Venciendo las barreras y las excusas

9Marcas

Serie: Discipulado

Clase 3

Venciendo las barreras y las excusas

Idea básica:

Hemos pensado acerca de como luce generalmente el discipulado, y hemos visto que Jesús nos llama a todos a discipular a otros. Y hemos visto por que discipular concluyendo que es muy importante para nuestro gozo y para la gloria de Dios.

Ahora, esta semana veremos algunas barreras o excusas para no discipular. Y luego responderemos a esas barreras y excusas con la Biblia con el objetivo de responder la pregunta ¿cómo podemos vencer estas barreras y excusas?

Y la afirmación al responder esta pregunta es que todos los que estamos en este salón tenemos barreras y excusas que pueden impedirnos discipular.  Por mucho que podamos ascender intelectualmente en la importancia del discipulado, especularía que para muchos de nosotros existen razones por las que discipular aun es difícil para ponerlo en práctica. Por tanto, simplemente quiero comenzar preguntándote:

¿Cuáles son algunas razones por las que una persona puede optar por no involucrarse en relaciones de discipulado? ¿Qué piensas al respecto?

Espero que nuestra clase de hoy vea que pueden haber algunas barreras (incluso inconscientes) que nos impiden ser fructíferos en nuestras relaciones intencionales de motivación espiritual. Pero aun si no estás siendo detenido por estos asuntos lo discutiremos, apuesto que a alguien con quien pasas tiempo le está sucediendo. Pensar claramente en las barreras y excusas para no involucrarnos en el discipulado, te ayudará a ser un mejor discipulador para aquellos que influencias.

En esta clase veremos específicamente 5 excusas. Y para pensar acerca de estas excusas podemos dividirlas en tres categorías: un problema de teología (excusas 1 y 2), un problema de complacencia (excusa 3), y un problema de insuficiencia (excusas 4 y 5).

Excusa #1: no quiero estar en una posición de «autoridad.»

Algunas veces las personas no quieren ser colocadas en una posición de «autoridad.» Como están las cosas, nuestra cultura produce independencia y la idea de tener una autoridad o ser visto como una figura de autoridad no es muy atractiva. Y entonces, menos aun ¡el deseo de enseñar e instruir a otros!

¿Cómo es que el mundo describe la autoridad? ¿Qué piensas de la autoridad? Más importante, como cristiano queremos saber como la Biblia ilustra la autoridad. Jesús modela la autoridad para nosotros. Considera como la Escritura se refiere a la enseñanza de Jesús como algo «autoritario» (Marcos 1:22). En y a través de Jesús, vemos la postura correcta de uno en «autoridad,» la de un siervo amoroso. Jesús establece el ejemplo para nosotros sobre como una persona de autoridad puede ser un líder siervo amoroso:

Juan 13:13-14: Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

  1. Oswald Sander en su libro «Spiritual Leadership [Liderazgo Espiritual]» dice lo siguiente acerca de lo que él llama «el principio maestro del Maestro:»

A la luz del tremendo estrés que hay sobre el papel de liderazgo tanto el mundo secular como en el religioso, es sorprendente descubrir que en la versión King James de la Biblia, por ejemplo, el término «líder» aparece solo seis veces, tres en singular y tres en plural. Eso no quiere decir que el tema no es relevante en la Biblia, sino que frecuentemente se refiere a diferentes términos siendo el más destacado ser un «siervo.» No es «Moisés mi líder,» sino «Moisés mi siervo.» El énfasis está acorde con la enseñanza de Cristo sobre el tema[1].

Mateo 20:25-28 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Tener esta actitud en tu corazón, la actitud que pone el bienestar de la otra persona antes que el tuyo. Encontrarás que aunque el discipulado te pone en una posición de autoridad, una actitud de amor sacrificial se unirá a la iniciativa con el servicio y la humildad. No estamos «ejerciendo señorío» sobre los demás cuando los discipulamos; en lugar de eso estamos sirviéndoles aun cuando ellos no lo perciben como tal.

Debemos ser muy cuidadosos en tener una visión apropiada de nuestra autoridad en estas relaciones. La autoridad bíblica no es una autoridad abusiva, sino una autoridad de servicio. Pregúntate: ‘¿estoy reflejando el amor de siervo de Cristo en uso de la autoridad? ¿O estoy utilizándola para mi gloria?’ ‘¿Estoy dirigiéndoles hacia la Palabra de Dios o hacia mí?’

Cuando los dirigimos hacia la Palabra de Dios (y no hacia nuestras opiniones personales), estas siendo un sirviente amoroso. No te jactes porque sirves de esta manera sino regocíjate de la bondad de Dios al usarte para llevar fruto a la vida de los demás.

