Ministerios Ligonier
El Blog de Ligonier
Serie: Preguntas claves sobre la oración
ĀæEs de ayuda compartir mis peticiones con otros?
Thomas Brewer
Nota del editor: Este es el capĆtulo 14 de 25 en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.
A la mayorĆa de nosotros nos han pedido que oremos por algo. Recientemente, le dije a una amiga que orarĆa por su esposo, quien estĆ” sirviendo en el ejĆ©rcito en el extranjero, para que Dios le permita volver a casa a salvo. Al hacerlo, seguramente estarĆa repitiendo la misma oración de mi amiga. ĀæPor quĆ© molestarse? ĀæNo escuchó Dios las oraciones de mi amiga? ĀæPor quĆ© necesitarĆa Dios escuchar lo mismo de mi parte?
QuizĆ”s lo hacemos porque pensamos que si Dios escucha la misma oración de parte de dos personas, serĆ” mĆ”s probable que la responda. SegĆŗn ese razonamiento, serĆa tremendo si pudiĆ©ramos encontrar aĆŗn mĆ”s personas para que oren. Pero sabemos que algo en este razonamiento suena mal, y es que insinĆŗa que podemos conformar la voluntad de Dios a la nuestra, solo tenemos que conseguir suficientes personas para que oren. Sin embargo, sabemos que Dios no obra de esta manera. Su voluntad no cambia porque haya muchas personas orando. Dios hace lo que a Ćl le agrada, y nuestro llamado es conformarnos a Su voluntad, no viceversa (Sal 135:6; Mt 6:10).
Orar con otros agrada a Dios, le glorifica y es parte de lo que nos transforma a la imagen de Cristo.
Entonces, ¿por qué orar? Bueno, paradójicamente, la voluntad de Dios es que oremos los unos por los otros y en todo momento (Ef 6:18; 1 Tes 5:16-18; Stg 5:16). Vemos ejemplos de este tipo de oración en la vida de Jesús y en las vidas de los apóstoles (Jn 17; Col 1:9). Los mandatos son sencillos: ora, continúa orando y ora por los demÔs.
Debemos orar no solo porque es la voluntad de Dios, por supuesto, sino tambiĆ©n porque Dios quiere dar a conocer Su nombre en nuestras vidas (Sal 46:10). Una de las maneras en que Ćl logra esto es a travĆ©s de la oración. Por ejemplo, cuando la Iglesia en Hechos oró para que Pedro fuese liberado de la cĆ”rcel, Ć©l fue milagrosamente liberado por un Ć”ngel (Hch 12:1-17). ĀæHabĆa Dios determinado liberar a Pedro desde antes que orara Su pueblo? SĆ. ĀæRespondió Dios sus oraciones? SĆ. ĀæFue su fe fortalecida, sus vidas bendecidas, y el nombre de Dios glorificado? Si. Nuestro Dios es soberano sobre todo y conoce nuestras peticiones incluso antes de que haya palabra en nuestra boca (Sal 139; Mt 6:8). Aun asĆ, Dios decide responder las oraciones de Su pueblo. Es la manera en que Dios ha establecido el universo. Cuando Su pueblo ora, Ćl escucha. Dios responde a Su tiempo y a Su manera. Pedro ciertamente no esperaba a un Ć”ngel. Independientemente de lo que Dios decida hacer, confiamos en Ćl y le damos gloria.
AsĆ que Āæes de ayuda compartir mis peticiones con otros? No, eso no ayuda a alterar la voluntad de Dios, pero sĆ, sĆ ayuda. Ayuda porque Dios decide escuchar y actuar segĆŗn las oraciones de Su pueblo cuando ellos oran juntos segĆŗn Su voluntad y en Su EspĆritu. El EspĆritu, claro estĆ”, intercede por nosotros, conociendo la voluntad de Dios a la perfección (Rom 8:27). Orar con otros agrada a Dios, le glorifica y es parte de lo que nos transforma a la imagen de Cristo. DespuĆ©s de todo, JesĆŗs oró por SĆ mismo y por otros. Nosotros debemos ir y hacer lo mismo.
Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Thomas Brewer es editor en jefe de Tabletalk Magazine y un anciano docente en la Iglesia Presbiteriana en AmƩrica.