Traición y Gloria

Iglesia Bƭblica del SeƱor Jesucristo

Serie: Aposento Alto

Sermones IBSJ

Traición y Gloria – Juan 13:21-38

Sugel MichelƩn

El pastor MichelĆ©n ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia BĆ­blica del SeƱor Jesucristo en Santo Domingo, RepĆŗblica Dominicana, durante mĆ”s de 30 aƱos.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el dĆ­a del SeƱor.Tiene una MaestrĆ­a en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio BenĆ­tez; La MĆ”s Extraordinaria Historia JamĆ”s Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; HacĆ­a una Educación AutĆ©nticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artĆ­culos en su blog ā€œTodo Pensamiento Cautivoā€https://www.todopensamientocautivo.com/

Ɖl es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en espaƱol; enseƱa FilosofĆ­a en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 aƱos, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para AmĆ©rica Latina. El pastor MichelĆ©n, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org

La disciplina – 11

CONSULTORIO BƍBLICO

SERIE: Vida Cristiana

11 – La disciplina

DAVID LOGACHO

Es un grato placer contar con su sintonƭa, amiga, amigo oyente. Sea bienvenida, bienvenido al estudio bƭblico de hoy. Estamos estudiando las caracterƭsticas de la vida autƩnticamente cristiana y una de ellas es la disciplina. Sobre esto nos estarƔ hablando en instantes mƔs, David Logacho

La palabra disciplina en el Nuevo Testamento significa la formación dada a un niño, incluyendo la instrucción y corrección. Todo niño necesita por tanto ser disciplinado. Igual es con los hijos de Dios. Todo hijo de Dios necesita ser disciplinado. La disciplina no es algo reservado para los creyentes desobedientes. La disciplina simplemente es la formación que Dios da a sus hijos.

A veces esta disciplina demanda corrección, y Dios es muy sabio en proveer de esa corrección, pero la mayoría de las veces esa disciplina simplemente toma forma de diversas circunstancias que Dios diseña para enseñarnos cosas importantes. Así como los hijos no deben despreciar la disciplina de sus padres, los hijos de Dios tampoco deben despreciar la disciplina de su Padre.

Proverbios 15:32 dice: ā€œEl que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimientoā€

Este es un versƭculo que muchos padres hacen memorizar a sus hijos para que no se resientan cuando son castigados, pero tambiƩn deberƭamos memorizarlo todos los creyentes para que no nos resintamos con la disciplina de nuestro Padre celestial.

Consideremos por tanto lo que la Biblia nos enseƱa acerca de la disciplina de Dios. Hebreos 12:3-11 dice: ā€œConsiderad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sĆ­ mismo, para que vuestro Ć”nimo no se canse hasta desmayar. Porque aĆŗn no habĆ©is resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habĆ©is ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mĆ­o, no menosprecies la disciplina del SeƱor, ni desmayes cuando eres reprendido por Ć©l; porque el SeƱor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportĆ”is la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ĀæquĆ© hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerĆ”bamos. ĀæPor quĆ© no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espĆ­ritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos dĆ­as nos disciplinaban como a ellos les parecĆ­a, pero Ć©ste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero despuĆ©s da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.ā€

En estos versículos, el autor del libro de Hebreos muestra las razones por las cuales es necesario que los creyentes estén bajo la disciplina de Dios. Recuerde que estar bajo la disciplina de Dios no es sinónimo de recibir castigo de Dios por haber hecho algo contrario a su voluntad.

Estar bajo la disciplina de Dios significa simplemente estar en un proceso de formación, de desarrollo, de crecimiento hacia la madurez.

En primer lugar, los creyentes necesitamos estar en disciplina porque es la manera como se crece hacia la madurez. El pasaje que acabamos de leer dice que Dios nos disciplina para que participemos de su santidad.

La santidad es parte intrĆ­nseca del carĆ”cter de Dios. La disciplina busca que los creyentes seamos imitadores de Dios. Efesios 5:1 dice: ā€œSed, pues, imitadores de Dos como hijos amadosā€

Dios logra esto por medio de la disciplina. Esta disciplina consiste en enseñanza y corrección. Dios nos enseña a través de circunstancias que él mismo diseña. A veces esas circunstancias pueden ser aparentemente adversas, pero nunca debemos olvidar que son parte de la escuela de aprendizaje de Dios.

