Un cristianismo consistente

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Serie: La ética cristiana

Un cristianismo consistente
Por Jim E. Kim

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

on frecuencia, en la Biblia se trata el tema de la hipocresía pero rara vez se menciona de manera diplomática. Originalmente designaba a un actor actuando con una máscara pero luego la palabra adquirió la connotación negativa de una inconsistencia entre lo que uno cree y cómo actúa. Esta inconsistencia se puede entender de dos maneras. Algunas inconsistencias son pretensiones de justicia propia, actuando como si uno fuera justo y virtuoso de manera exterior, mientras se carece de convicción interior. Hay muchos ejemplos de esto en los Evangelios. Jesús criticó deliberadamente a muchos que estaban más interesados ​​en la alabanza pública por sus actos religiosos de orar, ayunar y dar limosna (Mt 6:2516), aquellos que condenaban los pecados de otros mientras ignoraban los suyos propios (7:5) y aquellos que adoraban de labios y externamente pero sin sinceridad (15:8-9). Jesús llamó la atención sobre la hipocresía de muchos líderes religiosos de Su tiempo comparándolos con vasos y platos que están limpios por fuera mientras permanecen sucios en su interior, y con «sepulcros blanqueados», como algo hermoso por fuera que cubre la muerte por dentro (23:25-28). Esta inconsistencia —pretensión espiritual externa o falsa espiritualidad— es la descripción más común de hipocresía.

Pero la hipocresía también puede referirse a una inconsistencia de otro tipo: pretender no tener convicciones internas cuando ejercitarlas es inconveniente o difícil. En Gálatas 2, Pablo relata una interacción importante que tuvo con Pedro y Bernabé (vv. 11-14). Cuando Pedro se unió a Pablo en Antioquía, inicialmente disfrutó de la compañía y hermandad de los cristianos gentiles sin vacilar ni dudar. Esto es totalmente consistente con la creciente comprensión de Pedro del mensaje del evangelio, que rompe las tradiciones y distinciones que separaban a los judíos de los gentiles (ver Hch 10-11). Sin embargo, cuando llegaron otros llamados «los de la circuncisión», que mantenían las distinciones tradicionales entre judíos y gentiles, Pedro «empezó a retraerse y apartarse» (Gal 2:12). ¿Por qué? Por su temor a los hombres. Cuando Bernabé y muchos otros judíos comenzaron a seguir a Pedro, Pablo se enfrentó a Pedro y lo reprendió por su hipocresía (v. 13). Pedro debió haberlo sabido. Aunque realmente creía en el poder del evangelio para derribar las barreras humanas, siguió las costumbres de los hombres por temor al juicio de ellos. Sus acciones externas eran incompatibles con sus convicciones internas.

Si somos honestos, luchamos contra ambas formas de inconsistencia. En la Iglesia, a menudo buscamos la aceptación y el reconocimiento de otros creyentes hablando, actuando y sirviendo en maneras que nos hagan parecer más fieles, más conocedores y más maduros de lo que realmente somos. Además, en nuestra vida diaria, con frecuencia buscamos la aceptación y el reconocimiento del mundo silenciando nuestras convicciones y ocultando nuestros compromisos en la forma en la que hablamos, actuamos y servimos. Nada de esto es aceptable.

Las Escrituras nos exhortan a ser cristianos consistentes, con una vida de fe informada y motivada por el evangelio. Claro, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Tal vez la iglesia de Colosas nos instruya. Cuando Pablo escribió su carta a esa congregación, la iglesia de Colosas era pequeña y nueva, y muchos de sus creyentes estaban luchando para vivir su fe en un mundo confuso y hostil. Por todos lados había filosofías, sabidurías y religiones que animaban a estos creyentes a silenciar, mezclar y, en ocasiones, a abandonar su fe. A estos cristianos que luchaban para vivir su fe, ¿qué les dijo Pablo? Les recordó enfática y repetidamente a los colosenses que Cristo es supremo sobre todas las cosas y que todos los creyentes le pertenecen (Col 1:15-20). Como dice de manera muy bella el Catecismo de Heidelberg: «Que yo en cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo» (pregunta y respuesta 1). Además, si le pertenecemos, entonces como creyentes debemos andar «como es digno del Señor» (Col 1:10; ver 2:6).

Pablo consideró la idea de vivir «como es digno del Señor» lo suficientemente importante como para repetirla en otros lugares con ligeras variaciones, ya que instó a los creyentes a vivir de una manera digna «del evangelio de Cristo» (Flp 1:27), «de la vocación con que habéis sido llamados» (Ef 4:1) y de «Dios» (1 Tes 2:12). Esta es una vida tan transformada por Cristo que ya no busca mayor identidad ni mejor estatus pretendiendo ser algo más que pecadores salvados por gracia. Esta es una vida tan conformada a Cristo que seguir la voluntad de Dios en Cristo ya no es un sacrificio, sino un gozo persistente, incluso cuando seguirlo fielmente implique persecución y sufrimiento. Esta es una vida tan centrada en Cristo que agradarle a Él es el primer y único propósito en la vida, de modo que ya no seamos tentados a agradar a otros pretendiendo ser más o menos de lo que realmente somos. Como dijo de modo provechoso Juan Calvino:

Por lo tanto, si se pregunta qué clase de vida es digna de Dios, tengamos siempre presente esta definición de Pablo: que es una vida tal que, dejando las opiniones de los hombres, y dejando, en suma, toda inclinación carnal, está regulada de manera que queda sujeta únicamente a Dios.

Esto significa que ya sea en privado o en público, en la Iglesia o en el mundo, ante un amigo o enemigo, o en persona o en línea, vivimos consistentemente de una manera digna de alguien que es amado por Cristo, salvo por Cristo y que pertenece a Cristo.

Un cristianismo consistente es lo que la Palabra enseña y lo que el mundo necesita. Nuestras iglesias no necesitan cristianos con egos inflados sino creyentes que a diario entiendan que «es necesario que Él crezca, y que yo disminuya» (Jn 3:30). Nuestras comunidades y sociedades no necesitan cristianos que se desvanezcan en el trasfondo de la cultura y la vida actuales; en cambio, necesitan de aquellos que con fidelidad y consistencia en lo ordinario den testimonio de una vida y una realidad que no son de este mundo. Esto no es algo que podamos hacer por nosotros mismos, pero damos gracias «Porque Cristo, que nos ha redimido y liberado por Su sangre, también nos renueva a Su propia imagen por Su Espíritu Santo, para que así demos testimonio, a través de toda nuestra conducta, de nuestra gratitud a Dios por Sus bendiciones, y para que Él sea alabado por nosotros» (Catecismo de Heidelberg, 86).

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jim E. Kim
Jim E. Kim

El Rev. Joel E. Kim es presidente de Westminster Seminary California. Es el co editor de Always Reformed [Siempre Reformado]

 Nuestro bien es su gloria

Septiembre 21/2021

Solid Joys en Español

Nuestro bien es su gloria

John Piper

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Dio su vida por su hermano

Martes 28 Septiembre

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Juan 15:13

Dio su vida por su hermano

En enero de 2011, grandes tormentas azotaron el estado de Queensland, en Australia. Los ríos transformados en impetuosos torrentes provocaron graves inundaciones. Donna Rice estaba en el automóvil con sus dos hijos, Jordan (13 años) y Blake (10 años), cuando su vehículo fue rodeado por el agua y quedó inmovilizado. Alguien trató de ayudarlos. Por su ubicación, Jordan era más fácil de alcanzar, por eso debía ser sacado primero, pero insistió para que salvasen a su hermano menor antes que a él. En el instante en que Blake fue sacado del peligro, una nueva ola arrasó el automóvil. Jordan y su madre se ahogaron.

En los titulares de los periódicos se podía leer: “Jordan murió por su hermano”. Este adolescente siempre había manifestado gran amor por su hermano. Y lo demostró cuando no dudó en dar su vida por él.

Estos hechos conmovedores nos recuerdan a Jesucristo, el buen Pastor que dio su vida por sus ovejas (Juan 10:11). Por amor, un amor imposible de comprender, tomó mi lugar bajo el juicio de Dios. Se dejó crucificar para llevar el castigo que mis pecados merecían. Cuando exclamó en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, no obtuvo respuesta, nadie vino a rescatarlo (Salmo 22:1-2). Desamparado por un Dios santo que cargó sobre él el peso inmenso del pecado, dio su vida por todos los que le tenderían la mano para ser salvos.

Tomar su mano es creer en lo que él hizo por mí. Me liberó de mis pecados, de Satanás, quien me tenía cautivo, y de la muerte eterna. Me dio la vida eterna, y estoy unido a él para siempre.

Oseas 13-14 – Filipenses 3 – Salmo 107:33-43 – Proverbios 24:8-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Guerra en la Iglesia

Evangelio Blog

Guerra en la Iglesia

Por John MacArthur

El posmodernismo es, en su esencia, un ataque a toda la verdad. Y el evangelio de Jesucristo -que es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6, énfasis añadido)- es un claro enemigo de esa agenda. No es de extrañar que los posmodernos se hayan empeñado en las últimas décadas en infiltrarse en la iglesia de Cristo y derrocar su mensaje exclusivo y sus pretensiones de verdad absoluta.

Pero esta no es, ni mucho menos, la primera vez que la guerra de la verdad se inmiscuye en la iglesia. Ha sucedido en cada época importante de la historia de la iglesia. Las batallas por la verdad se libraban dentro de la comunidad cristiana incluso en los tiempos apostólicos, cuando la iglesia apenas comenzaba. De hecho, el registro de las Escrituras indica que los falsos maestros en la iglesia se convirtieron inmediatamente en un problema significativo y generalizado dondequiera que el evangelio fuera.

Prácticamente todas las principales epístolas del Nuevo Testamento abordan el problema de una u otra manera. El apóstol Pablo luchaba constantemente contra las mentiras de los “falsos apóstoles [y] obreros engañosos que se disfrazan de apóstoles de Cristo” (2 Corintios 11:13). Pablo dijo que eso era de esperar. Después de todo, es una de las estrategias favoritas del maligno: “No es de extrañar, pues hasta Satanás se disfraza de ángel de luz. Por eso no es de extrañar que también sus siervos se disfracen de siervos de justicia” (2 Corintios 11:14-15).

Hay que ser muy ingenuo para negar que algo así pueda ocurrir en nuestra época. De hecho, está ocurriendo a gran escala. Ahora no es un buen momento para que los cristianos coqueteen con el espíritu de la época. No podemos permitirnos el lujo de ser apáticos respecto a la verdad que Dios ha puesto en nuestra confianza. Es nuestro deber guardar, proclamar y transmitir esa verdad a la siguiente generación (1 Timoteo 6:20-21). Los que amamos a Cristo y creemos en la verdad plasmada en sus enseñanzas debemos despertar a la realidad de la batalla que se libra a nuestro alrededor. Debemos hacer nuestra parte en la antigua guerra de la verdad. Tenemos la sagrada obligación de unirnos a la batalla y luchar por la fe.

En un aspecto estrecho, la idea que impulsó el movimiento de la Iglesia Emergente era correcta: el clima actual del posmodernismo representa una maravillosa ventana de oportunidad para la iglesia de Jesucristo. El racionalismo arrogante que dominó la era moderna ya está agonizando. La mayor parte del mundo está atrapado en la desilusión y la confusión. La gente está insegura acerca de prácticamente todo y no sabe a dónde acudir en busca de la verdad.

Sin embargo, la peor estrategia para ministrar el evangelio en un clima como este es que los cristianos imiten la incertidumbre o se hagan eco del cinismo de la perspectiva posmoderna, y de hecho arrastren la Biblia y el evangelio a ella. En cambio, debemos afirmar contra el espíritu de la época que Dios ha hablado con la mayor claridad, autoridad y finalidad a través de su Hijo (Hebreos 1:1-2). Y tenemos el registro infalible de ese mensaje en las Escrituras (2 Pedro 1:19-21).

El posmodernismo es simplemente la última expresión de la incredulidad mundana. Su valor central -una dudosa ambivalencia hacia la verdad- no es más que el escepticismo destilado a su pura esencia. No hay nada virtuoso ni genuinamente humilde en ello. Es una rebelión orgullosa contra la revelación divina.

De hecho, la vacilación del posmodernismo sobre la verdad es exactamente antitética a la audaz confianza que las Escrituras dicen que es el derecho de nacimiento de cada creyente (Efesios 3:12). Esa seguridad la produce el propio Espíritu de Dios en los que creen (1 Tesalonicenses 1:5). Debemos aprovechar al máximo esa seguridad y no temer enfrentarnos al mundo con ella.

El mensaje del Evangelio, en todos los hechos que lo componen, es una proclamación clara, definitiva, confiada y autoritativa de que Jesús es el Señor y que da vida eterna y abundante a todos los que creen. Nosotros, los que verdaderamente conocemos a Cristo y hemos recibido ese don de la vida eterna, también hemos recibido de Él una comisión clara y definitiva de entregar el mensaje del evangelio con valentía como sus embajadores. Si no somos claros y distintos en nuestra proclamación del mensaje, no estamos siendo buenos embajadores.

Pero no somos simplemente embajadores. Al mismo tiempo somos soldados, encargados de librar una guerra por la defensa y la difusión de la verdad frente a las innumerables embestidas contra ella. Somos embajadores, con un mensaje de buenas noticias para las personas que caminan en una tierra de tinieblas y habitan en la tierra de la sombra de la muerte (Isaías 9:2). Y somos soldados, encargados de derribar los baluartes ideológicos y echar abajo las mentiras y los engaños engendrados por las fuerzas del mal (2 Corintios 10:3-5; 2 Timoteo 2:3-4).

Observe bien: Nuestra tarea como embajadores es llevar las buenas noticias a la gente. Nuestra misión como soldados es derribar las ideas falsas.

Debemos mantener estos objetivos; no tenemos derecho a librar una guerra contra la gente ni a entablar relaciones diplomáticas con ideas anticristianas. Nuestra guerra no es contra carne y sangre (Efesios 6:12); y nuestro deber como embajadores no nos permite comprometernos o alinearnos con ningún tipo de filosofías humanas, engaños religiosos o cualquier otro tipo de falsedad (Colosenses 2:8).

Si estas parecen tareas difíciles de mantener en equilibrio y en la perspectiva adecuada, es porque lo son.

Judas ciertamente entendió esto. El Espíritu Santo le inspiró a escribir su breve epístola a personas que estaban luchando con algunos de estos mismos asuntos. No obstante, les instó a contender fervientemente por la fe contra toda falsedad, al tiempo que hacía todo lo posible por librar a las almas de la destrucción: “arrebatándolas del fuego . . aborreciendo aun la ropa contaminada por la carne.” (Judas 23).

Así que somos embajadores-soldados, llegando a los pecadores con la verdad, incluso mientras hacemos todo lo posible para destruir las mentiras y otras formas de maldad que los mantienen en una esclavitud mortal. Este es un resumen perfecto del deber de cada cristiano en la guerra por la verdad.

Martín Lutero, ese noble soldado del evangelio, arrojó el guante a los pies de cada cristiano en cada generación después de él, cuando dijo:

Si profeso con la voz más alta y la exposición más clara cada porción de la verdad de Dios, excepto precisamente ese pequeño punto que el mundo y el diablo están atacando en ese momento, no estoy confesando a Cristo, por más que lo esté profesando audazmente. Donde se libra la batalla, allí se prueba la lealtad del soldado; y estar firme en todo el campo de batalla además, es mera huida y desgracia si flaquea en ese punto.

https://evangelio.blog/

La duradera influencia de tu familia

Aviva Nuestros Corazones

La duradera influencia de tu familia

Annamarie Sauter: Con nosotras Bill Elliff

Bill Elliff: ¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura bíblica para hoy es Jeremías capítulos 7 al 9.

En Aviva Nuestros Corazones estamos gozosas por lo que Dios ha estado haciendo en tantas mujeres a través del Reto Mujer Verdadera 365. Una mujer compartió su comentario y oración con nosotras, escucha lo que ella dijo:

«Cada día me enamoro más de la gran historia de nuestro Dios, y de cómo cada lectura coincide con su plan de redención —el plan más perfecto de amor— a través de mi SEÑOR Jesucristo. Me enamora Su consejo, la voz de Su Palabra, cada versículo es un tesoro, es como una piedra preciosa, de las más preciosas porque su valor es incalculable. Es mi manual de vida. 

¿Qué sería de mí sin tu Palabra mi Dios, mi SEÑOR? ¿Qué sería de mí sin tu Hijo Jesucristo? Hoy de nuevo me recuerdas que la obediencia trae bendición y que me esfuerce día a día en seguirte, en caminar de tu lado, corresponder tu amor y transmitirlo a mi familia… Hoy mi Dios, mi SEÑOR, pido que conserves por siempre tu Palabra y pensamientos en el corazón de tu pueblo, de cada una de nosotras que estamos en este reto. Pido por TODO el gran equipo de Aviva Nuestros Corazones que cada día dirige nuestros corazones a ti, al arrepentimiento, a la integridad, a la limpieza y la purificación, para que nuestros corazones puedan presentarse agradables a tus ojos. Dirígenos para poder obedecer y poner en práctica tus mandamientos, preceptos y leyes. En el nombre de Jesucristo».

¡Amén!

Y ciertamente queremos que nuestras familias conozcan a Dios y el amor con el que Él nos amó—que esto sea evidente en nuestros hogares. Y es un gran desafío, sea que tengas hijos biológicos o espirituales.

Nancy: Gran parte de ser una mamá envuelve tareas relativamente mundanas y que no se agradecen. Es fácil para las mamás desanimarse y preguntarse si realmente están haciendo alguna diferencia.

En los últimos dos días, Bill y Holly Elliff, han compartido su experiencia como padres de ocho hijos. Y ellos están tratando de animar a los padres a creer que toda la inversión que hacen en la próxima generación realmente es importante.

Annamarie: Así es Nancy. Y hoy escucharemos la tercera y última parte de su mensaje, titulado, Epicentro: El impacto transformador de un hogar cristocéntrico. Ellos lo enseñaron en una conferencia True Woman. 

Antes de escuchar la continuación, recordemos la lectura bíblica en la que se basa esta enseñanza.

Bill: Vamos a leer el texto juntos a partir de 2 Timoteo 1:1: 

«Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Doy gracias a Dios, a quien sirvo con limpia conciencia como lo hicieron mis antepasados, de que sin cesar, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones, deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría. Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo, sino participa conmigo en las aflicciones por el evangelio, según el poder de Dios.

Él nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según Su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien puso fin a la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio.

Para este evangelio yo fui constituido predicador, apóstol y maestro. Por lo cual también sufro estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque yo sé en quién he creído, y estoy convencido de que Él es poderoso para guardar mi depósito hasta aquel día. Retén la norma de las sanas palabras que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado».

Ahora busquemos 2 Timoteo 2:1: «Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros».

Quiero hacerte dos preguntas muy importantes: ¿Cuáles son las verdades esenciales que son vitales para tu familia? Por ejemplo, tienes un hijo de dieciocho años, ¿sabes cuáles son las diez verdades, que son las verdades fundamentales, que si esas verdades no entran en el corazón de tus hijos, en el corazón de tu familia, van a salir y serán fácilmente influenciados por las mentiras del mundo?

¿Cuáles son esas verdades? Aquí está la segunda pregunta: ¿Cómo voy a suplir esas verdades en la vida de mi hijo? ¿Cómo voy a conseguir esas verdades, con todas las otras cosas que vienen a ellos? ¿Cómo es que vamos a poder inculcarlas en el corazón, en la vida, en el espíritu, en la práctica de mis hijos y de mi familia? Porque esa es la única manera en que vamos a poder cambiar el mundo. Porque la verdad es lo que realmente libera a la gente.

¿Puedo hacer un par de sugerencias en tan solo un breve momento? Una de las maneras de hacerlo es a través de la enseñanza planificada. En otras palabras, creo que deberíamos tener algún tipo de manera sistemática, que también se va aplicar con otras personas u otras cosas, pero sabemos que en el transcurso de la vida de nuestros hijos, vamos a estar tomando la verdad y nosotros vamos a estar caminando a través de ella y vamos a verterla en el corazón de nuestros hijos.

Sería fascinante ir a casa y sentarte con tu esposo, si tienes un esposo, un esposo creyente, y decirle: «¿Podemos anotar las diez cosas que realmente necesitan estar en la vida de nuestros hijos para que realmente ellos puedan cambiar el mundo, y realmente necesiten saber acerca de Dios y de cómo acceder a Él?»

Pero no solo está la enseñanza planificada, sino también los momentos de enseñanza. La vida es constantemente un aula, ¿no es así? La gente nos dice todo el tiempo, «Bill y Holly, ¿cómo hacen. . .?» Nuestros hijos, por la gracia de Dios, están caminando con Cristo, ellos le están sirviendo en el ministerio, los cuatro de nuestros muchachos se han dirigido al ministerio y nuestras chicas también, en diferentes maneras.

Dices, «¿cómo sucedió eso?» Bueno, sucedió en el camino. Quiero decir, que pasó en nuestro carro. Sucedió a las tres de la mañana cuando alguien tenía un gran problema y le dijimos, «okay, Bethany, lo que está pasando en este momento es sobre fe. ¿Qué te está diciendo Dios en este momento?»

Sucedió en la unidad de cuidados intensivos neonatales cuando nuestra hija tuvo un hijo que tuvo un derrame cerebral en el útero, y nos dijeron, «nunca podrá caminar; él nunca podrá hablar»; (por cierto, él sí puede, por gracia de Dios). Nosotros le dijimos, «¿qué es lo que el Señor está diciendo aquí? Sabemos que Dios es soberano, ¿no?, porque hemos aprendido esta verdad juntos. Sabemos que Él dispone todas las cosas para el bien, porque hemos aprendido esa verdad juntos».

