Entendiendo el concepto de la libertad cristiana

Ministerios Integridad & Sabiduría

Entendiendo el concepto de la libertad cristiana

Miguel Nuñez

En un primer artículo sobre la libertad cristiana estuvimos hablando acerca de las llamadas áreas grises, y dijimos que estas existen en la mente humana dada nuestras limitaciones; pero no en la mente del “único y sabio Dios”. Este artículo siguiente lo dedicaremos de manera más específica a analizar de qué manera es interpretado comúnmente este concepto. 

Muchos creyentes entienden la libertad cristiana de tal forma que piensan tener libertad de hacer aquellas cosas que la Biblia no prohíbe directamente, según el dictamen de nuestra conciencia. Sin embargo, este es un concepto incompleto, que surge de una mala aplicación de pasajes como el de 1 Corintios 8, donde el apóstol Pablo da libertad para comer o no comer carne sacrificada a los ídolos, y de pasajes como el de Romanos 14, donde Pablo habla, entre otras cosas, de que unos consideraban un día como sagrado y para otros todos los días eran iguales.

Otros miran esta frase que aparece en Romanos 14:5b “…cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir” (o mente, en RV 1960), para apoyar la idea de que en las cosas que la Biblia no prohíbe directamente, yo tengo completa libertad de actuar. Si esta fuera la única instrucción del apóstol, entonces quedaría abundantemente claro en qué consiste la libertad cristiana; pero este versículo tiene un contexto claramente definido, en relación a cómo guardar el día de reposo. Es de vital importancia que yo entienda que mi conciencia por si sola no es suficiente para determinar qué hacer en todas las “áreas grises”, por varias razones. En primer lugar, la conciencia puede ser educada con el conocimiento de la Palabra, y hasta que esto no ocurra, esa conciencia pudiera traicionarme llevándome a pensar que algo está bien, cuando en realidad no lo está. Además, la conciencia es iluminada por el Espíritu Santo, según la llenura concedida a cada quien. En parte es por eso que la Palabra insiste en que hay sabiduría en la multitud de consejeros (Prov. 11:14). No solo el conocimiento bíblico ilumina la conciencia, sino que la conciencia es iluminada también según el grado de sabiduría concedido por Dios, y recordemos que la sabiduría es un don (1 Cor. 12:8).

Entendiendo la libertad cristiana en relación a los demás.

La libertad cristiana se ve limitada por varias ideas expresadas en la Palabra que tienen que ver con mi amor por el hermano por quien Cristo murió. En relación a si comer o no carne sacrificada los ídolos, el apóstol Pablo nos dice en 1 Corintios 8:9-13 “Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su conciencia, si él es débil, a comer lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento se perderá el que es débil, el hermano por quien Cristo murió. Y así, al pecar contra los hermanos y herir su conciencia cuando ésta es débil, pecáis contra Cristo. Por consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece, no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano”.

En los versículos anteriores hemos resaltado varias frases que nos hablan de la limitación de mi libertad; de cómo el ejercicio de mi libertad me puede llevar a pecar no contra el hermano, sino contra Cristo, según el texto revisado. Como podemos ver, ciertamente hay diferentes “niveles”, “grados”, o “madurez” de conciencia, ya que algunos tienen una conciencia débil y otros no. En otros casos podemos hablar de una conciencia educada por la Palabra o iluminada por el Espíritu, mientras que otros carecen de esa cualidad. Podemos observar entonces la disposición de Pablo de sacrificarse de por vida (“no comeré carne jamás”) por amor a su hermano. En realidad, es el amor hacia nosotros mismos que muchas veces no nos deja ver la necesidad de limitar nuestra libertad.

Otra idea errada que está en la mente de muchos cristianos, en cuanto a la libertad cristiana, es que se puede hacer todo lo que sea moralmente lícito. Observemos las claras palabras de Pablo en 1 Corintios 10:23“Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica”. Con esto Pablo nos aclara que aun aquellas cosas que son lícitas tienen sus limitaciones. ¿Qué pudiera limitar el que yo haga algunas de esas cosas lícitas? El próximo versículo comienza a darnos una idea: “Nadie busque su propio bien, sino el de su prójimo”, (1 Cor. 10:24) y más abajo agrega “No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios, así como también yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos (1 Cor. 10:32-33). Usualmente el egocentrismo con el que vivimos nos impide ver los límites de nuestra libertad cristiana.

Algunos preguntarán, ¿hasta dónde voy a permitir que el hermano débil me esclavice no permitiéndome hacer de nada? Recuerde que la motivación para no hacer aquello que ofende a tu hermano de conciencia débil es tu amor incondicional por él, y nada que sea hecho por amor al otro puede esclavizarme. La esclavitud es algo que otro me impone a la fuerza, y de la cual yo quisiera salir. Cuando Pablo dice: “si la comida hace que mi hermano tropiece, no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano”, eso es algo auto-impuesto y representa una situación de la cual él no está buscando salir.

Finalmente, pensemos en esto y decidamos después:

  1. Usualmente, las decisiones que usted toma revelan los deseos de su corazón.
  2. El corazón es engañoso y por tanto no es confiable (Jeremías 17:9).
  3. La decisión final dependerá de a quién yo decida complacer: al Yo o a Dios. Siempre la decisión se reduce a mi voluntad o la suya.
  4. Nadie está tan avanzado en la vida cristiana como para no preguntar a otros cuando las situaciones no están claras. 1 Corintios 8:2 nos recuerda: “Si alguno cree que sabe algo, no ha aprendido todavía como lo debe saber”.
  5. Dios bendecirá decisiones:

Miguel Núñez

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante.

¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo?

Soldados de Jesucristo Blog

¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo?

Por John Piper

John Piper me acompaña hoy en el teléfono para esta importante pregunta. ¿Qué debemos entender por el bautismo del Espíritu Santo? La frase parece significar cosas diferentes en la Biblia; de seguro significa cosas muy diferentes para distintas denominaciones y prácticas eclesiásticas. Aquí está la pregunta de hoy, enviada a nosotros de manera anónima desde Berlín, Alemania.

“¡Hola, Pastor John! He luchado para entender y para abrazar el ‘bautismo del Espíritu Santo’, en especial si se manifiesta con alguien que se ríe a carcajadas y da vueltas en el suelo o incluso que se desmaya durante treinta minutos o más. He visto iglesias que hacen esto y que colocan un gran enfoque en estas experiencias y eso me pone muy incómodo. ¿Puede explicar qué quiere decir la Biblia con el ‘bautismo del Espíritu’ con respecto a estas dos cosas: (1) nuestra experiencia inicial de salvación y, luego, (2) si hemos o no de esperar bautismos subsecuentes del Espíritu en nuestra vida cristiana?”.

Anhelar experimentar el Espíritu

El pentecostalismo usualmente se define como un movimiento en el cristianismo que piensa que el bautismo del Espíritu Santo es una segunda experiencia, normalmente después de la conversión, marcada por hablar en lenguas. Ese es el estereotipo, al menos, de lo que significa el pentecostalismo. Esa en realidad es una simplificación excesiva.

Recién terminé un libro de Allan Heaton Anderson titulado To the Ends of the Earth: Pentecostalism and the Transformation of World Christianity [Hasta lo último de la Tierra: El pentecostalismo y la transformación del cristianismo mundial]. Él muestra que existen entendimientos mucho más diversos del Espíritu Santo y de Su trabajo entre el pentecostalismo global de lo que pensábamos. Lo común entre muchas ramas del pentecostalismo no es una única visión del bautismo en el Espírito, sino un fuerte énfasis en la naturaleza experiencial del Espíritu en la vida del creyente.

Creo que este énfasis en la naturaleza experiencial del Espíritu es precisamente la razón por la que el movimiento ha sido tan dinámico y efectivo en el mundo entero. Las personas de todos lados están hambrientas de realidad experiencial, no solo de hechos doctrinales ni históricos que deben ser afirmados con la mente.

Esa es la manera estereotípica de pensar sobre el cristianismo occidental. Tenemos una lista de doctrinas; tenemos una lista de comportamientos. Creemos las doctrinas, actuamos los comportamientos e inferimos que le pertenecemos a Dios y que algo sobrenatural está sucediendo, pero nadie experimenta nada. Por eso, el pentecostalismo tiene el éxito que tiene, porque están en lo correcto en este punto. Están en lo correcto al decir que tener al Espíritu Santo es tener una realidad que uno experimenta.

Dos usos distintos

Es importante que aclaremos el significado bíblico de términos como “bautismo en (o con) el Espíritu Santo”, porque es un término bíblico. Es parte de la experiencia cristiana.

