Actualización vacuna Coronavirus

Iglesia Bautista Internacional

Actualización vacuna Coronavirus

Dr. Miguel Núñez | 30 mayo 2021

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y SabidurĆ­a. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

SOLO LOS HOMBRES PUEDEN SER PASTORES

Lumbrera

SOLO LOS HOMBRES PUEDEN SER PASTORES

TOM HICKS

Publicado originalmente en inglĆ©s, Only Men May be Pastors

A pesar del hecho de que parece cada vez mƔs de moda en nuestros dƭas decir que las mujeres pueden ser pastoras, la Biblia es clara de que el liderazgo pastoral estƔ restringido a hombres bƭblicamente calificados. Este post examinarƔ 1 Timoteo 2:12-14, uno de los textos bƭblicos clave sobre el liderazgo pastoral solo para hombres, y responderƔ a algunos de los esfuerzos feministas evangƩlicos mƔs populares para socavar la enseƱanza de estos versƭculos.

La EnseƱanza Bƭblica

En 1 Timoteo 2:12-14 Pablo dice:

No permito que una mujer enseƱe o ejerza autoridad sobre un hombre; mĆ”s bien, debe permanecer callada. Porque AdĆ”n fue formado primero, luego Eva; y AdĆ”n no fue engaƱado, sino que la mujer fue engaƱada y se convirtió en transgresoraā€.

Pablo escribe estas palabras en el contexto de una epĆ­stola pastoral. Ɖl estĆ” escribiendo a Timoteo para enseƱarle acerca del ministerio pastoral en la iglesia, lo que significa que estos versĆ­culos necesitan ser leĆ­dos bajo esa luz. Se aplican al liderazgo de la iglesia, especĆ­ficamente al liderazgo pastoral.

Dos prohibiciones

Pablo dice que a las mujeres se les prohƭbe enseƱar o ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia. Es importante entender que Pablo no prohƭbe a las mujeres enseƱar en todos los contextos (Tito 2:3; Hechos 18:25-26), solo enseƱar la Biblia a los hombres en la iglesia.

Note que Pablo prohƭbe a las mujeres hacer dos cosas distintas. Primero, las mujeres no pueden enseƱar la Biblia a los hombres en la iglesia. Segundo, las mujeres no pueden ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia. EnseƱar y ejercer autoridad en la iglesia son las dos responsabilidades principales de los ancianos, pastores u obispos. Por lo tanto, las mujeres no deben ocupar el cargo de pastor, pero tampoco deben desempeƱar estas funciones particulares de pastor sobre los hombres en la iglesia.

Un comando positivo

AdemĆ”s de las dos prohibiciones de Pablo, da un mandato positivo a las mujeres en la iglesia. Ɖl dice en el versĆ­culo 12 que las mujeres deben ā€œpermanecer calladasā€. Pablo no le estĆ” diciendo a las mujeres que tal vez nunca hablen en la iglesia en absoluto. MĆ”s bien, sus palabras deben entenderse en contexto. Quiere decir que cuando se trata de enseƱar y ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia, las mujeres deben ā€œpermanecer calladasā€ (1 Tim 2, 12). Esto es similar a la enseƱanza de Pablo en 1 Corintios 14:34-35, donde dice:

ā€œLas mujeres deben guardar silencio en las iglesias. Porque no se les permite hablar, sino que deben estar en sumisión, como tambiĆ©n dice la ley. Si hay algo que deseen aprender, que pregunten a sus maridos en casa. Porque es vergonzoso que una mujer hable en la iglesiaā€.

Muchos han entendido mal estos versĆ­culos para decir que las mujeres no deben hablar en la iglesia en absoluto. Pero el contexto de 1 Corintios 14 se trata de hablar en lenguas profĆ©ticas y la necesidad de interpretarlas en el servicio de adoración de la iglesia. En los versĆ­culos 34-35, Pablo estĆ” diciendo que las mujeres no deben estar involucradas en la profecĆ­a o la interpretación de la profecĆ­a en el servicio de adoración de la iglesia. En estos asuntos, deben ā€œguardar silencioā€. En otras palabras, no deben ser parte del ministerio de enseƱanza de la iglesia, ni deben ejercer autoridad sobre los hombres, cuando la iglesia se reĆŗna. Pablo estĆ” diciendo lo mismo en 1 Corintios 14 que dice en 1 Timoteo 2.

Los dos terrenos lógicos del comando

Pablo proporciona dos motivos distintos para que su mandato a las mujeres permanezcan calladas cuando se trata de enseƱar y ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia. La palabra ā€œparaā€ en el versĆ­culo 13 significa que si queremos saber las razones por las que Pablo estĆ” argumentando de la manera en que es, debemos continuar leyendo.

  1. El orden de creación es la primera razón que Pablo da para prohibir a las mujeres enseƱar o ejercer autoridad en la iglesia. Pablo no basa su mandato en consideraciones culturales o en un problema particular con las mujeres en la iglesia de Ɖfeso. MĆ”s bien, basa su mandato en la creación. Ɖl dice que la razón por la que las mujeres no deben enseƱar o ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia es que ā€œAdĆ”n fue formado primero, luego Evaā€ (1 Tim 2:13). Pablo quiere decir que Dios estableció a AdĆ”n como la cabeza y autoridad de su esposa, Eva. Dios diseñó a los hombres para guiar (1 Cor 11:3, 8-9).
  2. La naturaleza de las mujeres es la segunda razón que Pablo da para prohibirles enseƱar o ejercer autoridad en la iglesia. Pablo dice: ā€œAdĆ”n no fue engaƱado, sino que la mujer fue engaƱada y se convirtió en transgresoraā€ (1 Tim 2, 14). Pablo estĆ” diciendo algo sobre la constitución natural de hombres y mujeres, que los hombres como clase estĆ”n naturalmente mĆ”s preparados para enseƱar y tienen autoridad en la iglesia, pero las mujeres no lo estĆ”n. Wayne Grudem dice: ā€œEste es, con mucho, el punto de vista mĆ”s comĆŗn en la historia de la interpretación de este pasajeā€ (Feminismo EvangĆ©lico y Verdad BĆ­blica 70).

Pero, Āæpor quĆ© las mujeres son naturalmente mĆ”s propensas a ser engaƱadas que los hombres? Es cierto que no todas las mujeres tienen mĆ”s probabilidades de ser engaƱadas que todos los hombres. Y es cierto que algunos hombres tienen mĆ”s probabilidades de ser engaƱados que algunas mujeres. Pero la mayorĆ­a de los intĆ©rpretes en la historia de la iglesia han entendido este pasaje para enseƱar que, en general, las mujeres tienen mĆ”s probabilidades de ser engaƱadas que los hombres. En ā€œUna historia de la interpretación de 1 Timoteo 2ā€, Dan Doriani dice:

ā€œAmbas partes [feministas y tradicionalistas] seƱalan que las mujeres tienden hacia el enredo, lo que implica una falta de voluntad para ver y condenar duras verdades sobre sus seres queridos. Conscientes de muchas excepciones individuales a la regla, [tanto feministas como tradicionalistas] a veces dicen que las mujeres generalmente tienen mĆ”s interĆ©s en las personas y menos interĆ©s en el anĆ”lisis racional separado de las ideas. Pero la capacidad de evaluación desprendida y crĆ­tica es absolutamente esencial para discernir y erradicar la herejĆ­a, para llevar a cabo la disciplina en la iglesia… TambiĆ©n podemos reconocer la variedad en la naturaleza humana, sin etiquetar nada inferior o superior. En este punto de vista, debido a que las mujeres generalmente se centran en las relaciones mĆ”s que en el anĆ”lisis racional abstracto, el enredo en las relaciones podrĆ­a comprometer la voluntad de una mujer de arrancar de raĆ­z la herejĆ­a en la iglesiaā€ (264-265).

Por lo tanto, Pablo explica que las mujeres no deben enseñar la Biblia ni ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia por razones del orden de la creación y la naturaleza humana. Dios creó a AdÔn primero, y luego a Eva, estableciendo a AdÔn como la cabeza y autoridad sobre su esposa. AdemÔs, Eva fue engañada por la serpiente, no por AdÔn.

Algunas objeciones feministas evangƩlicas

Habiendo examinado brevemente el significado del pasaje, consideremos algunas de las principales interpretaciones erróneas feministas de 1 Timoteo 2:12-14. Estos se extraen su mayorĆ­a del libro de Wayne Grudem, Countering the Claims of Evangelical Feminism, y las referencias de la pĆ”gina citadas a continuación son de ese libro.

Las mujeres estaban enseƱando falsa doctrina (161-167). Algunas feministas afirman que las mujeres estaban enseƱando falsa doctrina en Ɖfeso, por lo que Pablo les prohibió enseƱar. Las feministas continĆŗan argumentando que el comando de Paul era situacional y no se aplica a nosotros hoy en dĆ­a. El problema con este punto de vista es que los Ćŗnicos maestros falsos nombrados en 1 Timoteo son los hombres, Himeneo, Alejandro y Fileto (1 Tim 1:19-20; 2:17-18). Otro problema con este punto de vista es que hace que Pablo sea injusto. Hubiera sido un error prohibir a todas las mujeres enseƱar porque unas pocas mujeres estaban enseƱando falsa doctrina. AdemĆ”s, si Pablo prohibió a todas las mujeres enseƱar porque algunas mujeres estaban enseƱando herejĆ­a, entonces la coherencia exigirĆ­a que Pablo tambiĆ©n prohibiera a todos los hombres enseƱar porque algunos hombres tambiĆ©n estaban enseƱando herejĆ­a (1 Tim 1:19-20).

Las mujeres no fueron educadas (168-174). Algunas feministas argumentan que Pablo prohĆ­be a las mujeres enseƱar a los hombres en la iglesia en 1 Timoteo 2 en Ɖfeso porque carecĆ­an de una educación formal. El problema mĆ”s evidente con este punto de vista es que la Biblia en ninguna parte requiere educación formal como requisito previo para enseƱar en la iglesia. AdemĆ”s, la mayorĆ­a de las personas en los dĆ­as de Pablo tenĆ­an una educación bĆ”sica, pero pocos hombres o mujeres tenĆ­an educación mĆ”s allĆ” de eso. Por lo tanto, si Pablo prohibiera a las mujeres enseƱar en la iglesia por falta de educación, entonces tendrĆ­a que prohibir a los hombres tambiĆ©n.

Las esposas no deben enseƱar o tener autoridad sobre sus propios esposos (175-178). Algunos han argumentado que Pablo solo estĆ” prohibiendo a las esposas enseƱar o ejercer autoridad sobre sus propios esposos en 1 Timoteo 2:12-14. Mientras que las palabras griegas para ā€œhombreā€ y ā€œmujerā€ se pueden traducir como ā€œmaridoā€ y ā€œesposaā€, eso es muy poco probable en este pasaje por dos razones. Primero, el contexto de estos versĆ­culos es una epĆ­stola pastoral en la que Pablo estĆ” explicando la conducta adecuada dentro de las iglesias, no los matrimonios. El pasaje en cuestión viene justo antes de una discusión de los oficiales en la iglesia local; por lo tanto, tiene mĆ”s sentido tomar 1 Timoteo 2:12-14 como refiriĆ©ndose al liderazgo de la iglesia. En segundo lugar, cuando las palabras griegas para ā€œhombreā€ y ā€œmujerā€ se traducen como ā€œmaridoā€ y ā€œesposaā€, el contexto proporciona pistas que indican tal traducción. Este pasaje no contiene tales pistas.

Un comando temporal (179-182). Algunas feministas argumentan que cuando Pablo dice: ā€œNo lo permitoā€ en 1 Timoteo 2:12, estĆ” usando un mandamiento en tiempo presente, que debe entenderse como ā€œAhora no lo permitoā€. Pero este argumento malinterpreta cómo Pablo usa los mandamientos en tiempo presente. Hay muchos ejemplos de Pablo usando mandamientos en tiempo presente que estĆ”n lejos de ser temporales. ā€œOsto [tiempo presente] a que sĆŗplicasā€ (1 Tim 2, 1), ā€œOs ruego [tiempo presente], pues, hermanos, por las misericordias de Dios, que presentĆ©is vuestros cuerpos como sacrificio vivoā€ (Rom 12, 1), ā€œYo, pues, preso por el SeƱor, os ruego [tiempo presente] que andĆ©is de una manera digna de la vocación a la que habĆ©is sido llamadosā€ (Ef 4, 1). Claramente, el tiempo presente de un comando no implica que sea temporal.

Nadie prohĆ­be las joyas o las trenzas (199-201). Algunas feministas argumentan que la mayorĆ­a de los intĆ©rpretes toman las instrucciones de Pablo sobre joyas y trenzas en los versĆ­culos 9-10 como que ya no son aplicables hoy en dĆ­a. Por lo tanto, dicen las feministas, no debemos tomar las instrucciones de Pablo en los versĆ­culos 11-14 sobre las mujeres que no enseƱan o tienen autoridad sobre los hombres como corresponde hoy en dĆ­a tampoco. El problema con este punto de vista es que 1 Timoteo 2:9-10 no prohĆ­be las joyas o el cabello trenzado. Dice que las mujeres no deben ā€œadornarseā€ con ropa, como joyas o trenzas, sino con piedad. Pablo estĆ” advirtiendo contra las mujeres que hagan de cualquiera de sus ropas su adorno (literalmente kosmos o ā€œmundoā€), en lugar de piedad y buenas obras. Estos versĆ­culos se aplican tanto hoy como lo hicieron en el tiempo de Pablo.

Las mujeres no eran respetadas como lĆ­deres religiosas. Algunas feministas han argumentado que Pablo prohibió a las mujeres enseƱar y ejercer autoridad en Ɖfeso para acomodar a la iglesia a la cultura de su Ć©poca. Argumentan que las mujeres en los dĆ­as de Pablo no habrĆ­an sido aceptadas como maestras religiosas; por lo tanto, para evitar ofender a los hombres, Pablo prohibió a las mujeres enseƱar para llegar a los hombres de la cultura para Cristo. Un problema importante con este punto de vista es que las mujeres eran lĆ­deres religiosas aceptadas en los dĆ­as de Pablo. Las sacerdotisas paganas eran comunes. Otro problema es que sugiere que la iglesia debe acomodar sus prĆ”cticas a creencias falsas y daƱinas del mundo.

El problema general con todas estas interpretaciones erróneas feministas es que surgen de la especulación o las conjeturas subjetivas y carecen de cualquier apoyo real del texto o del trasfondo histórico. AdemÔs, todas estas interpretaciones erróneas ignoran los motivos reales que Pablo mismo proporciona para el mandato que da, que involucran las realidades fijas del orden de la creación y la naturaleza humana.

En conclusión, la Biblia es clara en que solo los hombres deben ser pastores en una iglesia local y solo los hombres deben realizar los deberes de enseñar la Biblia a los hombres y ejercer autoridad sobre los hombres dentro de la iglesia. Las razones de las interpretaciones feministas evangélicas de 1 Timoteo 2:12-14 no surgen del texto en sí, sino de compromisos extranjeros que no se encuentran en el pasaje.

https://lumbrera.me/

ĀæCómo mi orgullo afecta a mis hijos?

Soldados de Jesucristo Blog

¿Cómo mi orgullo afecta a mis hijos?

PorĀ Heber Torres

Hace algunos aƱos, la prensa internacional se hacĆ­a eco del fallecimiento de un acaudalado joven portuguĆ©s. AdemĆ”s de lo precoz de su partida (solamente tenĆ­a 42 aƱos), lo que mĆ”s llamó la atención de los periodistas fue la historia que este hombre escondĆ­a detrĆ”s. Una suculenta fortuna figuraba a nombre de Luis Carlos de Noronha Cabral da Camara, un enigmĆ”tico individuo que nunca se casó ni tuvo hijos. Solo y sin herederos, el excĆ©ntrico millonario habĆ­a escogido una fórmula verdaderamente disparatada para determinar quiĆ©nes serĆ­an los beneficiarios de su patrimonio. Ni corto ni perezoso, agarró una guĆ­a telefónica y de entre el total de los inscritos seleccionó a setenta ciudadanos ā€œanónimosā€ como legĆ­timos herederos. La sorpresa para todos y cada uno de los premiados el dĆ­a en que los citaron para el reparto fue mayĆŗscula. Pero la variedad de bienes legados no resultó menos insólita: lujosos apartamentos, coches, dinero y hasta pistolas de coleccionista.

Los que somos padres no necesitamos recurrir a la guĆ­a telefónica –”si es que todavĆ­a existen! – para escoger a nuestros herederos. La cuestión no es tanto a quiĆ©nes, sino cuĆ”l serĆ” el legado que dejaremos a nuestros hijos. No estoy pensando en bienes materiales. Estos vienen y van, se deprecian y se devalĆŗan, y por mucho que nos afanemos nunca podrĆ”n trasladarse mĆ”s allĆ” de la esfera de lo efĆ­mero y lo temporal. Seamos ricos o pobres, tengamos mĆ”s o menos posibilidades económicas, los padres ejercemos una influencia tan poderosa como duradera en la vida de aquellos sobre los que SeƱor nos ha puesto. Salomón era muy consciente de que no es necesario, ni sabio, confiar y esperar al testamento para comenzar a influir en la vida de nuestros hijos (Proverbios 22:6). En ese sentido, cada dĆ­a ā€œrepartimosā€ nuestra herencia haciĆ©ndoles receptores y consignatarios de nuestras decisiones, reacciones, instrucciones, asĆ­ como de nuestras palabras. Como aprendices natos que son, ellos observan y se empapan de lo que somos, de lo que hacemos y de cómo lo hacemos. Al punto que cada interacción que tenemos con ellos impacta, moldea y configura su carĆ”cter. Ā”QuĆ© gran responsabilidad!

En 2 Timoteo 3, Pablo advierte a su pupilo Timoteo acerca del tipo de hombres que abundarĆ”n en esta era en la que nos ha tocado vivir, particularmente refiriĆ©ndose a aquellos que ocupan una posición de liderazgo e influencia. Entre otras muchas ā€œlindezasā€ los describe como calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno…. Pero en toda esta lista cada vez mĆ”s degradante tambiĆ©n coloca a los que manifiestan actitudes aparentemente menos ā€œescandalosasā€ y que se encuentran estrechamente ligadas a lo que conocemos como ā€œorgulloā€. El apóstol comienza por los que son amadores de sĆ­ mismos, y, del mismo modo, incluye a los jactanciosos, a los soberbios o a los envanecidos. Y es que, finalmente, los que tienen tal alto concepto de sĆ­ mismos, terminan tambiĆ©n por tener una mente depravada y ser reprobados en lo que respecta a la fe (2 Timoteo 3:7). Definitivamente no quisiĆ©ramos que esta clase de personas, ejercieran influencia alguna en la vida de nuestros hijos. Mucho menos ser nosotros los que actuaran de un modo tan orgulloso. Pero, tristemente, se trata de un comportamiento habitual en muchos hogares. Ya sea por alardear nuestros logros buscando la adulación y las lisonjas de nuestra familia, o porque somos incapaces de reconocer nuestros errores y limitaciones, los padres podemos estar actuando de manera orgullosa. Y, por ende, lanzando un mensaje a nuestros hijos que dista mucho de ser el adecuado como sĆŗbditos del Rey de reyes.

  1. El orgullo ante el Ʃxito

La Biblia nos enseƱa que hemos de esforzarnos en aquello que emprendemos, como esa hormiga que es responsable aun cuando nadie la vigila ni le obliga a ello (Proverbios 6:6–8). En un mundo orientado al entretenimiento y dónde muchos viven entregados a la ley del mĆ­nimo esfuerzo, como padres debemos ser un ejemplo de dedicación y empeƱo en todo lo que el SeƱor traiga a nuestro camino. Pero lejos de jactarnos en aquello que logramos, cuando conocemos a Aquel que nos da la vida queremos vivirla segĆŗn Su voluntad (JeremĆ­as 9:23–24). El EspĆ­ritu de Dios nos recuerda que es Dios mismo el que produce en nosotros tanto el querer como el hacer (Filipenses 2:13). Por eso lo hacemos todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). En palabras de Jerry Bridges:

ā€œDesde el punto de vista humano podrĆ­a parecer que hemos triunfado como resultado de nuestra gran tenacidad y trabajo arduo. Pero ĀæquiĆ©n nos dio ese espĆ­ritu emprendedor y buen juicio para lograrlo? Dios. A los corintios orgullosos Pablo les escribió ā€˜Porque ĀæquiĆ©n te distingue? ĀæQuĆ© tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, Āæpor quĆ© te jactas como si no lo hubieras recibido?’ (1 Corintios 4:7). Por lo tanto, ĀæquĆ© tienes que no hayas recibido? Nada. Todo lo que tienes es un regalo de Dios. Nuestro intelecto, nuestras habilidades y nuestros talentos naturales, la salud y las oportunidades para triunfar vienen del SeƱor.ā€

No importa cuĆ”n imponente llegue a ser nuestro logro. Por mĆ”s atractivo que resulte a la vista, el orgullo, cual ponzoƱa imperceptible, lo contamina hasta convertirlo en un fruto venenoso. Aquello que podrĆ­a haber despertado el respeto o la admiración de nuestros seres queridos; eso en lo que hemos invertido tiempo, esfuerzo y dedicación; lo que, en definitiva, el SeƱor nos permite alcanzar, queda oscurecido y mancillado en el momento en el que nos hinchamos ocupando el lugar que no nos corresponde. Nuestra altanerĆ­a, en lugar de elevarnos, nos hace descender al terreno de lo mediocre, esto es, allĆ­ dónde la insolencia y la vanidad campan a sus anchas. Sin embargo, bien sea en lo extraordinario o en lo recurrente, hemos de recordar cuĆ”l es nuestra verdadera posición, sabiendo que aun el aire que respiramos es resultado de la gracia de Dios. En lo mismo que el SeƱor Jesucristo instruyó a sus discĆ­pulos, debemos enseƱar a nuestros hijos. Una vez, eso sĆ­, que sea una realidad para nosotros primero: ā€œAsĆ­ tambiĆ©n vosotros, cuando hayĆ”is hecho todo lo que se os ha ordenado, decid: Siervos inĆŗtiles somos, hemos hecho solo lo que debĆ­amos haber hechoā€. (Lucas 17:10).

Cada conquista, cada objetivo cumplido, nos proporciona una doble oportunidad de trasladar un ejemplo piadoso a nuestros hijos. Por un lado, siendo responsables ante lo que el SeƱor nos ha encomendado y, al mismo tiempo, dƔndole la gloria a Aquel que nos ha permitido llevarlo a cabo.

  1. El orgullo ante el fracaso

Pocos escritores bíblicos han expuesto el peligro del orgullo con la claridad con la que Salomón lo hace en el libro de Proverbios. AdemÔs de insistir en la importancia de mantener una actitud humilde delante de Dios (y el prójimo), repetidamente nos advierte del peligro de dejarnos seducir por el orgullo. Resulta significativo que tanto su padre como su hijo experimentaron una gran paliza como resultado de su altivez.

El rey David es, sin duda, uno de los personajes bĆ­blicos mĆ”s conocidos. A pesar de sus talentos y la admiración que despertaba en sus contemporĆ”neos, este hombre mantuvo una conducta humilde durante gran parte de su vida. Sin embargo, ya casi al final de su trayectoria la magnitud de su dominio lo deslumbró. En 1 Crónicas 21 se nos relata como David, incitado por SatanĆ”s y desoyendo las advertencias de sus colaboradores mĆ”s cercanos, quiso censar al pueblo con la idea de cuantificar su grandeza. Algunos aƱos mĆ”s tarde, su nieto Roboam, heredero de un reino todavĆ­a mayor, se creĆ­a infinitamente superior a todos sus gobernados. Al igual que lo habĆ­a hecho su abuelo, desoyó el consejo de los sabios, pero fue mucho mĆ”s allĆ”, hasta oprimir al pueblo sin miramientos a fin de imponer su hegemonĆ­a (2 Crónicas 10).

Ambas decisiones fueron motivadas por un orgullo ciego y las consecuencias resultaron fatales, tanto para el pueblo como para las familias de estos hombres. Sin embargo, sus respuestas al fracaso resultaron diametralmente distintas. Roboam se afirmó en su dictamen y terminó por dividir un reino que nunca mĆ”s se volverĆ­a a juntar. David, en cambio, reconoció su maldad, y concluyó aquel incidente ofreciendo holocaustos a Dios en la era de OrnĆ”n. Pero no solamente eso. Toda aquella situación lo movió a poner en marcha lo necesario para la construcción del Templo– obra que finalmente encargarĆ­a a su hijo Salomón– y a hacer esta confesión: ā€œĆ‰l ha entregado en mi mano a los habitantes de la tierra, y la tierra estĆ” sojuzgada delante del SeƱor y delante de su puebloā€ (1 Crónicas 22). Ā”QuĆ© actitud tan sumisa! Salomón fue testigo del fracaso de su padre, pero tambiĆ©n de su sincera humillación. Una humillación que lo impulsó a invertir sus mejores recursos en la mayor construcción que el pueblo de Israel jamĆ”s ha conocido, haciendo a su hijo parte integral de ese proceso.

Evita la jactancia en tus triunfos y el engreimiento en tus fracasos. Y en todo lo que emprendas da a Dios la gloria debida a Su Nombre. De esa forma, ademƔs de vivir en obediencia, estarƔs legando a tus hijos un tesoro formidable con valor en este mundo y en el venidero.

Heber Torres

Heber Torres

Heber Torres (M.Div.) es profesor de teología en el Seminario Berea (León, España) y pastor en la Iglesia Evangélica de Marín (España). Dirige el sitio «Las cosas de Arriba», que incluye podcast y blog. EstÔ casado con Olga y juntos tienen tres hijos: Alejandra, Lucía y Benjamín.

22 – SOBERANO SOBRE EL CLIMA

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

22 – SOBERANO SOBRE EL CLIMA

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PƁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 38:19-38
Dios continúa haciendo preguntas que Job no puede responder. Tal es la grandeza, la sabiduría, y el control soberano de Dios que, al finalizar este programa, no tendremos mÔs palabras que las del salmista cuando dijo, «Al ver Tus cielos, obra de Tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el ser humano, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?»

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra pÔgina https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Principados y potestades

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo I

Principados y potestades

Por Chris Schlect

Nota del editor:Ā Este es el primer capĆ­tulo en la serie especial de artĆ­culos deĀ Tabletalk Magazine:Ā La historia de la Iglesia | Siglo I

Los lectores atentos de la Biblia deberĆ­an preguntarse quĆ© sucedió entre MalaquĆ­as y Mateo. El Antiguo Testamento cierra con el pueblo de Dios acabando de regresar a su tierra palestina. Hablan y escriben el idioma hebreo en un mundo dominado por los persas. Pasando la pĆ”gina hacia el Nuevo Testamento, vemos al mismo pueblo todavĆ­a en Palestina, pero ahora el idioma que ellos hablan y escriben es el griego, no el hebreo, y los romanos, no los persas, estĆ”n a cargo. Entre los Testamentos, el centro de la civilización se desplazó desde el valle del Tigris-Ɖufrates hasta el MediterrĆ”neo. Comprender este cambio es entender el mundo en el que fue establecida la Iglesia del primer siglo.

La lengua griega y las formas de pensamiento que vinieron con ella fueron la herencia directa de Alejandro III de Macedonia. Alejandro partió de Grecia en el 335 a. C. para arrebatarle Asia a los persas. Su campaƱa lo llevó por el extremo oriental del MediterrĆ”neo, derrotando a los persas en Issos, luego sitiando a Tiro y Gaza por la costa. Josefo nos dice que fue en esta etapa de su campaƱa, en 332 a. C., que Alejandro vino a JerusalĆ©n. AllĆ­ honró al sumo sacerdote y reconoció al Dios de ese sacerdote como el que le estaba concediendo la victoria sobre los persas. Cuando a Alejandro le presentaron la profecĆ­a de Daniel de que los griegos derrotarĆ­an al Imperio persa, creyó que Ć©l mismo era el cumplimiento de esa profecĆ­a y le concedió favores a los judĆ­os. 

El mundo al cual vino Cristo, y en el que se difundió Su evangelio, fue preparado de antemano por Aquel que levanta y derriba a las naciones según Su beneplÔcito.

Sin embargo, el resultado permanente de la conquista de Alejandro no fue tan grato para los judĆ­os. En solo 11 aƱos, convirtió en griego al mundo conocido, pero no vivió para reinar sobre su imperio. En el 323 a. C., Alejandro, ya en su lecho de muerte con solo 33 aƱos de edad, dividió su vasto reino entre sus oficiales. Por mĆ”s de un siglo despuĆ©s, Palestina fue disputada en un tira y afloja entre dos de las dinastĆ­as que Alejandro creó: los ptolomeos de Egipto y los selĆ©ucidas de Siria y Asia. A este conflicto en Palestina se sumó la presión cultural y polĆ­tica para que los judĆ­os adoptaran las costumbres griegas, un proceso llamado Ā«helenizaciónĀ». El rey selĆ©ucida AntĆ­oco III (el Grande) finalmente le arrebató Palestina a los ptolomeos en 198 a. C., y su hijo, AntĆ­oco IV (EpĆ­fanes), intensificó la campaƱa de helenización. Josefo explica que este AntĆ­oco mĆ”s joven profanó el templo de JerusalĆ©n de la manera mĆ”s abominable: lo convirtió en un santuario para Zeus y sacrificó cerdos al dios griego en el Lugar SantĆ­simo. AntĆ­oco EpĆ­fanes tambiĆ©n prohibió la circuncisión y otras prĆ”cticas de la ley judĆ­a y ordenó quemar las Escrituras judĆ­as. AsĆ­ inició la incesante hostilidad religiosa entre los judĆ­os monoteĆ­stas de Palestina y los griegos. Esta hostilidad continuarĆ­a en el perĆ­odo romano y darĆ­a forma a la Iglesia del primer siglo como veremos. 

Muchos judĆ­os claudicaron en sus convicciones y siguieron el programa coercitivo de helenización de AntĆ­oco EpĆ­fanes, pero algunos se negaron. Un grupo patriótico de judĆ­os rebeldes temerosos de Dios se alzó bajo el liderazgo de Judas Macabeo. Judas y sus tropas rebeldes bien entrenadas retomaron JerusalĆ©n y rechazaron a la oposición selĆ©ucida. Ɖl se convirtió en el fundador de una nueva dinastĆ­a gobernante independiente, los asmoneos (nombrados en honor a uno de los antepasados ​​de Judas). El 14 de diciembre de 164 a. C., Judas limpió el templo de la profanación griega, y las lĆ”mparas del templo se encendieron una vez mĆ”s en el nombre de YahvĆ©. Este evento se conmemoró a partir de ese entonces en la fiesta judĆ­a de la dedicación (o Ā«JĆ”nucaĀ», que significa Ā«lucesĀ»). AƱos despuĆ©s, JesĆŗs mismo estuvo en JerusalĆ©n durante esta celebración (Jn 10:22). JĆ”nuca es una metĆ”fora adecuada para el contexto cultural de la Iglesia del primer siglo, ya que el festival nos recuerda la hostilidad entre la religión de Abraham y JesĆŗs, por un lado, y las creencias grecorromanas establecidas, por el otro. 

Alejandro Magno desvió la atención del mundo hacia el oeste, desde Susa hasta Grecia. Pronto se moverĆ­a aĆŗn mĆ”s al oeste, a Roma. En los dĆ­as de Alejandro, Roma se distinguĆ­a a sĆ­ misma por las victorias sucesivas y la ampliación del territorio en la lejana penĆ­nsula italiana. A diferencia de otros imperios antiguos, Roma trató a sus enemigos conquistados como aliados, en lugar de esclavos. Cuando la guerra con Cartago aƱadió Sicilia, Córcega y CerdeƱa a sus dominios (241-238 a. C.), los romanos formularon un esquema eficiente para gobernar a los sĆŗbditos distantes: organizaron Ā«provinciasĀ», territorios con magistrados especiales asignados a cada uno de ellos. 

Fue en el 63 a. C. que Judea quedó bajo el dominio romano como parte de la provincia de Siria. Para ese entonces, Roma habĆ­a derrotado a los cartagineses en el norte de Ɓfrica y EspaƱa, y a los macedonios en Grecia, convirtiendo asĆ­ el MediterrĆ”neo en un lago latino. Del 67 al 62 a. C., Pompeyo el Grande intensificó el control romano en Siria y Asia. El historiador romano TĆ”cito nos dice que cuando Pompeyo llegó a JerusalĆ©n, entró en el templo, un acto que pensó era su prerrogativa por derecho de conquista. Se presume que Ć©l querĆ­a proclamar que la pequeƱa deidad de los judĆ­os habĆ­a sido vencida por los dioses superiores de Roma. Al igual que los griegos, los romanos aceptaban a dioses desconocidos, siempre que se diera el debido honor a los dioses de Roma. Esto, a menudo trajo conflicto entre judĆ­os y cristianos y sus amos. 

Los judĆ­os no solo eran extraƱos, sino tambiĆ©n fastidiosos. Roma gobernó Judea durante la dinastĆ­a de los asmoneos y luego la de los herodianos, pero una actitud rebelde se agudizaba entre los orgullosos judĆ­os. Al reconocer su inestabilidad, Roma hizo de Judea una provincia autónoma en el aƱo 6 d. C. y asignó su gobierno a una sucesión de prefectos. Poncio Pilato (26-36 d. C.) fue el tercero de ellos, y por lo menos fue tan incompetente como cualquiera de los que ocuparon el cargo. Los herodianos gobernaron un vasto territorio bajo Herodes el Grande (37-4 a. C.). Herodes fue sucedido por sus hijos, Felipe el Tetrarca (4 a. C.-34 d. C.) quien gobernó la parte norte del territorio de su padre, y Herodes Antipas (4 a. C.-39 d. C.), quien es a menudo mencionado en los Evangelios y que gobernó en el sur. Cuando Felipe el Tetrarca murió, su territorio fue anexado a la provincia de Siria. Pero tres aƱos despuĆ©s, en 37 d. C., el emperador CalĆ­gula separó ese mismo territorio de Siria y se lo dio a un sobrino de Herodes Antipas y Felipe, Agripa I (37-44 d. C.). El emperador Claudio expandió el territorio de Agripa para que fuera tan vasto como el de Herodes el Grande, y le confirió el tĆ­tulo de Ā«reyĀ». 

Estos fueron los primeros aƱos del Imperio romano. A lo largo del primer siglo antes de Cristo, el mundo romano fue devastado por la guerra civil. Los militares de alto rango tenĆ­an mĆ”s poder como individuos que el mismo Senado romano, puesto que las legiones que dirigĆ­an eran mĆ”s devotas a sus generales que a Roma. Cuando Mario luchó contra Sila, las tropas romanas llegaron de hecho a marchar contra la ciudad de Roma. MĆ”s tarde, CĆ©sar llevó a sus legiones desde la Galia a Roma para luchar contra el poderoso Pompeyo. Finalmente, Marco Antonio y su aliada amante egipcia, Cleopatra, fueron derrotados por Octavio. El polvo se habĆ­a asentado, y Octavio era el Ćŗltimo hombre en pie. La paz finalmente habĆ­a regresado a Roma, y ​​en el 27 a. C. el Senado le confirió a Octavio el tĆ­tulo de Ā«AugustoĀ». Las vastas fronteras del imperio estaban protegidas. Las carreteras estaban bien construidas y eran seguras, y las rutas marĆ­timas habĆ­an sido purgadas de piratas. La justicia era administrada con imparcialidad y eficiencia (de acuerdo a los estĆ”ndares antiguos). Roma se veĆ­a hermosa, y Horacio y Virgilio proclamaban una nueva era de paz. En la remota Judea, nacĆ­a un Salvador. 

Muchos judĆ­os despreciaban el gobierno herodiano y romano y esperaban que YahvĆ© los liberara de sus opresores. Algunos eran radicales —los zelotes— que estaban dispuestos a tomar las armas contra Roma al igual que los jueces de antaƱo habĆ­an hecho contra sus opresores, y como Judas Macabeo habĆ­a hecho contra los selĆ©ucidas. Del otro lado estaban los recaudadores de impuestos, que eran vistos como traidores a Israel. 

Recuerda que los orĆ­genes de la Iglesia fueron judĆ­os. Ā«La salvación es de los judĆ­osĀ», dijo JesĆŗs (Jn 4:22). JesĆŗs mismo era judĆ­o, Sus primeros seguidores eran judĆ­os, y la Iglesia se fundó sobre el evangelio que fue predicado a nuestro padre Abraham (cf. Gal 3:7-9Ef 2:11-13). Cuando los cristianos comenzaron a llamar la atención en el siglo I, fueron identificados por los de afuera, y con razón, como una secta que habĆ­a surgido desde dentro del judaĆ­smo. 

Irónicamente, fue de los mismos judĆ­os de donde vino la hostilidad mĆ”s intensa contra los cristianos del primer siglo. Al principio, cualquier estigma que el mundo pagano le habĆ­a adjudicado al judaĆ­smo le fue etiquetado tambiĆ©n al cristianismo. TĆ”cito dijo que los cristianos fueron Ā«odiados por sus abominacionesĀ» y calificó su punto de vista como Ā«una superstición muy maliciosaĀ». En Roma, el emperador Nerón aprovechó el desdĆ©n popular hacia los cristianos para culparlos del incendio de Roma. Ɖl iluminaba sus fiestas de jardĆ­n con antorchas de cristianos en llamas. 

Al igual que sus padres hebreos, los cristianos del primer siglo fueron despreciados. Sin embargo, ellos vinieron a un mundo preparado por Dios para una extensión generalizada del evangelio. El mundo estaba bajo una ley: la de Roma. El mundo hablaba una lengua cosmopolita: el griego de Alejandro Magno. Los caminos y las rutas marítimas eran seguras. El mundo al cual vino Cristo, y en el que se difundió Su evangelio, fue preparado de antemano por Aquel que levanta y derriba a las naciones según Su beneplÔcito.

Publicado originalmente enĀ Tabletalk Magazine
Chris Schlect
Chris Schlect

El Dr. Chris Schlect es profesor de historia en New Saint Andrews College y anciano en Christ Church en Moscow, Idaho.

Cómo Reaccionar Ante El RidĆ­culo, Parte 1

El Amor que Vale

Cómo Reaccionar Ante El Ridículo, Parte 1

Ps. Adrian Rogers

ĀæTrama el diablo cómo detener cualquier obra para Dios? Claro que sĆ­. Cuando usted comienza a construir, cuando el PROPƓSITO de su VIDA comienza a tomar forma, el diablo le atacarĆ” con desaliento e incluso ridĆ­culo. ĀæSabe cómo ponerle en su lugar y continuar construyendo para Dios? Ā”AprĆ©ndalo!

Neh. 4:1-6

El Dr. AdriÔn Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

http://www.lwf.org/eaq

Rechazando a Cristo

Momento de Gracia

Jhon MacArthur

Rechazando a Cristo

En la voz de Henry Tolopilo

Lo que mĆ”s necesita la gente es la verdad –una relación dinĆ”mica e informada con la Palabra de Dios. En un mundo caótico cegado por la incredulidad, tradición, el misticismo y error doctrinal, la Palabra de Dios penetra todo esto y proveĆ© respuestas. Sintonize ā€œGracia a Vosotrosā€ para escuchar una enseƱanza clara, prĆ”ctica, versĆ­culo a versĆ­culo, impartida por el Pastor John MacArthur.

https://www.oneplace.com/ministries/momento-de-gracia/

¿En qué dirección?

Martes 6 Julio

Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.Proverbios 14:12

(JesĆŗs dijo:) Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andarĆ” en tinieblas, sino que tendrĆ” la luz de la vida.Juan 8:12

¿En qué dirección?

Cuando vamos en automóvil, a veces podemos tomar una dirección errada. En la autopista y ciertas carreteras es imposible dar media vuelta, por lo tanto es necesario ir hasta la próxima salida para volver atrÔs. Perdemos tiempo, pero hay una solución. Cuando se trata de conducir nuestra vida en este mundo, tomar una falsa dirección puede traer consecuencias tristes y definitivas. En automóvil también tenemos la tendencia a seguir nuestras propias impresiones, hasta el momento en que las señales nos indican que estamos equivocados. ¿Es así como orientamos nuestra vida, sin preocuparnos por el resultado de nuestras decisiones?

Dios nuestro creador nos ama y nos da instrucciones. La Biblia es una fuente de luz: ā€œLĆ”mpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi caminoā€ (Salmo 119:105). Como las seƱales de trĆ”nsito ubicadas en las carreteras, la Biblia nos ayuda a hacer un balance. Resalta dos direcciones opuestas:

– Podemos decir: ā€œHago mi vida a mi manera, sigo mi camino sin Dios y lejos de Ć©lā€. Entonces la Biblia nos advierte: estamos en el camino que lleva a la perdición.

– O reconocemos que estamos perdidos y necesitamos ser liberados. Entonces Dios nos dice en la Biblia que JesĆŗs vino para salvarnos, para mostrarnos el camino de la luz y de la vida. Si creemos en Ć©l, JesĆŗs nos conducirĆ” de forma segura hasta la casa del Padre.

Si usted va por el camino equivocado, tome la primera salida, es decir, lea la Biblia, ore… Ā”JesĆŗs le tiende la mano!

Daniel 8 – 3 Juan – Salmo 79:1-7 – Proverbios 18:22

Ā© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chĀ –Ā labuena@semilla.ch