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Deuteronomio 6 | Salmo 89 | Isaías 34 | Apocalipsis 4

2 JUNIO

Deuteronomio 6 | Salmo 89 | Isaías 34 | Apocalipsis 4

Apocalipsis 4 es al capítulo 5 lo que un escenario a una obra de teatro. Es una descripción, en simbolismo apocalíptico, del salón del trono del Dios Todopoderoso; Apocalipsis 5 desarrolla una obra en ese escenario.

Juan identifica la voz que oye como la que escuchó por primera vez hablándole como una trompeta (4:1), la del Señor Jesús exaltado (1:10–16). Este lo llama a través de una puerta abierta en el cielo para que vea los elementos de la espectacular visión que se desarrolla en los versículos siguientes. Inmediatamente, el apóstol está en el “Espíritu” (4:2), quizás un trance provocado por el Espíritu o, quizás, como Pablo (2 Corintios 12:1–10), Juan no conoce realmente la naturaleza de su movimiento. Sin embargo, lo que ve está bastante claro:

(a) Juan ve la crucial importancia y la inefable majestad del Todopoderoso (4:2b–3). No permite que sus lectores olviden que, por encima de todos los tronos temporales, algunos de ellos responsables de una terrible persecución, se encuentra el trono supremo, el de Dios. Describe la brillante gloria de la luz refractándose sobre piedras preciosas, como las joyas de la corona en la torre de Londres. No se puede salir de esta visión y dibujar a Dios. Su belleza cegadora y ardiente provoca sobrecogimiento y no permite réplicas (cp. Ezequiel 1:28).

(b) Juan ve el trono divino realzado por seres celestiales espectaculares (4:4). Aunque es posible interpretar “ancianos” como los creyentes de ambos pactos, es más probable que se refiera a una orden superior de ángeles. Ellos ofrecen a Dios las oraciones de sus santos (5:8), una función angelical (8:3). Los creyentes cantan un cántico nuevo que los ancianos no pueden cantar (14:3). En las visiones de 7:9–11 y 19:1–4, estos se encuentran en círculos concéntricos entre los ángeles y los cuatro seres vivientes (el orden más elevado de seres angelicales). Un anciano interpreta frecuentemente lo que está aconteciendo (p. ej., 5:5), una función típica de los ángeles en la literatura apocalíptica. Aquí, realzan el trono y participan en la adoración.

(c) Juan ve la santa separación del Todopoderoso. Ese es el sentido de las tres viñetas en 4:5–6a. La gran tempestad recuerda al lector el Sinaí (Éxodo 19:16). El mar sirve como símbolo de todo el orden caído; esta es la razón por la que no hay más mar en el nuevo cielo y la nueva tierra (21:1). Estos fenómenos y otros relacionados mantienen a Juan distante de Dios.

(d) Juan ve los cuatro seres vivientes, descritos en términos sacados de Isaías 6 y Ezequiel 1 y 10. Son los seres angelicales más elevados. Orquestan la alabanza del Todopoderoso y reflejan su administración trascendente (4:6b–11). Sólo Dios debe recibir la adoración, porque sólo él es el Creador (4:11) y todas las demás autoridades derivan de la suya (4:10).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 153). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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