“El agujero en nuestras vidas” – 1

Iglesia Bautista Internacional

Serie: La santidad de Dios en personas comunes

1 – “El agujero en nuestras vidas”

Miguel Núñez

Nuestro pastor Miguel Núñez da inicio a la serie de clases de los miércoles “La santidad de Dios en personas ordinarias”. El pastor usa como base el libro “El agujero en nuestra santidad” de Kevin DeYoung para hacernos ver que nuestro amor por lo ordinario del mundo evidencia que la santidad extraordinaria de Dios no nos importa mucho. Para muy pocos cristianos la santidad es una pasión; hay un abismo entre nuestra pasión por el evangelio y la pasión por la santidad. Debemos procurar con afán que la santidad del Dios trascendente descienda a nuestras vidas comunes y corrientes, de modo que nuestra evangelización sea efectiva.

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

¡Cuidado! Espectáculo religioso en escena – 5

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Una Fe sencilla

5 – ¡Cuidado! Espectáculo religioso en escena

Juan Marcos Vázquez

JUAN MARCOS VÁZQUEZ

Ha sido profesor de teología en los Centros de Educación Teológica de Catalunya y Galicia, presidente de la Unión Evangélica Bautista de España, presidente de la Unión Bautista do Noroeste y presidente del Consello Evanxélico de Galicia. En el año 2014 realizó un viaje misionero a Guinea Ecuatorial, donde estuvo durante 5 meses colaborando en la dirección del Colegio Buen Pastor y la iglesia Bautista de Malabo. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la U.E.B.E.

“Tocando Fondo”- 8

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

8 – “Tocando Fondo”

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org​

Texto: Job 3
Si usted alguna vez ha sufrido tanto que lo único que ha querido es tirarse a la cama y morir – si alguna vez se ha preguntado cómo puede ser un cristiano y sentirse de esa forma – quizás usted tenga más en común con nuestros héroes de la fe de lo que alguna vez imaginó. En este programa encontramos a Job tocando fondo y sacaremos algunas aplicaciones a partir de sus palabras.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/​

El cetro de Judá

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: El Mesías prometido

El cetro de Judá

Peter Y. Lee

Nota del editor: Este es el cuarto de 13 capítulos en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El Mesías prometido

No hay duda de que los reinados del Antiguo Testamento alcanzan su clímax con el surgimiento de la monarquía davídica. Lo que es igual de claro es que la promesa del reinado no comenzó con David. Se remonta hasta Abraham. Recordemos que el Señor le prometió a Abraham “de ti saldrán reyes” (Gn 17:6), una promesa que fue reiterada con Jacob (Gn 35:11). Esta promesa monárquica se hace evidente en las últimas palabras de Jacob a sus hijos en Génesis 49, donde pronuncia la bendición de dominio sobre Judá. Consideremos esta bendición de Jacob y cómo anticipó el surgimiento de la monarquía para el pueblo de Dios.

En el versículo 8, Judá es hecho objeto de alabanza e investido de dominio mundial. El versículo 9 continúa esta representación del gobierno de Judá al describirlo vívidamente como un león joven y creciente que ha cazado a su presa, ha regresado a su guarida con lo que mató y descansa en poder donde nadie se atreve a desafiarlo.

Esto lleva a las intrigantes imágenes en el versículo 10. Jacob asocia dos símbolos de realeza con Judá: un “cetro” (Nm 24:17Is 11:4Sal 45:6Zac 10:11) y una “vara de gobernante” (Nm 21:18Sal 60:7). La frase “entre sus pies” es un eufemismo para el órgano reproductor masculino (cf. Jue 3:241 Sam 24:3Is 7:20) y por lo tanto, representa la descendencia de Judá. En otras palabras, uno proveniente de Judá siempre será un comandante nacional del pueblo de Dios. Esto seguirá siendo cierto “hasta que venga Siloh” (Gn 49:10).

Jesús es ese hijo supremo de Judá, el Siloh mesiánico cuya muerte estableció la “paz con Dios” (Rom 5:1).

La figura de “Siloh” [o Shiloh (hebreo שִׁילֹה)] ha cautivado el interés de los académicos a lo largo de los siglos, y se han propuesto diversas interpretaciones. Algunos entienden el sh como un pronombre relativo y loh como “para él”; por lo tanto, “hasta que él venga a quien pertenezca [el cetro/vara de gobernante]”. Otros ven el sh como el poco usado sustantivo hebreo shay, que significa “tributo”; por lo tanto, “hasta que el tributo llegue a él [Judá]”. Todavía una tercera opción es entender la referencia a «Siloh» como el nombre personal de un futuro hijo prominente de Judá. Se han ofrecido otras interpretaciones, pero estas tres representan las opciones más populares. Independientemente de la opinión, estas tres comparten un tema común: un individuo prominente en la línea de Judá establecerá su dominio que no se limitará a Israel; sino que, “a él será la obediencia de los pueblos” (v. 10).

