41/63 – A Dios lo que es de Dios | Marcos 12:13-17

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

41/63 – A Dios lo que es de Dios | Marcos 12:13-17

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿ Por qué me opongo al cristianismo liberal?

Protestante Digital

¿ Por qué me opongo al cristianismo liberal?

WILL GRAHAM

Mi nombre es Will.

Will Graham.

Y tengo algo que confesaros…

Soy cristiano.

Cristiano bíblico.

Soy cristiano bíblico por la sencilla razón de que no puedo con el cristianismo liberal. No lo aguanto. Considero el liberalismo como una fuerza profundamente anti-cristiana que denigra la gloria de Dios, niega el Evangelio y escupe en la cara del Crucificado.

En este artículo quiero explicar algunas de las razones más significativas por las que me opongo al liberalismo teológico.

#1: No creo en la Biblia del liberalismo

La Biblia del cristianismo liberal es una recopilación de varios documentos de literatura hebrea escrita a lo largo de unos 1.600 años. Es de gran interés histórico-cultural pero no tiene nada que decirnos hoy en día. Se trata de un libro estancado, fosilizado, muerto que pertenece al pasado. Es como la Ilíada de Homero o la República de Platón.

Yo, en cambio, creo en la Biblia del cristianismo bíblico. Es decir, la Biblia que ha sido totalmente inspirada por el soplo del Omnipotente y que tiene tantísimas cosas qué aportar a nuestra fe y práctica en pleno siglo XXI. “La Escritura es un producto de la acción poderosa de Dios” (Pedro Puigvert). A través del Espíritu de Dios, las Escrituras siguen hablando, aconsejando, corrigiendo y edificándonos.

#2: No creo en el Dios del liberalismo

El Dios liberal es una mariposa, un osito de peluche, una energía positiva. Se dedica a decir cosas bonitas y nunca se enfada con nadie. Es un Dios acaramelado, azucarado, descafeinado que no confronta a nadie. Abraza a todos. Acepta cualquier tipo de comportamiento porque al fin y al cabo –pese a nuestras acciones- conoce nuestro precioso corazón. En fin, este Dios es un nuevo becerro de oro creado por los caprichos del ser humano actual.

Yo, en cambio, creo en el Dios del cristianismo bíblico. Esto es, el Dios trino que se caracteriza por bondad y severidad. Es el Dios que llama las cosas por su nombre y que nos manda que nos arrepintamos de todo pecado. Es un Dios con quien no se juega. Salva y juzga. Perdona y castiga. Ama y odia. Es el Dios testificado por los profetas y los apóstoles.

#3: No creo en el hombre según el liberalismo

Según el liberalismo, el ser humano es amable, dulce, inofensivo y, en última instancia, bueno. No es malo por naturaleza. Es la sociedad la que le corrompe. Pero su corazón sigue siendo recto.

Yo, en cambio, creo en la antropología del cristianismo bíblico. La postura conservadora enseña que en el principio Adán fue creado bueno e inocente; pero cayó. Desobedeció a Dios. Y por lo tanto, todos sus descendientes son rebeldes, enemigos –o para emplear la terminología bíblica- pecadores. Esto significa que el hombre no tiene un corazón hermoso sino engañoso y perverso. Sólo la gracia de Dios le puede liberar de semejante condición. La sociedad, entonces, no corrompe al hombre sino que la sociedad se corrompe porque está compuesta por hombres corruptos.

#4: No creo en el Cristo del liberalismo

El Jesús del liberalismo es un maestro moral especialmente dotado de la presencia de Dios. El predicador de Galilea se enfocó en el amor llegando a dar su vida como una muestra de amor por Dios. Tristemente, se quedó en la tumba. Pero la buena noticia es que resucitó metafóricamente (repito: metafóricamente) en los corazones de sus discípulos para que ellos también diesen a conocer el mensaje de que tenemos que sumergirnos en el amor, la tolerancia y la unidad.

Yo, en cambio, creo en el Jesús del cristianismo bíblico. Este Jesús es mucho más que un simple rabí. Es Dios mismo manifestado en carne. Su mensaje principal giró alrededor del Reino de Dios y dio su vida en rescate por los pecadores. Derramó su sangre con el fin de perdonar a su rebaño. Al tercer día, resucitó literalmente (repito: literalmente) triunfando sobre el poder de la muerte y posteriormente subió al cielo. Ahora esperamos ansiosamente su Segunda Venida con la misión de predicar su Evangelio a toda criatura.

#5: No creo en la salvación del liberalismo

Puesto que el ser humano no es del todo malo, el liberal cree que todo lo que le hace falta es un poco de educación. Podemos eliminar las guerras y los conflictos nacionales mediante una sociedad versada en los principios de la igualdad y la tolerancia. No hay necesidad de un nuevo nacimiento porque no se trata tanto de la salvación del individuo, sino más bien de la salvación de la sociedad en la que éste vive. La salvación, de acuerdo con esta escuela de pensamiento, se refiere al bienestar socio-económico y la paz política.

Yo, en cambio, creo en la salvación del cristianismo bíblico. Con esto quiero decir que la salvación tiene que ver principalmente con el perdón de los pecados. Esto no quiere decir que la fe no tenga una dimensión pública, no obstante, el problema cardinal del hombre no es su contexto socio-político (por muy deplorable que sea) sino el estado de su alma ante Dios.

 Conclusión

A la luz de lo antedicho, opto por creer la doctrina de mi Biblia antes que hacer caso a las teorías disparatadas de la teología libe

ral basadas en la sabiduría de este mundo. Creo en la Biblia, en el Dios de la Biblia, en el Cristo de la Biblia, en el hombre según la Biblia y en la salvación según la Biblia.

Y ahora: ¿en qué bando estás tú?

¿Liberal o bíblico? ¿Fe humana o fe verdadera?.

 

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R.C. Sproul a través de los años

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

R.C. Sproul a través de los años

R.C.Sproul

El 18 de julio del 2017 marcó el 52vo aniversario de la ordenación pastoral del Dr. R.C. Sproul. Mira este breve video de su ministerio a través de los años.

Transcripción

Jesús, en medio de la tempestad, está dormido …en la parte de atrás del bote. Pero ellos tenían miedo. Y corren a la parte de atrás del bote y tocan a Jesús y le dicen: “Despierta. Haz algo.” Y él dice: “Qué pasa? ¿Qué pasa? Él ve venir la tormenta, así que se levanta y dice: “Haya paz. Calma.” Y el mar se detiene y los vientos se tranquilizan. ¿Cuál es la respuesta de los discípulos cuando Jesus acaba con la amenaza clara y evidente de la naturaleza? Acaso dice aquí que ellos saltaron en un pie de alegría y dijeron: “Ah, sabíamos que lo harías.” No.  El texto nos dice que, en ese momento, Ellos tuvieron… mucho … miedo. El poder que se desata cuando Dios habla crea las cosas que aún no existen y da vida a los muertos.

Si hubiera una molécula suelta en el universo—una molécula que esté por ahí, fuera del alcance del control soberano de Dios— Entonces, señoras y señores, no podrían tener ni la más mínima esperanza del cumplimiento de cualquier promesa venidera que Dios haya hecho. La Biblia usas palabras como: “estamos muertos en pecado”, somos esclavos del pecado”, “por naturaleza somos hijos de la ira”. No queremos a Dios en nuestra mente, Porque Él es santo y nosotros no. Y aquí, el rey del universo…. coloca su sello… indeleble… en el alma …de cada uno …de los de su pueblo. En cada generación… el evangelio debe publicarse nuevamente con la misma audacia, …  la misma claridad y la misma urgencia …que en el siglo XVI durante la época de la Reforma. Si Dios no es soberano, Dios no es Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

2/2 – Preparados para la batalla 

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

2/2 – Preparados para la batalla

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/preparados-para-la-batalla/

Nancy Leigh DeMoss: Vas e impartes un estudio bíblico, Dios obra de una manera maravillosa y las vidas de las personas están siendo impactadas y animadas. Pero luego llegas a casa y le gritas a tus hijos. Pero ¿Cómo puede esto suceder? Pasa porque no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora de “Mentiras que las mujeres creen, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. ¿Alguna vez has estado sorprendida por tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en comunión estrecha con Dios y el próximo estás impaciente, preocupada. ¿Por qué somos así? Nancy nos va a hablar acerca de esto como parte de la serie, La batalla después de la batalla.

Nancy: Hemos estado hablando esta semana acerca de las batallas espirituales que enfrentamos. Estamos viendo un texto, Génesis capítulo 14, donde Abraham enfrentó una gran batalla contra algunos reyes poderosos, pero Dios le dio una gran victoria, igual como Dios nos permite a nosotras tener victoria en algunas de las batallas que enfrentamos.

Y en el programa anterior vimos una segunda parte de este pasaje donde él llega a casa luego de la batalla, habiendo conquistado y habiendo tenido exitoso en derrotar estos poderosos reyes del Oriente para poder rescatar a su sobrino Lot, quien era un prisionero de guerra. Ahora Abraham regresa a casa, victorioso, probablemente regocijado y definitivamente exhausto. Este había sido un tiempo agotador en su vida. Él ahora enfrentará lo que yo llamo la batalla después de la batalla.

He sugerido frecuentemente porque lo he visto en mi propia vida que la batalla más estratégica, la batalla más crucial y a la que nosotras somos más vulnerables, que tenemos más probabilidades de perder no es la gran batalla visible donde todo el mundo está orando por nosotras o animándonos, y donde la adrenalina fluye en nosotras. Estamos en dependencia de Dios y ganamos esa batalla por Su gracia. Pero cuando llegamos a casa, volvemos a las realidades del diario vivir, y nos damos cuenta de que no estamos preparadas para vivir la batalla después de la batalla.

Cuando Abraham, o Abram como es llamado en el pasaje, regresó a su casa, el versículo 17 nos dice que «salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, es decir, el valle del Rey». Hay dos reyes en este pasaje. El rey de Sodoma es el primero que conocemos.

Como hemos estudiado en este pasaje, sabemos que Sodoma y Gomorra eran lugares llenos de pecado, así que pienso en el rey de Sodoma como la representación de los enemigos que enfrentamos en este mundo, en el sistema del mundo, nuestra carne, los deseos naturales de nuestra carne y Satanás mismo. Estos son todos enemigos con los que lidiamos día tras día.

Todo lo que el versículo 17 nos dice es que el rey de Sodoma salió a su encuentro. Antes de que nos den alguna explicación de lo que sucedió en ese encuentro con el rey de Sodoma, hay otra descripción de otro rey que sale a encontrarse con Abraham. El segundo rey es Melquisedec, rey de Salem. El rey de Sodoma sale a encontrarse con Abraham, pero antes de hablar con ese rey, Abraham tiene un encuentro con el rey de Salem. Él necesitará urgentemente este encuentro con el rey de Salem para estar preparado para hacer negocios y ganar la batalla después de la batalla con el rey de Sodoma.

Melquisedec es un nombre con el que probablemente estás familiarizada si has estudiado el Antiguo Testamento y el libro de Hebreos. Melquisedec sale a encontrarse con Abraham justo en el momento necesario. Déjame decirte que Dios sabe exactamente cuándo enviar los recursos que necesitamos para que salgamos victoriosas en la batalla después de la batalla.

El nombre Melquisedec significa «rey de justicia». Su nombre significaba «rey de justicia» y él era el rey de Salem que significa «el rey de paz». El rey de justicia y de paz.

Muchos comentaristas están de acuerdo en que esto probablemente fue lo que los teólogos llaman una “teofonía” que es una aparición en el Antiguo Testamento de Jesucristo pre-encarnado antes de Su venida al mundo como hombre. Cristo, quien es nuestro gran Sumo Sacerdote y nuestro gran Rey, el sacerdote-rey. También tenemos referencias de paz y justicia a través de toda la Biblia.

El Salmo 85 el versículo 10 nos dice que “la justicia y la paz se han besado”. ¿A quién se refiere? se refiere a Cristo tenemos justicia y paz. El Salmos 72 el versículo 3 nos dice que la paz viene con la justicia.

Antes de este momento, de este punto en la historia, es posible que Abraham no hubiera conocido a otros creyentes. Él estaba muy solo como creyente, así como tú lo pudieras estar en tu trabajo, en tu familia o en el mundo donde vives. Puedes pensar que andas sola en tu caminar con Dios o sentir que lo estás. Es algo hermoso ver como Dios usa este encuentro con el rey de Salem para fortalecer su fe y ministrarle gracia a Abraham en un momento de necesidad y darle el aliento que va a necesitar para enfrentar al rey de Sodoma.

Noten que Abraham no trata con el rey de Sodoma hasta no haber hablado antes con el rey de Salem, que es una figura de Cristo. Él es quien nos dará la gracia que necesitamos para lidiar con nuestros enemigos en el mundo, con nuestra propia carne y con el diablo. Es este encuentro con el rey de Salem que prepara a Abraham para tratar con el rey de Sodoma y ganar la batalla después de la batalla.

Vemos en el versículo 18 que dice: “Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Dios Altísimo. Y lo bendijo”. Melquisedec bendijo a Abraham y dijo “Bendito sea Abraham del Dios Altísimo creador del cielo y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abraham el diezmo de todo” (versículos 18- 20).

Y ahora vamos a profundizar en estos versículos y determinar qué fue lo que el rey de Salem le proveyó a Abraham para ayudarlo a ganar la batalla después de la batalla. La Escritura dice que él sacó pan y vino. Lo obvio es que él suplió refrigerio físico y alimento físico. Abraham estaba muy agotado. Dios se encargó de suplir sus necesidades físicas.

Pero creo que hay una figura más profunda aquí que el pan y el vino. Es una imagen de comunión, de hermandad, de relación. Probablemente fue el único creyente que conoció, con excepción de su esposa, y estaba solo en un mundo impío. Pero Dios puso a alguien en su camino para decirle “No eres el único creyente. Puedes tener comunión. Hay un cuerpo aquí y vamos a participar juntos”.

Cuando leo este pasaje, pienso en Apocalipsis capítulo 3 en el versículo 20 donde se nos dice que Cristo vendrá y cenará con nosotros y nosotros con Él. Él quiere tener comunión y una relación estrecha con nosotras. La relación que Cristo nos ofrece con Él mismo es la que nos animará cuando salgamos y nos enfrentemos con los enemigos de este mundo.

Entonces veo en este cuadro un anticipo de la Cena del Señor, donde se ofreció por primera vez una comunión apuntando hacia el futuro como un tipo del día cuando Cristo diría, “Este es mi cuerpo que es molido por ti. Esta es mi sangre la cual fue derramada por ti. Quiero que coman de él. Te fortalecerá. Te nutrirá. Te redimirá, y será tu vida” (ver Mateo 26:26-29).

Luego vemos que Melquisedec bendice a Abraham. Él le recuerda a Abraham el Nombre de Dios y el carácter de Dios. Cuatro veces en el pasaje vemos referencia a El Eyon. Ese es el nombre hebreo de Dios que significa “Dios Altísimo”. Melquisedec está diciendo “Dios es el rey soberano sobre todos los reyes terrenales, los poderosos y todas las circunstancias”. El Eyon, el Dios Altísimo, es el dueño del Cielo y de la Tierra.

¿Cuál era la implicación de esto para Abraham en aquel momento? La implicación era “Abraham, tú perteneces a Dios porque Él posee todas las cosas en el Cielo y en la Tierra, todo este botín, todos estos despojos de la batalla le pertenecen a Él. Dios es el dueño del Cielo y de la Tierra. No son para ti. Son de Dios”. Le pertenecen a Dios.

Dios es el Dios Altísimo. Esto debió animar a Abraham, al recordar que si temía a las represalias de los reyes del Oriente, Dios era el Rey sobre todos los reyes y sobre todos los poderes de este mundo.

Entonces Melquisedec guió a Abraham a adorar a Dios. “Bendito sea el Dios Altísimo”. No puedes exaltar a Dios y exaltarte a ti misma al mismo tiempo. De hecho, Melquisedec le recordó a Abraham de quien había sido la victoria, no fuera a ser que Abraham pensara en tomarse el crédito para sí mismo. Melquisedec le dijo: “Bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano”. Solo un recordatorio.

Pero todos necesitamos esos recordatorios. “Abraham, tú no ganaste esta batalla. Esta batalla no fue ganada en tus propias fuerzas. Esta batalla fue ganada en las fuerzas del Señor. Tú se lo debes todo a Él. Todo el crédito, toda la gloria es de Él. Ni se te ocurra tomarte el crédito. Acuérdate quién obtuvo la victoria”.

Después de esto, Abraham le da a Melquisedec una décima parte de todo, un diezmo sugiriendo primero agradecimiento a Dios por haber ganado esta victoria para Él. Y luego un reconocimiento de que los cielos y la tierra son de Dios, de que Él es el dueño de todo y que nada de esto me pertenece a mí; cualquier bendición que haya recibido proviene de Dios.

Así qué en este encuentro con el rey de Salem, Melquisedec, el rey de justicia, el rey de paz, un tipo, una imagen, tal vez hasta una aparición de Cristo mismo, Abraham es fortalecido. Abraham es animado. Y se le recuerda de dónde vino y quién es él. También se le recuerda quién es Dios. Y él es bendecido y va a necesitar todo lo que ha recibido en este encuentro para poder enfrentar al rey de Sodoma, quien no se ha ido.

El rey de Sodoma no se irá de tu vida. Mientras vivas en este planeta, vas a tener que enfrentar el mundo, la carne, y al diablo —nuestros tres enemigos—hasta que lleguemos al Cielo. No trates de batallar con el rey de Sodoma. No trates de negociar con el rey de Sodoma. No trates de enfrentar la batalla después de la batalla hasta no haber tenido un encuentro con el Señor Jesús.

Ahora, yo sé que después de los tiempos de mayores victorias espirituales para mi vienen los tiempos de mayor vulnerabilidad, los tiempos de mayores tentaciones, los tiempos donde estoy más propensa a ceder ante los deseos de mi carne.

Y es por esto que después de esas grandes victorias visibles necesito asegurarme de que tengo tiempo a solas con el Señor, necesito asegurarme de estar en Su presencia, de tener comunión con Él y dejar que Cristo ministre fortaleza, gracia y alimente mi corazón; tener comunión con Él y dejar que Él tenga comunión conmigo, participar de Él por la fe y que se me recuerde quién es Dios, que Él es el Dios Altísimo, quien posee los cielos y la tierra, que yo le pertenezco a Él y que todo lo que tengo y que todo lo que ha sido ganado en esta victoria espiritual, nada me pertenece, todo es de Él.

Tener esa reunión con el Rey de Salem, esa reunión es generalmente una reunión en privada. No toma lugar con muchas personas. En una multitud es precisamente cuando necesito alejarme de la multitud, alejarme de las actividades, de las reuniones, negocios, responsabilidades y estar a solas con el Señor, de rodillas en Su presencia, para que me fortalezca para la reunión con el rey de Sodoma.

Génesis capítulo 14 versículo 21 dice: “Y el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas (los prisioneros de guerra) y toma para ti los bienes”.

Y aquí hay una pista. En la batalla después de la batalla, el rey de Sodoma, que es la imagen de los diversos enemigos que enfrentamos: el mundo, la carne, el diablo, siempre nos dirán que seamos tomadores, que tomemos cosas. “Te mereces un descanso hoy. Has trabajado tan duro. Todos deberían ser muy buenos contigo ahora. Tus hijos deben simplemente callar y obedecerte, y decir que eres maravillosa, y hacerte la vida más fácil porque has luchado tan duro en esta batalla. Toma para ti».

Nota lo que Abraham hizo en el versículo 20, justo el versículo anterior. Él le dio a Melquisedec una décima parte de todo. Así es la gracia. Esa es la manera de Dios, ser una dadora. Tú dices “Ya he dado tanto, no puedo dar más”. Yo he estado ahí. “Es tiempo para que alguien me dé a mí ahora. Estoy cansada, gastada, exhausta. No tengo nada más que dar”. El camino de la gracia nos dice que sigamos dando, que Dios va a seguir renovándonos para que puedas seguir dando.

En cambio el camino de la carne, el camino del mundo, el camino del diablo, el camino del rey de Sodoma dice: “Toma algo para ti. Toma un receso. Toma el crédito. Toma la oportunidad para complacer tu carne. Te lo mereces. Peleaste tan duro en esta batalla”. Esto es ahora la batalla después de la batalla, y la tentación es tomar parte de los bienes para ti.

Pero Abraham rehúsa aceptar la oferta. Él le dice en el versículo 22 al rey de Sodoma, “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo [El Elyon], creador del cielo y de la tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: «Yo enriquecí a Abram” (versículos 22-23).

