La Gloria de Dios y mi Sufrimiento – 5
Iglesia Bautista Internacional

Serie: Cómo sufrir bien
5 ā La Gloria de Dios y mi Sufrimiento
HƩctor Salcedo

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Cómo sufrir bien
5 ā La Gloria de Dios y mi Sufrimiento
HƩctor Salcedo

CONSULTORIO BĆBLICO

SERIE: Vida Cristiana
10 ā Restaurar a un hermano que ha caĆdo
DAVID LOGACHO
QuĆ© grato es saber que Usted nos estĆ” escuchando. Bienvenida, o bienvenido al estudio bĆblico de hoy. Estamos estudiando las caracterĆsticas de la vida autĆ©nticamente cristiana y en esta oportunidad, David Logacho nos hablarĆ” acerca de la necesidad de restaurar a un hermano que ha caĆdo.
Si Usted ha sido madre o padre de familia, se habrĆ” deleitado viendo a su hija o a su hijo dar sus primeros pasos.
Yo recuerdo muy claramente, hasta ahora, luego de mÔs de veinte años, cuando mi hijo pudo dar sus primeros pasos por sà solo. Fue todo un acontecimiento. Mi esposa y yo estÔbamos tan orgullosos, en un buen sentido, de ese pequeño ser de menos de un año de nacido. Lo contamos a todo mundo.
Si hubiera sido posible, hasta lo hubiĆ©ramos publicado en los periódicos. Fue grandioso. Pero despuĆ©s de dos o tres pasos juntos venĆa una caĆda. Nada doloroso, por supuesto.
Pero quĆ© pensarĆa Usted de unos padres que despuĆ©s de ver que su tierno hijo se cae despuĆ©s de dar uno o dos pasos por primera vez, dice algo como esto: QuĆ© decepción, mi hijo acaba de caerse, me ha defraudado. SerĆ” mejor que le eche de la casa. Ya no quiero saber nada mĆ”s de Ć©l. Ā”Absurdo! ĀæVerdad?
Pero, pensĆ”ndolo bien, eso es justamente lo que hacemos muy a menudo cuando vemos a un hermano en la fe que cae en pecado. Por el hecho de haber caĆdo, pensamos que ya es el fin.
ĀæQuĆ© hubiera sido de la vida de Pedro el Apóstol, si hubiera sido desechado despuĆ©s que negó tres veces a JesĆŗs? ĀæQuĆ© hubiera sido de la vida de Pablo, Saulo en ese entonces, despuĆ©s de haber perseguido con crueldad a la naciente iglesia Cristiana? ĀæHabrĆa ido JonĆ”s a NĆnive a predicar un mensaje de arrepentimiento, si Dios le hubiera desechado despuĆ©s que desobedeció la primera vez que fue llamado para esa obra? Para hacerlo mĆ”s personal: ĀæEstarĆamos nosotros hoy donde estamos si Dios nos hubiera rechazado despuĆ©s de haber caĆdo de alguna manera?.
Queramos o no queramos admitir, todos tenemos nuestro pasado y sólo por la gracia y la misericordia de Dios hemos sido no sólo perdonados sino que se nos ha otorgado una segunda oportunidad para el servicio.
¿Qué debemos hacer cuando vemos que un hermano en la fe cae en pecado?
Bueno, primero pensemos en las cosas que no debemos hacer.
Primero, no debemos quedarnos callados. A veces pensamos que si no hacemos nada vamos a ayudar al hermano que ha caĆdo. Pero esto serĆa un silencio cómplice. SerĆa como estar de acuerdo con lo que el hermano ha hecho. A lo mejor el hermano que cayó en pecado piensa que no hay nada de malo en lo que ha hecho. Alguien tiene que decirle que lo que hizo ofendió a Dios. No es correcto quedarse callado cuando se ve que un hermano ha caĆdo en pecado.
Segundo, no debemos alegrarnos porque el hermano ha caĆdo en pecado. A veces se ve esta reacción, especialmente cuando el que ha caĆdo en pecado era alguien con quien no tenĆamos una buena relación. La caĆda en pecado de cualquier creyente, siempre debe ser motivo de profunda tristeza para los demĆ”s creyentes.
Tercero, no debemos jactarnos de nuestra capacidad de mantenernos firmes. Todos tenemos el potencial de cometer lo peor que podemos imaginar. Si no lo hemos hecho ha sido simplemente porque Dios nos ha cubierto con su gracia. Por eso es que 1ĀŖ Corintios 10:12 dice: āAsĆ que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.ā
Cuarto, no debemos horrorizarnos por lo sucedido. Evitemos rasgarnos las vestiduras, especialmente si la caĆda es en un Ć”rea de la vida cristiana donde nosotros tambiĆ©n estamos luchando por no caer.
Quinto, no debemos chismear. Esta quizĆ” es la tendencia mĆ”s comĆŗn cuando vemos que un hermano ha caĆdo en pecado. La lengua se pone en acción inmediatamente para esparcir el chisme a cuantos sea posible. En ocasiones inclusive podemos disfrazar el chisme diciendo que estamos sólo compartiendo un motivo de oración.
Ahora que sabemos lo que no debemos hacer veamos quƩ es lo que debemos hacer.
La primera y mĆ”s importante medida es restaurar al hermano que ha caĆdo. Esto es lo que recomienda GĆ”latas 6:1 donde dice: āHermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espĆritu de mansedumbre, considerĆ”ndote a ti mismo, no sea que tĆŗ tambiĆ©n seas tentado.ā
Esta instrucción de Pablo estĆ” dirigida primeramente a los creyentes, pero no a todos los creyentes, sino a aquellos que son espirituales. Esto significa a aquellos creyentes que estĆ”n llenos o controlados por el EspĆritu Santo.
Si un creyente anda en pecado, no es un creyente espiritual y por tanto no estÔ en capacidad de restaurar a otro creyente que ha pecado. El verbo restaurar es un verbo muy interesante en el idioma en que se escribió el Nuevo Testamento.
Katartizo es un verbo que se utilizaba en el campo de la pesca para hablar de remendar una red para pescar. El pecado en un creyente es comparable a un agujero en una red de pecar. Es necesario que alguien remiende ese agujero para que esa red pueda seguir atrapando peces.
Katartizo es un verbo que tambiĆ©n se utilizaba en el campo de la medicina, para hablar de un hueso que se habĆa dislocado y necesitaba volver a ser puesto en su lugar. Un creyente que cae en pecado es como un hueso dislocado, necesita que alguien lo ponga de vuelta en su lugar.
Katartizo se usaba tambiƩn en el campo militar, para hablar de alguien que estaba equipado completamente para entrar en batalla. Un creyente que peca es como un soldado que no tiene todo el equipo para la batalla. Necesita que alguien le provea de ese equipo.
Los creyentes espirituales son los que deben restaurar a un hermano que ha caĆdo en pecado. Son ellos los que van a remendar los huecos que produce el pecado en el hermano caĆdo. Son ellos los que van a poner en su lugar los huesos dislocados que produce el pecado en el hermano que ha caĆdo. Son ellos los que van a equipar completamente al hermano que ha caĆdo para que pueda ser Ćŗtil en la batalla.
Esto es lo que significa restaurar. Es necesario hacerlo con espĆritu de mansedumbre, lo cual es uno de los aspectos del fruto del EspĆritu Santo. Ese espĆritu de mansedumbre harĆ” reflexionar profundamente al creyente espiritual, acerca de su propia fragilidad, para no jactarse de su firmeza ante la tentación.
