Coalición por el Evangelio
5 maneras en que Dios puede usar tu estrƩs para bien
RANDY ALCORN
Hace un tiempo compartĆ con personas a quienes les he dado consejerĆa algunas cosas que he escrito sobre cómo Dios usa el estrĆ©s en nuestras vidas. Fue oportuno para mĆ en ese momento y ahora, porque estoy en un momento de estrĆ©s, Ā”y de hecho Dios lo estĆ” usando para mi bien!
1) Dios usa el estrés para llamar nuestra atención. Dios creó nuestros cuerpos. Los diseñó para enviarnos mensajes. Si meto la mano en el fuego, mi cuerpo me enviarÔ un mensaje, rÔpido y claro. Si lo ignoro, llevaré las consecuencias.
C. S. Lewis dijo que āel dolor es el megĆ”fono de Diosā. Algunos de nosotros tenemos problemas de oĆdo. Ignoramos las seƱales de advertencia fĆsicas, mentales, y espirituales. Somos como la mula terca que el granjero tiene que golpear en la cabeza para llamarle la atención. Dios quiere que nuestros oĆdos estĆ©n en sintonĆa con los mensajes que nos envĆa a travĆ©s de nuestras mentes y cuerpos.
2) Dios usa el estrĆ©s para ayudarnos a redefinir o redescubrir nuestras prioridades. Cuando abandonamos nuestras prioridades dadas por Dios, nos estamos preparando para aprender una dura lección. En esencia, hacemos lo que hicieron los israelitas: vivĆan en casas de lujo mientras que la casa de Dios estaba en ruinas (Hag. 1:4). En respuesta, Dios envió como mensajeros la falta de cumplimiento, la desilusión, y el fracaso. Les retuvo su bendición hasta que el pueblo redescubrió sus prioridades:
āAhora pues, asĆ dice el SEĆOR de los ejĆ©rcitos: āĀ”Consideren bien sus caminos! Siembran mucho, pero recogen poco; comen, pero no hay suficiente para que se sacien; beben, pero no hay suficiente para que se embriaguen; se visten, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rotaā. AsĆ dice el SEĆOR de los ejĆ©rcitos: āĀ”Consideren bien sus caminos! Suban al monte, traigan madera y reedifiquen el templo, para que me agrade de Ć©l y Yo sea glorificadoā, dice el SEĆOR. āEsperan mucho, pero hay poco; y lo que traen a casa, Yo lo aviento. ĀæPor quĆ©?ā, declara el SEĆOR de los ejĆ©rcitos. āPor causa de Mi casa que estĆ” desolada, mientras cada uno de ustedes corre a su casa. Por tanto, por causa de ustedes, los cielos han retenido su rocĆo y la tierra ha retenido su fruto. LlamĆ© a la sequĆa sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino nuevo, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de sus manosāā, Hageo 1:5-11.
El pueblo de Dios es dos veces amonestado: āĀ”Consideren bien sus caminos!ā. El estrĆ©s deberĆa llevarnos de vuelta a lo bĆ”sico. Es una oportunidad para reevaluar nuestras prioridades y alinearlas con las de Dios.
3) Dios usa el estrĆ©s para atraernos a SĆ mismo. Una y otra vez se decĆa del pueblo de Israel: āPero en su angustia se volvieron al SEĆOR, Dios de Israel, y Lo buscaron, y Ćl se dejó encontrar por ellosā (2 Cr. 15:4). Fue en la hora mĆ”s oscura de JonĆ”s, en sus circunstancias mĆ”s estresantes, que dijo: āEn mi angustia clamĆ© al SeƱor, y Ćl me respondióā (Jon. 2:2). Los Salmos estĆ”n llenos de referencias de volverse a Dios, buscarlo, y encontrarlo en momentos de intenso estrĆ©s.
Cuando nos sentimos cómodos y sin estrés, con demasiada frecuencia nos alejamos del Señor.