Abraham no acepta la oferta del rey de Sodoma. Él se niega a satisfacerse después de la batalla. Él ha sido fortalecido en su reunión con el rey de Salem. Él puede decir “No gracias. No necesito los bienes”. ¿Por qué? “Porque pertenezco a El Eyon, el dueño de los Cielos y la Tierra. Él es mío. Todo en Él es mío. Soy suyo. Él es mi dueño. Todo es de Él. No necesito todos estos bienes que me puedes ofrecer. No tengo que ceder a tus peticiones. No acepto tu oferta”.

Ahora, él pudo haberse justificado de muchas maneras — de las mismas maneras en que yo me justifico al complacer mi carne después de haber entregado todo en una gran batalla. Pero él está dispuesto a resistir al rey de Sodoma, y una de las razones es porque había hecho un pacto ya con Dios.

Él dice: “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo, creador del Cielo y de la Tierra que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya”. Él había hecho un pacto. Es por esto que es tan importante que él haya tenido esa reunión con el rey de Salem antes de haber hablado con el rey de Sodoma.

Haz un pacto con Dios acerca de los límites que Dios está poniendo sobre ti, acéptalos y ríndete a ellos antes de reunirte con el rey de Sodoma . Te puedo decir que después de entregarle todo al ministerio, trabajar, estudiar, enseñar, aconsejar, escribir— cuando regreso de estas batallas—cuando termino un libro, o finalizo una conferencia, o grabo una sesión, hay tres cosas que quiero hacer. No son nada espirituales. Quiero dormir, quiero comer y quiero ver televisión.

Muchas veces dormir es lo que debo hacer. Otras veces comer es lo correcto. Pero yo quiero abusar de ello. Yo quiero satisfacer los deseos de la carne más allá de lo que realmente necesito. Si lo hago, me doy cuenta que pierdo la batalla después de la batalla.

Uno de esos pactos que he hecho y que ha sido de mucha ayuda para mí en el ministerio al cual Dios me ha llamado es que no veo televisión cuando estoy sola. Para ti, tal vez eso no es de mucha importancia, especialmente si no vives sola. Pero para mí, eso ha venido a ser algo importante. No es una cosa legalista. Ha sido una gran bendición y una protección.

¿Sabes cuántas noches he pasado sola en habitaciones de hoteles luego de momentos llenos de emoción, momentos fructíferos, de un ministerio bendecido y mi carne lo que quiere es comer en exceso y satisfacer mis deseos? Pero lo que necesito en ese tiempo no es lo que la televisión, el rey de Sodoma, me va a ofrecer. Lo que necesito es lo que el rey de Salem ofrece. Necesito ser restaurada. Necesito reponerme. No consigo reponerme con la televisión. Necesito reponerme llenándome de la Palabra de Dios, del Espíritu de Dios y de la gracia de Dios.

Por lo tanto, habiendo hecho un pacto con el Señor, y al decirlo tanto públicamente me siento muy responsable, por lo que ni siquiera enciendo la televisión. Eso no es una opción para mí. Ya sabes… vienen los Juegos Olímpicos, las elecciones, las guerras y todo tipo de cosas. Y la gente te dice míralos. Yo les digo, con muy pocas excepciones a lo largo de los años, y cuando lo hago, me siento que tengo que rendir cuentas, «No, gracias.» No puedo hacerlo, no cuando estoy sola. Mi carne no puede ganar la batalla.

Tal vez esto no sea de gran importancia para ti pero si lo es para mí. Por eso he tenido que hacer este pacto. Hacer el pacto me prepara para la batalla después de la batalla. Eso no quiere decir que no he perdido muchas otras batallas después de la batalla. Estaba un poco indecisa sobre si grabar este material esta semana, porque expuse este mensaje hace varias semanas en una conferencia en una versión más corta un sábado en la mañana. Había estado ministrando la semana entera y llegue a casa, así como Abraham después de una gran batalla. Estaba extremadamente cansada.

Al día siguiente me encontré de varias formas haciendo exactamente lo que había dicho a todo el mundo que no hiciera en el mensaje de la batalla después de la batalla. Dejé que mi carne controlara mis reacciones y mis respuestas. Me dejé seducir por mi carne. No en maneras que eran necesariamente pecaminosas, sino en maneras que se volvieron pecaminosas para mí porque dejé que mi carne guiara mi vida. Estaba complaciendo mis deseos y no tomé el tiempo que necesitaba para reunirme con el Rey de Salem, antes de que el rey de Sodoma viniera por mí. Necesitaba la renovación que solo el Rey de Salem me podía dar en ese momento.

Pero porque no tomé ventaja de la necesidad y la oportunidad de reunirme con el Rey de Salem, me encontré en un lugar donde tuve que volver al Rey de Salem y decirle “Por favor restáurame. Refréscame. He sucumbido ante el rey de Sodoma. He dejado que mi carne gobierne mi vida en estos últimos días”.

La tentación es bajar la guardia, pensar que merecemos tomar algo para nosotras después que hemos dado todo. Así que mientras vemos este pasaje, déjame hacer algunas observaciones.

No te sorprendas cuando el rey de Sodoma venga a reunirse contigo después de una victoria. Espéralo. Recuerda que puedes tener la victoria en una batalla cuando todos te ven pero ser derrotada en una batalla privada que viene luego de la batalla pública.

La batalla después de la batalla puede ser tu mayor prueba de tu fe y es aquí cuando muchos creyentes pierden. Sin embargo, tarde o temprano, si pierdes estas batallas privadas y cedes satisfaciendo tu carne en privado, te vas a dar cuenta que no tienes la fuerza y ni la gracia de Dios para ganar entonces esas batallas grandes públicas.

Por eso, no respondas al rey de Sodoma—la carne, el mundo, el Diablo— hasta no haber tenido un encuentro primero con el Rey de Salem.No trates de ganar en tus propias fuerzas. En ese momento recuerda que el Rey de Salem te dará todo lo que necesitas para enfrentar al rey de Sodoma.

Jesús mismo te ministrará luego de la batalla. Él te ministrará por Su Nombre, el Rey de justicia, el Rey de paz. Te ministrará proveyendo refrigerio, alimento, comunión y una íntima relación. Te bendecirá y te recordará quién es Dios— El Eyon, el dueño del cielo y de la tierra.

• Te recordará que no tienes que ceder ante tu carne porque tienes todo. No tienes que tomar lo que el mundo te ofrece, que es realmente un sustituto barato de lo que ya es nuestro en Cristo.

• Te recordará quién ganó la victoria. Al hacer esto, Él te protegerá del temor.

• Te protegerá del orgullo.

• Entonces podrás, con el poder y las fuerzas de ese encuentro con el Rey de Salem, enfrentar al rey de Sodoma y ganar no solo la gran batalla, sino también la batalla después de la batalla.

Carmen : Esta es Nancy Leigh DeMoss con la serie La batalla después de la batalla.

¿Aprecias series como La batalla después de la batalla?

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Esperamos que tengas un bendecido fin de semana y que te goces junto a los santos el Día del Señor. Te esperamos de vuelta el lunes. Nancy comenzará la serie “Qué hacer cuando la vida duele”. Si conoces a alguien que está pasando por momentos difíciles, invítala a conectarse a este programa a partir del lunes.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries… y mi mamá es una mujer verdadera.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El mejor refugio

Isha – Salmos

DÍA 152 – Salmo 117 y 118

Dosis: Confianza

El mejor refugio

“Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el SEÑOR que fiarse de los poderosos.” (Salmo 118:8) (NVI)

Veníamos caminando por el campo cuando empezó una llovizna que se convirtió en tormenta. Algunos corrieron bajo los árboles, otros confiaron en sus sombrillas, pero los más sabios buscaron una cueva. Y nosotras, ¿dónde nos refugiamos durante las tormentas de la vida? Estos salmos nos invitan a morar bajo la sombra del Altísimo. Y me encanta que se repita más de tres veces que la base de esa confianza es el amor: “Que proclamen los que temen al SEÑOR:«Su gran amor perdura para siempre.»”

Desde el salmo 117 hasta los primeros versículos del salmo 118 se nos invita a alabar a Dios por su fidelidad y amor. Después se enumeran las razones por las que Dios es el mejor refugio. En primer lugar, porque Él está con nosotras. Quizá hemos llegado a depender de una persona, ya sea un padre, nuestra pareja o algún amigo, pero ellos no están con nosotras las veinticuatro horas al día. ¿Cómo buscar en ellos refugio en medio de una crisis en plena carretera o en la soledad de nuestra habitación? En cambio el Señor siempre está presente. Por eso es nuestro refugio.

En segundo lugar, nos podemos refugiar en el Señor porque Él nos ayuda. Si bien tememos lo que el hombre pueda hacernos porque no dudamos en la posibilidad de traición o engaño, el Señor es fiel. Aún es mejor confiar en el Señor que en los poderosos, aquellos que tienen dinero. Sólo Dios nos ayuda en medio de la aflicción. ¿Cuándo fue la última vez que el Señor te ayudó? Te cuento que a mí me auxilió hace unos minutos, cuando tuve una pequeña emergencia casera. Él está disponible las veinticuatro horas del día los siete días de la semana.

Tercero, el refugio del Señor es inmovible. En el salmo 118 encontramos una profecía sobre nuestro Señor Jesús: “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular.” Esa piedra que los judíos menospreciaron era nuestro Señor Jesús. Él es el fundamento, la piedra principal del edificio que es su iglesia. ¿Recuerdas la parábola del hombre que construyó sobre la arena y el otro que edificó sobre la roca? ¡Cuántas veces buscamos refugio en las débiles chozas de la psicología o la filosofía! Acudamos al refugio más seguro.

Finalmente, es mejor confiar en el Señor porque Él es bueno. Me encanta el uso de esta palabra. No podemos decir lo mismo de muchas cosas en esta vida. Nos gusta el refresco de cola, pero no es bueno para nuestra salud. Nos agrada la comida frita, pero no es buena. Muchas películas y libros que declaramos como “buenos” en verdad no lo son. Solo Dios y lo que viene de su mano es bueno, es decir, perfecto, saludable, recomendable. Y Dios es bueno. En él no hay malas ni dobles intenciones. Dios siempre querrá lo mejor para nosotras. ¡Refugiémonos en Él!

Oración: Señor, enséñame a refugiarme en ti y a alabarte por tu fidelidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 168). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Escuchar a Dios para conocerle

Jueves 20 Febrero

Nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mateo 11:27

Él (Jesús) es la imagen del Dios invisible.

Colosenses 1:15

Escuchar a Dios para conocerle

¿Cómo conocer a Dios si la Biblia nos dice que es invisible? Cada uno puede descubrir su poder y su inteligencia creadora en todos los detalles de la naturaleza que nos rodea.

