//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

Deuteronomio 26 | Salmos 117–118 | Isaías 53 | Mateo 1

21 JUNIO

Deuteronomio 26 | Salmos 117–118 | Isaías 53 | Mateo 1

Ahora, la identidad del Siervo perfecto ocupa el centro de atención. Isaías 53, o mejor dicho, Isaías 52:13–53:12, es el cuarto o quinto cántico del Siervo que lo describe. “Mirad, mi siervo” (52:13), dice el Señor, repitiendo la presentación de este en 42:1. El “brazo del Señor”, el poder salvador de Dios, ha sido prometido en 51:9 y 52:10. Ahora, la pregunta es: “¿A quién se le ha revelado el poder del Señor?” (53:1). La respuesta implícita en este punto culminante de la profecía de Isaías es que el poder salvador de Dios se ve de forma más clara en la obra del Siervo que en cualquier otro lugar. En los capítulos anteriores, el Señor ha prometido repetidamente perdón a su pueblo. Aquí, todo se vuelve más claro: “Mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos” (53:11). Es un sacerdote y rociará a los impuros (52:15); es una ofrenda de expiación, que elimina sus iniquidades (53:10).

La primera de las cinco secciones (52:13–15) anuncia la totalidad, la conclusión. Dios dice: “Mi siervo triunfará”. Comenzando con su exaltación (52:13), esta estrofa desciende hasta su terrible sufrimiento (52:14) y acaba con el asombro de las naciones porque él los “rocía”. Este acto, realizado con sangre, aceite o agua en el Antiguo Testamento, está relacionado con la purificación, esto es, hacer que una persona o cosa sean aptos para presentarse ante Dios. Habitualmente, se refiere a Israel o a sus instituciones, pero no aquí: en este caso es para “muchas naciones” (52:15). La reacción de asombro demuestra que la sabiduría del Señor supera y frustra toda la sabiduría humana (cf. 1 Corintios 1:18–2:5).

En la segunda y tercera estrofas (53:1–3, 4–6), los que hablan son testigos. Dios ha llamado repetidamente a su pueblo para que dé testimonio de él (43:10, 12; 44:8), pero ellos han estado ciegos y sordos. Ahora, no solo reconocen que únicamente él es Dios (43:12), sino que ponen de manifiesto lo que él ha hecho a través de su Siervo sufridor, vindicado y exaltado. Al principio, las reacciones ante él son cautelosas y, después, negativas (53:1–3). Creció para que los hombres lo despreciasen y rechazasen: “no lo estimamos”, dicen los testigos. De hecho, cuando lo mataron atrozmente, muchos creyeron que se trataba del juicio providencial de Dios (53:4) y hablaron más de lo que sabían. Sin embargo, los testigos llegan a comprender que “fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades”, un cordero sustitutorio (53:5–7). En la cuarta estrofa (53:7–9), Isaías reflexiona sobre el sufrimiento silencioso del Siervo y su muerte ambivalente y sepultura (¿había aceptado Dios su obra?), para acabar en la quinta (53:10–12) con una confirmación rotunda de los propósitos de Dios. El Siervo de Dios triunfará (52:13); “por su conocimiento”, hará (literalmente) que muchos se vuelvan justos y “cargará con las iniquidades de ellos” (53:11). Reflexionemos sobre Mateo 1:21. ¡Aleluya! ¡Qué Salvador!

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 172). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: