¿QUÉ DESCALIFICA A UN LÍDER? 6/6

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Un liderazgo Conforme el Corazón de Dios

6/6 – ¿Qué Descalifica a un Líder?

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Las bendiciones del crecimiento

Las bendiciones del crecimiento

5/7/2017

Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. (Tito 2:10)

Como los cristianos ya tenemos derecho al cielo y alcanzaremos un día la perfección en la presencia de Dios, ¿por qué es necesario el desarrollo espiritual? Hay varias razones.

En primer lugar, glorifica a Dios.

En segundo lugar, prueba la salvación. El cambio externo muestra un cambio interno del corazón.

En tercer lugar, es un buen testimonio. El crecimiento espiritual muestra la verdad de Dios para que otros la vean.

En cuarto lugar, da seguridad. Cuando progresamos espiritualmente, vemos a Dios obrando en nuestra vida, y eso contribuye a nuestra confianza en nuestra salvación (2 P. 1:10).

En quinto lugar, nos libra de tristeza innecesaria. La falta de crecimiento hacia la santidad resulta solo en dolor y tristeza.

En sexto lugar, protege de reproche la causa de Cristo.

Y por último, nos hace útiles para servir en la iglesia.

Así que siga creciendo y sea una bendición para quienes usted conozca.

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Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda

7 de mayo

«Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda»

Juan 5:8

Como muchos otros, aquel hombre impotente había esperado que se produjera un milagro y se obrara una señal. Estaba cansado de velar cerca del estanque sin que ningún ángel se presentara o, por lo menos, se presentara para sanarlo a él. Sin embargo, creyendo que esta era su única oportunidad, seguía esperando, no sabiendo que allí, cerca de él, estaba Uno cuya palabra podía curarlo enseguida. Muchos están en la misma condición: esperan alguna singular emoción, alguna impresión extraordinaria, alguna visión celestial… Aguardan en vano y velan por nada. Aun suponiendo que en algunos casos se vean señales extraordinarias, sin embargo, estas son inusuales y ningún hombre tiene derecho a esperarlas para su propio caso. Ningún hombre, especialmente el que siente su impotencia, se vale del movimiento del agua aunque este tenga lugar. Es triste pensar que decenas de miles están actualmente esperando el uso de medios, de ceremonias, de votos y de resoluciones; y así han esperado en vano, completamente en vano, por un tiempo indefinido. Entre tanto, esas pobres almas olvidan al Salvador, quien las invita a mirar a él para ser salvas. Él las podría sanar al instante, pero prefieren esperar a un ángel y un milagro. Confiar en Jesús es el camino seguro a toda bendición, y él es digno de toda confianza. No obstante, la incredulidad hace que la gente prefiera los fríos portales de Betesda al cálido seno de su amor. ¡Oh, que el Señor dirija su mirada sobre las multitudes que se encuentran en la misma situación en esta noche; que perdone el menosprecio con que consideran su divino poder y las llame con esa dulce voz que constriñe, para que se levanten del lecho de la desesperación y, con la energía de la fe, tomen su lecho y anden! ¡Oh Señor, oye nuestra oración por los tales en esta tranquila hora de la noche y, antes que el día amanezca, haz que miren y vivan.

Atento lector, ¿hay algo para ti en esta meditación?

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 136). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

La culpa. ¡Qué carga más horrorosa!

7 MAYO

Números 15 | Salmo 51 | Isaías 5 | Hebreos 12

La culpa. ¡Qué carga más horrorosa!

Hay gente que se carga con un peso tremendo de culpa subjetiva – es decir, de culpa sentida – cuando en realidad no se trata de ninguna culpa real. Es mucho peor la condición de aquellos que llevan una carga enorme de culpa objetiva – es decir, son realmente culpables de un pecado odioso a ojos del Dios viviente – y están tan endurecidos que no se dan cuenta de ello.

El texto que encabeza e introduce el Salmo 51 revela que cuando David lo escribe reconoce conscientemente, una carga tanto de culpa subjetiva como objetiva. Objetivamente ha cometido adulterio con Betsabé y se las ha arreglado para que Urías, su marido, muera; subjetivamente, la parábola narrada por Natán (2 Samuel 12; ver la meditación para setiembre 16) ha taladrado la conciencia de David, haciendo que se dé cuenta de la enormidad de su pecado, de modo que escribe desde su vergüenza.