Así que yo vi a mi hija mayor, que tenía este patrón de las sanas palabras en su corazón, navegar por esa etapa en su vida de una hermosa manera que le dio la gloria a Dios, porque en el camino, a lo largo de esos años de su vida, se había derramado esto en su vida por su familia.

Pero no solo los momentos de enseñanza, sino finalmente, las corrientes bíblicas. En otras palabras, necesitamos estar abiertos a cuáles son las influencias que nuestros hijos tienen. Los amigos que tienen, los libros que leen, los grupos con los que pasan el tiempo; congregarse en una iglesia bíblica que realmente esté enseñando la verdad y que los está desafiando. Podemos hacer una diferencia si vertemos esto profundamente en sus corazones y en sus vidas.

¿Cómo podemos cambiar el mundo si no tenemos una familia que está llena de la vida de Dios, llena del amor de Dios y llena de la verdad de Dios? Tenemos que adentrarnos en las sanas palabras y luego, una vez que nos avivamos en estos elementos, a través de los años, nos despertamos en los elementos de una fe sincera y dones espirituales. Estaremos despertando esto en nuestros hijos y dándoles un sentido de destino y un sentido de llamado y el valor para llevar a cabo ese llamado.

Estarán arraigados en las sanas palabras de la fe. Pero luego, ¿qué haremos? ¿A dónde vamos después de ahí? ¿Cómo es que esto va a afectar el mundo? Finalmente, tenemos que agregar también lo que podríamos llamar un plan estratégico. Y esto es muy importante.

Tienes que tener una comprensión del plan de Dios, si vas a pasarle la estafeta a otra persona. En este pasaje de las Escrituras vemos esto ilustrado por tres generaciones. Vemos a Loida, que de alguna manera sabía, «necesito darle esto a mi hija Eunice». Y Eunice, que probablemente ni siquiera tenía un esposo creyente, dijo: «De alguna manera, tengo que inculcar esto en mi hijo Timoteo». Y entonces probablemente la escuchamos decir en el camino, «ahora Timoteo, tienes que compartir esto con otras personas».

Así que lo vemos ilustrado en esta familia y lo vemos alentado por Pablo. Aquí Pablo, quien realmente era el verdadero padre espiritual de Timoteo, en 2 Timoteo 2:1–2, habla de cuatro generaciones. Él dice: «He tenido esta verdad, te la he pasado a ti; quiero que le des esto a hombres fieles que les darán esto a otros también».

Así que en este plan hubo esta idea de multiplicación, y por supuesto, sabemos que este es el plan de Jesús, ¿no es así? Vayan y hagan discípulos, que harán discípulos, que harán discípulos, quienes harán discípulos. La forma en que creas este tsunami es al entender el increíble poder de la multiplicación.

Ya sabes cómo funciona un tsunami. Empieza con una erupción en un núcleo vivo y luego las olas comienzan a salir a través del océano, de hecho, son olas grandes. Tú podrías recorrer cientos de kilómetros del mar y ni siquiera ver una sola ola, pero es una fuerte corriente por debajo que está creciendo y creciendo y creciendo y creciendo. Y cuando entra en contacto con algo, tiene un impacto fenomenal.

Así Dios está construyendo nuestra familia. Sabes que en ciertos días pensamos, «uff, no sé si esta familia algún día podrá ser construida; no sé si alguna vez podremos tener todas estas cosas». Pero tú solo necesitas permanecer fiel, haciendo lo mejor que puedas, clamando al Señor en oración: «Oh Dios, que nuestra familia ayude a cambiar el mundo». Y tú vas a ir a lo largo del tiempo y vas a estar construyendo este sentido en tus hijos: «Vivimos para discipular a otros quienes discipularán a otros, quienes discipularán a otros».

Estaba pensando esta semana acerca de mi abuelo y mi abuela, Tomás Alvis Alvarene Carter y su esposa, escuchen esto, Molly Missouri Mosely Carter. Ellos nacieron en la década de 1870 y Molly y Tomás tuvieron catorce hijos. Diez de ellos vivieron hasta la edad adulta y el último de esos niños era mi madre.

Ahora, una cosa interesante para pensar, si tú tienes dos hijos, que tienen dos hijos, que tendrán dos hijos, que tendrán dos hijos, en la décima generación tú vas a producir, a través de tu línea, 1.024 niños. Eso es un montón de niños para impactar al mundo. Pero Molly y Tomás tuvieron diez hijos que vivieron hasta la edad adulta. Todos ellos tuvieron un promedio de cuatro hijos y todos ellos fueron creyentes que caminaron con el Señor.

Mi madre solo iba a la iglesia una vez al mes, porque esa era la única vez que la iglesia estaba abierta. Pero todos los domingos su padre y su madre se sentaban en el porche y les enseñaban la Palabra de Dios a sus hijos. Y todos esos niños llegaron a ser grandes hombres y mujeres de Dios.

Si tú tienes diez hijos, que tienen cuatro hijos, que tienen cuatro hijos, que tendrán cuatro hijos, en la décima generación, ¿sabes cuántos niños van a producir? Habrá 2,6 millones de niños. Ahora, quiero que pienses sobre esto en términos del propósito de Dios, porque el diablo también ha pensado al respecto y ha copiado ese plan. De hecho, ¿sabes lo que está haciendo por todo el mundo en este momento? Le está diciendo a la gente de su fe y sus religiones, «ten un montón de hijos, llénalos de tus creencias, incluso que estén dispuestos a morir por ellas. Solo sigue teniendo hijos con esas creencias y el mundo va a cambiar».