Pero Dios, que es santo, que es luz y amor, eligió revelarse a los hombres a través de su Palabra, la Biblia. Ella es la que convence y produce la fe. La Biblia no solo nos da la certeza de la existencia de Dios, sino que también nos enseña que él es perfectamente justo y puro. Él es santo y sin pecado: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). ¡Además nos ama!

La ciencia puede darnos luz en muchos campos, pero la Palabra de Dios es la única que responde los interrogantes más profundos. Ella muestra todo lo que en nuestra vida se opone a los caracteres de Dios. Por ejemplo: Dios es verdad. ¿Quién de nosotros puede afirmar que no ha mentido alguna vez?

Todo lo que Dios ama, todo lo que él reprueba, está revelado en ese Libro que nos ayuda a comprender quién es Dios.

Más aun, su Hijo Jesús vino a vivir entre nosotros para mostrarnos el bien según Dios. Su sacrificio en la cruz abre el camino a una verdadera relación con Dios. Todo el que cree en Cristo conoce a Dios como su Padre. “A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“Por medio de él (Cristo) los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18).

Éxodo 4 – Hechos 5:1-16 – Salmo 25:1-5 – Proverbios 10:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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8/8 – Cristo: La cabeza sobre la iglesia

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

8/8 – Cristo: La cabeza sobre la iglesia

John MacArthur

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Al regresar esta mañana del estudio de la Palabra de Dios, llegamos al mensaje final en nuestra serie especial acerca de la anatomía de una iglesia. Y al concluir la serie realmente hemos llegado al mensaje más importante. Hemos tratado de ver la iglesia en la analogía de un cuerpo, hemos hablado del esqueleto, verdades fundamentales básicas con las que la iglesia debe estar comprometida; hemos hablado de los sistemas internos, actitudes espirituales que deben existir en los corazones de su pueblo, de su congregación. Hemos hablado del músculo, la función del ministerio, y hemos hablado de la carne, la forma que adopte ese ministerio; pero en ningún cuerpo estará completo sin su cabeza. Y entonces en nuestro estudio en esta mañana quiero que veamos la Palabra de Dios, para adquirir un entendimiento de la cabeza del cuerpo quien no es ningún otro que el Señor Jesucristo.

Ahora hemos estado hablando mucho de cosas que tenemos que hacer en la iglesia, y han respondido de una manera tan maravillosa que ha sido un gran aliento para mí, un aliento tremendo; y han oído cosas que nos han confrontado mucho, y han sido muy directas y nos han motivado en nuestros corazones, y he visto al Espíritu de Dios dar frutos ya en estas áreas. Realmente nos hemos concentrado durante siete semanas en lo que debemos estar haciendo, lo que debemos estar creyendo, lo que debemos estar pensando, lo que debemos estar planeando; y estaría muy desequilibrado si no llegáramos hablar de la cabeza quien es Jesucristo, y lo que Él está haciendo en su iglesia. Y esto, por cierto, amados, es el consuelo definitivo.

Como puede ver, el consuelo definitivo es saber que con todas las cosas que hacemos y las hacemos de una manera tan inadecuada, quedamos tan cortos de lo que debiéramos hacer; con todas las cosas que dejamos de hacer, con todos los errores que cometemos, y todos los pecados en los que caemos con tanta facilidad en la carrera por hacer la voluntad de Dios, tenemos esta confianza suprema de que Cristo está edificando su iglesia; ese es un aliento tremendo y queremos hablar de eso. Pablo habló de esto en Efesios capítulo 4, Él dijo que “todos estamos creciendo en Aquel que es la cabeza”; la cabeza que es Cristo, y después Él dijo esto, escuchen de Él: “De quien todo el cuerpo viene unido por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, recibe su crecimiento en amor; conforme cada parte cumple con su trabajo”. En otras palabras Pablo dijo: “Tenemos que dar todo lo que tenemos, tenemos que esforzarnos por hacer todo lo que podamos hacer, y ser todo lo que podemos ser en el conocimiento pleno que realmente es el poder de Cristo lo que hace que todo esto funcione”, esto, amados, es la paradoja divina ¿no es cierto?

Hacemos el esfuerzo supremo, y si algo es hecho es de Dios, y es consuelo supremo el saber que donde fracasamos Él tiene éxito; y entonces quiero que en esta mañana nos enfoquemos en el que es nuestra cabeza, sin el cual no podemos hacer, ¿qué?, nada, dice Pablo, nada. Y conforme estaba pensando en un pasaje que pudiéramos examinar, me había traído la bendición majestuosa en la conclusión de la Epístola a los Hebreos. ¿Será tan amable en abrir su Biblia en Hebreos 13 versículos 20 y 21? Y realmente quiero usar este versículo simplemente como un punto de contacto con la verdad para llevar los otros pasajes en el Nuevo testamento que van a enriquecer nuestro entendimiento en la obra del Señor para su iglesia. Hemos hablado durante siete semanas acerca de lo que debemos hacer, y ahora vamos hablar de lo que Cristo hace por su iglesia.

Realmente ésta debería ser una serie en sí misma, pero nos vemos presionados a condensarla en un mensaje. Por cierto, es una bendición, una doxología majestuosa; se incluye las palabras de conclusión de esta gran Epístola. Dice: “Y el Dios de paz que resucitó de  los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo Él en vosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”.

Hermosa doxología, hermosa bendición. Pero en una manera esa bendición concluye en forma de resumen la obra de Cristo; de hecho inclusive cierra en forma de resumen el mensaje de la Epístola a los Hebreos, pero no la vamos a ver de manera particular desde ese ángulo; la doxología tiene la intención de ser una alabanza de conclusión para el Dios de paz, y Él es llamado así debido a que a través de la sangre de Jesucristo Él ha hecho la paz con hombres pecaminosos. Él es el Dios de paz quien fue una en una ocasión el Dios de ira, el Dios de guerra, el Dios de juicio, el Dios de furia, pero Él se ha convertido para nosotros el Dios de paz; no siempre un Dios de paz, sino para nosotros Él se vuelve el Dios de paz a través de la sangre de Jesucristo, cuando Él hace la paz y Él hizo la paz, Él hace la paz con nosotros. Entonces es una doxología para alabar al Dios de paz, pero en alabar al Dios de paz delinea cómo Él se convirtió en el Dios de paz a través de la obra de Jesucristo; comienza con la afirmación que Él es el Dios de paz, comienza con la afirmación que Él debe ser glorificado por los siglos de los siglos; y el medio para ello está a la mitad de la obra, la maravillosa obra del Señor Jesucristo. ¿Qué es lo que Cristo hace por su iglesia? Está aquí en este pasaje que obtenemos un vistazo de ello conforme comenzamos a verlo.

En primer lugar, Él es el salvador de su iglesia. Hay varias cosas en este texto que apuntan a la obra salvadora de Cristo en favor a su iglesia. La primera que señalé fue su nombre Jesús, Señor Jesús en el versículo 20, Jesús debía ser su nombre dice Mateo 21: “Y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará su pueblo de sus pecados”, ese nombre significa “Jehová salva”, es  Jeshua, Joshua, del Antiguo testamento, significa” Jehová salva”; entonces su nombre mismo es el nombre de uno que salva.

Antes el escritor de Hebreos en el capítulo 2 en el versículo 9 y 10 escribió: “Pero vemos a Jesús que fue hecho un poco menor que los ángeles para el sufrimiento de la muerte, coronado con gloria y honra, para que Él por la gracia de Dios gustara de la muerte por el hombre. Porque convenía a Él para quien son todas las cosas, y por quien son todas las cosas, al llevar a muchos hijos a la gloria, el hacer al capitán de su salvación perfecto mediante sufrimientos”.  Jesús es el que gustó la muerte para todo hombre, Jesús es el que se volvió el “arquegos”, el pionero, el capitán, el líder, el que abrió la brecha, el que comenzó la salvación; Él fue hecho perfecto en su propia ofrenda de sí mismo. De hecho el nombre Jesús habla de nuestra salvación tanto, que el escritor en Hechos 4:12 dice: “Que en ningún otro hay salvación bajo el cielo, por el cual podamos ser salvos en el nombre de Jesús”, entonces su nombre mismo, aquí habla de su obra salvadora. Y entonces ahí hay una nota de alabanza aquí, conforme a la bendición comienza, simplemente en el nombre de Jesús el Salvador, pero hay mucho más porque el versículo 20 dice que: “Él llevó acabo su obra salvadora mediante la sangre del pacto eterno”, esa es una frase maravillosa, “la sangre del pacto eterno”.

Como puede ver, los judíos siempre supieron que el pecado tenía que ser expiado por la sangre, no había otra manera, y eso es parte del mensaje de este libro de Hebreos. Allá atrás en el capítulo 9, y el versículo 18, leemos esto: “Así como ni el primer pacto o el primer testamento, –ese es el antiguo, el que estuvo bajo Moisés–, fue dedicado sin sangre”, todo judío sabía que la rectificación del antiguo pacto, en Levítico 17:11 fue por sangre. El antiguo pacto fue inaugurado y ratificado por el derramamiento de sangre, porque fue por el diseño de Dios que debía haber derramamiento de sangre para enfrentar el pecado.

Moisés fue el agente de Dios para rociar esa sangre, para ratificar ese pacto, para echarlo a andar; porque cuando Moisés había hablado todo precepto a todo el pueblo según la ley, Él tomó la sangre de corderos y cabras con agua y lana escarlata, hisopo, y roció tanto el libro como a todo el pueblo diciendo: “Esta es la sangre del pacto de testamento que Dios ha hecho con vosotros”. Además Él roció con sangre tanto el tabernáculo como todos los utensilios del ministerio; Dios está presentando algo importante aquí;  había sangre por todos los lados, sangre por todo el libro de la ley, sangre por todo el pueblo, había sangre por todo el tabernáculo, y los utensilios en el tabernáculo; era un desastre sangriento, sangre por todos lados.

Dios estaba diciendo que no hay pacto hecho conmigo sin el derramamiento de sangre, pero todo eso únicamente era simbólico del derramamiento definitivo de sangre que podía llevar a los hombres a la paz con Dios. Entonces dice en el versículo 22: “Casi todas las cosas por la ley son limpiadas con sangre, y sin derramamiento de sangre (¿qué?), no hay remisión, no hay perdón, no hay paz con Dios”. Esa es la razón por la que Jesús ratificó el nuevo pacto, en Mateo 26:28 al decir esto: “Esta es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados”, y Él de hecho estaba diciendo mi sangre será lo que inaugura un nuevo pacto, entonces los pactos eran hechos en sangre; y si un hombre iba a  tener paz con Dios sería mediante el derramamiento de sangre, y ningún sacrificio animal podía llevar acabo efectuar esa paz verdadera; tenía que venir el sacrificio definitivo de Cristo, del cual todos los sacrificios animales únicamente eran adelantos y retratos. Si usted vuelve a ver lo que dice en Hebreos 13:20, dice: “Es la sangre del pacto eterno”, el pacto mosaico, el antiguo pacto no fue eterno, fue un pacto temporal, sólo fue una sombra de cosas venideras; es reemplazado por el pacto eterno porque Jesucristo, mediante una sola ofrenda, perfeccionó para siempre a los santificados. Él, mediante ese acto único de sacrificio, trajo una salvación eterna.

En Hebreos 9:12 dice: “Ni la sangre de carneros, ni cabras, sino por su propia sangre É|l entró una vez al Lugar Santo, habiendo obtenido la redención eterna”. El sacerdote entraba una y otra, y otra, y otra vez, y había sacrificio, tras sacrificio, tras sacrificio, tras sacrificio. Cristo entró una vez y nunca volvió a salir. Él compró para nosotros la redención eterna. Entonces vemos en este pasaje que Él es el Salvador de su iglesia, que ese es su nombre, y que esa fue su obra en la cruz.

Después vemos otra frase ahí al principio en el versículo 20 cuando dice: “El Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo”. Ese también es un elemento muy  esencial en su obra salvadora, porque cuando el Padre resucitó a Jesús de los muertos, fue el sello de aprobación por parte del Padre a favor de su obra terminada. Pensamos en la resurrección como un medio para nuestra propia resurrección, pensamos de la resurrección como el conquistar la muerte que nosotros también disfrutaremos, y todas esas son maneras correctas de pensar en ella, pero no incluye en todo; debemos ver la resurrección de Jesucristo    como la afirmación más importante, más grande de aprobación por parte de Dios a favor de su obra salvadora.

Cuando Él lo resucitó de los muertos, Él estaba afirmando que Él había cumplido lo que Él había hecho hacer a la cruz. Entonces la obra salvadora de Cristo viene a nosotros de manera clara a través del  versículo 20; Jesús mediante su sangre nos mete en un pacto eterno, y en respuesta, el Dios de paz lo resucita de los muertos. Es Cristo quien Pablo dice en Efesios 2: “Es nuestra paz, Él es nuestra paz, Él ha hecho la paz”. En Colosenses 1:20 dice que: “Mediante la sangre de su cruz”, y creo que esa es la razón por la que Lucas 10 creo que es el versículo 6: “Somos llamados hijos de paz”. Entonces Él es el Salvador de su iglesia.

Ahora, amados, permítanme decirles lo que esto significa: Esta iglesia no es una organización humana, ni lo es ninguna iglesia de Jesucristo. Usted no entra en esta iglesia al apuntarse, usted no nada más se convierte en un miembro por   que a usted le gusta el tipo de gente que está aquí, o cree que será bueno para sus negocios, o podría elevar su estilo de vida, o podría meterse en algunas de las cosas divertidas que hacemos, o podrá disfrutar la música, o lo hace sentir mejor acerca de usted mismo, no; usted entra a la iglesia en base a la muerte sacrificial del Señor Jesucristo, y la entrada le pertenece aquellos que son redimidos y lavados mediante su sangre preciosa. No estamos edificando la iglesia, Él la está edificando, es su iglesia; Él es el Salvador de su iglesia, Él trae gente a su iglesia. Hablemos de eso. Hay dos elementos de esto de los que quiero hablar.

En primer lugar, Él ama su iglesia. Su obra salvadora está edificada sobre su amor salvador, lo amamos porque Él nos amó primero, es Dios quien predeterminó la relación de amor con nosotros aún antes que de que nosotros llegáramos a existir, y nos amó mientras que nosotros lo odiábamos. Inclusive cuando éramos enemigos de Dios, a través de su gran amor, nos reconcilió consigo mismo mediante la muerte de su Hijo; Él nos ama, y fue su amor lo que nos redimió, fue su amor lo que hizo entregar su sangre preciosa, más preciosa que cualquier cosa humana.

En Efesios capítulo 5 hay una afirmación maravillosa en el versículo 2, con la que sin duda alguna está familiarizado, dice: “Andad en amor, así como Cristo nos amó, y se entregó así mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios como olor fragante”. Cristo nos amó tanto que se entregó a sí mismo por nosotros. ¿Y sabe una cosa? Es maravilloso saber que usted es amado, es maravilloso saber eso; Él ama a la iglesia, Él ama a la iglesia tanto, que se entregó a sí mismo por la iglesia.

Cuando nosotros en el proceso de estar ministrando y entregando nuestras vidas, y haciendo lo mejor que podemos hacer, y nos preocupamos porque la iglesia no es todo lo que debería ser, y vemos a la gente que no está donde debe estar, y deja de venir y nos preguntamos por qué no salen las cosas como debieran salir, nos decimos a nosotros mismos como hombres de Dios o ministros o aquellos que guían: “Señor, esta es mi vida, esta es mi pasión, estoy entregando todo lo que soy, lo que tengo a esto, me preocupa esto, vivo para esto, y no es todo lo que quiero que sea”,  que nuestra tristeza sea ahogada por el hecho de que Él la ama infinitamente más de lo que nosotros la amamos. ¿Acaso mi propio corazón no es consolado en el hecho de que cuando yo estoy entristecido por aquellos que no hacen lo que debieran hacer, y no responden como deberían responder, y estoy entristecido debido a eso,

pienso en cuánto Él, quien ama la iglesia mucho más de manera infinita, se entristece? Y sin embargo Él ama, Él ama a su iglesia, y habiéndolos amado dice en Juan 13: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta la perfección”.

Él no deja de amar a su iglesia porque fallan, Él no deja de amar a su iglesia porque fracasan, Él no deja de amar a su iglesia porque son indiferentes, porque no aprovechan las oportunidades, los recursos y los privilegios, Él no deja de amarlos; y también nosotros debemos recordar que el conoce todo en manera infinita, no deja de amar aun cuando la gente que Él conoce tan bien            , y nosotros somos confortados, consolados en el hecho de que Él ama a su iglesia; Él predeterminó establecer su amor sobre ellos antes de que el mundo comenzara, y Él de hecho cumplirá eso hasta que el mundo vuelva a nacer en la eternidad futura; Él nos ama tanto que Él se volvió pecado por nosotros, el que no conoció pecado para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él.

Él está llevando a cabo su obra en su iglesia, amando a su iglesia y amándolos mientras que están en la iglesia, su amor está elevándose a Dios, dice en E         fesios 5-2: “Como olor fragante”, para la nariz del Santo, es tan confortante que Cristo ama a su iglesia. Eso me dice que necesito amar a su iglesia a pesar de las cosas que pasan, también me dice que no tema porque si estoy preocupado por la iglesia que yo amo, Él está infinitamente más preocupado por la iglesia que Él ama. Si yo creo que yo tengo un derecho de estar preocupado porque he entregado tanto de mí mismo a la iglesia, entonces cuánto de sí mismo Él ha dado a la iglesia que Él debería estar también preocupado y mucho más que yo.

En Apocalipsis capítulo 1, versículo 5, simplemente hay una afirmación hermosa ahí que dice – y de nuevo,es una doxología de alabanza, es una bendición gloriosa, majestuosa, y lo que dice es esto: “Aquel que nos ama y nos lavó de nuestros pecados en su propia sangre, nos ha hecho sacerdotes para Dios, incomprensible”, Él ama a su iglesia –tiempo presente por cierto–, ¿y quién nos separará de ese amor: tribulación, aflicción, persecución, hambre, peligro, desnudez, espada? ¿Qué hay acerca de la vida, muerte, ángeles principados, cosas presentes, lo porvenir, potestades, lo alto, lo profundo? Ninguna otra cosa creada.  Nunca, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los ama Él hasta la perfección. Es tan confortante para mí, simplemente me aferro a esto; Él ama a la iglesia mucho más de lo que yo amo a la iglesia, eso dice que Él va a atender, eso dice que Él le va prestar atención al objeto de su amor.

En segundo lugar, cuando usted piensa en Él como un salvador de la iglesia, usted tiene que recordar que Él edifica la iglesia; como el que salva, Él es el que edifica, Él los mete, Él añade a su iglesia, Él hace que crezca como un templo santo para sí mismo. Me encanta Mateo 16, uno de mis pasajes favoritos: “Yo edificaré mi iglesia”, qué gran pensamiento. No estamos preocupados por edificar la iglesia, Él sí está preocupado; no es mi trabajo el edificar una iglesia o la de nadie más, no es nuestro trabajo inventar medios o planes, estrategias de sabiduría humana para edificar una iglesia, Él va a edificar su iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, eso es un eufanismo hebreo para la muerte. La muerte es el arma definitiva que está en la mano del adversario, según Hebreos 2, ¿quién tiene el poder de la muerte? ¿Satanás? Lo que Él está diciendo es que “Yo edificaré mi iglesia, y lo peor que puede pasar, matarlos, no prevalecerá contra ella”. Usted mata a la iglesia, y lo único que está haciendo es poblar la gloria, eso es todo.

“Yo edificaré mi iglesia”. Simplemente quiero ser parte de la iglesia que Él está edificando, eso es todo. Simplemente quiero ser una parte de la iglesia que Él está edificando, esa es la razón por la que yo estoy tan comprometido con el hecho de que tenemos que hacer las cosas según el libro de Dios. No queremos hacer nada que va confundirnos, no queremos estar usando todos los planes humanos para edificar la iglesia, porque entonces no sabremos si nosotros la edificamos o Él la edificó; yo no quiere vivir con eso, yo simplemente quiero ser una parte de lo que Él está haciendo. Me encanta lo que Él dice aquí: “Yo edificaré, no la iglesia, sino que yo edificaré mi iglesia”. ¡Qué gran verdad! Él es el poseedor.