Excusa #2: el discipulado intencional convierte a los amigos en proyectos.

Algunas personas pueden oponerse al hecho de que si desarrollo una relación con otro cristiano que de forma deliberada está enfocada en exhortarle espiritualmente y no simplemente en disfrutar su compañía o amistad como objetivo principal, entonces he disminuido la realidad de mi verdadera amistad con ellos y los he convertido en un proyecto de discipulado.

Para ayudarnos a entender y lidiar con esta segunda oposición potencial, sería útil hacernos esta simple pregunta… «¿Qué son en realidad el verdadero amor y amistad bíblica?» (toma una o dos respuestas de la clase)

En Juan 15 Jesús dice que el verdadero amor es cuando amamos a los demás como Jesús nos amó a nosotros. Si reconocemos el ejemplo del amor de Jesús por sus discípulos como cualquier tipo de modelo, entonces no podemos concluir que el verdadero amor es simplemente afirmar afecto y camaradería. Jesús amó al establecer fundamentalmente hacer un bien espiritual a los demás como una marca suprema de su amor por ellos.

La semana pasada leímos las palabras de Jesús a sus discípulos de Juan 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. Por tanto, la amistad de Jesús era manifestada al revelar la voluntad de su Padre. ¿Escuchaste eso? La amistad de Jesús era manifestada al revelar al Padre. «Porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.» La amistad es mostrada al compartir la voluntad del Padre. Ellos no eran simplemente un proyecto para Él sino que Él los amaba al revelarles la verdad.

Fíjate en Efesios 5:1-2 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Una vez más vemos aquí el deseo de Cristo de disponerse a hacer el bien a todos sus hijos como una gran marca de su amor por ellos, y como modelo a seguir para nosotros. Debemos vivir una vida llena de amor por los demás de la misma manera que Cristo vivió una vida de amor por los demás. El verdadero amor establece a propósito hacer un bien espiritual y eterno al amado.

Dicho esto, es posible convertir a las personas en proyectos. Podemos hacer que un amigo sea un proyecto al demandar una adherencia rígida a algún «programa» establecido, o cuando no nos preocuparnos por los sentimientos actuales de nuestro amigo, o cuando compartimos simples versículos bíblicos sin tomar tiempo para entender la lucha que enfrentan.

Por tanto, simplemente para hacer una pregunta: ¿cómo podemos evitar hacer de una persona un proyecto? ¿Qué piensas acerca de esto?

Al final del día necesitamos ser fieles a Dios y la Escritura en esto. Habrá momentos cuando tendremos relaciones con personas que simplemente no se «sentirán» amados a través de una relación intencional enfocada en su bien espiritual. Algunas veces esto sucede porque creen que tu discipulado intencional no tiene sentido de obligación, ni de un amor real hacia ellos. Otras veces esto sucederá cuando alguien realmente no cree que cuidar su alma es lo más importante de su vida.

Para muchos una relación enfocada principalmente en la motivación espiritual, puede ser algo emocionalmente insatisfactorio. Te exhorto a mantener un buen balance de la gentileza, la amabilidad y la claridad en este punto. Queremos ser amables y gentiles para ayudar a una persona a entender y percibir el amor que tenemos hacia ellos en Cristo. Al mismo tiempo, especialmente con cristianos menos maduros, no quieres ver tu forma de relacionarte con ellos ser dirigida por sus «necesidades superficiales» sino que quieres que sea formada por la Palabra de Dios. Así que se un amigo, compartan un rato si puedes, pero recuerda dirigirlos hacia el Padre para un mayor gozo y obediencia porque esa es la mejor manera de amarles.

Excusa #3: Simplemente no siento hacerlo, y no tengo tiempo para ello

Vivimos en una ciudad acelerada, en un país acelerado, en una era acelerada del mundo. La mayoría de las personas que viven en los alrededores y muchos de nuestra ciudad están llenos hasta el punto de saturación de cosas que son relativamente buenas. Considerando todo lo que hemos recibido de Dios y su iglesia, ¿qué dice acerca de nuestro entendimiento de la gracia y el amor el hecho de que acaparemos esas bendiciones para nosotros?

Muchas veces ayuda a establecer un enfoque en las cosas que realmente son importantes en la vida, las cosas que la Biblia especifica como más importantes. Piensa en cómo Dios te ha cuidado, amado, perdonado, bendecido y consolado. Mientras piensas acerca del amor, el perdón y el cuidado de Dios para ti, este pensamiento debería hacerte/motivarte a hacer lo mismo por los demás (Juan 15:15Efesios 4:322 Corintios 1:3-5). Amamos a los demás porque Dios nos amó primero.

Recuerda que la vida no está completa sin Cristo. Si nuestros amigos no viven la vida de la manera en que Dios espera que lo hagan, entonces no están viviendo su vida al máximo. Elegir no motivarlos a vivir la vida con Cristo no es amoroso. (Repetir) Permíteme remover las negaciones de la oración anterior y decírtelo de otra manera: desafiarlos a vivir su vida con Cristo es lo más significativo que puedes hacer por ellos.

Piensa en las personas que te han motivado a través de tu fe y que te han desafiado a luchar contra el pecado. La gran comisión estaba destinada a tener un efecto de difusión—y no a terminar contigo.

¿Y si tu problema es el tiempo? ¿Qué sucede si no sientes que tienes el tiempo para discipular a otros? Puede muy bien ser que aun con agenda absurda puedas hacerlo. (Es bueno hablar sobre esto con alguien más, como un amigo cercano o pastor, como luciría una agenda edificante).

Es casi seguro que si observas tu programa encontrarás que hay cosas de menor valor que podrías eliminar para tener tiempo para ser una motivación para otros en esta iglesia. Más que nada, sospecho que se trata de un asunto de deseos y prioridades.

No sé si alguna vez has considerado como las expectativas pueden llevarnos a hacer menos en la vida cristiana. Toma por ejemplo tu tiempo de quietud. Para muchos, si tú no puedes tener un tiempo de quietud de 30 minutos con todas las cosas buenas que puedas imaginar (oración extensa, estudio profundo de un pasaje, meditación en la aplicación, etc.), entonces muchos no lo hacen para nada. Esa es una expectativa muy inútil. Muchos de nosotros tiene una expectativa estática similar de nuestras relaciones—no tenemos el tiempo para hacer todas las cosas que pudieran ayudar y por eso no nos molestamos en hacer nada para ayudar. A continuación una cita de mi suegro: «si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo mal.» ¿Está él defendiendo el poco trabajo o la pereza? No, él está defendiendo la importancia del trabajo. Aun cuando no es hecho conforme a nuestras expectativas.

Más tarde en la clase consideraremos cómo hacer un estudio de la Biblia unos con otros, y cómo orar juntos. Pero si no tienes mucho tiempo para prepararte para una relación de discipulado, considera cómo puedes utilizar el ministerio local de enseñanza y predicación como fundamento para la enseñanza sobre relaciones de discipulado.

  • Asiste a una clase de seminario de fundamento y luego reúnete durante el almuerzo para discutir el contenido.
  • Reúnete para discutir el sermón del domingo en la mañana.
  • El simple hecho de reunirte con alguien para tener una discusión acerca de contenido que la otra persona ha preparado y comunicado es también un liderazgo bueno y útil en el discipulado.

Excusa #4: no tengo nada que pueda «enseñar»

Todo cristiano tiene por lo menos una cosa importante que comunicar a los demás—el evangelio de Jesucristo. En el mejor de los casos, si no sientes que tienes nada que puedas enseñar puedes buscar a alguien con quien compartir el evangelio. Puedes pensar en el evangelio como algo que Dios usa para llevar a los incrédulos a la salvación en Cristo. Eso es cierto, pero el mismo evangelio que nos salva es el mismo que nos santifica diariamente. Cuando fue discutido la semana pasada, ¡los puntos del evangelismo y el discipulado no siempre son presentados claramente!

A lo largo del libro de Tito, Pablo declara que una de las mejores cosas que podemos hacer es recordarle a otros creyentes las verdades básicas del evangelio. Lee Tito 3:1-8

Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Debemos recordarnos constantemente y a los demás la verdad básica del evangelio. Puedes formar una buena relación de discipulado con alguien simplemente pasando tiempo repasando estas verdades profundamente. Como dice Pablo, ellas son «excelentes y beneficiosas para todo el mundo.»

Además, puedes utilizar libros de los cuales hablaremos en una lección más adelante. Muestra libros.

Independientemente de la etapa que te encuentres como cristiano, siempre tienes algo que puedes enseñar. Tu vida diaria, tu vida de oración, tus palabras, y todo lo que sucede en tu vida es un medio a través del cual puedes discipular a otros.

Excusa #5: no tengo dones para discipular a otros. Otros están más dotados que yo. Deja que ellos discipulen a los demás.

Necesitamos reconocer que todos tenemos dones diferentes que podemos pasar a cristianos más jóvenes. No se trata simplemente de un asunto de teología o experiencia en exposición bíblica. Puedes discipular a alguien al enseñarles como orar diligente y efectivamente, simplemente escuchando sus luchas, permitiéndoles estar contigo mientras modelas tu vida para ellos, etc. (Ejemplo de hombres y mujeres casados que involucran solteros en su vida; hombres y mujeres de carrera solteros que involucran estudiantes universitarios o de escuela en su vida; etc.)

El discipulado se trata fundamentalmente de llevar personas a la verdad de Dios. Debes ser un instrumento para esa verdad. Si en este punto de tu vida cristiana no te sientes competente o con confianza para enseñar a otros la Biblia, entonces considera leer un buen libro de Cristo con alguien. Si es un buen libro, entonces incluye sabiduría y verdad bíblica que puedes discutir y compartir con alguien mientras lo lees.

Discipular no es algo que hacer por ti mismo. Fundamentalmente, además de nuestro propio entendimiento del evangelio lo más importante que puedes hacer por un amigo cristiano es ayudarle a involucrarse en la iglesia local. Quieres que tu amigo se involucre en tu iglesia (u otra iglesia que cree en la Biblia) para que él o ella pueda ser discipulado por otra persona de tu congregación que tenga dones que no tienes. Recuerda—¡es necesario una iglesia! ¡El discipulado nunca debe ser visto como una tarea individualista sino como un asunto comunitario!

Aquí la discusión de otras «excusas» generales si el tiempo lo permite: ¿puedes darme algunas otras razones por las que luchas con el discipulado, o sugerir algunas maneras en que piensas que tu y otros pueden tener excusas?

Venciendo los temores del discipulado

Aun si usamos las «excusas» anteriores para no discipular, muchos de nosotros tendrá ciertos temores acerca del discipulado. De hecho, ¡es probable que sea bueno tener alguna medida de un temor saludable y santo sobre la tarea que tienes por delante!

Reconoce el compromiso. Discipular no debe ser tomado a la ligera, y un poco de temor es algo bueno.

En Mateo 18, recuerda el tiempo cuando Jesús recibió a los niños. Muchos piensan en este pasaje como algo que solo se trata de niños, y a pesar de que ciertamente implica niños (especialmente lo que se encontraban parados frente a Jesús), nuestro Señor también utilizó a los niños como una analogía sobre cómo lidiar espiritualmente con cualquier cristiano, sea adulto o niño. En el versículo seis leemos que no quieres ser piedra de tropiezo para los niños de Dios (o cualquier creyente).

En 2 Pedro 2:1, encontramos a Pedro advirtiéndole a la gente no seguir a los falsos maestros. A lo largo de la Biblia, encontramos advertencias sobre los falsos maestros que llevan a la gente por mal camino. Tú no quieres ser uno de esos—ni siquiera en el sentido más sutil.

Cuando te comprometes de manera intencional a pasar un tiempo significativo con alguien, debes reconocer que puedes tener una gran influencia en su caminar cristiano—especialmente si nos ven como alguien con alguna autoridad y como alguien que pueden tomar como modelo. No queremos enseñar o dar ejemplo de falsedad. Por tanto, ¡debemos abordar el discipulado con temor santo para no hacer que ninguno de los hijos de Dios tomen una dirección equivocada!

Lidiando con temores de fracaso/y con un temor general de tu ministerio de discipulado

¿Cuáles son algunos temores que podemos tener mientras desarrollamos una relación de discipulado?

  • Tu amigo hará preguntas que no puedes responder
  • Dirás algo equivocado
  • No vivirás una vida cristiana perfecta frente a tu amigo
  • Eres muy inmaduro para ayudar a alguien
  • Puedes fracasar en esto
  • Puede que no le caigas bien a la otra persona, y (como la mayoría) odias el rechazo

En todas estas cosas, necesitamos recordar que Dios nos ayuda a vencer el temor (ver Salmos 53 y 56) y la debilidad. Y no solo eso, sino que Él encuentra maneras de trabajar a través de nosotros a pesar de nuestras limitaciones.

  • 1 Corintios 16:10-11: Pablo no condenó a Timoteo por su temor, ni tampoco Dios nos condena a nosotros.
  • 1 Corintios 1:25-29: Dios trabaja a través de lo necio, humilde, despreciado, y débil del mundo. En esa descripción, encontramos que estamos incluidos. Particularmente, Dios trabaja a través de nosotros—cristianos débiles y que tienen luchas; y utiliza estos vasos quebrantados para llevar la verdad a los demás. ¡Alabado sea Dios porque un buen ministerio de discipulado no consiste en predicar nuestra capacidad, sabiduría o fortaleza!
  • 2 Timoteo 1:7: Dios nos da la fortaleza donde la necesitamos. Él nos dio un espíritu de poder, amor y dominio propio.
  • 1 Timoteo 4:12: Recuerda lo que Dios te ha dado. No permitas que una visión pobre de tus habilidades te desanime de tratar de motivar a otros creyentes, en cambio aférrate a la justicia a la que Dios te ha llamado. Pablo exhorta a Timoteo a ser un ejemplo en su forma de hablar, con su vida, su amor, su fe y su pureza.

Además, recuerda que no somos perfectos. Cuando tropezamos necesitamos enfrentar nuestros errores. Necesitamos mostrarle a aquellos que discipulamos como lidiamos con el pecado y las fallas. Modela confesión, arrepentimiento y oración de acción de gracias por el perdón. Si pecas contra tu amigo, pídele perdón. Si dices algo equivocado, corrígelo la próxima vez que se encuentren. Al mundo no le gusta admitir el pecado y la debilidad. Podemos modelar la vida cristiana cuando lidiamos con ello directamente y forma honesta.

Reflexiones finales

A pesar de los temores involucrados en ello, discipular es un proceso que tiene recompensa—no solo para el discípulo sino también para la persona que discipula. Esto es algo muy importante para la expansión del reino de Dios. ¡De su propia gracia y amor, Dios nos escogió para hacer su obra! Algunas veces necesitamos tomar el coraje que viene de ser un instrumento de Dios y simplemente sumergirnos en la tarea.

Dios nos dará la fortaleza para hacer el trabajo que nos llamó a hacer. Debemos agradecer a Dios por todo lo que nos ha dado en Cristo, y considerar el hecho de que nos ha llamado a—comunicar todo lo que se nos ha dado a otros cristianos.

Y después de todo lo que he dicho esta mañana, si aun tienes temor de participar en un ministerio de discipulado, recuerda que en última instancia Dios no depende de nosotros sino de su Palabra. El verdadero poder del discipulado se encuentra en el poder de la Palabra de Dios y su aplicación en la vida de los demás.

COSAS QUE HACER ESTA SEMANA/3 PASOS PRÁCTICOS:

  • Escribe tus propias barreras y excusas para el discipulado. Considera las razones no bíblicas que te hacer evitar el discipulado. Toma esa lista y haz lo que hicimos hoy en esta clase—observa si las razones son razonables a la luz de la Escritura. Probablemente encontrarás que la mayoría de tus excusas pueden ser tiradas por la ventana una vez que la luz de la Escritura se refleje en ellas.
  • Piensa en tu agenda, y piensa acerca de cómo hacer que una agenda desorganizada sea más desorganizada para que así puedas tener tiempo de comenzar a edificar a otros. Buscar especialmente cosas que puedas eliminar que sean de menor valor. (Ejemplo: leer el periódico versus tener un desayuno reunión con un amigo cada semana.)
  • Toma alguna enseñanza de este seminario de fundamento o del sermón de la mañana y comienza a hablar de ello con un amigo esta semana. Aun cuando sea una conversación breve sobre la verdad, eso es un paso hacia la dirección correcta. Comienza probando esta semana que ya no retendrás la verdad.

Gálatas 5:13-14 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.[PAUSA PARA PREGUNTAS]

[1] Paul S. Rees citado por J. Oswald Sanders en Liderazgo Espiritual, (Chicago: Moody Press, ©1967, 1980 The Moody Bible Institute of Chicago), Pág. 29.

Te exhorto a comenzar a pensar en cómo puedes crecer en tu propio discipulado de Cristo, al convertirte en un contribuidor intencional y deliberado de la cultura de discipulado de Capitol Hill Baptist Church.

Por CHBC Capitol Hill Baptist Church (CHBC) es una iglesia bautista en Washington, D.C., Estados Unidos

¿Es la BIBLIA SUFICIENTE?

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¿Es la BIBLIA SUFICIENTE?

 Salvador Gómez

Salvador Gómez es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en Santo Domingo (República Dominicana). Para más información pueden consultar nuestra web:
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Desde su conversión en 1995 David Conde no ha dejado de estar vinculado al mundo de la evangelización y de los jóvenes. Participa regularmente en campañas como evangelista y en retiros y campamentos de jóvenes como conferenciante invitado. Su perfil juvenil y dinámico le mantiene siempre activo buscando e innovando con el fin de alcanzar a otros para el Señor.  David transmite un mensaje motivador y desafiante, que confronta a la vez que conmueve, un mensaje apasionado que llega al corazón.

