HAZ QUE LOS HOMBRES VUELVAN A SER MASCULINOS

Lumbrera

HAZ QUE LOS HOMBRES VUELVAN A SER MASCULINOS

Make Men Masculine Again presentado por Allie Stuckey

Violación, asesinato, guerra, todos tienen una cosa en común: los hombres.

La agresión, la violencia, la ambición sin control de la conciencia, todo lo relacionado con la “masculinidad tóxica”, ¿verdad?

Y la solución es obvia: hacer que los hombres sean menos tóxicos.

Haz que los hombres sean menos masculinos.

Haz que los hombres se parezcan más a las mujeres.

Pero estoy aquí para decirte que esta forma de pensar no solo está mal, es peligrosa.

He aquí por qué: Cuando tratas de hacer que los hombres se parezcan más a las mujeres, no obtienes menos “masculinidad tóxica”, obtienes más.

¿Por qué? Porque los hombres malos no se vuelven buenos cuando dejan de ser hombres; se vuelven buenos cuando dejan de ser malos. La agresión, la violencia y la ambición desenfrenada no se pueden eliminar de la psique masculina; solo se pueden aprovechar. Y cuando se aprovechan, son herramientas para el bien, no para el daño.

Los mismos rasgos masculinos que traen destrucción también derrotan la tiranía. Los rasgos que fomentan la codicia también construyen economías. Los rasgos que impulsan a los hombres a tomar riesgos tontos también impulsan a los hombres a asumir riesgos heroicos.

La respuesta a la masculinidad tóxica no es menos masculinidad; es mejor masculinidad. Y sabemos cómo se ve eso.

Es un joven que abre la puerta a una chica en su primera cita. Es un padre que trabaja largas horas para mantener a su familia. Es un soldado arriesgando su vida para defender su país.

El problema creciente en la sociedad actual no es que los hombres sean demasiado masculinos; es que no son lo suficientemente masculinos. Cuando los hombres abrazan su masculinidad de una manera saludable y productiva, son líderes, guerreros y héroes. Cuando niegan su masculinidad, huyen de las responsabilidades, dejando destrucción y desesperación a su paso.

Las consecuencias se pueden ver en todas partes.

Uno de cada cuatro padres ahora vive separado de sus hijos. Y los niños que crecen sin un padre generalmente están más deprimidos que sus compañeros que tienen una madre y un padre. Están en mucho mayor riesgo de encarcelamiento, embarazo adolescente y pobreza. El 71 por ciento de los que abandonan la escuela secundaria son huérfanos.

“De todas las rocas sobre las que construimos nuestras vidas… la familia es la más importante. Y estamos llamados a reconocer y honrar lo crítico que es cada padre con esa fundación”.

Eso dijo el entonces senador Barack Obama en 2008.

“Si somos honestos con nosotros mismos”, continuó, “admitiremos que… demasiados padres están… desaparecidos de demasiadas vidas y demasiados hogares”.

Por mucho que tratemos de negar la necesidad de una fuerza real y masculina en la sociedad, no se puede negar su necesidad. Las familias sanas y las comunidades fuertes dependen del liderazgo y la valentía de los hombres buenos.

Sin embargo, la tendencia actual es feminizar a los hombres jóvenes con la esperanza de lograr alguna noción utópica de igualdad y paz. Y comienza a las edades más tempranas. En el aula de la escuela, los niños son invariablemente “el problema”. En el patio de recreo, los juegos agresivos como el dodgeball han sido desterrados durante mucho tiempo. Le decimos a los jóvenes que su deseo intrínseco de competir es incorrecto. Todo el mundo recibe un trofeo. No suba la puntuación. Esta inclinación anti-masculina continúa a través de la educación superior y en el lugar de trabajo. Ha creado millones de hombres tentativos, mujeres infelices y niños y niñas confundidos.

