Gozar de su plenitud

FEBRERO, 22

imgres-5

Gozar de su plenitud

Devocional por John Piper

Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. (Juan 1:16)

Justo antes del culto del domingo pasado, la pequeña banda de santos que oran estaba orando con fervor por la fe de nuestra gente, por las iglesias del área de las ciudades gemelas y por las naciones. En un momento, un hombre oró las palabras de Juan 1:14-16:

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad… Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.

Fue uno de esos momentos de epifanía para mí. Dios permitió que en ese momento la palabra «plenitud» —de su plenitud— llevara una plenitud cuyo efecto fuera extraordinario en mí. Sentí una medida de lo que la palabra realmente conlleva: la plenitud de Cristo.

Sentí un poco de lo maravilloso que es que de su plenitud ciertamente haya recibido gracia sobre gracia; y en ese momento estaba recibiendo gracia sobre gracia. Sentí, en ese mismo momento, que nada habría sido más dulce que simplemente sentarme a sus pies —o leer la Biblia— toda la tarde, y sentir su plenitud desbordarse.

¿Por qué es que esta plenitud tiene tal impacto en mí, y por qué hasta este momento sigue constantemente teniendo un impacto en mí? En parte, porque…

…Aquel de quien cuya plenitud estoy siendo saturado por la gracia es el Verbo que estaba con Dios y que era Dios (Juan 1:1-2), de manera que su plenitud es la plenitud de Dios: una plenitud divina, una plenitud infinita;*

… este Verbo se hizo carne y fue uno de nosotros y nos perseguía con su plenitud: es una plenitud accesible;*

…cuando este Verbo apareció en forma humana, su gloria fue vista: su plenitud es gloriosa;*

… este Verbo era «el unigénito del Padre», de esa manera la plenitud divina estaba siendo mediada para nosotros no solamente de parte de Dios sino a través de Dios: Dios no envió a un ángel sino a su Hijo único para impartir su plenitud;*

… la plenitud del Hijo es una plenitud de gracia: no me ahogaré en esta plenitud sino que seré bendito por esta plenitud en todo sentido;*

… esta plenitud no es solo una plenitud de gracia sino también de verdad: no estoy siendo lleno de gracia con halagos que hacen caso omiso de la verdad; esta gracia tiene sus raíces en la realidad de una roca sólida.*

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Seguirle en obediencia

22 Febrero 2017

Seguirle en obediencia
por Charles R. Swindoll

Job 40:1-5

La respuesta de Job me lleva a pensar en lo que la pregunta dice a nuestro mundo del siglo XXI. ¡Qué mensajes tan necesarios para nuestros tiempos!

El primero: Si los caminos de Dios son más altos que los míos, entonces me inclino delante de Él en sumisión. El resultado de esa actitud es una humildad verdadera. La sumisión a la voluntad del Padre celestial es la característica de la verdadera humildad. Y todos nosotros pudiéramos utilizar una gran dosis de ella. Es muy raro hallar un espíritu humilde en nuestro tiempo, especialmente entre las personas competentes, las muy inteligentes y las triunfadoras.

Aquí está el segundo: Si Dios tiene todo el control, entonces no importa dónde Él dirija mis pasos, le sigo en obediencia. ¡Qué alivio tan grande produce esto! Por último, puedo relajarme, ya que el control no me pertenece a mí.

Hace no mucho tiempo estaba hablando en una conferencia para pastores en el Instituto Moody, de la ciudad de Chicago en los Estados Unidos de América. El recuerdo que más conservo en mi mente de esa conferencia es el inmenso letrero que colgaba sobre la tarima, que podían leer todos cuando nos reuníamos. Decía, con letras bien grandes:

Relájense todos: Por esta vez no están al frente

La sala estaba llena de pastores, ¡mil quinientos en total! Cada uno solo tuvo la responsabilidad de venir a la conferencia, donde se nos recordó que debíamos relajarnos, ya que no estábamos al frente esta vez. Eso fue un estimulante alivio para todos los que asistimos.

Ese fue el aviso que Dios desplegó frente a Job. “Tú no estás al frente de nada, Job; esa es mi responsabilidad. Tú eres mi siervo, y yo tu Amo. Yo sé lo que estoy haciendo”. Puesto que Dios sabe lo que está haciendo, yo simplemente le seguiré, no importa donde Él dirija mis pasos. ¡Qué alivio tan estimulante produce eso!

¿Qué siente usted cuando permite que Dios esté al frente de su vida: alivio, frustración, pánico? ¿Qué pudiera usted hacer que le ayude a relajarse sabiendo que Él está al frente?

La sumisión a la voluntad de Dios es la característica de la verdadera humildad.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.urwdEKdi.dpuf

 

 

“Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte”

Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte

imagen-blog-devocional

22 FEBRERO

Éxodo 5 | Lucas 8 | Job 22 | 1 Corintios 9

Según Lucas 8:19–21, la madre y los hermanos de Jesús habían venido a verle, pero no lo consiguieron debido a la gran multitud. Jesús fue avisado: “Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte” – aparentemente bajo la impresión de que Jesús mismo abriría paso a través de la muchedumbre para llegar hasta ellos, o que usaría su autoridad para hacer que ellos pudiesen pasar. Al fin y al cabo, no era una cultura tan egoísta como la nuestra, y mucho más orientada hacia la familia tanto nuclear como también hacía la amplia.

Por esto resulta tan asombrosa la respuesta de Jesús: “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica” (8:21). Hay que decir cuatro cosas en relación con esto.

En primer lugar, no se trata de ningún texto aislado. Una vez que Jesús comienza su ministerio público, no hay ninguna ocasión, hasta la cruz, en la que muestre la más mínima preferencia hacia los miembros de su propia familia, incluida su madre. En cada ocasión, o se aleja de ellos (como aquí y en 11:27–28), o se lo reprocha (Juan 2:1–11). No hay excepción alguna. Los que argumentan que María tenía alguna clase de acceso especial a los sentimientos de Jesús y a las bendiciones que sólo él podía pronunciar, no pueden usar este texto, de forma responsable, para avalar su punto de vista.

En segundo lugar, los motivos del comportamiento de Jesús no son difíciles de apreciar. Aparte de este pasaje, los evangelios continuamente hacen referencia a la singularidad de Jesús. En el contexto de Lucas, la conexión familiar queda ensombrecida por la concepción virginal de Jesús, lo cual está estrechamente ligado con su misión y con su identidad. A juzgar por el libro de Hechos, incluso la familia natural de Jesús tuvo que asumir, después de la resurrección, quién era este hijo y hermano suyo, y se hicieron miembros de la comunidad cristiana que le rendía culto.

En tercer lugar, esto no da a entender, ni mucho menos, que Jesús fuese insensible a los sentimientos de su familia. En uno de los momentos más emotivos del evangelio de Juan, encontramos a Jesús en la cruz, y, casi exánime ya, hace provisión para las necesidades materiales y emocionales de su madre desconsolada (Juan 19:26–27).

En cuarto lugar, es importante darnos cuenta de la fuerza de este pasaje: Jesús insiste en que los más cercanos a él, los que le “pertenecen”, los que tienen acceso inmediato a él, los que forman parte de su verdadera familia, ya no serán sus parientes biológicos, sino los que “oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica” (8:21). A diferencia de muchos gobernadores, Jesús no mostró ningún interés en establecer ninguna dinastía en la tierra. Llegó para la creación perenne de la familia de Dios – caracterizada por su respuesta obediente a la Palabra de Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 53). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Mira, lee, y escucha! (2)

¡Mira, lee, y escucha! (2)

imgres

(Dios) nos ha hablado por el Hijo. – Hebreos 1:2

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. – 2 Corintios 5:19

La Biblia es la Palabra de Dios, y ella es otra manera usada por Dios para darse a conocer. También nos muestra quiénes somos y el valor que nuestra vida tiene para Dios.

La Biblia no es un libro como los demás. Ella habla de un Dios que se comunica con su criatura. En varias porciones podemos leer: “Así dice el Señor”. Un Dios cuyo anhelo es escuchar y ayudar a los hombres, un Dios que pudo preservar su Palabra a pesar de todos los esfuerzos de quienes quisieron hacerla callar o desaparecer a lo largo de los siglos. Un Dios que guardó al pueblo hebreo como nación durante milenios, algo único. Un Dios que anunció muchos eventos que se cumplieron al pie de la letra. Por ejemplo, la Biblia contiene más de 300 profecías que anuncian la venida de Jesucristo a la tierra, y que efectivamente tuvo lugar.

