No lo que debo ser

No lo que debo ser

5/9/2017

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto. (Filipenses 3:12)

Aun no somos lo que debemos ser, lo que podemos ser ni lo que seremos cuando veamos al Señor. Nuestra carrera espiritual comienza con un sentido de insatisfacción. Pablo comenzó su carrera sabiendo que no había llegado.

Puedo repetir ese testimonio de Pablo. Después de muchos años de andar con el Señor y de participar en el ministerio, estoy muy consciente de que no soy lo que debo ser. Como cualquier otro creyente, sigo en el proceso de crecimiento. Las personas que se sienten satisfechas con lo que son espiritualmente han alcanzado un punto peligroso. Es probable que sean insensibles al pecado y que tiendan a defenderse cuando debieran reconocer su debilidad y buscar ayuda.

El crecimiento espiritual comienza como cualquier carrera. El corredor sabe la distancia que tiene que correr y pone el mayor esfuerzo en la línea de llegada. La meta de Pablo era llegar a ser perfecto, pero el saber que no la había alcanzado no lo desanimaba. Y tampoco debe desanimarlo a usted.

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«Ven, oh amado mío, salgamos al campo […] veamos si brotan las vides»

9 de mayo

«Ven, oh amado mío, salgamos al campo […] veamos si brotan las vides».

Cantares 7:11–12

La Iglesia estaba por empeñarse en una importante labor y deseaba que su Señor la acompañara. Ella no dijo: «Saldré…»; sino: «Salgamos…». Cuando Jesús está a nuestro lado, el trabajo supone una bendición. Es cometido del pueblo de Dios el podar sus vides. A semejanza de nuestros primeros padres, se nos pone en el huerto del Señor para ser útiles; salgamos, pues, al campo. Observa que cuando la Iglesia está bien dispuesta desea gozar en cada una de sus múltiples labores de la comunión con Cristo. Algunos piensan que no pueden servir a Cristo activamente y, sin embargo, afirman tener comunión con él. Los tales están errados. Sin duda, es muy fácil desperdiciar nuestra vida interior en ejercicios externos y llegar a lamentarnos como la esposa: «Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé» (Cnt. 1:6). Sin embargo, no hay razón para que esto deba ser así, salvo nuestra insensatez y negligencia. Es cierto que un cristiano puede no hacer nada y, sin embargo, llegar a estar tan enteramente exánime en las cosas espirituales como quienes se hallan más ocupados. A María no se la alabó por sentarse tranquilamente, sino por sentarse a los pies de Jesús. Así, tampoco deben ser alabados los cristianos por descuidar sus deberes bajo la pretensión de tener íntima comunión con Jesús. No es el sentarse, sino el sentarse a los pies de Jesús, lo que es digno de encomio. No pienses que la actividad sea mala en sí misma; se trata, más bien, de una gran bendición y de un medio de gracia para nosotros. Para Pablo, el que se le permitiese predicar era una gracia que le había sido otorgada. Cualquier forma de servicio cristiano puede llegar a ser una bendición personal para quienes están ocupados en él. Los que tienen más comunión con Cristo no son los recluidos o los ermitaños, a quienes les sobra el tiempo, sino los incansables obreros que trabajan por Jesús y quienes, en sus fatigas, lo tienen a él a su lado; de suerte que son colaboradores de Dios. Recordemos, pues, en cualquier cosa que tengamos que hacer por Jesús, que podemos hacerla y debemos hacerla en estrecha comunión con él.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 138). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Las Marcas de un Verdadero Discípulo I

Iglesia Bautista Ozama

Las Marcas de un Verdadero Discípulo I

Pastor Otto Sánchez

otto

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo. Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia. Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano. Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica. El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

Portada

¡Vamos a morir!

9 MAYO

¡Vamos a morir!

Números 17–18 | Salmo 55 | Isaías 7 | Santiago 1

A un nivel, el relato conciso que nos ofrece Números 17 concluye la serie de episodios de rebelión del capítulo anterior. Dios quiere poner fin a la murmuración continua de los israelitas cuando desafían la autoridad sacerdotal de Aarón (17:5). De modo que Moisés toma el bastón del líder ancestral de cada tribu, lo identifica cuidadosamente y lo coloca, tal como se le da, en el Tabernáculo, “La Tienda del Pacto”. Dios declara, por adelantado, que el bastón del hombre a quien él escoge florecerá.

Moisés hace lo que se le manda. La mañana siguiente va a recoger los doce bastones. Únicamente el bastón que pertenece a Aarón ha florecido – de hecho, ha reverdecido, ha florecido y ha producido almendras. Por decreto divino, el bastón se conserva para la posteridad. En cuanto a los israelitas, se dan cuenta que su rebelión no es sólo contra Aarón y Moisés sino contra el Dios viviente. Ahora gritan: “¡Estamos perdidos, totalmente perdidos! ¡Vamos a morir!…” (17:12–13).

¿Qué significa este relato?

(1) La respuesta de los israelitas es buena en parte, pero sigue siendo horriblemente deficiente. Es buena en el sentido que este suceso les lleva, por ahora al menos, a comprender que no es sólo contra Moisés y Aarón que se han rebelado, sino contra el Dios viviente. El temor de Dios puede ser bueno. Pero en este caso parece más bien el miedo paralizante de los que no conocen a Dios. Tienen miedo de ser destruidos, pero este miedo no induce en ellos una mayor devoción a Dios. En Números 20 y 21, el pueblo de nuevo se queja y murmura: la señal milagrosa del bastón que floreció no produjo ninguna convicción duradera. Esto también refleja la realidad de manera espantosa: la iglesia cuenta con una larga historia de avivamientos poderosos cuyos resultados se han disipado y cuyo legado ha acabado por prostituirse al cabo de poco tiempo.