Lo que voy a sugerir es que la manera en la que Pablo utiliza la frase en 1 Corintios 12:13 no es la misma que la manera en la que Lucas la utiliza (o Jesús como lo reporta Lucas) en Hechos 1:5. Esa es mi premisa básica y evitaríamos mucha confusión si las personas la entendieran. Puedes revisarla por ti mismo.

Esto quiere decir que, cuando preguntamos: “¿Qué significa la frase ‘bautismo en (o bautismo con) el Espíritu Santo?”, tenemos que preguntar: “¿Estás hablando del uso que le da Pablo o del uso que le da Lucas cuando cita a Jesús?”. No son contradictorias. No estoy argumentando que existe un conflicto. Estoy diciendo que utilizan las mismas palabras en dos maneras diferentes. Utilizan la misma frase de dos maneras distintas. Permíteme aclarar cada una.

Recibir el Espíritu en la conversión

En 1 Corintios 12:12-13, Pablo dice:

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero, todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo. Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres. A todos se nos dio a beber del mismo Espíritu”.

Ahora, creo que casi todos estamos de acuerdo en que el entendimiento de Pablo aquí del bautismo del Espíritu es el acto por medio del cual el Espíritu nos une a Jesucristo y a Su cuerpo, la iglesia. En otras palabras, es la conversión. Es volverse cristiano. Eso es lo que significa ser cristiano: ser movidos por el Espíritu Santo de tal manera que somos llevados a la fe y unidos con Jesús.

Llenos del poder del Espíritu

Ahora, no creo que esa sea la forma en la que Jesús y Lucas utilizan esta frase similar en Hechos 1:4-5. Aquí, Jesús dice (y Lucas lo cita):

“Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: ‘La cual’, les dijo, ‘oyeron de Mí; porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días’”.

Está citando a Juan el Bautista en Lucas 3:16, cuando dice: “Yo los bautizo con agua; pero viene Uno que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias. Él [Jesús] los bautizará con el Espíritu Santo y fuego”.

Ahora, no creo que Jesús quisiera decir que sus discípulos se convertirían de incrédulos a creyentes en este bautismo que debían esperar en Jerusalén. Creo que Lucas ve a los apóstoles como creyentes genuinos vueltos a nacer antes del bautismo prometido.

Lucas termina su Evangelio con una descripción de los apóstoles antes de la experiencia que debían esperar llamada el bautismo del Espíritu. Dice en Lucas 24:52-53: “Ellos, después de adorar a Jesús, regresaron a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el templo alabando a Dios”. Aquí está un grupo de varones adorando a Jesús. Con gran gozo. Están experimentando a Dios a través de Jesús en el templo. Estos no son discípulos no regenerados esperando volver a nacer con la llegada del Espíritu Santo.

Pide un nuevo bautismo

Bueno, ¿qué quiere decir Jesús en Hechos 1:5 y en Lucas 3? Creo que, cuando dice que serán bautizados por el Espíritu Santo, quiere decir que recibirán poder extraordinario para un ministerio que exalta a Cristo. Esto es lo que pienso que significa. Recibirán poder extraordinario para un ministerio que exalta a Cristo.

Ahora, esa experiencia puede venir en una experiencia inusual y decisiva después de la conversión (un día, una semana, un año o un minuto), seguido de subsecuentes derramamientos o llenuras o bautismos del Espíritu periódicamente durante la vida. O esa experiencia puede venir en el momento mismo de la conversión seguido de subsecuentes experiencias durante toda la vida del poder del Espíritu Santo. Puede venir de varias maneras y llenuras y bendiciones durante una vida entera que pueden ser impredecibles y variadas.

Creo que sería un error limitar el bautismo en, o por, o con el Espíritu Santo a un segundo evento después de la conversión. Aunque pudieras experimentar uno, eso no significa que es la manera normativa en que este bautismo debe ser entendido. Creo que el tipo de llenura y poder que recibimos en esas experiencias se necesitan una y otra y otra y otra vez en la vida cristiana. No son las mismas consistentemente en cada temporada de la vida cristiana.

Es correcto, creo yo, pedir un nuevo bautismo. Ese es el lenguaje de los puritanos. Ese es lenguaje de Martyn Lloyd-Jones. Ese es mi lenguaje una y otra vez cuando me acerco al púlpito y busco predicar. Digo: “Oh, Dios, necesito un nuevo bautismo. Necesito una nueva unción. Necesito una nueva llenura. Necesito un nuevo derramamiento del Espíritu Santo”.