El Dios de la Biblia también es el Dios Salvador. Los autores inspirados concuerdan, a pesar de su impresionante número (al menos 40) y las diferentes épocas en las que vivieron (unos 1.500 años): ¡el hombre necesita un mediador para poder reconciliarse con Dios! Este mediador es Jesucristo. Gracias a su sacrificio, Dios perdona a aquel que se arrepiente de sus actos desobedientes, de su rebelión, de sus errores. Todo el que reconoce que es pecador, puede volverse a Dios: sus pecados fueron borrados; Jesús los expió.

¡Nunca caímos demasiado bajo para ser salvos por Jesucristo! La Biblia nos presenta el Evangelio, las buenas nuevas, y ese Evangelio es un poder de vida para salvación de aquel que cree (Romanos 1:16). ¡Léala y créala!

2 Samuel 15 – Hechos 6 – Salmo 25:11-15 – Proverbios 10:11-12

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chlabuena@semilla.ch

Aspectos de la alabanza

Aspectos de la alabanza

la-verdad-para-hoy

2/21/2017
El que sacrifica alabanza me honrará. (Salmo 50:23)

¿Qué significa alabar a Dios? Según la Biblia, la alabanza incluye tres cosas:

1. Citar los atributos de Dios. Una buena razón para estudiar el Antiguo Testamento es que muestra el carácter santo de Dios, capacitándonos para alabarlo mejor.

2. Citar las obras de Dios. Los salmos están llenos de menciones de las grandes cosas que Dios ha hecho. Él dividió el Mar Rojo, sacó a su pueblo de Egipto, hizo brotar agua de una roca, alimentó a Israel en el desierto con maná del cielo y realizó muchos otros milagros espectaculares. Cuando usted alaba a Dios por todo lo que ha hecho, sus problemas palidecen en comparación con eso. El recordar lo que Dios ha hecho en el pasado lo glorifica y fortalece nuestra fe

3. Dar gracias por los atributos y las obras de Dios. En el corazón de la alabanza está la acción de gracias. La alabanza a Dios lo glorifica. Suceda lo que suceda en nuestra vida, debemos darle gracias por todos sus atributos y todas sus obras misericordiosas.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Nuestro siervo Jesús

FEBRERO, 21

imgres-5

Nuestro siervo Jesús

Devocional por John Piper

 

Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45)

Él no fue solo siervo de su pueblo mientras vivió en la tierra, sino que también será nuestro siervo cuando regrese. «Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá» (Lucas 12:37).

No solamente eso: él es nuestro siervo ahora. «”Nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?”».

¿Denigra esto al Cristo resucitado —el decir que él fue y es y será para siempre el siervo de su pueblo? Lo haría si siervo significara ‘aquel que recibe órdenes’, o si pensáramos que nosotros somos amos de él. Sí, eso lo deshonraría. Sin embargo, decir que somos débiles y necesitados no lo deshonra.

No lo deshonra que digamos que él es el único que puede servirnos con lo que más necesitamos.

No lo deshonra que digamos que él es una fuente inagotable de amor, y que mientras más nos ayuda y más dependemos de su servicio, más increíbles nos parecen sus recursos. Por lo tanto, podemos decir confiadamente: «¡Jesucristo está vivo para servir!».

Él está vivo para salvar. Él está vivo para dar, y está muy entusiasmado de que así sea.

No está agobiado con nuestras preocupaciones. Él florece al llevar nuestras cargas. Él quiere «obrar a favor de quien espera en él» (Isaías 64:4). Él «favorece a los que… esperan en su misericordia» (Salmos 147:11).«Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).

El servicio omnipotente de Jesucristo se desborda para el bien de todo aquel que en él confía.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

Cuando se Enfrenta la Adversidad

Cuando se Enfrenta la Adversidad

vpv-logo_0 Charles R. Swindoll

Acompáñeme por el túnel del tiempo, y retrocedamos a  la ciudad de Uz. En esa ciudad, había un ciudadano que todos respetaban.  Era un hombre intachable, recto, temeroso de Dios y llevaba una vida limpia. Tenía diez hijos, ganado en abundancia, terrenos extensos, una multitud de criados y una cantidad substancial de efectivo. Nadie negaría que era “más grande que todos los orientales” (Job 1:3),  ya que se había ganado esa reputación mediante años de trabajo arduo  y tratos justos con los demás. Se llamaba Job, sinónimo de integridad y piedad.

Sin embargo, en cuestión de horas llegó a ser, como lo dice un verso de la obra La Comedia de Errores de Shakespeare: Un alma infeliz, maltratada por la adversidad.¹

La adversidad, sin anunciarse, le cayó encima a Job como una avalancha de piedras puntiagudas. Perdió su ganado, sus sembradíos, sus tierras, criados  y, aunque usted no lo crea,  todos sus diez hijos. Como si esto fuese poco, después perdió su salud, la  última esperanza humana de ganarse la vida. Permítame pedirle que deje de leer un momento. Cierre sus ojos por sesenta segundos, e identifíquese con ese buen hombre que fue aplastado bajo el peso de la adversidad.

El libro que lleva su nombre anota una entrada que Job escribió en su diario poco después de que las piedras de la tragedia cayeron sobre  él. Con mano temblorosa escribió: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito” (1:21).

Después de esta increíble declaración, Dios añadió: “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno” (1:22).

Es justo aquí, en este momento, que tengo  moviendo mi  cabeza. Me estoy preguntando: “¿Cómo pudo Job,  hacerle frente con tanta calma, a toda esa serie de odiseas mezcladas con aflicción?” Piense en el resultado: bancarrota, dolor, diez tumbas recién tapadas.  Y la soledad de aquellas habitaciones vacías.

No obstante, leemos que él adoró a Dios; que no pecó, ni le echó la culpa a su Hacedor.

Las preguntas lógicas son: “¿Por qué no lo hizo? ¿Cómo pudo lograrlo? ¿Qué le impidió hundirse en la amargura o incluso pensar en el suicidio?” Sin querer  simplificar demasiado la situación, sugiero tres respuestas básicas que he descubierto al investigar el libro que lleva su nombre.

Primero, Job afirmó la soberanía amorosa de Dios. Creía que el Señor que le dio lo que tenía, también tenía todo derecho de quitárselo (1:21). En sus propias palabras dijo: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (2:10)

Job miró hacia arriba, afirmando el derecho del Señor de gobernar su vida. ¿Quién fue el necio que dijo que Dios no tenía derecho de añadir arena a nuestro barro, marcas a nuestra vasija o fuego a lo que hace con su mano? ¿Quién se atrevió a levantar su puño de barro hacia el cielo y cuestionar el plan del Alfarero?  Job no lo hizo.  Para él, la soberanía de Dios estaba entretejida con su amor.

Segundo, Job tenía la promesa divina de la resurrección. ¿Recuerda usted sus palabras inmortales? “Yo sé que mi Redentor vive y al fin he de ver a Dios” (Job 19:25–26).

Miraba hacia adelante, apoyándose en la promesa de su Señor de hacer todas las cosas brillantes y hermosas en la vida más allá. Sabía que en ese tiempo quedaría eliminado todo dolor, muerte, tristeza, lágrimas y adversidad. Sabiendo que “la esperanza no avergüenza” (Romanos 5:5), soportó el hoy con una visión del mañana.

Tercero, Job confesó su propia falta de comprensión. ¡Qué alivio da esto! No se sintió obligado a explicar el por qué. Escuche su sincera admisión: “Yo conozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que se esconda de ti. . . Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas [demasiado profundas] para mí, que yo no comprendía. . . Te preguntaré, y tú me enseñarás’” (Job 42:2–4).

Miró dentro de sí mismo y confesó  su ineptitud de entenderlo todo. Descansó en Dios durante su adversidad, sin sentirse obligado a responder por qué.

Tal vez usted esté empezando a caer  lastimado por las piedras de la adversidad. Tal vez la avalancha ya ha caído o tal vez no. La adversidad puede estar a diez mil kilómetros de distancia.  Así es como Job se sentía pocos minutos antes de perderlo todo.

Repase estos pensamientos al apagar las luces esta noche, amigo mío y amiga mía  Simplemente, por si acaso. Algunas vasijas de barro se vuelven bastante frágiles al estar expuestas a la luz del sol día tras día.

1. William Shakespeare, The Comedy of Errors, 2.1.34, in William Shakespeare: The Complete Works (New York: Dorset Press, 1988), 169.
Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll, Inc.

– See more at: http://visionparavivir.org/ministerio/articulos/cuando-se-enfrenta-adversidad#sthash.QB9kYkIy.dpuf

“endureció su corazón”

endureció su corazón

imagen-blog-devocional

21 FEBRERO

Éxodo 4 | Lucas 7 | Job 21 | 1 Corintios 8

En Éxodo 4, encontramos el comienzo de algunos fenómenos complejos que se prolongan hacia adelante por todo el resto de la Biblia.

El primero de ellos es la razón que Dios da por la cual el faraón no iba a dejarse impresionar por los milagros realizados por Moisés. Dios declara, “Yo, por mi parte, endureceré su corazón para que no deje ir al pueblo.” (4:21). A lo largo de los capítulos posteriores, la expresión varía: no sólo “yo voy a endurecer el corazón del faraón” (7:3), sino también “el faraón endureció su corazón”, o “este había endurecido su corazón” (7:13, 22; 8:19, etc.) y “endureció su corazón” (8:15, 32, etc.). No se detecta ningún patrón en estas referencias. Por un lado, no podemos decir que el proceso sea hacia arriba, a partir de “el faraón endureció su corazón” hasta que “el Señor endureció el corazón del faraón” (como si el endurecimiento efectuado por Dios fuese sólo la confirmación de algo que el hombre hubiese elegido para si mismo); por otro lado, tampoco podemos decir que haya un proceso en la dirección contraria desde “el Señor endureció el corazón del faraón” hasta “este había endurecido su corazón” o “el faraón endureció su corazón” (como si el endurecimiento de su propio corazón por parte del faraón no fuera más que el resultado inevitable del mandato divino).

Hay tres observaciones que podrían arrojar luz sobre estos textos: (a) Dada la línea narrativa de la Biblia hasta aquí, se da por sentado que el faraón ya es una persona inclinada hacia el mal. En concreto, ha esclavizado al pueblo del pacto de Dios. Dios no ha endurecido el corazón de un hombre moralmente neutral; ha pronunciado juicio sobre un hombre malo. El infierno es un lugar donde el arrepentimiento ya no es posible. El endurecimiento tuvo el efecto de ejecutar dicha sentencia antes de lo habitual. (b) En todas las acciones humanas, Dios no queda nunca completamente pasivo: este es un universo teísta, de modo que las frases “el Señor endureció el corazón del faraón” y “el faraón endureció su corazón”, lejos de ser afirmaciones disyuntivas son en realidad complementarias. (c) Este no es el único texto donde encontramos algo así. Ver, por ejemplo, 1 Reyes 22; Ezequiel 14:9 y, especialmente, 2 Tesalonicenses 2:11–12: “Por eso Dios permite que, por el poder del engaño, crean en la mentira. Así serán condenados todos los que no creyeron en la verdad sino que se deleitaron en el mal.”.

El segundo elemento en la narrativa que se extiende hacia adelante es el uso del término “hijo”: “Israel es mi primogénito. Y te he dicho: “Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo para que me rinda culto, pero tú no has querido dejarlo ir. Por lo tanto, voy a quitarle la vida a tu primogénito.” (Éxodo 4:22–23). Esta primera referencia a Israel como el hijo de Dios se desarrolla y se convierte en una tipología vibrante que incluye al rey Davídico como el hijo por excelencia, lo cual culmina en Jesús, el último Hijo de Dios, el verdadero Israel y el Rey mesiánico.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 52). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Mira, lee, y escucha! (1)

¡Mira, lee, y escucha! (1)

imgres

(Dios) hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número… Detente, y considera las maravillas de Dios. – Job 5:9; 37:14

¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre! – Juan 7:46

Escuchamos muchas voces en el mundo, difundidas por el entorno, la escuela, los medios de comunicación. Pero Dios, ¿cómo nos habla? Mediante las circunstancias que nos llevan a hacernos preguntas: la soledad, la muerte de un ser querido, la enfermedad, la pérdida de un trabajo… pero también por el simple hecho de existir, de respirar, de pensar, de crear, de reír, de amar, de aspirar a la justicia…

¿Es Dios quien nos habla? Sin duda, pues no hay nada que ocurra por casualidad: “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?” (Lamentaciones 3:37). ¡Dios nos habla claramente a través de las circunstancias de nuestra vida!

Además la creación, tan rica, tan hermosa y tan bien coordinada, ¡es la primera tarjeta de presentación de Aquel que nos llamó a la vida! Mediante la extraordinaria variedad de formas, de colores, de circunstancias, de gustos, de sonidos, de olores y acciones, Dios nos muestra de manera evidente su inteligencia y su poder, su amor y su delicadeza.

Sin embargo la voz de Dios se hace todavía más apremiante a través de la persona de Jesucristo. En él Dios se manifiesta como hombre, para estar en medio de nosotros. Jesús, todopoderoso pero cercano a los hombres, multiplicó los panes, sanó a los enfermos y caminó sobre las aguas. Su objetivo no era sacarnos de nuestra condición humana, sino darse a conocer a nosotros como un Dios que nos ama. Dios habló mediante Jesús denunciando nuestras faltas, pero ofreciéndonos su perdón.

(mañana continuará)

2 Samuel 14 – Hechos 5:17-42 – Salmo 25:6-10 – Proverbios 10:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chlabuena@semilla.ch

El Calvinista

El Calvinista

imgres-5

John Piper

Nota del editor: Soldados de Jesucristo y Desiring God presentan la versión en español del aclamado poema escrito por el Pastor John Piper: El Calvinista [The Calvinist], grabado en las voces de los Pastores Félix Cabrera, Nathan Díaz, Josué D. Rodríguez, Otto Sánchez y Greg Travis. Esta es una adaptación al español por el Pastor Josué D. Rodríguez.


¿Puedo invitarte a ver la vida de un Calvinista? Probablemente no es lo que te imaginas. El Dios soberano de la Biblia está lleno de sorpresas. Los sermones y ensayos son buenos, pero a veces sólo los poemas funcionan. Vamos palpando palabras especiales y formas especiales para capturar el resplandor de Dios.

Escribí este poema llamado “El Calvinista” para dar un vistazo a la intervención soberana de Dios en la vida de un hombre pecador. No existe ni una parte de la vida donde la grandeza de Dios no penetre profundamente. Te quiero ayudar a que experimentes eso.

Esperamos que “El Calvinista” sea un vídeo-poema que meditarás detenidamente, reflexionarás, releerás, mirarás de nuevo, y compartirás con amigos y familiares.

Mi oración es que este grande y glorioso Dios soberano estará de pie delante de Su palabra y de nuestras vidas con una fuerza tan convincente que, más temprano que tarde, los reinos de la tierra se convertirán en el Reino de nuestro Dios por medio de Jesucristo.

 

El Calvinista
Un poema por John Piper
Adaptado al español por Josué D. Rodríguez

Míralo con rodilla doblada
Escucha su oración exclamada
El aliento de su clamor
Santificado sea El Señor

Míralo en la Palabra
Inmóvil está su alma
Acumulando con atención
en hoguera hasta la combustión

Míralo en sus libros
Árbol al lado de ríos
Bebiendo en la raíz
Llevando fruto es feliz

Míralo con su pluma
Escribiendo línea con musa
“¡Refina!” Su corazón exclama
Profundo en la Palabra excava

Míralo en la plaza
Guardado de toda trampa
Detective implacable
La verdad su misión incansable

Míralo en la calle
Buscando preguntarle
Al que no es de la grey
“¿Conoces a mi Rey?”

Míralo en discusión
Firme con resolución
A su Padre busca honrar
Nunca Su Palabra quebrantar

Míralo en su oficio
En completo compromiso
El hombre planes tendrá
Pero es Dios quien dispondrá

Míralo en su cena
De gratitud se llena
La gracia saboreando va
En cada pedazo de pan

Míralo con su criatura
¡Como disfruta su ternura!
Su gozo toma vuelo
Al jugar con ella en el suelo

Míralo con su amada
Perdido en su mirada
No hay otra para él
Dulce como la miel

Míralo descarriado
Su corazón quebrantado
¡¿Qué será de mí?!
Sólo Uno me puede redimir

Míralo en lamento
Lleno de arrepentimiento
“Para alcanzar exaltación
Debo vivir en humillación”

Míralo en su adoración
Entonando su canción
“¡Yo ciego fui
Más por la sangre vi!”

Míralo junto al mar
Disfrutando contemplar
La gloria de su Dios
Revelada en la Creación

Míralo en el dormir
Con susurro le oyes decir
“Ningún crédito puedo tomar
Cuando mañana logre despertar”

Míralo en lecho de muerte
Con su corazón ardiente
Vislumbrando la celestial estancia
Su suspiro final: “¡Ganancia!”

thumb_author-john-piper

John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

http://sdejesucristo.org/elcalvinista/