ĀæHay pastoras en la Biblia?

Sirviendo al Dios del evangelio en AlmerĆ­a

ĀæHay pastoras en la Biblia?

Will Graham
Sirviendo al Dios del evangelio en AlmerĆ­a

No, no hay pastoras de iglesia en la Biblia.

En el contexto de la congregación local, Dios ha asignado roles diferentes a los hombres y mujeres.

El EspĆ­ritu Santo dice:

ā€œLa mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseƱar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencioā€ (1 Timoteo 2:11-12).

¿Por qué?

ā€œPorque AdĆ”n fue formado primero, despuĆ©s Evaā€ (v. 13).

Lo que tenemos aquí no es un consejo pastoral para no herir la sensibilidad cultural de los efesios (como creen muchas feministas evangélicas actuales) sino un argumento a partir de la mismísima creación.

En el Edén, antes de la caída, Dios quiso que el hombre gobernara y que su esposa fuera su ayuda idónea. El diseño divino exige que el hombre sea la cabeza del hogar y de la iglesia (la cabeza de cabezas y el pastor de pastores es el varón Jesucristo), no la mujer.

La autoridad fue dada al hombre antes de la caĆ­da, en el estado de perfección. Y el SeƱor quiere ver este orden reflejado en la comunidad de la re-creación.

Si es así, ¿qué hacemos con Débora?

Bueno, DƩbora era una lƭder socio polƭtica, no eclesial. No exponƭa las Escrituras al pueblo ni ofrendaba por los pecados.

¿Y qué hacemos con GÔlatas 3:28 que declara que en Cristo no hay varón ni mujer?

Pues, interpretamos aquel pasaje en su contexto. Allí el apóstol Pablo (el cual redactó el pasaje antes citado en 1 Timoteo 2:11-13) estÔ desarrollando la doctrina de la justificación y explica que nadie serÔ justificado por ser hombre ni mujer sino por tener fe en el Salvador, Jesucristo.

AsĆ­ que, no, no hay pastoras de iglesia en la Biblia.

Casado con Ɓgota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangĆ©lico, profesor y blogger en la cuidad espaƱola de AlmerĆ­a (ubicada en el extremo sureste de la penĆ­nsula).

Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital Evangelical Focus y colabora con Unión BĆ­blicaCoalición por el Evangelio Pasión por el Evangelio.

”Bienvenidos a su pÔgina oficial!

https://pastorwillgraham.com/

Soli Deo gloria.

¿Qué es discipular?

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 1

¿Qué es discipular?

Si has sido cristiano por mucho tiempo, probablemente has escuchado palabras como Ā«discĆ­puloĀ» y Ā«discipularĀ» ser utilizadas en varios contextos diferentes. Mientras comenzamos en esta maƱana, podrĆ­a ser Ćŗtil obtener un mejor entendimiento de las imĆ”genes e ideas que esas palabras traen a nuestra mente. ĀæEn quĆ© piensas cuando escuchas la palabra Ā«discĆ­pulo?Ā» ĀæQuĆ© te recuerda la palabra Ā«discĆ­puloĀ»? [Las respuestas pueden incluir: disciplina, seguidor, imitador, discĆ­pulos de JesĆŗs, relaciones individuales, etc.]

No hay dudas de que existen muchas ideas acerca de lo que puede ser un discĆ­pulo. Principalmente en la Biblia, un discĆ­pulo es presentado como alguien que sigue la vida y enseƱanza de otra persona. De hecho, como veremos en breve mĆ”s detalladamente, el Ćŗltimo mandato que JesĆŗs le dio a sus seguidores fue ir y hacer discĆ­pulos (Mateo 28:16-20). Como seguidores de JesĆŗs, nosotros mismos tenemos mucho interĆ©s en conocer cómo podemos ser mĆ”s obedientes a ese mandato – de ir y llevar a cabo la obra de hacer discĆ­pulos – a lo cual nos referiremos como la obra de Ā«discipular.Ā»

I. ĀæQuĆ© es un DISCƍPULO?

Necesitamos comenzar considerando de manera bĆ­blica lo que pudieran ser algunas de las marcas de un discĆ­pulo.