Lleno y rebosando de poder

Creo que el lenguaje es diverso en el libro de los Hechos para este tipo de cosas que no son continuas. Tenemos a Pablo en Chipre y está por hablar. Él dice ser lleno del Espíritu Santo y luego él tiene un poder extraordinario para lidiar con este mago en esa isla (Hechos 13:8-12). Eso es precisamente a lo que pienso que Jesús se refería: “Quiero que conozcan experiencia al salir a evangelizar el mundo”. Permíteme dar cuatro rápidas razones por las que pienso que Lucas y Jesús utilizaron el término de esa manera.

En primer lugar, Lucas describe el primer bautismo del Espíritu como “ser lleno”. Él utiliza el lenguaje de llenura en Hechos 2:4. Él dice: “Esperen este bautismo” (ver Hechos 1:4-5), y luego cuando lo describe en el 2:4, dice: “fueron llenos del Espíritu Santo”. Para él, estas eran realidades que se traslapaban, llenura y bautismo. Luego, durante el libro de los Hechos, el término “llenos del Espíritu Santo” es una experiencia recurrente en la vida del creyente, no una experiencia única.

En segundo lugar, Lucas dice que ser bautizado con el Espíritu es el cumplimiento de la promesa de Joel 2 (“Esperen la promesa”). Entonces, la promesa de Joel se cumple y se explica a partir de Hechos 2:16. La promesa de Joel 2 no es la promesa del nuevo pacto del nuevo nacimiento. Es la promesa del pacto de poder profético: hablarán con poder extraordinario.

En tercer lugar, Lucas describe ser bautizado con el Espíritu como recibir poder para ser testigos (Hechos 1:8). Él dice: “Cuando reciban al Espíritu Santo, tendrán poder para ser mis testigos hasta lo último de la tierra”. Esa es la descripción inmediata de lo que sucederá si esperas el bautismo. Así que es el poder para una efectividad global que exalta a Cristo.

En cuarto lugar, Lucas dice que ser bautizado en el Espíritu es ser investido de poder de lo alto para que el mensaje de Cristo pueda ser llevado con efectividad a todo el mundo. Ese es el lenguaje de Lucas 24:49, donde Él les dice: “Permanezcan en [Jerusalén] hasta que sean investidos con poder de lo alto”.

¿Qué hay de las lenguas?

Mi entendimiento del bautismo del Espíritu Santo es que Pablo utiliza una forma de esta frase para referirse a lo que sucede en el nuevo nacimiento. Lucas utiliza una forma de esta frase, cuando cita a Jesús, para el poder del Espíritu.

Para responder esta pregunta sobre señales particulares, puede o no incluir diferentes señales como las lenguas u otras manifestaciones inusuales. Creo que cada cristiano debe buscar un nuevo bautismo en este sentido una y otra y otra vez para tener un ministerio efectivo.

John Piper
http://desiringgod.org
John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota.

24 – DRAGONES & DINOSAURIOS

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

24 – DRAGONES & DINOSAURIOS

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 40:15 – 42:6
¿Sabía que en la Biblia se mencionan dragones y dinosaurios? Dios está a punto de presentarle a Job a dos animales extraordinarios, el Leviatán y el Behemot – unos animales que ilustrarán y demostrarán el gran poder y la maravillosa providencia de Dios.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

Fuera de este mundo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo III

Fuera de este mundo

Por W. Robert Godfrey 

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo III

Toma y lee». Agustín escribió en sus Confesiones (400 d. C.) que había escuchado tales palabras detrás de la pared de su jardín mientras estaba sentado allí leyendo. Tomó una copia de la carta de Pablo a los Romanos que tenía a la mano y sus ojos se fijaron en este texto: «Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias; antes bien, vestíos del Señor Jesucristo, y no penséis en proveer para las lujurias de la carne» (Rom 13:13-14).

Agustín estaba convencido intelectualmente de la verdad del cristianismo antes de este famoso incidente en su vida. Pero se dio cuenta que no tenía dominio propio sobre sus deseos sexuales. Sabía el tipo de cristiano que quería ser, pero sentía que su voluntad no cooperaba. Dijo que al leer las palabras de Pablo en Romanos, se convirtió moralmente y fue capacitado para vivir como cristiano a partir de ese momento.

Esta parte de la conversión de Agustín es bien conocida. Lo que no es tan conocido es el título del libro que estaba leyendo cuando escuchó la voz. Él leía la Vida de San Antonio (c. 360) de Atanasio. Este libro ilustra el concepto de la santidad que Agustín persiguió y que en gran medida llegó a influir en el cristianismo.

Demasiado enfoque en la santificación puede llevar al legalismo.

Antonio Abad (c. 251-356) fue uno de los primeros defensores y ejemplo de la vida ascética1 en Egipto, uno de los primeros centros de ascetismo. Antonio Abad abrazó la visión ascética del cristianismo alrededor del año 269. Lo practicó rigurosamente, viviendo como un ermitaño por cerca de 20 años (285-305) y luego formando una comunidad monástica poco organizada.

Antonio Abad creía que su vida ascética era la vida que Cristo y sus apóstoles vivieron. Su autonegación era una nueva forma de martirio por Cristo. Atanasio resume de esta manera el consejo que Antonio Abad le dio a otros ascetas: «Para todos los monjes que vinieron a él, él siempre tuvo el mismo mensaje: tener fe en el Señor y amarlo; para protegerse de los pensamientos lascivos y los placeres de la carne, y, como está escrito en Proverbios, no ser engañados por «la alimentación del vientre», huir de la vanidad y orar constantemente, cantar canciones santas antes y después de dormir, y tomar en serio los preceptos de las Escrituras; tener en cuenta las obras de los santos, para que el alma, siempre consciente de los mandamientos, pueda ser educada por su ardor».

¿Cuál fue la visión ascética del cristianismo que surgió en Egipto e influiría en la mayoría de los cristianos serios, no solo a finales de la Antigüedad sino también a través de la Edad Media y en los tiempos modernos? El cristianismo ascético deriva su nombre de la palabra griega askeo, que significa «entrenar» o «ejercitar». Su significado original se refiere al entrenamiento de los atletas. La visión ascética del cristianismo que encontramos en Antonio Abad, Atanasio y Agustín representa un compromiso radical con la santidad. Querían más que la vida cristiana ordinaria. Querían la vida disciplinada de un atleta espiritual. Querían perseguir la perfección.

Los ascetas hablaron de ir más allá de los mandamientos de Dios que se aplicaban a todos los cristianos. Trataron de cumplir lo que llamaban «los consejos de la perfección» o «los consejos evangélicos». En otras palabras, creían que Jesús había dado consejos que no eran vinculantes para todos los cristianos, pero que ayudarían a aquellos que querían ser especialmente serios en su búsqueda de la santidad. Llegaron a resumir esos consejos en tres puntos: pobreza, castidad y obediencia a los superiores eclesiásticos. Se negaron a sí mismos la propiedad y la familia para vivir una vida siguiendo las prácticas ascéticas de sus comunidades.

El apasionado deseo por la santidad llevó a muchos de los primeros ascetas a buscar la vida solitaria del ermitaño. Vivían solos la mayor parte del tiempo, a menudo en lugares remotos donde creían que luchaban contra demonios. A veces, su abnegación era tan extrema que arruinaban su salud o se volvían locos. Estos extremos de la vida eremita llevaron a muchos a creer que los ascetas estarían mejor en algún tipo de comunidad. Antonio Abad estableció un tipo de visión de comunidad: una comunidad con mucho espacio para las devociones y la disciplina individuales. Pero pronto empezó a surgir otra forma de comunidad mucho más organizada.

Nuevamente, Egipto fue pionero en la forma de vida monástica llamada cenobítica (de una palabra griega que significa «vivir juntos»). El egipcio más influyente en el establecimiento de esta forma de vida ascética fue un hombre llamado Pacomio (c. 290-346). Pacomio fue un soldado antes de adoptar la vida ascética, por lo que llevó al monasticismo la cuidadosa y detallada organización de un campamento militar. A partir de alrededor del año 320 comenzó a establecer monasterios con este modelo y este tipo de monasticismo se volvió dominante tanto en las iglesias de Oriente como en las de Occidente. Estas comunidades estrictamente estructuradas dejaron poco espacio para la individualidad. El día a menudo se dividía en momentos para la oración y el culto comunitarios, para trabajar en apoyo de la comunidad y para dormir. Tomaban las comidas juntos y con frecuencia un monje leía la Biblia mientras los demás comían en silencio.

La Reforma del siglo XVI rechazó la visión ascética del cristianismo de manera tan decisiva que a muchos protestantes de hoy les resulta difícil entender qué pudo haber tenido de atractiva. Tendemos a descartarla como legalista, farisaica, negadora de la creación y antibíblica. Creo que esas críticas son precisas. Sin embargo, aquellos que adoptaron el ascetismo, lo vieron como la vida cristiana más devota y disciplinada en la búsqueda de Dios y la santidad. A veces pienso que lo que hace que la vida ascética sea tan incomprensible es nuestra actual indiferencia a la santidad.

Los cristianos han seguido la vida cristiana entendiendo que buscan vivir para Cristo en un mundo en el que los efectos del pecado se manifiestan de tres maneras distintas. Primero, el pecado nos hace culpables ante Dios y nos exige una vida en la que el veredicto de culpabilidad pueda revertirse. Segundo, el pecado nos deja corruptos en nosotros mismos y nos exige una vida renovada para la búsqueda de la santidad. Tercero, el pecado nos deja en un mundo de miseria y nos exige que busquemos aliviar a los demás de esa carga de miseria. El pecado nos lleva a buscar la justificación en respuesta a nuestra culpa, la santificación en respuesta a nuestra corrupción y la transformación en respuesta a la miseria del mundo.

La dificultad que los cristianos han enfrentado ha sido el hallar un equilibrio adecuado para estos asuntos. El peligro está en que uno tienda a dominar a los demás de una manera poco sana. Demasiado enfoque en la justificación puede llevar al antinomianismo. Demasiado enfoque en la transformación puede llevar al liberalismo. Demasiado enfoque en la santificación puede llevar al legalismo. El tipo de ascetismo que surgió en Egipto constituyó una seria preocupación por la santificación que fue demasiado lejos y que utilizó métodos no bíblicos. Pero el deseo de los ascetas por la santidad debería inspirarnos.

______________________
1 El ascetismo es la enseñanza de que la espiritualidad se alcanza mediante la renuncia a los placeres físicos y los deseos personales mientras se concentra en asuntos «espirituales». (Stanley Grenz, David Guretzki, and Cherith Fee Nordling, Pocket Dictionary of Theological Terms (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1999), 16.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
W. Robert Godfrey
W. Robert Godfrey

El Dr. W. Robert Godfrey es presidente de la junta directiva de Ligonier Ministries, maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, y presidente emérito y profesor emérito de historia de la iglesia en el Westminster Seminary California. Es el maestro destacado de la serie de seis partes de Ligonier: A Survey of Church History y autor de varios libros, entre ellos An Unexpected Journey y Learning to Love the Psalms.

Por qué no nos desanimamos

Soldados de Jesucristo

Julio 28/2021

Solid Joys en Español

Por qué no nos desanimamos

John Piper

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Conocer la voluntad de Dios (5): No hay un método fácil

Miércoles 28 Julio

Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos.Hechos 19:19

No tentarás al Señor tu Dios.Mateo 4:7

Conocer la voluntad de Dios (5): No hay un método fácil

¿No habrá un “método” rápido para conocer la voluntad de Dios para mi vida? Este tema preocupa a muchas personas, y encuentra respuestas en las prácticas más o menos ocultas de todo tipo de religiones. Los cristianos deben huir absolutamente de esas prácticas y considerarlas como un pecado grave.

Hay personas que utilizan la Biblia de una manera un tanto mágica. Por ejemplo, la abren al azar y leen un versículo que supuestamente contiene la respuesta a su pregunta. Claro, puede suceder que obtengamos respuestas al abrir la Biblia de esta manera, pero seleccionando así un versículo corremos el riesgo de aplicarlo a una situación que no tiene ninguna relación con él, y de torcer la enseñanza de la Santa Escritura (2 Pedro 3:16).

Otros echan suertes para determinar la voluntad de Dios. Piensan que Dios, quien es soberano, puede intervenir para que su voluntad sea revelada de esta manera. Es cierto que Dios puede actuar así, y lo hizo con creyentes antes de la era cristiana, en respuesta a sus oraciones. Pero actualmente los cristianos no pueden obligar a Dios a mostrar su voluntad echando suertes.

El único medio para conocer la voluntad de Dios es buscar diligentemente su pensamiento en la Biblia, vivir cerca de él, orarle y estar atentos a lo que su Espíritu nos revela. Él nos guiará, sin duda, pero no de una manera mágica. ¡Dios es fiel, debemos confiar en él!(mañana continuará)

1 Crónicas 9 – Lucas 11:1-28 – Salmo 89:7-14 – Proverbios 20:10-11

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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