La clave del gozo cristiano

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La clave del gozo cristiano

R.C.Sproul

La palabra gozo aparece una y otra vez en las Escrituras. Por ejemplo, los salmos están llenos de referencias al gozo. El salmista escribe: “El llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría (o gozo)” (Sal. 30:5b), y “Aclamen con júbilo (o gozo) a Dios, habitantes de toda la tierra” (Sal. 66:1). De la misma manera, en el Nuevo Testamento leemos que el gozo es un fruto del Espíritu Santo (Gál. 5:22), lo que significa que es una virtud cristiana. Al ver este énfasis bíblico, debemos entender lo que es el gozo, y perseguirlo.

A veces se nos dificulta entender el concepto bíblico del gozo por la manera en que lo define y describe nuestra cultura occidental. En particular, a menudo confundimos el gozo con la felicidad. En las bienaventuranzas (Mt. 5:3-11), de acuerdo a la traducción tradicional, Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu… Bienaventurados los que lloran… Bienaventurados los humildes” (vv. 3-5, énfasis agregado), y así sucesivamente. Algunas veces, sin embargo, los traductores adoptan el lenguaje moderno y nos dicen que Jesús dijo feliz en lugar de bienaventurado. Me fastidia un poco cuando veo eso, no porque me opongo a la felicidad, sino porque la palabra feliz en nuestra cultura se ha convertido en algo sentimental y trivial. Como resultado, tiene una connotación de cierta superficialidad. Por ejemplo, hace algunos años, Charles M. Schulz, en la tira cómica de Charlie Brown, acuñó la frase: “La felicidad es un perrito”, y se convirtió en una máxima que articula una idea de la felicidad que es sentimental y placentera. Y luego está esa famosa canción, “Don’t Worry, Be Happy” por Bobby McFerrin en los 1980s. Sugería una actitud sin preocupaciones, una actitud casual hacia el deleite.

Sin embargo, la palabra griega usada en las bienaventuranzas se traduce mejor como “bendecido”, pues comunica no solo la idea de felicidad, sino también la de una profunda paz, confort, estabilidad, y grande gozo. Así que debemos tener cuidado cuando leemos el texto del Nuevo Testamento, para no leerlo con los lentes del entendimiento popular de la felicidad, y así perder el concepto bíblico del gozo.

Piensa de nuevo en la canción por McFerrin. La letra es extraña, desde la perspectiva contemporánea. Cuando canta: “Don’t worry, be happy (no te preocupes, sé feliz)”, está hablando en imperativo, un mandamiento: “No estés ansioso. En lugar de eso, sé feliz”. Nos está dando un deber, no una sugerencia. Pero nunca pensamos en la felicidad de esta manera. Cuando no somos felices, pensamos que es imposible decidir por un acto de la voluntad el cambiar nuestros sentimientos. Tendemos a pensar en la felicidad como algo pasivo, algo que nos pasa y sobre lo que no tenemos control. Es involuntario. Sí, lo deseamos y queremos experimentarlo, pero estamos convencidos de que no podemos crearlo por un acto de la voluntad.

Extrañamente, cuando McFerrin manda a sus escuchas a que sean felices, suena mucho como lo que vemos en el Nuevo Testamento. Una y otra vez en las páginas del Nuevo Testamento se comunica la idea del gozo como un imperativo, una obligación. En base a la enseñanza bíblica, yo inclusive diría que es un deber cristiano, su obligación moral, el tener gozo. Eso quiere decir que cuando un cristiano falla en tener gozo, está pecando, y que la falta de felicidad y gozo son, en cierta manera, manifestaciones de la carne.

Por supuesto, hay veces en que nos llenamos de dolor y tristeza. Jesucristo mismo fue llamado “varón de dolores y experimentado en aflicción” (Is. 53:3). Las Escrituras nos dicen: “Mejor es ir a una casa de luto que ir a una casa de banquete” (Ecl. 7:2a). Inclusive en el sermón del monte, Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados” (Mt. 5:4). Puesto que la Biblia nos dice que es perfectamente legítimo experimentar lamento, dolor, y duelo, esos sentimientos no son pecaminosos.

Sin embargo, quiero que veas que las palabras de Jesús se pueden traducir como “gozosos son los que lloran”. ¿Cómo puede una persona llorar y permanecer en gozo? Bueno, creo que podemos desenredar eso fácilmente. El corazón del concepto del gozo en el Nuevo Testamento es este: una persona puede tener el gozo bíblico aun cuando está en lamento, sufrimiento, o pasando por circunstancias difíciles. Esto es porque el llanto de la persona está dirigido hacia un asunto en específico, pero al mismo tiempo, posee una medida de gozo.

¿Cómo podemos regocijarnos siempre?

En su carta a los filipenses, el apóstol Pablo habla acerca del gozo y acerca del deber cristiano a regocijarse una y otra vez. Por ejemplo, escribe: “Regocíjense en el Señor siempre” (4:4a). Este es un imperativo bíblico, y no deja lugar para no regocijarse; Pablo dice que los cristianos deben regocijarse siempre, no a veces, periódicamente, u ocasionalmente. Luego agrega: “Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!” (4:4b). Pablo escribió esta epístola desde la prisión, y en ella habla de cosas sombrías, como la posibilidad de ser martirizado y derramado como sacrificio (2:17). Y aun así le dice a los creyentes filipenses que deben regocijarse a pesar de las circunstancias en las que se encontraba.

Esto nos regresa esta cuestión de cómo podemos tener gozo como una disciplina de la voluntad. ¿Cómo podemos permanecer gozosos todo el tiempo? Pablo nos da la clave: “Regocíjense en el Señor siempre” (énfasis agregado). La clave para el gozo cristiano está en su fuente, la cual es el Señor. Si Cristo está en mí y yo en Él, esa relación no es una experiencia de a veces. El cristiano siempre está en el Señor y el Señor siempre en el cristiano, y esa siempre es una razón para tener gozo. Aun cuando el cristiano no puede regocijarse en sus circunstancias, si pasa por dolor, lamento, o tristeza, aun puede regocijarse en Cristo. Nos regocijamos en el Señor, y ya que nunca nos deja ni nos abandona, podemos regocijarnos siempre.

Este es un extracto tomado del libro electrónico gratuito, ¿Puedo tener gozo en mi vida? por R. C. Sproul.

Publicado originalmente en Ligonier. Traducido por la Coalición por el Evangelio.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

El Sehttps://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-su-rostro-resplandezca-sobre-ti/

Carmen Espaillat : ¿Conoces del movimiento de Mujer Verdadera?

Jonathan Jerez: Yo creo que el movimiento Mujer Verdadera es una gran ayuda a la mujer hispana.

Carmen: Este es el director de adoración Jonathan Jeréz.

Jonathan Jeréz: Lamentablemente la mayoría de las mujeres cristianas de hoy no viven el rol bíblico de la mujer o lo hacen de manera muy deficiente. El mundo ha convencido a las mujeres cristianas de que ellas son inútiles en su hogar, de manera que muchas ni siquiera saben de lo que se trata el trabajo arduo en la casa y por el contrario lo ven como una pérdida de tiempo y un desperdicio de sus talentos, cuando en realidad hay mucha recompensa en ello.

Si eres una mujer de habla hispana que estás en una posición de liderazgo o influencia dentro de tu iglesia o simplemente tienes un corazón una pasión por enseñar a otras mujeres la verdad de la Palabra de Dios acerca del diseño bíblico para la mujer y hacer discípulos, te invito a la primera Conferencia Mujer Verdadera para Latinoamérica que se llevará a cabo los días 26, 27 y 28 de Febrero del 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen : Y ahora volvamos con Nancy, quien está en medio de la serie, El Señor te bendiga y te guarde, basada en el texto del libro de Números.

De acuerdo a la Biblia, debemos pedirle a Dios que Su rostro resplandezca sobre Su pueblo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Si tienes la sonrisa de Dios, puedes sobrellevar la mala cara y el rechazo de cualquier ser humano.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué significa realmente está palabra “bendecida”? Nancy comenzó a definir en sesiones anteriores el concepto de lo que es una bendición, y hoy continuará en una serie llamada, El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy : Mientras pienso en bendiciones, me doy cuenta que con frecuencia lo que considero como bendiciones no son realmente las mayores bendiciones.

Estamos viendo la bendición sacerdotal en Números capítulo 6, comenzando en el versículo 24, “El Señor te bendiga y te guarde”- y es una oración con la que estamos tan familiarizadas. Estamos comenzando hoy a ver algunas bendiciones y peticiones específicas que Dios le pide al sacerdote que las ore sobre las personas.

Mientras vemos estas bendiciones particulares que se piden, se darán cuenta que en esta oración no se incluyen algunas de las cosas que usualmente consideramos bendiciones.

Aquí no se pide nada material. No se ora por buena salud, por dinero, o por una casa más grande. Algunas considerarían una bendición el tener un esposo y quizás digan, “Esa es una bendición que realmente me gustaría tener”.

Algunas que ya tienen el esposo modificarían esto y dirían, “Bueno, lo que me gustaría tener es un esposo que sea un hombre de Dios”. Esa es una bendición que me gustaría tener. Esas cosas son bendiciones, y no hay nada de malo en tenerlas.

Y no está mal pedir estas cosas, pero es interesante que las bendiciones anheladas aquí en Números capítulo 6 son más significativas que aquellas que son terrenales, que son bendiciones temporales.

Yo creo que en esta oración, en esta bendición, hay varias peticiones que de obtenerlas, pudiéramos seguir adelante sin necesitar otras muchas bendiciones.

Dios nos da otras bendiciones, y gracias a Él por esto. No hay nada de malo en disfrutar las bendiciones del Señor. Debemos disfrutarlas, pero lo que vemos en esta bendición, en esta oración, es el corazón de Dios en términos de lo que realmente importa, lo que son las prioridades.

Déjenme leerles, entonces, las bendiciones, y luego vamos a ver la primera petición.

Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” (Números 6:22-27).

Al hacer estas peticiones, y pedir estas bendiciones; estamos pidiéndole al Yo Soy quien es quien puede complacer estas peticiones. Eso te lo garantizo. No puedes hacerle a nadie más en la Tierra estas peticiones y esperar recibirlas.

Tu esposo no puede hacer estas cosas por ti. Tu mejor amigo, tu pastor, consejero, no puede, en última instancia, hacer estas cosas por ti. Si quieres estas bendiciones, tienes que pedírselas al Señor.

Por eso empieza diciendo, “El Señor te bendiga”. Y entonces la primera petición específica. “El Señor te guarde.”

Esta es una petición de protección del mal, de protección del maligno . Es interesante aquí, al mirar la frase entera, “El Señor te bendiga y te guarde,” ver que por un lado, Dios está proveyendo bendiciones para Su pueblo. “El Señor te bendiga…”

Y por el otro lado, “El Señor te guarde” – Se le pide que nos cuide, que nos guarde y te proteja del enemigo que nos quiere robar las bendiciones. Es decir que el Señor nos da Sus bendiciones, y entonces que el Señor mismo nos guarda; que el Señor provea protección para nosotras del maligno y de aquellos que pudieran tratar de robarnos las bendiciones.

El propósito de esta protección era guardar a Israel en su relación de pacto con Dios, de guardarles de caer, de mantenerlos en alto, sostenerlos, protegerlos. Vemos en las Escrituras que el Señor era el guardador de Israel, así como el Señor es nuestro guardador.