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Testigos de la persecución

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo II

Testigos de la persecución

Por Tom Nettles 

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo II

Rústico, el prefecto de Roma, estaba tan decidido a obligar a los cristianos a obedecer los dioses romanos que les prometió una muerte extremadamente dolorosa si se rehusaban. Pero Justino Mártir, un maestro de la fe cristiana que residía en Roma en ese tiempo, resistió su acoso con una presentación calmada y firme de la verdad cristiana. Finalmente, el prefecto confrontó a Justino con una pregunta fundamental: «¿Supones entonces que ascenderás al cielo a recibir alguna recompensa?». Justino le respondió: «No lo supongo, sino que lo sé y estoy totalmente persuadido de ello».

Tan seguro estaba Justino de las verdades de la fe cristiana que podía decir con confianza: «Ninguna persona que piense correctamente se aleja de la piedad a la impiedad». Pero no siempre había estado tan seguro.

Aprendemos de su diálogo con Trifón, un inquisidor judío, que Justino nació de padres paganos en Flavia Neapolis, una ciudad de Samaria en Palestina. Estudió filosofía intensamente bajo varios maestros: un estoico, un peripatético, un pitagórico y un platonista. Aunque el platonismo le dio a Justino más satisfacción que los otros sistemas filosóficos, no le proveyó la certeza de la verdad que estaba buscando.

La conversión de Justino en el año 130 d. C. vino después de una vigorosa discusión con un cristiano experimentado. Tal conversación expuso la superficialidad de la comprensión de Justino de la verdad y lo llevó a considerar seriamente a Cristo. Consumido por un celo por conocer a los profetas y a los «amigos de Cristo», comenzó a estudiar las palabras de Jesús. Concluyó, como lo dice en sus palabras a Trifón, que la enseñanza de Cristo «era la única filosofía verdadera».

Después de su conversión, Justino estableció una «escuela» en Roma para enseñar la fe cristiana y debatir con los paganos. Procuró también hacer evangelismo entre los judíos. Sus enseñanzas le dieron una amplia notoriedad entre los intelectuales de la ciudad y le llevaron a un debate con un influyente filósofo cínico llamado Crescente. El derrotar a Crescente en este debate fue probablemente lo que condujo a su arresto y a su eventual decapitación en el año 165 d. C., inmediatamente tras el juicio de Rústico. 

La mayoría de los escritos de Justino no están disponibles para nosotros hoy. Nuestro conocimiento de su pensamiento, por lo tanto, viene de dos obras conservadas: Apología (I y II) y Diálogo con Trifón. Estas obras nos facilitan una deleitante entrada a la mente de Justino y nos muestran cómo presentó el evangelio a su cultura, dándole forma y definición a la fe de paganos y judíos.

Tres Temas Comunes 

Hay tres características que son comunes al testimonio de Justino tanto a los paganos como a los judíos. Lo fundamental de todo es la regla de la fe, es decir, los aspectos históricos de la misión redentora de Jesús.. En segundo lugar, el cumplimiento de Jesús de la profecía del Antiguo Testamento encuentra aplicación apropiada e ingeniosa para las muy diferentes audiencias de Justino. En tercer lugar, Justino presenta claramente a Jesús como el eterno Hijo de Dios, digno de adoración, y desde Su encarnación, un verdadero hombre. En todas sus presentaciones, Justino sostiene la Escritura como la más alta y única inerrante autoridad, incapaz de contradicción. Su apego profundo a las doctrinas del cristianismo, por las cuales está dispuesto a morir, le da poder a su enérgica defensa.  

Por ejemplo, Justino presenta repetidamente los eventos de la vida de Cristo ante Trifón como virtualmente auto-evidentes de Su mesianismo. «Pero si Juan llegó como precursor —señala Justino— exhortando a los hombres a que se arrepientan, y luego llegó Cristo …y predicó el evangelio en persona, afirmando que el Reino de los cielos es inminente, y que tenía que sufrir mucho en manos de los escribas y fariseos, y ser crucificado, y levantarse otra vez al tercer día, y aparecer nuevamente en Jerusalén para comer y beber con Sus discípulos», estos hechos en sí mismos muestran que Él cumple todas las profecías y tipos del Antiguo Testamento. Justino cita y ofrece exposición de grandes porciones de la profecía para demostrar que en la aparición de Cristo en el mundo, Sus enseñanzas, Sus sanaciones, Sus sufrimientos y muerte, Su resurrección y ascensión, y Su promesa de venir otra vez, solo Él podía cumplir las profecías del Antiguo Testamento. 