(2) Deberíamos preguntarnos por qué Dios da tanta importancia al hecho de que sólo el sumo sacerdote designado puede realizar las funciones sacerdotales. No debemos sacar la conclusión que es así como hay que tratar a todos los líderes cristianos. Dentro del marco canónico, hay mucho más en juego en el relato del bastón de Aarón que floreció. De lo que se trata es que sólo el sumo sacerdote designado por Dios es aceptable a Dios para ejercer el oficio sacerdotal. Cómo se explica con claridad al comienzo de Números 18, sólo Aarón y sus hijos se expondrán “a las consecuencias de ejercer el sacerdocio”. El Nuevo Testamento insiste en ello: “Nadie ocupa este cargo por iniciativa propia; más bien, lo ocupa el que es llamado por Dios, como sucedió con Aarón” (Hebreos 5:4). Así también Cristo (Hebreo 5:5). Sólo sirve el sacerdote designado por Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 129). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Una actitud de genuina acción de gracias

9 Mayo 2017

Una actitud de genuina acción de gracias
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:16-40

Filipenses 2:1-18

Pablo tenía una actitud de genuina acción de gracias. “Perseverad siempre en la oración, vigilando en ella con acción de gracias. A la vez, orad también por nosotros, a fin de que el Señor nos abra una puerta para la palabra, para comunicar el misterio de Cristo, por lo cual estoy aún preso. Orad para que yo lo presente con claridad, como me es preciso hablar” (Colosenses 4:2-4).

Aquí tenemos a un hombre en sus sesenta que está pidiendo oraciones para comunicar con claridad el mensaje, a pesar de haber estado predicando durante años. No hay ninguna hipocresía en Pablo. Ninguna cantidad de éxito o número de años en el ministerio le daban la falsa sensación de un desempeño perfecto. Él sabía que todavía no lo había logrado. Estaba convencido de que podía mejorar su predicación. Por eso, con un corazón genuinamente agradecido ruega las oraciones de sus hermanos creyentes. ¿Puede usted ver la importancia de esa clase de actitud? Eso es algo muy reconfortante.

No es de extrañarse que Pablo tuviera una influencia tan duradera para Cristo. Su secreto se ve en cada una de sus epístolas. Había aprendido a tener contentamiento en todas las cosas. Pero no podemos dejar que la tinta de esas verdades se quede solo en el papel. Debemos hacer nuestro el mismo secreto si queremos tener la misma influencia duradera. Aquí cabe una reflexión personal.

Quitemos el proyector del hombre que está en Roma, y dirijámoslo a usted, en la situación que se encuentra ahora mismo. ¿Está usted marcando una diferencia en las vidas de quienes le rodean por la manera como responde a sus circunstancias? ¿Están siendo inspiradas otras personas por su fe, o se sienten desilusionadas por sus temores? ¿Son evidentes en usted, por la manera como responde a las circunstancias, las actitudes de abnegada humildad, de gozosa aceptación, de firme determinación y de acción de gracias? Quizás sea el momento de que haga algunos cambios. Veamos si podemos ayudarle.

Comience por rechazar que su situación determine su actitud. Si su actitud prevalece sobre su situación, comenzará en realidad una transformación. Como vimos en Pablo, el poder para transformar una terca actitud de temor y rencor, de ira y derrota, proviene de Cristo. El Señor y Dios nuestro está listo para derramar su poder en usted. Solo él tiene el poder para librarle de estos implacables enemigos, y para hacer que usted se remonte a las alturas.

Mantenga una actitud de genuina acción de gracias.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Lo que significa amar a Dios

MAYO, 09

Lo que significa amar a Dios

Devocional por John Piper

Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. (Salmos 63:1-2)

Solo Dios puede satisfacer un corazón como el de David. David era un hombre conforme al corazón de Dios mismo. Fuimos creados para ser así.

Esta es la esencia de lo que significa amar a Dios: estar satisfechos en él. ¡En Él!

Amar a Dios implica obedecer todos sus mandamientos, implica creer toda su Palabra, implica agradecerle por todos sus dones; pero la esencia del amor a Dios es deleitarse en todo lo que él es. Y es este deleite en Dios lo que glorifica su valía del modo más completo.

Todos sabemos esto tanto por intuición como por leerlo en las Escrituras. ¿Nos sentimos más halagados por el amor de aquellos que nos sirven debido a que los constriñe una responsabilidad, o por el amor de aquellos que disfrutan nuestra compañía?

Mi esposa se siente más halagada cuando le digo: «Me hace feliz pasar tiempo contigo». Mi felicidad es el eco de su excelencia. Lo mismo sucede con Dios. Él es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él.

Ninguno de nosotros ha alcanzado la satisfacción perfecta en Dios. A menudo me apena percibir que mi corazón está quejumbroso por haber renunciado a los placeres del mundo. Pero he probado que el Señor es bueno. Por la gracia de Dios ahora conozco la fuente del gozo eterno.

Por eso amo invertir mis días atrayendo a las personas hacia el gozo, hasta que puedan decir conmigo: «Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo» (Salmos 27:4).

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Señor, tú me conoces perfectamente

martes 9 mayo

 

Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

1 Juan 1:5

Sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos.

Job 34:21

Señor, tú me conoces perfectamente

Extracto del Salmo 139

“Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos.

Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos.

Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Señor, tú la sabes toda.

Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.

Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.

¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.

¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.

1 Reyes 7:23-51 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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