El pasaje que viene a mi mente cuando pienso en que soy guardada por el Señor, es el Salmos 121. Salmos 121 dice en los versículos 4-8,

He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. El Señor es tu guardador…. El Señor te protegerá de todo mal; El guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Esto nos dice a nosotras que el Señor es quien nos guarda. Amigas, les diré que mientras más crezco en el Señor, mientras más camino en la vida, más consciente estoy de que no puedo cuidarme a mí misma. El hecho de que hoy continúe siendo una hija de Dios no es porque yo me haya aferrado a Él.

Es porque Él es quien me guarda, y esto debe hacernos sentir seguras y debe confortar nuestros corazón cuando estemos en medio de esas etapas de la vida y pensemos, “No puedo sostenerme”. A fin de cuentas, tu salvación, tu preservación no depende de que te mantengas. Depende de que el Señor es tu guardador, el Señor te sostiene.

No puedes depender de otros para que te guarden. No tienes la seguridad de que tu esposo siempre caminará con el Señor. No puedes saber si tu pastor siempre caminará con el Señor. Nuestra confianza tiene que estar en el Señor que nos guarda. Que el Señor es nuestro guardador.

Esa palabra guardar es una palabra que significa “mantener a salvo; conservar; preservar cuidadosamente”.

No importa las circunstancias en que te puedas encontrar, así como los hijos de Israel cuando se encontraron por años deambulando por el desierto. Dios está atento.

● Él es un centinela.

● Él está despierto.

● Él sabe lo que está sucediendo.

● Él es siempre nuestro guardador.

Al llegar a esta magnífica oración sacerdotal del Señor Jesús en el Evangelio de Juan en el capítulo 17, vemos este tema del Señor protegiéndonos.

Jesús ora mientras se prepara para ir a la cruz, Él ora por Sus discípulos, y Él ora por nosotros, y ¿qué es lo que Él ora?

Nuestro gran sumo Sacerdote ora por estas mismas bendiciones para nosotras, “El Señor te guarde.” Jesús dice en Juan capítulo 17 en el versículo 9, “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos”.

Versículo 11: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti, “dijo Jesús, “voy al cielo”. Pero ellos tendrán que quedarse aquí y lidiar con este mundo malo. Y Jesús ora, “Yo voy a ti. Padre Santo, guárdalos en Tu Nombre”.

Versículo 12:

Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

Versículo 15, Jesús le dice a Su Padre, “No te ruego que los saques del mundo [mientras estén en el mundo], sino que los guardes del maligno”. Protégelos. No solo que le des una ruta de escape, sino que mientras estén en este mundo malo, Tú los cubras. Protege sus almas. Guarda sus corazones.

Y Él dice, “No ruego solo por estos,” es decir, por los discípulos que vivían entonces, –y personalmente me encanta esta parte– “sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (versículo 20). ¿Quiénes son estos? Estos somos nosotras.

Jesús oró por nosotras. Él oró, “Padre, guárdalos en Tu Nombre. Guárdalos a salvo. Mantenlos fieles. Mantelos protegidos. Guárdalos de pecar.

Y entonces Él oró, “Guárdalos de este mundo malo”. De Satanás –Satanás es como un león rugiente, siempre acechando, buscando a quien devorar. Él está activo. Él está vivo. Él está bien. Él ya ha sido vencido, pero Él no lo ha admitido todavía.

Hay muchas ocasiones, particularmente cuando me estoy preparando para enseñar un material nuevo, que libro una lucha interna en mi corazón por varias razones. Algunas veces, cuando la verdad que me preparo para exponer es muy importante, me siento como si estuviera en medio de una batalla espiritual, porque voy a tratar con algo tan vital, tan clave para ayudar a las mujeres a ser libres, que tengo la impresión algunas veces que el maligno está haciendo todo lo que puede para hacerme caer, para hacerme pecar, para inhabilitarme para exponer esta verdad y no poder enseñarla efectivamente.

Cuando me doy cuenta de esto, resulta ser tan alentador saber que Jesús oró para que yo fuera guardada del maligno, que Él ha puesto un cerco de protección alrededor de mí, y que el maligno, Satanás, así como es de poderoso, no me puede tocar porque estoy protegida por Dios.

Estoy protegida. “El Señor te bendiga y te guarde”. Y pienso en esa bendición en el libro de Judas cuando dice: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (versículo 24). ¡Oh cuán agradecida estoy por esto!

Si Dios no me guardara de caer, todo lo que haría sería caerme. Pero Él puede guardarme. Él puede protegernos de caer y presentarnos sin falta, sin mancha, delante de la presencia de Su gloria con gran gozo.

Al único sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria, dominio, y poder por siempre. Al mirar hacia toda la eternidad y a la perspectiva de pasarnos la eternidad con Cristo, lo que nos mantiene desde ahora y hasta entonces es el poder de Dios.

“El Señor te bendiga. El Señor te guarde”. Entonces venimos a esta petición, o a este par de peticiones, en el versículo 25 de Números capítulo 6.

“El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro.” En esta oración para que Dios nos guarde, para que Dios nos proteja, vemos una oración por protección. “El Señor te bendiga y te guarde.” El Señor te proteja del maligno. El Señor te proteja del mal.

Ahora vemos una petición por la presencia de Dios , no solo Su protección, sino también por Su presencia. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, “y entonces la frase paralela en el versículo 26, “El Señor alce sobre ti su rostro”.

Recuerden en el libro de Éxodo cuando Dios le dijo a Moisés, “Quiero que guíes a los hijos de Israel a la Tierra Prometida, y yo les daré provisión; yo les protegeré”.

Dios les dio una lista de cosas – “Yo les enviaré Mi ángel para que vaya con ustedes” – y Moisés le dijo, “Espera un minuto, Señor”, “¿Y qué de Tu presencia?”

“Si tenemos todos Tus regalos y todas Tus bendiciones, pero no te tenemos a Ti, no quiero ir, tengo que saber, Señor, que Tú estás con nosotros en esto”.

Es tan importante para nosotras pedirle al Señor, por nosotros y por los demás, que la presencia de Dios esté en nuestras vidas. Este es el concepto que es presentado aquí cuando dice, “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”.

El “rostro de Dios” significa la presencia de Dios. Cuando el rostro de Dios “brilla sobre Su pueblo,” esto significa que Dios se complace en Su pueblo.

Matthew Henry dijo, “Esto parece aludir a la sonrisa de un padre sobre su hijo.” Vemos a estos jóvenes atletas, en estos juegos de básquetbol de las escuelas secundarias donde los muchachos anotan los primeros dos puntos de su vida.

Y este joven ha estado sentado en el banco por 3 años. Y ahora está en su último año de bachillerato, y finalmente entra en el último cuarto del juego, hace un canasto y anota. ¿Hacia dónde él mira? Él mira a su entrenador o mira a su papá sentado en los bancos. Él quiere ver la sonrisa de su papá.

Nos pasamos gran parte de nuestras vidas mirando las caras de las personas en quien buscamos aprobación para ver si la hemos ganado.

Porque la cara de una persona nos dice tanto. Proverbios capítulo 16 en el versículo 15 dice que, “En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Queremos ver a aquellos en autoridad, a aquellos que son importantes para nosotros y queremos ver en sus caras que todo está bien. “Tú eres aceptada. Tú puedes entrar en Mi presencia”.

La petición de esta oración no es por satisfacción de ningún rostro humano, sino para la satisfacción del rostro de Dios, saber que Dios nos mira, y que Dios se ha complacido, que Él se sonríe con nosotros, con Su pueblo como un padre se sonríe con su hijo.

Leemos en el libro de Éxodo que Dios habló a Moisés cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Esto es una señal de que, “Tú eres bienvenido. Ven ante Mi presencia. Yo te doy la bienvenida para estar aquí”.

Y mientras pensamos en el rostro de Dios, nos damos cuenta que en esta vida, siendo lo que es, a veces tenemos que lidiar con el ceño fruncido o con la desaprobación de los demás.

Puede que algunos nos rechacen. Puede ser que nuestros padres nunca nos hayan mirado con gracia en sus rostros, y esto puede ser un recuerdo o una imagen que guardamos hasta estos días.

Puede ser que sus esposos no les sonrían, no les miren con aprobación. Pero quiero decirles algo: si tienen la sonrisa de Dios, pueden sobrevivir las malas caras y el rechazo de cualquier figura humana.

Ahora bien esto no quiere decir que no importa. No significa que esto no duela, pero en última instancia, la complacencia, la aceptación que necesitamos buscar, la bendición que necesitamos es la sonrisa de Dios.

La amistad con Dios – piensen en este versículo 2da a los Corintios capítulo 4 en el versículo 6 que nos dice,

…Dios, quien dijo, “De las tinieblas resplandecerá la luz,” es el que ha brillado en nuestros corazones para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

Como verán, cuando Jesús vino a esta Tierra, Dios se hizo hombre. Pudiéramos decir que Él estaba poniéndole un rostro humano a Dios. En la cara de Cristo, vimos la gloria de Dios. Jesús era Dios sonriéndole a Su pueblo y haciéndose carne para que pudiéramos ver las bendiciones y el favor de Dios.

Déjenme decirles que el rostro de Dios también puede ser algo aterrador. El Salmo 104 el versículo 29 dice, “Escondes tu rostro, se turban”. Cuando Dios esconde Su rostro…Pensamos en el rostro de Dios como brillante, santo, y luminoso, ¿y qué le hace la luz a la oscuridad? La expone.

Al encender la luz en un lugar oscuro, podemos comenzar a ver los insectos y los gusanos y todo lo que sale arrastrándose, corriendo para esconderse.

A algunas cosas no les gusta que las expongan a la luz. Cuando pienso en el rostro de Dios, en sentido humano, es como esos amigos que casi pueden ver a través de ti. En esos casos nos sentimos como que, “Ellos saben lo que estamos pensando.”

Bueno, pues estamos lidiando con Uno con U mayúscula, que puede ver a través de nosotras, delante de quien todas las cosas están desnudas y al descubierto a Su vista , dice en Hebreos capítulo 4 en el versículo 13. El estar delante de la presencia de Dios, si nuestros corazones no son puros, es algo aterrador.

¿Recuerdan en el Huerto del Edén después de que Adán y Eva pecaron contra Dios, qué hicieron ellos? Ellos se escondieron de la presencia del Señor Dios. Esta palabra presencia es la misma palabra que se usa en Números capítulo 6 y que es traducida como, “rostro o semblante”. Ellos se escondieron del rostro de Dios.

“No nos mires. No podemos soportar tu mirada”. Han visto esto, tal vez con sus hijos cuando han hecho algo malo, y no quieren mirarles a los ojos.

Y tú le dices, “Mira a mami a los ojos,” pero tienen miedo. Porque son culpables. Ellos lo saben. Cuando nosotros somos culpables delante de Dios, cuando experimentamos lo que dice el Salmo 90 en el versículo 8, “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia,” estar en esa situación resulta algo aterrador.

Por eso es que necesitamos la siguiente petición dentro de esta bendición. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25). Me recuerda el Salmo 67 el versículo 1 donde tenemos una oración similar, “Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros”.

Entonces habiendo ya orado por la protección y por la presencia de Dios, y porque el rostro de Dios brille sobre nosotros, ahora la oración es por el perdón de Dios – por perdón de nuestros pecados que han sido expuestos a la luz de Su rostro. Que “Dios tenga piedad de nosotros”.

Como cuando decimos la oración que Jesús nos enseñó a orar, “Perdona nuestras ofensas” (Mateo 6:12). “Ten misericordia de nosotros pecadores. Necesitamos de tu gracia”. Y la gracia en su naturaleza misma es inmerecida.