Con frecuencia se me pregunta ¿quién es dueño de tu iglesia?, me gusta esa pregunta, ¿quién es el dueño de la iglesia? Es el Señor Jesucristo, Él la compró con su propia sangre preciada. Él es dueño de ella, Él la edifica; de hecho, ¿sabe una cosa?, Él añade a la iglesia diariamente los que han de ser salvos; Él está ocupado en edificar a la iglesia. En Juan 10 Él dice: “Yo conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen, oyen mi voz, me siguen mis ovejas”,  me gusta eso, le pertenecemos a Él; Él es el constructor, el dueño, el comprador, la principal piedra del ángulo, el cimiento, el poseedor, es su iglesia. Está siendo edificada con una certeza, encerrada en la promesa de que Dios no puede fallar; en contra de toda la oposición, en contra de todas las amenazas, en contra de toda la carnalidad, en contra de toda la  ineptitud humana, en contra de toda la indiferencia, apatía, apostasía, neoliberalismo, denomicionalismo, y cualquier otro ismo y demás, y el resto, Él está edificando su iglesia. Él está edificando su iglesia. 1ª de Corintios 3:9 dice: “Vosotros sois edificio de Dios”. Efesios 2 dice: “Habéis sido edificados como templo santo, una habitación del Espíritu”. Pablo le dice a Timoteo: “Te estoy diciendo cómo debes conducirte  en la iglesia del Dios viviente”, su iglesia. Entonces Él es el salvador, y Él ama y edifica su iglesia.

En segundo lugar, en Hebreos 13:20, Él es el Pastor. Es un pensamiento hermoso, hermoso. Él es el gran pastor de las ovejas, dice, como el salvador Él ama y edifica, y como el pastor Él tiene algunas funciones excepcionales y especiales también. Pero, en primer lugar, lo que queremos señalar es que Él es el gran pastor, en contraste a todos los pastores que simplemente son terrenales, Él es el gran pastor. El salmo 77:20 dijo de Moisés: “Tú guiaste a tu pueblo como un rebaño, por mano de Moisés y Aarón”, y ellos fueron pastores, pero no grandes pastores. Tres veces en el Nuevo Testamento llama Jesucristo el Pastor. Juan 10: “Él es el buen pastor”.  1ª Pedro 5: “Él es el príncipe de los pastores”, y Hebreos 13: “Él es el gran pastor, buen pastor, príncipe de los pastores y gran pastor”. ¿Y sabe una cosa? En las Escrituras conté más de una docena de lugares por lo menos en donde la Biblia identifica a personas impías como naciones con este título, eran como ovejas, ¿sin qué?, sin pastor. Entonces si somos creyentes, somos ovejas, ¿con qué?, con un pastor.

Estábamos reuniendo como una semana atrás con nuestros hombres, y estábamos hablando y discutiendo y tratando de desarrollar una manera de hacer un mejor nuestro trabajo de pastorear, y salgo de momentos así pensando porque la gente dice: “Estas personas no están involucrándose, no le estamos dando seguimiento a estas personas, y estamos perdiendo algunas personas por acá y tenemos a personas que no hemos visto por mucho tiempo y nos preguntamos dónde fueron, y estamos tratando de encontrarlas”, tenemos todos esos asuntos logísticos que tratamos de resolver, que usted se va y dice: “Señor, ¿cómo vamos a mantenerle la pista a estas personas?”. No vienen por una cuantas semanas, dónde están o están enfermas o no sabemos, o escuchamos de una tragedia y no hemos hablado con las personas para ver si realmente están avanzando con el Señor, si su salvación realmente es genuina, hay ansiedad en sus corazones y usted se preocupa por ello. Y le digo, algunas de estas veces voy a casa y me encuentro a mí mismo mirando el techo con mi mente llena de pensamiento “cómo podremos pastorear a las ovejas”, pero somos confortados en esto amados, que el gran pastor está pastoreando a sus ovejas.

Creo que a veces pensamos que si una persona se salva y no se mete en algún programa de seguimiento van a perder su salvación, tenemos que ayudarle al Espíritu Santo. Usted no puede dejar a la gente en manos del Señor, tiene que meterlos en el programa; no estamos desequilibrados en eso, siempre y cuando entendamos que queremos tener todas las herramientas. Pero el Señor es el pastor y no me voy a preocupar por sus ovejas, voy a hacer lo que pueda por involucrarme, pero son sus ovejas; y quiero ser fiel con lo que Él me da, pero no puedo mantener mi mente con juicio cabal si siento que yo tengo la responsabilidad definitiva. Yo le voy entregar mi corazón entero a ello, no porque creo que depende de mí. ¿Quiere una perspectiva? Entienda esta perspectiva: No sirvo al Señor Jesucristo, enseño su Palabra o lo que sea, ninguno de nosotros como ancianos o líderes de la iglesia, pastores, ninguno de nosotros hace eso porque sentimos que somos responsables por la iglesia.

No sé usted, pero yo lo hago porque quiero ser parte de lo que Cristo está haciendo, eso es todo. ¿Y sabe una cosa? Él edificará su iglesia con o sin mí, es correcto.  Escuche, si las puestas del Hades no pueden prevalecer contra usted, ¿cree usted que John MacArthur pudiera? Él edificará su iglesia sin mí; pero yo pierdo, y mi servicio de todo corazón a Cristo, y nuestro servicio entero de todo corazón a Cristo no es para ayudar a Dios lo que de otra manera Él no podría ser, es para hacer parte de lo que Él está haciendo. ¡Qué gozo! Y entonces pastoreamos con todo nuestros corazones de la mejor manera que podemos, pero cuando se nos acaban los recursos y no sabemos qué hacer o qué decir, no nada más no sabemos cómo cuidar de la gente y satisfacer sus necesidades como debieran ser satisfechas. Digo tenemos que dar un paso atrás y decir: “Pero el gran Pastor, es el pastor”, ¿no es cierto?

Se me contó ayer de una señora que dio a luz a un niño en nuestra iglesia, ella murió, y el niño es prematuro, está conectado a máquinas; y en periodo de tiempo sin oxígeno con el cerebro y todo esto, el padre se ha quedado sin esposa con un niño así, dice usted: “¿Qué digo?”. Y usted está pensando y tambaleándose, y usted regresa al hecho de que el gran Pastor pastorea sus ovejas, ¿no es cierto? Ahí es donde los recursos humanos llegan a un fin, pero el Señor es el gran pastor, el príncipe de los pastores, el buen pastor como tal.     Veamos dos cosas que Él hace. E           n primer lugar, Él equipa; observe en el versículo 21 que: “El gran pastor de las ovejas, mediante la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para     que hagáis su voluntad”. Él nos está equipando para hacer su voluntad, es tan maravilloso; Él usa la palabra “moldearnos”, conformarnos a su voluntad.  Las Escrituras dicen en 2ª de Timoteo 3:16: “¿Para qué se dieron las Escrituras? A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado, enteramente preparado para toda buena obra”. Entonces Él nos ha dado su Palabra, y después Él nos ha dado a hombres dotados.

Efesios 4: “Dios dio a unos apóstoles, a otros profetas, y evangelistas, y pastores, maestros o pastores que enseñan, a fin de perfeccionar para equipar a los santos”; entonces Él da la Palabra y Él nos da la Palabra, y no sólo a la Palabra sino algunos hombres dotados de manera excepcional, hombres de Dios que pueden entregarnos esa Palabra. Después Él nos da maestros, y después según 1ª de Pedro 5:10 dice: “Después de que habéis sufrido, mientras que el Señor os perfecciona, Él nos da pruebas que pueden llevar a cabo una obra”. En el Evangelio de Juan capítulo 15, dice que la Palabra es como un cuchillo y nos poda; entonces usted toma la Palabra que nos es traída individualmente, y nos es traída  a través de hombres dotados; y después el Señor entra y trae sufrimiento, “después de que habéis sufrido por un poco de tiempo, el Señor nos hace atravesar por pruebas y tentaciones y sufrimiento doloroso”. ¿Por qué? Porque ese es el contexto en el que somos forzados en aplicar la Palabra.

Como puede ver, cuando yo estoy en la lucha, cuando he estado luchando con el pecado, y luchando con el sufrimiento, enfrentando la ansiedad y el dolor y la tristeza en mi vida, cuando estoy enfrentando los momentos de aflicción, esos son momentos cuando veo que está hirviendo dentro de mí lo horrendo de mi propia pecaminosidad y aprendo a odiar más el pecado; esos son los momentos cuando puedo cuestionar a Dios y dudar, y aprendo a odiar mis propias dudas y mi propia pecaminosidad más; esos son los momentos cuando soy llevado a mis rodillas y eso es bueno, los momentos en los que quiero aferrarme de Dios y eso es bueno, los momentos cuando anhelo el cielo y liberación de este mundo y eso es bueno. Entonces el sufrimiento lleva a cabo algo bueno. Entonces el Señor trae el sufrimiento, nosotros traemos la Palabra.

Los predicadores no deben traer el sufrimiento, no se confunda con cuál es su deber. El Señor se encargará de eso, usted traiga la Palabra. Entonces el Señor equipa, edifica, fortalece, Él nos da el poder del Espíritu Santo, Él dice: “Pero me seréis testigos, después de que el poder del  Espíritu venga sobre vosotros”,  en Hechos 1-8, “en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra”. “Para salir” dice en Juan 15: “Van a dar mucho fruto de vuestro interior”. En Juan 7: “Fluirán ríos de agua viva”. Entonces Él está equipando su iglesia. ¡Es tan maravilloso!

Tenemos clase de preparación, hemos estado hablando de esto; tenemos discipulado, tenemos que estar involucrados en el evangelismo, y todo el tiempo estamos trabajando tan duro como podamos trabajar; y mientras que hacemos esto, estamos recordando en nuestra mente que el Señor está equipando a su iglesia, Él lo está haciendo a través de la Palabra, a través de pruebas, a través del poder del Espíritu de Dios; eso es tan maravilloso y no depende de nosotros. Estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo porque queremos ser parte de lo que Él está haciendo. No puedo pensar en un mayor privilegio.

En Efesios 5:26 un versículo que normalmente es usado para hablar del matrimonio, pero quizás realmente más que cualquier otra cosa habla de la iglesia, dice: “Ningún hombre jamás aborreció su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, así como el Señor a la iglesia”. El Señor sustenta y cuida la iglesia, dos palabras hermosas; sustenta significa alimentar, y cuidar significa calentar con calor corporal; será como una madre que está lactando. El término sustenta es usado de una madre que alimenta a su bebé lactando. 1ª de Tesalonicenses 2:7, es como si el Señor toma a sus amados y los sustenta y los calienta; significa calentar con calor corporal, suavizar o derretir, aquí hay intimidad. El Señor viene y nos pastorea alimentándonos y calentándonos y derritiéndonos, para volvernos a moldear, para volver a darnos forma; es un hermoso pensamiento. Él está llevando a cabo su obra. Eso es algo consolador.

Cuando a mí se me han acabado los recursos, cuando se me han acabado las ideas, cuando estoy frustrándome en mi mente y digo: “Señor, cómo hacemos que la gente esté más comprometida, cómo los hacemos que avancen, que estén más equipados, que sean más fieles, que estén creciendo, que estén madurando. Señor necesitamos nuevas maneras de hacerlo, no hubo niveles de compromiso”, y soy confortado en el hecho de que Él lo está haciendo, Él está moviendo a su iglesia a lo largo del proceso, del progreso espiritual, Él está equipando a su iglesia, Él está sustentando, cuidando a su iglesia; es un gran consuelo.

En segundo lugar, como pastor Él intercede por su iglesia, así como un pastor salía y peleaba contra el lobo, el Señor Jesucristo pelea contra el adversario que viene constantemente delante del trono de   Dios a acusar a los hermanos, Él viene delante del trono de Dios para acusarnos como acusó a Job; y Jesús viene a nuestro rescate y nos defiende. Él es nuestro defensor, Él es nuestro intercesor, Él es nuestro abogado, Él empatiza con nosotros, Él es nuestro sumo sacerdote; qué gran pensamiento.

Usted lo ve en Juan 17 conforme ora al Padre, dice: “Padre, no oro por lo que están en el mundo, sino por los que tú me has dado para que sean uno. Padre, oro para que sean uno conmigo, así como yo soy uno contigo”,  y uno ora por los suyos en ese maravilloso pasaje, lo ve continuando a lo largo del Nuevo testamento su obra Sumo sacerdotal que Él comenzó.

1ª de Juan 2 dice que “si alguno pecare, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo”. En otras palabras, cuando usted peca, y la acusación de su pecado es traída delante del trono de Dios, Jesús se pone de pie como su abogado y dice: “Padre, ese pecado ha sido pagado, ese pecado ha sido pagado, mi sangre pagó por ese pecado”, y esa es la razón por la que ningún pecado puede ser traído en contra de los elegidos de Dios.

¿Acaso Dios va acusarlo a usted como a su elegido, cuando Él lo ha elegido a usted? ¿Acaso Él va acusarlo con ese pecado, cuando Él ya lo ha justificado? ¿Acaso Dios lo volverá a justificar? ¿Acaso Dios que lo justificó a usted, va acusarlo de algún pecado? ¿Hay una información que Él no tenía o hay una corte más elevada que Dios? ¿Acaso Cristo lo condenará, Él, quien llevó su pecado en su propio cuerpo en el árbol, en el madero? ¿Acaso Él, quien expiró de manera perfecta todo su pecado, tendrá más pecado en contra de usted? Entonces Él es el Cristo que intercede siempre, siempre.

Entonces Él intercede por su iglesia, Él habla con el Padre acerca de nuestras necesidades también porque tenemos muchas necesidades. Él no es un sumo sacerdote que no puede ser tocado, que no puede simpatizar, que no puede compadecerse con nuestras debilidades, sino que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Él sabe exactamente lo que enfrentamos. Y entonces Él puede fortalecernos, como dice en Hebreos 2:18: “Él es un sumo sacerdote perfecto”. Hebreos 7:25 dice: “Quien vive perpetuamente para hacer intercesión por nosotros”. Él  tuvo hambre, Él tuvo sed, Él fue vencido por el cansancio, Él durmió, Él fue instruido, Él creció, Él fue amado, Él fue odiado, Él amó, Él odió, Él fue sorprendido, Él se maravilló, Él estuvo tuvo gusto, Él estuvo triste, Él estuvo enojado, Él se indignó, Él fue sarcástico, Él se entristeció, Él se afligió, Él fue superado por los acontecimientos futuros, Él ejerció fe, Él leyó las Escrituras, Él oró toda la noche, Él derramó su corazón por el dolor de los hombres, y Él lloró cuando su propio corazón se dolía; Él ha estado ahí siendo compasivo, mostrando empatía, defendiéndonos; es un gran pensamiento. Él es nuestro sumo sacerdote fiel, siempre intercediendo.

Entonces lo vemos como pastor por otro lado, alimentando en un tipo de relación que sustenta y cuida para equipar a su iglesia para hacer su voluntad. En otro sentido, Él intercede a favor nuestro, asegurándose de que nunca haya algo en contra de nosotros. Su sangre continúa limpiándonos de todo pecado, 1ª de Juan 1-9. Salvador de su iglesia, pastor de su iglesia.

En tercer lugar, Él es soberano en su iglesia. Observe de nuevo el texto, y observe la Palabra Señor, 92 veces “curios” es usada en el Nuevo testamento. Y podemos hablar de muchos matices y significados de la palabra, pero una cosa es clara, muy clara: cuando es usada en el Nuevo testamento en referencia al Hijo de Dios significa soberano, significa controlador, significa el que está con autoridad completa; Él es el Señor, Él es el soberano de su propia iglesia. Nos dice en Efesios capítulo 1 que Dios ha colocado todas las cosas bajo sus pies, y lo ha dado a Él por cabeza sobre todas las cosas sobre la iglesia, la iglesia la cual es su cuerpo, la plenitud de Él que lo llena todo y en todo. Él está a cargo.

Colosenses capítulo 1 dice esencialmente lo mismo, en el versículo 19 dice: “Por cuanto agradó al Padre que habitase en Él toda la plenitud en la deidad”, porque en el versículo 18 dice que Él es la cabeza de la iglesia, Él es el comienzo, el principio, Él es el “protótocos”, el preeminente, para que en todo Él tenga la preeminencia; entonces el concepto del Señor tiene que ver con  el hecho de que Jesucristo es el soberano. Ahora, eso se manifiesta a sí mismo en la iglesia, de nuevo, en dos maneras que quiero enfatizarle.

En primer lugar, Él gobierna su iglesia; como el Señor de su iglesia, Él gobierna su iglesia. Permítame decirle algo, si alguien le preguntara quién está a cargo de Grace  Church, usted dígale: “Jesucristo”. Eso no es dicho de broma. Jesucristo es la cabeza de esta iglesia. Efesios 5:23 dice que Él es la cabeza, la palabra usada ahí es “kefale”, básicamente tiene que ver con la idea de ser primero, o ser prominente, o ser supremo, ser el determinador, el que está a cargo, el soberano; es la idea, de nuevo, Él es la cabeza de su iglesia, eso es repetido varias veces en el Nuevo testamento. Y como la cabeza, Él tiene la autoridad en su iglesia, Él gobierna su iglesia. Lo ve en Apocalipsis 1, y Él está moviéndose entre los candeleros, cada uno de los cuales representa su iglesia, y Él está manteniendo alumbradas las lámparas, y Él viene con pies de fuego y con ojos penetrantes conforme Él escudriñe el pecado que necesita ser aplastado y sacado de su iglesia. Él es el Señor de su iglesia.

Esa es la razón por la que en Mateo 18, en donde usted tiene el proceso de disciplina y el pecado está siendo enfrentado ahí, dice que “cuando dos o tres están congregados ahí estoy en medio de ellos”; no es dos o tres en una reunión de oración, son dos o tres testigos que confirman el pecado de alguien en una disciplina, el pasaje entero trata de disciplina, y Él no vacila en hacerlo porque cuando usted ha llamado a los testigos correctos, y ha afirmado el pecado, no necesita detenerse porque estoy ahí en medio de eso haciéndolo con ustedes. Entonces ustedes solo están atando en la tierra lo que ya ha sido atado en el cielo, y sólo están soltando en la tierra lo que ya ha sido soltado en el cielo; entonces usted actúa a favor de Cristo, es una gran verdad. Él gobierna su iglesia, y Él gobierna mediante una pluralidad de hombres piadosos como siempre lo ha hecho, y  esta es la razón por la que tenemos más de 50 ancianos en Grace Church y tenemos una meta, nuestra meta única es hacer lo que Cristo quiere que hagamos.

Ahora, sabemos mucho de lo que Él quiere que hagamos porque está escrito aquí, y donde la Palabra de Dios no habla y donde no tenemos información en las Escrituras que hablen de algún punto en particular, depende de nosotros discernir la mente de Dios en oración pensando en paciencia, esperar hasta que Dios abra para nosotros lo que quiere que hagamos; esa es la razón por la que siempre hemos estado comprometidos con el hecho de que todo lo que decidimos más de 50 hombres es unánime o no lo hacemos, es unánime, porque Dios sólo tiene una voluntad, y depende de todos nosotros que servimos como pastores, bajo la autoridad de Jesucristo, el saber cuál es su voluntad; depende de nosotros saber lo que Cristo quiera hacer en su iglesia; y vamos a buscar su meta hasta que todos nosotros lleguemos a un entendimiento de cuál es esa mente.

Cristo gobierna esta iglesia. No quiero la responsabilidad ni ningún otro humano que piensa con claridad; es bastante malo tener que responder por su propia vida sin tener que responder por una multitud de otras vidas. Entonces buscamos la mente de Dios mediante la oración hasta que el Espíritu de Dios revela su voluntad, pero Él es el que gobierna su iglesia. Lo único que queremos hacer es discernir su voluntad, eso es todo lo que queremos hacer, queremos discernir su voluntad. Esta es la razón por la que vivimos según este libro, eso lo simplifica.

En segundo lugar, conforme pensamos en el Señor Jesucristo en su iglesia, Él no sólo gobierna su iglesia sino que le enseña a su iglesia, esto es parte de su gobierno. Él tiene la autoridad de ejercer en todo asunto, y Él tiene la autoridad de revelar toda la verdad. Él es nuestro maestro, su voluntad de revelada a través de su Palabra, su voluntad es revelada a través de instrumentos humanos; pero Él es el maestro. De hecho Él les dijo a los discípulos, en el Evangelio de Juan, varias veces que este sería el caso. En Juan 14, creo que es el versículo 20, donde dice: “Sabrán que yo estoy en mi Padre, que ustedes están en mí, y yo en vosotros”, van a saber estas cosas, van a saber muchas cosas, ¿cómo van a saberlo?, versículo 26: “El Consolador, el Espíritu santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, Él traerá a vuestra memoria lo que yo os he dicho”. Versículo 26 del capítulo 15: “Cuando el Consolador venga a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, quien procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Él les va hablar de mí, Él les va decir lo que necesites saber”. Capítulo 16, versículo 12: “Tengo muchas cosas que deciros que no puedo sobre llevar ahora, no obstante cuando el Espíritu de verdad venga, Él los guiará en toda la verdad. Él no hablará de sí mismo sino que todo lo que Él oiga eso Él hablará, y Él os mostrará las cosas que vendrán, y Él me glorificará porque recibirá de mí y os lo dará a vosotros”.