Hace años atrÔs, cuando una de mis hijas tenía apenas siete años de edad, enfrentó un grave problema de salud. A pesar de su corta edad, fue algo muy doloroso para ella, y mucho mÔs doloroso para mi esposa y para mí. Siempre es muy doloroso ver sufrir a alguien que uno quiere con especial cariño. Pero en esa misma época, Dios se manifestó de una manera muy especial, consolando, fortaleciendo, proveyendo. Solo para citar un ejemplo, los gastos de hospitalización de mi hija eran tan altos que de ninguna manera podíamos pagarlos, pero Dios proveyó hasta el último centavo para atender esa necesidad.

Dios se mostró como JehovÔ Jireh, el Dios que provee. Puede ser que en este preciso instante, Usted esté atravesando por alguna situación difícil. QuizÔ un esposo infiel, o un hijo rebelde, o la quiebra de un negocio, o la enfermedad de un ser querido, o el rompimiento de una relación de noviazgo, cualquier cosa difícil de sobrellevar. Yo sé que es doloroso. Yo sé que esto trae un mar de dudas y confusión, pero con la autoridad de la palabra de Dios, yo le animo a que piense que cualquier cosa difícil que esté enfrentando, es parte de lo que Dios ha diseñado para que Usted aprenda alguna lección importante.

No menosprecie la disciplina del SeƱor. Aunque todo dentro de Usted insista por quejarse o por rebelarse contra Dios, no ceda a ese impulso. Agradezca a Dios por lo que estƔ pasando y reafirme su confianza plena en Ʃl.

En segundo lugar, los creyentes necesitamos estar bajo la disciplina de Dios porque es una prueba de genuina relación de amor entre el Padre celestial y sus hijos. Eso es lo que dice el pasaje bíblico que fue leído.

El Señor al que ama disciplina. Si se os deja sin disciplina, entonces sois bastardos y no hijos. Así como los padres que realmente aman a sus hijos estÔn prestos a disciplinarlos, el Padre celestial quien ama tanto a sus hijos estÔ también presto a disciplinarlos. La disciplina es una manifestación de amor. Los padres terrenales no quieren echar a perder a sus hijos criÔndolos sin disciplina.

El Padre celestial tampoco quiere echar a perder a sus hijos criƔndolos sin disciplina.

En tercer lugar, los creyentes necesitamos estar bajo la disciplina de Dios para evitar que nos desviemos del camino correcto. El creyente se parece mucho a una oveja. Las ovejas tienen una marcada tendencia a desviarse del camino que deben seguir. El pastor de ovejas se ve en la necesidad de usar su vara para enseƱar a una oveja a no salirse del camino. Igual es en el campo espiritual.

Los creyentes también tenemos una tendencia a desviarnos del camino correcto. Nuestra naturaleza pecaminosa estÔ constantemente incitÔndonos a desobedecer lo que Dios ha dicho en su palabra. Para contrarrestar esta tendencia natural del creyente, Dios también tiene que utilizar su vara de corrección. Es parte de la disciplina de Dios.

En la iglesia de Corinto había algunos creyentes que no estaban teniendo la actitud correcta en la Cena del Señor. Estaban participando en la Cena del Señor con su corazón manchado por el pecado. La Cena del Señor llegó a ser para ellos, nada mÔs que una pantalla para ocultar la suciedad de su corazón de modo que los demÔs piensen que eran espirituales. Era un acto de hipocresía extrema.

Dios tenĆ­a que intervenir con disciplina. Ponga atención a lo que dice 1ĀŖ Corintios 11:27-32: ā€œDe manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del SeƱor indignamente, serĆ” culpado del cuerpo y de la sangre del SeƱor. Por tanto, pruĆ©bese cada uno a sĆ­ mismo, y coma asĆ­ del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del SeƱor, juicio come y bebe para sĆ­. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Si, pues, nos examinĆ”semos a nosotros mismos, no serĆ­amos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el SeƱor, para que no seamos condenados con el mundo.ā€

La disciplina de Dios a estos creyentes en la iglesia de Corinto, tomó forma de enfermedad en algunos casos, de debilidad en otros casos y de muerte en otros casos. Dios sabe la manera apropiada para castigar a sus hijos dentro del proceso de disciplina. La vara de corrección de Dios no es para dañar a sus hijos. Es para enseñar obediencia. Es para restaurar al que ha caído. Es para evitar que vuelva a caer.

