Avances importantes en la última hora

Avances importantes en la última hora

imgres-5

Devocional por John Piper

Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (Lucas 23:42)

Uno de los enemigos mortales de la esperanza es el hecho de haber tratado de cambiar por mucho tiempo y no haberlo logrado.

Miramos hacia atrás y pensamos: ¿Qué sentido tiene? Aún si lograra hacer un avance importante, no me quedaría mucho tiempo para vivir de esta nueva manera, en comparación con las muchas décadas de fracasos.

El ratero de antaño (el ladrón en la cruz al costado de Jesús) vivió aproximadamente por una hora más antes de morir. Él fue transformado. Vivió en la cruz como un hombre nuevo, con nuevas actitudes y acciones (no más insultos). Pero si el 99.99 % de su vida fue un desperdicio, ¿tendrá importancia el último par de horas de vida como hombre nuevo?

Importa de manera infinita. Este antiguo ladrón, como todos nosotros, se presentará ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas por su vida. «Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10). ¿Cómo es que su vida dará testimonio de su nuevo nacimiento y su unión con Cristo en ese día?

Las últimas horas contarán la historia. Este hombre era un hombre nuevo. Su fe era real. Él estaba verdaderamente unido a Cristo. La justicia de Cristo es suya. Sus pecados son perdonados.

Eso es lo que las últimas horas proclamarán en el juicio final. Su cambio era importante. Ese fue, y será, un hermoso testimonio del poder de la gracia de Dios y de la realidad de la fe de ese hombre y de su unión con Cristo.

Regresando a nuestra lucha por cambiar, no digo que los creyentes que luchan por cambiar no sean salvos, como el ladrón. Simplemente estoy diciendo que los últimos años y horas de vida son importantes.

Si en el último 1 % de nuestra vida podemos obtener la victoria sobre un hábito pecaminoso que tuviéramos por muchos años o sobre un defecto dañino de nuestra personalidad, esta victoria será un maravilloso testimonio del poder de la gracia, y será un testimonio añadido (no el único) de nuestra fe en Cristo y nuestra unión con él en el juicio final.

Tengan ánimo, aquellos que luchan. Continúen pidiendo, buscando, tocando. Continúen mirando a Cristo. Si Dios es glorificado al salvar a ladrones en la última hora, ciertamente él tiene un propósito en haber esperado hasta esta hora para darles la victoria que buscaron por tantas décadas.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

El propósito de su Vida

El propósito de su Vida

la-verdad-para-hoy

2/7/2017

Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31)

Cuando usted confesó a Jesucristo como Señor, lo hizo para la gloria de Dios. Ahora cualquier otra cosa que usted haga, aun las funciones más comunes de la vida como comer y beber, debe enfocarse en la gloria de Dios. Esa debe ser la actitud fundamental de su vida.

Jesús presentó ese enfoque de esta manera: “Honro a mi Padre… no busco mi gloria” (Jn. 8:49, 50). Usted crecerá espiritualmente cuando siga el ejemplo de Cristo de someter su vida al señorío de Cristo, usted se caracterizará por su humilde deseo de glorificar al Padre.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Gracia bajo presión

6 Febrero 2017

Gracia bajo presión
por Charles R. Swindoll

Job 24:1-25

Podríamos recorrer toda la lista hasta el final. Hay pecados, hay faltas, hay injusticias. Hay robos, pecados sexuales y maldades ocultas que se realizan en la oscuridad. ¿Y dónde está Dios? Él lo está permitiendo. ¿Por qué razón? “No lo sé”, dice Job. “Creo que Él permite estas cosas con un propósito desconocido para nosotros. ¡Dios lo ha permitido todo!” Quienes cometen el mal muchas veces no reciben castigo. Los que se aprovechan de otros tampoco son castigados. También el sufrimiento inexplicable cae dentro de la misma categoría.

Usted y yo pudiéramos mencionar hechos a lo largo de toda nuestra existencia que el Señor pudo haber impedido, pero no lo hizo. Esto no tiene solamente que ver con el Holocausto de los judíos. Tampoco, simplemente, con las injusticias de la época de las Cruzadas. Tampoco con los sacerdotes de la Iglesia Católica Romana que han abusado sexualmente de jovencitos. Tiene que ver también con toda clase de cosas que pudiéramos nombrar; y Dios pudo haber impedido todas ellas, pero no lo hizo. ¡Esto es un misterio! Ese es el punto. “No puedo justificar el consentimiento de Dios, pero confío en Él”.

Niéguese a creer que la vida está basada en el destino ciego o en la casualidad. Todo lo que sucede, incluso las cosas que usted no puede explicar o justificar, están siendo tejidas como un gigantesco y hermoso tapiz. Desde nuestro lado terrenal todo parece borroso y confuso, extraño y torcido. Pero desde la perspectiva del cielo, es un cuadro increíble. Y lo mejor de todo, es que es para la mayor gloria de Dios. Ahora mismo todo puede parecer confuso, pero un día los detalles convergerán y tendrán perfecto sentido.

Una parte del perfecto plan de Dios se está, entonces, revelando. Usted no puede explicarlo. No puede juntar todas sus piezas aunque lo intentara. No es capaz de entenderlo, y hasta habrá momentos en los que lo rechazará. Pero, como estamos aprendiendo de Job, Dios no le va a pedir permiso. ¿Entonces, qué? Seguimos confiando en Él de todas maneras. Lo escribiré una vez más: Quienes hacen esto descubren, sin tratar de que suceda, que han comenzado a demostrar gracia bajo presión. Conformarse con menos es una existencia miserable.

¿Confía usted en Dios, de todas maneras?

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.oMqlFQVI.dpuf

“lo que sea, será”

“lo que sea, será”

por-amor-a-dios-b

7 FEBRERO

Génesis 40 | Marcos 10 | Job 6 | Romanos 10

Confiar en la providencia de Dios no debería confundirse con sucumbir a una actitud fatalista. No tiene nada que ver con el suspiro resignado de “lo que sea, será”. Esto José lo comprendía muy bien (Génesis 40).

En el relato del copero y del panadero del faraón no se nos explica quién era culpable de que, si es que alguno de ellos lo era, sino sólo a quién mandó ejecutar el faraón. Tampoco se nos dice nada sobre la naturaleza del crimen. El énfasis cae más bien en sus respectivos sueños, y en el hecho de que, de todos los que estaban en la cárcel, sólo José es capaz de interpretar los sueños. Las interpretaciones son tan dramáticas, y se cumplen con tanta precisión, que su veracidad no se puede poner en tela de juicio.

José mismo no tiene la menor duda en cuanto al origen de sus poderes. “¿Acaso no es Dios quien da la interpretación?”, pregunta (40:8). Incluso ante el faraón, cuando quizá se podía esperar que hubiese moldeado algo sus explicaciones a fin de embellecer un poco su propia reputación, José insistirá aun con mayor énfasis que él no sabe interpretar los sueños; sólo Dios lo puede hacer (41:16, 25).

No obstante, a pesar de esta lealtad inflexible hacia Dios, de su cándida confesión de sus propias limitaciones, de la pura tenacidad e integridad de su conducta bajo un sufrimiento injusto, José no confunde la providencia de Dios con el fatalismo. Esto se demuestra en este capítulo de dos maneras.

En primer lugar, José está más que dispuesto a explicar su situación al copero (el siervo que será puesto en libertad al cabo de tres días y restaurado a su puesto en la Corte) con la esperanza de que tal vez será liberado (40:14–15). La fe que José ha depositado en Dios no significa que se vuelva pasivo. Toma amplias medidas para lograr mejorar sus circunstancias, con la premisa de que estas medidas deben ser compatibles con la integridad.

En segundo lugar, al describir brevemente las circunstancias que lo condujeron a la cárcel, José no oculta en absoluto la malevolencia de la que ha sido víctima. Insiste en que fue sacado “por la fuerza” del país de los hebreos (40:15). Este punto es importante, puesto que la mayoría de los esclavos llegaron a serlo por circunstancias económicas. Por ejemplo, cuando alguien resultaba insolvente, se vendía a sí mismo como esclavo. Pero este no fue su caso, y quería que Faraón lo supiese. Era una víctima. Además, incluso durante su vida como esclavo en Egipto no había hecho nada por lo que mereciese que se le metiera en la cárcel – lo cual significa que había sido encarcelado injustamente. Por tanto, José no confunde el reino providencial de Dios con la aprobación moral de Dios hacia lo que ocurra.

El fatalismo y el panteísmo carecen de argumentos para distinguir entre lo que es y lo que debería ser. El teísmo bíblico es robusto en cuanto que nos manda confiar en la bondad de Dios mientras que también nos ayuda a confrontar y a oponernos a la maldad que caracteriza a este mundo caído.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 38). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Buscando

Buscando

imgres

Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios.- 1 Pedro 3:18

Testimonio

«Durante mi infancia, mis padres me rodearon de cariño y no me faltó nada. Pero en la adolescencia empecé a hacerme preguntas como: ¿Para qué sirve la vida? Nacemos y crecemos, nos vemos atrapados en un engranaje de una vida que va demasiado rápido para que nos demos cuenta de qué es realmente lo más importante, y vamos tras la felicidad sin poder vivirla nunca.

A los 16 años no tenía respuesta, pero sí una idea precisa: quería vivir la vida al máximo. Consumía drogas y mucho alcohol, de modo que a los 18 años ya tenía una cirrosis. A los 22 años tuve miedo por mi salud y empecé a sentar cabeza. Seguía buscando un sentido para mi vida… Estaba interesado en todas las filosofías que preconizan la paz, la libertad y el amor. Rechazaba las religiones y sus dioses.

A la edad de 25 años, hojeando un evangelio, leí los siguientes versículos: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). Estas palabras de Jesús resonaron en mi corazón. Al leer los evangelios descubrí que Jesús no era un filósofo, ni un profeta, ni una religión, sino Dios que vino a vivir como un simple hombre para mostrarnos su amor. Sufrió la humillación, el dolor y la muerte. ¡En la cruz dio su vida por mí!

Mi mayor pecado es haberlo ignorado durante tantos años. Para mí Jesús era un extranjero, pero ahora encontré el sentido de mi vida, es decir, amarlo a él y hablar de su amor a mi alrededor».

Patrick

2 Samuel 1 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11