.
Conclusión
Nos ha tocado vivir un tiempo emocionante. SĆ, estĆ”n pasando cosas preocupantes, poco bĆblicas y que no honran al SeƱor. Pero, por otra parte, el SeƱor estĆ” obrando, la Iglesia se estĆ” reformando, el evangelio de Cristo se estĆ” predicando y se estĆ” extendiendo una preciosa comunión y colaboración entre iglesias y creyentes igualmente comprometidos con el SeƱor, con su Palabra y con el evangelio.
Sin duda, SatanÔs intentarÔ dividirnos. ¿Cómo? Pues, aprovechÔndose de nuestras diferencias secundarias para sembrar malentendidos, caricaturas, ofensas y divisiones. ”No serÔ la primera vez! ¿Qué debemos hacer?
(1) Ser humildes.
(2) Considerar a nuestros hermanos mejores que nosotros mismos.
(3) Comprometernos a orar mƔs los unos por los otros.
(4) Ayudarnos los unos a los otros a crecer en nuestro conocimiento de la Palabra y exhortarnos los unos a los otros a traducir ese conocimiento en un carƔcter verdaderamente cristiano.
(5) Saber mantener lo principal como lo principal y lo secundario como lo secundario.
(6) Aprovechar las percepciones de otros hermanos para corregir nuestros propios desequilibrios (”que todos los tenemos!).
(7) Hacer un pacto entre nosotros, sobre la baseĀ del verdadero evangelio de Cristo, para seguir luchando juntos por el evangelio.
ArtĆculo publicado con el permiso del autor.
AndrƩs Birch sirve como pastor en la Iglesia Reformada Bautista (Palma de Mallorca).
Pastor Will Graham
Casado con Ćgota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangĆ©lico, profesor y blogger en la cuidad espaƱola de AlmerĆa (ubicada en el extremo sureste de la penĆnsula).
Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital y Evangelical Focus y colabora con Unión BĆblica, Coalición por el Evangelio y Pasión por el Evangelio.
”Bienvenidos a su pÔgina oficial!
Soli Deo gloria.