(1) David confiesa su pecado y suplica la misericordia de Dios (51:1–2). No se percibe eco alguno del reclamo de la vindicación que encontramos en algunos de los salmos anteriores. Cuando somos culpables y sabemos que lo somos, no hay otro camino posible, y sólo este camino nos lleva allí donde debemos estar.

(2) David reconoce francamente que en primer lugar a quien ha ofendido es a Dios mismo (51:4), no a Urías, ni a Betsabé, ni al niño concebido, ni siquiera al pueblo de la alianza que llevan parte del castigo. Dios establece el listón. Cuando lo transgredimos estamos desafiando a Dios. Además, David sabe que ocupa el trono por el ejercicio de la pura gracia de Dios, quien lo escogió. Traicionar el pacto, desde una posición de la confianza otorgada por Dios mismo es doblemente deplorable.

(3) David es suficientemente honesto como para reconocer que esta letanía de pecados, por horribles que sean de por sí, no se puede mirar aisladamente. Es una manifestación de lo que hay en el corazón, de la naturaleza que heredamos de nuestros padres. No hay remedio posible que nos limpie interiormente, si no se nos concede un corazón puro y un espíritu de rectitud (51:5–6, 10).

(4) Para David no se trata de un proceso meramente cerebral o fríamente teológico. La culpa objetiva, y el reconocimiento subjetivo de la misma, se combinan para producir en él una profunda opresión de espíritu: sus huesos están quebrantados (51:8), no se puede librar del terrible peso omnipresente de su propio pecado (51:3), y el gozo de su salvación se ha desvanecido (51:12). La honestidad transparente y la pasión de la oración de David revelan que no tiene ninguna intención de refugiarse en una ligera limpieza o un ritual formalista.

(5) David reconoce el valor testimonial de ser perdonado, y usa esto como argumento ante Dios para que el perdón se le conceda (51:12–15). Implícitamente esto es ni más sin menos que una apelación a la gloria de Dios.

(6) Aunque está inmerso en el sistema sacrificial del sistema de la alianza de Moisés, sin embargo David adopta unos principios más profundos que estos. Los sacrificios prescritos no significan nada sin el sacrificio de un espíritu quebrantado, un “corazón quebrantado y arrepentido” (51:16–19).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 127). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El Calvinismo

Evis L.Carballosa

El Calvinismo

Doctrinas Históricas y Bíblicas de la Gracia

 

Nació el día 6 de noviembre de 1936 en Cuba. Realizó sus estudios teológicos en Estados Unidos: en el Detroit Bible College, y en el Seminario Teológico de Dallas. También ha estudiado en la Universidad Metodista del Sur, y en la Universidad Cristiana de Texas, donde obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras con especialidad en Historia.

Después de un ministerio pastoral y cinco años de profesorado universitario en EE.UU, marchó a España, donde fue el fundador y primer director del Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España (IBSTE). Durante un tiempo fue rector del Seminario Teológico Centroamericano de Guatemala.

En la actualidad participa en el Instituto Bíblico Evangélico (IBE), promovido por las Asambleas de Hermanos en Vigo (Pontevedra), donde se encuentra como en su propia casa. “Yo soy —dice— de trasfondo gallego. Soy hijo de inmigrantes de ahí. Mi abuelo era militar español que fue enviado a Cuba”. El y su esposa son padres de cuatro hijos.

Acérrimo defensor del dispensacionalismo premilenial en escatología especializado en las 70 semanas de Danirl. Un exégeta popular y minucioso a la vez, con recurso constante a los textos originales y su gramática, a fin de que el estudioso bíblico pueda proseguir su propio y personal estudio inductivo de la Escritura.

