Alabanza por las respuestas

Alabanza por las respuestas

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2/25/2017

Orad sin cesar. Dad gracias en todo. (Tesalonicenses 5:17-18)

Cuando Dios contesta la oración acerca de determinada situación, tenemos el privilegio de ser parte de su obra y de alabarlo por ella. Cuando no participamos mediante la oración, perdemos la oportunidad de darle gloria.

Suponga que alguien fuera a una reunión de oración y dijera: “Ha ocurrido algo maravilloso: la señora a quien le he estado dando testimonio ha entregado su corazón a Cristo. Ahora es creyente y está aquí con nosotros esta noche. Gracias por orar por ella durante estos últimos meses”. Las personas presentes pueden alabar al Señor, en particular quienes habían estado orando por la conversión de esa mujer.

Pero también habría algunos que, aunque dando alabanza, no se sentirían como que han participado porque no habían orado por la señora. Hay que participar en lo que Dios está haciendo para que pueda alabar con sinceridad.

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Somos muy amados

FEBRERO, 25

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Somos muy amados

Devocional por John Piper

Entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)… (Efesios 2:3-5)

¿Acaso no nos encantaría escuchar al ángel Gabriel decir: «Eres muy amado»?

Eso le ocurrió a Daniel tres veces:

  • «Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado» (Daniel 9:23).
  • «Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora» (Daniel 10:11).
  • «Y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate» (Daniel 10:19).

Tengamos aliento. Si tenemos fe en Jesús, Dios mismo nos dice: «Eres muy amado».

Por naturaleza, éramos hijos de la ira, como el resto de la humanidad. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo… Porque por gracia somos salvos por medio de la fe (Efesios 2:3-5,8).

Es mejor que la voz del ángel. Si estamos «vivos», somos muy amados.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

¡Libres al fin!

25 Febrero 2017

¡Libres al fin!
por Charles R. Swindoll

Job 42:1-11

Si usted se toma el tiempo para leer el relato bíblico, verá que Dios le da a Job el mismo título cuatro veces: “Mi siervo” (Job 42:7, 8). ¡Qué título tan honroso! Lo tenía antes de que comenzara su sufrimiento (Job 1:8), y lo sigue teniendo todavía. La heroica resistencia de Job dio como resultado que conservara el mismo título con que Dios lo apreciaba. Eso sí que se llama justicia en acción, y a Job debió resultarle muy placentero escuchar estas palabras dichas a oídos de aquellos que habían pasado tantos días humillándolo. “Mi siervo ha hablado lo recto”.

Los hombres que antes habían sido los jueces de Job, están ahora con los animales requeridos e inclinándose delante del Señor con sus ofrendas, esperando que Job ore por ellos. ¿No es una escena excelente? ¡Habíamos esperado tanto por verla! ¡Qué bueno fue que estos hombres deshicieran el entuerto, no solo delante de Dios, sino también con Job! Es bueno que nosotros confesemos nuestro mal proceder a quienes hemos ofendido. Es bueno que digamos con nuestras acciones que hemos hecho algo mal y que estamos buscando el perdón.

Job obedece al Señor una vez que estos hombres han hecho su parte. “Entonces fueron Elifaz, Bildad y Zofar e hicieron como el SEÑOR les había dicho. Y el SEÑOR atendió a Job” (Job 42:9). Lo hicieron de prisa. No hubo ninguna argumentación, ninguna lucha, ninguna renuencia. Además, hicieron exactamente lo que el Señor les exigió, y lo mismo hizo Job, quien oró misericordiosamente por cada uno de ellos. No hay ningún resentimiento de su parte. No dice: “De acuerdo, arrodíllense. Ustedes me sometieron a un infierno. Voy a ver cómo quedan cuando los humille. Arrodíllense allí, ¡rostro en tierra!” No hay nada de eso. ¿Recuerda? Un corazón contrito no exige nada o los demás.

¡Sí, es una escena grandiosa! ¿Sabe usted lo que está sucediendo? Los pecados están siendo perdonados. La culpa está siendo quitada. Eso es lo que sucede cuando la justicia y la misericordia se mezclan.

¡Qué admirablemente retrata esto lo que sucedió en la cruz! Por eso es que la muerte de Cristo es llamada “eficaz.” Es efectiva, porque la justicia de Dios contra el pecado fue satisfecha una sola vez y por todos con la muerte del Cordero. Por consiguiente, la misericordia de Dios es liberada para el perdón de aquellos que confían en el Cordero. Y entonces somos hechos libres. ¡Libres al fin!