En segundo lugar, la restauración debe hacerse siguiendo los pasos que dejó el SeƱor en Mateo 18:15-17 donde dice: āPor tanto, si tu hermano peca contra ti, vĆ© y reprĆ©ndele estando tĆŗ y Ć©l solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aĆŗn contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia, y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.ā
La restauración se debe hacer por fases.
Primero, en privado, entre el creyente espiritual y el creyente que ha caĆdo. Si esto falla, se debe ir a una segunda etapa, con la presencia de testigos. Si esto falla, se debe ir a una tercera etapa, con la intervención de la iglesia. Si todo esto falla, ese creyente que ha caĆdo y persiste en su pecado, debe ser tenido por gentil y publicano.
Esto significa que debe ser sacado de la comunidad de creyentes en la iglesia local. A esto es a lo que Pablo se refiere en 1ĀŖ Corintios 5:3-5 donde dice: āCiertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espĆritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro SeƱor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espĆritu, con el poder de nuestro SeƱor Jesucristo, el tal sea entregado a SatanĆ”s para destrucción de la carne, a fin de que el espĆritu sea salvo en el dĆa del SeƱor JesĆŗs.ā
Aun esta medida extrema tiene el propósito de restaurar a un hermano que ha caĆdo en pecado.
En tercer lugar, como parte de la restauración, es necesario mostrar al hermano que ha caĆdo en pecado, el camino correcto por el cual debió haber andado. Esto es lo que se desprende de pasajes como Santiago 5:19-20 donde dice: āHermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvarĆ” de muerte un alma, y cubrirĆ” multitud de pecados.ā
Se trata de un creyente que ha caĆdo en pecado y otro creyente espiritual ha sido utilizado para restaurar al que ha caĆdo. Dice el texto que el creyente espiritual ha hecho volver al pecador del error de su camino. Esto significa que el creyente espiritual estĆ” dedicado a guiar al creyente caĆdo en el camino correcto.
Es sencillo murmurar contra un creyente que ha caĆdo, pero en lugar de murmurar debemos restaurar, seƱalando el error y mostrando como corregir ese error. Santiago dice que quien tal hace salvarĆ” de muerte un alma. Una de las formas de disciplina de Dios al pecador que ha caĆdo en pecado es la muerte. La restauración del pecador que ha caĆdo, perfectamente puede salvar a un creyente caĆdo, de ser disciplinado por Dios con la muerte.
Santiago tambiĆ©n dice que cuando un creyente espiritual hace volver al camino correcto a un creyente que ha caĆdo, estĆ” cubriendo multitud de pecados. ĀæEn quĆ© sentido? Pues en el sentido de que ese creyente caĆdo, una vez restaurado, no persistirĆ” mĆ”s en el pecado, de esta manera se estarĆ” evitando, o cubriendo, multitud de pecados.
De modo que, otra caracterĆstica de la vida autĆ©nticamente cristiana es restaurar al hermano que cae en pecado. Tal vez hoy mismo a Usted le consta el caso de un hermano que ha caĆdo en pecado. No lo oculte, no se escandalice, no se alegre, no riegue la noticia. Su responsabilidad como creyente espiritual es restaurar a ese hermano que caĆdo con espĆritu de mansedumbre.

Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones, trabajó por aƱos para la NASA, decidió abandonar su carrera profesional para prepararse para servir al SeƱor en un Instituto BĆblico en Argentina. Dirigió el Ministerio La Biblia Dice⦠durante mĆ”s de 2 dĆ©cadas hasta su retiro en 2015.
Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org
Contenido publicado con autorización de La Biblia Dice para: Alimentemos El Alma
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador
Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada
79 ā āLa segunda venida de CristoĀ»
Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temĆ”ticas de nuestro programa son diversas y contemporĆ”neas con las necesidades que se presentan hoy en dĆa en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la Ćŗnica mediadora entre los hombres y la Ćŗnica verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bĆblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor AndrĆ©s Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.
Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier
Serie: Gratitud
Codicia y gratitud
Robert M. Godfrey
Nota del editor: Este es el undĆ©cimo de 13 capĆtulos en la serie de artĆculos de Tabletalk Magazine: Gratitud.
Si la gratitud debe ser nuestra respuesta automĆ”tica a la gracia que experimentamos en la vida cristiana, entonces Āæpor quĆ© a menudo somos ingratos? ĀæCuĆ”l es la raĆz de la ingratitud? En parte, la respuesta a esa pregunta se encuentra en el Ćŗltimo de los Diez Mandamientos, donde Dios dice: āNo codiciarĆ”sā. Si nos detenemos a pensar en este mandamiento, podrĆamos preguntarnos si serĆa exagerado decir que la codicia es la raĆz de la ingratitud. Inicialmente podrĆamos ser tentados a pensar que este mandamiento es solo una dĆ©cima parte de la ley, o que es el mĆ”s insignificante porque estĆ” de Ćŗltimo. Sin embargo, es lo contrario, deberĆamos reconocer que es el decreto sumativo y concluyente de la ley de Dios. Al hacer esto, notamos el carĆ”cter integral del mandamiento.
El carĆ”cter integral de este mandamiento muestra la manera en que la codicia suele estar involucrada cuando se quebranta cualquiera de los Diez Mandamientos. Esto se evidencia claramente en algunos pasajes de la Escritura. Cuando Pablo reflexiona sobre toda la ley, Ć©l utiliza la codicia para resumirla (Rom 7:7). Cuando advierte a los gĆ”latas que deben guardarse del pecado, Ć©l se refiere al pecado como la codicia de la carne en contra del EspĆritu (GĆ”l 5:17). Y cuando Santiago estĆ” advirtiendo en contra del homicidio, de las peleas y de las guerras, Ć©l muestra cómo la codicia es la raĆz de todos estos pecados (Stg 4:2).
El Catecismo de Heidelberg tambiĆ©n expone el carĆ”cter integral de la codicia (Pregunta y Respuesta 113). Nos dice que el dĆ©cimo mandamiento ordena: āQue nunca surja en nuestros corazones ni la mĆ”s mĆnima inclinación o idea contraria a alguno de los mandamientos de Diosā. Esta respuesta apunta al hecho de que cuando nuestra ingratitud nos lleva a desafiar cualquiera de los Diez Mandamientos, la raĆz es la codicia, nuestro deseo de posicionarnos por encima de Dios.
El contentamiento produce piedad y gratitud en la vida del creyente.
Cuando adoramos a otros dioses, cuando no descansamos ni adoramos en el dĆa de reposo, cuando no honramos a las autoridades, o cuando luchamos con alguna forma de adulterio, es porque estamos codiciando. Estamos codiciando cuando adoramos la manera de vivir del mundo, cuando deseamos un dĆa de reposo enfocado en nuestros intereses, cuando reclamamos autoridad sobre nuestra vida, o cuando deseamos al cónyuge de nuestro prójimo. El carĆ”cter integral del pecado revela cómo la codicia es la raĆz de todo acto de ingratitud hacia Dios.
Las raĆces de la codicia estĆ”n profundamente arraigadas en nuestras vidas cristianas. Reconocer esto nos conduce a nuestro SeƱor y Salvador Jesucristo, quien luchó perfectamente contra la codicia y siempre mostró contentamiento al obedecer la voluntad de Dios. Durante la tentación de Cristo en el desierto, ĀæquĆ© buscaba SatanĆ”s si no tentarle a codiciar en contra de la Palabra de Dios? SatanĆ”s estaba tentando al Salvador con la esperanza de que Ćl codiciara comida, fama y el cumplimiento de metas egoĆstas (Lc 4:1-13). Sin embargo, Cristo resistió el pecado de la codicia, en el cual el primer AdĆ”n cayó como presa (Gn 3:6). Ćl estaba completamente satisfecho con las promesas de Su Padre; la Palabra Viva no tenĆa necesidad de lo que el diablo le ofrecĆa. Y al desarraigar el pecado de la codicia, el SeƱor nos muestra al principio de los Evangelios cómo Ćl cumplió la ley en su totalidad por nosotros.
Entender la codicia y cómo Cristo conquistó el pecado nos ayuda a enfrentar y desarraigar la codicia de nuestras vidas como cristianos. Primero debemos despojarnos del viejo hombre y destruir la codicia que proviene de nuestra naturaleza caĆda. Asimismo, como aquellos que ahora estamos vivos en Cristo, debemos vestirnos del nuevo hombre, cuya motivación para todas las cosas es el contentamiento, no la codicia. Los que pertenecemos a Cristo debemos cultivar contentamiento y satisfacción en Ćl, confiando en que se aproxima una cosecha fructĆfera.
Este verdadero contentamiento significa que no estamos deseando vivir como el mundo ni disfrutar de sus placeres. MĆ”s bien, debemos estar satisfechos con las promesas del Evangelio. Esta es la exhortación de Pablo a Timoteo (1 Tim 6:3-11): sigue la sana doctrina de la Escritura āque es conforme a la piedadā. Pablo le recuerda a su discĆpulo: āPero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompaƱada de contentamientoā (v. 6). Pablo exhorta a los cristianos a evitar los ādeseos necios y daƱosos, y toda clase de malā y a estar contentos con lo que tienen (vv. 8-9). Luego de mencionar las cosas de las que Timoteo debe huir, Pablo le exhorta a āseguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidadā. El contentamiento produce piedad y gratitud en la vida del creyente. AdemĆ”s, el cristiano que vive con contentamiento se mantiene expectante, aguardando el regreso del Rey, quien lo recibirĆ” en Su reino por siempre (Ap 21-22).

