LAS CARACTERÍSTICAS DE UN PÚLPITO FIEL 3/6

Ministerios Integridad & Sabiduría

Serie: Un liderazgo Conforme el Corazón de Dios

3/6 – Las Características de un Púlpito Fiel

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

La debida justicia

La debida justicia

5/4/2017

No teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo. (Filipenses 3:9)

Conocer a Jesucristo es tener su justicia, su santidad y su virtud imputadas a nosotros, lo que nos hace justos delante de Dios.

En los primeros años de su vida, el apóstol Pablo trató de alcanzar la salvación por el apego estricto a la ley. Pero cuando fue confrontado por la admirable realidad de Cristo, estuvo dispuesto a cambiar toda su justicia propia y moralidad externa, buenas obras y ceremoniales religiosos por la justicia concedida a él mediante la fe en Cristo. Pablo estuvo dispuesto a perder la débil y descolorida vestidura de su reputación si podía ganar el espléndido e incorruptible manto de la justicia de Cristo.

Ese es el mayor de todos los beneficios porque garantiza nuestra posición delante de Dios. Es el don de Dios para el pecador el apropiarse por fe de la obra perfecta de Cristo, que satisface la justicia de Dios.

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«Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible».

4 de mayo

«Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible».

1 Pedro 1:23

Pedro exhorta a los santos esparcidos, muy ardientemente, a que se amen unos a otros «entrañablemente de corazón puro» y extrae, muy sabiamente, su argumento para ello, no de la ley, ni de la Naturaleza, ni de la filosofía, sino de aquella elevada y divina naturaleza que Dios ha implantado en los suyos. Así como un sensato tutor de príncipes crea y alimenta en ellos un espíritu regio y una conducta decorosa, basando sus argumentos en la posición y la ascendencia de los tales, así también, considerando a los hijos de Dios como herederos de la gloria, príncipes de sangre real, descendientes del Rey de reyes, la más genuina y antigua aristocracia del mundo, Pedro les dice: «Procurad amaros unos a otros, a causa de vuestro noble origen, pues habéis nacido de simiente incorruptible; a causa de vuestro linaje, pues descendéis de Dios, el Creador de todas las cosas; y a causa de vuestro destino inmortal, puesto que nunca moriréis, aunque la gloria de la carne se marchite y su existencia acabe». Sería conveniente que, con espíritu humilde, reconociéramos la verdadera dignidad de nuestra naturaleza regenerada y viviéramos de acuerdo con ella. ¿Qué es un cristiano? Si lo comparas con un rey, tiene, además de la dignidad real, la santidad sacerdotal. La realeza del rey reside, frecuentemente, solo en su corona; pero la del cristiano está infusa en lo más íntimo de su naturaleza. Por su nuevo nacimiento, el cristiano se halla por encima de sus semejantes como el hombre por encima de las bestias que perecen. Sin duda, tiene que conducirse en todas sus relaciones como alguien que no es del montón, sino como un elegido de entre el mundo, distinguido por la gracia soberana, inscrito entre el «pueblo adquirido» y que, por tanto, no puede arrastrarse en el polvo como los demás, ni vivir según la manera de los ciudadanos del mundo. Que la dignidad de tu naturaleza y el esplendor de tu esperanza, oh creyente en Cristo, te constriña a adherirte a la santidad y a evitar aun la apariencia del mal.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 133). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

“Jerusalén celestial”

4 MAYO

Jerusalén celestial

Números 11 | Salmo 48 | Isaías 1 | Hebreos 9

Una de las maneras de las cuales Dios habla acerca del futuro es, justamente, hablando explícitamente del futuro. Hay pasajes en la Biblia donde Dios predice, con palabras, lo que sucederá: habla acerca del futuro. Pero también nos facilita imágenes, patrones, tipos y modelos. En estos casos, establece una institución, o un ritual, o un patrón relacional. Luego deja pistas, las cuales pronto se convierten en una cascada de pistas, que nos dan a entender que estas “pistas” no existen para ellas mismas, sino que están allá como anticipos de algo mejor. En estos casos, entonces, Dios habla del futuro mediante imágenes.