Aunque cualquiera de estas opciones mesiánicas es posible, estoy a favor de la perspectiva que ve a “Siloh” como una referencia a un nombre personal. La raíz hebrea sh-l-h aparece con frecuencia en el Antiguo Testamento, que significa “facilidad, tranquilidad, paz”. Por lo tanto, “Siloh” es una figura que es en esencia un príncipe de paz (ver Is 9:6). La imagen de la prosperidad de la dicha pacífica que él trae continúa en Génesis 49:11-12. El reinado universal de Siloh resulta en la prosperidad de su reino, donde las vides son tan abundantes que los burros pueden ser atados a ellas en lugar de arbustos. El vino, el fruto de la vid, ya no necesita ser conservado para ocasiones especiales. En el reino de Siloh, es tan abundante que puede usarse para las tareas cotidianas, como el lavado de ropa (v. 11). De hecho, las bebidas de placer, como el vino y la leche, serán superabundantes para que todos las disfruten (v. 12).

Sin embargo, esta imagen de paz y prosperidad tiene un precio muy alto, a saber, el sacrificio del propio Siloh. Hay alusiones a tal hecho en el texto. Una es la ilustración de la “sangre de uvas” (v. 11; ver Is 63:2). Otra es el “asno» (o pollino), que en el mundo antiguo a menudo se usaba comúnmente en la ratificación de juramentos de lealtad. El uso de este término en este contexto sugiere que Siloh traerá la paz a costa suya (ver Gn 15). Se alude a este “asno” en un pasaje similar en Zacarías 9:9, donde el rey mesiánico entra en la ciudad de Jerusalén cabalgando sobre este pollino. No hay duda del significado de Zacarías 9:9 ya que la profecía se cumple en la entrada de Jesús en la ciudad de Jerusalén (Mt 21:5). Así, Cristo entró a Jerusalén montado en una bestia que representaba Su sacrificio inminente.

Aunque Génesis 49:8-12 es el registro de la bendición final de Jacob a su hijo Judá, su aparición en la historia de la redención la presenta como una gran profecía que encuentra su cumplimiento final en Jesucristo. Establece que la autoridad real estará asociada con Judá y su familia. Esto alcanzará un punto culminante cuando uno de sus hijos venga a establecer la paz y la prosperidad universales. Aunque la paz fue establecida por reyes provenientes de Judá como David y Salomón, su reinado no pudo establecerla universalmente donde “la obediencia de los pueblos” (v. 10) les perteneciera ni tampoco pudieron traer una prosperidad al reino que proporcionara abundancia escatológica (vv. 11-12). Eran una imagen de un hijo supremo de Judá, el verdadero Príncipe de Paz, que trae la bendición plena de Su glorioso reino. Jesús es ese hijo supremo de Judá, el Siloh mesiánico cuya muerte estableció la “paz con Dios” (Rom 5:1). Él ascendió para estar con Su Padre, pero regresará “con los ejércitos del cielo” (Ap 19:14) vistiendo una “túnica bañada en sangre” (v. 13) para derrotar a todos los que se atreven a oponerse a Él. En nuestra unión con Cristo, somos “coherederos con Cristo” (Rom 8:17) y esperamos Su regreso cuando Él establezca la verdadera patria celestial y vestiremos túnicas blancas lavadas «en la sangre del Cordero» (Ap 7:14).

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Peter Y. Lee
Peter Y. Lee

El Dr. Peter Y. Lee es profesor de Antiguo Testamento y decano de estudiantes en el Reformed Theological Seminary en Washington, D.C.

La hora de amenaza inusual

Soldados de Jesucristo

Febrero 23/2021

Solid Joys en Español

La hora de amenaza inusual

John Piper

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Mi único amo

Martes 23 Febrero

El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos. 1 Corintios 3 : 20

No seas sabio en tu propia opinión ; teme al Señor, y apártate del mal ; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3 : 7-8

Mi único amo

En una entrevista reciente, una ministra afirmaba con convicción : “Mi único amo es mi conciencia”, y añadió : “No quiero buscar en mí qué parte viene de mi educación religiosa, de mi cultura y de mis conocimientos acumulados. Soy el producto de todo eso, que se mezcla entre armonías y tormentos”.

Seguir nuestra conciencia es evidentemente algo bueno, pero es preciso saber sobre qué se basa la conciencia. La ministra entrevistada es consciente de ello, pues declara que es el producto de su educación, de su cultura y de sus conocimientos. La conciencia de uno es diferente a la de otro, y afirmar que “mi único amo es mi conciencia” equivale a decir que mi único maestro es lo que pienso, es decir, ¡yo mismo !

Este no es para nada el lenguaje de la Biblia. El bien y el mal no tienen que ver con la cultura ; se refieren a lo que es o no es conforme a lo que Dios, el Creador de los hombres, dice. Finalmente él es el juez de cada hombre. La falta original del hombre es querer decidir por sí mismo lo que es el bien y lo que es el mal. Esta falta conduce a todos los abusos. Sin embargo, no puede cambiar nada de lo que Dios nos ha revelado sobre el bien y el mal.

El ser humano tiene una conciencia, pero ella no es la que fija la norma. El hombre no es la referencia de todo, no es el origen de todo. El origen de todo es Dios. La conciencia debe estar dirigida por la Palabra de Dios. Al escuchar a Dios encontramos la verdad y el camino de la vida espiritual.

2 Samuel 16 – Hechos 7 : 1-29 – Salmo 25 : 16-22 – Proverbios 10 : 13-14

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