El Dr. Robert M. Godfrey es pastor de Zeltenreich Reformed Church en New Holland, PA.
Soldados de Jesucristo
Febrero 8/2021

Solid Joys en EspaƱol
Contento de no ser Dios
John Piper

Encuentra mƔs devocionales de John Piper en EspaƱol
en nuestro sitio web:
https://devocionalsolidjoys.com/
Encuentra mƔs recursos gratuitos en: http://sdejesucristo.org
SĆguenos en Facebook: https://www.facebook.com/SoldadosDeJeā¦
SĆguenos en Instagram: https://www.instagram.com/SoldadosDeJā¦
SĆguenos en Twitter: https://twitter.com/sdJesucristo
Lunes 8 Febrero

Pues quĆ© hemos de pedir como conviene, no lo sabemos⦠Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Romanos 8āÆ: 26-28
Vuestro Padre sabe de quĆ© cosas tenĆ©is necesidad. Mateo 6āÆ: 8
No es la herramienta correcta
Pedro acababa de estropear el motor de su juguete. Como su papĆ” era muy ingenioso y siempre estaba dispuesto a ayudarle, fue a buscarlo, pero antes pasó por el taller. AllĆ, despuĆ©s de dudar un poco, el niƱo escogió un hermoso destornillador rojo y lo presentó orgullosamente a su padre, junto con el juguete daƱado. Este examinó el juguete, luego observó el destornillador y negó con la cabezaāÆ: āPedro, no es el destornillador correcto, ademĆ”s necesito una pinzaā. Entonces el padre fue al taller, escogió las herramientas apropiadas y, en un instante, el juguete estaba arreglado. Luego lo entregó al niƱo y le dijoāÆ: āLa próxima vez, Pedro, deja que yo mismo escoja las herramientasā.
Hijos de Dios, en nuestra vida surgen dificultades y, naturalmente, podemos acudir a nuestro Padre celestial. Pero, a veces, hacemos como Pedro. Tenemos nuestra idea de cómo debe actuar Dios, y quĆ© medios debe emplear. Como este niƱo con su destornillador, nosotros se lo āsugerimosā a Dios. Pero a menudo, lo que imaginamos o proponemos no es la āherramienta adecuadaā para la situación.
Tengamos la sabidurĆa y la humildad para presentar simplemente a Dios nuestro problema. Y dejemos que Ć©l escoja ālas herramientasā. Los medios que posee son variados e ilimitados. A menudo utiliza circunstancias y recursos que nosotros no hubiĆ©semos escogido ni imaginado, pero podemos estar convencidos de que su manera de actuar es sabia y perfectamente adaptada al caso que le presentamos.
2 Samuel 2Ā –Ā Mateo 24āÆ: 29-51Ā –Ā Salmo 20āÆ: 6-9Ā –Ā Proverbios 8āÆ: 12-16
Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch