34 – Perseguidos Por La Verdad

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Vida y Enseñanzas de Jesús

34 – Perseguidos Por La Verdad

Juan Manuel Vaz

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde tambiƩn sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. AdemƔs, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

Cambia tus pensamientos… Āæy cambiarĆ” tu mundo?

Coalición por el Evangelio

Cambia tus pensamientos… Āæy cambiarĆ” tu mundo?

CATHERINE SCHERALDI DE NUƑEZ

ā€œCambia tus pensamientos y cambiarĆ” tu mundoā€. ā€“ Norman Vincent Peale

Toda verdad es verdad de Dios, sin importar quiĆ©n lo ha dicho. Entonces al leer el famoso dicho de Norman Vincent Peale: ā€œCambia tus pensamientos y cambiarĆ” tu mundoā€, me pregunto si serĆ” que esta frase contiene alguna verdad bĆ­blica. Es importante aclarar que estoy en desacuerdo con la teologĆ­a de Peale. Con toda probabilidad, Ć©l se estaba refiriendo mĆ”s al poder de la positividad de las palabras y no de la Palabra de Dios. Otra conocida frase es: ā€œCuida tus pensamientos porque se convertirĆ”n en tus palabras, tus palabras en tus acciones, tus acciones en tus hĆ”bitos, tus hĆ”bitos en tu carĆ”cter, y tu carĆ”cter en tu destinoā€. Es fĆ”cil estudiar la Biblia y distorsionar su mensaje, Āæno? Por eso es tan importante seguir lo que la Palabra enseƱa en Juan 5:39: ā€œUstedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. Ā”Y son ellas las que dan testimonio de MĆ­!ā€.

Cuando el mundo habla sobre el poder del pensamiento positivo, ĀæquĆ© estĆ” diciendo realmente? Todos hemos oĆ­do el refrĆ”n, ā€œĀæEstas viendo el vaso medio lleno o medio vacĆ­o?ā€. Es cierto. Hay diferentes formas de ver la misma cosa o situación. Tu cosmovisión puede llevarte a tener una perspectiva positiva. No se trata de ver todo a travĆ©s de un lente rosado e ignorar la realidad para ver bien las cosas. MĆ”s bien el dicho enseƱa que debemos buscar el beneficio no importa la situación. En otras palabras: tener una perspectiva positiva.

El psicólogo Martin Seligman explica que esa es la forma en la que debemos ver la vida. Ɖl explica que las personas positivas aceptan el crĆ©dito cuando las cosas van bien pero culpan a otros cuando van mal. Su Ćŗltima esperanza estĆ” en que todo va a salir bien en el final. Por otro lado, los pesimistas creen que las cosas siempre saldrĆ”n mal y que serĆ” su propia culpa. Hasta Abraham Lincoln dijo: ā€œLa mayorĆ­a de las personas solo son tan contentas como deciden serloā€.

Como nuestros pensamientos estĆ”n cimentados en nuestras creencias, y hay algo de verdad en lo que estos dos hombres estĆ”n diciendo, es necesario preguntarnos, ĀæquĆ© dice la Biblia al respecto? ĀæDebo ver el vaso medio lleno o medio vacĆ­o? La realidad es que los cristianos pueden quedarse contentos sea que el vaso estĆ© medio lleno o medio vacĆ­o. Dios es quien nos lo ha dado todo, y Ɖl ha prometido suplir todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Esto no necesariamente significa que nada malo nos pasarĆ”, y tampoco que tendremos todo lo que deseamos, sino que cuando tengamos una necesidad, podemos saber que hay un propósito tras Ć©l y Dios lo usarĆ” para nuestro bien (Ro. 8:28-29). Si el vaso estĆ” medio vacĆ­o es porque Dios ha decidido que eso es precisamente lo que necesito en ese momento. En otras palabras, en nuestro momento de necesidad, necesitamos esa carencia para que la imagen de Cristo sea formada en nosotros. Esto cambia nuestra perspectiva de un vaso medio vacĆ­o a uno completamente lleno, porque sabemos que en Cristo tenemos todo lo que necesitamos en ese momento.

Dios tiene que moldear nuestro corazón. DespuĆ©s de todo: ā€œā€¦del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombreā€ (Mt. 15:19-20). Nuestro corazón es engaƱoso (Jer. 17:9), y al igual que con los judĆ­os, a veces el SeƱor necesita traernos al desierto para que veamos la gravedad de nuestro pecado en nuestro corazón y en nuestros pensamientos.

ā€œPorque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mĆ”s cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espĆ­ritu, de las coyunturas y los tuĆ©tanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazónā€, Hebreos 4:12.

La Palabra de Dios es suficiente para destruir las pensamientos que se levantan contra el conocimiento de Dios, y traerlos a la obediencia a Cristo (2 Co. 10:5Fil. 4:8).

Entonces, es verdad que el cristiano debe ser una persona ā€œpositivaā€. No porque el positivismo mejorarĆ” mi vida, sino porque Cristo dio Su vida para darnos vida eterna (Ro. 8:32). Esta verdad nos muestra la verdadera libertad que tenemos en Cristo (GĆ”l. 5:1); una libertad que sobrepasa cualquier sufrimiento de este tiempo (Ro. 8:18). Dios es quien controla las circunstancias, y transforma mi forma de pensar. Cuando nuestra mente es renovada a travĆ©s de un estudio de la Palabra, y esa Palabra es aplicada a nuestra vida, Dios cambiarĆ” no solo nuestra perspectiva sino tambiĆ©n nuestro corazón.

​Catherine Scheraldi de Núñez es la esposa del pastor Miguel Núñez, y es doctora en medicina, con especialidad en endocrinologĆ­a. EstĆ” encargada del ministerio de mujeres Ezer de la Iglesia Bautista Internacional. Conduce el programa Mujer para la gloria de Dios, en Radio Eternidad. Puedes seguirla en Twitter.

Por quĆ© debemos predicar la palabra

The Master’s Seminary

Por quƩ debemos predicar la palabra

John MacArthur

Para todo expositor bĆ­blico que busca seguir los pasos de Pablo en el deseo de proclamar fielmente la Palabra de Dios, 2 Timoteo 4: 2 es tierra sagrada y territorio precioso. En este versĆ­culo el apóstol define el mandato primordial para todo predicador, no sólo para Timoteo, sino para todos los que vendrĆ­an despuĆ©s de Ć©l. El ministro del evangelio estĆ” llamado a «”predica (r) la Palabra!Ā»

Pablo, a punto de morir e inspirado por el EspĆ­ritu, escribió este texto para que sirviese como sus Ćŗltimas palabras para Timoteo y por ende para la iglesia. Las palabras de este versĆ­culo se sitĆŗan en el inicio del Ćŗltimo capĆ­tulo de su Ćŗltima carta. Sólo e incansable, en un calabozo romano, sin siquiera un manto para mantenerse caliente (v. 13), Pablo escribe una Ćŗltima carta en el cual encomienda a Timoteo ya todo ministro despuĆ©s de Ć©l, a proclamar las Escrituras con convicción y valentĆ­a.

Pablo entendĆ­a lo que estaba en juego: la batuta sagrada de mayordomĆ­a del evangelio estaba siendo entregada a la siguiente generación. Por otro lado sabĆ­a que Timoteo, su hijo en la fe, era joven y propenso a la aprehensión y la timidez. Por esta razón Ć©l escribió una exhortación final a la fidelidad pastoral con un tono fuerte:

Te encarezco delante de Dios y del SeƱor Jesucristo, que juzgarĆ” a los vivos ya los muertos en su manifestación y en su reino,  que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4: 1-2).

El corazón de ese breve pasaje resume el ministerio bíblico de un ministro del evangelio: predicar la Palabra.

Ese mandamiento no era algo completamente nuevo, pues ya anteriormente Pablo habĆ­a informado a Timoteo acerca de las calificaciones para el liderazgo espiritual. En 1 Timoteo 3: 2, Pablo le enseƱo que ademĆ”s de numerosos requisitos morales y espirituales, todo ministro y pastor debe tener la habilidad y capacidad de enseƱar. Su función es ser un expositor de la Biblia, capaz de explicar claramente el texto bĆ­blico y exhortar eficazmente a la congregación.

El llamado a predicar y enseƱar la Palabra de Dios es tanto un privilegio sagrado como una responsabilidad sumamente seria la cual debe ser llevada a cabo en todo momento. El ministro llamado a predicar tiene la divina responsabilidad de pararse en el pĆŗlpito Ā«a tiempo y fuera de tiempoĀ» y llevar a cabo su misión sin importar si ella parezca aceptable o inaceptable, sabio o imprudente. El hombre de Dios que ha sido llamado a predicar debe de hacerlo son valentĆ­a el mensaje de Dios para el pueblo de Dios sin importar los vientos de doctrina o la opinión de las personas.

Ser fieles al llamado a proclamar la Palabra requiere predicar todo lo que en ella estĆ” escrito, no sólo aquellos aspectos positivos. Pablo manda a Timoteo a redargüir, reprender y exhortar a la iglesia, rechazando asĆ­ la tentación de dejar a un lado las advertencias y correcciones de la Escritura. Sin embargo, su reprensión deberĆ­a llevarse acabo con ā€œtoda paciencia y doctrinaā€, marcando la seriedad de su exhortación con compasión y ternura.

Mientras que su pastoreo debe ser descrito por mansedumbre y longanimidad, su predicación no debe ser marcada por la incertidumbre o ambigüedad. El ministro fiel proclama la verdad de la Palabra de Dios con la confianza y la seguridad que esta demanda, reconociendo que la autoridad en la predicación no proviene de una institución, la educación o la experiencia pastoral, sino de Dios mismo.

Siempre y cuando el sermón interprete claramente el texto bĆ­blico, tal predicación carga con la autoridad del Autor mismo. El poder del pĆŗlpito estĆ” en la Palabra predicada correctamente, al mismo tiempo que el EspĆ­ritu usa la Biblia expuesta para perforar el corazón de las personas (Efesios 6:17; Hebreos 4:12). Consecuentemente, la tarea del pastor es alimentar fielmente el rebaƱo con la leche pura de la Palabra (1 Pedro 2: 1-3), confiando en que Dios aumentarĆ” el crecimiento.

En los versĆ­culos antes y despuĆ©s de 2 Timoteo 4: 2, Pablo proporcionó a Timoteo con la motivación necesaria para mantenerse firme y perseverar hasta el fin, dandole un mandamiento claro: predicar la Palabra, sabiendo que las almas estĆ”n en juego. Pablo dio a Timoteo cinco razones de peso crucial con el fin de equiparlo para la tarea del pastoral y para perseverar en la fidelidad ministerio. Estas motivaciones, que se encuentra en 2 Timoteo 3: 1–4: 4, son tan aplicables hoy como lo eran cuando el apóstol les escribió hace casi dos milenios.

Durante la semana estaremos estudiando las cinco razones dadas por Pablo para predicar la Palabra.

John MacArthur es el presidente de The Master’s Seminary y pastor de la iglesia Grace Community Church. Sus predicaciones en el programa de radio Gracia A Vosotros son escuchados alrededor del mundo. Ć‰l y su esposa Patricia tienen cuatro hijos y quince nietos.

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El Blog de Ligonier

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Serie: La historia de la Iglesia | Siglo II

PorĀ R.C. SproulĀ 

Nota del editor:Ā Este es el primer capĆ­tulo en la serie especial de artĆ­culos deĀ Tabletalk Magazine:Ā La historia de la Iglesia | Siglo II

¿Qué quieres ser cuando seas grande?». PrÔcticamente todas las personas enfrentan esta pregunta en algún momento de su niñez.

Cuando yo era pequeño, las respuestas mÔs comunes de los niños varones incluían «vaquero», «bombero» o  «jugador de béisbol», sin embargo, pocos de nosotros terminamos siendo vaqueros, bomberos o jugadores de béisbol. En algún momento, cuando la persona deja la niñez, pasa por la adolescencia y entra en la adultez, la pregunta «¿quién soy?» se libera (al menos en parte) de la fantasía infantil y es respondida en términos mÔs serios, términos que a menudo estÔn determinados por los duros golpes de la realidad.

Lo que es cierto para niños y niñas suele también serlo para las instituciones. De la misma forma que los individuos buscan una identidad, así también lo hacen las organizaciones . La Iglesia no es la excepción. Durante el segundo siglo de la historia cristiana, la Iglesia estuvo ocupada respondiendo la pregunta «¿quiénes somos?». Fue un tiempo de amalgama, codificación y definición. En ese siglo, la Iglesia reflexionó sobre su autoridad suprema (la Escritura), su teología y su organización.

Muy frecuentemente las organizaciones, incluso las naciones, se ven forzadas a definirse con mayor claridad y precisión por sus competidores o enemigos. Eso fue lo que le ocurrió a la Iglesia. Los primeros apologistas cristianos, como Justino MÔrtir, se esmeraron por clarificar la naturaleza de la Iglesia y el cristianismo para contrarrestar las falsas concepciones difundidas por personas ajenas a la Iglesia como los paganos y los judíos. De forma similar, la doctrina «ortodoxa» fue forjada con el martillo de la herejía. En ese entonces, al igual que ahora, la mayoría de los herejes afirmaban ser defensores del cristianismo verdadero. Sus errores y tergiversaciones obligaron a la Iglesia a definir sus creencias con mÔs claridad.

La Iglesia del siglo II hizo importantes avances para definir la vida eclesiƔstica y la prƔctica cristiana.

El aƱo 2001 Hans Küng, el controvertido teólogo católico-romano, publicó un nuevo libro sobre la Iglesia. Este tenĆ­a el simple tĆ­tulo de La Iglesia católica: breve historia universal. Küng observó un cambio decisivo en cuanto a la actividad y la autoconciencia de la Iglesia prĆ­stina del primer siglo y la Ā«institucionalizaciónĀ» de la Iglesia en el segundo siglo. Ɖl seƱala que, para responder a los gnósticos y otros herejes como Marción y Montano, la Iglesia estableció claros cĆ”nones o estĆ”ndares con respecto a lo que es verdaderamente cristiano, dentro de los cuales tenemos:

  1. Un credo resumido que comúnmente se usaba en el bautismo. El primer credo bautismal fue la simple afirmación «Jesús es el Señor». MÔs tarde, esta fórmula fue expandida para incluir afirmaciones de fe en el Dios Todopoderoso y en Jesucristo, el Hijo de Dios nacido el Espíritu Santo. Los rudimentos de lo que llegó a conocerse como «el Símbolo» o el Credo Apostólico, fueron añadidos en este momento. Posteriormente, se agregaron mÔs afirmaciones para formar la versión final del credo.
  2. El canon del Nuevo Testamento. La elaboración de la lista de los libros inspirados fue provocada en gran parte por el trabajo del hereje Marción, que produjo su propio Nuevo Testamento expurgado. A pesar de que el canon neotestamentario no fue finalizado sino hasta finales del siglo IV, casi todo estaba formalmente en su lugar para fines del siglo II.
  3. El oficio docente episcopal. Este oficio evolucionó a medida que la Iglesia se movĆ­a en dirección al episcopado monĆ”rquico. Se volvió comĆŗn apelar a las enseƱanzas de los obispos para resolver las controversias teológicas. Küng sostiene que este tercer estĆ”ndar representó un giro con respecto a la Iglesia de la era apostólica, que estaba compuesta por comunidades libres sin un Ćŗnico episcopado ni presbiterio. Ɖl considera que las comunidades apostólicas eran iglesias completas y bien equipadas, que no carecĆ­an de nada. MĆ”s adelante, las iglesias congregacionalistas (y muchos puritanos) apelarĆ­an a estas comunidades como representantes de la estructura original de la Iglesia.

A pesar de que en ciertos aspectos estos cambios históricos lo entristecen, Küng afirma: «No se puede ignorar el hecho de que con los tres estÔndares mencionados anteriormente, la Iglesia católica creó una estructura para la teología y la organización, y junto a ella, un orden interno muy sólido».

La apreciación de Küng no es muy diferente del anĆ”lisis protestante. En el libro Historia de la Iglesia cristiana, Williston Walker seƱala: Ā«AsĆ­, de la lucha contra el gnosticismo y el montanismo surgió la Iglesia católica, con su fuerte organización episcopal, estĆ”ndar de credo y canon autoritario. Era muy diferente de la Iglesia apostólica, pero habĆ­a preservado el cristianismo histórico y lo habĆ­a resguardado durante una tremenda crisisĀ». 

Por cierto, Küng señala que los tres estÔndares establecidos por la Iglesia en el siglo II fueron atacados en eras posteriores. En el siglo XVI, la Reforma planteó dudas con respecto a la estructura episcopal de Roma. Luego, la Ilustración cuestionó tanto el canon de la Escritura como también la Regla de la fe del credo.