A veces la disciplina de Dios toma forma de una medida disciplinaria aplicada por la iglesia. Este fue el caso de aquel hermano en la fe que cometió una grave falta moral en la iglesia en Corinto. Si Dios no nos corrigiera cuando desobedecemos, nos acostumbraríamos a desobedecer, con graves consecuencias para nosotros.

La corrección de Dios es algo muy serio. Causa mucho dolor, pero es algo necesario y da muy buen fruto. Por eso es que el autor de Hebreos dice que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Por al menos estas razones, es indispensable que los creyentes estemos bajo la disciplina de Dios. Si Usted es hijo de Dios, estÔ bajo la disciplina de Dios. No es algo opcional para Usted. Lo que sí es opcional es la actitud que Usted desarrolle ante la disciplina de Dios. No menosprecie la disciplina de Dios. Aún si Dios le estÔ corrigiendo por algo que hizo mal, agradezca a Dios por ello. Es una muestra del amor que Dios como Padre le tiene a Usted como hijo. No viva quejÔndose de su mala suerte. Para el creyente no existe la suerte. Si su vida estÔ atravesando por momentos difíciles, agradezca a Dios por ello, sabiendo que eso es parte de lo que Dios ha escogido como la forma de enseñarle lecciones importantes. La vida es el laboratorio donde Dios nos instruye día a día hasta que lleguemos a gloriosa presencia.

DAVID LOGACHO

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por aƱos para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al SeƱor en un Instituto BĆ­blico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice… durante mĆ”s de 2 dĆ©cadas hasta su retiro en 2015.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma

Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

Ā«Viviendo a la luz de la segunda venida de CristoĀ» – 80

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

80 – ā€œViviendo a la luz de la segunda venida de CristoĀ»

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temÔticas de nuestro programa son diversas y contemporÔneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

www.entendiendolostiempos.org

ĀæCuĆ”l debe ser mi postura al orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración

¿CuÔl debe ser mi postura al orar?

Kevin Struyk

Nota del editor: Este es el capítulo 13 de 25 en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

La postura no es algo que comentamos muy a menudo. De hecho, hablar sobre la postura —cómo posicionar el cuerpo cuando estamos en ciertos lugares para lograr ciertos propósitos— puede sonar absurdo hoy en dĆ­a. En una sociedad que valora la libertad de expresión y el deshacerse de las ataduras de los modales antiguos, incluyendo las tradiciones, las prĆ”cticas y los valores bĆ­blicos, ser intencional con nuestra postura no es una gran prioridad. Sin embargo, los discĆ­pulos de Jesucristo comprenden la importancia y el gran privilegio de venir ante nuestro santo y justo Dios en oración. Por lo tanto, al comunicarnos con nuestro SeƱor, debemos considerar cómo nuestra postura afecta nuestras oraciones.

Por Su gracia y misericordia, Dios inclina nuestros corazones para que crezcamos en amor, devoción e intimidad con Ɖl mientras somos santificados por Su Palabra y por Su EspĆ­ritu.

En Occidente, el hombre típicamente se arrodilla al proponerle matrimonio a su futura esposa. Esta postura, por lo general, muestra la devoción, el amor y el deseo del hombre de servir a su futura esposa, la cual merece honor y respeto. Estar de rodillas también demuestra sumisión y vulnerabilidad. La capacidad de uno ver y moverse es muy limitada en esa posición. Este ejemplo nos ayuda a entender el significado de nuestra postura al orar.

Estar de rodillas es común para los que oran. Al igual que un hombre que estÔ proponiendo matrimonio, el que estÔ arrodillado en oración asume una posición baja y humilde, mostrando dependencia, devoción y honor al Señor. Vemos a nuestro Señor y Salvador Jesucristo demostrando Su dependencia al arrodillarse para orar en el jardín de Getsemaní (Lc 22:40-41). Pablo, luego de contarle a sus amigos sobre su partida, se arrodilló con los ancianos para orar (Hch 20:36). Pedro, antes de ordenarle a Tabita que se levantase de los muertos, se arrodilló y oró (9:40). Tanto al arrodillarse como al doblegarse, el cuerpo se encorva, limitando las distracciones, mostrando honor y trayendo a la memoria nuestra total dependencia del Señor.

Sentarse, ponerse de pie y levantar las manos en oración son otras posturas que encontramos en la Biblia. David se sienta ante el SeƱor en oración (2 Sam 7:18), Salomón se pone de pie y extiende sus manos en oración (1 Re 8:22), y Pablo exhorta a Timoteo y a otros a orar levantando manos santas (1 Tim 2:8). Durante el transcurso de un dĆ­a normal, lo mĆ”s comĆŗn es que nos encontremos sentados o de pie. Tal vez estĆ”s sentado en una mesa, en un carro o en un escritorio. QuizĆ”s te gusta caminar, correr o hacer ejercicios. Cualquiera que sea el caso, es bueno, correcto y apropiado orar al SeƱor en estas distintas posturas. Las instrucciones de Pablo a orar en todo tiempo y sin cesar probablemente incluĆ­an el estar sentado y de pie, asĆ­ como otras posiciones (Ef 6:18; 1 Tes 5:16-18).

De todos modos, lo mĆ”s importante no es la postura externa del cuerpo, sino la postura interna del corazón; nuestros corazones deben expresar quebrantamiento, contrición, humildad y dependencia. Por Su gracia y misericordia, Dios inclina nuestros corazones para que crezcamos en amor, devoción e intimidad con Ɖl mientras somos santificados por Su Palabra y por Su EspĆ­ritu. Comunicarse con Dios por medio de nuestro SeƱor Jesucristo es un privilegio indescriptible. Que nuestra postura, tanto la interna como la externa, demuestre nuestra sincera devoción y gratitud al SeƱor.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Kevin Struyk
Kevin Struyk

El Rev. Kevin Struyk es un pastor asociado en Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San AndrĆ©s] en Sanford, FL y un graduado del Reformed Theological Seminary en Orlando, Fla.

Cada paso dado hacia el calvario fue por amor

Soldados de Jesucristo

Febrero 15/2021

Solid Joys en EspaƱol

Cada paso dado hacia el calvario fue por amor

John Piper

John Piper

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Una sola puerta

Lunes 15 Febrero

Esforzaos a entrar por la puerta angosta. Lucas 13 : 24

Porque estrecha es la puerta… que lleva a la vida. Mateo 7 : 14

JesĆŗs dijo :) Yo soy la puerta ; el que por mĆ­ entrare, serĆ” salvo.Juan 10 : 9

Una sola puerta

Para poner su enseƱanza al alcance de todos, JesĆŗs la ilustraba con ejemplos sacados de la vida diaria, o mediante objetos de uso cotidiano : la lĆ”mpara, la sal, el camino, el grano de trigo, el pan, una moneda…

El SeƱor se designa a sĆ­ mismo como la puerta que abre hacia la vida eterna. Para acceder a esa vida eterna necesariamente hay que pasar por ella. Esta puerta es estrecha con respecto al camino ancho que lleva a la perdición. Pocas personas entran por ella, pero conduce a la vida. Mientras esta puerta permanezca abierta, la gracia divina es ofrecida a todos los que quieren pasar por ella humildemente. Sin embargo, el tiempo apremia ; pronto se cerrarĆ” y nadie podrĆ” abrirla.

JesĆŗs quiere librarnos del pecado ; ā€œla puertaā€ tambiĆ©n representa un medio de escapar, de protegerse, una salvaguardia. Para el creyente, Cristo es a la vez el acceso al Padre y su protección contra el mal.

JesĆŗs declara : ā€œYo soy la puertaā€, el Ćŗnico medio para hallar la paz y salir de las situaciones mĆ”s desesperadas. Una solución a las dificultades que nos parecen invencibles, a los peligros que nos acechan, a los pecados que nos estorban.

A menudo nos debatimos con nuestros problemas personales no resueltos. No obstante, si dejamos que JesĆŗs intervenga, veremos una salida al final de todos estos callejones. AsĆ­ encontraremos la liberación a todos nuestros problemas personales, conyugales, familiares, sociales. Ā”Solo Ć©l puede y quiere ayudarnos !

2 Samuel 8Ā –Ā Mateo 28Ā –Ā Salmo 22 : 22-24Ā –Ā Proverbios 9 : 10-12

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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