Tiene que saberlo

A este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Hechos 2:36

Tiene que saberlo

El versículo citado nos concierne a todos, pues declara el lugar que Dios dio a Jesús. Dios es el que habla, y nosotros no podemos ignorarlo ni poner en duda su Palabra. Comentamos el versículo palabra por palabra:

–“Jesús”: este nombre significa “Dios Salvador”. Es Dios hecho hombre, vino a la tierra para participar de nuestra humanidad y al mismo tiempo revelarnos su divinidad. Él es el único nombre “dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

–“a quien vosotros”: Dios recuerda a su pueblo, “la casa de Israel”, la responsabilidad de la crucifixión; pero fue Pilato, el gobernador romano, quien lo entregó a los verdugos. Por lo tanto, los que no somos judíos debemos reconocer que esto también nos concierne, pues rechazamos al Enviado de Dios, que vino para salvarnos.

–“crucificasteis”: los hombres crucificaron al Hijo de Dios. Él murió en la cruz del Calvario. Aceptó el juicio que nosotros merecíamos debido a nuestra desobediencia, para que Dios no nos la tenga más en cuenta.

–“Dios”: aquel que tiene la autoridad suprema y la justicia… ¡sin olvidar el amor!

–“le ha hecho Señor”: A Jesús, el Hombre humillado, Dios lo hizo Señor, aquel que domina sobre todo y a quien debemos obediencia.

–“y Cristo”: también lo hizo Cristo, es decir, aquel que fue ungido, escogido para reinar.

Usted debe conocer estas verdades bíblicas y recibirlas con total seguridad, pues su futuro eterno dependerá de lo que haga con ellas.

1 Reyes 6 – Marcos 8:22-38 – Salmo 54 – Proverbios 15:1-2

EL LÍDER Y LA ORGANIZACIÓN DE SU MUNDO 5/6

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Un liderazgo Conforme el Corazón de Dios

5/6 – El Líder y la Organización de Su Mundo

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Abundante consolación

Abundante consolación

5/6/2017

De la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Corintios 1:5)

Cuando sufrimos, Cristo está con nosotros para consolarnos en nuestra angustia. El grado hasta el cual ha experimentado el mismo sufrimiento, y aun más, es la razón de que pueda consolarnos.

La prueba de su carácter es su reacción ante los tiempos más severos de sufrimiento y persecución. Cuando el sufrimiento se vuelve demasiado intenso, lo más fácil es enojarse y culpar a Dios. Cuando la persecución se vuelve demasiado severa, lo más fácil es transigir en la fe. El reaccionar de cualquiera de esas formas hará que usted se pierda la más abundante comunión que puede tener. Es que los momentos más profundos de comunión espiritual con el Cristo vivo son resultado directo del intenso sufrimiento.

El sufrimiento siempre nos lleva a Cristo porque encontramos en Él a nuestro misericordioso Sumo Sacerdote que se compadece “de nuestras debilidades” (He. 4:15) y que “es poderoso para socorrer a los que son tentados” (2:18). Así que considere sus sufrimientos como oportunidades de ser bendecido por Cristo mientras halla consuelo en su comunión.

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«Todos los días de mi edad esperaré».

6 de mayo

«Todos los días de mi edad esperaré»

Job 14:14

Una breve permanencia en la tierra hará del Cielo un lugar más celestial. Nada nos hace descansar tan dulcemente como el trabajo. Nada hace que la seguridad sea más agradable que el vernos expuestos a sobresaltos. Las copas terrenales de amarga casia darán al vino nuevo, que chispea en los tazones de oro de la gloria, un agradable sabor. Nuestra abollada armadura y nuestros rostros surcados de cicatrices harán célebres nuestras victorias en el Más Allá, cuando se nos dé la bienvenida en las mansiones de quienes han vencido al mundo. No tendríamos plena comunión con Cristo si no peregrináramos por algún tiempo aquí abajo, pues él fue bautizado entre los hombres con un bautismo de sufrimientos y nosotros tenemos que serlo con el mismo bautismo si queremos participar de su Reino. La comunión con Cristo es tan valiosa que la aflicción más dolorosa llega a ser un precio insignificante para adquirirla. Otra razón por que permanecemos aquí es por el bien de otros. No quisiéramos entrar en el Cielo hasta haber acabado nuestra obra; y pudiera ser que aún se nos estuviese ordenando llevar luz a las almas que se hallan en tinieblas en el desierto del pecado. Nuestra prolongada permanencia aquí es, sin duda, para la gloria de Dios. Un santo probado, al igual que un diamante bien cortado, brilla mucho en la corona del Rey. Lo que más honra a un obrero es que su obra soporte triunfante una prolongada y severa prueba sin ceder en nada. Nosotros somos hechuras de Dios en las cuales él se gloriará por medio de las aflicciones. Soportamos la prueba de nuestra fe con gozo sagrado para honrar a Jesús. Que cada uno consagre sus propios deseos a la gloria de Cristo y diga: «Si mi postración en el polvo puede elevar a mi Señor tan solo un centímetro, dejadme yacer aún entre los tiestos de la tierra. Si el vivir en la tierra para siempre hiciera más glorioso a mi Señor, mi Cielo sería el ser excluido del Cielo». Nuestro tiempo está fijado y establecido por decreto eterno: no estemos angustiados en cuanto al mismo, sino esperemos con paciencia hasta que las puertas de perla se abran.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 135). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Cinco características de esta gran rebelión contra Dios