Como puede ver, entonces el Señor mantiene el control en su lugar, Él gobierna, y Él alimenta, y Él enseña en su iglesia a través de la Palabra y el Espíritu; entonces cuando vamos a la Palabra de Dios vemos lo que es claro en la Palabra y dependemos del Espíritu, esa es 1ª de Juan 2:20 y 27, dice: “Pero nosotros tenemos una unción de Dios”, no necesitamos maestros humanos, tenemos un unción de Dios; eso es terrenal, maestros humanos fuera del reino que no conocen la Palabra de Dios, no necesitamos ese tipo de sabiduría porque tenemos una unción de Dios, y la unción no es ninguna otra que el Espíritu Santo. Entonces tenemos la Palabra de Dios y al autor del Espíritu de Dios entregando la verdad a través de hombres dotados de Dios, y de esta manera Cristo está guiando su iglesia.

No estoy aquí para darle mi opinión de nada. Si llegara yo hacer eso, por favor sáquenme de la ciudad; no estoy aquí para darle mi opinión de nada, no estoy aquí para hablar de asuntos sociales que no se relacionan con la Palabra de Dios, estoy aquí para abrirle la Palabra de Dios para que usted pueda conocer la mente de Dios y el corazón del Salvador, para que Él pueda enseñar a su iglesia. He dicho esto antes y lo vuelvo a decir: “Yo solo soy un mesero, yo no cociné la comida, yo sólo tengo que entregarla sin echarla a perder, y traérsela a usted caliente”.

Finalmente, Él no sólo es el Salvador quien ama y edifica su iglesia, y el pastor que equipa e intercede por su iglesia, y el soberano que gobierna y enseña a su iglesia, sino que Él es santificador que purifica y glorifica a su iglesia. Él el santificador que purifica y glorifica a su iglesia. Observe el versículo 21: “La meta definitiva es haciendo Él en vosotros lo que es agradable”. Eso es tan bueno. Como puede ver, es tan bueno saber que Él está haciendo su obra en nosotros, ¿no es cierto? Él es el santificador, Él es el que nos está apartando del pecado, Él es el que nos está purificando, y también es el que nos está guiando para darle gloria por los siglos de los siglos. Él es el santificador, purificador, glorificador; nos preocupa y usted también. Usted ve a alguien que es un cristiano, pero hay pecado en su vida y usted simplemente se preocupa por ello y quiere verlo salir de ello y los confronta, y quizá se lleva a cabo el proceso de disciplina.

Hablamos hoy acerca de un hombre que simplemente continúa metiéndose en pecado, y él dice que va a dejar de hacerlo, y después se vuelve a meter, y después sale y dice que está adentro y afuera, y aquí estamos de nuevo necesitando de regresar y atravesar por el proceso de disciplina; usted llega a estar tan triste en su corazón por este tipo de cosas, y el único consuelo que tiene es que si Él pertenece a Jesucristo, Él es el purificador de su iglesia; quizás Él purificará su iglesia quitándolo, quizás Él purificará su iglesia con la muerte de un creyente que es infiel como en 1ª de Corintios 11, y 1ª de Juan 5, y quizás Él purificará su iglesia al fortalecer a ese cristiano y al llevarlo a la santidad pero eso depende de Él. Pero su meta es hacer eso.

Eso es lo que dice en Efesios 5, escuche lo que dice: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella”. ¿Por qué hizo eso? ¿Por qué lo hizo? Para santificarla, apartarla del mundo, y limpiarla con el lavamiento del agua por la Palabra. Él quiere a su iglesia pura y limpia para que Él, en últimas, pueda presentársela a sí mismo a una iglesia gloriosa, esa es la gloria de la iglesia. Él la purifica para llevarla a la gloria, para que Él tenga una iglesia que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha. Entonces Él es el purificador y el glorificador, Él purifica; en últimas Él glorifica, y glorificar es simplemente purificación definitiva, ¿no es cierto? Algún día seremos para la alabanza de la gloria de Dios, y a través de Jesucristo, el Dios de paz recibirá Gloria por los siglos de los siglos –amén– de nosotros.

Cristo purifica, y Él está llevando a cabo su obra purificadora, limpiando – eso es tan confortante saber eso, y nos está llevando a la gloria. Cuando lleguemos allá arriba todos seremos perfectos, sin manchas, sin arruga. Espero que eso lo llene tanto de esperanza a usted el oír todas estas cosas como me llena a mí, que no estamos solos en esto; y permítame repetir lo que dije hace un momento, este es un pensamiento clave, escuche: “No estamos lo que Cristo no puede hacer, no estamos edificando la iglesia porque Él necesita que nosotros la edifiquemos, si Grace Church explotara el día de hoy, –y espero que no pase así–, si así fuera, la iglesia de Jesucristo avanzaría; si yo cayera muerto, y cada uno de nuestros líderes en la iglesia muriera, la iglesia avanzaría. Él no nos necesita para edificar su iglesia. Dice usted: “¿Por qué estamos trabajando tan duro?”, le voy a decir por qué, porque no hay algo más maravilloso, más emocionante, más glorioso, que produzca más gozo, que satisfaga más al alma, que ser parte más de lo que Jesucristo esté edificando para su gloria eterna.

Un reportero se acercó al lugar de construcción de la Catedral de San Pablo en Londres hace muchos años atrás, él estaba escribiendo un reportaje del edificio de esa gran catedral, y le dijo un hombre ahí que tenía muchas piedras en su mano. Él le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “¿No puede ver lo que estoy haciendo? Estoy metiendo aquí piedras para construir esto”, simplemente más piedras todo el tiempo, simplemente cargando estas piedras.

Él se acercó a un segundo hombre y a él le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “Me estoy ganando la vida, tengo una familia y muchos hijos, me estoy ganando la vida”.

Y se acercó a una tercera persona y le dijo: “¿Qué estás haciendo?”, él dijo: “Estoy ayudando a Sir Christopher Wren a construir la Catedral de San Pablo”. Esa es una perspectiva diferente, ¿no es cierto? ¿Qué está haciendo usted? “Estoy metiendo estas piedras por aquí”, “Tengo que hacer esto, usted sabe”, “Estoy ganándome la vida, después de todo soy cristiano y tengo que hacer algo espiritual”, no; soy parte de la edificación de Cristo de su reino eterno. Qué gloriosa perspectiva.

Padre, te damos gracias porque nos ha dado tu Palabra y no nos ha dejado con dudas, y sin confusión, para saber lo que significa para nosotros y lo que demanda de nosotros. Sin embargo, también Tú te has dado a nosotros y realmente es tu obra. Hazlo Señor, hazlo para tu gloria, y permítenos ser una parte no porque Tú nos necesitas, sino porque queremos ser una parte de algo que es eterno; queremos mostrar nuestro amor, queremos trabajar contigo, queremos conocer el gozo y la emoción y la bendición que viene a los obedientes y fieles y diligentes. En el silencio de este momento puede ofrecerle al Señor gratitud por el Salvador que lo amó y lo hizo parte de su iglesia, por el pastor que lo equipa, que intercede por usted, por el soberano que gobierna y lo instruye a usted, por el santificador que purifica y en últimas lo va a glorificar a usted.

Su corazón simplemente debería estar lleno de gratitud. Algunos de ustedes ni siquiera conocen al Señor, y quizás el Espíritu de Dios se está moviendo en su corazón y lo está motivando a usted a decir: “Quiero que Cristo quite mi pecado, quiero que Él sea el Señor en mi vida, quiero entregarle el destino de mi vida a Él”, búsquelo en esa área, sométase a Él en respuesta a la motivación del Espíritu de Dios. Otros de ustedes quizás perciben la necesidad de pertenecer a un grupo de comunión, a volverse parte de esta iglesia o cualquier iglesia en donde Cristo es exaltado y levantado, y puede servir su nombre Santo. Que su corazón se someta al Espíritu de Dios.

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40/63 – La Parábola del Hijo del Dueño | Marcos 12:1-12

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

40/63 – La Parábola del Hijo del Dueño | Marcos 12:1-12

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Justin Peters

Última Sesión

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

www.justinpeters.org

Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Lo que necesitas saber antes de unirte a una iglesia

R.C.Sproul

Antes de asistir a una iglesia, debemos cerciorarnos de que sea una iglesia legítima. Ahora, obviamente, si sobre la puerta de enfrente se leyera: “iglesia de Satanás”, sabríamos que no es un cuerpo legítimo de creyentes. ¿Pero qué de iglesias que no son legítimas por razones no tan obvias? Algunos cuerpos religiosos dicen ser cristianos, pero a mi juicio y el de muchos otros cristianos, no son iglesias cristianas, sino cuerpos apóstatas. Inclusive, asistir a sus servicios podría ser pecado. No podemos esperar que una iglesia sea perfecta. Pero, ¿obedece a los fundamentos esenciales de la fe? ¿Practica una fe sana en la deidad de Cristo, y en aspectos de Cristo que encontramos bosquejados en el Nuevo Testamento?

Ahora bien, puede ser que estemos adorando cada día con personas que profesan ser cristianas sin serlo. Esto no lo podemos evitar porque Dios no nos ha dado la habilidad de mirar al corazón de otra persona y discernir dónde está espiritualmente. Pero sí podemos inquirir sobre las creencias básicas de un cuerpo eclesiástico, y queremos unirnos en adoración solamente con un grupo de personas que intentan hacer lo que es propio a los ojos de Dios.

Es obvio que esas preguntas básicas deben aplicarse antes de asistir a una iglesia. Antes de unirse a una iglesia me parece que debes mirar aún con más atención. Harías preguntas como: “¿Es esta una iglesia en donde se predica el evangelio, donde hay fidelidad a las Escrituras? ¿Es esta una comunidad en la cual estoy preparado para comprometerme, además de mi tiempo, mi dinero, mi devoción, en dónde seré instruido en crecimiento espiritual, con mi familia?”.

Creo que esas son las preguntas que debes hacerte con mucho cuidado antes de comprometerte y unirte. En nuestro país muchas veces nos unimos a iglesias de la misma manera en que nos unimos a cualquier otra organización, olvidando que cuando nos unimos a una iglesia, tomamos un voto sagrado ante Dios a hacer ciertas cosas: estar presentes en la adoración, hacer uso diligente de los medios de gracia, y ser un miembro activo en esa iglesia. Antes de hacer un voto a hacer algo así, necesitas saber a qué te unes y luego, habiendo hecho dicho voto, prepararte para cumplirlo.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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