¿Sabías que en Francia, en este momento, que tiene una tasa de natalidad tan baja que ni siquiera pueden mantener la población de su propio país, familias musulmanas se han ido a vivir con su fuerte fe, y en dos generaciones Francia prácticamente se ha convertido una nación musulmana? Ellos están cambiando el mundo. ¿Sabes por qué? Es el poder, el poder físico de la multiplicación.

Ahora, solo piensa en lo que podría pasar si dijeras, «¿qué es lo que puede hacer mi propia familia para realmente cambiar el mundo?» Puedes levantar a una familia con una fe ferviente que comprende sus regalos y conoce la verdad y tiene un sentido de llamado y se da cuenta de que puede hacer una diferencia en este mundo.

Entonces tú puedes entrenarlos y decirles: «Hijos, queremos que ustedes tengan hijos, hijos físicos e hijos espirituales que discipulen y desarrollen». Enséñales a hacer lo mismo para que el siguiente también haga lo mismo y así sucesivamente. En las futuras generaciones, nuestra familia enviará millones de discípulos que ayudarán a avanzar el reino de Dios.

Les contaré una última historia antes de que Holly tome la palabra. Mi bisabuela del lado de mi padre era María Elliff. No sé mucho acerca de María, excepto que ella era una firme creyente. Se mudaron desde Tennessee, ella y su marido, J.T., o sea James (Santiago), a Oklahoma cuando todavía era territorio indio.

Ella se enfermó y se estaba muriendo y le dijo a su marido, (de hecho, lo tenemos en un diario), «por favor, no me dejes morir en este salvaje país indio». Así que vendieron su granja, y subieron a un tren en Fort Smith, cambiaron de tren en Little Rock y la acostaron en el tren, ya que estaba muriendo.

James se arrodilló junto a María y ella le dijo: «Yo voy a morir, pero tienes que prometerme dos cosas. Una, tienes que prometerme que vas a dar tu vida a Cristo y número dos, tienes que prometerme que vas a criar a nuestra hija para Cristo». Y entonces ella murió.

El testimonio de James fue que él se quedó de rodillas junto a ella por mucho tiempo y se levantó un cristiano. Regresó a su casa, él enterró a su esposa y comenzó a criar a esa hija para Cristo. Dios le dio una segunda esposa que era una maravillosa mujer creyente y tuvieron varios hijos. Uno de ellos fue mi abuelo, que se convirtió en un pastor.

Mi abuelo tuvo dos hijos, un hijo y una hija. Su hijo fue mi padre, que se convirtió en un pastor. Después mi papá tuvo cuatro hijos, tres hijos y una hija. Tres se convirtieron en pastores y su hija se casó con un pastor. Ahora, en la siguiente generación, hay dieciocho nietos y los dieciocho están caminando con Cristo y catorce de ellos, por cierto, o son pastores o misioneros o se han casado con pastores o misioneros. Ahora estamos en la siguiente generación que está llena de hombres y mujeres jóvenes que también están siguiendo a Cristo.

Todo por una mujer, que cuando tomó su último aliento y que probablemente en ese momento no estaba pensando, «estoy haciendo un impacto en mi familia por la causa de Cristo»; pero su fe sincera ha cambiado al menos una parte del mundo y ese es nuestro llamado, ¿amén? Eso es lo que Dios quiere que hagamos. Cariño. . .

Holly: Sabes, esto no es algo que Dios espera que cumplamos. Esto es algo que Él desea cumplir en nosotras. Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir como Dios manda. Así que, amigas, quiero que piensen hoy por un minuto en lo que su «cociente epicentro» sería si pudiéramos medir su hogar hoy con una escala de Richter. ¿Cuál sería tu medida? ¿Eres un diez negativo? ¿Eres un cinco? ¿Eres un nueve? Dios sabe esto el día de hoy. Yo no sé eso de tu hogar. Yo sé lo que Dios me ha llamado a hacer en mi casa y yo sé que ningún hogar algún día llegará a ser perfecto. Pero amigas, necesitamos estar buscando el llamado de Cristo. Esto importa, esto realmente importa y no solo nos importa a nosotras, sino que también le importa a las generaciones que vendrán después de nosotras, mucho más de lo que nosotras podemos imaginar.

Lo que hacemos, la decisión que tomamos, importa. Permítanme cerrar con este pensamiento:

Señor, danos una casa que tenga a Cristo en el centro, para que entre más tiempo vivamos más te podamos ver. Un hogar donde tu verdad se proclame sin temor y que los hijos que vivan allí crezcan año tras año para parecerse más a Jesús. Hasta que un día tú nombre resuene en cada lengua y el mundo que has creado te alabe como uno solo. Señor, danos un hogar que tenga a Cristo en el centro.

Te quiero preguntar, ¿es ese tu deseo hoy? Ese es el deseo de nuestro Padre para nosotras. Oremos juntas.

Padre, te damos las gracias hoy, porque tú no esperas que nosotras creemos algo con nuestras propias manos. Padre, reconocemos plenamente que esto solo puede ocurrir en y través de ti, según accedemos a lo que tú ya has hecho. Señor, te rogamos que nosotras salgamos de este lugar como mujeres con un llamado en nuestro corazón, no importa si tenemos un marido que no es creyente, no importa si tenemos un marido que es creyente, o si somos solteras, o viudas, tu llamado no cambia.

Padre, si tenemos un marido que es creyente, yo oro que tú nos guíes a seguir a nuestros maridos, para que tu trabajo se pueda cumplir a tu manera, y también Padre, que nosotras rindamos nuestros hogares a Ti, para que algún día el impacto que tú quieres que tengamos se haga real en este mundo por la causa de Cristo.

A Dios y solamente a Dios sea la gloria, amén.

Nancy: Esa es Holly Elliff, recordándoles a los padres que toda su inversión, su sacrificio y arduo trabajo por su familia sí importa. Holly y su esposo, el pastor Bill Elliff, han estado mostrándonos cómo cada familia puede hacer una diferencia en nuestro mundo y también en las futuras generaciones.

Tengo muchas amigas que son madres jóvenes con niños pequeños y sé que necesitan todo el ánimo que puedan conseguir. Tal vez tú conoces a una madre que sería bendecida por este programa. Puedes enviarle el enlace con el audio o la transcripción al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Annamarie: Gracias Nancy. Visítanos allí en AvivaNuestrosCorazones.com y asegúrate de compartir este programa con más mujeres.

Hace no mucho tiempo escuchamos el testimonio de una mujer que ha sido edificada con programas como este. Ella compartió con nosotros un poco de su historia y quisiéramos que la oyeras al concluir esta serie. Escucha lo que ella dijo:

Mujer: Hola hermanas queridas, buenas tardes. Les quiero compartir y agradecer lo que Dios ha hecho en mi vida y agradecerles por sus oraciones y por los medios de gracia que hemos recibido como familia mis hijos y yo, por medio de Aviva Nuestros Corazones. Mi hijo pródigo Dios lo trajo, fue un año muy difícil y yo agradezco con todo mi corazón a Dios por haber puesto este medio tan hermoso de gracia que es Aviva Nuestros Corazones.

Hace aproximadamente año y meses, conocí por primera vez del grupo por medio de mi hermana, porque ella supo mi dolor, mi aflicción al saber a mi hijo hundido en las drogas y en el mundo, y ella me mandó un audio de un testimonio de Christopher Joan y su mamá, Ángela, y su testimonio me conmovió y fue una bendición.

De ahí comencé a buscar, y un día llegó una invitación para recibir audios del grupo de Aviva, y fue en un momento muy importante en mi vida porque mi hijo acaba de tener un accidente, su segundo accidente mortal, y en esos días yo recién había conocido al grupo. De hecho, les pedí que oraran por favor por la vida de mi hijo que está muy grave, y sobre todo por su alma.

Fue un año muy difícil mis hermanas, pero en verdad les agradezco con todo mi corazón, porque sin los estudios, sin los audios, sin el grupo de oración, no sé dónde estaría mi vida. Yo sé que Dios las puso en mi camino. Yo sé que es para Dios la gloria, la honra, pero Él pone medios hermosos de gracia que en este caso fueron ustedes a través de los audios, de la hermana Nancy, escuchando; y luego ver mis hijos. Mi hija se había ido de la casa con el novio después de tanto estar aquí.

Ella tiene ya un año y medio más o menos que se fue, pero ahora gracias a Dios también eso…dos respuestas hermosas me dio el Señor en este año. Una fue la vida de mi hijo, Dios lo trajo a Sus pies; y la otra la vida de mi hija que ya se casó, y mis dos hijos están buscando del Señor.

Hace tiempo una hermana querida que también está en el grupo, me dijo, viendo mi necesidad, que si quería seguir el reto de 31 días de orar por los hijos, y fue un parteaguas. Fue lo que cambió, creo yo, radicalmente mi vida porque cuando me llegó mi hijo, volvió a recaer después de su accidente y estaba muy mal. Pero al empezar él me quebrantó a mí, me confrontó.

Cómo oras porque tu hijo o hija sean misericordiosos…y dónde estás tú. Y me volví con toda mi alma, con todo mi corazón a ese reto, hermanas. Lo escribía en una libreta pequeña, todo lo que me mandaban tal cual, y luego el versículo del día y lo pegaba en mi recámara, y Dios vio tanto mi clamor, que todavía no terminaba el reto, cuando mi hijo vino a mi casa con un corazón tan necesitado del Señor…y de ahí él ha estado buscando de Dios, ha estado concentrado, está muy agradecido con el Señor y me dijo el otro día Aviva Nuestros Corazones avivó la vida de mi mamá, y es cierto.

Aviva me avivó porque yo no sé cómo estaríamos si no las hubiera conocido. Dios las bendiga hermanas, y nunca perdamos la fe. Vayamos a orar, nos sintamos como nos sintamos, pase lo que pase, no dejemos de ir a buscar a Dios y de orar también por las hermanas, que Dios las siga fortaleciendo. Dios las bendiga hermanas. 

Annamarie: Dios está obrando en medio nuestro de muchas maneras. Espero que este testimonio y la enseñanza que has escuchado en estos últimos días te anime a continuar haciendo discípulos de Cristo y a orar por la próxima generación. 

En ocasiones puedes sentir que tu mundo se está cayendo a pedazos, o que estás en medio de un caos que inunda tu vida. En el Salmo 29, el rey David nos recuerda dos verdades muy importantes: Dios reina y Él cuida de ti. En la próxima serie Nancy nos hablará más acerca de esto, así que asegúrate de acompañarnos aquí en Aviva Nuestros Corazones

Invitándote a pasar de manera intencional las verdades de la Palabra de Dios a la próxima generación, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.Temas:Familia

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Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?Donar $5

Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

110 – La Pasión de Cristo y su significado

Entendiendo los Tiempos

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

110 – La Pasión de Cristo y su significado

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

1 Temporada | Entendiendo Los Tiempos

Vendrán dificultades

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie:  La historia de la Iglesia | Siglo VII

Vendrán dificultades
Por Chris Larson

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo VII

n la actualidad, los cristianos a menudo hablan de evangelizar la cultura, de transformarla y de encontrar maneras de comunicarse efectivamente con personas de otras culturas. Este mismo sentir lo vemos en la literatura inglesa del siglo VII. J. R. R. Tolkien fue tan A nosotros, los reformados, nos va bien; y quiero decir muy bien. Llámalo doctrinas de la gracia, o fe cristiana histórica o incluso la palabra que comienza con «C» (calvinismo), pero tienes que admitir que pecadores como nosotros hemos recibido algo realmente asombroso. La Biblia nos enseña que debemos aferrarnos a la apasionante verdad de que Dios es poderosamente soberano sobre todas las cosas. De hecho, un teólogo contemporáneo, muy conocido por los lectores de Tabletalk, se atrevió a afirmar que no existe ni siquiera una molécula suelta fuera del dominio de Dios. 

¿Y qué con respecto al sufrimiento? ¿Alguna vez te has preguntado cómo un ateo y un cristiano podrían diferir en su respuesta? Uno niega la existencia de cualquier Ser trascendente; el otro, la afirma. Difícilmente un artículo de 450 palabras sea el mejor lugar para resolver esto, pero consideremos brevemente a la celebridad del momento entre los ateos, el profesor de Oxford Richard Dawkins. Él, con mucha frialdad, sopesa las implicaciones metafísicas del sufrimiento, prefiriendo hacerse eco de la cosmovisión materialista de Darwin cuando afirma que el sufrimiento no es más que «una consecuencia inherente de la selección natural». Vaya, ¡qué conciso y conmovedor a la vez! Posteriormente, en sus escritos, el profesor Dawkins quiere que creamos en el futuro del potencial de la humanidad, invocando de manera inconsistente palabras tales como «esperanza» y «optimismo» al mismo tiempo que afirma como un hecho la ciega evolución mecanicista. Con el debido respeto a su asombroso intelecto y a sus logros profesionales, la cosmovisión del profesor Dawkins, fuertemente atada a la evolución, no es más que «un cuento contado por un idiota, con mucho ruido y furor, que no tiene ningún significado». Y en algún lugar, en medio de todo esto, escucho el eco del Salmo 2 y la risa burlona del Señor. 

No somos lo suficientemente inteligentes como para inventar la doctrina de la soberanía de Dios y luego integrarla con la realidad del sufrimiento humano. ¿Puede nuestra doctrina lidiar tanto con el mal indescriptible como con frustraciones tan rutinarias como aplastarte el dedo del pie? Lo cierto es que Dios provee en Su Palabra una verdad rigurosa que puede resistir a las preguntas más difíciles de la humanidad. Y el mundo y la humanidad fueron creados buenos. El fruto prohibido fue comido en el jardín y nuestras lágrimas comenzaron. Y esas lágrimas continuarán hasta aquel día y aquel lugar donde ya no habrá más lloro y todo será bueno.

Las dificultades vendrán, y lidiar con ellas requiere que enfrentemos el hecho de que estas pruebas son enviadas por Dios. Él es bueno en lo que nos da, y Su intención es traernos el bien en aquellas cosas que nos da. Por lo tanto, enfrenta tu prueba con la seguridad de que el cristiano conoce y es conocido por un Padre que es absolutamente bueno y amoroso.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Chris Larson
Chris Larson

Chris es el presidente y jefe ejecutivo de Ligonier. Dirige todas las iniciativas de alcance y operaciones ministeriales con el fin de difundir la histórica fe cristiana a tantas personas como sea posible.

El poder de una promesa superior

Septiembre 27/2021

Solid Joys en Español

El poder de una promesa superior

John Piper

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La muerte me asustaba Testimonio

Lunes 27 Septiembre

Nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.2 Timoteo 1:10

(Jesús vino para) librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.Hebreos 2:15

La muerte me asustaba Testimonio

“Era huérfano y crecí en un hogar de protección social. En mi niñez no fui religioso. Durante mi adolescencia, a veces iba a la misa sin muchas ganas. Sentía una profunda soledad interior, y me preguntaba: ¿Por qué y para quién nací? La muerte me asustaba. Buscaba la verdad, e incluso la felicidad, sin creer realmente en ella. Pero Dios lo sabía; una persona de confianza me habló de la oración, me dijo que podía dirigirme a Dios de forma simple y directa. En mi desesperación invoqué a Dios.

Un día hablé con unas personas que tenían un puesto de libros cristianos en un mercado. Una de ellas me mostró que la verdad cristiana está en la Biblia. Esto me aclaró las cosas, y para saber más fui a una iglesia cristiana donde rápidamente me impresionó el amor fraternal. Allí alguien me explicó que debía arrepentirme y confesar mis pecados. La predicación que siguió me convenció de que todavía era esclavo de mi pecado. Esa noche comprendí que Jesús había muerto en la cruz por mis pecados, y entregué mi vida a Dios. Me sentí libre, como si una carga hubiese caído de mis espaldas.

A pesar de las dificultades de la vida, el vacío que sentía fue llenado con la presencia de Jesús en mí. Hace 19 años Dios sanó mi corazón de todas las heridas del pasado. Ya no tengo miedo de lo que hay después de la muerte, pues Jesús me dio la seguridad de la vida eterna. Vivo en paz con Jesús, Aquel que me amó”.Tony

Oseas 11-12 – Filipenses 2 – Salmo 107:23-32 – Proverbios 24:7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Vivamos confiados del poder de Dios

Septiembre 26/2021

Solid Joys en Español

Vivamos confiados del poder de Dios

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