Aquí hay un secreto que todas las mujeres saben: las mujeres quieren hombres de verdad, hombres con los que puedan contar y, sí, mirar hacia arriba. Ninguna cantidad de teoría feminista cambiará eso. No conozco a ninguna mujer, a ninguna edad, que se sienta atraída por un hombre pasivo que la mira como su proveedora, protectora y líder. Cada mujer que conozco quiere un hombre fuerte y responsable. Eso no es una consecuencia de una construcción social o presión cultural, es innato.

La devaluación de la masculinidad no terminará bien porque los hombres femeninos y pasivos no detienen el mal. Los hombres pasivos no defienden, protegen ni proporcionan. Los hombres pasivos no conducen. Los hombres pasivos no hacen las cosas que siempre hemos necesitado que los hombres hagan para que la sociedad prospere.

En su libro, The Abolition of Man, el filósofo social inglés C.S. Lewis escribe sobre este problema. Describe la tensión “entre el hombre cerebral y el hombre visceral”. “Por su intelecto”, explica Lewis, el hombre “es mero espíritu y por su apetito mero animal”.

Necesitamos ambas cosas. Quítate uno y te quedarás con un hombre que es débil o malo. Y en un mundo de maldad, los hombres débiles no son más que facilitadores de hombres malvados.

Violación, asesinato, guerra: todos tienen dos cosas en común: hombres malos que violan, asesinan y pelean; y hombres débiles que no los detienen. Necesitamos hombres buenos que lo hagan.

No es la masculinidad lo que es tóxico. Es la falta de ella.

Violación, asesinato, guerra – todo eso tiene una cosa en común: los hombres. La solución parece simple: hacer a los hombres menos tóxicos – hacer a los hombres menos masculinos. En este video, Allie Stuckey, presentadora de “Alli” en CRTV y el podcast “Relatable”, explica porque satanizar la masculinidad no es la solución sino el problema. ¡Haga su donación hoy a PragerU! ttp://l.prageru.com/2eB2p0h

Cinco características de un esposo bondadoso

Soldados de Jesucristo Blog

Cinco características de un esposo bondadoso

Por Douglas Wilson

Encontramos varios maridos en la Biblia, pero no muchos destacan como algo ideal. Uno de los hombres que sí resalta es Booz. A lo largo del libro de Rut, se muestra como modelo de lo que debe ser un esposo como tal. Es un empleador piadoso y considerado (Rt. 2:4). Su bondad hacia Rut es clara y bien marcada antes de pensar en sí mismo como posible marido para ella. Su carácter de marido piadoso se manifiesta en su bondad al asumir el papel de pariente-redentor de Rut. Así que, la próxima vez que leas el libro de Rut, piensa en la bondad de este hombre.

¿Qué hacen los malos maridos? Entre otras cosas, predican la herejía en el comedor de sus propios hogares. Pablo les dice a los maridos que amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia (Ef. 5:25). Esto no se da como una simple ilustración agradable. Un esposo es la cabeza de su esposa de la misma manera que Cristo es la cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23). Esto significa que los maridos hablan todo el día, todos los días, de lo que Cristo piensa de la Iglesia. Y cómo ese mensaje que transmiten es ineludible: o dicen la verdad, o mienten. Ningún marido tiene la opción del silencio.

Las mentiras del maltrato

Y por desgracia, aunque todo maltrato es una mentira, es posible que haya más de una mentira. Por ejemplo, ¿Qué mentira dicen los maridos amargados? Pablo dice a los maridos que no se amarguen contra sus esposas (Col. 3:19). Pero algunos hombres piensan que han sido provocados lo suficiente como para que el resentimiento sea su única opción. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo tiene una actitud pésima cada vez que es provocado, lo cual pensamos que debe ser todo el tiempo.

Otra mentira es la del marido lujurioso. Algunos hombres piensan que un ojo extraviado es algo natural. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo es un adúltero, que es infiel a su novia.

Luego está la mentira que dicen los maridos flojos. Algunos hombres no proporcionan ningún liderazgo a sus esposas. ¿Cuál es la mentira? La mentira es que Cristo es un debilucho perdedor. Que esto sea bastante común en nuestros días no es sorprendente, dada la doctrina de Cristo que sostienen muchos.

Por último, los maridos orgullosos dicen otra mentira. Algunos hombres desprecian las capacidades de las mujeres, incluidas sus esposas e hijas. ¿Cuál es la mentira? Dicen que Cristo desprecia a Su Iglesia, burlándose de ella cada vez que tiene ocasión.

Características de un marido bondadoso

Entonces, ¿qué es un marido bondadoso? Así como vemos el ideal de bondad de un marido mostrado por Booz, también deberíamos complementar nuestra comprensión de esa bondad a partir de la enseñanza de la Biblia en otros lugares. Quizá estemos acostumbrados a la fraseología del mandato paulino de amar a nuestras esposas, por lo que esto podría ayudarnos a pensar en este deber central en términos de bondad.

En primer lugar, un marido bondadoso está incompleto. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, hombre y mujer los creó (Gén. 1:27). El hombre y su mujer se convierten en una sola carne (Gén. 2:24), lo que indica la intimidad de la unión sexual (1 Cor. 6:16). Sin la intervención de Dios con el don del celibato, no es bueno que el hombre esté solo (Gén. 2:18). La verdadera confianza masculina opera, por tanto, en el contexto de la bondad mutua. La “confianza” que de alguna manera insinúa, indica o dice a una esposa que “no te necesito” no es una verdadera confianza en absoluto, sino una mera fanfarronada arrogante. Los hombres que se edifican a sí mismos derribando a sus esposas están siguiendo la “sabiduría” del infierno. Un marido es bondadoso con aquella que le completa.

En segundo lugar, un marido bondadoso es amoroso. El ideal aquí es el amante retratado en el Cantar de los Cantares. Es ardiente, devoto, fuerte y con confianza sexual. Pero recuerde el primer punto; esta confianza no es en sí mismo, sino en su capacidad para cumplir con su papel asignado, que es sólo la mitad de lo que debe hacerse. Con demasiada frecuencia olvidamos lo que manda la Biblia (Prov. 5:15-19). Un marido es bondadoso con su amada.

Un marido bondadoso es un proveedor. Un hombre que no provee para su hogar es peor que un incrédulo (1 Tim. 5:8). Dado que su esposa es el miembro más importante de su hogar, él tiene la profunda obligación de proveer para ella. En concreto, le proporciona comida, ropa y derechos conyugales (Éx. 21:10). Un marido es bondadoso con la que depende de él.

En cuarto lugar, un marido bondadoso es alguien que nutre. Un marido cristiano está llamado a alimentar y cuidar (Ef. 5:29). En este sentido, la falta de ternura, cuando es apropiada, muestra una falta de masculinidad. Un marido es bondadoso con el objeto de su bondad.

Por último, el marido es un pariente-redentor. Un marido está cerca de su mujer; ella es su hermana, su esposa (Can. 5:1). En un sentido muy real, él modela para ella la idea de salvador y redentor (Ef. 5:25-26). ¿Qué marido es suficiente para eso? Ninguno, pero nosotros vivimos y amamos por gracia. El marido es bondadoso con su hermana, a la que trae consigo.

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Douglas Wilson

23 – UN PASEO POR EL ZOOLÓGICO

Sabiduría para el Corazón

Serie: ESTUDIO DE JOB

23 – UN PASEO POR EL ZOOLÓGICO

Stephen Davey

VISITE NUESTRA PÁGINA: https://www.sabiduriaespanol.org

Texto: Job 38:39-40:5
Acompañemos a Job mientras Dios le muestra un animal tras otro, demostrando así Su creatividad, poder, y autoridad sobre todas las cosas. Al ver la maravillosa creación de Dios, y meditar en su creador hallaremos bellas y alentadoras aplicaciones para nuestra vida.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin. Este ministerio se sostiene gracias a las oraciones y ofrendas de sus oyentes. Si quisiera ofrendar a este ministerio puede hacerlo en nuestra página https://sabiduriaespanol.org/ofrendar/

La exposición de los lobos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La historia de la Iglesia | Siglo II

La exposición de los lobos

Por Harold O.J. Brown

Nota del editor: Este es el segundo capítulo en la serie especial de artículos de Tabletalk Magazine: La historia de la Iglesia | Siglo II

El siglo II de la era cristiana vio a la Iglesia emerger de las sombras y comenzar a empuñar armas en el mundo de las ideas. 

El inicio no fue fácil. A principios de siglo, el emperador Trajano (98-117), uno de los cuatro «emperadores buenos» (junto con sus sucesores Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), tomó como política no buscar cristianos y rechazar las denuncias anónimas. De este modo, los cristianos eran perseguidos solamente cuando se daban a conocer. Esta política pudiera entenderse como tolerante y benevolente, pero el resultado, por supuesto, fue el martirio precisamente de aquellos cristianos que no estaban dispuestos a guardar silencio sobre su fe. 

Las autoridades imperiales no fueron los únicos que hostigaron a los cristianos. La hostilidad pagana hacia el cristianismo creció a lo largo del siglo, y numerosos paganos escribieron duramente en contra de este. Los más famosos fueron Luciano de Samósata y el filósofo Celso, cuya diatriba anticristiana, Discurso Verdadero, inspiró la obra apologética de Orígenes de Alejandría, Contra Celso

No obstante, fue un movimiento al interior de la misma Iglesia, un movimiento que se mostraba a sí mismo como una élite, con un entendimiento superior del cristianismo, el que presentó el desafío más significativo a la Iglesia creciente. Este movimiento fue conocido como gnosticismo. 

Irónicamente, el martirio de Potino, obispo de Lyon en la Galia, quien fue llevado a la muerte por Marco Aurelio, el «emperador filósofo», alrededor del 177 d. C., trajo a la fama al hombre que más hábilmente respondió a los gnósticos. Ireneo sucedió a Potino como obispo y llegó a ser uno de los más efectivos defensores tempranos de la verdad cristiana, entregándole a la Iglesia una clara definición frente a la desviación más peligrosa de la ortodoxia cristiana. 

En una época se creyó que el gnosticismo había surgido desde dentro de los círculos cristianos, esto debido a que se había hecho notorio principalmente por los intentos de los cristianos ortodoxos de refutarlo. Más recientemente ha salido a la luz que el gnosticismo, por el cual se entiende un fenómeno subversivo existente dentro del campo cristiano, era el aspecto cristiano de un movimiento gnóstico mucho más grande, que incluso afectaba al judaísmo y al mundo pagano. Hoy existe un paralelo distinto al movimiento gnóstico del segundo siglo. Es conocido como Nueva Era, y tal como el antiguo gnosticismo, tiene representantes dentro de la cristiandad y fuera de ella. 

El gnosticismo, así como el movimiento gnóstico más amplio fuera de la Iglesia, era un fenómeno de muchos rasgos como para caracterizarlo en un par de párrafos —tal como lo es hoy la Nueva Era— pero hay algunas características sobresalientes que eran comunes a la mayoría de los gnósticos. Como su nombre implica (tomado de la palabra griega gnosis, que significa «conocimiento»), los gnósticos consideraban que el conocimiento, o un tipo particular de conocimiento, era la clave para la comprensión de toda verdad y la fuente de salvación. Los gnósticos «cristianos» enseñaron que el Cristo de los Evangelios y los Evangelios mismos eran de hecho una revelación, pero de un nivel inferior, adecuada para los de mente simple (tal como el mundo intelectual y la élite mediática mira hoy a la religión evangélica).

Por lo tanto, el gnosticismo era elitista, pues consideraba que solo una parte de la humanidad, la verdaderamente espiritual, era capaz de recibir la gnosis salvadora o conocimiento oculto, que se transmitía en secreto y que no estaba disponible para la gran masa de personas. Las personas menos espirituales, irremediablemente sumidas en el mundo material, eran rechazadas como «terrenales».

En términos tanto de contenido como de actitud, el movimiento gnóstico representaba una tendencia humana recurrente; como ya se ha sugerido, ha reaparecido en nuestra propia época como el movimiento Nueva Era, con su increíble variedad de ideas fantásticas. Por esta razón, es útil observar el gnosticismo cuasi-cristiano y ver cómo la Iglesia evitó ser subvertida por él, con Ireneo como figura destacada en la lucha.

El combate no solamente se libró en el plano intelectual; parte de la razón del éxito que tuvo la Iglesia en su autodefensa yació en la prontitud con la que líderes de congregaciones individuales tomaron medidas contra los infiltrados o conversos gnósticos. Estos fueron rápidamente identificados, denunciados como falsos creyentes y expulsados. La mayoría de los líderes verdaderamente cristianos reconocieron instintivamente el peligro de tolerar sus ideas, que alegaban, tal como lo ofrecieron, un tipo de conocimiento más elevado a la élite intelectual o la élite en potencia en sus congregaciones. Aún así, la pronta acción disciplinaria de los líderes congregacionales no habría sido suficiente sin el trabajo de los primeros teólogos, quienes contrarrestaron la amenaza gnóstica al tratar en detalle tanto sus principios generales como sus errores particulares.

Uno de los enfoques favoritos de los gnósticos era afirmar que creían y respetaban las enseñanzas del evangelio, y que simplemente estaban trayendo verdades más grandes y secretas a aquellos que eran lo suficientemente espirituales como para recibirlas. En consecuencia, una de las principales tácticas de opositores tales como Ireneo fue insistir en que el mensaje canónico del evangelio era completamente suficiente y que otras verdades aparentes no eran mejoras sino que, de hecho, representaban un peligro real para la salvación, porque la salvación viene por creer en el evangelio, no por aceptar una gnosis elitista.

La necesidad de definir, aclarar y justificar la legítima creencia cristiana frente a las nociones fantasiosas del gnosticismo llevó a Ireneo a producir una de las primeras obras importantes en la teología cristiana, Adversus Haereses [Contra las herejías]. Al leer a Ireneo, incluso podríamos decir que el gnosticismo fue una ayuda para el cristianismo porque estimuló la buena teología cristiana.

Ireneo sucedió a Potino como obispo de Lyon alrededor del 177 d. C., luego de que Potino fuera martirizado. Anteriormente, había sido discípulo de Policarpo, quien también había sido martirizado ya anciano cerca del 167 d. C., durante el reinado del mismo «emperador bueno», Marco Aurelio. Por lo tanto, Ireneo sabía de primera mano el peligro de defender a Cristo en el mundo multicultural y tolerante a la religión del emperador filósofo. Los cristianos del siglo XXI en Estados Unidos probablemente no enfrentan un peligro mayor que ser despreciados y posiblemente perder sus empleos por presentar la enseñanza exclusivista de que la salvación se encuentra solo en Jesucristo. Pero si Ireneo pudo defender la verdad cristiana contra el gnosticismo en los días en que atraer la atención pública como cristiano podía llevar a la muerte, ciertamente deberíamos ser capaces de rechazar sus variantes modernas cuando el peor peligro que corremos es ser denunciados como políticamente incorrectos o intolerantes. Desde la perspectiva de los protestantes ortodoxos del siglo XXI, la exaltación de Ireneo de la suficiencia del evangelio contra las supuestas mejoras de los gnósticos también ofrece un ejemplo útil de cómo manejar la afirmación del catolicismo romano de que la tradición es una fuente esencial de doctrina además de las Escrituras.

El gnosticismo presentaba tres grandes amenazas para los primeros cristianos. Primero, se agregaron «verdades» gnósticas secretas al registro del evangelio, diluyendo los fundamentos de la fe bíblica con enseñanzas extrañas y a menudo fantásticas. Segundo, la afirmación de los maestros gnósticos de tener acceso a verdades secretas socavaba la autoridad de los obispos y presbíteros. Tercero, la impartición de la gnosis solo a un cuerpo selecto o autoseleccionado de buscadores dividió las congregaciones y les dio a los gnósticos neófitos una razón para exaltarse a sí mismos como miembros verdaderamente «espirituales» de una clase de élite muy por encima del rebaño común de aquellos que tenían únicamente una «fe simple».

Además de la Nueva Era, el gnosticismo del siglo II tiene un paralelo en nuestros días en otro tipo de tentación gnóstica, a saber, una fascinación por la experiencia teológica y una disposición acompañante para tomar lo que los «expertos» nos dicen en sus palabras. Algunos que han obtenido doctorados y otras distinciones en el estudio de las Escrituras y la teología actúan como si supieran algo nuevo y verdaderamente esencial, a lo que los cristianos más simples solo pueden acceder al escucharlos. Naturalmente, estos «cristianos más simples», crédulos, inadvertidamente alimentan el elitismo autoinfatuado de estos maestros cuando con su aprendizaje superior difieren, cuestionan o contradicen las claras enseñanzas de las Escrituras.

Como obispo, Ireneo comenzó insistiendo en la autoridad de la comunidad de obispos, afirmando que uno puede estar seguro de la verdad solo si está en comunión con los líderes que han sido designados para defenderla. Su insistencia en la autoridad de los obispos como grupo y no en el obispo de Roma como único jefe de la Iglesia a menudo se ha utilizado como argumento en contra de la supremacía papal. En un controvertido pasaje en Contra las herejías, Ireneo habla de Roma como el lugar donde las iglesias se reúnen y dan fe de su unidad, pero no el lugar al que se someten.

Nadie de la generación de Ireneo pudo estar mejor arraigado que él en la tradición ni, de haber sido necesario, tenido un mejor acceso al conocimiento secreto, porque Ireneo había sido alumno de Policarpo, y Policarpo había sido alumno del apóstol Juan. Esta herencia le da a sus escritos la autenticidad inusual de una conexión distante con el último de los discípulos originales de Cristo. Si Cristo realmente hubiera impartido un conocimiento secreto a su círculo más íntimo durante los 40 días posteriores a la resurrección, que es una de las supuestas fuentes de gnosis, Ireneo habría estado en una buena posición para aprenderlo.

Al igual que Lucas en su Evangelio y en Hechos, Ireneo escribió Contra las herejías para un amigo. El amigo le había preguntado sobre el sistema de Valentín, un atractivo maestro que quería ser considerado un verdadero cristiano, solo que más conocedor (gnóstico) que el rebaño común. Valentín, el gnóstico más importante del siglo II, era un hombre altamente educado y sensible, lleno de celo y pathos religioso. Desafortunadamente, sus doctrinas transformaron la fe simple del evangelio en algo muy diferente. Podríamos comparar a Valentín con un teólogo moderno cuya genialidad y encanto nos hacen perder de vista la naturaleza errónea de sus enseñanzas.

En varios capítulos del Libro I, Ireneo describe el elaborado sistema de Valentín con cierto detalle; de hecho, Contra las herejías es una de nuestras mejores fuentes para conocer a Valentín y su típico rechazo gnóstico de la doctrina bíblica de la creación. Para los gnósticos, la entidad espiritual suprema era demasiado elevada para que se contaminara (a sí misma) mediante la producción o interacción con la materia básica. (La adhesión de la mayor parte del mundo educativo contemporáneo a la evolución naturalista es una presuposición tan grande como la idea gnóstica de que el espíritu no puede afectar la materia). A los ojos gnósticos, la materia era mala y el único Proarché (Protoprincipio) espiritual del cual vinieron todas las cosas no pudo haberse contaminado mediante el contacto con ellas. Valentín, por lo tanto, concibió un orden descendente de entidades espirituales, llamadas eones, un número inmenso con muchos nombres exóticos, agrupados en formaciones con otros nombres exóticos, que incluyen, por ejemplo, la Pléroma (plenitud), la Ogdóada (grupo de ocho), la Década (10) y la Docena (12). Finalmente, al final de una larga y confusa lista de entidades espirituales cada vez menos puras, se genera el mundo burdo de la materia.

Por supuesto, Valentín realmente no tuvo éxito en explicar cómo la creación ex nihilo de la Escritura pudo ser pasada por alto por los eones espirituales que gradualmente se convirtieron en materia, pues nunca resolvió realmente la cuestión de cómo la materia puede existir a través de la degeneración de aquello que es espiritual. La proliferación de sus eones simplemente ocultó la contradicción.

Sin embargo, Ireneo lo expuso de manera brillante y con mucho humor. Luego de entrar en el sistema de eones de Valentín, con sus nombres imaginativos y fascinantes, Ireneo escribió una parodia que expone lo absurdo de evadir la doctrina de la creación mejor que cualquier descripción que podamos idear:

Nada obstaculiza a nadie, al tratar el mismo tema (el origen de la materia a partir del espíritu), para colocar nombres de la siguiente manera: hay un cierto Proarché (Protopincipio), real, que supera todo pensamiento, un poder que existe antes que cualquier otra sustancia, y extendido en el espacio en todas las direcciones. Pero junto con él existe un poder que yo llamo Calabaza, y junto con esta Calabaza existe un poder que nuevamente llamo Vacío Absoluto. Esta Calabaza y este Vacío, dado que son uno, produjeron (y, sin embargo, no produjeron, para estar separados de sí mismos), una fruta, visible en todas partes, comestible y deliciosa, que el lenguaje de las frutas llama Pepino. Junto con este Pepino existe un poder de la misma esencia, que nuevamente llamo Melón. Estos poderes, la Calabaza, el Vacío Absoluto, el Pepino y el Melón, produjeron la multitud restante de los melones delirantes de Valentín.

Ireneo merece respeto por la amplitud y claridad de su pensamiento, y se ubica entre los principales teólogos del cristianismo primitivo. Hizo mucho más que refutar el gnosticismo, contribuyendo a nuestra comprensión de la encarnación, de la obra de Cristo y de la naturaleza humana. Sin embargo, su exitosa defensa contra el gnosticismo haría más para las futuras generaciones que cualquier otro trabajo suyo. ¿Podemos seguir su ejemplo de los melones delirantes al tratar con los innumerables absurdos de la Nueva Era?

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Harold O.J. Brown
Harold O.J. Brown

El Dr. Harold O.J. Brown fue profesor de teología en Reformed Seminario Theological Seminary en Charlotte, N.C.

La vida eterna

Martes 20 Julio

(Jesús dijo:) Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre.Juan 6:51

La vida eterna

Esta es una carta poco común que me envió un viejo amigo:

“Creo que pronto llegaré a la cumbre de la montaña. El camino me parece cada día más corto. ¡El final no debe estar muy lejos!

No hace mucho tiempo la fuerza de la juventud me empujaba hacia adelante. El mundo con toda su gloria estaba ante mí. Subí fácilmente las escaleras del éxito; creía que todo iba sobre ruedas. Me parecía que la carrera política, el poder y la riqueza eran el resultado de mi inteligencia y mi energía.

¿Y ahora? Al final de mi vida todo empieza a perder su sentido. ¡Cuánto te agradezco por no haberme abandonado! Muchas veces me mostraste mi estado de perdición. Yo te consideraba como un atrasado, y a menudo me burlaba de tus palabras de advertencia.

Sin embargo, cuando mi querida esposa murió, de mis ojos cayeron como unas escamas. Vi con qué gozo ella se fue hacia su Salvador, y comprendí que yo no tenía la misma seguridad. Con lágrimas reconocí ante Jesucristo la culpabilidad que había amontonado durante mi carrera política. El Señor Jesús perdonó todos mis pecados y me dio la vida eterna. Ahora ya no tengo miedo ante la muerte”.

“Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos son como el día de ayer, que pasó… son como sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca…

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:2-12).

1 Crónicas 2 – Lucas 7:24-50 – Salmo 86:1-6 – Proverbios 19:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Gracia para cada necesidad

Soldados de Jesucristo

Julio 20/2021

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