Estos mismos hechos del evangelio sirvieron a Justino para argumentar tanto la claridad y la antigüedad de la verdad en el cristianismo como la vaguedad del paganismo y la filosofía griega.  Aunque Justino concede demasiado al decir que «los que han vivido por la razón son cristianos», incluyendo a varios de los antiguos filósofos griegos, su punto es que cualquier verdad real que hayan descubierto se hace más clara en la persona, enseñanzas y obra de Cristo. «Por  todo lo que se ha dicho —argumentó Justino insistentemente— un hombre inteligente puede entender por qué, a través del poder de la Palabra, de acuerdo con la voluntad de Dios, el Padre y Señor de todo, Él nació como hombre de una virgen, se le puso por nombre Jesús, fue crucificado, murió, resucitó y ascendió a los cielos» (Apología, 46). La aparición de Cristo en la tierra para hablar las palabras que el Padre le dio y para llevar a cabo la tarea redentora que el Padre le asignó, así como Su cumplimiento de todo lo que los profetas dijeron sobre Él, le da credibilidad superior a todas las enseñanzas del cristianismo.

Argumentos para los paganos 

Justino usó algunos argumentos especialmente diseñados para confrontar el paganismo. Uno era su insistencia en la superioridad moral del cristianismo. Él usa muchos ejemplos de la crudeza de la cultura pagana, de cómo excusan injustamente sus abominaciones y cómo hipócritamente acusan a los cristianos de crímenes morales de los cuales ellos mismos son los verdaderos perpetradores.  Escribe: «Nosotros los que antes nos deleitabamos en las impurezas, ahora nos aferramos a la pureza» porque «nos consagramos al buen e inconcebido Dios» (Apología, 14).  Los dotados artesanos que hacían dioses paganos son «hombres licenciosos… experimentados en todo vicio conocido», quienes «hasta deshonran a las doncellas que trabajan con ellos». ¡Qué estupidez! Las enseñanzas de Cristo, citadas abundantemente por Justino, muestran la clara superioridad moral del cristianismo y también lo absurdo de las acusaciones falsas presentadas contra los cristianos.

La determinación de los cristianos de escapar de la contaminación mundana y revertir los estándares aceptados de crueldad e irrespeto por la vida, aunque provocan la ira del mundo en el proceso, muestra que su entendimiento moral está fundamentado en la verdad eterna.

Justino también argumentó que el cristianismo se destingue en la claridad de la verdad. Ridiculizó la ingenuidad y criticó la inconsistencia de los griegos que recibían, sin prueba, las enseñanzas de que, cuando se trataba sobre Cristo con mayor amplitud y con demostración histórica, lo condenaban como un absurdo. Justino se aprestó a demostrar que el absurdo pertenecía a los paganos porque la verdad estaba en Jesús.

En el argumento de Justino, la prueba consiste de tres elementos: realidad histórica, cumplimiento de la profecía y argumentos superiores. Primero, el cristianismo se deleita en la irreducible realidad de sus eventos históricos. No existe evidencia histórica o documentación para las fábulas que se cuentan de Zeus, Júpiter, Minerva y demás. Aun si existiera evidencia histórica, sería inservible ya que esas deidades no inspiran o redimen la humanidad sino que la brutalizan y la degradan. No obstante, la certeza de las acciones y las palabras de Jesús va mucho más allá de todo cuestionamiento, como materia de documentación y como tema recordado en las comunidades cristianas.   

Segundo, el cumplimiento de la profecía de Jesús, como ya se mencionó, fue dominante, preciso e imposible de inventar. El mundo estaba cuidadosamente preparado para Su venida a través de las Escrituras del Antiguo Testamento. Juan el Bautista la anunció inmediatamente antes de Su aparición, y Jesús reclamó ser el cumplimiento de todas las profecías. Estos hechos muestran que Él nos da verdadero conocimiento de Aquel que creó el mundo, lo sostiene, conoce todas las cosas y da tanto recompensas como castigos eternos de acuerdo con los principios de justicia inefable. 

Tercero, por causa de que Jesús es la manifestación histórica de la verdad, y no hay verdad que Él no haya originado, todo lo que es verdadero tiene su fundamento en Cristo. Justino argumentaba que todo lo que fue correctamente planteado por los filósofos vino como resultado de la contemplación seria y dificultosa de «alguna parte del Logos». Por causa de que no podían contemplar la «Palabra completa», aun cuando hablaban bien, algunas veces se contradecían a sí mismos y siempre sabían que hablar de Dios era un asunto difícil. Cristo, sin embargo, habló con amplitud, precisión absoluta y confianza total. Sus palabras provenían de Su propio poder, que surgiendo del entendimiento intrínseco y divino. Nadie está dispuesto a morir por Sócrates o Heráclito. Pero por la causa de Cristo, no solo el educado y filosófico, sino también el obrero, los esclavos y el inculto, no solo menosprecian toda gloria, sino que tampoco le temen a la muerte. 

Justino argumentó de forma convincente contra los principios dominantes de varios sistemas filosóficos, mostrando la absurdidad a la que conducían. Tales fueron sus interacciones con el cinismo y el estoicismo, así como sus claras opiniones sobre los epicúreos y de gran número de poetas obscenos.  A pesar de su gran respeto por el platonismo, lo veía como inadecuado, porque la «simiente de algo y su imitación …es una cosa, pero la cosa misma, que es compartida e imitada de acuerdo a Su gracia, es totalmente otra».  

El propósito de Justino no era puramente defensivo ante el paganismo, sino que «de modo que si fuera posible, llegaran a convertirse». Concluyó su segunda apología con la plegaria de que «los hombres de toda nación consideren conveniente el recibir la verdad». 

Argumentos para los judíos 

La presentación de Justino a los judíos tenía mucho del mismo contenido teológico pero el contexto y empuje de sus argumentos eran diferentes. No obstante, su celo por la evidencia permaneció intacto. Él le dice a Trifón: «Te probaré, aquí y ahora, que no creemos en mitos infundados ni en enseñanzas que no estén basadas en la razón, sino en doctrinas que son inspiradas por el Espíritu Divino, abundantes de poder y llenas de gracia».  

Justino compartió con su audiencia judía la creencia en la revelación divina, en la inspiración del Antiguo Testamento, en la unidad de Dios y en la promesa de un Mesías. Sin embargo, de varias maneras infinitamente importantes, vió el cristianismo como superior. Los cristianos tienen un entendimiento preciso del significado del Antiguo Testamento porque perciben su tipología (tales como el Éxodo, la serpiente en el desierto, el sistema de sacrificios, la redención de Rahab y así sucesivamente) como cumplida en Cristo. Saben que la circuncisión es cumplida en la circuncisión del corazón. La profecía es clara para ellos porque la ven en el contexto de los eventos de la vida de Cristo. Su conocimiento del pacto es más completo porque son los recipientes del nuevo pacto prometido en el antiguo. Y mantienen un conocimiento más maduro de Dios porque conocen al Ungido, el verdadero Hijo de Dios, cuyo engendramiento asegura que Él es de una naturaleza con el Padre y por lo tanto es digno de adoración. 

Después de laborar con profundo denuedo e intensidad para convencer a Trifón y a sus amigos de la verdad de la obra de Cristo para la redención de los pecadores, Justino cerró su diálogo con estas palabras: «Les ruego que pongan todo su esfuerzo en esta gran lucha por su propia salvación, y que abracen al Cristo del Dios Todopoderoso en lugar de a sus maestros». 

De la misma manera, nuestra pasión por la verdad también debe incluir una preocupación por las almas.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Tom Nettles
Tom Nettles

Tom sirvió por muchos años como profesor de teología histórica en el Southern Baptist Theological Seminary.

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Julio 21/2021

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La verdadera sabiduría

Miércoles 21 Julio

El temor del Señor es el principio de la sabiduría.Proverbios 9:10

La verdadera sabiduría

Las caídas brutales de los índices bursátiles a menudo hacen temblar el mundo financiero, e incluso a naciones enteras. Un experto en el tema hizo este comentario: “El terror de un crac bursátil es el comienzo de la sabiduría”. Hacía una parodia del versículo bíblico citado en el encabezamiento para aplicarlo al ámbito de las finanzas. Sin embargo, cambió la palabra “temor” por “terror”, cosa muy diferente, ¡y olvidó a Dios! Cuando la Biblia habla del temor de Dios, esto no significa terror, sino respeto hacia Dios.

¿Qué tipo de sabiduría tenía en mente este consejero en economía? Simplemente la de un financiero que desea invertir su dinero hábilmente, sin tomar demasiados riesgos. La sabiduría que Dios da nos enseña que en el mundo no hay nada estable, y que por lo tanto debemos ir a Dios y depender de él. La sabiduría del mundo concierne a las cosas terrenales, al hombre, sus posesiones, sus deseos. La verdadera sabiduría se aferra al Dios creador y salvador.

Decir que el dinero gobierna el mundo es una afirmación corriente, pero es extremadamente grave si el dinero también gobierna a los cristianos. Entonces ya no es Dios y sus pensamientos lo que anima nuestra vida, sino el amor al dinero: un ídolo, “raíz de todos los males” (1 Timoteo 6:10), que nos desvía del camino de la fe.

La verdadera sabiduría consiste en dar prioridad a Dios en nuestro corazón. Él no cambia, y sus dones dan un gozo eterno. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

1 Crónicas 3 – Lucas 8:1-25 – Salmo 86:7-13 – Proverbios 19:26-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch