Coalición por el Evangelio
¿CuÔl debe ser el salario de los pastores?
Una entrevista con John Piper
COLLIN HANSEN
No puedo decir que me relaciono mucho con los informes sobre los altos salarios de algunos pastores y la construcción de sus mansiones sofisticadas. Pero las conversaciones sobre el dinero y el ministerio pueden ser igual de torpes y frustrantes en el otro extremo de la escala salarial. Para los pastores que sobreviven mientras trabajan en dos empleos, y para las iglesias que luchan por cumplir con sus obligaciones, el dinero restringe las relaciones y estrecha la fe. ĀæCómo saben los pastores cuando necesitan pedir mĆ”s dinero? ĀæCómo saben las iglesias cuando deberĆan darle?
John Piper podrĆa haber vivido holgadamente de las regalĆas de sus libros y de los honorarios de sus disertaciones. ĀæPor quĆ© eligió vivir mĆ”s como un pastor comĆŗn a lo largo de mĆ”s de 30 aƱos en la Iglesia Bethlehem Baptist en Minneapolis? HablĆ© con el fundador y maestro de Desiring God sobre el trabajo duro, la āteologĆa de la pobrezaā, consejos para pastores jóvenes, y mĆ”s.
¿CuÔndo te diste cuenta de que se necesita un plan para manejar el dinero obtenido de las prédicas y como escritor? ¿Alguna vez te sentiste tentado a quedarte con el dinero para ti mismo?
Cuando comencĆ© mi ministerio como pastor en Bethlehem, nunca habĆa pasado por mi mente que iba a producir una gran cantidad de ingresos por escribir. RecibĆ modestos honorarios de cien o doscientos dólares por bodas y funerales. Los aceptĆ© con agradecimiento. Yo pensaba que, si era fiel, los ingresos aumentarĆan, y tarde o temprano iba a hacer mĆ”s de lo que necesitaba. Por lo tanto, yo creĆa desde el principio que debĆa saber planificar para regular la acumulación de tesoros en la tierra. De lo contrario, poco a poco podrĆa llegar a creer que mis deseos eran mis necesidades, y los gastos se expandirĆan, como siempre lo hacen, para alcanzar los ingresos. AsĆ que NoĆ«l y yo desde el principio pusimos en marcha un ādiezmo gradualā. Es decir, tratamos de dar un mayor porcentaje con cada aumento salarial, y no solo una mayor cantidad.
Con las ventas exitosas de Desiring God (Sed de Dios) en 1987, vi que podĆa haber un ingreso sustancial de los escritos y las conferencias. DecidĆ entonces que no debĆa reservar ese dinero para mĆ, sino canalizarlo hacia el ministerio. Nunca dudĆ© que el SeƱor nos proporcionarĆa un sueldo que serĆa suficiente para nuestras familias. AsĆ que no vi ninguna razón para quedarme con el dinero que entraba por libros y conferencias. Estas regalĆas y honorarios eran ganancias ingresadas durante mi labor como pastor de Bethlehem, por lo que me parecĆa que la iglesia debĆa beneficiarse de ellos, no yo en particular.
Al principio pensĆ© que podĆa hacer esto simplemente mediante la canalización de las regalĆas a la iglesia, pero pronto me di cuenta que esto tenĆa implicaciones fiscales. Dado que estas regalĆas estaban tĆ©cnicamente bajo mi control como propietario del copyright, darlo todo a la iglesia me hacĆa responsable del impuesto sobre la renta. AsĆ que hemos creado una fundación. La Fundación Desiring God (Deseando a Dios, en espaƱol) es ahora dueƱa de todos los derechos de autor de mis libros y de la propiedad intelectual, y recibe y distribuye todo el ingreso. No tengo acceso al dinero en absoluto. Yo participo en el consejo de la fundación con mi esposa y otras cinco personas. Este consejo salvaguarda los objetivos de la fundación, y tomas las decisiones sobre a quĆ© ministerios deben ser entregados los ingresos. Es un ministerio emocionante.
AdemĆ”s, hemos tomado la decisión de que todos los honorarios irĆan a los ministerios que representamos, no a nosotros mismos. AsĆ fue en la iglesia mientras yo fui pastor y ahora es asĆ en Desiring God. Mientras fui pastor en Bethlehem, nunca recibĆ ingresos desde Desiring God. AsĆ que durante los Ćŗltimos 25 aƱos mĆ”s o menos, hemos vivido con un flujo continuo de ingresos. Sigue siendo asĆ, ya que ahora recibo pago de Desiring God. Nunca he pasado una grave necesidad. Nada de esto se ha sentido como un sacrificio. Me veo a mĆ mismo como muy rico de acuerdo a los estĆ”ndares del mundo. MĆ”s allĆ” de toda duda, es mejor dar que recibir y atesorar.
ĀæPor quĆ© un pastor de una iglesia creciente y próspera no deberĆa ganar mĆ”s dinero como recompensa por su duro trabajo y como incentivo para permanecer en el lugar? DespuĆ©s de todo, la iglesia probablemente sufrirĆa financieramente y numĆ©ricamente si Ć©l se marcha.
Nunca sentĆ que yo era un privilegio para la iglesia, sino que ella lo era para mĆ. Estar en Bethlehem era un don, todo un regalo. Pensar que soy tan valioso que me merezco los beneficios que provienen de mi ministerio es ajeno al EspĆritu de Cristo. Ćl vino para servir y dar su vida en rescate por muchos. JesĆŗs era absolutamente indispensable en el ministerio que llegó a realizar y el objetivo principal de su ministerio era dar, dar, dar, no recibir, recibir, recibir.
Mi pregunta es: Āæpor quĆ© un pastor quiere hacerse rico? JesĆŗs dijo que es difĆcil para un rico entrar en el reino, y Pablo dijo que los que quieren enriquecerse ācaen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y daƱosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdiciónā (1 Timoteo 6:9). Estos textos, y muchos otros, me hacen pensar: mi alma, y por tanto, el bien de la iglesia, estarĆ”n mejor si yo pongo un lĆmite a lo que atesoro.
Ese ātrabajo duroā que mencionaste es un trabajo para el avance de la misión de Cristo y el bien de la iglesia. Y cada pastor sabe que aun si āhe trabajado mĆ”s que todos ellos, no fui yo, sino la gracia de Dios conmigoā (1 Corintios 15:10). Y grandes olas de esta gracia rompen sobre nosotros provenientes de las oraciones y la colaboración de la gente en nuestra iglesia. No solo eso, sino que mientras yo estoy predicando fuera y escribiendo, mi equipo me estĆ” cubriendo en muchas maneras. Esa inversión de tiempo podrĆa haberse enfocado mĆ”s directamente en la iglesia. No fue asĆ. Nunca pensĆ©: ellos me deben. No me debĆan. Yo les debĆa a ellos. Al dĆa de hoy, sĆ© que la Iglesia Bethlehem Baptist fue mĆ”s un regalo para mĆ que yo para ella.
ĀæAlguna vez ha sentido que su iglesia no pudo o no quiso cubrir adecuadamente las necesidades de su familia? ĀæCómo aconsejarĆa usted a un pastor que se estĆ© sintiendo asĆ en este momento?
Nunca me sentĆ asĆ: 25.000 dólares al aƱo era mĆ”s de lo que yo necesitaba en 1980, y cuando mi sueldo alcanzó los 100.000 dólares por primera vez en mi Ćŗltimo aƱo en BelĆ©n, era mĆ”s de lo que yo necesitaba. Yo no asumo que este sea el caso para todos los pastores. Por eso es que yo no digo que las estrategias que he utilizado se deban aplicar para todos. Hay todo tipo de situaciones que podrĆan garantizar ganancias e ingresos sostenibles a un pastor, ademĆ”s del de su ministerio en la iglesia. Pablo hacĆa tiendas. Pero seamos cuidadosos en este punto. El objetivo de Pablo era, como Ć©l decĆa, excepcional. El trabajador es digno de su salario. No le pongas bozal al buey que trilla.
El objetivo de Pablo no era hacerse rico con la fabricación de tiendas y renunciar a los ingresos de la iglesia, como si esa pequeƱa abnegación fuera una justificación para hacer millones en regalĆas por las tiendas. Su objetivo era evitar toda apariencia de querer hacerse rico en el ministerio. Pablo temĆa dar la mĆ”s mĆnima impresión de que su vida de trabajo era un āpretexto para la avariciaā (1 Tesalonicenses 2:5). La forma de pensar de Pablo no era que tenĆa āderechoā a hacerse de su āingreso ganado con tanto esfuerzoā. Su mentalidad era renunciar a cualquier derecho que pudiera hacer que la gente pensara que Ć©l amaba el dinero: āNo hemos hecho uso de este derecho, sino que sufrimos todo para no poner un obstĆ”culo en el camino del evangelio de Cristoā (1 Corintios 9:12).
ĀæExiste tal cosa como una antibĆblica āteologĆa de la pobrezaā?
SĆ. Hay mucha teologĆa que no es bĆblica. Por ejemplo, serĆa antibĆblico ensalzar o idealizar la pobreza. La Biblia establece un camino intermedio entre la miseria y la opulencia: āNo me des pobreza ni riquezas; mantĆ©nme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ĀæQuiĆ©n es JehovĆ”? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Diosā (Proverbios 30:8-9).
Cuando JesĆŗs dijo: āBienaventurados vosotros los pobresā (Lucas 6:20), quiso decir: Dios va a mostrarse especialmente valioso y de gran alcance para los pobres que confĆan en Ć©l, no a los pobres que no conocen al SeƱor (āCiertamente Ć©stos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de JehovĆ”, el juicio de su Dios. āJeremĆas 5:4).
SerĆa un error asumir que todos los pobres son humildes o generosos. Los diez leprosos eran todos pobres. JesĆŗs los sanó a todos. Nueve resultaron ingratos (Lucas 17:17). No solo los ricos son egoĆstas.
Pero tambiĆ©n serĆa un error pensar que la Biblia trata a la riqueza y la pobreza como igualmente peligrosas espiritualmente. Las riquezas son mĆ”s peligrosas. No leemos: āSolo con dificultad podrĆ” una persona pobre entrar en el reino de los cielosā (Mateo 19:23).
ĀæCuĆ”nto es demasiado? Casi cualquiera de nosotros en los paĆses desarrollados estĆ” mucho mĆ”s cómodo que nuestros hermanos y hermanas que trabajaban para el evangelio en la mayor parte del mundo.
La imposibilidad de trazar una lĆnea entre la noche y el dĆa no significa que usted no puede saber que es medianoche. Si alguien se estĆ” muriendo de hambre, es pobre y necesita ayuda urgente. Si algĆŗn pastor tiene diez veces mĆ”s que el promedio de las personas en su iglesia, Ć©l les estĆ” comunicando que las cosas materiales son muy importantes para Ć©l y viene a ser una piedra de tropiezo.
La Biblia elogia el ayuno y la fiesta, y no porque la comida sea mala o porque nadie estƩ hambriento. Es porque es malo ser esclavos de las cosas buenas y es bueno disfrutar a Dios en sus dones.
Yo le digo a mis hijos, cuando la conducta es cuestionable, no solo hay que preguntarse: āĀæQuĆ© tiene de malo?ā. PregĆŗntate, āĀæesto me ayudarĆ” a engrandecer a Cristo?ā Esa fue la pasión de Pablo (Filipenses 1:20).
Acumular dinero y comprar mucho mĆ”s de lo que se necesita no hace que Cristo luzca su grandeza. Hace que las cosas parezcan gran cosa. Hay una razón por la cual Pablo dijo: āPorque nada hemos traĆdo a este mundo, y no podemos sacar nada del mundo. AsĆ que, teniendo sustento y abrigo, con ello estaremos contentosā (1 Timoteo 6:7-8).
ĀæCómo aconsejarĆa a pastores jóvenes con respecto a sus finanzas a medida que comienzan a ser invitados a hablar en conferencias y a escribir libros? ĀæSu consejo serĆa diferente para un abogado o un mĆ©dico que crecen en sus carreras?
Hable con los ancianos acerca de todas estas cosas. SĆrvales el tiempo suficiente y sea lo suficientemente humilde de tal manera que ellos sepan que usted se preocupa por la iglesia y que no estĆ” solamente usando la iglesia para su promoción profesional. No se mueva a un tipo de ministerio que ellos desaprueben.
Establezca un grupo administrativo entre ellos (no desde el exterior) a quien rendir información sobre todos sus honorarios y otros ingresos fuera de la iglesia. Llegue a un acuerdo con ellos sobre lo que es apropiado que usted retenga y sobre quĆ© recibirĆ” la iglesia. Haga de la iglesia el lugar adonde se destine la mayorĆa de sus donaciones.
Planee vivir del salario de la iglesia tan pronto como sea posible. Una vez que cubra sus necesidades y ahorre adecuadamente, aumente el porcentaje de sus ofrendas mƔs allƔ del diezmo cuando el aumento de sueldo sea mayor que el aumento del costo de la vida.
Satúrese a usted mismo con las palabras del Nuevo Testamento sobre el dinero. Usted se encontrarÔ mÔs a menudo convicto que confirmado en su abundancia occidental. Disfrute de los dones de Dios, disfrutando de Dios en ellos y a través de ellos. Sepa que nunca resolverÔ esto completamente. Por lo tanto, esté agradecido por el evangelio de la gracia que cubre todos nuestros pecados.
Este artĆculo fue publicado originalmente el 6 de noviembre 2013 paraĀ The Gospel Coalition. Traducido por Eddy Garcia
āCollin Hansen sirve como director editorial de The Gospel Coalition. Es el co-autor de A God-Sized Vision: Revival Stories That Stretch and Stir. Puedes encontrarlo en Twitter.