Ciertamente, podemos ser tentados a observar solo a los primeros discípulos o los doce discípulos que son mencionados en el Nuevo Testamento. Sin embargo, frecuentemente ellos tienen un papel único que no puede ser totalmente atribuido a nosotros. No obstante, si observamos los testimonios mÔs amplios de la Escritura podemos obtener una ilustración muy buena de lo que buscamos cuando hablamos acerca de lo que es hacer discípulos.

¿CuÔles son algunas de las marcas generales de un discípulo de Dios?

No empleamos mucho tiempo aquĆ­ ahora, pero estas son algunas de los rasgos de un discĆ­pulo que buscarĆ­amos motivar si estamos trabajando en hacer discĆ­pulos que sean bĆ­blicamente fieles.

II. El MAYOR CONTEXTO para el DISCIPULADO—la IGLESIA LOCAL

Aunque ayuda a conocer el esquema de lo que es un discĆ­pulo, tambiĆ©n necesitamos saber cómo luce el Ā«discipuladoĀ» segĆŗn las Escrituras. PodrĆ­amos mencionar muchas definiciones diferentes acerca de la obra del discipulado. No existe ninguna definición autoritaria dada en ningĆŗn lugar de la Escritura. En cambio, el proceso de hacer discĆ­pulos es tan crĆ­tico para el mensaje de la Biblia que encontramos el tema en toda la Escritura. En el Antiguo Testamento vemos al pueblo de Dios siendo ordenado de manera regula a discipularse constantemente unos a otros, recordĆ”ndose la fidelidad de Dios y hablando acerca de sus obras, especialmente su rescate durante el Ɖxodo de Egipto. En el Nuevo Testamento vemos que el proceso de hacer discĆ­pulos comenzó con el ministerio de Juan el Bautista cuando Ć©l prepara a los hombres y mujeres para la venida de Cristo. Lo vemos en la obra de Cristo cuando Ɖl llama y entrena a sus primeros seguidores. Lo vemos mientras se forma la iglesia en el libro de los Hechos para implementar el mandato del Cristo resucitado que dice Ā«vayan y hagan discĆ­pulos.Ā» Lo vemos en las epĆ­stolas mientras la iglesia crece en su entendimiento de la tarea de hacer discĆ­pulos, tanto para la iglesia como un todo como para los creyentes de manera individual.

Cuando hablamos acerca del discipulado, tambiĆ©n necesitamos definir el alcance de lo que tenemos en mente. Para la mayorĆ­a, en esta clase estaremos hablando acerca del discipulado relacional o individual—que consiste en relacionarse con otra persona o dos con el fin de hacerle un bien espiritual. Pero eso no es todo lo que sucede cuando estamos haciendo discĆ­pulos. Ni tampoco es la forma mĆ”s importante en que es llevado a cabo el discipulado. Piensa en el discipulado en una escala mayor—lo que hacemos juntos como iglesia en nuestros servicios de adoración pĆŗblica. En realidad, el discipulado es lo que sucederĆ” si Dios quiere, en solo un momento cuando un predicador se para delante de nosotros y expone la Palabra de Dios. Hacer discĆ­pulos es lo que la iglesia a travĆ©s de las canciones que cantamos, de la Escritura que es leĆ­da, de las oportunidades semanales de servir juntos y motivarnos unos a otros, en las relaciones de rendición de cuentas que fomenta, y en la diversidad de dones y amor que forman parte del cuerpo de Cristo en la tierra. En un sentido, el cuerpo de la iglesia es como invernadero que Dios mismo ha construido para hacer crecer y cultivar discĆ­pulos de Cristo, para la gloria de Dios el Padre. Lo que estamos hablando en esta clase (por ejemplo, el discipulado individual) es una de las muchas herramientas que Dios utiliza en su invernadero (por ejemplo, la iglesia local) y no debe considerarse de manera aislada con relación a los demĆ”s.

