«De muerte a vida» (1 Jn. 3:10-15) – 11/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

11/29 – «De muerte a vida» (1 Jn. 3:10-15)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

¿El alma humana es mortal o inmortal?

Got Questions

¿El alma humana es mortal o inmortal?

Sin duda que el alma humana es inmortal. Esto se ve claramente en muchas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: Salmos 22:26; 23:6; 49:7-9; Eclesiastés 12:7; Daniel 12:2-3; Mateo 25:46; 1 Corintios 15:12-19. Daniel 12:2 dice, “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Del mismo modo, Jesús Mismo dijo refiriéndose a los impíos “…irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46). Con la misma palabra griega que se usa para referirse tanto al “castigo” como a la “vida,” es claro que tanto los impíos como los justos tienen un alma inmortal / eterna.

La clara enseñanza de la Biblia es que toda la gente, ya sea que se salven o se pierdan, pasarán la eternidad en el cielo o en el infierno. La verdadera vida o vida espiritual, no cesa cuando nuestros cuerpos físicos terminan con la muerte. Nuestras almas vivirán para siempre, ya sea en la presencia de Dios en el cielo si es que somos salvos, o en castigo en el infierno si rechazamos el regalo de Dios de la salvación. De hecho, la promesa de la Biblia no es que sólo nuestras almas vivirán para siempre, sino que también nuestros cuerpos serán resucitados. Esta esperanza de una resurrección corporal, está en el corazón mismo de la fe cristiana (1 Corintios 15:12-19).

Aunque nuestras almas son inmortales, es importante recordar que no somos eternos de la misma manera que Dios lo es. Dios es el único ser verdaderamente eterno, porque solamente Él no tuvo ni principio ni tendrá fin. Dios siempre ha existido y siempre continuará existiendo. Todas las demás criaturas conscientes, ya sean humanas o angélicas, son finitas porque tuvieron un principio. Aunque nuestras almas vivirán para siempre, una vez que comenzaron a existir, la Biblia no apoya el concepto de que nuestras almas siempre han existido. Nuestras almas son inmortales, porque es así como Dios las creó, pero ellas sí tuvieron un principio; hubo un tiempo en el que no existían.

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La simiente de la mujer

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

La simiente de la mujer

R. Andrew Compton

Nota del editor: Este es el segundo de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido

La maldición sobre la serpiente en Génesis 3:14-15 prepara el escenario para el curso posterior de la historia redentora. Las alusiones obvias del Nuevo Testamento a este pasaje ocurren en lugares como Lucas 10:19Romanos 16:20 y Apocalipsis 12:17. Sin embargo, a partir de este punto en el libro de Génesis, el tema de la “enemistad entre las descendencia/simientes” caracteriza la narrativa bíblica. Este pasaje se cumple finalmente en Jesucristo, la consumada “simiente de la mujer” que aplasta la cabeza de la serpiente. En los tres discursos de maldición dados en Génesis 3:14-19, se bosqueja la trama de la historia.

La intensidad de estos discursos se puede rastrear de la siguiente manera. En su punto máximo, una maldición le es dada directamente a la serpiente: “Maldita serás” (v. 14). Con Adán, hay una leve mitigación: la tierra es maldita por causa de él, pero él no es maldecido directamente como lo fue la serpiente (v. 17). Finalmente, con Eva, la palabra maldición ni siquiera es usada.

La maldición de la serpiente culmina en el versículo 15: “Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente ; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar”. Eva no murió el mismo día que comió del árbol (ver 2:17); ella vivió lo suficiente como para tener hijos. El dolor en el parto fue multiplicado, pero el parto ocurrió de todos modos (3:16). Adán nombró a Eva apropiadamente: “El hombre le puso por nombre Eva a su mujer, porque ella era la madre de todos los vivientes” (v. 20). A través de Eva vendría la vida.

Qué consuelo saber que en Cristo Dios nos ha reconciliado Consigo mismo.

A partir de este momento, Génesis presenta dos líneas de simientes librando una guerra santa. Cuando Eva dio a luz a Caín, su confianza en la promesa de Dios era fuerte: “He adquirido varón con la ayuda del Señor” (4:1). Y sin embargo, este hombre, Caín, era en realidad del maligno (1 Jn 3:12) y mató a su justo hermano Abel. Caín demostró ser de la línea de la serpiente, que inicialmente parecía ganar ventaja. El juicio de Dios sobre Caín aludió a las maldiciones en Génesis 3: “Ahora pues, maldito eres de la tierra” (4:11). Caín fue como su padre biológico Adán, al ser maldito de la tierra, pero también fue como su padre espiritual, el diablo, en el sentido de que él mismo recibió la maldición: “Maldito eres de la tierra” (v. 11, énfasis agregado).