Los cristianos que leen mucho su Biblia reflexionan sobre las conexiones entre el reino Davídico y el de Jesús, entre el cordero de la Pascua y Jesús como el “Cordero de la Pascua”, entre Melquisedec y Jesús, entre el descanso del Sábado y el descanso que Jesús ofrece, entre el papel del sumo sacerdote y el papel sacerdotal de Jesús, entre el templo en el que entró el sacerdote del antiguo pacto y el “lugar santísimo” donde entró Jesús, y muchísimo más. Por supuesto que para aquellos que vivían bajo el antiguo pacto, la fidelidad al pacto entrañaba un compromiso firme con las instituciones y los rituales que Dios había establecido, aun cuando estas mismas instituciones y rituales anticipaban algo todavía mejor, cuando se mira desde una perspectiva canónica más amplia. Mediante estas imágenes, Dios hablaba del futuro. Cuando un creyente capta esta realidad, estas partes de la Biblia cobran vida nuevamente para él.

Uno de estos modelos es la propia ciudad de Jerusalén, a la que las Escrituras a menudo se refieren como Sión (la antigua fortaleza). Jerusalén estaba estrechamente ligados no sólo con el hecho de que a partir de David fue la ciudad capital (aun después de la división entre Israel y Judá, seguía siendo capital del reino sureño), sino también con el hecho que a partir de Salomón fue el lugar del templo, y por lo tanto el centro de la auto-revelación de Dios.

Por tanto para el salmista, “la ciudad de nuestro Dios, su santo monte” no es sólo “bella” sino que también es “la alegría de toda la tierra” (Salmo 48:1–2). No es solamente el centro del poder y de la seguridad (48:4–8), sino el lugar donde el pueblo santo de Dios medita en torno a su amor constante (48:9), el centro de la adoración (48:10). No obstante, el salmista mira más allá de la ciudad a Dios mismo; él es quien “la hará permanecer para siempre”, cuya “alabanza llega a los confines de la tierra”, “para siempre” (48:10, 14)

Aunque profundamente enraizados en la ciudad histórica de Jerusalén, los escritores de la nueva alianza miran hacia una “Jerusalén celestial” (Gálatas 4:26), “al monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente” (Hebreos 12:22), “a la nueva Jerusalén” (Apocalipsis 21:2). Reflexionemos largo y tendido sobre estas conexiones.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 124). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La autoridad final

4 Mayo 2017

La autoridad final
por Charles R. Swindoll

Hechos 16:1-10

Hechos 17:1-11

Un hombre de Macedonia había dicho: “¡Pasa a Macedonia y ayúdanos!” Dios tenía en mente a una vendedora de púrpura, a una joven esclava explotada y a un rudo y brutal carcelero romano. Cuando uno viaja como Dios quiere que viaje, como Pablo, uno es sensible a las puertas que se abren y está en paz con las puertas que se cierran.

Más tarde, Pablo apeló a Roma. Después de enterarse de que habían torturado a unos ciudadanos romanos, el magistrado que gobernaba la ciudad se llenó de miedo. Al darse cuenta de que había actuado ilegalmente contra estos dos hombres, el funcionario les rogó a Pablo y a Silas que se marcharan de Filipos para evitar más disturbios en la población.

El competente fundador de iglesias siguió adelante, flanqueado por la fiel compañía de sus compañeros en la obra. La parada siguiente fue Tesalónica. Pablo, volvió a su lugar preferido para comenzar: la sinagoga. Muchos creyeron, entre ellos un gran número de griegos y de mujeres influyentes. Esto bastó para despertar los celos de los líderes judíos, hasta el punto de que Pablo y su equipo se vieron obligados a escapar bajo el manto de la noche (Hechos 17:10).

De allí se fueron a Berea y, de nuevo, predicaron en la sinagoga local. Por ser más nobles que los de Tesalónica, el interés de los habitantes de Berea los llevó a escudriñar “las Escrituras para verificar si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

Tengo que aprovechar esta oportunidad para decirle que este es un ejemplo que debe ser imitado. No importa lo inteligente, carismático o preparado que sea su maestro de Biblia o su pastor, fórmese el saludable hábito de comprobar con las Escrituras lo que ellos le digan.

Los arquitectos y los constructores utilizan medidas precisas para asegurarse de tener un resultado exacto. No se guían por sus sentimientos. Hacen cuidadosamente su trabajo utilizando metros y centímetros. Ni siquiera los constructores más veteranos confían en cálculos aproximados o conjeturas. Se rigen por la norma. Las Escrituras son también su herramienta de medición para tener la seguridad de que la enseñanza que usted recibe es verdadera y confiable. Evalúela siempre.