6 MAYO

Números 14 | Salmo 50 | Isaías 3–4 | Hebreos 11

Cinco características de esta gran rebelión contra Dios

Reflexionaremos otro día más en la Rebelión – es este caso se trata de la rebelión por parte del pueblo en Cades Barnea, cuando perdieron la oportunidad de entrar en la Tierra Prometida a causa de su pecado (Números 14).

(1) De la misma forma que en el capítulo anterior los diez espías que hicieron un informe negativo eran culpables de desalentar al pueblo, así también el pueblo era responsable a la hora de escoger a quien haría caso. Deciden dejarse llevar por la mayoría. Si se hubiesen mantenido fieles al pacto con el cual se habían comprometido, si hubiesen recordado todo lo que Dios ya había realizado a su favor, habrían escuchado a Caleb y a Josué. Aquellos que se dejen llevar por las mayorías en lugar de mantenerse fieles a la Palabra de Dios siempre se equivocan y están cortejando el desastre.

(2) Dudar de la fidelidad del Dios de la alianza, dudar de que fuese capaz o quisiese salvar a su propio pueblo, dudar de hacer lo que dijo que haría, es tratar a Dios con desprecio (14:11, 23). Prácticamente toda actitud de queja brota de este mismo espíritu de desprecio hacia Dios. Esto es un mal terrible.

(3) La gente a menudo esconde su falta de fe, su flagrante incredulidad, detrás de una máscara piadosa. Aquí expresan su preocupación ante la posibilidad que sus esposas e hijos sean llevados como botín (14:3). En lugar de admitir que están muertos de miedo y acudir a Dios, culpan a Dios, implícitamente, por estar menos preocupado por sus esposas e hijos que ellos mismos lo están.

(4) El castigo que se aplica corresponde perfectamente con la ofensa cometida: aquella generación de adultos, con un par de excepciones, muere en el desierto antes de que sus hijos (los mismos hijos por los cuales habían profesado tanta preocupación) hereden la tierra casi cuarenta años más tarde (14:20–35).

(5) Hay una clase de arrepentimiento que reconoce y lamenta los fracasos sucedidos, pero que no llega a someterse a la voluntad de Dios. Los israelitas lamentan su pecado – y luego deciden ocupar la tierra prometida, aunque Dios ahora les está diciendo que no lo intenten, puesto que ya no estará con ellos como su baluarte y su fuerza. Moisés discierne que se trata ni más ni menos que de otro acto más de desobediencia (14:41). Inevitablemente son derrotados (14:44–45).

Las mismas cinco características de esta gran rebelión siguen encontrándose hoy día: un apego popular a las opiniones religiosas mayoritarias, con poco deseo de conocer y obedecer la voluntad de Dios, una indiferencia despreciadora hacia Dios que brota de una incredulidad pura y dura, excusas piadosas que enmascaran el miedo y la incredulidad, juicios temporales que anulan cualquier posibilidad de una obra cristiana valiente, y un arrepentimiento deficiente y superficial con el cual se sale de un culto resuelto a rectificar, pero sin ninguna intención de escuchar la Palabra de Dios ni de obedecerle. Que Dios nos ayude a todos.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 126). Barcelona: Publicaciones Andamio.