Todo creyente es llamado a la obra del discipulado. Solo algunos serĆ”n llamados a predicar; solo algunos dirigirĆ”n la alabanza pĆŗblica; o enseƱarĆ”n a grupos grandes. Sin embargo, es la opinión de esta clase que todo cristiano es llamado por Dios a contribuir en la obra de la iglesia de hacer discĆ­pulos a travĆ©s de relaciones deliberadas y mutuamente motivadoras. Acerca de esto es que primeramente pensamos en esta clase—la relación interpersonal con otras personas que podemos nosotros iniciar. Recuerda, el discipulado individual no debe ser visto como algo diferente a la obra mayor de la iglesia local. Las relaciones individuales de discipulado deben siempre ser parte del amplio contexto bĆ­blico de la obra de hacer discĆ­pulos de la iglesia.

III. ¿Qué es DISCIPULAR?

Habiendo dicho eso, consideremos ahora como luce el discipulado 1 a 1 o discipulado relacional. SegĆŗn la sĆ­ntesis de la verdad bĆ­blica, pienso que una manera cómo podrĆ­amos definir la obra de discipulado es: la motivación intencional de cristianos sobre la base de relaciones deliberadas, de amor y entrenamiento en la Palabra de Dios.

Aunque nuestra definición no es autoritaria, es importante. Las palabras claves en esta definición puede ayudarnos a enfocarnos en que:

  • El discipulado es INTENCIONAL y DELIBERADO – no es algo que simplemente sucede, es el resultado de una iniciativa con propósito de parte de otros cristianos.
  • El discipulado implica MOTIVACIƓN – los cristianos necesitan motivación para ser fieles y perseverar en su fe.
  • El discipulado estĆ” enfocado en hacer seguidores de JesĆŗs, es decir, CRISTIANOS – no solo en una reforma moral o algo aun peor, copias de ti mismo.
  • El discipulado estĆ” fundamentado en la PALABRA de DIOS – no solo en nuestro buen consejo.
  • Discipular es AMAR – cuidar del alma de alguien de esta manera ES amor.
  • Y finalmente, el discipulado es RELACIONAL porque implica mĆ”s que solo observar una lección que estĆ” en video – implica que los humanos compartamos nuestras vidas unos con otros.

Para entender mejor este tema quiero que pasemos el resto de esta clase pensando en algunos componentes claves de su definición y algunas implicaciones.

Primero, el discipulado bĆ­blico es intencional y deliberado.

Estas son palabras que vas a escuchar mucho en esta clase – intencional, deliberado. Pero necesitamos entender que hacer discĆ­pulos no es algo que simplemente sucede, sino que es el resultado de cristianos que responden en obediencia a un mandato imperativo de Dios. El mandato de hacer discĆ­pulos no es sólo una estrategia que soƱamos para hacer crecer la iglesia, sino la obra principal que JesĆŗs le dio a su pueblo redimido (la iglesia) mientras se prepara para volver desde la diestra del Padre. Recuerda el encargo de Mateo 28:18-20.

Mateo 28:18-20. Y JesĆŗs se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discĆ­pulos a todas las naciones, bautizĆ”ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del EspĆ­ritu Santo; enseƱƔndoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquĆ­ yo estoy con vosotros todos los dĆ­as, hasta el fin del mundo. AmĆ©n. (RVR60)

Este no es un encargo que implica simplemente comunicar el mensaje del evangelio, sino hacer discĆ­pulos. Ese debe ser en enfoque de nuestro evangelismo – hacer discĆ­pulos. JesĆŗs instruye a sus discĆ­pulos a volver y hacer discĆ­pulos de los demĆ”s. Ellos no deben hacer discĆ­pulos de ellos mismos, sino de JesĆŗs. AsĆ­ como Ɖl hizo, ellos deben invertir sus vidas con el propósito de enseƱar a los demĆ”s a seguir a Cristo.