La Iglesia del siglo II tambiĆ©n hizo importantes avances para definir la vida eclesiĆ”stica y la prĆ”ctica cristiana. Durante los comienzos de la historia del cristianismo, la Iglesia hizo una distinción entre la proclamación (kerygma) y la instrucción (didache). La Iglesia apostólica era una iglesia misionera que iba mĆ”s allĆ” de las fronteras del judaĆ­smo. Los gentiles eran alcanzados por la proclamación del evangelio en su forma bĆ”sica. Se hacĆ­a Ć©nfasis en la persona y la obra de Cristo, en Su muerte y resurrección. Cuando los convertidos abrazaban a Cristo por medio de la fe, eran bautizados e ingresaban a la comunidad de la Iglesia. Luego, se les daba una instrucción mĆ”s rigurosa en cuanto a la fe. Para este fin, en el siglo II se produjo un manual de orden eclesiĆ”stico conocido como DidachĆ© o Ā«La enseƱanza de los doce apóstolesĀ».

Este manual, descubierto apenas en 1873, provee reglas simples para las congregaciones locales, y aborda el bautismo, el aborto (que era considerado como asesinato), las limosnas, el ayuno, la Cena del SeƱor y otros asuntos. Establece un marcado contraste entre dos caminos: el camino de la vida y el camino de la muerte. Muchas de las amonestaciones que se encuentran en Ʃl son citas textuales de las Escrituras del Nuevo Testamento.

La DidachĆ© terminó siendo utilizada como herramienta catequĆ­stica y tambiĆ©n como una guĆ­a para la vida cristiana. Como tal, representa el primer código escrito posapostólico de moralidad cristiana. A pesar de que no forma parte del canon de la Escritura, ofrece valiosas perspectivas sobre la manera en que la Iglesia primitiva se veĆ­a a sĆ­ misma.

La Iglesia del siglo II desarrolló un fuerte sentido de identidad. Este proceso continuó hasta bien entrado el siglo III, cuando nuevas herejías y nuevos conflictos con el Estado produjeron incluso mÔs desarrollo y nuevas estructuras en la Iglesia.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
R.C. Sproul
R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y tambiĆ©n se puede escuchar en lĆ­nea. Escribió mĆ”s de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, MoisĆ©s y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

EnergĆ­a para los quehaceres de hoy

Soldados de Jesucristo

Julio 16/2021

Solid Joys en EspaƱol

EnergĆ­a para los quehaceres de hoy

John Piper

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La verdadera gracia de Dios (2)

Viernes 16 Julio

Dios, que es rico en misericordia… aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).Efesios 2:4-5

El Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo.1 Pedro 5:10

La verdadera gracia de Dios (2)

La historia de Mefi-boset, mencionada ayer, nos ayuda a comprender la gracia divina. Estas son algunas de sus caracterĆ­sticas:

– La gracia es soberana. Nada obligaba al rey David a preocuparse por los descendientes de SaĆŗl, quien lo habĆ­a odiado.

– La gracia se dirige a los que no merecen nada, y brilla aĆŗn mĆ”s cuando el beneficiario es indigno. Nieto de SaĆŗl y cojo, Mefi-boset no tenĆ­a ningĆŗn mĆ©rito para hacer valer ante David.

– La gracia actĆŗa en pleno conocimiento de causa. David no ignoraba el origen y la discapacidad de Mefi-boset. Por lo tanto, este podĆ­a estar tranquilo. Ā”David sabĆ­a muy bien quiĆ©n era aquel a quien invitaba a su mesa!

– La gracia da gratuita y abundantemente. David mandó traer a Mefi-boset, lo colmó de bienes y le dio un lugar de honor. Todo esto sin esperar nada a cambio. (Pretender pagar algo que nos es dado es una ofensa al dador).

– La gracia echa fuera el temor y produce confianza. El nieto de SaĆŗl se presentó con miedo ante el rey. Pero este le dijo: ā€œNo tengas temorā€. Lo tranquilizó y ganó su confianza. Mefi-boset siguió siendo cojo, pero pudo sentarse a la mesa de David en paz, feliz y confiado.

– La gracia suscita la adoración. Mefi-boset estaba maravillado y confundido ante las bondades manifestadas por David. Con el sentimiento profundo de su indignidad, se postró y dijo: ā€œĀæQuiĆ©n es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?ā€ (2 Samuel 9:8).

Miqueas 7 – Lucas 5:17-39 – Salmo 84:5-7 – Proverbios 19:17

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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