No la merecemos. No la podemos ganar. El resultado de la satisfacción de Dios es Su gracia. Su pacto de misericordia es fundamental para nuestra salvación, el darnos cuenta que Dios ha hecho resplandecer Su rostro sobre nosotros. Necesitamos que Su misericordia y Su gracia vengan sobre nosotras.

Pienso en este pasaje del León, la Bruja, y el Ropero donde Aslan es el gran león, el poderoso y feroz león. Él es el rey de las bestias; él es el señor de los bosques. En esta historia, Lucy, la niña, le pregunta al Sr. y a la Sra. Castor la primera vez que escucha hablar de Aslan, “¿Es seguro estar con él?”

El Sr. Castor le respondió, “¿Quién dijo algo acerca de seguro? Claro que no. Pero él es bueno. Él es el rey. Eso sí te digo”. Qué retrato de la gracia de Dios. ¿Es Él seguro? Bueno, si los pecadores vienen ante Su presencia y está sobre ellos el juicio, la ira y el terror del Señor, esto debería aterrarnos si estamos separadas o apartadas de Su gracia.

Pero cantamos de esa gracia, hablamos sobre ella, pero ¿realmente nos apropiamos de ella?

Por su gracia miro que peque y su ley divina quebrante, mi alma entonces contempló por fe al Salvador, Mi alma allí divina gracia halló, Dios allí perdón y paz me dio, del pecado allí me liberto, el Salvador

Cantamos acerca del Calvario, que es donde esta gracia fue derramada.

Maravillosa gracia vino Jesús a dar, más alta que los cielos, más honda que la mar, más grande que mis culpas, clavadas en la cruz, es la maravillosa gracia de Jesús… (Maravillosa Gracia))

¿Dónde? En el Calvario. Allí fue que Dios hizo que Su rostro resplandeciera sobre nosotros.

El terror de Su rostro eventualmente se transformó en la sonrisa y el favor de Su rostro que estuvieron en la cruz de Cristo donde Él nos mostró Su gracia. Allí fue donde Él dijo, “Yo soy el Dios de toda gracia, y quiero bendecirles con esta gracia”.

Enséñanos, Padre, a conocer acerca del terror del Señor y lo que significa vivir bajo el escrutinio de tu mirada, que todo lo encuentra y que todo lo sabe.

Y entonces, por Tu gracia, que Tu ceño de justicia sea transformado en Tu sonrisa de justicia. Y así oramos Señor, bendícenos y guárdanos y haz que Tu rostro resplandezca sobre nosotros y que Tu gracia sea sobre nosotros. En Nombre y por la causa de Cristo oramos esto, amen.

Carmen: Nancy nos ha compartido hoy acerca de una increíble oración:”Que el rostro de Dios resplandezca sobre ti.” Oramos pidiendo esto para los oyentes de Aviva Nuestros Corazones.

Si has estado escuchando el programa por un período de tiempo y aprecias lo que Dios está haciendo a través del ministerio, ¿considerarías apoyarnos a un mayor nivel? Sé parte de nuestro ministerio. Puedes encontrar más detalles visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar muchos recursos que te ayudarán en tu caminar con el Señor.

Si todo el mundo está buscando obtener la paz, ¿por qué será que a veces es tan difícil de encontrar? Contestaremos esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y yo quiero que mi mamá asista a la Conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas de no ser que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Valiosos para DIos

Isha – Salmos

DÍA 149 – Salmo 113

Dosis: Redención

Valiosos para DIos

“Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado; los hace sentarse con príncipes, con los príncipes de su pueblo. A la mujer estéril le da un hogar y le concede la dicha de ser madre.” (Salmo 113:7–9) (NVI)

En México les llaman pepenadores. Trabajan en los basureros buscando cosas reciclables, y suelen encontrar verdaderos tesoros. Unos años atrás leí un reportaje sobre una pareja que se iba todos los días al basurero de la ciudad y recogía cosas útiles. Cuando el reportero visitó su casa, ¡se cayó de espaldas! Vivían en comodidad, con autos de lujo y un refrigerador repleto. ¿Y cómo consiguieron tanto dinero? “La gente no sabe lo que tira”, respondieron.

Un amigo mío trabajaba con drogadictos y alcohólicos. Un día recibió una carta que lo ruborizó: “No pierda el tiempo con esa gente. Deben morir en la silla eléctrica y punto”. ¡Qué bueno que mi amigo no pensaba igual! Ciertamente se necesita un corazón de siervo como el de él, pero él solo está imitando a su Padre Celestial. Porque Dios levanta del polvo al pobre. Va al basurero y encuentra al necesitado.

Dios me sacó a mí también del basurero del pecado. En cierta ocasión leí la siguiente frase: “¿Qué diferencia hay entre una prostituta y tú, mujer?” El autor concluyó: “La ropa que visten”. Todas hemos pecado. La Escritura es tajante al respecto. La mentira nos separa de Dios tanto como el adulterio o el homicidio. Las consecuencias son más graves para aquellos pecados que abusan del cuerpo y que privan a otros de la vida, pero delante de Dios, el pecado nos separa a todos de su santidad.

Pero Jesús vino para darnos buenas noticias. Por su sacrificio y su sangre, hoy podemos entrar a su presencia. Él nos hace sentar al lado de príncipes y de su Hijo, el Príncipe de Paz. No porque seamos mejores, sino porque en Cristo somos valiosas. Pidamos perdón a Dios si hemos pensado que alguna clase de personas son menos valiosas y merecen estar en un basurero. Más bien demos gracias a Dios porque tuvo a bien sacarnos del muladar.

Y finalmente en el versículo leemos algo más: la dicha de la mujer estéril a quien Dios da un hogar. No sé cuál sea tu situación el día de hoy, pero confía en estas palabras. Si hoy vas por la vida sin un hogar, Jesús te ofrece uno. Cristo nos ofrece un lugar de pertenencia, y puede ser nuestro hoy mismo.

Oración: Señor, gracias por rescatarme del polvo de mi pecado. Ayúdame a ver a los demás valiosos para ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 165). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

Un roquero transformado

Lunes 17 Febrero

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor, y como martillo que quebranta la piedra?

Jeremías 23:29

Un roquero transformado

El sonido de botas con tacos de hierro resonaba en las callejuelas de la vieja ciudad. Las chaquetas de cuero negro adornadas con calaveras y huesos cruzados daban miedo. Cuando esos roqueros llegaron a la plaza del mercado, observaron un puesto en el que unos cristianos ofrecían Biblias, libros y tratados evangélicos. Fueron directamente a ese lugar e increparon a los expositores.

Para su gran sorpresa, uno de los creyentes se adelantó, les habló del amor de Dios y les explicó que Jesucristo, el Hijo de Dios, murió en la cruz para salvar a los hombres. Uno de los roqueros, en la última fila, se impresionó por la tranquilidad y firmeza de su interlocutor. Sin dejarse ver, tomó un tratado y lo escondió en su bolsillo.

Mediante su lectura, creyó en Jesucristo, quien lo liberó de sus adicciones, lo salvó de la muerte y lo llevó a conocer la paz con Dios. Con el tiempo ese joven comenzó a presentar el Evangelio y se convirtió en un ardiente predicador.

Treinta años más tarde, predicando el Evangelio en su ciudad natal, relató este episodio de su historia. Entre los oyentes notó a un anciano en la primera hilera, quien con el rostro visiblemente emocionado lo escuchaba atentamente. De repente lo reconoció: era el cristiano que en aquella oportunidad le había hablado del amor de Dios.

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás” (Eclesiastés 11:1).

Éxodo 1 – Hechos 2 – Salmo 23 – Proverbios 10:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

6/8 – Los músculos y la carne, 1ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

6/8 – Los músculos y la carne, 1ª Parte

John MacArthur

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Esta mañana vamos a estar hablando nuestro tema de las últimas cinco semanas de “La Anatomía de una Iglesia”. El Señor nos ha guiado, creo yo, a una discusión de lo que – qué es lo que Él desea que sea característico de su iglesia. Dios nos ha bendecido tanto aquí. Dios ha edificado aquí, creo yo, una iglesia que desea en el corazón de su congregación, el ser todo lo que él quiere que seamos. Ciertamente, ese el caso en los corazones de los líderes, y sé que también es el caso en sus corazones. Dios nos ha bendecido en maneras únicas y maravillosas, maravillosas. Somos tan ricos en cosas espirituales, como cualquier iglesia podría serlo. Y es importante para nosotros, mientras que disfrutamos estas cosas, entender los cimientos, entender las causas, por así decirlo, que traen la bendición de Dios, que nos permiten recibir de Él lo mejor que Él tiene por dar. Y entonces, estamos haciendo, como lo he llamado, algo de arqueología espiritual. Y, escarbando para entender nuestros cimientos, para ver con qué estamos comprometidos. Dios nos ha dado a tantas personas nuevas, y lo alabamos y bendecimos su nombre por ellos; y muchos de ustedes que han venido en los últimos años, quizás no han tenido la oportunidad de entender que es Grace Church, en qué consiste, qué la hace diferente, con qué estamos comprometidos. Y entonces, estamos regresando y en cierta manera, regresando a algunas cosas que conocemos muy bien.

No estamos tratando de decir cosas nuevas. Simplemente estamos tratando de enfatizar cosas que son parte de nuestro cimiento. Para darnos una perspectiva de aquello en lo que consiste nuestra iglesia. Y, creo que cuando terminemos – y, esperamos que sea el próximo domingo – tendremos un pequeño paquete de cintas que le vamos a poder regalar a la gente cuando venga a nuestra iglesia. Y, cuando pregunten: “¿En qué consiste esta iglesia? ¿Qué es lo que hace que esta iglesia sea lo que es? ¿Cuáles son los énfasis de esta iglesia?” Y, podremos decirles: “Aquí están las cosas con las que estamos comprometidos”.

Ahora, permítame decirle, conforme comenzaos el día de hoy, que me regocijo en el Señor, porque veo la obra de Dios en ustedes. Y, cuando le hablo a usted así, no es que estoy reprendiéndolo, porque no veo estas cosas, es porque veo estas cosas y quiero que continúen, y que se vean aún más. Como Pablo, cuando él escribió y dijo: “Se que nadie necesita enseñarles a amar, porque Dios les ha enseñado, Él mismo les ha enseñado a cómo amar. Pero, que su amor abunde aún más y más”, él dice. Y en cierta manera, esa es la perspectiva con la que vengo a ustedes. No para decir que estas cosas no existen, si no que existen y necesitan existir aún más y más. Creo que mi temor es que conforme la iglesia crece y avanzamos, y nos alejamos más del cimiento que Dios usó para bendecirnos, y sobre el cual Su Espíritu ha edificado. Que perdamos de vista estas cosas y después comencemos a declinar, en lugar de ascender, en términos de Su utilidad y Su bendición. Pero, veo en los ministerios de esta iglesia y en los corazones, y en sus vidas estas virtudes y gracias, y cosas que el Espíritu de Dios ha logrado, y solo quiero llamarlos a un mayor compromiso del que antes han tenido.

Y simplemente, en términos de decirles cómo son vistos por otros, tengo tres cartas en mi mano, que escribieron pastores que vinieron a nuestra Conferencia de Pastores, y están reaccionando a lo que vieron aquí; y les podría interesar su reacción. Esta carta fue escrita a Dick Mayhue, y les dicen:

“Quiero tomar el tiempo para agradecerle por sus muchas horas de trabajo, al arreglar todos los detalles, organizar los detalles para tener una Conferencia de Pastores tan exitosa. Esta fue mi tercer conferencia. Y, cada vez que he ido, he entendido más y me ha ayudado más en el ministerio. Gracias por su fidelidad y el corazón que tiene de siervo que hizo esto posible. También lo quiero felicitar, quiero felicitar a Grace Community Church y su congregación, por su demostración continua de ser una congregación que sirve a aquellos de nosotros que asistimos. Una de las cosas más sorprendentes acerca de Grace Church, es el espíritu mismo que permea, desde el nivel más alto de los pastores, hasta las personas que trabajan en la cocina. Por favor, dígale a esas personas cuánto valoramos el trabajo que hacen. El consejo de nuestra iglesia ha hecho un compromiso por asegurarse que cada uno de nuestros miembros asistan a la conferencia de pastores, y los veremos entonces en el futuro. Gracias de nuevo por dejar que el Espíritu de Dios los guíe, por abrir la puerta a hombres a lo largo de la nación y por todo el mundo, para que aprendan más acerca de cómo aplicar principios escriturales en la atmósfera de la iglesia local. Que Dios continúe ministrando a ustedes y a través de ustedes”.

Una de las metas que tenemos cuando tenemos una Conferencia de Pastores, una conferencia de radio, simplemente es exponer a la gente, a ustedes. Y entonces, los alentamos a que los inviten a cenar, que vayan a sus casas, que los conozcan. Queremos que sepan que hay cosas que están pasando en sus vidas, que honran al Señor Jesucristo. No tenemos nada que esconder. Oí el otro día, que debido a que la Olimpiada en Los Ángeles iba a ser aquí en 1984, había un movimiento en la ciudad de Los Ángeles, buscando quitar a todos los vagabundos, la gente que vive en el calle en Los Ángeles, y reubicarlos en Newhall durante la Olimpiada. La idea era que nadie de afuera supiera que tuviéramos este tipo de personas en nuestra ciudad, a menos de que visitaran Newhall, lo cual es muy poco probable. Bueno, tenemos 250 pastores aquí, y nuestra idea no es quitar a toda la gente de nuestra iglesia, que nos preocupa, y colocarlos en otro lugar. Realmente creemos que Dios está operando en las vidas de nuestra congregación, y que estas personas que vienen a ver nuestra iglesia, y descubren si realmente lo que decimos realmente cambia las vidas, si queremos exponerlos a la gente, para que esas cosas puedan ser verificadas. Y, este pastor que escribió esa carta del estado de Washington quedó alentado por ver en los corazones de la gente, que realmente se están cumpliendo las cosas que estamos enseñando.

Tengo otra carta que viene de un pastor joven en Mississippi, y él escribe:

“Simplemente una línea para agradecerle, porque le han permitido a Dios hacer lo que ha hecho conmigo esta semana. Estoy aprendiendo más acerca de la gracia de Dios, Su obra y demás, a través de los ministerios aquí en Grace. Esta semana en la Conferencia de Pastores, ha reforzado de manera total y permanente en mi espíritu el compromiso, el gozo, y el deseo de conocer a mi Señor, a través de Su Palabra. Y, para darlo a conocer a través de Su Palabra. Gracias, un millón de veces – a veces los predicadores exageran – por su hospitalidad y amabilidad esta semana. Todos realmente han vivido el mensaje de su vida”. Qué pensamiento tan maravilloso. “Todos han vivido verdaderamente el mensaje de su vida, en precepto y en ejemplo han mostrado el corazón de un siervo, y hemos llegado a amarlos a todos profundamente”.

Hombre, eso es tan alentador. Oír que alguien de afuera viene a Grace Church, conoce nuestra congregación, está aquí una semana, y dice: “Están viviendo su mensaje”. La felicitación más grande. Y, después esto de un pastor en Michigan:

“Mientras que reconozco que deben recibir muchas cartas como esta, después de cada Conferencia de Pastores, aun así tengo el deseo de escribir y expresar mi profunda gratitud por ustedes y el ministerio en Grace. He oído de su iglesia, desde mis días en la Universidad Bíblica, y he tenido el deseo de ver su ministerio. Cuando mi pastor estuvo de acuerdo con enviarme a la conferencia, inmediatamente comencé a percibir que el Señor me iba a bendecir de una manera muy especial. Él ya había estado trabajando en mi corazón, acerca de dejar nuestro ministerio aquí, y llegar al pastorado de mi propia iglesia. Sin embargo, él no ha había abierto ninguna puerta de oportunidad. Ahora sé por qué. Nuestro ministerio de jóvenes aquí, había sido visto como algo muy exitoso. Muchos jóvenes habían sido salvados, y mi enseñanza los domingos por la mañana, siempre ha sido práctica y orientada a necesidades.

No obstante, después de tres años y medio, mi esposa y yo compartimos un desánimo, en base a un sentimiento de que alguna manera estábamos perdiéndonos algo en el área de ministerio bíblico. Estar con ustedes y con su personal de pastores, me mostró el problema básico. Habíamos cultivado una relación tremenda con nuestros jóvenes, y tenían un verdadero sentido de emoción y compromiso con nuestro departamento en la iglesia, pero, no tenían un compromiso con la Palabra de Dios, a nivel personal o práctico. Nos habíamos equivocado en la base del ministerio. La triste realidad, es que realmente no creo que jamás habíamos sido expuestos a una iglesia, que de hecho tuviera esta meta. Claro, la verdadera raíz del problema, era que nosotros mismos no estábamos en la Palabra, como deberíamos haber estado. Permítame compartirle cómo es que el Señor nos reveló esto a nosotros.

Durante la conferencia, mi esposa y yo nos estábamos quedando con amigos. Se nos había pedido que ensenáramos en el ministerio de universidad de su iglesia, el domingo por la mañana, y entonces planee en no estar en su servicio de domingo por la mañana. Pero, toda la semana estaba oyendo lo importante que era estar en el servicio de adoración. Y entonces, finalmente el domingo por la tarde le dije a mi amigo que iba a regresar a Grace Church, el domingo por la mañana. A la mañana siguiente mi esposa y yo entramos al centro de adoración, sin saber realmente qué esperar. Usted necesita entender que ambos tendemos a ser algo escépticos hacia ideas nuevas. Ya para cuando dejamos el servicio, ambos nos dimos cuenta que acabábamos de experimentar algo totalmente diferente a nuestra idea del ministerio. Mi esposa lo resumió muy bien, cuando ella comentó que nuestras iglesias, la gente viene a la iglesia, llega apenas respirando, simplemente con lo suficiente para acabar la semana, y esperando otro arreglo para llevarlos al siguiente servicio. Pero, parece que con su congregación llegan ya llenos, porque han sido llevados a estar en la Palabra por sí mismos. Cuando vienen llegan para recibir más, pero, particularmente para adorar. Con tristeza digo que nunca antes habíamos visto eso.

Estoy agradecido, por decir que desde esa mañana nuestras vidas han sido diferentes. Diariamente hemos estado en la Palabra y cuando enseño, predico lo hecho versículo a versículo. Nunca sabía que podía haber tanto gozo y satisfacción en el ministerio. He aprendido tanto en tan poco tiempo. La gente se ha acercado y ha preguntado qué pasó en nuestras vidas en California. Todo se oye tan fácil, lo he oído toda mi vida. Desafortunadamente, nunca antes lo había visto. Ahora estamos confiando en el Señor, que pronto proveerá un lugar en el que podamos establecer, implementar algunos de los principios que el Señor nos ha revelado a nosotros de una manera plena. Muchas gracias por el impacto revolucionario que su ministerio ha tenido en nuestro ministerio”.

Y, recibí una carta de ese joven, apenas un mes atrás, diciendo que él ahora es el pastor de su propia iglesia. Y, él estaba escribiendo para ver si podíamos cargarlo con algunas cosas que pudiera usar para comenzar. Lo que es tan maravilloso acerca de eso, es que, que ellos están respondiendo estos hombres, a la vida total de la iglesia. No están escribiendo diciendo: “Oh, fue un gran seminario, fue una gran clase, o tuviste algo profundo que decir acerca de esto o aquello”. Si no que era un ministerio entero para ellos, que se lleva a cabo hacia ellos, a través de esta iglesia. El miércoles por la noche, Moishe Rosen estaba con nosotros, y yo estaba ahí en el pasillo hablando con él, antes de que viniera a hablar, y él dijo: “Acabo de regresar de Londres”. Él está a cargo de los Judíos para Jesús, y dijo: “Estuve en Londres y fui a varios lugares, y en cada lugar había una persona que se me acercó y me dijo: ‘Eres de California. ¿Sabes de Grace Community Church?’ Y, en cada caso dije, lo sé.” Y, ellos dijeron: “Bueno, ¿podrías contarnos de cómo es?” Él dijo: “Me sorprende cómo la reputación de su congregación se ha extendido a todo lugar al que voy”. De hecho, él dice: “Tengo envidia de que tienen una congregación así”. Bueno, eso es lo más maravilloso. Y, yo le dije: “Yo me pellizco todo el tiempo y digo: ¿Estás seguro que tienes aquí el hombre correcto, Señor, en este ministerio tan maravilloso, bendecido por Dios?”

Tenemos una gran, gran responsabilidad para con aquellos que nos ven, para ver en aquellos lo que quizás no han visto en ningún otro lugar. Y, realmente creo que hay razones por las que Dios ha bendecido. Yo creo que hay principios que nos colocan en la posición de bendición máxima. Y, no es nada más que somos grandes, es la actitud que la gente tiene, son los compromisos que ellos adquieren. Son esas cosas que existen en nosotros como creyentes comprometidos que ven, que no siempre ven en otros que nombran el nombre de Cristo.

Entonces, hemos estado regresando en nuestra serie diciendo, bueno, ¿qué es entonces lo que hace que una iglesia sea todo lo que una iglesia puede ser? Digo, ¿qué es lo que debemos tener? Muchos de ustedes son nuevos en nuestra iglesia, y quizás se están preguntando lo mismo. Quizás quieren en cierta manera alinearse y decir: “Bueno, estas son las cosas. Aquí están las cosas con las que necesitamos estar comprometidos, tenemos que esforzarnos por trabajar en esto. Aquí están las cosas que queremos enseñar y proclamar, y discipular en otros. Y entonces, estamos regresando a estas cosas. Son cosas muy básicas.

De hecho, en cierta manera, me siento como si esta fuera una clase de fundamentos de la fe grande. Y, estoy hablando de territorio muy conocido. Y, continuamente le digo a mi esposa, después de cada domingo: “¿Sabes una cosa? Todo parece tan básico, todo parece tan básico. Yo espero que sea lo correcto”. Y, ella me afirma diciendo: “Bueno, hay muchas personas que no es tan básico como lo es para ti”. Y, necesito eso de mi esposa, de vez en cuando, algo de aliento, porque estoy en la dirección correcta, porque parece ser tan, tan básico. Sin embargo, tenemos que regresar y volver a establecer ese cimiento, ¿no es cierto?

Recuerdo las palabras de Pedro y quiero acordarles de estas cosas. Ahora, no que no las sepan, ya las saben. Pero, quiero asegurarme de que se acuerden de ellas. Tienen que mantenerse en esta dirección. Usted sabe, comenzamos por la dirección correcta y de pronto usted se desvía y comienza a en otra dirección. Simplemente, continúa estableciendo esos rieles de nuevo, para que sepamos hacia dónde vamos. Y entonces, hemos estado viendo la iglesia, y hemos usado la analogía del cuerpo. Hemos dicho, en primer lugar, que una iglesia para ser lo que Dios quiere que sea, debe tener un esqueleto. En otras palabras, cimiento, lo cual le da forma. Y básicamente, dijimos que hay algunas verdades fundamentales, no negociables, medulares. Y, hemos sugerido cinco de ellas, un alto concepto de Dios, la prioridad absoluta de las Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal, y autoridad espiritual. Y, ligamos todas estas y dijimos que eso en cierta manera era nuestro esqueleto.

Ahora, pasando de eso, a la segunda dimensión de nuestra analogía, dijimos que un cuerpo debe tener sistemas internos que fluyen dentro de él. Esos son los sistemas de vida, eso es lo que le da su vida y capacidad para actuar y reaccionar. Y en la iglesia, debemos tener sistemas internos, y esos creo yo, son las actitudes espirituales correctas. Lo que está fluyendo en las vidas de la gente tras bambalinas, es lo que importa. Le dijimos a los pastores todo el tiempo que vienen y ven a nuestra iglesia: “No solo llévense lo que ven en la superficie y traten de incorporarlo. Detrás de eso, detrás de esa carne, por así decirlo, están fluyendo ciertas actitudes espirituales que tienen que cultivarse en los corazones de la gente, antes de que el ministerio pueda ser lo que Dios quiere que sea. Y, les di una lista entera de esas. Permítame tan solo recordárselas brevemente. Obediencia, humildad, amor, unidad, servicio, gozo, paz, gratitud, disciplina personal, perdón, dependencia, flexibilidad, rendición de cuentas, crecimiento, fidelidad, y esperanza. No espero que escriba todas ellas. Ya las tiene. Pero, simplemente para refrescar su mente. Esas son las actitudes que creo que debemos cultivas entre nosotros, mediante nuestra predicación y enseñanza, y discipulado, y todo lo que hacemos para inculcar en nosotros ese tipo de actitudes fuertes, actitudes espirituales.

Ahora, cuando el esqueleto está bien y el tipo de actitudes correctas están fluyendo, estamos listos para pasar a la dimensión número tres. Y, vamos a hacer eso y eso es la función o los músculos en el cuerpo. El cuerpo ahora tiene forma y tiene vida, y ahora, ¿qué debe hacer? ¿Cuál es función? ¿Cuál es la responsabilidad de la iglesia en el mundo? ¿Qué debemos hacer? O, en términos simples, ¿cuál es nuestro ministerio? Si alguien le dijera a usted: “¿Qué es lo que la iglesia debe hacer?” Usted tiene una iglesia que está comprometida con la adoración de Dios, la autoridad de las Escrituras, doctrina, doctrina sana. Las vidas de la gente, de la congregación están bien. Están preocupados con la santidad personal. Están bajo autoridad espiritual de aquellos que Dios ha colocado sobre ellos en el Señor. Han cultivado en sus corazones las actitudes correctas. Tienen todo este poder fluyendo en ellos, este flujo de vida. ¿Qué es lo que deben hacer?

Si usted fuera a mandarle a la iglesia cuál es su responsabilidad, ¿cuál sería? Eso es lo que queremos ver ahora, y llamo a esto los músculos. Esto es función. Esto nos hace movernos. Y, quiero pasar el día de hoy y la próxima vez hablando de esto, y después simplemente vamos a concluir con la carne, brevemente la próxima vez también. Creo que podemos hacerlo en dos semanas. Pero, para esta mañana, quiero darle cuatro cosas que creo que son funciones prioritarias. Y, son tan básicas, que usted las conoce bien. Pero, permítame tan solo refrescárselas, para que entienda, quizás de una manera fresca las cosas con las que estamos comprometidas.

La primera es predicación y enseñanza. Y combino esas dos, porque ambas tienen que ver con la proclamación de verdad bíblica, predicación y enseñanza. Eso, como yo lo veo, es la función primordial de la iglesia. La iglesia es el receptor de la revelación de Dios, y por lo tanto la iglesia debe ser el diseminador de la revelación de Dios. Si Dios se ha revelado a sí Mismo a nosotros, es para que podamos entenderlo. Tenemos entonces que ser oidores de la Palabra, y los proclamadores de la Palabra. Y entonces, cuando usted viene a aquí, va a oír la Palabra de Dios. Cuando usted va a un estudio, va a oír la Palabra de Dios. Cuando va a una clase, va a discutir y estudiar la Palabra de Dios, porque primordialmente la iglesia debe ser un lugar donde la Palabra de Dios es predicada y enseñada. Ahora, estoy comprometido con eso, como una prioridad absoluta en la iglesia. Esa es una función de la iglesia. Debemos estar concentrados en proclamar la Palabra de Dios. A mí me entristece en mi corazón, tanto sermoncillos que vemos. Y, algunos de ellos son útiles, algunos son buenos. Lo llamo consejedad desde el pulpito, lo que se lleva a cabo. Hay muchos asuntos éticos que se tratan en la iglesia. Hay muchas pequeñas clases que se congregan, en donde todo mundo saca a colación su ignorancia, porque nadie sabe nada. Simplemente, tratan de adivinar lo que la Biblia significa. Pero, la iglesia como una función prioritaria, tiene la proclamación clara, comprensiva, directa, con autoridad de la Palabra de Dios. Y entonces, Grace Church siempre estará comprometida con un énfasis fuerte en la predicación y enseñanza. Un énfasis fuerte en la predicación y enseñanza.

Ahora, acompáñeme por un momento a dos epístolas escritas por Pablo a Timoteo. Ahora, estas epístolas fueron escritas, creo yo, para ayudarnos a entender el ministerio. Para ayudarnos a entender el ministerio, tanto desde el punto de vista del ministro, como de su congregación. De hecho, inclusive nos dice en 1 Timoteo 3:15, que ésta epístola fue escrita para enseñarnos a cómo conducirnos en la casa de Dios, la cual es la iglesia. Entonces, aquí hay una epístola que nos dice cómo debemos conducirnos en la iglesia, cómo debemos funcionar en la iglesia, cómo debemos operar en la iglesia. Yo creo que el énfasis tanto de 1 como de 2 de Timoteo, es que debemos operar primordialmente en el área de proclamar la doctrina sana, predicar la Palabra de Dios. Ese mismo capítulo, 1 de Timoteo 3 versículo 16, es un versículo interesante. Resume la maravilla de la encarnación de Jesucristo. Dice que indiscutiblemente, eso es sin debate alguno o argumento, esta es una realidad que el misterio de la piedad es algo maravilloso, es algo grande. Y, ¿cuál es el misterio de la piedad? Que Dios fue manifestado en carne. Eso es algo simplemente increíble. Nadie va a discutir que esa es una gran verdad, ¿no es cierto? Que Dios fue manifestado en carne. Ese es el corazón, la médula, la sustancia de nuestra fe cristiana, ¿no es cierto? No tenemos nada, si Dios no se ha manifestó a sí Mismo en la carne de Jesucristo, ¿verdad? Murió y resucitó. Entonces, ese es el corazón mismo de nuestra fe. Indiscutiblemente, esa es una gran, gran verdad revelada. Pero, observe que dice: “Él fue manifestado en carne. Fue justificado en el Espíritu. Fue visto por los ángeles. Fue creído en el mundo y fue recibido en gloria”. Y, después metido a la mitad, “predicado a los gentiles”. Y, si usted ve el versículo 16 de 1 de Timoteo 3, veo algunas cosas esenciales en la encarnación. Y, una de ellas es predicación. La predicación es un elemento esencial en Dios manifestándose a sí Mismo en la carne. Lo que sucedió debe ser predicado. Eso es lo que Él está diciendo. Debe haber proclamación del mensaje. La predicación es algo particular al cristianismo, y es el elemento maravilloso que la iglesia lleva a cabo. Que hombres santos de Dios hacen, que nada en el mundo puede llegarle. Digo, el mundo puede tener sus películas y puede tener sus libros, y el mundo puede tener muchos medios diferentes de comunicación, pero, la predicación me parece es algo tan excepcional, conforme a hombres de Dios, quienes reciben dones del Espíritu, y el conocimiento de la Palabra, para proclamar su verdad. Y, creo por lo tanto, que en el corazón de la iglesia está la encarnación, y en el corazón de la encarnación está la proclamación de esa encarnación. Y entonces, la predicación encuentra un lugar central en la vida de la iglesia.

Ahora sigue entonces, que Pablo va a enfatizarle al joven Timoteo. Conforme sale en su ministerio, que él de hecho debe ser fiel a la predicación. Y, usted notará en el versículo 6 del capítulo 4, que inmediatamente Pablo dice: “Si esto enseñas a los hermanos”. Y, él acaba de hablar con él de algunas cosas, y él dice: “Tu trabajo es recordarle a la gente esto. En primer lugar, Timoteo, eres un maestro, eres un maestro. Lo que has recibido del Espíritu de Dios, tú lo das. Y, que la iglesia esté en el lugar en donde las cosas le son enseñadas”. La verdad de Dios es enseñada. ¿Sabe lo maravilloso que es que en un mundo en donde la gente está buscando la verdad, la tengamos? ¿Usted entiende eso? ¿Sabe qué maravilloso es estar en un lugar en donde la gente no se le puede garantizar que algo es verdad? ¿En donde la moralidad es establecida por la mayoría? ¿Donde todo mundo determina lo que es verdad, y su opinión es la que reina, donde la verdad no se encuentra? ¿Donde los hombres están a la merced de su propia filosofía, para tratar de entender el significado en la vida? Podemos ponernos de pie y decir: “Esto es la verdad”. Digo, inclusive Pilato, el cínico de cínicos del Nuevo Testamento dijo: “¿Qué es la verdad? ¿Qué es verdad? Conocemos la verdad. Conocemos la verdad”. Jesús dijo en Juan 17 al Padre: “Tu Palabra es verdad”. ¡Oh, pero qué legado! Y, eso es lo que debemos impartir, eso es lo que debemos impartir.

Y, Dios ha bendecido esta iglesia, creo yo, porque su función primordial siempre ha sido en parte el proclamar la verdad, la Palabra de Dios, no hablar acerca de la Biblia, si no hablar a partir de la Biblia. Y, no le puedo decir cuántos cientos, inclusive miles de personas a lo largo de los años, nos han hablado o escrito, y han dicho que vienen a Grace Church, porque se les alimenta la Palabra de Dios. Siempre es lo que oímos y ese es nuestro compromiso, esa es nuestra función, y no es nada más mi trabajo. Es el trabajo de todo mundo. Debemos ser aquellos que proclaman y predican, y enseñan la Palabra. Algunos dotados, claro, de manera única. Versículo 11, siguiendo con el mismo pensamiento de capítulo 4 versículo 6, él dice: “Eres un ministro, serás buen ministro si tú estás nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina, de la sana doctrina”. En otras palabras, si tienes la verdad y se las estás entregando a tu congregación. Él dice en el versículo 11: “Esto manda y enseña”. En otras palabras, enseña con autoridad. Enseña con autoridad.

Me acuerdo, estaba en la graduación de la Academia de Policía en una ocasión, y yo estaba al lado con una persona que me estaba hablando de los varios egresados que se estaban recibiendo, se estaban graduando de la Academia de Policía de Los Ángeles. Y, él dijo: “Tuvimos que reprobar un hombre, debido a su voz”. Le dije: “Eso es interesante”. Él dijo: “Sí. Simplemente no puedes ir atrás de un ladrón y decirle: ‘Levanta las manos, estás arrestado. Detente en el nombre de la ley’”. Digo, eso simplemente déjalo afuera, ¿no es cierto? “Bueno, eso es interesante”. “Sí’, él dijo, “debe haber cierta autoridad en su voz”. Y, yo comencé a pensar acerca del hecho de que su autoridad básicamente era la ley, ¿no es cierto? La ley era su autoridad. Y, si yo me oigo como que hablo con autoridad, así es, porque es la autoridad de la Palabra de Dios. No hablo con autoridad, porque doy mi opinión. Si no que hablo con autoridad en base a la Palabra de Dios. Y, eso es lo que él está diciendo aquí en 1 de Timoteo 4:11: “No solo la enseñas, la mandas. En otras palabras, llamas a la gente a un mandato de responsabilidad”.

Y entonces, versículo 16, él dice – versículo 13, más bien él dice: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”. Después él le dice cómo hacerlo. Lee el texto, explica el texto, y aplica el texto. Lectura: Eso es simplemente, léeles el texto. Exhortación: Eso es aplícalo. Doctrina: Eso es dales la doctrina o la enseñanza. Entonces, él dice: “Abre el texto, se los lees, se los explicas. Eso es doctrina, y los exhortas a vivirlo. Y, no descuides”, versículo 14, “no lo descuides. Medita en esto”, versículo 15. “Pon atención”, versículo 16, “y, continúa en ello”. En otras palabras, somos llamados a obedecer la Palabra, y a proclamar la Palabra: Predicación, enseñanza, proclamar, instruir. Qué responsabilidad tan emocionante.

Ahora, en el capítulo 5 versículo 17, él llega a otra dimensión. “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble paga, doble respeto, doble honor”. Probablemente incluye todo eso. Pero, los que trabajan bien, deben ser honrados doblemente, especialmente los que trabajan en predicar y enseñar. De nuevo, el enfoque de liderazgo en la iglesia, está en la predicación y la enseñanza, en esas funciones. Esa es nuestra función. Esa es nuestra función. Esa es nuestra función.

Estamos aquí para proclamar la Palabra de Dios. He oído a gente que critica a Grace Church y dice: “Bueno, Grace Church está desequilibrada en el área de la enseñanza. Hay demasiada predicación, demasiada enseñanza, y no hay suficiente de esto o de aquello”. ¿Sabe una cosa? Yo no veo que usted jamás podría tener demasiado de eso. Digo, a menos de que usted haya dominado toda la revelación de Dios. Y, esa es una imposibilidad total. No puede haber demasiado. Podría estar desequilibrada si no obedeciéramos la enseñanza. Pero, la razón por la que domina nuestras vidas la enseñanza, es porque la enseñanza es lo que echa a andar todo. Tenemos que conocer, saber lo que la Biblia dice acerca de algo, antes de que podamos cumplirlo. Y entonces, la enseñanza es el sine qua non de todo. Tenemos que saber lo que debemos hacer. No podemos saber cómo adorar, a menos de que sepamos lo que la Biblia dice. No podemos saber cómo orar, a menos de que sepamos lo que Biblia dice. No podemos saber cómo evangelizar. No podemos saber cómo discipular o pastorear. No podemos saber cómo preparar a personas. No podemos saber cómo ayudar a personas y a sus familias. No podemos hacer nada, a menos de que sepamos, entendamos lo que Dios dice. Entonces, predicamos, enseñamos, predicamos, enseñamos.

Al final del capítulo 6, Pablo le dice a Timoteo: “Guarda lo que se te ha encomendado”. En otras palabras, creo que se está refiriendo al depósito de verdad, la revelación de Dios, la fe, por así decirlo, el contenido de la doctrina verdadera. Guárdalo y mantente alejado de la basura del mundo, las filosofías, y las teologías errantes, y el supuesto conocimiento de los hombres que realmente no conocen nada. Aférrate ahí, con las cosas correctas. No queremos desviarnos de eso. No queremos ser empujados y llevados, arrastrados por los pensamientos de hombres que están lejos de Dios. 2 de Timoteo merece una breve mirada. Versículo 15 del capítulo 2, él dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad”. En otras palabras, tienes la Palabra, estás comprometido con ella, ahora úsala correctamente.

De regreso en el versículo 13 del capítulo 1, él dice: “Retén la forma de las sanas palabras”. Entonces, lo primero que haces es, te aferras a ello. Después, lo entregas de manera apropiada. Te aferras a la verdad, y lo presentas como debe ser, para que seas aprobado por Dios. Y, de nuevo lo dice en el versículo 16 en adelante: “Mantente alejado de la basura del mundo. Mantente alejado de sus errores y herejías, y filosofías, y apégate a la verdad de Dios”. Ahí en el versículo 24 capítulo 2, él dice: “Cualquiera que ahí en la iglesia, que es un siervo del Señor, debe ser apto en su enseñanza, apto en enseñar”. Y claro, ese gran pasaje en el capítulo 3, en donde dice que toda la Escritura es inspirada, para que podamos ser perfeccionados. Entonces, lo que puede ver, conforme Pablo instruye a Timoteo, con respecto a la iglesia, es este énfasis tremendo en la predicación en la enseñanza.

Ahora, vaya al capítulo 4 y vamos a cerrar esto. Capítulo 4, 2 de Timoteo versículo 1. Y, aquí hay un mandato que se le da a Timoteo, uno de los realmente grandes en el Nuevo Testamento. “Te encomiendo”, te hago responsable, mando esto, por lo tanto, debido a que la Palabra de Dios puede perfeccionar, debido a que la Palabra de Dios puede salvar, como dice en el 3:15-17. Debido a que la Palabra de Dios puede ser todas estas cosas, debido a que puede darte la salvación que has recibido. Debido a que puede darte todo lo que necesitas para ser perfeccionado en Cristo, entonces: “Te mando delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino”. Ese es un cargo muy sólido. Solemne. Él dice, te hago responsable delante de Dios y Jesucristo. Te hago responsable delante del Padre y el Hijo. Versículo 2, para hacer, ¿qué? ¿Qué? “Que prediques la Palabra. Que prediques la Palabra”. Es la Palabra lo que hace que la gente sea sabia para salvación. Es la Palabra lo que perfecciona, lo que trae doctrina, reprensión, corrección, instrucción y justicia. Que hace que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Es la Palabra lo que hace eso. Entonces, él dice: “Timoteo, para resumirlo, te hago responsable ante Dios el Padre. Te hago responsable ante Dios el Hijo. Hombre, predica la Palabra. Proclama la Palabra y sé diligente en ello. Trabaja duro en esto. Aférrate, se fiel. Hazlo a tiempo y fuera de tiempo, cuando parezca apropiado, inapropiado. Cuando parece como que alguien pueda ser ofendido o no, tú síguelo haciendo todo el tiempo, a tiempo y fuera de tiempo”. Significa todo el tiempo. O estás a tiempo o fuera de tiempo.

Y, después él dice esto, y es interesante, ¿no es cierto? Él no dice consuela y aliento. Él dice: “Redarguye, reprende, exhorta”. En otras palabras: “Preséntalo, confróntalos Timoteo”. ¿Por qué dice eso él? Porque, él sabe que inclusive los cristianos básicamente tienen que luchar con su pecado, ¿verdad? Y entonces, él dice, la predicación tiene que confrontar. Tiene que reprender. Tiene que redargüir. Tiene que exhortar. La más suave de esas palabras es exhortación, lo cual significa alentar un cambio de conducta, en vista del juicio que viene, si no se conforman. En otras palabras, sigue haciéndolo como lo haces. Dios va a tener que lidiar contigo. Entonces, la predicación debe tener ese elemento ahí. Confronta, confronta. Te convence de pecado. Escudriña tu corazón. Quebranta tu corazón. Es lo que él le dice. “Predica de esa manera y que el contenido de tu ministerio, sea lo que demuestra paciencia”. Entonces, predicas con mucho celo. Predicas con gran convicción. Confrontas a la gente. En cierta manera, los azotas contra la pared, y tienen que decidir sí o no a lo que dijiste. Los haces ver a su corazón, ver en donde están fallando en su vida, y reconoce esto, que no van a cambiar de la noche a la mañana. Entonces, en el proceso, ¿sé qué? Paciente. Sé paciente.

Entonces, él dice, y no solo paciente, si no que en este proceso él dice, y esta es una palabra tan importante: “Hazlo con mucha paciencia y doctrina”. Enseñanza, el corazón de ministerio, amados, es enseñar pacientemente la Palabra de Dios, de una manera que confronta, que confronta a la gente para que se examine a sí misma, para que su vida puede ser llevada a rendirle cuentas delante de Dios. Esa es la función de la iglesia. Cuando usted llega a aquí, usted es llamado a rendir cuentas de esa manera. Cuando usted va a un grupo de comunión, una de las cosas que usted es llamado a hacer en la enseñanza de la Palabra de Dios, es esta: ¿Estoy respondiendo de manera apropiada a esta Palabra? Usted va a un estudio bíblico y alguien abre la Biblia, y usted es llamado por la autoridad de la Palabra de Dios, al lugar en donde usted dice: “Estoy haciendo eso o no lo estoy haciendo”. Y entonces, usted es reprendido, exhortado de manera paciente, hasta que su vida pueda ser lo que Dios quiere que sea.

Entonces, conforme Pablo sale del ministerio y Timoteo entra para llevar su estafeta, él dice: “Timoteo, todo está resumido en esto, hijo. Predica la Palabra. Predica la Palabra”. Dice usted: “¿Por qué?” Porque es la Palabra en la mente lo que genera la conducta. Es la Palabra que entra a la mente, lo que genera la conducta. Y, esa es la razón por la que la Biblia dice en Efesios 4:23: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente. Renovaos en el espíritu de vuestra mente, de vuestro entendimiento”. Transformación, Romanos 12: “No os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. Y, esa es la parte de su pensamiento. Debe tener la Palabra en su pensamiento, para que pueda comenzar a hacer lo que hace que la conducta opere. Eso es lo que activa la conducta. Entonces, enseñamos y predicamos la Palabra, y no hay sustituto para eso.

Una segunda función es evangelismo y misión. Evangelismo y misión. Y, uso esos dos términos, para darle una perspectiva amplia. El evangelismo parece hablar de cosas personales. Y, misiones parece hablar de algo muy grande. Y entonces, debido a que esos términos son vistos de esa manera, vamos a usarlos. Debemos estar comprometidos con el hecho de que nuestra iglesia no existe para su propia causa, si no por causa del mundo, ¿verdad? Que la razón por la que queremos ser lo que Dios quiere que seamos, es para que podamos ser una luz que brilla en medio de una generación oscura y perversa. Queremos ser todo lo que Dios quiere que seamos, para que Él a través de nosotros alcance a otros. Como puede ver, la meta definitiva de todo el ministerio, es que alcancemos a alguien para Cristo. Y entonces, tenemos que estar enfocados en el evangelismo, evangelismo, evangelismo. Básicamente lo cumplimos de dos maneras: Mediante el ejemplo de vida y la Palabra. Y, como lo hemos dicho tantas veces, son nuestras vidas aquí lo que hace que nuestro testimonio sea creíble o increíble. Digo, si tenemos una iglesia en donde Cristo es exaltado, donde la congregación está viviendo vidas justas. Donde estamos enfrentando el pecado de manera honesta delante de Dios. Donde estamos esforzándonos por caminar en obediencia en sus propósitos santos. Si tenemos ese tipo de iglesia, entonces vamos a establecer una plataforma, sobre el cual el testimonio individual pueda ser creído.

Es lo que usted es allá afuera en el mundo. Eso es lo que es tan maravilloso cuando la gente viene a aquí y dice: “Oye, tu congregación vive tu mensaje. Tu congregación realmente obedece la Palabra de Dios”. Eso es tan emocionante, porque eso es lo que hace que el cristianismo sea creíble. ¿Se da cuenta? Digo, ¿por qué cree usted que en lugar de que Satanás simplemente llegue al mundo y simplemente haga que desaparezcan las iglesias, él viene al mundo y hace que proliferen iglesias por todo el mundo, que no tienen credibilidad? ¿Por qué? Porque eso ataca el mensaje entero. Digo, ¿cómo es que la gente dice: “Oh, es que fui a una iglesia por allá? Realmente fue un lugar excepcional, porque habían muchos hipócritas ahí, demás”. No les importa nadie por allá, por qué el pastor se fue, hizo esto, él era un criminal, se robó dinero de la iglesia y demás. Como puede ver, todo lo que tiene que hacer Satanás, es simplemente mantener a la iglesia teniendo un hombre, corromper lo que es hecho de una manera que ataca la integridad del mensaje de la iglesia. Satanás no quiere eliminar iglesias, él simplemente quiere corromperlas, para que no haya un cimiento sobre el cual el testimonio individual pueda ser creído. Y, realmente creo que hemos sido llamados a vivir una vida en la comunidad, que es una vida de evangelismo.

Se resume como usted sabe – hemos estudiado esto en años pasados, en Mateo 5, en donde nuestro Señor dice que son dos cosas. “Vosotros sois la sal de la tierra”, Mateo 5:13, “y si la sal perdiera su sabor, ¿con qué será salada?” Ustedes son la sal de la tierra. Digo, ustedes simplemente están ahí como el preservador. Ustedes simplemente están ahí para refrenar. Son distintos, tienen un sabor diferente de ellos. Digo, están ahí y son únicos. Esa es la razón por la que amados, como pueden ver, llamamos a la gente a vivir una vida separada, apartada. Esa es la razón por la que llamamos a la gente a vivir una vida pura. Esa es la razón por la que me preocupa tanto en mi espíritu que ustedes vivan una vida justa, piadosa, virtuosa. No solo para la gloria de Dios, desde el punto de vista de ustedes, si no para la gloria de Dios desde el punto de vista de otros que los ven, y son atraídos a ese tipo de pureza. En donde usted pueda ser usado como ejemplo. Usted es la sal.

Y, después en el versículo 14: “Vosotros sois la luz del mundo”. Y, si la luz está escondida, no va a ser vista. Y, estar escondido, estoy seguro, es una indicación de pecado, de nublar el testimonio de su vida. Pero, si usted está ahí afuera y usted está brillando fuerte, usted es sal que realmente es salada. Ahora usted va a tener un impacto en el mundo. Y, es por lo que usted es, antes de que usted pueda decir: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Digo, me sorprende a veces. ¿Sabe una cosa? Conozco mucha gente en circunstancias muy interesantes. Y, algunos de ellos están muy apenados en las circunstancias cuando me ven, porque digo: “Oh, no te conozco”. Y, no le puedo decir cuántas personas han tratado de tragarse un cigarro cuando me ven. Realmente es simpático. Digo: “Hola”. Y, bup. Puedo estar en un restaurante y alguien puede tomar algo, y se paran de maneras raras, y yo simplemente sonrío y, y muevo la mano. Y el, y el pánico instantáneo los inunda. Y, no dije nada. En algunas ocasiones, inclusive de una mesa, y he saludado simplemente como un recordatorio, de que para los cristianos hay cierto estándar de vida, por causa de aquellos que nos ven. Me acuerdo en un restaurante, en una ocasión, algunas veces cuando usted llega y está esperando, y está ahí una mesera, y viene esta mesera, y se acerca y dice: “¿Le gustaría? O no, ¿verdad? No le gustaría”. Yo dije: “No, no me gustaría”. “Usted me parece conocido”. Y después: “Oh, tengo que disculparme como puede ver”. Y, empieza a hablarme a darme esta historia. Pero, fue bastante interesante, porque en su corazón ella sabía que estaba fuera de la realidad, de dónde debería estar como cristiana, simplemente viviendo en el mundo. Y, se avergonzó por verme. Y, yo pensé: “Debería ofenderle más a ella, que los incrédulos la ven haciendo algo que no es como Cristo, en lugar de que yo la vea. Yo puedo soportar eso”.

Tenemos un cimiento de credibilidad que establecer con nuestras vidas, y es tan importante, y entonces, él lo resume, ¿no es cierto? En Mateo 5:16, cuando dice: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo”. ¿Sabe una cosa? Deben ver su vida y decir: “Mira, solo Dios podrá hacer una vida así”. Digo, solo Dios podrá hacerle algo así a alguien. Qué vida tan maravillosa. Y entonces, establecemos un cimiento de evangelismo.

Y, después más allá de eso, necesitamos hablar. Necesitamos hablar. Necesitamos proclamar el mensaje. Digo, necesitamos estar listos para hablar, dar una razón por la esperanza que hay en nosotros. Proclamar a Jesucristo. Nuestros labios deben ser abiertos. Alguien una vez dijo que la mayoría de los cristianos son como el Río Ártico, que está congelado en la boca. Y, es desafortunado que en muchos casos eso es verdad. Por alguna razón nos resistimos a hablar. O, cómo deberíamos estar prontos a hablar acerca del Señor, como somos prontos a hablar acerca de algunas cosas mundanas, superficiales. Y entonces, para que entendamos la responsabilidad de evangelizar, de testificar, de alcanzar a otros, tenemos que entenderlo. Parte de eso es conocer a personas que no son cristianos y eso es difícil para algunos de nosotros. Muy difícil, porque nuestro mundo es estrecho. Alguien dijo que es como una pirámide. Entre más alto esté usted, menos personas usted conoce que no son cristianas.

Y también, conforme proclamamos, debemos asegurarnos de que tenemos el mensaje correcto. Y, esa es la razón por la que pasamos tanto tiempo hablando del Evangelio aquí, asegurándonos de que usted entienda los términos que Cristo ha dado. Esa es la razón cuando llegamos al joven rico, pasamos tiempo viendo cómo Cristo evangelizó, el Sermón del Monte, de dónde llamó a los hombres, y a qué los llamó. Y, ¿cuáles son los términos bíblicos verdaderos del evangelismo? Porque yo conozco bien las iglesias de nuestro país y nuestro mundo, y están llenas de personas que no son salvas, pero, creen que lo son.

Y entonces, estamos comprometidos con el evangelismo. Y, ahora más allá de eso, a las misiones. Digo, eso es a nivel mundial, alcanzar más allá de lo que Dios nos va a permitir hacer por todo el globo. Recibí una carta esta semana de un pastor en las Filipinas. Él dijo: “He estado oyendo de su iglesia. Quiero edificar mi iglesia como Dios quiere edificarla. ¿Me podría mandar algo de ayuda para que comience a moverme en la dirección correcta?” Y, ahora tenemos a personas que están planeando y estableciendo una visión, para que nosotros alcancemos más allá de nuestras paredes, hasta donde podamos. A nivel mundial, hasta donde el Señor permita. Porque Él dijo: “Id por todo el mundo”, ¿no es cierto? Y, queremos ir tan lejos conforme podamos ir, hasta donde nuestros recursos nos permitan ir. Y, lo que estamos haciendo aquí, es preparar a personas para que puedan ir y hacerlo de manera más eficaz. Y, estamos comprometidos con eso, a ir a predicar, a bautizar, enseñar hasta donde podamos, tan lejos como podamos llegar.

Hay una tercera función aquí, y usted conoce ésta bien. Entonces, no voy a pasar mucho tiempo en esta. Adoración. Adoración colectiva. Hemos hecho una serie recientemente, espero que haya leído el libro La Adoración, la Prioridad Definitiva. Somos llamados a la adoración colectiva. Somos aquellos que adoran al Señor en espíritu. No tenemos confianza en la carne. Pablo le dijo a los Filipenses: “Somos los verdaderos adoradores”, Juan 4, “que adoran al Padre en espíritu y en verdad”. Hemos sido llamados, como aquellos que son sacerdotes, a ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios, en un acto santo de adoración, sacrificio espiritual. Somos adoradores, somos un sacerdocio que ofrece sacrificios a Dios, dice Pedro.

Estábamos hablando el otro día en una de nuestras reuniones de pastores, acerca de la preocupación que tenemos. Hay muchas personas que vienen al servicio de adoración, pero, ¿cuántas de ellas realmente adoran? ¿Cuántos corazones realmente son levantados a Dios? ¿Cuántos corazones realmente están llenos de alabanza y adoración? Y, ¿cuántos están pensando acerca del tiempo? ¿Cuándo va a terminar? O, ¿qué van a hacer hoy? O, ¿a dónde van mañana? O, lo que sea. Y, somos bombardeados por la inteligencia de los medios masivos de Satanás en el mundo. Vemos imágenes de fotos en nuestras mentes, y oímos música de comerciales, y somos atacados por las cosas que continuamente vemos pasando frente a nuestros ojos. Y, tratar de sentarse y sacar eso de nuestra mente, y meditar en las cosas de Dios, casi tiene que irse a un monasterio para filtrar su cerebro, y limpiarlo de nuevo.

Entonces, qué difícil es venir y realmente pensar en las canciones que estamos cantando, y oír le Salmo cuando es leído, y nos llama a adorar y meditar en las cosas de Dios, que vienen a través de la enseñanza y predicación. Pero, necesitamos cultivar eso. Necesitamos ser una congregación que adora. No solo estar aquí. Este es un catalizador. Simplemente para hacernos adorar en todo momento. Así como tratamos de decir hace algunos meses atrás, en esa serie, adoramos mejor cuando obedecemos más. Adoramos mejor, cuando respondemos a Dios, en obediencia dispuesta. De tal manera que la obediencia es la definición básica de la adoración. Cuando obedecemos, estamos adorando en alabanza. Hacemos de manera obediente lo que él dice. La obediencia y la adoración, sinónimos en un sentido, se convierten entonces en un estilo de vida, en lugar de que simplemente sea un ejercicio el domingo.

Pero, yo creo que somos llamados a acercarnos a Dios. ¿Sabe lo que eso significa, acercarse a Dios? Hebreos dice: “Acercaos a Dios”. Santiago habla acerca de acercarse a Dios. “Y, Él se acercará a vosotros”. Qué grandes pensamientos son esos. Digo, ¿cuando usted realmente se acerca a Dios, lo hace no de manera apresurada? Cuando usted simplemente deja que su corazón y mente asciendan, por así decirlo, en las palabras de los himnos, y en las palabras de las Escrituras, o en momentos de devoción profunda y oración. ¿Cuándo medita usted? La palabra casi no tiene significado para nosotros. Fuera de ver algún gurú extraño, sentado por algún lugar. No entendemos lo que es meditar. Pero, yo creo que funcionamos en la adoración, funcionamos en adoración.

Pablo le dijo a Timoteo, que los hombres levanten manos santas en oración, y que la iglesia se congregue con ese propósito expreso de alabanza. Debemos ser una congregación que adora. Y, emociona mi corazón que tantos, tantos como este joven que escribió de Michigan, vienen a nuestra iglesia, y nunca han experimentado una adoración como esta. Sus corazones siempre han estado listos, pero, nunca se les ha provisto ese tipo de ambiente, que pueda levantar el corazón a Dios. Y, quizás podríamos hacer un mejor trabajo de lo que hacemos. Quizás podríamos hacer algo mejor.

Aquí hay una última función, que la iglesia debe tener. Y, quiero hablar de ésta en esta mañana. Vamos a terminar a la próxima vez. Y, eso es oración. Y, no necesito decir mucho de esto. Simplemente necesito recordarle. Simplemente quiero colocarle en su memoria. No necesito ser redundante, fuera de decir que yo creo, amados, creo esto con todo mi corazón. La oración es el ejercicio espiritual más difícil en el que nos involucramos, por dos razones. Razón número uno: Es trabajo duro. Es trabajo duro, porque es abnegado. La verdadera adoración se extiende para incluir al reino de Dios. “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad”. Se extiende para incluir al reino de Dios, y se extiende para abrazar al pueblo de Dios. “Danos el pan de este día. Perdónanos nuestras deudas. No nos metas en tentación”. No hay un yo en la oración de los discípulos, de Mateo 6:9 al 12. Incluye el reino de Dios en su gloria. Incluye las necesidades de su pueblo. Y entonces, la oración es un ejercicio no egoísta. Solo la gente humilde no egoísta, puede abandonarse a sí misma, abrazar, a incluir la voluntad de Dios, el reino de Dios, las necesidades de la gente.

Y, cuando Pablo dice en Efesios 6:18: “Orando en todo tiempo por todos los santos, con toda oración y suplica”. Él nos está llamando al tipo de oración que cambia la dirección de nosotros, a abrazar los propósitos gloriosos de Dios, y las necesidades del pueblo de Dios. Y, es abnegada, no es egoísta. Entonces, es limitada a personas no egoístas. Es trabajo duro, porque usted está ahí, y está derramando su corazón a favor de Dios, a favor del pueblo redimido de Dios, a favor de sus propósitos y sus necesidades. Y, usted va más allá de usted mismo.

Encontramos, por otro lado, que la oración es muy fácil, cuando nos toca a nosotros. Cuando tenemos algo que nos molesta, o cuando tenemos una enfermedad debilitante en la familia, o perdemos un ser querido, cuando uno de nuestros hijos se desvía del Señor, o cuando nuestros hijos están tomando decisiones acerca de con quién se van a casar, o cuando enfrentamos una tragedia, o nos encontramos en medio de una situación deshonesta, o algún acto inmoral; inmediatamente debido a que estamos nosotros en juego, nos encontramos de manera muy fácil siendo atraídos a la oración a favor de nosotros. Pero, eso no demuestra la fortaleza de la oración. Eso demuestra la debilidad de la oración. La fortaleza de la oración es abandonar mi vida en oración incesante, a favor de la extensión y la gloria de Dios en su reino eterno, y las necesidades de su pueblo redimido más allá de mí mismo. ¿Se da cuenta? Y, esa es la razón por la que es tan difícil. Digo, yo no tengo duda alguna de que en Lucas 11, yo podría ser el hombre que está golpeando en la puerta, recibiendo el pan, si yo tuviera hambre, yo estaría tocando toda la noche, hasta que el hombre me diera el pan para deshacerse de mí. La pregunta es: “¿Puedo golpear la puerta toda la noche por el pan para alguien más? Esa es la pregunta.

Digo, podemos tener una reunión de domingo por la noche y tener helado, y puedo tener a tres mis personas que vienen a aquí que están comiendo mucho helado. Puede convocar una reunión de oración, y tiene que sacar los binoculares para encontrar a la gente, como puede ver, porque la oración es tan abnegada. Es abrazar cosas que van más allá de nosotros, en su sentido más puro y verdadero. No estoy diciendo que usted no ora. No estoy diciendo yo no oro. No oro como debiera orar. Y, todos nos sentimos así, ¿no es cierto? Vamos a tener una reunión mensual de oración el miércoles por la noche, cada mes, y vamos a llamar a la gente a orar, y yo creo que Dios responde a la oración. Yo dije en una entrevista en la radio en Chicago ayer, que uno de los beneficios de envejecer – y, hay algunos – es que comienza a tener una lista más larga de cosas que Dios ha demostrado en su poder, al responder a la oración. Y, entre más envejece usted, más ve usted a Dios hacer cosas que solo Él podría hacer. Y, entre más larga se vuelve esa lista, más confianza tiene usted en sus oraciones. Y entonces, yo creo que la gente mayor ora mejor que la gente joven. Por lo menos en ese sentido, porque tienen un registro más largo de probar la respuesta de Dios.

La segunda razón por la que la oración es difícil, no solo porque es abnegada, si no porque esta tan privada. Es tan privada. Y, esto en cierta manera es como la idea de ser abnegado, de no ser egoísta. Pero, cuando usted ora, usted ora solo, y nadie lo sabe. Entonces, debe tener la disciplina personal y la fortaleza de hacerlo, sin la presión de otros o la aprobación de otros. Digo, hay muchas cosas que hacemos, porque sabemos que la gente va a saber que las hicimos, ¿verdad? Vamos a un estudio bíblico, porque la gente va a decir: “Él va a un estudio bíblico”. Y, leemos la Biblia porque alguien va a decir: “Oye, he estado leyendo esto. Bueno, he estado leyendo esto y aquello. Hombre, el otro día leí esto y aquello”. Sí. Y, usted simplemente lo lee, para asegurarse de que cuando la plática salga, usted pueda decir que leyó.

Como puede ver, la oración es difícil, en primer lugar porque es abnegada, no es egoísta. Y en segundo lugar, porque no tiene recompensas visibles. Y, usted no tiene ninguna presión de otros. Nadie lo ve a usted orar, y hacemos las cosas mucho mejor cuando sabemos que la gente está a nuestro alrededor. Mire, escuche, realmente preparo para mis sermones, porque tengo a toda esta gente que me está oyendo. Me parece mucho más fácil no orar. En Hechos 6:4, dice que los apóstoles se entregaron a sí mismos a la oración y al ministerio de la Palabra. Me parece mucho más fácil entregarme al ministerio de la Palabra que a la oración, porque no tengo mucha opción acerca del ministerio de la Palabra. No tengo muchas alternativas. Si me aparezco aquí el domingo por la mañana y no tengo nada que decir, estoy en problemas serios. Pero, puedo no orar y nadie va a saber, o eventualmente ustedes van a saber. Pero, no van a saber inmediatamente. Y, esa es la razón por la que la oración es trabajo tan difícil. Esta es la razón por la que la Biblia habla de prevalecer en oración. Porque es algo que en primer lugar es abnegado, no egoísta. Y en segundo lugar, no tiene recompensas visibles de manera inmediata, en términos de la afirmación y la aprobación de la gente.

Le doy gracias a Dios, por esas personas no egoístas que oran. Y, oro a Dios porque tengamos más de ellas en nuestra congregación. Tenemos un grupo de pequeño de personas mayores que oran el domingo. Están envejeciendo más y más, conforme pasa el tiempo. Pero, el Señor no los deja morir, porque no sé a quién va a colocarlos en el lugar de ellos. Es un puñado de personas. Han estado orando por años, por más de diez años, y oran. Y, Dios oye y responde sus oraciones, y disfrutamos de la fidelidad de ellos. Que Dios nos ayude a ser fieles en nuestras oraciones. Como he dicho en el pasado, la oración es el nervio que mueve los músculos de la omnipotencia. No entiendo cómo funciona, simplemente sé que Dios oye y responde la oración. “Y, la oración eficaz del justo puede mucho”, dice Santiago. Y, quiero ser ese hombre justo que ora, porque quiero ver a Dios hacer todo lo que Él puede hacer, y darle a Él toda la gloria. Entonces, debemos estar comprometidos con la oración.

Y, Pablo no podía haberlo dicho de una manera más clara, que cuando lo dijo en 1 de Tesalonicenses 5. Y, él dice en el versículo 17: “Orad”, ¿qué? “Sin cesar”. Decimos: “¿Qué significa eso?” Bueno, simplemente significa que usted ora todo el tiempo. Lo cual significa que usted vive consciente de Dios. Usted, su vida entera es ofrecida como una oración. Usted todo el tiempo está consciente de Dios. Todo el tiempo usted piensa, actúa, responde, habla consciente de que Dios está ahí. Todo, todo acto de la vida, todo pensamiento de la vida es ofrecido como una oración. Como si dijera: “Voy a hacer esto. ¿Está bien, Señor? Oh, te veo en esto”. En otras palabras, usted interpreta la vida como si estuviera viéndola a través de la mente misma y el corazón de Dios. No es que usted anda por todos lados haciendo ruidos con sus ojos cerrados. La oración es simplemente la manera de vivir en la presencia, consciente de Dios. De tal manera que todo es ofrecido a Él. Todo es en comunión con Él. La oración es algo doble, algo de dos direcciones. ¿Se da cuenta? Usted siente la guía del Espíritu de Dios. Le ofrece sus peticiones y sus pensamientos, y sus gozos, y sus problemas. Es vivir la vida de una vida consciente de Dios. Y entonces, nuestras funciones son muy, muy fundamentales. Predica y enseñar. Evangelizar y extender el Evangelio al mundo. Adoración. Orar. Le voy a dar el resto la próxima vez. Oremos juntos.

¿Qué podemos decir, Señor? ¿Qué podemos decir? Nos has bendecido tanto. Nos has bendecido con salvación. Nos has bendecido con la Palabra, el Espíritu. Nos has bendecido con la congregación de tu pueblo redimido y amado. Nos has bendecido con amigos, con familia, con cónyuges que te amen. Nos has bendecido con un lugar maravilloso en donde podemos congregarnos y adorar. Nos has bendecido con canciones hermosas, que podemos cantar. Instrumentos que podemos escuchar, que hacen que nuestros corazones se regocijen. Nos has bendecido con la belleza de tu creación, la cual solo nosotros, los que somos redimidos podemos apreciar, valorar de manera plena, como un regalo de Tu amor, a diferencia del mundo, que lo ve como algún tipo de accidente cósmico. Nos has dado tanto. Padre, es nuestro deseo en Grace Community Church, funcionar como quieres que funcionemos, predicación, enseñanza, evangelismo, adoración, oración. De regreso a esas cosas básicas, y saber que no es tan importante cuáles son los programas. Solo es importante lo que hacemos como individuos, en ser fieles en estas áreas. Gracias por refinar nuestro enfoque en estos días. Que seamos fieles en responder, conforme vemos la verdad. Oramos en el nombre de Cristo. Amen.

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La fe que no salva

Grace en Español

Josías Grauman

La fe que no salva

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

49/62 – El Ministerio del Espíritu Santo

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

49/62 – El Ministerio del Espíritu Santo

Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Fui creado para la misión 

Iglesia Evangélica Unida

Fui creado para la misión

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es

El siervo hebreo (2)

Domingo 16 Febrero

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.

Efesios 5:25

El siervo hebreo (2)

Desde hace seis años le sirvo.
He trabajado para mi señor,
Respondiendo cada día a sus deseos;
Siervo comprado, he pagado la deuda:
Por fin puedo irme, la ley así me lo permite.
Pero en esta casa se han tejido lazos
Mucho más fuertes que la esclavitud,
Más poderosos que la ley;
Hay un motivo más grande,
Más bello que me retiene,
Y no me tomaré esta libertad.
Mi señor me ha dado, durante los años de mi servicio,
Una esposa e hijos que amo.
Por él, por ella, por ellos,
Hago este sacrificio:
No quiero abandonar a aquellos
Que Dios me ha confiado.
La marca dolorosa en mi oreja
Permanecerá grabada,
Será como un testimonio de mi entrega;
Mi oreja horadada hablará desde ahora
Del amor por mi señor, mi esposa y mis hijos.
Como ese siervo, Cristo amó a su Dios,
A Su muy amada Iglesia,
A cada uno de sus rescatados,
La huella del suplicio, en su cuerpo glorioso,
Reiterará su amor durante la eternidad.