Lo que vemos a continuación es el contraste entre lo que podríamos llamar dos “patriarcas” de simientes diferentes. Caín fue la cabeza de la línea de la serpiente, y Set de la línea de la promesa.

Caín procedió a construir un imperio malvado. Aunque Adán y Eva fueron enviados al este del Edén, Caín voluntariamente se alejó aún más al este de la presencia de Dios. Construyó una ciudad, tuvo un hijo, Enoc, y nombró a la ciudad (literalmente “la llamó”) en su honor. (Nota que la próxima vez que leamos de alguien construyendo una ciudad, es otra ciudad serpentina en el este, Babel [Gn 11]). A pesar de los logros culturales de la línea de Caín (4:18-24), vemos que esta culmina en el nacimiento de Lamec, la séptima generación. Dios prometió vengarse siete veces en Génesis 4:15 de cualquiera que matara a Caín, pero Lamec actuó como si fuera más grande que Dios, capaz de imponer una venganza setenta veces. ¿Había la simiente serpentina de Caín planteado un verdadero desafío a la promesa de Dios?

En Génesis 4:25, leemos de la línea de la promesa. Eva dio a luz un reemplazo del justo Abel, Set. Con el hijo de Set, hay un interés continuo en los nombres de las personas: “A Set le nació también un hijo y le puso por nombre Enós. Por ese tiempo comenzaron los hombres a invocar el nombre del Señor” (v. 26). La línea de Set culmina en el nacimiento de un mejor Enoc que el Enoc cainita. Este Enoc era la séptima generación de Set, pero era lo opuesto a la séptima generación cainita, Lamec. Cuando Lamec se jactó de ser más grande que Dios, Enoc caminó con Dios (5:22) y no probó la muerte (v. 24; Heb 11:5). Luego vino un Lamec mejor y diferente, un setita que engendró un hijo, Noé (Gn 5:28-29). Sobre el nacimiento de Noé, Lamec dijo: “Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el Señor ha maldecido”. Noé era un tipo de Cristo, siendo un hombre justo entre un pueblo adúltero. Su línea fue salvada, pero la línea de la serpiente pereció en su mayoría.

Sin embargo, el diluvio, no fue el golpe final de la cabeza de la serpiente. El hijo de Noé, Cam, continuaría con la línea de la serpiente. No obstante, vendría el día en que llegaría la simiente prometida, Cristo mismo (Gál 3:16). Esta simiente le daría el golpe definitivo a la serpiente. En la nueva creación, no quedará ningún Cam para liderar una nueva resistencia. Génesis 3:14-15 contiene la línea de la historia redentora de toda la Biblia, prometiendo  que aunque la guerra santa se librará entre las dos líneas, Dios proveerá salvación, completa y final, en la obra de Cristo. Qué consuelo saber que en Cristo Dios nos ha reconciliado Consigo mismo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R. Andrew Compton
R. Andrew Compton

El reverendo R. Andrew Compton es profesor asistente de estudios del Antiguo Testamento y director del programa de maestría en estudios teológicos en el Mid-America Reformed Seminary y pastor asociado de la Redeemer United Reformed Church en Dyer, Indiana.

Cuando somos inmortales

Soldados de Jesucristo

Febrero 18/2021

Solid Joys en Español

Cuando somos inmortales

John Piper

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Con guardar tu palabra.

Jueves 18 Febrero

¿Con qué limpiará el joven su camino ?

Con guardar tu palabra

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Salmo 119 : 911¿Cómo puede uno permanecer puro ?

Este es un tema muy importante para los creyentes, sobre todo para los más jóvenes. Por la fe recibimos el perdón de todos nuestros pecados, pero en nosotros sigue existiendo esa tendencia a hacer el mal, a pecar… ¿Qué hacer ?

Una de las respuestas dadas en la Biblia está en los versículos del encabezamiento de esta hoja. Consiste en guardar la Palabra en nuestro corazón. Esto significa conocer versículos de la Biblia y memorizarlos, para que nos sean útiles en el momento oportuno. Además, es un poderoso recordatorio para que hagamos el bien cuando corremos el riesgo de actuar mal. En efecto, la Palabra de Dios se opone a todo mal ; estoy, pues, ante esta alternativa : o el pecado me mantiene alejado de la Palabra, o la Palabra me mantiene lejos del pecado. ¿Ha descubierto este secreto ?

Dios se lo recordó a su siervo Josué. Lo animó a meditar en esta Palabra “de día y de noche” (Josué 1 : 8) ; debía poner todo su empeño en ello. La lectura de la Biblia condiciona, pues, nuestra salud espiritual. Si la descuidamos, nuestra vida cristiana será triste, frágil, y se expone a la impureza.

