La Mujer Samaritana – 5

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

5 – La Mujer Samaritana

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

LOS PURITANOS

HeartCry en EspaƱol

LOS PURITANOS

Historia de los Puritanos

La palabra Ā«PuritanoĀ» se originó en los aƱos 1560s como un peyorativo hacia las personas que querĆ­an una reforma mĆ”s profunda la Ā«purificaciónĀ»de la Iglesia de Inglaterra.

La Revolución Puritana fue un movimiento surgido en Inglaterra en el siglo XVI, de confesión calvinista, que rechazaba tanto a la Iglesia Católica como a la Iglesia Anglicana. Las crĆ­ticas a la polĆ­tica de la Reina Isabel salĆ­an de los grupos calvinistas ingleses, que fueron denominados puritanos porque pretendĆ­an purificar la Iglesia Anglicana, quitĆ”ndole los residuos del catolicismo y acercando su liturgia al calvinismo.

Desde el inicio los puritanos aceptaban la doctrina de la predestinación. El movimiento fue perseguido en Inglaterra, razón por la que muchos dejaron este país buscando otros lugares con mayor libertad religiosa. Un grupo, liderado por John Winthrop, llegó a las colonias de Inglaterra en América del Norte en abril de 1630.

ORƍGENES CALVINISTAS DEL PURITANISMO

Esta variante del protestantismo serĆ­a seguida en paĆ­ses como Suiza, PaĆ­ses Bajos, SudĆ”frica (entre los afrikaners), Inglaterra, Escocia y los Estados Unidos. Juan Calvino se opuso a la Iglesia Católica y a los Anabaptistas y criticó la misa cristiana y por eso sus seguidores rompieron con la Iglesia Anglicana.

En Ginebra, cuando vivĆ­a Calvino, se inició un conflicto entre los partidarios de la Casa de Saboya (católicos) y los confederados (protestantes), que darĆ­an mĆ”s tarde origen a los hugonotes. Con los ideales iluministas y la doctrina de Calvino, los primeros protestantes ingleses se volvieron un grupo tĆ­picamente conservador.

LOS PURITANOS EN INGLATERRA

El surgimiento del puritanismo estÔ ligado a las confusiones amorosas del rey Enrique VIII (1509-1547) y a la llegada del protestantismo continental a Inglaterra. El movimiento puritano, en sus primeros estadios, fue claramente influido y apoyado por Calvino que, a partir de 1548 pasó a escribirse con los principales líderes de la reforma inglesa. En 1534 fue promulgada el Acta de Supremacía, convirtiendo al rey en «cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra». Con la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, tía de Carlos I de España, el rey Enrique VIII y el Parlamento inglés separaron la Iglesia de Inglaterra de Roma, en 1536, adoptando la doctrina calvinista por comodidad. La Reforma se inició en Inglaterra gracias al rey y al Parlamento. En 1547, Eduardo VI, un niño muy enfermo, se convirtió en rey.

La Reforma protestante avanzó rÔpidamente en Inglaterra, pues el duque de Somerset, el regente del trono, simpatizaba con la fe reformada. Thomas Cranmer, el gran líder de la Reforma en Inglaterra, publicó el Libro de Oración Común, dando al pueblo su primera liturgia en inglés. María Tudor, católica, se convirtió en reina en 1553. Asesorada por el cardenal Reginald Pole, restauró su religión en 1554. En 1555 intensificó la persecución de los protestantes. Fueron asesinados trescientos, entre los cuales se hallaba el arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer (canonizado por la Iglesia Anglicana) y los obispos Latimer y Ridley. Ochocientos protestantes huyeron al continente, a ciudades como Ginebra o FrÔncfort, donde absorbieron los principios doctrinales de los reformadores continentales. Isabel I ascendió al trono a los 25 años en 1558, estableció el «Acuerdo Isabelino», que era insuficientemente reformador como para satisfacer a aquellos que luego serían conocidos como «puritanos».

Enseguida promulgó el Acta de Uniformidad (1559), que autorizó el Libro de Oración Común, y restauró el Acta de Supremacía. En 1562, fueron redirigidos los Treinta y Nueve Artículos de la Religión, que son el patrón histórico de la Iglesia de Inglaterra, y a partir de enero de 1563 fueron establecidos por el Parlamento como la posición doctrinal de la Iglesia Anglicana. Entre 1567 y 1568 una antigua controversia sobre las vestimentas llegó a su auge en la Iglesia de Inglaterra. La cuestión inmediata era si los predicadores tenían que usar los trajes clericales prescritos. Esta controversia marcó una creciente impaciencia entre los puritanos en relación con la situación de una iglesia «reformada a medias». Thomas Cartwright, profesor de la Universidad de Cambridge, perdió su posición a causa de sus prédicas sobre los primeros capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles, en las cuales argumentó a favor de un cristianismo simplificado y una forma presbiteriana de gobierno eclesiÔstico. La primera iglesia presbiteriana fue la de Wandsworth, fundada en 1572. En 1570, un poco antes de ese evento, Isabel fue excomulgada por el Papa Pío V. La muerte de Isabel ocurrió en 1603 y no dejó heredero. Designó como sucesor a Jacobo I, hijo de María Estuardo, que ya gobernaba en Escocia. Cuando el rey fue coronado, los puritanos, a causa de la presunta formación presbiteriana del rey, tuvieron inicialmente esperanza de una mejoría de su situación. Para enfatizar esa esperanza presentaron la Petición Milenar en 1603, firmada por cerca de mil ministros puritanos, en la que pedían que la Iglesia Anglicana fuera «completamente puritana» en la liturgia y en la administración.En 1604 se encontraron con el nuevo rey en la conferencia de Hampton Court para presentar sus peticiones. El rey amenazó con «expulsarlos de la tierra, o hacer algo peor», habiendo dicho que el presbiterianismo «armonizaba tanto con la monarquía como Dios con el diablo». Carlos I, opositor de los puritanos, fue coronado rey en 1625. En 1628, William Laud se convirtió en obispo de Londres (en 1633 fue nombrado arzobispo de Canterbury) y tomó medidas severas para eliminar la disidencia de la Iglesia Anglicana. Buscó instituir prÔcticas ceremoniales consideradas «papistas» por los puritanos, aparte de ignorar la justificación por la fe, a causa de su énfasis arminiano, oprimiendo violentamente a los puritanos y forzÔndolos a emigrar a América.

En 1630, John Winthrop lideró el primer gran grupo de puritanos que fue hasta la Bahía de Massachusetts y, en 1636, se fundó el Harvard College. Laud intentó imponer el anglicanismo en Escocia, pero esto degeneró en un motín que sirvió para aliar a puritanos y escoceses calvinistas. En 1638, los líderes escoceses se reunieron en una «Solemne Liga y Alianza» y sus ejércitos marcharon contra las tropas del rey, que huyeron.

En 1640, el Parlamento restringió el poder del rey Carlos I. Las emigraciones a Nueva Inglaterra se estacionaron de forma considerable. La Asamblea de Westminster, así llamada por reunirse en la Abadía de Westminster, templo anglicano de Londres, fue convocada por el Parlamento de Inglaterra en 1643 para deliberar sobre el gobierno y la liturgia de la iglesia y para «defender la pureza de la doctrina de la Iglesia Anglicana contra todas las falsas calumnias y difamaciones».

Es considerada la mÔs notable asamblea protestante de todos los tiempos, tanto por la distinción de los elementos que la constituyeron, como por la obra que realizó y aún por las corporaciones eclesiÔsticas que recibieron de ella los patrones de fe y las influencias salutares durante esos trescientos años.

LA ASAMBLEA DE WESTMINSTER

La Asamblea de Westminster se caracterizó no sólo por la erudición teológica sino por una profunda espiritualidad. Se tomaba mucho tiempo para orar y todo era hecho con un espíritu de reverencia. Cada documento producido iba al Parlamento para ser aprobado lo que sólo ocurría después de mucha discusión y estudio. Los llamados «Patrones Presbiterianos» elaborados por la Asamblea fueron los siguientes:

  1. Directorio del Culto Público: concluido en diciembre de 1644 y aprobado por el parlamento al mes siguiente. Tomó el lugar del Libro de Oración Común. También fue preparado el Salterio: una versión métrica de los Salmos para uso en el culto (noviembre de 1645).
  2. Forma de Gobierno EclesiÔstico: concluida en 1644 y aprobada por el parlamento en 1648. Instituyó la forma de gobierno presbiteriana en lugar de la episcopal, con sus obispos y arzobispos.
  3. Confesión de Fe: concluida en diciembre de 1646 y sancionada por el Parlamento en marzo de 1648.
  4. Catecismo Mayor y Breve Catecismo: concluidos a finales de 1647 y aprobados por el Parlamento en marzo de 1648.