āEn mi angustia invoquĆ© al SEĆOR, y clamĆ© a mi Dios; desde Su templo oyó mi voz, y mi clamor delante de Ćl llegó a Sus oĆdosā, Salmo 18:6.
āEn la angustia llamaste, y Yo te rescatĆ©; te respondĆ en el escondite del trueno; en las aguas de Meriba te probĆ©ā, Salmo 81:7.
āEn mi angustia clamĆ© al SEĆOR, y Ćl me respondióā, Salmo 120:1.
Cuando nos sentimos cómodos y sin estrĆ©s, con demasiada frecuencia nos alejamos del SeƱor y seguimos nuestros propios caminos de independencia espiritual y aislamiento. EngreĆdos y satisfechos de nosotros mismos, nos olvidamos de quĆ© se trata realmente la vida. Pero asĆ como los sedientos buscan agua, aquellos bajo estrĆ©s a menudo buscan a Dios. Muchos no creyentes han venido a Cristo y muchos creyentes han regresado a Ćl en momentos de estrĆ©s.
4) Dios usa el estrés para disciplinarnos. Citando las palabras de Salomón a su hijo, el escritor de Hebreos ofrece una palabra de aliento:
āāHijo mĆo, no tengas en poco la disciplina del SeƱor, ni te desanimes al ser reprendido por Ćl. Porque el SeƱor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijoā. Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ĀæquĆ© hijo hay a quien su padre no discipline?ā, Hebreos 12:5-7.
La palabra hijo, por supuesto, es un tĆ©rmino general para un niƱo, y se aplica igualmente a las hijas. Para algunos de nosotros, esto no suena alentador. Pero no nos damos cuenta de lo esencial que es la disciplina. Las Escrituras dicen que retener la disciplina de un niƱo es, en esencia, abuso infantil: āEl que evita la vara odia a su hijo, pero el que lo ama lo disciplina con diligenciaā (Pr. 13:24).
La disciplina es correctiva. Es correctiva, no vengativa. Dios envĆa tensiones no para vengarse de nosotros por hacer algo malo, sino para profundizar nuestra dependencia de Ćl y para que hagamos lo correcto. Aunque la experiencia del estrĆ©s puede parecerte insoportable, en Ćŗltima instancia es para bien:
āAl presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, despuĆ©s les da fruto apacible de justiciaā, Hebreos 12:11.
5) Dios usa el estrĆ©s para fortalecer nuestra fe. 1 Pedro 1:7 dice: āpara que la prueba de la fe de ustedes, mĆ”s preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristoā.
El estrƩs es una prueba a nuestra fe. Sin eso, nuestra fe no crecerƔ; no puede crecer.
Los músculos crecen de una forma: a través del estrés. Un músculo que rara vez se ejercita, se atrofia y se hace inútil. Un músculo que rara vez se estira se quedarÔ igual. No puede crecer. Para crecer, un músculo debe pasar por dolor. Se le debe imponer una prueba inusual. El estrés es una prueba a nuestra fe. Sin eso, nuestra fe no crecerÔ; no puede crecer.
ĀæAlguna vez has visto hierba que crece en el asfalto? Es asombroso, si lo piensas. ĀæCómo crece la hierba, prensada y sin luz? Sin embargo, sucede. De alguna manera, Dios hizo que esas pequeƱas briznas de hierba crezcan ante un desafĆo grande. Nanci y yo hemos visto a muchas personas persistir contra viento y marea.
En medio del estrĆ©s, a medida que recurrimos a Cristo, Ćl nos da fe y fuerza para romper y salir sobre la capa de asfalto. Esa superficie dura deja enterrados por siempre a algunos, pero para otros es el punto definitivo, el cual les permite abrirse paso y prosperar, por la gracia de Dios.
Publicado originalmente en EMP. Traducido por Equipo Coalición.
Randy Alcorn es el autor de mĆ”s de 40 libros y tambiĆ©n el fundador y director de Ministerios Eterna Perspectiva. Ćl ama a JesĆŗs, su esposa Nanci, sus hijos, y sus cinco nietos