Es necesario leer la Biblia y meditarla buscando su aplicación en nuestra vida. Expresemos al Señor nuestro deseo de obedecer lo que él nos dice mediante su Palabra. Pidámosle la fuerza para hacerlo. Pongamos en práctica lo que leemos, haciéndonos la pregunta : ¿Qué me revela el Señor hoy ? De esta manera haremos progresos : “Ocúpate en estas cosas ; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Timoteo 4 : 15).

2 Samuel 11 – Hechos 3 – Salmo 24 : 1-6 – Proverbios 10 : 3-4© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Dios salva sólo a pecadores

Grace en Español

Dios salva sólo a pecadores

John MacArthur

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

http://www.gracechurch.org/espanol

¿Qué es un MISIONERO?

Teología Express

¿Qué es un MISIONERO?

Paul Washer

Paul Washer es maestro en la iglesia Christ Church, en Virginia (EUA) y además es el fundador-director de «HeartCry Missionary Society» internacionalmente. Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Qué es un misionero?

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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

¿Es de ayuda compartir mis peticiones con otros?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración

¿Es de ayuda compartir mis peticiones con otros?

Thomas Brewer

Nota del editor: Este es el capítulo 14 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

A la mayoría de nosotros nos han pedido que oremos por algo. Recientemente, le dije a una amiga que oraría por su esposo, quien está sirviendo en el ejército en el extranjero, para que Dios le permita volver a casa a salvo. Al hacerlo, seguramente estaría repitiendo la misma oración de mi amiga. ¿Por qué molestarse? ¿No escuchó Dios las oraciones de mi amiga? ¿Por qué necesitaría Dios escuchar lo mismo de mi parte?

Quizás lo hacemos porque pensamos que si Dios escucha la misma oración de parte de dos personas, será más probable que la responda. Según ese razonamiento, sería tremendo si pudiéramos encontrar aún más personas para que oren. Pero sabemos que algo en este razonamiento suena mal, y es que insinúa que podemos conformar la voluntad de Dios a la nuestra, solo tenemos que conseguir suficientes personas para que oren. Sin embargo, sabemos que Dios no obra de esta manera. Su voluntad no cambia porque haya muchas personas orando. Dios hace lo que a Él le agrada, y nuestro llamado es conformarnos a Su voluntad, no viceversa (Sal 135:6Mt 6:10).

Orar con otros agrada a Dios, le glorifica y es parte de lo que nos transforma a la imagen de Cristo.

Entonces, ¿por qué orar? Bueno, paradójicamente, la voluntad de Dios es que oremos los unos por los otros y en todo momento (Ef 6:181 Tes 5:16-18Stg 5:16). Vemos ejemplos de este tipo de oración en la vida de Jesús y en las vidas de los apóstoles (Jn 17; Col 1:9). Los mandatos son sencillos: ora, continúa orando y ora por los demás.

Debemos orar no solo porque es la voluntad de Dios, por supuesto, sino también porque Dios quiere dar a conocer Su nombre en nuestras vidas (Sal 46:10). Una de las maneras en que Él logra esto es a través de la oración. Por ejemplo, cuando la Iglesia en Hechos oró para que Pedro fuese liberado de la cárcel, él fue milagrosamente liberado por un ángel (Hch 12:1-17). ¿Había Dios determinado liberar a Pedro desde antes que orara Su pueblo? Sí. ¿Respondió Dios sus oraciones? Sí. ¿Fue su fe fortalecida, sus vidas bendecidas, y el nombre de Dios glorificado? Si. Nuestro Dios es soberano sobre todo y conoce nuestras peticiones incluso antes de que haya palabra en nuestra boca (Sal 139; Mt 6:8). Aun así, Dios decide responder las oraciones de Su pueblo. Es la manera en que Dios ha establecido el universo. Cuando Su pueblo ora, Él escucha. Dios responde a Su tiempo y a Su manera. Pedro ciertamente no esperaba a un ángel. Independientemente de lo que Dios decida hacer, confiamos en Él y le damos gloria.

Así que ¿es de ayuda compartir mis peticiones con otros? No, eso no ayuda a alterar la voluntad de Dios, pero sí, sí ayuda. Ayuda porque Dios decide escuchar y actuar según las oraciones de Su pueblo cuando ellos oran juntos según Su voluntad y en Su Espíritu. El Espíritu, claro está, intercede por nosotros, conociendo la voluntad de Dios a la perfección (Rom 8:27). Orar con otros agrada a Dios, le glorifica y es parte de lo que nos transforma a la imagen de Cristo. Después de todo, Jesús oró por Sí mismo y por otros. Nosotros debemos ir y hacer lo mismo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer
Thomas Brewer

Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en América.