Como consecuencia de la ayuda de los escoceses, las fuerzas parlamentarias derrocaron al rey Carlos I, que fue decapitado en 1649.

El comandante victorioso, Oliver Cromwell, asumió el gobierno. Sin embargo, en 1660, Carlos II subió al trono y restauró el episcopado en la Iglesia de Inglaterra. Se inició una nueva era de persecuciones contra los presbiterianos.

En Escocia, la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana adoptó los Patrones de Westminster después de ser aprobados, dejando de lado sus propios documentos de doctrina, liturgia y gobierno que databan de la época de John Knox. La justificación era el deseo de una mayor unidad entre los presbiterianos de las Islas BritÔnicas. De Escocia, esos patrones fueron llevados a otras partes del mundo.

DOGMA Y CREENCIAS

El dogma central del puritanismo era la autoridad suprema de Dios sobre los asuntos humanos.

AdemÔs, los puritanos subrayaban que el individuo debía ser reformado por la gracia de Dios. Cada persona, a la que Dios mostraba misericordia, debía comprender su propia falta de valor y confiar en que el perdón que estÔ en Cristo le había sido dado, por lo que, por gratitud, debía seguir una vida humilde y obediente.

Otros puntos de su doctrina incluyen:

  • Un Ć©nfasis en el estudio privado de la Biblia.
  • Un deseo de que todos alcancen educación e ilustración (especialmente para que todos puedan leer la Biblia por sĆ­ mismos).
  • El sacerdocio de todos los creyentes.
  • Simpleza en la adoración, la exclusión de vestimentas, imĆ”genes, velas, etc.
  • La no celebración de festividades tradicionales que ellos consideraban estar en violación de los principios regulares de adoración.
  • Creencia en guardar como obligatorio un dĆ­a de la semana como estĆ” ordenado en los Diez Mandamientos, en el caso de ellos el dĆ­a de la Resurrección de JesĆŗs, Domingo.
  • Algunos aprobaban la jerarquĆ­a de la Iglesia, pero otros buscaban reformar las iglesias episcopales al modelo presbiteriano. Algunos puritanos separatistas eran presbiterianos, pero la mayorĆ­a eran congregacionalistas.

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La necesidad de ser santo en lo privado

The Master’s Seminary

La necesidad de ser santo en lo privado

Osvaldo Fuentes

Una de las cosas mÔs difíciles para el cristiano es ser fiel al Señor en la intimidad, en lo privado. Cuando nadie te ve, cuando estÔs solo en casa, relajado frente al televisor o la computadora, ¿estÔs siendo fiel a Dios? El cristiano debe vivir santamente tanto en lo público como en lo privado, tanto en el trabajo como en casa. Ya sea que hagas un deporte o que sostengas conversaciones con compañeros inconversos, debes ser fiel al Señor en todo momento.

Puede que te preguntes —como muchos— por quĆ© razón es tan difĆ­cil tener una intimidad constante con Dios. Muchas respuestas podrĆ­an sugerirse, pero el meollo del asunto es que el cristiano no conoce a Dios lo suficiente. Ese es el punto de partida. En otras palabras, la falta de conocimiento de Dios es la fuente de su indiferencia. El hecho que un cristiano no conozca a Dios lo suficiente como para producir un cambio radical y constante en su vida hace emanar un desprecio constante hacia Dios y una falta de reverencia y temor que impacta cómo vive. El no cultivar en lo privado una relación real con Dios harĆ” que el cristiano viva una doble vida. AdemĆ”s, si no eres consistente en tu relación con Dios, tampoco podrĆ”s vivir relaciones sinceras con el resto de las personas que te rodean. Si no actĆŗas pronto, todo esto te llevarĆ” a una constante decadencia espiritual (Os. 4:6).

Muchos miran tu ejemplo

No se puede ver de menos la necesidad de vivir vidas santas. No debe haber diferencia entre lo que sucede en la iglesia y en el resto de los lugares. El cristiano no debe vivir un doble estƔndar. No se puede ser amable y cariƱoso el domingo por la maƱana y ser grosero y Ɣspero el resto de la semana. Debe haber consistencia todo el tiempo.

A menudo, muchos jóvenes manifiestan odiar la iglesia y todo lo que tenga que ver con Ā«religiónĀ». Esto se debe a que desde chicos fueron testigos de una hipocresĆ­a sistemĆ”tica bajo la cual muchos padres —y cristianos en general— no fueron consistentes en vivir en privado como lo hacĆ­an en pĆŗblico. Los niƱos observan y no pasan por alto nada. No se les puede engaƱar y se asegurarĆ”n de comprobar que sus padres, maestros y pastores realmente vivan lo que Ā«predicanĀ». MĆ”s aĆŗn, este tipo de comportamiento refleja una inconsistencia con su posición en Cristo.

No se puede tomar a la ligera la relación con Dios. No se puede separar la vida Ā«spiritualĀ» de la Ā«secularĀ». No existe tal separación. No hay —ni debe haber— diferencia alguna. Todo en la vida debe ser para la gloria de Dios y debes por tanto buscar adorarlo en todo lo que hagas. Vive para Ɖl de manera santa y piadosa, confiesa tu pecado a diario y busca conocerlo mĆ”s y mĆ”s.

CuĆ­date de nunca olvidar…

El cristiano no puede olvidar la obra del SeƱor en su vida. No puede dejar de meditar en y agradecer al SeƱor por lo mucho que costó su salvación. Debe evitar volverse religioso y que se haga un callo tan grande que no le afecte en lo mĆ”s mĆ­nimo vivir una doble vida. No olvides lo que Ɖl hizo por ti (Dt. 8:11).

El ser humano olvida con facilidad. Por eso el cristiano debe cultivar un espíritu agradecido que recuerde las bondades de su Señor en todo tiempo (Sal. 103:2). AdemÔs, debe meditar continuamente en la palabra del Señor para que el Espíritu de Dios continúe renovando su mente. Solo este proceso constante harÔ que el cristiano sea fiel al Señor en la intimidad, sabiendo quién es él delante de Dios y quién es Dios.

No puedes engaƱar a Dios

JesĆŗs constantemente recriminaba a los escribas y fariseos acerca su vida Ć­ntima. Estos lĆ­deres religiosos hacĆ­an todo para ser vistos por otros (Mt. 23:6), pero sus vidas privadas dejaban mucho que desear. Les importaba mĆ”s la apariencia que una vida sincera que honrara al SeƱor, a quien decĆ­an seguir y servir. Por eso JesĆŗs los comparó con sepulcros blanqueados (Mt. 23:27). Eran hipócritas (Mt. 23:13–15) y honraban al SeƱor Ā«con sus labiosĀ» (Is. 29:13), Ā«pero su corazón [estaba] muy lejos de [Ɖl]Ā» (Mt.15:8; cf. Is. 29:13). El SeƱor aborrece la mentira y la hipocresĆ­a espiritual (Mt. 23:1–36). Ɖl no puede ser engaƱado. Tampoco puede ser burlado (GĆ”. 6:7). Ɖl conoce tu vida por completo y nada estĆ” oculto delante de Ɖl (Sal. 139:1–24).

Si Dios todo lo sabe, Āæpor quĆ© a menudo el cristiano vive pensando que puede engaƱar a un Dios omnisciente? Muchas veces no es por falta de conocimiento, sino por frialdad espiritual. Esta condición hace que la conciencia del cristiano se cauterice. La conciencia cauterizada acalla la culpa, permitiendo seguir adelante sin reparo, sin un semĆ”foro que diga cuĆ”ndo se debe detener. Alguien asĆ­ vive como hipnotizado, sin ser afectado, mientras vive una doble vida. Ante el mundo presenta una cara, pero en la intimidad deja la actuación a un lado. Esta doble vida —una doble moral como la de los fariseos y escribas— parece no estorbarle en lo mĆ”s mĆ­nimo, incluso cuando estĆ” al tanto que Dios todo lo conoce y que no puede ser burlado.

Un cristiano no puede caracterizarse por vivir una vida doble. Debe haber consistencia. Debe haber persistencia. Debe haber voluntad. Es en lo privado donde la verdadera relación con el Señor se da. Ahí no hay fingimientos. No hay nada que pueda ser ocultado. Todo es expuesto. Es en la intimidad de tu hogar donde se forjarÔ tu caminar cristiano. El carÔcter piadoso no comienza en la iglesia, dirigiendo un servicio, sirviendo a otros o abrazando a los desvalidos con una enorme sonrisa. No. El carÔcter piadoso comienza a forjarse en lo privado, donde nadie te ve.

¿Qué debes hacer?

El cristiano debe examinarse continuamente. Debe ser sincero al reconocer su pecado delante del SeƱor. Una vez que ha reconocido su pecado, debe pedir perdón al SeƱor y anhelar verdaderamente un cambio, dependiendo del SeƱor en todo momento. El cristiano debe anhelar al SeƱor mĆ”s de lo que anhela su propio pecado. Debe buscar insaciablemente la fuente de gozo eterna, ya que el gozo se encuentra solamente en Ɖl. Si verdaderamente el cristiano disfrutase a Dios lo suficiente, pondrĆ­a en mejor perspectiva su propio pecado. Todo hijo de Dios necesita cultivar a diario una relación de dependencia Ćŗnica con Dios donde Ɖl sea la fuente de su gozo, deleite y satisfacción.

Es primordial que cada cristiano tenga una relación Ćŗnica y privada con el SeƱor. Esto no puede fingirse. No se trata de apariencias ni de acciones externas, sino de una relación personal e Ć­ntima con el SeƱor en la cual depende de Ɖl Ćŗnicamente. La dependencia de Ɖl no es para lograr algo a favor, sino para ser transformado a su imagen. Se trata de pasar tiempo a solas con Ɖl y hacer de esto un hĆ”bito. Es imposible vivir una vida santa en realidad sin disfrutar a diario junto a la fuente de vida eterna a solas, orando y leyendo la Escritura. Este patrón de vida transformarĆ” la mente del creyente (Ro. 12:2) para pensar adecuadamente (Fil. 4:8) y vivir adecuadamente (Ef. 4:1). AdemĆ”s, harĆ” que el EspĆ­ritu Santo siga obrando la transformación que todo hijo de Dios anhela y que es consistente con su posición en Cristo (2 Co. 3:18).

Para ser transformado y vivir una vida santa en lo privado, debes vivir de manera consistente de acuerdo a lo que ya eres en Cristo. Eres su hijo y debes conducirte como uno. Para saber cómo conducirte debes acudir a su palabra constantemente y depender de Ɖl en oración.Ā John MacArthur afirma lo siguiente: Ā«estudio su palabra para amarle, en el ejercicio mĆ”s digno de nuestros afectos y para servirle, el propósito mĆ”s honorable y encantador al que podemos dedicar nuestro tiempo y nuestros talentosĀ»[1].Ā EncontrarĆ”s que tu vida tiene sentido, consistencia y valor a medida que le conozcas mĆ”s y mĆ”s. AdemĆ”s, el SeƱor serĆ” sumamente exaltado a medida caminas mĆ”s y mĆ”s en santidad, ya que no solo lo harĆ”s en lo privado sino que esto serĆ” muy evidente tambiĆ©n en lo pĆŗblico.Ā JohnĀ Piper, en su libro Ā«Hermanos, no somos profesionalesĀ», nos muestra de una forma muy sincera lo hay en su corazón y que deberĆ­a ser un deseo genuino en cada creyente: amar y agradar a Cristo en lo privado y anhelar ser diferentes en este mundo caĆ­do[2].Ā Busca ser diferente a este mundo, anhela diferenciarte a la oscuridad. Busca constantemente la luz. Solo Cristo tiene la solución. Solo en Ɖl estĆ” la vida. SĆ© honesto, reconoce tu pecado y somĆ©tete a tu SeƱor. Siente la miseria por tu pecado y ven a Ɖl con un corazón sincero. Busca agradarle en todo, ya sea que alguien te vea o no.

[1] John MacArthur y Richard Mayhue, TeologĆ­a sistemĆ”tica: Un estudio profundo de la doctrina bĆ­blica (Gran Rapids: Portavoz, 2018), 17.

[2]Ā John Piper,Ā Hermanos, no somos profesionalesĀ (Nashville: B&H, 2002), 21

Osvaldo Fuentes

Osvaldo Fuentes

Osvaldo Fuentes es oriundo de Chile (M.Div. Candidate) y sirve en el Iglesia BĆ­blica Berea, North Hollywood, CA. Actualmente estĆ” entrenĆ”ndose en The Master’s Seminary, donde tambiĆ©n trabaja como parte del equipo administrativo de los programas en espaƱol. Desde el aƱo 2012, Osvaldo ha servido como anciano en Ā«Iglesia Vida NuevaĀ», Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina, y ha colaborado en fundación de iglesias en Argentina. AdemĆ”s, estudió teologĆ­a en el Instituto BĆ­blico Palabra de Vida, en Argentina. Osvaldo estĆ” casado con Marina y tienen dos hijos: Mateo, de 7 aƱos y Luciano, de 5 aƱos.

ĀæPor cuĆ”nto tiempo debo orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Gratitud

¿Por cuÔnto tiempo debo orar?

C.N. Willborn

Nota del editor: Este es el capítulo 12 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

La duración de las oraciones es un tema interesante, pero es mĆ”s interesante que relevante. Me imagino que muchas personas han luchado con la duración de sus oraciones y han llegado a pensar: ā€œĀæOrĆ© lo suficiente?ā€ y ā€œĀæEstuvo Dios complacido con la cantidad de tiempo que pasĆ© orando esta maƱana?ā€. Estas preguntas son el producto de un enfoque metodológico pietista u orientado a las obras de la vida cristiana. Combina el pietismo con nuestro celo por la idea de que ā€œmientras mĆ”s grande, mejorā€, y los cristianos terminan pensando cuantitativamente en vez de pensar cualitativamente acerca de la oración. Comenzamos a pensar mĆ”s en nosotros mismos que en el Dios trino a quien oramos.

En la Biblia abundan los ejemplos de oraciones cortas.

ĀæNos ofrece la Biblia ayuda para la disciplina de la oración? Claro que sĆ­. Pero en ninguna parte la Biblia dice: ā€œOrarĆ”s en intervalos de ______ā€. Encontramos a diversos personajes bĆ­blicos orando a todas horas del dĆ­a, pero poco se especifica sobre la duración. David oró en la noche (Sal 42:8), como tambiĆ©n lo hizo nuestro Salvador (Mr 14:32). Nuestro SeƱor JesĆŗs tambiĆ©n oró temprano en la maƱana (Mr 1:35). Las oraciones de Pablo parecen ser esporĆ”dicas, elevadas cuando era impulsado a alabar y cuando las necesidades se hacĆ­an evidentes.

No obstante, es instructivo notar la longitud de las oraciones registradas en las Escrituras. Comencemos con la oración modelo de nuestro SeƱor (Mt 6:8-13); ahĆ­ encontramos brevedad. Aun si fuera un ā€œesquema de oraciónā€ para ser rellenado, yo te recordarĆ­a que nuestro SeƱor introdujo estos pocos versĆ­culos con las siguientes palabras: ā€œY al orar, no usĆ©is repeticiones sin sentidoā€ (Mt 6:7). AquĆ­ Ɖl enfatiza la calidad por encima de la cantidad (repetición). En la Biblia abundan los ejemplos de oraciones cortas. MoisĆ©s clamó al SeƱor por misericordia en un momento crucial, y su oración ocupa cuatro versĆ­culos (Dt 9:26-29). ElĆ­as oró para defender el honor de Dios en dos versĆ­culos (1 Re 18:36-37). La oración mĆ”s crĆ­tica de NehemĆ­as tomó siete versĆ­culos enormes (Neh 1:5-11). Todas las oraciones registradas de Pablo son cortas (por ejemplo, Flp 1:9-11; Col 1:9-12). Incluso la oración de nuestro SeƱor como Sumo Sacerdote registrada en Juan 17 es corta. LĆ©ela en voz alta en algĆŗn momento y cronomĆ©tralo, probablemente toma unos tres minutos.

SĆ­, a veces nos encontramos pasando un tiempo extendido en oración, pero la duración no es lo mĆ”s importante. La clave estĆ” en orar la Biblia. Una guĆ­a Ćŗtil para esto se encuentra en el Catecismo Menor de Westminster 98-107. Usemos las palabras de Dios y ā€œ[oremos] sin cesarā€ (1 Tes 5:17). Es decir, siempre que veamos algo digno de alabanza en la vida cotidiana, alabemos a Dios. Siempre que recordemos algo digno de agradecimiento durante el dĆ­a, dĆ©mosle gracias. Tan pronto veamos a un pecador, pidamos a Dios por Ć©ste. Siempre que seamos tentados, clamemos a Ɖl. Esas oraciones serĆ”n cortas pero eficaces si oramos con fe (Mt 21:22). AquĆ­ va una mejor respuesta a la pregunta ā€œĀæPor cuĆ”nto tiempo debo orar?ā€: hasta que mueras.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
C.N. Willborn
C.N. Willborn

El Dr. C.N. Willborn es pastor principal de Covenant Presbyterian Church en Oak Ridge, Tenn., Y profesor adjunto de teología histórica en Greenville Presbyterian Theological Seminary en Greenville, S.C.

El propósito principal del ministerio

Soldados de Jesucristo

Febrero 05/2021

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El propósito principal del ministerio

John Piper

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El amor de Cristo

Viernes 5 Febrero

… cuĆ”l sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento. Efesios 3 : 18-19

El amor de Cristo

La anchura del amor de Cristo es tal, que puede abarcar a toda la humanidad : ā€œĆ‰l se dio a sĆ­ mismo en rescate por todosā€ (1 Timoteo 2 : 6). Por eso, la oportunidad de ser acogido por ese amor estĆ” abierta para todo el que quiera. ā€œDe tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigĆ©nito, para que todo aquel que en Ć©l cree, no se pierdaā€ (Juan 3 : 16).

La longitud del amor de Cristo se expresa en estas palabras : ā€œComo habĆ­a amado a los suyos… los amó hasta el finā€ (Juan 13 : 1). Ɖl dio hasta lo Ćŗltimo, hasta su propia vida, por nosotros. TambiĆ©n ahora, su amor nos sostiene a todo lo largo del camino, hasta que Ć©l nos introduzca en la casa del Padre. AsĆ­ como Dios dijo : ā€œCon amor eterno te he amadoā€ (JeremĆ­as 31 : 3), ā€œel amor nunca deja de serā€ (1 Corintios 13 : 8).

La profundidad del amor de Cristo es tal, que aun en el abismo de perdición a donde nos llevó el pecado, ese amor nos alcanzó. La muerte, consecuencia del pecado, es representada como ā€œlo mĆ”s profundo de la tierraā€ (Ezequiel 32 : 24) ; y Cristo mismo se bajó hasta allĆ­ (Efesios 4 : 9). Ɖl dice : ā€œHe venido a abismos de aguasā€ (Salmo 69 : 2), pero de su amor dice : ā€œLas muchas aguas no podrĆ”n apagar el amor, ni lo ahogarĆ”n los rĆ­osā€ (Cantar de los Cantares 8 : 7).

La altura del amor de Cristo se ve en Efesios 4 : 8 : ā€œSubiendo a lo alto… dio dones a los hombresā€. Ɖl fue exaltado hasta lo sumo, subió por encima de todos los cielos, pero no se olvidó de nosotros : ā€œEn las palmas de las manos te tengo esculpidaā€ (IsaĆ­as 49 : 16). Y mĆ”s aun : Ɖl quiere compartir su gloria con nosotros ; su amor no estarĆ” satisfecho hasta que estemos con Ć©l en esa misma altura (Juan 17 : 24).

1 Samuel 30Ā –Ā Mateo 22 : 23-46Ā –Ā Salmo 19 : 7-10Ā –Ā Proverbios 7 : 6-23

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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