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Deuteronomio 30 | Salmo 119:73–96 | Isaías 57 | Mateo 5

25 JUNIO

Deuteronomio 30 | Salmo 119:73–96 | Isaías 57 | Mateo 5

Mateo 5:17–20 es el comienzo de la parte central del sermón del monte. Se trata de una sección compleja, pero enormemente evocadora.

Jesús dice: “No penséis que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento” (5:17). Estas líneas han dado lugar a algunas interpretaciones populares aunque dudosas. (a) Algunos creen que el verbo “cumplir” debe significar lo contrario de “abolir”, ya que la última frase exige una oposición obvia (“no […] a abolir […], sino a cumplir”). De ser así, Jesús estaría queriendo decir: “No he venido a abolir la ley sino a mantenerla o preservarla o guardarla”. Sin embargo, ¿ve realmente Jesús su misión en tales términos, especialmente si mantener o guardar la ley se entienden simplemente considerando las exigencias y prescripciones de la misma? Incluso en algunas de las antítesis que siguen (5:21–48), ¿no parece como si Jesús estuviese introduciendo al menos algunas modificaciones? ¿No lo hace en las leyes sobre los alimentos en Mateo 15:1–20 (cf. Marcos 7:1–23)? (b) Algunos sostienen, por tanto, que Jesús sólo tiene en mente la ley moral. No obstante, no queda claro que los cristianos del primer siglo distinguiesen la ley moral de la civil y la ceremonial tan fácilmente como nosotros. En cualquier caso, 5:18 (“ni una letra ni una tilde”) suena muy estricto para permitir semejante limitación. (c) Otros siguen pretendiendo que “cumplir” significa algo como “intensificar” o incluso “mostrar el verdadero significado de”. Sin embargo, este verbo nunca tiene ese sentido.

El significado más común del verbo “cumplir” en el Nuevo Testamento tiene relación con la escatología. En el pasado, Dios predijo algo; ahora, “cumple” su palabra, lleva a cabo lo que prometió. Mateo siempre quiere expresar esta idea con él (y lo utiliza con frecuencia). Así pues, Cristo viene a decir aquí que no ha venido a abolir la ley, sino a hacer algo bastante diferente: hacer que ocurra todo lo que esta predijo. Este cumplimiento seguirá produciéndose hasta que todo lo anunciado por la ley se cumpla, muy al final de la historia (5:18). Todo esto presupone (a) que la ley desempeña una función de predicción (algo habitual en el Nuevo Testamento); (b) que Jesús muestra el verdadero significado de la ley y los profetas, no en un sentido abstracto, sino en su cumplimiento profético, la verdadera dirección hacia la que apuntan; y (c) que Jesús interpreta su propia misión como el cumplimiento profético de las promesas inherentes en la ley y los profetas. No se considera alguien que destruya todo lo que ha venido antes y empiece de nuevo, ni que mantenga simplemente la tradición precedente. Más bien, toda revelación previa apunta a él y él hace que todas sus expectativas se conviertan en realidad.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 176). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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