A medida que usted crece en su vida espiritual, tiene que haber una congruencia de ángulos entre lo que se le dice y lo que ha sido escrito en la Biblia. Si usted no puede apoyarlo con las Escrituras, algo está faltando en la enseñanza. No crea al maestro, si éste contradice la enseñanza divina; de hacerlo, usted estará construyendo sobre arena. Ríjase por lo que dice y enseña la Biblia. Esta sigue siendo su autoridad final para la fe y para la vida.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Una motivación peligrosa

MAYO, 04

Una motivación peligrosa

Devocional por John Piper

¿Quién le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. (Romanos 11:35-36)

Cuando nos referimos a la obediencia, la gratitud es una motivación peligrosa, ya que suele expresarse en términos de deuda. Un ejemplo sería: «Observemos cuánto ha hecho Dios por nosotros. ¿No deberíamos hacer algo por él como muestra de gratitud?». Otro ejemplo es: «Todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Dios. ¿Qué hemos hecho por él a cambio?».

Tengo por lo menos tres objeciones a este tipo de motivación.

Primero, es imposible devolver a Dios toda la gracia que nos ha dado. No podemos ni siquiera empezar a devolverle algo, ya que Romanos 11:35-36 dice: «¿Quién le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar? [Respuesta: ¡nadie!] Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre». No podemos pagarle por lo que nos dio porque él ya posee todo lo que tenemos para darle.

Segundo, aun si lográramos pagarle por toda la gracia que recibimos de él, solo acabaríamos convirtiendo la gracia en una transacción comercial. Si hubiera una forma de pagarle por su gracia, entonces ya no sería gracia. Si alguien intentara demostrar el afecto que tiene hacia nosotros invitándonos a cenar y al terminar la velada nosotros dijéramos que le devolveremos el favor invitándolo a cenar a nuestra casa la semana siguiente, entonces estaríamos anulando la gracia de esa persona y convirtiéndola en un intercambio. Dios no quiere que su gracia se anule: se deleita en que su gracia sea glorificada (Efesios 1:6, 12, 14).

Tercero, hacer hincapié en la gratitud como motivación para la obediencia tiende a pasar por alto la importancia de tener fe en la gracia venidera de Dios. La gratitud mira hacia atrás y, al ver la gracia recibida en el pasado, se siente agradecida. La fe mira hacia la gracia prometida para el futuro y se siente llena de esperanza. «La fe es la certeza de lo que se espera» (Hebreos 11:1).

La fe en la gracia por venir es la motivación para esa obediencia que preserva la virtud de la obediencia humana. La obediencia no consiste en pagarle a Dios por su gracia y hacer de ella una transacción comercial. La obediencia viene de confiar en que Dios dará más gracia —gracia venidera— y por lo tanto exalta los infinitos recursos del amor y del poder de Dios. La fe mira hacia la promesa: «estaré contigo dondequiera que vayas» (Josué 1:9) y se aventura, en obediencia, a conquistar la tierra.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

¿Por qué la prueba?

jueves 4 mayo

Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.

Santiago 5:11

¿Por qué la prueba?

Una persona mayor, que había pasado por muchos sufrimientos en su vida, me dijo: «Sabe, los que todavía no han tenido pruebas, es mejor que se vayan preparando».

Tarde o temprano todos pasamos por momentos difíciles, preocupaciones, tristezas, duelo… Esos sufrimientos producen reacciones muy diferentes según las personas.

Dios permite el sufrimiento… pero el creyente sabe que Dios lo ama y desea su bien. El libro de Job nos presenta a un creyente que había perdido todo: sus hijos, sus bienes y su salud. El último capítulo muestra qué aprendió Job en medio del sufrimiento:

–“Yo conozco que todo lo puedes…” (Job 42:2). Ahora Job mide su pequeñez ante Dios.

–“Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí” (v. 3). Con humildad reconoció la sabiduría del plan divino hacia él.

–“Oye, te ruego… tú me enseñarás” (v. 4). Deseaba estar atento a lo que Dios quería enseñarle.

–“Ahora mis ojos te ven” (v. 5). Mediante la prueba aprendió a conocer realmente al Señor.

–“Por tanto me aborrezco…” (v. 6). Reconoce y confiesa que en su ser interior no todo está conforme a la voluntad de Dios.

Las pruebas que Job tuvo que atravesar en su vida tenían como objetivo mostrarle que el Señor “es muy misericordioso y compasivo”.

Aprendamos a ver a Dios cuando el dolor invade nuestro horizonte. Él quiere llevarnos a su luz, recordarnos nuestra fragilidad y cuánto necesitamos su gracia.

1 Reyes 3 – Marcos 7:1-23 – Salmo 51:13-19 – Proverbios 14:31-32

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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