Las parĆ”bolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Las parÔbolas de Jesús

Las parƔbolas del tesoro escondido y de la perla de gran valor

PorĀ Thomas KeeneĀ 

Probablemente estas parĆ”bolas son dos de las mĆ”s sencillas y, sin duda, son de las mĆ”s cortas; pero aĆŗn asĆ­, el impacto que transmiten supera grandemente la cantidad de sus palabras. ĀæPor quĆ© han resultado ser tan memorables? Porque hacen uso de la imaginación que Dios nos ha dado. No necesitas un tĆ­tulo avanzado en teologĆ­a para poder entender lo que estĆ” sucediendo aquĆ­. Al contrario, si alguna vez has buscado a Narnia en tu patio, o si has desempolvado un rincón abandonado en tu Ć”tico con la esperanza de encontrar un objeto antiguo que ha estado perdido por mucho tiempo, o si simplemente te has hecho la pregunta: «¿HabrĆ” una mejor manera en que podamos hacer esto?Ā», entonces estĆ”s bien equipado para entender lo que JesĆŗs quiere comunicar. Ɖl quiere que nuestra mente se cuestione: «¿QuĆ© harĆ­a yo si encontrara lo imposible?Ā». Entonces nos recuerda que ya lo hemos encontrado: el Reino de los cielos.

La Biblia de Estudio de La Reforma

Estas parÔbolas son muy cautivadoras porque todos hemos experimentado «la búsqueda». QuizÔs ha sido la búsqueda de un objeto valioso que hemos perdido; o cuando buscamos la manera de pagar la universidad; o cuando tratamos de encontrar la manera de preparar a la perfección aquella imposible taza de café; en cualquiera de estos casos, sabes bien lo que significa buscar algo. Esa experiencia humana universal de buscar y descubrir provee el escenario y el punto de partida metafórico para estas dos parÔbolas. Ahora, imagina que tu búsqueda resultó en un descubrimiento tan glorioso que impacta vidas; ya que, afortunadamente, estas parÔbolas no muestran un mundo en el que la búsqueda pueda resultar infructuosa. Todo lo contrario, el descubrimiento es inesperadamente glorioso. Eso es lo que Jesús nos estÔ llamando a imaginar y a considerar aquí: ¿qué harías si tu búsqueda resulta ser un hallazgo verdaderamente trascendental?

ĀæSacrificarĆ­amos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor?

Tal pregunta nos lleva al punto principal de estas parÔbolas. Aunque el escenario metafórico es la búsqueda y el descubrimiento sorprendente, el énfasis principal recae en el costo. Analiza la parÔbola del tesoro. En el mundo antiguo la posibilidad de encontrar un tesoro enterrado en un campo era escasa, pero no del todo exagerada. Dada la falta de cajas de seguridad y sistemas de alarma, el lugar mÔs seguro para la posesión mÔs preciada ciertamente podía ser «debajo del colchón». Sin embargo, Jesús no estÔ muy interesado en los detalles. Su atención y énfasis estÔn en el precio que nuestro buscador de tesoros estÔ dispuesto a pagar. Y la enseñanza de Jesús aquí es tan sorprendente como sencilla. Obtener el tesoro le cuesta todo al hombre, y ni siquiera se detiene a hacer las cuentas. Actúa por impulso, conmovido y motivado por la energía de su «alegría» (Mt 13:44). La belleza y la gloria del Reino son tales que quien lo encuentra y sabe lo que ha encontrado reacciona con alegría instintiva, sacrificÔndolo todo sin contarlo como pérdida con tal de obtener lo imposible.

La parÔbola de la perla de gran valor es aún mÔs sorprendente y desafiante en este sentido. A simple vista, podría parecer que no sucede mucho en la segunda parÔbola que no haya sido expresado con mayor claridad en la primera. En ambas, el buscador vende todo lo que tiene para obtener el premio, pero parece haber un pequeño giro en la parÔbola de la perla. Hay un acto irracional de parte del mercader que merece nuestra atención. En este caso, el mercader no lo vende todo para obtener algo de mayor valor, como ocurrió en la parÔbola anterior. Por el contrario, el mercader lo vende todo, incluyendo (presumiblemente) su inventario completo de perlas, para comprar una sola perla. Eso no es un buen negocio. Sus acciones demuestran que él no estÔ en el negocio de las perlas por ganar dinero, sino por las perlas en sí, y ahora ha encontrado «La Perla». Este hombre no es realmente un mercader, sino un coleccionista de perlas, y poseer esta perla es poseer la única perla que tiene verdadera importancia. ¿Por qué el mercader vendió todo (¿hasta su casa?) para convertirse en el dueño de una sola perla? Por amor a esta perla. Una vez mÔs, por el gozo que le daba. Ese es el giro de la segunda parÔbola. Irónicamente, el mercader parece estar menos motivado por ganancias económicas que el hombre del campo, ya que el mercader lo sacrifica todo, no por la esperanza de obtener mayores ingresos, sino por el simple gozo de poseer la perla.

Por lo tanto, estas parÔbolas nos invitan a considerar nuestro amor por el Reino. A través del tesoro, Jesús nos reta a revaluar lo que valoramos. ¿Estamos juzgando correctamente cuando se trata de las cosas de este mundo y del venidero? ¿Sacrificaríamos todos los bienes del mundo para obtener algo infinitamente mejor? Luego, con la perla, nos hace una pregunta aún mÔs difícil: ¿es ese sacrificio verdaderamente por puro amor al Reino? El tesoro examina nuestra visión y nuestros valores: ¿consideramos que el Reino es mejor? Pero la perla examina aún mÔs profundo penetrando en nuestro corazón y voluntad: ¿consideramos que el Reino lo es todo

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Keene
Thomas Keene

El Dr. Thomas Keene es profesor asociado de Nuevo Testamento y decano acadƩmico en el Reformed Theological Seminary en Washington, D.C.

Una luna de miel sin final

Soldados de Jesucristo

Junio 15/2021

Solid Joys en EspaƱol

Ā Una luna de miel sin final

John Piper

John Piper

Encuentra mƔs devocionales de John Piper en EspaƱol
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/

Encuentra mĆ”s recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
SĆ­guenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJe…
SĆ­guenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJ…
SĆ­guenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo

ĀæCasualidad o plan de Dios?

Martes 15 Junio

El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos.Proverbios 16:9

ĀæCasualidad o plan de Dios?

Las palabras ā€œsuerteā€, ā€œcasualidadā€ o ā€œazarā€ pertenecen a nuestro vocabulario cotidiano. Esta persona nunca tiene suerte; a aquella le sonrió la suerte, a otra le deseamos buena suerte… En realidad, quien emplea estas palabras deja suponer que la suerte de cada uno estĆ” sometida a la casualidad. La Biblia nos muestra que no es asĆ­ y da una hermosa ilustración en el libro de Rut (unos 13 siglos antes de Jesucristo).

Rut era una joven moabita. Dejó su paĆ­s para acompaƱar a NoemĆ­, su suegra israelita que regresaba a Israel despuĆ©s de cierto tiempo de ausencia. Viudas y sin recursos, las dos llegaron a BelĆ©n de Judea. En este paĆ­s Rut era considerada como una extranjera. No tenĆ­a ningĆŗn derecho para poder vivir allĆ­. Para asegurar su supervivencia, Rut empezó a espigar en un campo de cebada, ā€œy dio por casualidad con la parte del campo que pertenecĆ­a a Boozā€, uno de los parientes mĆ”s cercanos de NoemĆ­ (Rut 2:3, V.M.). Este acogió de buena voluntad a Rut y a su suegra. Luego, en conformidad con la ley judĆ­a, decidió casarse con Rut para asegurar una descendencia a su marido fallecido. Entonces Ā”Rut se convertirĆ­a en la bisabuela del rey David y pertenecerĆ­a a la genealogĆ­a del MesĆ­as!

Ā”QuĆ© plan de amor de Dios para una viuda extranjera y sin recursos! AsĆ­ Dios nos muestra que lo que se considera una casualidad, de hecho no lo es, pues ӎl controla todo en la vida de cada persona! Ese Dios de amor es el que le conduce ahora a leer estas lĆ­neas, para que tenga un encuentro con Jesucristo, aquel que quiere y puede salvarle. Ɖl es el Redentor.

2 Reyes 16 ā€“ Efesios 4:1-16 ā€“ Salmo 71:7-11 ā€“ Proverbios 17:11-12

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch