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Serie: Clases esenciales: TeologĆa SistemĆ”tica
Clase18/26
La obra del EspĆritu Santo ā Parte 3
- Introducción (Panorama de las clases anteriores)
Bienvenido al seminario Ā«TeologĆa SistemĆ”ticaĀ», parte 2. Mi nombre es Charles Hedman y sirvo en CHBC como pastor.
En las Ćŗltimas semanas, hemos examinado detalladamente la persona y obra del EspĆritu Santo. DespuĆ©s de haber visto el panorama introductorio de la primera parte de este seminario, en la semana 15, vimos la persona del EspĆritu Santo y su relación con el Padre y el Hijo, sus propiedades personales y actividades personales.
Luego, en la semana 16, empezamos a estudiar la obra del EspĆritu Santo, especĆficamente la obra del EspĆritu Santo en el Antiguo Testamento, la obra del EspĆritu Santo en la persona de Cristo, y la obra del EspĆritu Santo en el cristiano.
La semana pasada, dimos un vistazo mĆ”s profundo a la obra del EspĆritu Santo en el creyente, especĆficamente los temas de convicción y conversión, unión con Cristo y santificación. TambiĆ©n hablamos acerca de la obra del EspĆritu Santo en la vida de la iglesia, inspirando e iluminando la Escritura, levantando lĆderes que enseƱen la Palabra de Dios y produciendo unidad y diversidad en la iglesia.
- El bautismo en el EspĆritu Santo
Habiendo pasado tiempo abordando la principal obra realizada por el EspĆritu Santo, queremos pasar tiempo esta semana hablando acerca de ciertas frases en la Escritura inherentes al EspĆritu Santo que han si tomadas para significar cosas distintas.
La primera frase que queremos considerar es lo que significa ser Ā«bautizados con el EspĆritu SantoĀ». Esta frase aparece en siete pasajes del Nuevo Testamento.
Por ejemplo, en Lucas 3:16, Juan el Bautista dice: Ā«Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno mĆ”s poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; Ć©l os bautizarĆ” en EspĆritu Santo y fuegoĀ». Y en Hechos 1:5, el SeƱor dice: Ā«Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros serĆ©is bautizados con el EspĆritu Santo dentro de no muchos dĆasĀ».
Este Ćŗltimo versĆculo muestra que cualquiera que sea el bautismo del EspĆritu Santo, ciertamente sucedió en el dĆa de PentecostĆ©s.
Hay cuatro formas principales en que la frase Ā«bautizado con el EspĆritu SantoĀ» ha sido interpretada a lo largo de la historia de la iglesia.
La primera forma es la forma pentecostal. Los pentecostales toman estos dos versĆculos y presentan la siguiente posición: 1) que el bautismo en el EspĆritu Santo es ordinariamente un acontecimiento despuĆ©s de la conversión; y 2) que el bautismo en el EspĆritu Santo se evidencia en el don de lenguas, porque los discĆpulos hablaron en lenguas en el dĆa de PentecostĆ©s[1].
Lo positivo asociado con este punto de vista es que muy probablemente veamos dos obras del EspĆritu Santo en el libro de Hechos, primero con los discĆpulos en Hechos 2, luego con los samaritanos en Hechos 8, mĆ”s adelante en la casa de Cornelio en Hechos 10 y, por Ćŗltimo, Efeso en Hechos 19.
Sin embargo, los aspectos negativos asociados con este punto de vista es que parece que fundamentalmente no comprende lo que sucedió en el dĆa de PentecostĆ©s. Como hemos visto, el dĆa de PentecostĆ©s es un acontecimiento redentor-histórico Ćŗnico. No es repetible al igual que la crucifixión, la resurrección o la ascensión. Lo que significa que no deberĆamos anticipar un Ā«pentecostĆ©s personalĀ» que experimentaremos como un cruce personal del mar Rojo o un GetsemanĆ personal.
AdemÔs, mientras vemos otras conversiones en Hechos, varias no mencionan el hablar en lenguas. AdemÔs, 1 Corintios 12:30 aclara que no se espera que todos los cristianos hablen en lenguas y que hablar en lenguas es un «don» y no un indicador de alguien que es mÔs santo.
El segundo punto de vista en lo que se refiere a ser bautizado en el EspĆritu Santo es la opinión de que es Ćŗnicamente aquello que sucede cuando uno primero es salvado y regenerado.
Los defensores de esta posición argumentan que tal enseƱanza se alinea con 1 Corintios 12:13, que dice: Ā«Porque por un solo EspĆritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judĆos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo EspĆrituĀ». En lo que respecta a Pablo, dicen, Ā«el bautismo en el EspĆritu SantoĀ» se refiere a la actividad del EspĆritu Santo al comienzo de la vida cristiana cuando se nos da nueva vida espiritual en la regeneración y⦠recibimos una clara ruptura con el poder del pecado[2]. El bautismo en el EspĆritu Santo no es una segunda experiencia solo para los cristianos extra espirituales[3].
Los detractores de esta opinión, una vez mĆ”s, argumentan que al parecer tanto con los discĆpulos como con los samaritanos, el derramamiento del EspĆritu Santo tuvo lugar algĆŗn tiempo despuĆ©s de su conversión inicial. Entonces, tienes a los discĆpulos claramente convertidos en Hechos 1, pero JesĆŗs les dice que esperen para salir a proclamar el evangelio hasta que sean fortalecidos por el EspĆritu Santo. Entonces, este es un claro problema.
La tercera opinión, defendida por Sinclair Ferguson y otros dentro de la historia eclesiĆ”stica, es que el bautismo en el EspĆritu Santo se refiere a una entrada en dos etapas en la plenitud de la bendición del EspĆritu. La primera etapa es la regeneración del EspĆritu (por tanto, conversación-iniciación), y la segunda etapa es el bautismo con el EspĆritu. Entonces, en algĆŗn momento durante el perĆodo descrito por los Evangelios, los apóstoles fueron regenerados. MĆ”s tarde, en el dĆa de PentecostĆ©s, experimentaron una nueva obra del EspĆritu; fueron bautizados y llenos del EspĆritu y hablaron en otras lenguas como una evidencia de esta nueva etapa de su actividad en sus vidas. De acuerdo con este punto de vista, si bien el patrón de dos etapas que surge no es paradigmĆ”tico āo normativoā de lo que podemos esperar para la iglesia de hoy. El dĆa de PentecostĆ©s se retrata como un acontecimiento redentor-histórico, que no debe ser interpretado existencial y neumatológicamente, sino escatológicamente y cristológicamente.
Lo que sucede, segĆŗn este punto de vista, es una expansión del evangelio a todas las naciones, como lo predice Hechos 1:8. Este proceso de 2 etapas, entonces, es el medio por el cual los efectos del evangelio se ven claramente para los gentiles y para las naciones, ya que se ven lenguas de fuego y se hablan lenguas. AsĆ, el evangelio viene a JerusalĆ©n en el dĆa de PentecostĆ©s. El evangelio llega a Samaria en Hechos 8. El evangelio llega a Cesarea en Hechos 10. Y el evangelio llega a Ćfeso en Hechos 19. Todos los actos históricos redefinidos que son acontecimientos hechos una vez y para siempre.
Como tal, los cristianos en la actualidad no experimentan la entrada en dos etapas del EspĆritu Santo. MĆ”s bien, en el punto de la fe y en el momento de la conversión, los cristianos participan individualmente en el efecto del derramamiento del EspĆritu de PentecostĆ©s. Es un acontecimiento de una sola etapa en el que tanto la conversión de los discĆpulos como los efectos del dĆa de PentecostĆ©s se nos dan de una sola vez.
Los detractores de este punto de vista argumentarĆ”n que mantener ese punto de vista es hacer suposiciones implĆcitas que no se dan explĆcitamente en otra parte. Claro que es histórico-redentor, pero Āæpodemos decir definitivamente que no puede suceder ahora? AdemĆ”s, de acuerdo con Romanos 8:9: Ā«Mas vosotros no vivĆs segĆŗn la carne, sino segĆŗn el EspĆritu, si es que el EspĆritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el EspĆritu de Cristo, no es de Ć©lĀ». Si el EspĆritu Santo no residió completamente en los discĆpulos, Āæpodemos realmente decir que se convirtieron?
La cuarta opinión, defendida por muchos, incluido John Piper, es que el bautismo del EspĆritu Santo es una obra posterior de gracia sobre un creyente individual con el propósito explĆcito de recibir un poder espiritual extraordinario para el ministerio exaltador de Cristo.
AquĆ, el argumento es que en cada caso en el libro de Hechos donde se da el EspĆritu Santo, se lo da con el propósito explĆcito de proclamar el evangelio y para la llenura el poder del ministerio. En Hechos 1:8, Lucas describe ser bautizado con el EspĆritu como el recibir poder para testificar cuando el EspĆritu Santo viene sobre ti. AdemĆ”s, en Lucas 24:49, Lucas dice que ser bautizado en el EspĆritu es ser revestido con poder desde lo alto para que el mensaje de Cristo pueda ser llevado efectivamente a todas las naciones del mundo.
Para Piper entonces, el bautismo del EspĆritu Santo es un empoderamiento subsecuente y especial del EspĆritu para hacer cosas poderosas para JesĆŗs en el nombre de JesĆŗs.
Los detractores de esta posición argumentarĆan que pareciera estar sucediendo mĆ”s en el bautismo del EspĆritu Santo que solo el empoderamiento. DirĆan que hay una segunda obra de gracia en donde la plenitud del EspĆritu Santo se da en la efusión del EspĆritu.
- La llenura del EspĆritu Santo
La segunda frase usada repetitivamente en las Escrituras que debemos ayudar a aclarar es la frase Ā«ser lleno del EspĆrituĀ». AsĆ que, piensa en Hechos 4:31: Ā«Cuando hubieron orado⦠todos fueron llenos del EspĆritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de DiosĀ».
Por tanto, es apropiado entender el hecho de ser lleno del EspĆritu Santo no como un acontecimiento Ćŗnico sino como un acontecimiento que puede y debe ocurrir una y otra vez en la vida de un cristiano[4]. En Hechos, la vida de Esteban fue caracterizada como alguien que estaba lleno del EspĆritu Santo (Hechos 6:5). Pablo a menudo oraba para que la gente a la que ministraba recibiera mĆ”s del EspĆritu Santo (Efesios 1:17). Y observa que Pablo oró por todos los santos en la iglesia, no solo por los pastores, diĆ”conos, lĆderes.
Pero, Āæcómo puede un cristiano, que ya tiene el EspĆritu Santo, ser mĆ”s lleno del EspĆritu Santo? Bueno, para responder a esto, piensa en un globo. Un globo ya estĆ” lleno de aire, pero si inyectamos mĆ”s aire en Ć©l, el globo se llena mĆ”s. Podemos ser llenos del EspĆritu Santo y al mismo tiempo poder recibir mucho mĆ”s de Ć©l y su poder transformador. Fue solo JesĆŗs a quien el Padre le dio el EspĆritu sin medida. Juan 3:34 dice: Ā«Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el EspĆritu por medidaĀ».
La cuarta opinión, la de Piper, sostiene que la llenura del EspĆritu Santo es sinónimo de ser bautizado con el EspĆritu Santo, y por tanto, es continuo a lo largo de la historia de la iglesia y es aplicable a nosotros hoy en dĆa. Entonces, vemos en Hechos 2, por ejemplo, que las personas son Ā«llenas del EspĆritu SantoĀ»ā¦
- Los dones del EspĆritu Santo
Hay mucha discusión y confusión acerca del tema de los dones espirituales. Si has crecido en la iglesia, es probable que hayas tenido diversas experiencias con respecto al tema. A veces puede ser divisivo en una iglesia. Pero hemos visto que no deberĆa ser asĆ.
Vuelve conmigo al libro de Efesios. En esta magnĆfica carta, el apóstol Pablo se propone mostrarle al lector el alcance del plan eterno de Dios. Comienza en el capĆtulo 1 presentando las maravillas del evangelio de la gracia. Es Ā«en CristoĀ» que recibimos toda bendición espiritual (1:3). El poder de ese evangelio se pone de manifiesto en el capĆtulo 2. No solo trae a la vida a los muertos espiritualmente, reconciliando a Dios con el hombre (2:4-5), sino que es a travĆ©s del evangelio que Dios destruye el muro de hostilidad entre judĆos y gentiles (2:14). En Cristo, hay una nueva comunidad, unida no por raza, etnia o gĆ©nero, sino por Cristo. El capĆtulo 3 lo deja claro entonces, es a travĆ©s de la iglesia que Dios muestra su mĆŗltiple sabidurĆa, su impresionante gloria (3:10).
Esa manifestación no es fĆ”cil, Āæverdad? ĀæMantener una comunidad unida y amorosa de pecadores? Pablo reconoce el desafĆo y, en el capĆtulo 4, exhorta a la iglesia a Ā«guardar la unidad del EspĆritu en el vĆnculo de la pazĀ» (4:3). ĀæCómo hacemos eso? Ćl continĆŗa escribiendo en Efesios 4:7: Ā«Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de CristoĀ». Por eso dice: Ā«Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombresĀ». AquĆ, Pablo vuelve al Antiguo Testamento, citando el Salmo 68:18 para seƱalar que la efusión de dones espirituales representa la caĆda de los enemigos de Cristo: la victoria de la iglesia.
Desde allĆ, Pablo nota algunos de los dones espirituales que comienzan en el v. 11:
Efesios 4:11ā16: Ā«Y Ć©l mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niƱos fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engaƱar emplean con astucia las artimaƱas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sĆ por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, segĆŗn la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificĆ”ndose en amorĀ».
Ahora bien, esta no es la Ćŗnica lista de dones espirituales en el Nuevo Testamento. Otras listas aparecen en 1 Corintios 12, Romanos 12 y 1 Pedro 4. Pero de estas listas aprendemos varias cosas.
A. Primero, no parece haber una sola lista completa de los dones espirituales en ningĆŗn pasaje del Nuevo Testamento. El punto es que no debes sentir que has perdido tu llamado si no puedes encontrar tu Ā«donĀ» en una lista en particular. Puedes tener mĆ”s de un don, pero JesĆŗs es el Ćŗnico que tenĆa todos los dones.
B. Segundo, parece haber una prioridad en los dones relacionados con la Palabra. En cada una de las listas, el escritor comienza y se enfoca en los dones basados āāen las Escrituras.
C. Tercero, los dones son regalos dados por Dios. Ćl da lo que quiere. Entonces en 1 Corintios 12:11, Pablo nos dice que el Ā«EspĆritu⦠[reparte] a cada uno en particular como Ć©l quiereĀ». Vemos lo mismo en 1 Co. 12:18 y Ef. 4:11. Esto es Ćŗtil para combatir cualquier sentimiento de envidia. Los dones son dados por un Dios bueno que sabe lo que hace y no comete errores en su asignación. Nuestro trabajo no es contradecir su diseƱo, sino ser fieles. AdemĆ”s, es en la diversidad de los dones dados que el cuerpo funciona mejor. Y a pequeƱa escala, esto sucede en el matrimonio. Hoy es mi primer aniversario, asĆ que voy a jactarme de mi esposa por un segundo: ella tiene dones increĆbles que yo no tengo. Por tanto, naturalmente me complementa de una manera que es tan Ćŗtil para mĆ a medida que crezco en la vida. Lo mismo ocurre con la iglesia, deberĆamos usar nuestros dones para ayudar a nuestra iglesia a crecer. Lo que me lleva a seƱalarā¦
D. Cuarto, el propósito de los dones espirituales es la edificación de la iglesia. Ya lo hemos visto en Ef. 4:12, Cristo dio dones Ā«a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de CristoĀ». O en 1 Co. 12:7, Pablo escribe: Ā«Pero a cada uno le es dada la manifestación del EspĆritu para provechoĀ». Muchas veces, la forma en que se descubren los dones es interviniendo y sirviendo. Entonces, pregunto o identifico una necesidad en la iglesia y luego me preparo para ayudar a que otros puedan ser edificados. No decimos: Ā«Bueno, mi don es la enseƱanza, asĆ que no puedo ayudar a limpiarĀ». Mi don es el animar a otros, asĆ que no voy a evangelizar. Ā”No! DeberĆamos buscar necesidades y formas de bendecir a los demĆ”s para que puedan conocer a Dios y ser edificados.
E. Quinto, en todas las cosas, el AMOR es la guĆa principal en el ejercicio de los dones espirituales. Esto estĆ” en el centro del argumento de Pablo en su discusión acerca de los dones espirituales en 1 Corintios 12-14. Parece que la iglesia de Corinto habĆa elevado el don de lenguas por encima de otros y muchos clamaban por tener el don para poder ser realmente espirituales y reconocidos. Solo un comentario adicional: me parece interesante y alentador: que las lenguas siempre han sido el don con el que luchan las iglesias. Pero nuestros dones espirituales no son para hacernos un nombre: Ā”son para amar a los demĆ”s y dar a conocer a Dios! Es por eso que entre dos capĆtulos acerca de los dones espirituales, 1 Corintios 12 y 14, estĆ” 1 Corintios 13, el capĆtulo acerca del amor. La manera en que debemos predicar, animar, dar, servir, dirigir, exhortar, hagamos lo que hagamos, es hacerlo con amor.
Entonces, ¿qué pasa con los dones espirituales de sanidad, milagros o hablar en lenguas?
Tal vez un buen lugar para comenzar es notar que hay un amplio espectro de respuestas. En un extremo estƔn aquellos que argumentan que estos dones son normativos para la iglesia y deben ser una parte regular de nuestras reuniones semanales. (Los continuacionistas).
En el otro extremo estĆ”n aquellos que argumentan que tales dones han cesado por completo y buscarĆan refutar cualquier afirmación de que ocurran hoy. (Los cesionistas).
Y luego hay muchos que se encuentran en algĆŗn punto intermedio. No esperan que sea una parte normal de la reunión semanal de una iglesia, ni se sentirĆ”n obligados a refutar a alguien que dijera tener un determinado don. Si sucediera, simplemente mirarĆan las instrucciones de Pablo en 1 Corintios 12-14 para asegurarse de que la iglesia fuera edificada y en buen orden.
Ahora bien, no necesitamos estar de acuerdo en esto para ser una iglesia, hay diferentes personas que tienen puntos de vista diferentes. Cada uno de nosotros debe ser convencido de las Escrituras y procurar ser tolerantes los unos con los otros.
Pero permĆtanme ofrecer una observación adicional para nosotros mientras pensamos esto. Al leer las Escrituras desde el GĆ©nesis hasta el Apocalipsis, una cosa que notarĆ”s es que hay una concentración de acontecimientos milagrosos que marcan acontecimientos clave en la historia del pueblo de Dios.
Entonces, por ejemplo, en el Ćxodo, tienes 10 plagas, la separación del mar Rojo, el agua que brota de una roca, el manĆ” que cae del cielo y otros milagros. Otras veces cuando se da la Ley, cuando los profetas declaran una palabra de Dios, durante el exilio o algĆŗn evento clave en la historia de las Escrituras, dichas seƱales parecen confirmar y establecer la relación de Dios con su pueblo.
Lo mismo es cierto en el Nuevo Testamento. Entonces, en los Evangelios con la venida de JesĆŗs o en Hechos 2, que marca el inicio de la iglesia y el derramamiento del EspĆritu Santo, ĀæquĆ© ocurre? Hay un aparente aumento en los acontecimientos milagrosos. Pedro nota esto en Hechos 2:22; El ministerio de Pablo y BernabĆ© es confirmado por milagros en Hechos 14:3. Incluso mĆ”s tarde en 2 Corintios 12:12, Pablo argumenta que la marca del apóstol del Nuevo Testamento se confirma con Ā«seƱales, prodigios y milagrosĀ». Todo esto tiene sentido porque el Nuevo Testamento estaba siendo escrito (Efesios 2:20) y el mensaje del evangelio estaba siendo confirmado. Una vez que se estableció esta base, las seƱales no se mencionan con tanta frecuencia (como en las epĆstolas pastorales).
ĀæEso significa que Dios no puede obrar de maneras milagrosas hoy? Ā”Ciertamente no! ĀæEso significa que debe hacerlo? Ā”Ciertamente que no! DeberĆamos continuar orando para que Dios haga milagros: para que sane, para que el EspĆritu les dĆ© nueva vida a aquellos espiritualmente muertos, y para que Dios se dĆ© a conocer. Dios puede y harĆ” lo que crea conveniente. Pero no debemos suponer que la forma principal en que Dios debe revelarse a sĆ mismo en la actualidad es a travĆ©s de la prĆ”ctica de estos dones milagrosos. Dios nos ha dado su palabra; Ćl nos ha dado su EspĆritu, y Ć©l estĆ” obrando a nuestro alrededor.
Oremos.
[1] 1 Corintios 12:30 deja en claro que no se espera que todos los cristianos hablen en lenguas y que hablar en lenguas es un «don» y no un indicador de alguien que es mÔs santo.
[2]Grudem.
[3] Entre aquellos que sostienen la enseƱanza en dos etapas acerca del bautismo del EspĆritu Santo, hay un pensamiento de que el EspĆritu debe ser usado a disposición del hombre, como si pudiĆ©ramos afectar su presencia mediante la imposición de manos. Niega la gracia de Dios que es suficiente para el comienzo de la vida de un cristiano, pero es necesario que haya otros pasos y condiciones para obtener una vida mĆ”s plena y victoriosa.
[4] Ā«Aunque no encuentro soporte bĆblico para una segunda teologĆa de bendición, encuentro soporte para una segunda, tercera, cuarta o quinta teologĆa de bendiciónĀ» (Don Carson, Showing the Spirit, p. 160).