Y eso es lo que entendemos que estamos llamados a hacer como cristianos-darnos intencionalmente/deliberadamente/a propósito para relacionarnos con los demÔs y así ayudarles a convertirse en creyentes maduros de Cristo. Esto no es tampoco una obra que es sólo para individuos especiales. A lo largo de la Escritura vemos que todo el pueblo de Dios estÔ llamado a exhortarse unos a otros como una marca de su propio discipulado de Dios.

En Hebreos capĆ­tulo 10 el escritor de los Hebreos le dice a los cristianos que reciben su carta Ā«Y considerĆ©monos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.Ā» (He. 10:24). FĆ­jate que Ć©l dice Ā«nosotrosĀ» y Ā«unos a otros.Ā» Esta motivación de la vida cristiana es presentada aquĆ­ y a travĆ©s de las Escrituras como una labor obligatoria del pueblo de Dios, y no sólo de algunos profesionales pagados. Y tambiĆ©n te fijaste en las palabras Ā«considerarĀ» y Ā«estimular.Ā» Esto no es simplemente algo que sucede si es que sucede, sino algo que el escritor nos dice que Ā«consideremosĀ» pensar, crear estrategias y trabajar deliberadamente con el fin Ā«estimularĀ» a nuestros hermanos y  hermanas hacia adelante en el amor y crecimiento como cristianos.

PodrĆ­amos continuar, pero espero que por lo menos puedas apreciar un poco la verdad bĆ­blica de que hacer discĆ­pulos no es algo pasivo. Para ser fieles al llamado de hacer discĆ­pulos estamos llamados a lanzarnos a la obra de manera intencional y deliberada.

Segundo, el discipulado bĆ­blico es relacional.

La idea de que el discipulado es relacional estĆ” entretejida a travĆ©s del Antiguo y Nuevo Testamentos. En las Escrituras vemos a un Dios que no es simplemente revelado, sino a un Dios que es relacional. A lo largo de la Biblia vemos a Dios revelarse a sĆ­ mismo no sólo para transmitir información, sino para revelar la verdad que tiene como fin una relación con Ɖl. En cada momento vemos a dios moviĆ©ndose intencional y deliberadamente hacia niveles mĆ”s profundos y significativos de relación con su pueblo—desde la aparición de su Ley en el Ɖxodo hasta la promesa de Dios con nosotros en IsaĆ­as, hasta la aparición del Cristo encarnado en los evangelios, culminando en una relación cara a cara y sin medicación con el Dios descrito en Apocalipsis.

Tal vez la razón por la cual el proceso por el que trabajamos para construir el pueblo es tan relacional, es porque representa y describe la gran verdad de la naturaleza relacional de Dios. Vemos este enfoque relacional a travĆ©s de la descripción bĆ­blica de la reunión de los hijos de Dios en la iglesia local. Estas reuniones son descritas como Ā«hogares,Ā» Ā«cuerpos,Ā» Ā«edificiosĀ» – imĆ”genes que representan la interrelación y las labores integradas de las diferentes partes. La simple transferencia de información no es suficiente. La iglesia estĆ” llamada a relacionarse unos con otros para aƱadir un aspecto relacional diferente a todo lo que hace, aun al discipulado individual.

Así como muchas otras cosas de la vida de iglesia, el discipulado individual debe desarrollarse en el contexto de relaciones de amor y exhortación. A través de esto llegamos a conocer la vida, las luchas y los dones de los demÔs y construimos una cultura de iglesia de edificación mutua.

Tercero, el discipulado bĆ­blico es amoroso.

El discipulado intencional relacional no es frĆ­o y prĆ”ctico, sino que se parece mucho a la misma esencia de como Dios nos ha llamado a amarnos unos a otros dentro de su iglesia. Estamos llamados a entregar de forma deliberada nuestras vidas para el bien espiritual de los demĆ”s, asĆ­ como Cristo entregó su vida para nuestro bien eterno. Ciertamente, Cristo hizo por nosotros lo que nunca harĆ­amos unos por otros, Ɖl cargó nuestros pecados como un sustituto perfecto sin pecado – nosotros no podemos hacer eso. Sin embargo, estamos llamados en nuestro estado imperfecto y caĆ­do, a reflejar ese perfecto amor de Cristo. ĀæCómo? Derramando nuestras vidas para el bien espiritual de los demĆ”s, para su motivación y bendición. Eso es lo que la Biblia describe como amor entre cristianos.

El apóstol Juan lo dice claramente en 1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que Ć©l puso su vida por nosotros; tambiĆ©n nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. (RVR60)

ĀæQuĆ© significa decir que JesĆŗs Ā«entregó su vida por nosotros?Ā» Bueno, puede referirse a su obra redentora… porque no podemos imitar eso en nuestras relaciones unos con otros. Debe significar algo mĆ”s, algo que nosotros como humanos podemos imitar. Debido a esto, pienso que estĆ” claro que Ɖl estĆ” observando la manera como JesĆŗs entregó su vida, no en la muerte sino en el discipulado.

¿Por qué Jesús entregó su vida por nosotros? Para glorificar a Dios y hacernos un bien espiritual. Para enseñar, modelar, exhortar y amar a sus discípulos.

Debemos reflejar ese amor en nuestras pequeƱas maneras de entregar nuestra vida por los demƔs, con el objetivo de glorificar a Dios y hacerles un bien. Eso es lo que significar amar.

Cuarto, el discipulado bĆ­blico implica entrenar en la Palabra de Dios.

El discipulado implica entrenamiento. Tiene mucho contenido para transmitir y aplicar. Sin embargo, este entrenamiento no puede estar en cualquier cosa. Lo que le enseƱamos a las personas y le ayudamos a asimilar es lo que pasarĆ”n contemplando y haciendo el resto de su vida. Si le enseƱamos a la gente a depender de sĆ­ mismos o volverse a las cosas del mundo, nunca encontrarĆ”n a Dios.

El discipulado debe estar fundamentado en la Palabra de Dios. Es la Palabra de Dios la que da vida y no el consejo sabio del discipulador. La auto-certificación del poder y habilidad de las Escrituras para transformar es evidente a travĆ©s de todo el canon.

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y Ćŗtil para enseƱar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (RVR60) (Ver IsaĆ­as 55:10-11Santiago 1:212 Pedro 1:3-4).

En su forma mƔs simple, hacer discƭpulos es la tarea diaria de enfocar a otros en la Palabra de Dios. Como discipuladores, trabajamos duro para no cultivar una dependencia en nosotros y en lugar de eso entrenar cristianos para que se vuelvan a las Escrituras de forma consistente.

IV. EL DISCIPULADO BƍBLICO ES COMO UNA TUBERƍA

Para comprender mejor el concepto de discipulado, consideremos la imagen de un conducto para derramar bendiciones espirituales en la vida de otra persona.

A mi hijo le gustan los equipos de construcción. Ɖl se emociona cuando una grĆŗa toma una pieza de tuberĆ­a, la levanta en el aire y la coloca entre piezas contiguas de tuberĆ­a.

El propósito de una tuberĆ­a es mover el fluido hacia la dirección que debe ir, asegurarse de que va desde la fuente hasta el destino previsto. El discipulado bĆ­blico se parece mucho a lo que es una tuberĆ­a. Los cristianos que se fundamentan en la verdad de Dios se encuentran en la posición de hacerles un bien a los demĆ”s. Dios usa a los cristianos como conductos de su verdad. Tomamos la verdad de Dios, aprendemos a vivir de acuerdo a ella y luego lo pasamos a los demĆ”s.[Ilustración: EN UN EXTREMO ESTƁ LLENO DE LA PALABRA Ā«VERDAD DE DIOSĀ» Y AGUA QUE FLUYE HACIA LA TUBERƍA; EN LA TUBERƍA ESTƁ LA PALABRA Ā«TUĀ»; Y EN EL OTRO EXTREMO ESTƁ LLENO DE LA PALABRA Ā«OTROSĀ»]

Las tuberías no tienen mucho de que enorgullecerse (1 Co. 4:7GÔ. 6:14). La función de la tubería es simplemente estar en el lugar correcto, llevando la verdad de Dios hacia los demÔs. ¿Eres tú una tubería?

V. UN PROCESO, NO UN PROGRAMA

¿Por qué puede ser fÔcil pensar en el discipulado como un programa en lugar de un proceso? Muchos programas han sido desarrollados para hacer «crecer» discípulos. Pero debido a que cada persona es diferente y tiene diferentes luchas y tentaciones, el discipulado no puede ser presentado muy fÔcilmente.

En esencia, el discipulado es mĆ”s que todo cualquier cosa que hacemos de manera intencional para ayudar a otros cristianos a crecer en santidad. Es un proceso de ser transformados a la imagen de Cristo; no es un programa. Puede incluir la lectura de un buen libro cristiano y discutirlo; puede significar hacer un resumen de un libro de la Biblia juntos; puede significar tomar una clase de fundamento y discutirla durante el almuerzo; puede significar compartir conocimientos del sermón de la semana durante un cafĆ©; puede significar llevar a tus hijos a jugar en la casa de otra madre para hablar acerca del devocional del Ćŗltimo domingo; puede significar invitar a un hombre o mujer solteros a cenar y hablarles sobre lo que enseƱa la Escritura del matrimonio y la crianza… y podrĆ­amos seguir. Lo que representa el discipulado en la prĆ”ctica es algo muy amplio. La clave estĆ” en que cualquier cosa que hagas debe estar fundamentada en la verdad de la Escritura y ser presentada sobre la base de una relación intencional y amorosa. En pocas palabras, eso es el discipulado.

CONCLUSIƓN

Mientras avanzamos en esta clase consideraremos muchas de las especificaciones de lo que parece ser el discipulado en la prƔctica, por ejemplo, como discutir un libro con alguien, como estudiar la Biblia juntos, y muchos otros temas especƭficos. Pero conforme terminamos esta maƱana, quiero recordarte que:

  • El discipulado es intencional deliberado ā€“ no es algo que simplemente sucede. Requiere que decidas, con la ayuda de Dios, trabajar para ser un canal de transmisión de bendición espiritual en la vida de otra persona – como un aspecto de tu obediencia personal al mandato de Cristo de ir y hacer discĆ­pulos.
  • El discipulado es relacional ā€“ requiere que busques conocer a otras personas e invertir tiempo en ellas para su bien espiritual. No puede ser hecho a travĆ©s de un video o cursos de internet… requiere que tu (como parte de la iglesia local) inviertas tiempo real en personas reales.
  • El discipulado es amar ā€“ no existe una mejor manera en que puedas mostrar amor a tu hermano creyente en Cristo que considerando de forma deliberada y seria como puedes hacerle un bien espiritual a travĆ©s de tu relación con Ɖl.
  • El discipulado implica entrenamiento en la Palabra de Dios ā€“ queremos que sea la Palabra que transforme y cambie a las personas, y no nuestras opiniones e ideas personales.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

01 – La voluntad de Dios y tu vida

Iglesia EvangƩlica Unida

Serie: Mi experiencia con Dios

01 – La voluntad de Dios y tu vida

David Conde

PR. DAVID CONDE PALOMINO

Evangelización y juventud

Desde su conversión en 1995 David Conde no ha dejado de estar vinculado al mundo de la evangelización y de los jóvenes. Participa regularmente en campañas como evangelista y en retiros y campamentos de jóvenes como conferenciante invitado. Su perfil juvenil y dinÔmico le mantiene siempre activo buscando e innovando con el fin de alcanzar a otros para el Señor.  David transmite un mensaje motivador y desafiante, que confronta a la vez que conmueve, un mensaje apasionado que llega al corazón.

http://www.unidavigo.es

El temor a ser un mal padre

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier


Serie: El Temor

El temor a ser un mal padre

Jon Nielson


Nota del editor:
 Este es el séptimo capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El temor.

Cuando tuvimos a nuestro primer hijo, experimenté esa avalancha de emociones que los padres dicen sentir. Asombro. Admiración. Gratitud. Los primeros dos días en el hospital fueron maravillosos, pues estÔbamos rodeados de enfermeras serviciales y animados por las visitas de nuestros amigos. Pero nunca olvidaré el sentimiento que se apoderó de mí mientras nos alejÔbamos del hospital con nuestra hija de dos días en el asiento trasero: «¿Realmente creen que somos capaces de cuidar a esta niña? ¿Qué vamos a hacer sin un botón para llamar a la enfermera?». Sentía miedo, aprensión y una profunda sensación de insuficiencia.

Dios ha sido fiel. Disfrutamos profundamente esta responsabilidad que Ɖl nos ha dado de criar a cuatro hermosas hijas . Pero este temor de los padres nunca desaparece por completo, Āæno es cierto? Se transforma y adopta diferentes formas a medida que nuestros hijos van creciendo. Comenzamos a temer los futuros aƱos rebeldes de nuestros hijos: ĀæY si rechazan la fe cristiana? Tememos su irrespeto: ĀæY si se niegan a someterse a nosotros? Tememos nuestra propia debilidad: ĀæY si cometemos grandes errores en su crianza? Sentimos lo que sentĆ­ cuando salimos de ese hospital nueve aƱos atrĆ”s: miedo, aprensión y una sensación de insuficiencia.

Cuando hacemos lo que es correcto para nuestros hijos, haciéndolos infelices en el proceso, no deberíamos enfocarnos en su desaprobación sino en la aprobación eterna que tenemos ante Dios en Cristo.

Permíteme traer algunas palabras de la carta de Pablo a los efesios que pueden ayudarnos a rechazar estos temores tan comunes. Primero, podemos criar a nuestros hijos sin temor debido a la soberanía de Dios en la salvación. El apóstol Pablo no se anda con rodeos con respecto a nuestro estado sin Cristo: estÔbamos «muertos» en nuestros pecados (Ef 2:1). No heridos, ni parcialmente destrozados, ni faltos de oxígeno: muertos. Una de las doctrinas gloriosas de la fe cristiana es la de la regeneración: la obra soberana del Espíritu Santo que hace que los corazones muertos cobren vida para tener una fe salvadora en Jesucristo. Padres, no podemos fabricar la regeneración. Es una obra de Dios el Espíritu Santo, el único que puede dar vida a los muertos. Podemos dar testimonio, diariamente, del evangelio de Jesucristo. Podemos enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios y las doctrinas de la fe. Podemos modelar la obediencia a Jesucristo para que nuestros hijos la vean. Podemos orar hasta llorar. Pero ningún padre ha podido regenerar el corazón de un hijo. Por tanto, quítate esa carga. Ese trabajo le corresponde a Dios.

En segundo lugar, podemos criar a nuestros hijos sin temor admitiendo nuestra insuficiencia y debilidad. El apóstol Pablo deja en claro que, dado que nuestra salvación es por la sola gracia y no por obras, ningún cristiano puede «jactarse» de su aprobación ante Dios (Ef 2:9). ¿De qué podemos jactarnos, aparte de Jesucristo nuestro Salvador? EstÔbamos muertos en nuestros pecados, nos resucitó y nos dio el don de la fe. De modo que, padres, sintÔmonos libres de admitir nuestra propia insuficiencia y debilidad en la crianza de nuestros hijos, así como admitimos nuestra total insuficiencia y debilidad ante un Dios santo. Es seguro que cometeremos errores; el temor a ello no debe dominarnos. Somos absolutamente insuficientes para salvar a nuestros hijos; ya lo hemos dicho. Así que liberémonos del temor al fracaso en la crianza. Todos fallaremos. Oremos para que Dios dirija los corazones de nuestros hijos, a través y a pesar de nuestra guía imperfecta, hacia un Salvador que nunca fallarÔ.

En tercer lugar, podemos criar a nuestros hijos sin temor debido a la aprobación eterna de Dios que tenemos en Cristo. Incluso ahora, que nuestros hijos estĆ”n pequeƱos, no me gusta cuando se molestan conmigo. Me encanta ser el papĆ” Ā«divertidoĀ», decirles que sĆ­ a todo lo que pueda y ver las expresiones de gratitud en sus caritas. No me gusta decirles que no. No me gusta que me digan que no soy divertido. Si soy honesto, la razón por la que no me gusta es mi propia inseguridad. Soy un hombre adulto… y necesito la aprobación de los niƱos. Suena un poco tonto, Āæno? Pero creo que esto se intensifica a medida que los niƱos crecen. Por supuesto que queremos ser divertidos. Por supuesto que queremos dar a nuestros hijos las cosas que quieren. Pero a menudo no podemos. Y cuando hacemos lo que es correcto para nuestros hijos, haciĆ©ndolos infelices en el proceso, no deberĆ­amos enfocarnos en su desaprobación sino en la aprobación eterna que tenemos ante Dios en Cristo. Nuestro Padre celestial Ā«nos escogió en Ɖl antes de la fundación del mundo, para que fuĆ©ramos santos y sin mancha delante de Ɖl. En amor nos predestinó para adopción como hijos para SĆ­ mediante JesucristoĀ» (Ef 1:4-5). Es esa eterna aprobación de un Padre amoroso lo que nos fortalece para lidiar con la enojada (y esperemos que temporal) desaprobación de nuestros hijos.

Este artĆ­culo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jon Nielson
Jon Nielson

El Dr. Jon Nielson es el pastor principal de Christ Presbyterian Church en Roselle, Illinois. Es autor de varios libros, incluso algunos volĆŗmenes de la serie Reformed Expository Bible Studies [Estudios bĆ­blicos expositivos y reformados] .

La fe honra a aquel en quien confĆ­a

Soldados de Jesucristo

Junio 16/2021

Solid Joys en EspaƱol

La fe honra a aquel en quien confĆ­a

John Piper

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La mirada divina (2) – El SeƱor miró a Gedeón

Jueves 24 Junio

Y mirĆ”ndole el SeƱor (a Gedeón), le dijo: Ve con esta tu fuerza… ĀæNo te envĆ­o yo?Jueces 6:14

La mirada divina (2) – El SeƱor miró a Gedeón

Lea Jueces capĆ­tulo 6

Esta historia sucedió hace mĆ”s de 3000 aƱos, en el tiempo de los jueces, un perĆ­odo difĆ­cil para el pueblo de Israel. Desde hacĆ­a siete aƱos el pueblo era atacado por un enemigo que tomaba sus bienes y destruĆ­a sus cosechas, dejando el paĆ­s en una gran miseria. Pero no todos se rendĆ­an; en la familia de JoĆ”s, un joven llamado Gedeón trabajaba en secreto para proteger sus vĆ­veres del enemigo. Dios decidió emplearlo para salvar a su pueblo y se lo hizo saber. Gedeón no sabĆ­a quiĆ©n era ese mensajero que lo saludaba con estas palabras reconfortantes: ā€œEl SeƱor estĆ” contigo, varón esforzado y valienteā€ (v. 12). Gedeón no se sentĆ­a fuerte, al contrario, se consideraba incapaz de llevar a cabo la misión propuesta. Entonces el Ć”ngel de Dios lo miró fijamente y le dijo: ā€œVe con esta tu fuerza, y salvarĆ”s a Israel de la mano de los madianitasā€ (v. 14). A pesar de su desconfianza, Gedeón siguió con fe, paso a paso. Se dejó dirigir y Dios le dio la victoria.

Amigos creyentes, a veces nos sentimos aplastados por la magnitud de una tarea, pero Dios quiere captar nuestra mirada y animarnos. Quiere despejar nuestros temores y darnos la seguridad de su apoyo. Como lo hizo con Gedeón, lo hizo tambiĆ©n con al apóstol Pablo, cuando le dijo: ā€œBĆ”state mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidadā€ (2 Corintios 12:9), e incluso con el profeta IsaĆ­as: ā€œYo el SeƱor soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudoā€ (IsaĆ­as 41:13). Ā”TambiĆ©n lo harĆ” con nosotros!(maƱana continuarĆ”)

2 Reyes 23:21-37 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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