Un corazón contrito no exige nada o los demás.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“conversiones parciales”

“conversiones parciales”

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25 FEBRERO

Éxodo 8 | Lucas 11 | Job 25–26 | 1 Corintios 12

Una de las imágenes más impresionantes de lo que se podría llamar una conversión parcial la encontramos en Lucas 11:24–26. Jesús enseña que, cuando un espíritu maligno sale de alguien, “va por lugares áridos buscando un descanso” – lo que parece significar que busca a alguien más en quien residir. Luego el espíritu se plantea volver a su anterior residencia. Descubre que esta ha quedado sorprendentemente vacía. El espíritu, por tanto, moviliza a siete de sus socios, aún más viles que él, “y entran a vivir allí. Así que el estado final de aquella persona resulta peor que el inicial”.

Parece ser que el hombre liberado del espíritu maligno nunca había encontrado nada mejor con lo cual llenar el vacío que había quedado. El Espíritu de Dios no había venido a residir en el ser de esta persona, por lo cual había, por así decirlo, permanecido vacía.

De este relato, se desprenden tres lecciones importantes.

En primer lugar, las conversiones “parciales” se producen con demasiada frecuencia. Una persona resulta parcialmente limpiada. Se ha acercado suficientemente al evangelio y a los creyentes para que ocurra una relativa reorientación de su vida, y un cierto abandono de lo antiguo, una presunción de santidad, una atracción hacia la justicia de Dios. Pero, igual que la persona representada por el terreno rocoso de la parábola del sembrador (8:4–15), puede que esta persona, por mucho que al principio parezca ser lo mejor del cultivo, no persevere. No se ha producido nunca la clase de conversión que significa la “ocupación” de la persona por parte del Dios viviente, una reorientación total, asociada con un arrepentimiento genuino y una fe duradera.

La segunda lección viene a continuación: una pequeña dosis del evangelio es peligrosa. Hace que la gente tenga un concepto demasiado favorable de sí misma, que emita un suspiro de alivio porque han sido disipados los peores males, que tenga una sensación agradable de pertenencia. Pero cuando alguien no está verdaderamente justificado y trasladado del reino de las tinieblas al reino del Hijo bien amado de Dios, esta dosis de religión podría servir de inoculación contra una fe verdadera.

La tercera lección es una inferencia. No se puede simplemente oponerse al mal – es decir, nunca es suficiente luchar contra el mal, echar fuera un demonio. El mal debe ser sustituido por el bien, el demonio maligno por el Espíritu Santo. Debemos “vence el mal con el bien” (Romanos 12:21). Por ejemplo, es difícil vencer el resentimiento contra alguien simplemente a fuerza de la determinación de no estar resentido; se debe sustituir este resentimiento por un perdón auténtico y un amor genuino hacia esta persona. Es difícil vencer la avaricia simplemente mediante la determinación de no ser tan materialista; uno debe fijar los afectos del corazón en un tesoro mejor (ver Lucas 12:13–21) y aprender a ser maravillosa y sacrificialmente generoso. Venzamos el mal con el bien.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 56). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Puedo hablar de Jesús cuando viajo (1)

Puedo hablar de Jesús cuando viajo (1)

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Esta ha hecho lo que podía.

Marcos 14:8

Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.

1 Corintios 1:27

Anne había nacido en una familia china culta, pero sorprendentemente no sabía leer. Había pasado toda su vida cuidando a sus padres y luego a uno de sus hermanos, que tenía tuberculosis. Cuando este último murió, dejándole dinero, Anne tenía 82 años.

Como era cristiana, se preguntó qué podría hacer para el Señor. Fue a hablar con sus amigos, pero estos no sabían qué proponerle. De repente pensó: «Siempre quise viajar. Pasé toda mi vida en casa cuidando a los míos. Nunca salí de Shanghai. Como conozco bien el Evangelio, por lo menos puedo hablar de él mientras viajo». De este modo Anne se convirtió en una evangelista itinerante. Empleó su dinero para viajar en tren por toda China. A veces viajaba en primera clase junto a importantes miembros del gobierno; allí les hablaba de Jesús. A algunos les indignaba que tratase de evangelizarlos, pero la mayoría le sonreía y aceptaba hablar con ella.

Durante los últimos cinco años de su vida, Anne pudo recorrer miles de kilómetros. Fue al desierto, al extremo noroeste del país, hasta Urumqi. Llegó en bus hasta la meseta Himalaya del Tíbet, a más de 3.600 metros de altura. Luego bajó hasta el sur de China, hablando del Evangelio a todos los que querían escucharla.

“¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (Romanos 10:14-15).

(mañana continuará)

2 Samuel 18 – Hechos 8:1-25 – Salmo 26:8-12 – Proverbios 10:17-18

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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