Concéntrese

Concéntrese

5/11/2017

Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante. (Filipenses 3:13)

 Un atleta que corre en una carrera debe fijar los ojos en algo que está delante de él. No puede mirarse los pies o caerá de bruces. No puede distraerse con los otros corredores. Tiene que concentrarse en la meta que tiene delante.

La notable concentración de Pablo era el resultado de dos cosas. En primer lugar, optó por olvidar “lo que queda atrás”. Eso incluye las cosas buenas y las malas. Quiere decir que no debemos extendernos en las obras y las realizaciones virtuosas más de lo que debemos pensar en los pecados y fracasos pasados. Lamentablemente, muchos cristianos están tan distraídos por el pasado que no hacen ningún progreso actual.

 En vez de mirar al pasado, Pablo se concentró en el futuro. Al decir “extendiéndome”, describe a un corredor que estira cada uno de sus músculos para alcanzar la meta. Para hacer eso tiene que eliminar las distracciones y concentrarse solo en la meta que tiene por delante. ¿Tiene usted esa concentración en su deseo de ser semejante a Cristo?

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El llamado a guiar la iglesia: Ancianos, 1ª Parte

Gracia a Vosotros

John MacArthur

El llamado a guiar la iglesia: Ancianos, 1ª Parte

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Abramos nuestras Biblias en 1 Timoteo, capítulo 3. Primera de Timoteo, capítulo 3. Usted reconocerá, si usted ha sido un estudiante de la Palabra de Dios, que este es un capítulo muy, muy importante. Es un capítulo que da los requisitos para el liderazgo en la Iglesia. Esas personas que sirven en la Iglesia, que guían en la Iglesia, que ministran a la Iglesia, deben estar calificadas para hacerlo. Los requisitos que son dados aquí son muy explícitos. De hecho, es tan importante que la Iglesia entienda los requisitos de sus líderes que estos requisitos también son repetidos en el primer capítulo de Tito. Dos veces entonces en las epístolas pastorales, una vez a Timoteo y una vez a Tito, Pablo enlistó los requisitos de los líderes de la Iglesia.

No es necesario decir que quien guía a la Iglesia determinará en gran parte en lo que la Iglesia se convierte. La vida de la Iglesia, el ministerio de la Iglesia, el testimonio de la Iglesia, el impacto de la Iglesia, la reputación de la Iglesia, la virtud de la Iglesia, el énfasis de la Iglesia, todo eso depende del liderazgo de la Iglesia. Y usted puede ver a una Iglesia y puede determinar por la naturaleza de su ministerio el tipo de liderazgo que tiene. El liderazgo de la Iglesia es un elemento esencial de la enseñanza del Nuevo Testamento.

Óseas dijo: “y será el pueblo como el sacerdote.” En otras palabras, la gente es como aquellos que nos guían. Es una manera proverbial de expresar el vínculo cercano que existe entre la virtud moral del pastor o los pastores y la virtud moral de una persona o gente. Hay una conexión inseparable entre la calidad de liderazgo en una Iglesia y la virtud de esa Iglesia.

Jesús lo expresó de esta manera en el Evangelio de Lucas: “cuando un hombre es completamente discipulado, él será como su maestro.” Es inevitable. Usted se convierte como aquel que le enseña a usted. Pablo, en la Iglesia en Corinto, dijo esto: “sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Él sabía que la gente necesitaba un modelo de carne y sangre para conformar sus vidas y él estuvo dispuesto, por la gracia de Dios, operando en su vida, a ser ese modelo. A los Filipenses, él les dijo: “las cosas que han visto y oído en mí, esto haced.” A los ancianos efesios en Mileto, él les dijo en Hechos 20: “ustedes saben cómo me conduje entre ustedes.” Implícito, así es como quiero que se conduzcan en la Iglesia. El escritor de Hebreos llama a la congregación de la Iglesia a establecer su estilo de vida conforme al patrón de aquellos que están sobre ellos en el Señor. Y él dice que deben seguir su fe. Y deben someterse a ellos como sus líderes espirituales. El lugar entonces del líder en la Iglesia es crítico para la vida y testimonio de esa Iglesia.

Ahora, Dios siempre ha mediado Su propósito y Su voluntad Santa mediante líderes a lo largo de toda la historia de la redención. Usted regresa a Abraham, a quien Dios llamó de Ur para ser el líder de Su nación. Y Moisés, a quien Dios llamó del desierto para guiar a los Suyos a Egipto. Y Josué, a quien el Señor habló verbalmente del cielo y lo llamó para ser el líder de Su pueblo para meterlos a la tierra de Canaán. Y después, estuvo David, a quien Dios llamó mediante el instrumento de Samuel para ser el rey sobre Su pueblo, Israel.

Y después, están Elías y Eliseo, profetas llamados por Dios para hablar en nombre de Él. Y después, estuvo Isaías, a quien Dios llamó a partir de una condición de quebrantamiento y confección y un corazón contrito para hablar y traer la salvación de una simiente santa dentro de una nación apóstata. Después, estuvo Jeremías a quien Dios había llamado antes de que él siquiera naciera, para ser un profeta. Y después, estuvo Ezequiel quien nació para ser un sacerdote, pero Dios lo llamó del sacerdocio a la función profética para hablarle a un pueblo rebelde y pecaminoso acerca del juicio y la condenación y la ley de Dios.

Y después, en el Nuevo Testamento estuvo Juan el Bautista, a quien Dios llamó y ungió mucho antes de que él naciera para que él fuera enviado como el precursor del Mesías. Y después, estuvieron los apóstoles llamados específicamente por Jesucristo y recibieron directamente la tarea de predicar el Evangelio del Reino. Y claro, estuvo Pablo mismo. Pablo, llamado por Cristo en el camino a Damasco cegado, sacado de las tinieblas de la religión a la luz del Evangelio y echo un apóstol a los gentiles en nombre de Jesucristo.

Y estos meramente representan a muchos más a lo largo de toda la historia redentora, a quien Dios ha llamado a liderazgo en la extensión de Su Reino. Y siempre se le ha dado una importancia extrema a la calidad de ese liderazgo. La Iglesia, como representante y como emblema de una extensión del Reino de Dios en el mundo en la actualidad, debe tener liderazgo de calidad. Y la mancha en la Iglesia y la razón por la que hay tantos problemas en el cristianismo alrededor del mundo es que no en todos los casos tenemos el tipo de liderazgo que la Palabra de Dios demanda que la Iglesia debe tener.

Y entonces, conforme vemos 1 Timoteo 3, vamos a ver los requisitos que Dios ha enseñado para el liderazgo de la Iglesia. Este es un pasaje esencial. Ahora, quiero que entienda la situación. Pablo está escribiéndole a Timoteo. Timoteo ha sido dejado en la ciudad de Éfeso. Muchos años han pasado desde que la Iglesia efesia fue comenzada por Pablo, debido a que él pastoreó ahí durante tres años y levantó a un grupo piadoso de hombres. Hombres que entendieron la fe de Cristo, hombres que entendieron la doctrina buena, hombres que estuvieron relacionados de una manera tan íntima con Pablo, que cuando él trató de dejarlos, lo abrazaron del cuello y lloraron y lo besaron y no querían que se fuera. Hombres que adoptaron la vida y doctrina de Pablo de todo corazón y representaron eso en esa Iglesia. Esa fue una gran Iglesia. Fue una Iglesia que Dios usó para fundar el resto de las iglesias en Asia Menor.

Pero en el tiempo en el que Pablo se fue y hasta que él regresó después de su primer encarcelamiento en Roma, la Iglesia se había ido en picada. Y la tragedia real de eso es que ese desvío estaba siendo guiado por líderes falsos. Pablo se había adelantado a eso. En Hechos 20, él les dijo a los ancianos efesios, él dijo: “sé que después de mi partida, hombres perversos entrarán, hombres malos se levantarán desde adentro y tanto de adentro, como desde afuera, vendrán líderes falsos para desviar a esta Iglesia.” Él conocía al enemigo Satanás. Él conocía el plan y la estrategia para operar en contra del Reino de Dios y él conocía la inevitabilidad de un ataque así. Y su profecía fue cumplida.

Para cuando él sale de la prisión y va a Éfeso para encontrarse ahí con Timoteo, él descubre que la Iglesia está llena de pastores falsos y supervisores falsos y ancianos falsos y aquellos que enseñan mentiras y herejías. Y entonces, deja a Timoteo ahí para corregir las cosas. Y él va a Macedonia. Pero no ha pasado mucho tiempo después de que él escribe esta carta. Él escribe de regreso a Timoteo y le dice: “ahora quiero que corrijas esto en esta Iglesia.” Hay problemas que tienen que ser enfrentados. Y un problema serio que está ahí medio de esta epístola es el tema de confrontar a la Iglesia acerca de los requisitos para los líderes en la Iglesia.

El pasaje entonces es esencial para nosotros al entender este asunto importante. Y como dije antes, si alguno de ustedes nos está visitando de otras iglesias o si alguno de ustedes está considerando el ministerio o haciendo preguntas inclusive acerca de por qué la Iglesia no es lo que debe ser, la respuesta se encuentra en el hecho que la Iglesia ha sido demasiado ligera, demasiado flexible en sus requisitos para aquellos que se les permite estar al nivel de liderazgo; y por lo tanto, la Iglesia es cautiva a un nivel bajo de liderazgo espiritual. El estándar debe ser levantado, no más elevado, sino al nivel del que la Palabra de Dios demanda.

Ahora, necesito mencionar en este punto que uno de los distintivos del ministerio en Grace Community Church ha sido el énfasis en el liderazgo piadoso. Y hay algunas cosas que quizás están mal en nuestra Iglesia, algunas cosas que no hacemos bien, algunas cosas que realmente no hemos llegado al nivel de madurez correcto, algunas cosas en las que no hemos madurado realmente, pero le damos gracias a Dios porque el liderazgo está bien en Grace Community Church. Dios nos ha bendecido con una pluralidad de líderes piadosos en esta Iglesia.

Y la vida de la Iglesia y el ministerio de la Iglesia y la extensión de su impacto es un reflejo directo de la virtud piadosa de sus líderes. Yo creo que nuestra congregación ha sido bendecida de manera excepcional por Dios debido al liderazgo que Dios nos ha dado. Y eso, claro, por Su gracia, con ningún crédito para nosotros en absoluto. Es una obra soberana de Dios. Él ha traído a estas personas a este lugar y nos regocijamos en eso. El liderazgo entonces, es un ingrediente esencial.

Ahora recuerde que le dije que en 1 Timoteo hay una especie de atmósfera polémica y una actitud igual. Lo que quiero decir con eso es que hay problemas que Timoteo está enfrentando y Pablo escribe para confrontar el problema. Él lo confronta, él está, en un sentido, atacando un problema muy real. Y cuando él escribe en el capítulo 3 acerca de lo que un anciano debe ser o lo que un pastor debería ser o lo que un sobre veedor debería ser, él está presentando eso en contra de lo que la Iglesia en Éfeso ha permitido que suceda, de tal manera que los requisitos de liderazgo aquí podrían suponerse que están aquí colocados como un antagonismo directo con lo que está sucediendo en esa Iglesia.

Por ejemplo, en el versículo 2, él dice que un obispo debe ser irreprensible. Es muy posible que ese no fuera el caso en esa Iglesia. Él debe ser un marido de una sola mujer. Probablemente, no sea el caso. Él debe ser sobrio, prudente, decoroso, hospitalario. Él continúa hablando de embriagarse y no avaro y demás. La implicación de todas esas cosas es que esto es lo que ellos debían haber sido. Y esto es exactamente lo que no fueron. Sabemos a partir de esta epístola que el liderazgo de esta Iglesia, de manera trágica, se ve alejado de la Palabra de Dios.

Regrese al capítulo 1, versículo 3 para un breve repaso de eso. Él les dice: quiero que te quedes en Éfeso, le dice más bien a Timoteo, quiero que te quedes en Éfeso para que mandes a algunos que no enseñen diferente doctrina. Ahora, algunos habían llegado al nivel de pastor o maestro y estaban enseñando cosas diferentes de la doctrina verdadera. No deben prestar atención a fábulas y genealogías interminables, cosas que dan lugar a preguntas en lugar de edificación piadosa que es en la fe.

Él habla acerca de algunos en el versículo 6 que se han apartado. Él habla acerca de algunos líderes que quieren ser maestros, pero que no tenían idea de lo que estaba diciendo o las cosas que estaban afirmando. No sabían cómo usar la ley de Dios, versículo 11. No entendían el Evangelio de Dios. Y él continuó hablando de eso en el capítulo 2, versículo 12, me indica que algunas mujeres habían usurpado el rol de liderazgo y él tiene que decir: “no permito que la mujer enseñe, ni usurpe la autoridad sobre el hombre.”

Además, en el capítulo 4, versículos 1, 2 y 3, él habla acerca de aquellos que vienen con espíritus engañadores. Doctrinas de demonios hablando mentiras. Y algunas de sus mentiras están en el versículo 3 acerca del matrimonio y abstenerse de alimentos y demás. Y en el versículo 6, él dice: “apégate a la doctrina buena. Las cosas de la fe,” versículo 7. “No escuches sus fábulas profanas y de viejas, apégate a la piedad.” Y después, ahí en el versículo 16, de nuevo, “apégate a la doctrina verdadera, continúa en esa doctrina verdadera.”

Y ahí en el capítulo 5, versículo 19 él dice: “si un anciano peca, no recibas una acusación excepto delante de dos o tres testigos. Pero si es confirmada, entonces repréndelos delante de todos.” En otras palabras, algunos de estos ancianos que estaban en el pecado de enseñanza heterodoxa o no la verdad, algunos de ellos que están metidos en la impiedad y la maldad necesitaban reprensión pública.

En el versículo 22 él dice: “no impongas las manos con ligereza en nadie. Ten cuidado con quién colocas en el liderazgo.” Obviamente, esta Iglesia estaba teniendo algunas luchas serias con sus líderes. Capítulo 6, versículo 3: “si alguno enseña otra doctrina diferente de la doctrina verdadera y las sanas palabras, esa persona,” versículo 4, “es orgullosa, no sabe de qué está hablando,” él está contendiendo por preguntas y disputas de palabras que llevan sólo a la contienda, sospechas malas, disputas perversas demás y demás. Algunos de ellos estaban metidos ahí por el dinero y demás. Al final del versículo 21, algunos han errado con respecto a la fe.

Ahora, el sentimiento que usted tiene cuando usted simplemente ve estos versículos es que había personas en el liderazgo que estaban enseñando mentiras, falsa doctrina, sistemas religiosos falsos y viviendo vidas impías.

Entonces, es esencial que Pablo le dé a Timoteo el combustible que necesita o la munición que necesita para atacar este tema del liderazgo. Ahora, en el capítulo 12, él ha enfrentado con la gente, hombres y mujeres. Y su función en la Iglesia. En el capítulo 3, él enfrenta a los líderes, los ancianos u obispos, pastores, lo mismo, y los diáconos que sirven bajo ellos.

Ahora, quiero recordarle conforme comenzamos este tercer capítulo: Pablo no le dice a Timoteo que establezca ancianos. Él no le dice que ordene ancianos. ¿Por qué? Ya los tenían. Yo los habían tenido desde el capítulo 20 de Hechos. Ellos ya estaban en el lugar. Él le dice a Tito que haga eso en Tito 1:5, porque Tito estaba en un área en donde ellos todavía no habían hecho eso.

Pero aquí todo lo que él quiere que ellos hagan es que entiendan los requisitos divinos. La Iglesia necesita establecer un estándar elevado. Me sorprende, literalmente estoy sorprendido, al ver Iglesias por todo el país que realmente no entienden esto; y después, se preguntan por qué su Iglesia no es lo que les gustaría que fuera. Me acuerdo de un pastor que me dijo: “creo que he descubierto mi problema. La mitad de mi consejo pastoral es salvo y la otra mitad no.” Ese es un problema. Nadie debatiría a eso. Un consejo de ancianos no regenerado. Es esencial en la vida de la Iglesia que sea guiada por una pluralidad de líderes piadosos. Y él va a presentar todos los requisitos de esa piedad desde el versículo 2 al 7 en referencia al líder.

Ahora, permítame decirle que estos son requisitos exclusivamente de virtud. No hablan de deberes. No hablan de función. No hablan de desempeño. Únicamente, hablan de virtud, moralidad, piedad, espiritualidad. Lo que importa es la virtud y la virtud espiritual reflejando piedad. Estos son los estándares para el liderazgo. Y si un líder no vive al nivel del estándar en su liderazgo, está sujeto, tal como dice el capítulo 5, a ser disciplinado enfrente de toda la Iglesia. Es una responsabilidad sumamente sagrada.

Entonces, Pablo pasa fácilmente de hablar de la gente en la congregación a hablar de los líderes en el capítulo 3. Ahora, para esta mañana, únicamente quiero que veamos el versículo 1. Guardaremos los requisitos para la próxima vez y comenzaremos a escarbar en ellos.

Pero para esta mañana, quiero hablar específicamente del llamado al liderazgo en la Iglesia. El llamado, por así decirlo, al pastorado. El llamado a ser un anciano. El llamado a ser un obispo en la Iglesia. Sea que usted sea el vocero primordial o no, como una persona como yo, o sea que usted sirva y enseñe y predique en una Iglesia, de otra manera como anciano que tiene otra función u otra función sobre un grupo por aquí o un grupo por allá o jóvenes o misiones o lo que sea, todo esto se incluye en esta idea del liderazgo de la Iglesia. Todos lo que pastorean de alguna manera están involucrados en estos requisitos.

Y la pregunta que siempre escucho de jóvenes es cómo sé si soy llamado. Digo, es fácil en el Antiguo Testamento, Dios habló del cielo y usted era llamado. Dios envió ángeles y entregó un mensaje. Pero, ¿cómo sabemos? Recientemente, un hombre me preguntó eso en mi viaje al sur. ¿Cómo sé si soy llamado al ministerio? ¿Cómo descubro eso? El único tratado objetivo que tenemos en el Nuevo Testamento sale del versículo 1 de este pasaje. Realmente, es el único tratado objetivo y la afirmación que usted necesita conocer es que si un hombre desea. Esa es la clave. Usted necesita entender que todo lo que sabemos en el Nuevo Testamento en relación al llamado emana del deseo. Es una cuestión de qué es lo que usted anhela hacer.

Yo creo que, en el Antiguo Testamento, en donde el llamado pudo haber sido verbalmente desde el cielo por parte de Dios, el llamado en el Nuevo Testamento pudo haber sido directamente de Jesucristo. El llamado en esta época es la obra del Espíritu de Dios. Dios Padre llamó en el Antiguo Testamento. Dios Hijo llamó en el Nuevo Testamento. Dios el Espíritu Santo está llamando en la actualidad. Y el llamado del Espíritu de Dios en la actualidad viene a través del anhelo del corazón, el deseo fuerte. Y si usted desea eso, eso es algo bueno que desear. Y si usted desea eso, ese es un buen deseo.

Entonces, confío en que conforme veamos el versículo 1 entenderemos mejor la esencia del llamado al ministerio, el cual realmente es un deseo muy fuerte. Y para ayudarle a entender si su deseo es lo suficientemente fuerte, vamos a ver seis facetas de este llamado al liderazgo que son delineadas en el versículo 1. Es difícil imaginar seis puntos en el versículo 1, pero están ahí. Seis.

Número uno: debemos entender en este tema del llamado y el deseo de ministrar que es un llamado importante; es uno llamado esencial. Y eso se nos indica por una fórmula que es dada al principio del versículo. Observe la frase “palabra fiel” o esta es una afirmación verdadera. Esa fórmula pequeña presenta algo que es de gran importancia. De gran importancia. Está apegada a algo de una importancia monumental. Pablo usa esa frase cinco veces. Él la usa en 1 Timoteo 1:15, la usa aquí en el 3:1, la usa de nuevo en el capítulo 4, versículo 9, la usa en 2 Timoteo 2:11 y la usa en Tito 3:8. Es usada cinco veces.

Ahora, lo que eso significa es que eso es algo digno o dicho de una manera simple, esta es la verdad, todo el mundo lo sabe. Esto es axiomático. Esto no necesita prueba. Esto es obvio. Esto es evidentemente claro para todo el mundo. Aquí hay un hecho creíble. Aquí hay una afirmación digna de confianza.

Ahora, esa es una fórmula únicamente usada en las epístolas pastorales, lo cual significa que no se llegó a usar sino hasta más tarde en el ministerio de Pablo. No llegó a usarse sino hasta después de que las iglesias ya estaban establecidas y en su proceso de desarrollo. Es muy aparente a partir de cualquier estudio de esas cinco afirmaciones que es una afirmación que se volvió común en la primera Iglesia como una manera de introducir o de presentar un hecho muy importante. Es casi como un indicador de un credo.

Por ejemplo, vaya de regreso al 1:15: “palabra fiel es esta, es algo verdadero, digno de toda aceptación que Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores.” Esa es una afirmación de credo. Eso afirma lo que la Iglesia cree acerca de la obra de Cristo. Esta es una palabra verdadera: Cristo vino al mundo, la Iglesia probablemente había desarrollado muchas de esas. Y los cristianos con mucha frecuencia habrían dicho en su proclamación, en su testimonio, al hablarse entre ellos, esta es una palabra verdadera… Y después, ellos dirían esa palabra.

Todas esas cinco afirmaciones en Timoteo, Tito y 1 Timoteo, 2 Timoteo y Tito se refieren a algún área doctrinal importante acerca de Cristo, acerca del Evangelio, acerca de la santidad. Este es un poco diferente. Es la misma fórmula, pero se refiere simplemente a un asunto pragmático de ser llamado al ministerio de supervisión en la Iglesia, el pastoreo. Y, sin embargo, lo que aprendemos a partir de esto es que, si Pablo usa esta afirmación y si la Iglesia usó esta afirmación en conexión con esto, entonces pensaron que era de gran importancia, porque esa fórmula se usaba para cosas de gran importancia.

Entonces, esto me dice que para ellos esto era un asunto muy importante. Palabra fiel es esta, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores. Decimos correcto, esa es una palabra verdadera, esa es una afirmación correcta. Esto es algo esencial, importante. Bueno, después de eso, esto también es una palabra fiel. Si alguno anhela obispado, buena obra desea. ¿Usted coloca esas al mismo nivel? ¿La obra de Cristo y la obra de guiar a la Iglesia? Bueno, debido a esa fórmula, podemos entender cuán sublime y cuán honorable este llamado era. Palabra fiel es esta, en el capítulo 1:15, acerca de la obra de Cristo. Y palabra fiel acerca de la obra de aquellos llamados a guiar a la Iglesia de Cristo. Sin duda alguna, entonces, esto nos da un sentido de que la primera Iglesia tuvo en alta estima un llamado a liderazgo a la Iglesia. Es una función sumamente sagrada.

Fue esencial en la vida de la Iglesia. Y tenemos que enfrentarlo. Mientras que en la actualidad puede haber muchas personas interesadas en meterse en el ministerio con muchas razones, algunas por dinero, algunos buscando seguridad laboral, algunos porque creen que les gusta estar cerca de la Iglesia y les gusta estar con cristianos y algunos creen que alguien va a pensar bien de ellos si hicieran eso… Digo, quién sabe cuáles son las razones que hacen que los hombres hagan eso.

Pero en ese día en particular, en una época en la que la primera Iglesia desarrolló esta afirmación, usted puede estar seguro de que la gente no se metía corriendo al ministerio por las razones equivocadas porque había un alto riesgo conectado con eso. La Iglesia estaba siendo perseguida. No había mucha preeminencia y prestigio en la comunidad hacia alguien en esa posición. Gran peligro, gran riesgo, problemas, dificultad, trabajo duro. Poca compensación, no había seguridad, muy poco futuro, no había garantías acerca de nada. Y entonces, la garantía queriendo exaltar esa función y alentar los corazones de jóvenes sin duda alguna desarrolló esta afirmación de que es algo digno desear eso para motivar a aquellos que habían sido llamados a pensar seriamente en eso como una carrera de por vida.

Entonces, vemos que es importante… Es importante si usted estudia el Nuevo Testamento, usted puede ver eso porque donde quiera que va, desde Hechos 14 en adelante usted ve cuán importante son los ancianos. En Hechos 14:23 Pablo salió y ordenó a ancianos en toda ciudad… Líderes de Iglesia, anciano, pastor, obispo, sobre veedor, todo es lo mismo. Se refiere exactamente al mismo ministerio. El anciano simplemente se refiere a su madurez espiritual, él es mayor en la dimensión espiritual. Obispo o sobre veedor se refiere a su responsabilidad del liderazgo. Pastor se refiere a su responsabilidad de alimentar. Él es una persona espiritualmente madura que guía y alimenta a la Iglesia.

Y entonces, sea que usted lo llame anciano, obispo, pastor, sobre veedor, todo es lo mismo… Presbítero… Y vamos a hablar más adelante de eso. Pero todo es el mismo liderazgo. Pero eso está en un nivel elevado. Es algo de alto nivel en la Iglesia. En Hechos 15, versículo 2, versículo 4, versículo 6, versículo 22, versículo 23, todos mencionan la función de los ancianos o de los líderes de la Iglesia en el concilio de Jerusalén. Capítulo 20, volvemos a ver a los ancianos. Filipenses 1:1, Pablo dirige la carta filipense a los diáconos y a los obispos o pastores en la Iglesia de Filipos. Primera de Tesalonicenses habla de los ancianos. Capítulo 5, versículos 12 y 13, que gobiernen en la Iglesia. Están sobre la gente ahí. Hebreos 13, aquellos que están sobre ellos en el Señor, quienes tienen la responsabilidad de guiar y liderar. Primera de Pedro 5 habla acerca de aquellos a quienes se les ha dado la responsabilidad como líderes sobre la Iglesia y pastores del rebaño. Y aquí, en Primera de Timoteo; y después en Tito, capítulo de 1 nuevamente.

Entonces, a partir de Hechos 14 y en adelante, en el Nuevo Testamento, usted comienza a ver el perfil que va subiendo de estos hombres llamados a guiar a la Iglesia. Y es tan esencial amados, que estén bíblicamente calificados, que cumplan con el estándar divino. Y algunas veces, usted ve a una Iglesia que no tiene éxito. Usted ve a una Iglesia que está fracasando. Usted ve a una Iglesia que se está deshaciendo.

El problema no son programas malos, el punto no es que tiene que tiene gente no comprometida, el punto es liderazgo que no cumple con el requisito. El punto es liderazgo que no está calificado. No están calificados bíblicamente, esto es en el plano espiritual que Dios desea para el liderazgo de Su Iglesia. Ahí es donde la primera evaluación necesita llevarse a cabo. Esa es la razón por la que cuando hablo en conferencia de pastores, invariablemente comienzo al hablar del nivel del liderazgo en la Iglesia, que es algo tan importante.

Estoy pensando en 1 Samuel 13:14 en donde las Escrituras dicen que el Señor buscó para sí mismo un hombre conforme a Su corazón. Eso es realmente lo que estamos buscando: hombres conforme al corazón de Dios. Y Ezequiel 22, Dios dice: “buqué un hombre, quien estuviera en el hueco delante de Mí por la tierra.” Estoy buscando a hombres que puedan tomar Mi lugar, que tengan corazones como Mi corazón.

Como puede ver, los concejos y Comités de púlpito y concilios de ordenación no hacen a los hombres para el liderazgo de la Iglesia. Lo único que pueden hacer es decir si deben hacerlo o no. No pueden hacer a ese hombre. Las escuelas y las universidades bíblicas y los seminarios no hacen a los hombres aptos para el ministerio, no llaman a los hombres al ministerio. Meramente pueden darles las herramientas a aquellos que son llamados y con frecuencia, también a aquellos que no son llamados. Dios quiere un cierto tipo de persona que sólo Él puede producir.

George Little escribió: “dame un hombre de Dios, un hombre cuya fe es el amo de su mente y corregiré todos los males y bendeciré el nombre de toda la humanidad. Dame un hombre, un hombre cuya lengua está tocada con el fuego del cielo e incendiaré los corazones más oscuros con un deseo limpio y con una determinación elevada. Dame un hombre de Dios, un hombre, un profeta poderoso del Señor y te daré paz en la tierra traída con una oración y no con una espada. Dame un hombre de Dios, un hombre fiel a la visión que él ve y edificaré Tus templos despedazados y traeré a las naciones a sus rodillas.” Ahí está, ése es el tipo de hombre que Dios quiere.

El llamado al ministerio es el llamado de un deseo fuerte. Un anhelo generado por el Espíritu al ministerio que no puede ser disminuido. De hecho, difícilmente puede ser analizado. No es cuestión de escoger la mejor de las alternativas. No es cuestión de analizar todos mis talentos en un perfil de personalidad y decir ‘ahí está el llamado de Dios’. Es cuestión de un anhelo por ser el hombre de Dios. La Iglesia debe tener ese tipo de liderazgo.

Como dice Oswald Sanders: “aquellos que están dispuestos a soportar y sufrir por causa de objetivos lo suficientemente grandes como para demandar su obediencia de todo corazón.” Fin de la cita. Samuel Logan Bringle, quien fue uno de los grandes líderes en los primeros años del Ejército de Salvación, fue un hombre de erudición, como también un hombre de poder espiritual singular. En su propia vida, él desafió a la gente que quería entrar al ministerio al bosquejar el camino al liderazgo espiritual en estas palabras, él dijo: “no es ganado por promoción, sino por muchas oraciones y lágrimas. Es alcanzado por confesiones de pecado y mucho escudriñamiento de corazón y humillación de corazón delante de Dios. Mediante abnegación personal, un sacrificio valiente de todo ídolo, un compromiso valiente que no hace concesiones y no se queja de la cruz y mediante una mirada eterna que no se desvía en el Cristo, en Jesús crucificado. No es ganado mediante la búsqueda de grandes cosas para nosotros mismos, sino más bien como Pablo, al contar esas cosas que son ganancia como pérdida por Cristo. Ese es un gran precio. Pero debe ser pagado de manera inevitable por aquel que no va a ser meramente un líder nominal, sino un líder espiritual real, de hombres. Un líder cuyo poder es reconocido y sentido en el cielo, en la tierra e inclusive en el infierno.” Fin de la cita.

Ese es el tipo de hombre que Dios está buscando. Y a favor de quien Él desea mostrarse fuerte en la Iglesia. Entonces, es algo digno. Y esa es la implicación de esa frase de apertura. Esa afirmación le asigna a esta función de liderazgo un alto nivel de dignidad. Es un llamado importante.

En segundo lugar, es un llamado limitado. Notará además en el versículo 1 que dice: “si alguno anhela obispado, buena obra desea.” Está limitado a hombres. El uso del griego tis, en la forma masculina alguno en español, indica que aquí se hace referencia a los hombres. Significa que cualquier hombre, pero es masculino. Si algún hombre, si alguno desea. También debe señalarse, observe si es tan amable, que acabamos de cubrir los versículos 11 al 15, en donde Pablo dijo “la mujer aprenda en silencio con toda sujeción porque no permito a la mujer enseñar ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio, porque Adán fue formado primero, después Eva y Adán no fue engañado, sino que es la mujer siendo engañada incurrió en transgresión.”

En otras palabras, ella dijo que el liderazgo de la Iglesia no les pertenece a las mujeres, ellas deben aprender y deben estar bajo autoridad. Que las mujeres aprendan, dice, son iguales en privilegio espiritual, en capacidad, bendición y promesa. El hecho de que no deben enseñar significa que no son iguales en función cuando hablamos de la Iglesia. Claro que pueden enseñar a niños, pueden enseñar a otras mujeres, pueden presentarle el Evangelio a personas que no conocen a Cristo, pueden darles consejo a amigos dentro de la familia de Dios. Pero cuando hablamos del que se pone de pie para predicar y enseñar en la Iglesia, esta no es una función para una mujer. Cuando hablamos del asunto del liderazgo, deben ser sumisas. Entonces, sabemos que es un llamado limitado.

Me sorprende cómo en la actualidad muy pocas personas parecen que entienden eso. Y qué movimiento tan tremendo y tan grande existe para la ordenación de mujeres al pastorado. Está sucediendo con mucha rapidez, a pesar de lo que la Palabra de Dios tiene que decir, porque la gente está más preocupada con la intimidación social de lo que está con la obediencia a la Palabra de Dios. Sabemos a partir del versículo 15, en dónde está el equilibrio, recuerde eso. Que una mujer tiene su impacto en la sociedad no por ser un líder en la Iglesia sino por criar a una simiente santa, ¿verdad? Al criar hijos. Si su vida es una de fe y amor y santificación y sus prioridades son las correctas y ella se entrega, si Dios le da hijos, a esos hijos para criarlos en la disciplina y amonestación del Señor, para producir a una generación piadosa, así es como ella influencia al mundo. El hombre tiene la influencia externa de liderazgo visible, ella tiene la influencia. Pero es un llamado limitado.

Lo tercero que quiero que vea aquí, no sólo que este es un llamado importante, y permítame decir algo más acerca de ese llamado limitado. No quiero dejarlo aún. Me acabo de acordar de algo: los límites en este llamado para los hombres también son fortalecidos por los versículos 2 al 6. Y en los versículos 2 al 6 hay una lista de todo tipo de requisitos descriptivos. Son adjetivos. Cada uno de ellos, todos en los versículos 2, 3, 4, 5 y 6 están en la forma masculina. La intención de eso obviamente es que todos estos se refieren a hombres, al género masculino. El punto ya se ha presentado en los versículos 11 al 15 y es reforzado después en la forma masculina de todos los adjetivos del versículo 2 al 6. Además, sería imposible para una mujer ser un marido de una sola mujer, como se indica en el versículo 2. Entonces, es obvio que este es un llamado limitado.

Habiendo dicho eso, regresemos entonces al tercero. Y aquí llegamos al corazón del asunto. Es un llamado contundente. Es un llamado contundente. Notará que ahí aparece dos veces en español, en la reina Valera 1960 la palabra ‘anhela y desea’. Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Allí hay dos palabras para deseo, aunque son traducidas de manera diferente. La primera, si alguno anhela, orego, lo que significa es alcanzar algo, estirarse uno mismo para alcanzar algo. No dice nada acerca del interior, simplemente habla de lo que usted está haciendo por fuera. Es la idea de buscar algo externamente. Si alguien busca la función de un obispo, esa es la idea. Si él busca eso, y la idea es que, si va en esa dirección, quizás va a la escuela, lee acerca de eso, estudia acerca de eso, él aprende a hacer eso, él se coloca bajo algunas personas que están haciendo eso, si en cierta manera él va en esa dirección, dice que él está anhelando, él está deseando algo bueno.

Pero la segunda palabra para deseo es completamente diferente. La primera palabra, orego, si alguno anhela es únicamente utilizada tres veces. Es usada también en el capítulo 6, versículo 10 de una manera negativa. Ahí es buscar algo malo. Estar tras algo malo. Es usada en Hebreos 11:16, creo, buscando algo bueno. No dice lo que usted está buscando. Aquí obviamente está buscando el pastorado, eso es liderazgo en la Iglesia. Si una persona hace eso, entonces dice, buena obra desea. Él usa una palabra totalmente diferente, epithumeo, utilizada muchas veces en el Nuevo Testamento para también algo malo y algo bueno. Pero esta palabra significa una compulsión, un anhelo fuerte, apasionado. Mientras que la primera palabra es algo que usted hace externamente, la segunda palabra es algo que usted siente internamente. Y esas dos cosas son las que se unen en este versículo y nos presentan el entendimiento completo de ese deseo.

Lo que usted tiene aquí entonces es alguien que desea guiar en la Iglesia y lo busca externamente por fuera porque está siendo motivado en el interior. Es algo contundente, es un deseo muy fuerte en el interior. Nunca aconsejo a alguien que se meta en el pastorado. No quiero que la gente se meta al pastorado porque yo les dije que lo hicieran. Y algunas personas podrían tomar mi autoridad como algo de mayor valor de lo que realmente es. No sería nada más que una opinión el hecho de que yo le dijera a alguien que se metiera al ministerio. Podría sugerir que pensaran en eso por lo que veo en su vida, pero eso no es algo que yo puedo hacer. Yo nunca alentaría a alguien a ser un anciano en Grace Community Church. Yo nunca le pediría a nadie que hiciera eso, porque el punto entero es que eso debe venir del interior. Yo no puedo jugar a ser Dios. Yo tengo que esperar a que el Señor comience a moverse en el corazón.

Ahora, permítame decirle algo. Yo creo que la gente que guía a la Iglesia debe ser gente que se siente con un deseo contundente, intenso en el interior y buscan eso. Quiero que sepa que hay gente, por cierto, que se están dirigiendo en esa dirección pero que no tienen ese deseo intenso. Lo están haciendo porque es algo analítico. En cierta manera, lo ven y creen que será algo bueno que hacer. Y quizás, aman al Señor y quizás, se sienten bien por la Iglesia y han visto algunos buenos modelos. Y entonces, van a la universidad o van al seminario y se meten en esa dirección; pero realmente no hay pasión ahí. Y usted puede ver a esas personas con mucha frecuencia, porque se quedan en la escuela casi de manera interminable. Simplemente, se quedan en la escuela. Y casi de manera inmediata, una vez que acaban la escuela, no saben qué hacer, porque una vez que acabaron con el proceso, la pasión nunca estuvo ahí. Y ahora, ¿qué van a hacer?

Ese no es el caso con toda persona que se queda en la escuela por mucho tiempo. Pero es para algunos. Es la unión de esas dos cosas. Y tengo que decirle que las universidades y los seminarios están llenos de personas que están buscando eso, pero no tienen ese deseo apasionado. Usted pregunta cómo puedo identificarlos. Yo puedo identificarlos porque están contentos con involucrarse en el ejercicio académico sin tener la pasión jamás. Simplemente, están atravesando por eso. Muéstrame a una persona con la pasión y te voy a mostrar a una persona que está atravesando por el ejercicio académico y está diciéndose: “tengo que terminar esto y tengo que terminar esto y seguir con lo que importa.” Esa es la persona cuya vida está involucrada, está encerrada en el ministerio a un grado u otro. Es la combinación.

Por otro lado, hay personas con la pasión que nunca pueden organizar su vida lo suficiente como para meterse en el proceso para aprender el contenido, necesitan aprovechar al máximo esa pasión. Hay personas, como usted sabe, que se suben al caballo y se dirigen en toda dirección posible. Están llenos de pasión, pero no tienen dirección alguna. Pero si tan sólo podemos empujar un poco el punto aquí, yo creo que un hombre es llamado al liderazgo de la iglesia cuando él siente la pasión en su corazón al grado en el que él no tiene ninguna otra alternativa. Él no está diciendo: “bueno, esta es la mejor de las cinco alternativas que he considerado.” Él no tiene cinco, él tiene una. Y él se siente con un deseo contundente por hacer eso. Y está tan motivado por hacer eso que es lo único que puede hacer. Y se mete en el proceso de buscarlo externamente. Y después, en ese proceso, cumple con los requisitos.

Digo, yo nunca me senté y analicé mi dones y talentos. Yo nunca me analizo a mí mismo. No me gusta hacer eso. Yo no sé cuáles son mis dones en el sentido de talentos humanos… Yo sé cuáles son mis dones espirituales, pero no me senté y dije: “bueno, veamos, si fuera a ser doctor, o abogado, o jefe de una tribu, veamos… Si fuera a ser pastor o maestro de una escuela o mecánico lo que sea, ¿qué es lo que escogería? Bueno veamos. ¿Cuáles son mis talentos? Más vale que tome una prueba de inventario de personalidad.” Nunca dije algo así. Lo único que sabía para cuando estaba a la mitad de la Universidad es que sólo había una sola cosa en mi corazón que quería hacer y era lo único en lo que pensaba. No hubo ninguna opción. No hubo ninguna alternativa. No hubo ninguna discusión. No hubo ningún análisis de eso.

Ahora, no quiero en cierta manera imponer esa subjetividad en mi propia vida en el resto de la gente. Usted podría estar diciendo “bueno, yo estoy pensando en el ministerio, pero no estoy seguro.” Bueno, quizás el Señor todavía no ha encendido el fuego en su corazón y quizás eso vendrá. No sé eso porque yo no puedo decir cómo el Espíritu Santo operará, cómo llevará a cabo Su obra. Conozco a gente que ha hecho muchas cosas durante muchos años y de pronto, en sus 30 o 40 años, sienten un llamado de Dios al ministerio; y fue entonces cuando ese anhelo contundente nació en su corazón. La gente me ha preguntado eso toda mi vida. Me han dicho: “si no fueras pastor, ¿qué serías?” No tengo idea. Estaría muerto. No existiría. No hay nada más. No sé hacer nada más. No puedo hacer nada. No puedo arreglar nada. Digo, usted habla de un circo, un harem, aquí esta. Digo, todo tiene que ver con el deseo contundente. Y no sé de dónde vino eso, no sé por qué eso está ahí, sólo sé que eso es lo que yo deseé. Y yo tuve ese deseo de una manera fuerte y Dios cumplió ese deseo.

Patrick Sherman dijo una vez que este deseo no es la motivación de una ambición carnal, es la aspiración de un corazón que en sí mismo ha experimentado la gracia de Dios y que anhela ver a otros llegar a participar en ese mismo regalo celestial. Hay algunas personas que buscan el pastorado por dinero. Las hay. Hay algunas personas, como ganancia deshonesta, usted sabe, Primera de Pedro 5, lo buscan por dinero. Hay algunas personas que lo buscan por preeminencia, prominencia, Diótrefes, a quien le gusta tener la preeminencia, 3 Juan versículo 9. Pero debería ser un deseo contundente. Si es de Dios, será un deseo contundente. Ahora, el deseo contundente puede ser más fuerte en algunos que en otros, no obstante, es un deseo contundente.

Ahora, permítame tan sólo llevarlo en mayor profundidad en esta idea de un deseo contundente. Samuel Bringle, al hablar de este mismo asunto, dijo esto: “la evaluación final de los hombres,” esto es tan bueno, “la evaluación final de los hombres muestra que a la historia no le importa el rango o el título que un hombre ha llevado o la función que ha tenido, sino únicamente la calidad de sus hechos y la virtud de su mente y corazón.” Fin de la cita. Tiene razón. Lo único que la historia va a escribir no es de dónde usted sostuvo su título o cuántos títulos recibió, sino cómo fue su vida. ¿Cómo fue su virtud y cuáles fueron sus obras, sus hechos? Eso es todo. Eso es todo.

Permítame decirlo de manera simple. La ambición por la posición corrompe. El deseo por el servicio purifica. La ambición por la posición siempre corrompe, el servicio, el deseo por el servicio purifica. Un joven me dijo recientemente, él dijo: “sabes una cosa, yo estaba viendo ahí arriba predicando y podía verme a mí mismo ahí en un par de años.” Me sentí mal por él. Yo le dije que eso no está bien. “No te veas a ti mismo en ningún lugar haciendo nada, no es cuestión de lo que haces, tanto como en este punto en tu vida cuestión de quién eres; y no creo que quien debes ser delante de Dios. Tú no buscas algo por ninguna otra razón fuera de servir a Dios, ése es el deseo contundente.” Pablo dice: “no me feliciten por mi ministerio,” 1 Corintios 9, ‘ay de mí sino predicara el Evangelio.” Soy un hombre motivado. Con una motivación contundente.

Pienso en Hugh Latimer. Hugh Latimer realmente fue el hombre que Dios usó para traer la reforma a Inglaterra en el siglo XVI. Habían salido de mil años de la época de oscuridad cuando las Biblias estaban cerradas y todo era un desastre. Y la Palabra de Dios estaba encerrada. Y en varias partes de Europa comenzó la reforma a destacarse. Y aquí viene Hugh Latimer en el siglo XVI. Él dijo que sintió un deseo contundente por parte de Dios para predicar. Él no podía refrenarse a sí mismo. Él se volvió el predicador más popular de esa era. Él tuvo un deseo contundente por predicar, él dijo, debido a la condición perdida de la gente. Debido a la condición perdida de la gente y también, él dijo, debida a la vaciedad del clero en la Iglesia muerta. Y él predicó un sermón por el cual es famoso en la historia de la Iglesia llamado El Sermón del Arado. Y fue un sermón dirigido a los predicadores que no tenían pasión, a predicadores que no tenían un deseo fuerte, sino que buscaban únicamente la preeminencia, todas las luces, todo eso.

Esto es lo que les dijo: “y ahora les voy hacer una pregunta extraña. ¿Quién es el obispo y líder más diligente de toda Inglaterra que sobrepasa a todos los demás cumpliendo con su función? Puedo decirlo porque se quién es. Lo conozco bien. Pero ahora, creo que están escuchando y quiero que lo nombre. Hay uno que sobrepasa a los demás y es el predicador y líder más diligente en toda Inglaterra. ¿Quieren saber quién es? Les diré: es el diablo. Él es el predicador más diligente de todos. Él nunca está fuera de su diócesis. Él nunca está fuera de su posición. Nunca lo encontrarán desocupado. Él siempre está en la parroquia. Él mantiene residencia en todo momento. Nunca lo encontrarán fuera del camino. Llámenlo cuando quieran, él siempre está en casa. Él es el predicador más diligente en todo el reino. Él siempre está en su arado. Nada lo puede estorbar. Él siempre está aplicándose a su trabajo. Nunca lo encontrarán en ocio. Les garantizo, cuando el diablo es el residente y está cumpliendo con su trabajo de arado, salen los libros y se levantan las velas. Salen las Biblias y se levantan las cuentas, sale la luz del Evangelio y se levanta la luz de las velas. Sí, inclusive al mediodía, arriba con las tradiciones de los hombres y sus leyes, abajo con las tradiciones de Dios y su palabra Santa. Oh, que nuestros líderes… Él se refiere a los pastores… Fueran tan diligentes en sembrar el trigo de la buena doctrina como Satanás es diligente en sembrar la cizaña. Nunca hubo un predicador como él en Inglaterra.”

Y después, él concluyó diciendo esto: “los líderes son señores y no trabajadores, pero el diablo es diligente en su arado. Él no es un líder que no predica. Él no está desocupado. Él es un granjero ocupado. Por lo tanto, ustedes, líderes que no predican, aprendan del diablo. Sean diligentes en cumplir con su responsabilidad. Si no van a aprender de Dios ni de hombres buenos el ser diligentes en su trabajo, entonces, aprendan del diablo,” fin de la cita.

Ahora, él estaba llamando a la pasión en el ministerio, obviamente, eso debe ser el caso de todos los hombres. Todos los hombres. La Iglesia debe estar llena de líderes que tienen un deseo contundente por este ministerio.

Veamos una cuarta marca de este deseo, este deseo fuerte, este llamado al servicio. Y creo que es una importante. El llamado es un llamado responsable. Si alguno anhela obispado, tome esa frase ‘obispado’. Si él desea ser obispo en la Iglesia. Él realmente está asumiendo una responsabilidad grande. La supervisión de la Iglesia. La palabra es episkopos, la palabra para obispo o sobre veedor. Es desafortunado que tenemos la palabra obispo en muchas de nuestras ediciones de la Biblia, porque la palabra obispo se ha relacionado con tantas ideas eclesiásticas al grado que cuando pensamos en la palabra obispo, pensamos en quien sabe qué.

Me acuerdo que lleve a nuestra familia una Iglesia episcopal en una ocasión en la costa este. Y todos estaban usando túnicas, todos usan vestimentas del clero. Y después, presentaron a un obispo que visitaba. Y la vestimenta de este hombre realmente era sorprendente. Él tenía una capa blanca y roja sobre cosas doradas y demás. Y tenía un cono de casi un metro sobre su cabeza, que salía ahí de su cabeza como un gorro alto. Y estábamos ahí, nuestra familia, Patricia y yo y nuestros hijos. Y claro, usted sabe, cuando nunca han visto algo así. Y cuando él entró, me acuerdo que uno de los niños me preguntó: “¿quién es ese papa?” Y yo le dije: “bueno, ese es el obispo.” “¿Qué es un obispo?” Y traté de explicar lo mejor que pude, pero no estaban creyendo muy bien mi explicación. Y en cierta manera, hemos tenido, puedo decir, una tradición en nuestra familia en donde todos recordamos al hombre que de manera afectuosa lo llamaron el hombre del cono. Que realmente, no parecía encajar con nada de lo que ellos jamás entendieron en relación a la Iglesia o el liderazgo en la Iglesia.

Y me acuerdo que supuestamente teníamos que salir ahí al pasillo y pasar al frente y tomar ahí una hostia de él en la comunión. Y nuestra familia entera votó de manera unánime. Nos formamos y nos pusimos en línea, a lo largo del pasillo y salimos por la puerta de al lado. Simplemente, no podíamos involucrarnos en esto. Usted me entiende. Y sé que, para muchos de ustedes, quizás vienen de un trasfondo con más adornos eclesiásticos, pero la palabra obispo produce cosas que realmente no son lo que tienen la intención de expresar en el texto. Entonces, usamos la palabra sobre veedor, realmente podría ser usada la palabra. Podríamos usar la palabra líder, porque esa es la idea, gobernante. Si a usted se le da la responsabilidad de guiar a la Iglesia, de supervisar, de sobre ver la Iglesia, a usted se le da una responsabilidad grande. Es un llamado de mucha, mucha responsabilidad.

De hecho, en Hebreos 13:17 dice que usted tiene que darle cuentas a Dios por cómo usted manejó su liderazgo. Santiago 3:1 dice: “no se apresuren por ser maestros, porque recibiréis mayor condenación.” La responsabilidad es tan grande para alguien en una posición de liderazgo.

Ahora, la palabra de episkopos, or episkopoi viene de la cultura griega. Hay un uso de esa palabra en la cultura griega. La usaban para referirse a un inspector, una especie de administrador en una ciudad. Un administrador financiero. Y algunas personas creen que la palabra salió de la cultura griega y entró a la Iglesia. Pero también ha sido descubierto que entre un grupo de judíos llamados los esenios, que eran judíos monásticos, ellos en cierta manera eran judíos heterodoxos, ellos vivían en el desierto junto al mar Muerto, ellos también tenían episkopoi. Ellos utilizaban el término hebreo mabakar y tenían estos hombres eran llamados por ellos episkopoi en el griego y la cultura esenia y la comunidad Qumran la llamamos. Estos hombres enseñaban, predicaban, presidían, ejercían cuidado, ejercían autoridad e implementaban la disciplina de la Iglesia. No sería llamada la disciplina de la Iglesia, pero era una disciplina comunitaria. Tenían el deber de mandar a la gente, de instruir a la gente, de recibir limosna de la gente. Tenían el deber de acusar a la gente, examinarlos, a tratar con su pecado y generalmente, pastorearlos.

Entonces, es muy probable que episkopoi realmente deriva su definición de la comunidad Qumran en lugar de derivarla de la cultura griega, porque la cultura griega es una definición tan estrecha de administración, mientras que la comunidad Qumran vio esto como un amplio rango de responsabilidad espiritual.

Entonces, el sobre veedor, imagínese, tenía este tipo de responsabilidad de mandar a la gente, liderar a la gente, instruir a la gente, recibir lo que la gente daba, recibir acusaciones en contra de la gente y descubrir si eran verdad, examinar a la gente, enfrentar sus pecados, pastorear el rebaño. El rango de responsabilidad realmente le pertenece a todo pastor y a anciano. El sobre veedor es la misma persona que un pastor y un anciano. Como dije antes, anciano, la cual es la palabra presbuteros simplemente habla de madurez espiritual. Significa una persona mayor. Pastor es la palabra pastor, es uno que alimenta. Y sobre veedor es la palabra episkopos, el que guía, administra y coordina y supervisa. Todas se refieren a la misma persona. Todas son usadas de la misma gente en Hechos 20:28. Todas son usadas de la misma gente en Tito 1:6 al 9 o 1:5 al 9. Son usadas de las mismas personas en 1 Pedro 5:1 y 2; y hemos visto eso en el pasado. Entonces, se refieren a la misma persona. Soy un anciano, espiritualmente maduro. Soy un pastor, los alimento. Soy un sobre veedor, tengo la responsabilidad de supervisión, son lo mismo. Simplemente, visto desde diferentes facetas.

¿Y cuál es la de responsabilidad de los ancianos en esta Iglesia? ¿Los pastores de esta Iglesia, cuál es su responsabilidad? Debemos gobernar, 1Timoteo 5:17 dice que gobernamos. Eso es proistemi, tener el primer lugar de rango o estar de pie primero. Tenemos la autoridad dada a nosotros por Cristo de gobernar representándolo a Él usando Su Palabra.

Entonces, la Iglesia no es gobernada por su gente. Es gobernada por aquellos que están en primer lugar, esto es aquellos que son sus pastores. Y cualquiera que es un anciano, sea que sean pagados por Grace Community Church o empleados por una empresa afuera, si los reconocemos como anciano, son un pastor, son un sobre veedor, todo es lo mismo. Cualquiera de nosotros que somos pastores también somos ancianos y nuestro trabajo consiste en gobernar y guiar a la Iglesia.

En segundo lugar, predicar y enseñar. Primera de Timoteo 5:17 dice que debemos trabajar en la palabra y la doctrina. Santiago 5:14 dice que, si están enfermos, llamen a los ancianos de la iglesia a orar. Entonces, debemos orar. Hicimos eso esta mañana por una pareja joven con una necesidad real. Les impusimos las manos y oramos por ellos. Entonces, debemos guiar a la Iglesia, enseñar a la Iglesia y también, orar por la Iglesia.

Debemos, según 1 Pedro 5:1 y 2, cuidar de la Iglesia. Dice: “apacentad la grey de Dios.” Supervisen. Sean ejemplos al rebaño. Entonces, guiamos al enseñar, al supervisar y mediante el ejemplo. Debemos establecer la política de la Iglesia. Hechos 15:22 muestra a los ancianos en Jerusalén involucrados al establecer el ministerio y la política, las normas. Debemos ordenar a otros. Primera de Timoteo 4:14, Timoteo fue ordenado con la imposición de las manos de los ancianos. Presbítero ahí es el grupo de los ancianos.

Entonces, lideramos a la Iglesia, enseñamos a la iglesia, predicamos, alimentamos, oramos, cuidamos de la congregación, los amamos, los pastoreamos, establecemos la política en términos de normas. Ordenamos a otros. Establecemos un ejemplo de vida. Esa es una gran responsabilidad. Gran responsabilidad. Entonces, cuando usted ve su propia vida y se pregunta si es llamado, recuerde que es un llamado importante. ¿Está dispuesto a hacer algo que es tan importante? ¿Está desafiado por eso? Es uno limitado. Para comenzar, usted debe preguntarse si usted es del sexo correcto.

Entonces, usted entiende que debe ser un deseo contundente, fuerte en su corazón. Y después, debe reconocer que usted va a estar asumiendo una gran responsabilidad por la cual Dios lo hace seriamente responsable. Esa es la razón por la que cuando un anciano peca, según el capítulo 5, debe ser reprendido públicamente para que los ancianos teman eso y refrenen su vida debido en un temor saludable.

Sólo quiero mencionar las dos que quedan al cerrar y voy a desarrollarlas más la próxima vez. En quinto lugar, es un llamado digno. Es un llamado digno. En el versículo 1 dice que es una buena obra. La palabra buena es kalos, un trabajo noble, excelente, honorable, de alta calidad. Esta es la estima más elevada del pastorado. Es de gran, gran valor. Yo no me inclinaría para ser un rey. Esta es la tarea más digna; una tarea gloriosa.

Uno de mis héroes espirituales, Martin Lloyd Jones, escribiendo en La Predicación y los Predicadores, uno de mis libros favoritos, dijo: “para mí el trabajo de la predicación es el llamado más elevado y más grande y más glorioso al cual alguien jamás puede ser llamado.” Fin de la cita. Estoy de acuerdo con él. Sea cual fuere la función que usted tiene en un grupo de ancianos, sea cual fuere su función – como un pastor, usted quizás no sea el que habla primordialmente en un sentido, usted puede tener otras funciones. Pero aun así se es el llamado más elevado al que cualquier persona jamás puede ser llamada. Es una obra digna. Digna.

Y finalmente, en sexto lugar, es un llamado demandante. Y eso se encuentra implícito en la palabra obra. Es un llamado demandante. Si usted está buscando recreación, si está buscando una tarea fácil, usted no la va a encontrar en el verdadero ejercicio del ministerio. Usted la puede encontrar, en cierta manera, al meterse y no hacer lo que debe. Pero usted no va a cumplir con el ministerio. Es un llamado demandante. La palabra obra implica eso. Implica energía. Y un gasto de energía y esfuerzo y celo y compromiso. Y la palabra aquí no tiene la idea de una tarea de una ocasión y ya. O de una obra, de una acción de una vez, sino de una vida de trabajo. Es una ocupación demandante.

Me gustaría traducirla “es una tarea demandante de por vida”. Cuando Pablo usa la misma palabra en 2 Timoteo 4:5 dice a Timoteo: “haz obra de evangelista,” él no le está diciendo hazlo hoy y mañana. Él le está diciendo que cumpla con ese trabajo de evangelista de por vida. Tú eres el que lo debes hacer. Haz esa obra.

Y debemos tener en alta estima 1 Tesalonicenses 5:12, a aquellos que están sobre nosotros en el Señor por su obra, por su ocupación, por lo que hacen. El trabajo del ministerio es algo demandante. El trabajo nunca se acaba. Usted no sale a las cinco de la  , permítame decirle. Nunca se acaba. Nunca jamás se acaba.

Y no hay una línea de ensamble que se detiene y usted puede ir. Simplemente, nunca, nunca se acaba. Es un llamado demandante. Y cuando usted ve su propio corazón y se pregunta si es llamado, tiene que reconocer eso. Está usted hablando de una ocupación de por vida. Y Pablo sabía eso. Él sufrió tanto por ese trabajo. Bueno, este es el tipo de personas que la gente necesita, que son llamados porque entienden que esto es lo que es. Un llamado demandante. Y, sin embargo, uno digno. Uno sublime. Uno con un deseo contundente, un llamado que está emanando de la profundidad del corazón de una persona que entiende su importancia, que entiende que Dios lo está motivando a hacer eso.

Aquí es en donde tiene que comenzar el liderazgo de la Iglesia. Comienza con un llamado. La Iglesia entonces escucha a la persona que siente el llamado contundente y examina su vida a la luz de los estándares de los versículos 2 al 7. Y entraremos a esos en nuestro próximo estudio. Inclinémonos juntos en oración.

Te amamos, Padre y Te damos tantas gracias por el privilegio de servir en Tu Iglesia. No entendemos por qué nos has llamado a aquellos de nosotros que nos ha llamado a hacer esto, ni porque nos amas bendecido de manera tan singular, pero Te damos gracias. Y sabemos que no estamos aquí debido a nuestro gran talento o gran dignidad, sino que lo opuesto es la verdad. Estamos aquí por Tu gracia soberana y agradecidos y deseosos Señor por ser fieles a ese llamado al que nos has llamado. Gracias por el liderazgo de esta Iglesia, por todo hombre piadoso, por todo hombre joven que ahora tiene un deseo contundente en su corazón que lo lleva a buscar el pastorado, el ministerio de la Iglesia, el ministerio del Reino. Bendícelos. Mantenlos puros y santos y limpios. Mantén el fuego ardiendo y guiándolos a ese lugar perfecto para que cumplan el ministerio.

Padre, oro por las iglesias que están en esta nación, en esta ciudad, en todo lugar, para que tengan hombres que están ahí porque son motivados por el deseo contundente producido por el Espíritu de Dios en sus corazones por ministrar. Muchos que tengan el enfoque único, que entienden la devoción y la dedicación al trabajo, hombres que no desean el título, sino que desean el trabajo, que no desean la posición, sino que desean el trabajo. Que no desean la seguridad, sino que desean el trabajo mismo porque tienen un deseo contundente por su amor por el Salvador y preocupación por Su Reino y por los perdidos. Danos ese tipo de hombres; y que los apoyemos y nos amemos y oremos por ellos y sigamos su liderazgo para que Tú seas exaltado en Tu Iglesia y Te agradeceremos en el nombre de Cristo. Amén.

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Los Hombres de Verdad Aman las Mujeres de Carácter

Soldados de Jesucristo

Paul Maxwell

Los Hombres de Verdad Aman las Mujeres de Carácter

He escuchado a muchas personas decir: “A los hombres le gustan las mujeres tranquilas”. “Los chicos no responden bien a chicas inteligentes”. “Las mujeres profesionales son demasiado intimidantes como para atraer hombres buenos”.

Yo entiendo por qué creemos estas cosas. Es una historia bonita. Tiene sentido en el éxito de algunas mujeres para encontrar maridos, y el fracaso de otras. Como cristianos (y como seres humanos) nos sentimos muy inteligentes cuando tenemos que diagnosticar la causa y la cura de la soltería. “Eres demasiado obstinada”. “Eres demasiado escandalosa”. “Una mujer debe ser humilde, tranquila y delicada”.

Sin embargo, es fácil olvidar en medio de todo nuestro diagnóstico que: si una mujer es “intimidante” es un factor de la percepción masculina, no de la personalidad femenina. ¿Queremos que las mujeres sean menos intimidantes? Esa es una pregunta para exponerla a los hombres que las ven como tal, y solo podemos esperar que tales hombres maduren. La verdadera pregunta que debemos hacernos es: ¿queremos que las mujeres sean débiles? Y la respuesta debe ser siempre, basados en lo que nos enseña la Escritura: “De ninguna manera”.

Las mujeres de carácter son tan vitales como los hombres de carácter para el propósito de Dios en la iglesia. ¿Por qué?

1. Las mujeres de carácter exponen a hombres perversos

No puedo hablar en nombre de los hombres cristianos en todas partes, pero puedo hablar por mí mismo, y en nombre de muchos de los hombres de la Biblia: La piedad es atractiva tanto para los hombres como para las mujeres (Pr. 31:30).Y, a menudo, la femineidad piadosa requiere ser fuerte, incluso intimidante. Considere a Jael en Jueces 4. El marido de Jael, Heber, “se había separado de los ceneos,”, y “había plantado su tienda cerca de la encina Zaanaim, que es junto a Cedes”.

Por lo tanto, cuando Sísara, un general militar cananeo bajo Jabín, rey de Hazor –enemigo del pueblo de Dios– trató de buscar refugio, se fue a la tienda de Heber, “porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber Cineo” (Jue. 4:17). Pero Sísara encontró a Jael en la tienda y empezó a darle órdenes: “Dame un poco de agua” “Ponte a la entrada de la tienda”. En respuesta, Jael “se le acercó silenciosamente y le clavó la estaca en las sienes, la cual penetró en la tierra” (Jue. 4:21). Débora posteriormente canta de Jael: “Bendita entre las mujeres sea Jael”. “Extendió ella la mano hacia la estaca de la tienda, y su diestra hacia el martillo de trabajadores” (Jue. 5:26).

Gracias a Dios Jael no era mansa, sumisa y respetuosa hacia este amigo de su marido rebelde. Ella no era de las que se dejaba pisotear. Las mujeres de carácter rechazan las demandas de los hombres malos.

2. Las mujeres de carácter reprenden a hombres buenos

Cuando David decidió matar a Nabal –el hombre impetuoso y brutal que encarna la locura de la pura masculinidad– Abigail, mujer de Nabal, ofreció a David cientos de pasteles de higos, panes y odres de vino. Aun más, ella aprovechó la oportunidad para hablar a David con las siguientes palabras: “esto no causará pesar ni remordimiento a mi señor, tanto por haber derramado sangre sin causa como por haberse vengado mi señor” (1 S. 25:31). En otras palabras, Abigail advirtió: “Ten cuidado. No uses tu poder de manera que te haga culpable”.

David respondió: “Bendito sea tu razonamiento, y bendita seas tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano” (1 S. 25:33). Nabal murió poco después de un ataque al corazón. “Entonces David envió a hablar con Abigail, para tomarla para sí por mujer” (1 S. 25:39).

David se sintió atraído hacia esta mujer valiente por su fortaleza, por su reprensión y por su carácter. Abigail le hizo la vida más difícil a David. Y David, en un momento de gracia, fue capaz de ver que el hecho de que Abigail se interpusiera en su camino, era un regalo de pureza para él. Ese día, David buscaba la salvación por sí mismo, pero le fue dada por Dios en Abigail, quien aun cuando estaba a su merced como sierva le dijo lo que necesitaba escuchar.

Las mujeres fuertes reprenden a hombres buenos, que necesitan ayuda en sus debilidades, que necesitan a alguien que les ayude a ver cómo ser fuertes.

3. Las mujeres de carácter forman hombres creyentes

No hay más fuerte, más constante recordatorio del evangelio en mi vida que mi madre. Pablo dice algo muy similar de Timoteo: “Porque tengo presente la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” (2 Ti. 1:5).

En un mundo ideal, hombres y mujeres unirían sus fuerzas. Pero vivimos en un mundo en el que necesitamos mujeres de carácter para hacer fuertes a los hombres, porque a veces simplemente no hay hombres para hacerlo. El padre de mi mamá murió cuando ella tenía nueve años, y mi propio padre no estaba presente en mi vida lo suficiente como para ser padre. Así que ella hizo el trabajo de dos padres –el trabajo de dos discipuladores– tanto para mi hermana como para mí. Junto con Pablo y Timoteo, estoy muy contento de que Dios nos dio estos regalos de mujeres fuertes para sobrevivir la presencia inconsistente y las consecuencias de las acciones de hombres “fuertes”.

Por supuesto, algunas de las madres más piadosas han tenido algunos de los niños menos piadosos, y viceversa. Pero en una época en la que los padres a menudo fallan en otorgar el don de la fe a sus hijos, el futuro a menudo se encuentra en la fortaleza de las mujeres para hacer ese trabajo evangelístico.

Ya sea como niños o como sus discípulos, las mujeres de carácter forman hombres creyentes.

La belleza y la fuerza de la fe

Vivimos en una época en que las mujeres están superando a los hombres en muchas áreas de habilidades profesionales y personales. Los hombres tienen dos opciones: encontrar la fortaleza femenina maravillosamente atractiva o permanecer inseguros e intimidados. Los hombres de verdad aman a las mujeres fuertes, porque la gloria de Dios es hermosa, y “la mujer es gloria del varón” (1 Co. 11:7).

Jesús, da a los hombres la gracia de ver la belleza de la gloriosa fuerza femenina. Da a las mujeres la resistencia para permanecer fuertes por el tiempo que sea necesario para que, a los hombres adecuados, ellas les parezcan hermosas por los motivos correctos. Y ayuda a los hombres y mujeres a enamorarse de una fe probada y genuina, que es “más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego” (1 P. 1:7).

Una publicación de DesiringGod.org | Traducida por Alicia Ferreira de Díaz

Paul Maxwell

Paul Maxwell (@paulcmaxwell) es un estudiante de doctorado (PhD) en el Trinity Evangelical Divinity School, y es profesor de filosofía en el Moody Bible Institute. Escribe regularmente para Desiring God.

«Solamente esfuérzate y sé muy valiente»

11 de mayo

«Solamente esfuérzate y sé muy valiente».

Josué 1:7

El tierno amor de Dios por sus siervos hace que él se interese por el estado de los sentimientos íntimos de ellos. Él desea que sean muy valientes. Algunos estiman como cosa de poca monta el que un creyente esté turbado con dudas y temores, pero Dios no piensa así. En este versículo se ve claramente que nuestro Señor no nos quiere enredados en temores, sino que vivamos sin cuidados, sin dudas, sin cobardía. Nuestro Señor no juzga nuestra incredulidad tan livianamente como lo hacemos nosotros. Cuando vivimos desalentados estamos sujetos a una enfermedad con la que no debemos jugar, sino que debemos llevarla a nuestro Médico amado. Nuestro Señor no quiere vernos con rostros tristes. Era ley del rey Asuero que ninguno podía entrar en su corte «vestido de cilicio». El Rey de reyes no tiene esta ley —pues nosotros podemos ir a él tan tristes como estemos—, no obstante, a él le agradaría que nos despojásemos del espíritu de tristeza y nos vistiéramos las vestiduras de la alabanza; pues hay muchos motivos para estar alegres. El cristiano debe tener un espíritu animoso con el fin de glorificar al Señor, soportando las pruebas de forma heroica. Si es medroso y pusilánime, deshonrará a su Dios. Además, ¡qué mal ejemplo da con ello! Esta enfermedad de la duda y del desaliento es una epidemia que pronto se propaga entre la grey del Señor. Un creyente abatido contagia de tristeza a veinte almas. Por otra parte, si tu valor no se mantiene firme, Satanás resultará demasiado fuerte para ti. Deja, pues, que tu espíritu se goce en Dios tu Salvador y, así, el gozo del Señor será tu fortaleza y ningún demonio del Infierno te arremeterá. Sin embargo, la cobardía derribará la bandera. Además, el trabajo resulta liviano para el hombre de espíritu alegre, y el éxito aguarda a un ánimo así. El hombre que trabaja, regocijándose en su Dios y creyendo de todo corazón, tiene el éxito garantizado. El que siembra con esperanza recogerá con gozo. Por tanto, querido lector, «esfuérzate y sé muy valiente».

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 140). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Las Marcas de un Verdadero Discípulo III

Iglesia Bautista Ozama

Las Marcas de un Verdadero Discípulo III

Pastor Otto Sánchez

 

otto

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo. Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia. Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano. Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica. El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://ibozama.org/

¡Escuchad, rebeldes!

11 MAYO

¡Escuchad, rebeldes!

Números 20 | Salmos 58–59 | Isaías 9:8–10:4 | Santiago 3

Hay pocos pasajes en el Pentateuco que sean menos alentadores, a primera vista, que el desenlace de Números 20:1–13.

No obstante, el relato contiene ciertos elementos sutiles y complejos. Comienza con otra dosis de la murmuración habitual. No obstante, se trata de una necesidad real: el pueblo tiene sed (20:2). Pero en lugar de buscar a Yahvé con una confianza gozosa que intervenga para cubrir la necesidad de su propio pueblo, discuten con Moisés, echándole en cara las mismas acusaciones de siempre: estaban mejor en la esclavitud, su vida actual en el desierto es insoportable, y no ven más allá.

Moisés y Aarón buscan el rostro de Dios. La gloria de Dios se les aparece (20:6). Dios dice explícitamente: “Habla con la roca a vista de ellos; y ella dará su agua…” (20:8). Pero Moisés no puede más. Convoca a la multitud y les dice, “¡Escuchad, rebeldes! ¿Acaso tenemos que sacaros agua de esta roca?” (20:10) – una pregunta retórica que no deja de ser algo presuntuosa. Luego golpea la roca dos veces, y sale agua a cascadas. Pero Dios dice a Moisés y a Aarón, “Por no haber confiado en mí, ni haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no seréis vosotros los que llevéis a esta comunidad a la tierra que les he dado.” (20:12).

Caben tres observaciones:

(1) Dios no dice, “Puesto que no me obedecisteis lo suficientemente …” sino “Puesto que no confiasteis …”. Por supuesto que hubo un acto de desobediencia: Dios les dijo que hablasen, y Moisés golpeó la roca. Pero Dios percibe que el problema es todavía más profundo. El pueblo ha llevado a Moisés a un estado de profundo agotamiento, y Moisés responde desde su agotamiento. Su respuesta no es sólo la de golpear la roca. Es la respuesta de un hombre que, bajo una enorme presión, se ha vuelto amargo y arrogante (¡con lo cual no pretendo decir que cualquiera de nosotros hubiese actuado mejor!). Lo que ha desaparecido es su confianza transparente en Dios: a Dios no le ha honrado como Santo.

(2) Leed el Pentateuco como una unidad: de lo que se trata al final es que Moisés mismo se queda sin poder entrar en la Tierra Prometida. Si leemos los siete primeros libros de la Biblia no podemos por menos que llegar a la conclusión que el antiguo pacto no ha servido para transformar al pueblo. Desde el punto de vista canónico esto es muy importante: La Ley nunca fue suficiente para salvar y transformar.

(3) A la luz de 1ª de Corintios 10:4, un texto que presenta a Cristo como el antetipo de la roca, es difícil no llegar a la conclusión que el motivo por el cual Dios había insistido que la roca fuese golpeada en Éxodo 17:1–7, mientras lo prohíbe aquí, es que percibe aquí la oportunidad de enseñar, mediante este símbolo, una verdad fundamental: la Roca definitiva, de la cual fluyen corrientes de agua viva, debe ser golpeada sólo una vez, no más de una.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 131). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Líderes sensibles

11 Mayo 2017

Líderes sensibles
por Charles R. Swindoll

Hechos 17:1-9

1 Tesalonicenses 2:1-6

Los buenos líderes son sensibles a las necesidades de los demás. Pablo comparaba su ministerio al de una madre que se ocupa tiernamente de las necesidades de sus hijos. Me encanta esa imagen. Yo observaba a mi esposa cuando cuidaba de nuestros niños cuando eran pequeñitos, sin ocuparse para nada de sus propias necesidades. A mí también me llena de dicha ver a mis hijas, ya crecidas, cuidar de nuestros nietos. Es precioso contemplar eso.

El ver a mi esposa y a mis hijas sostener tiernamente a sus pequeños cerca de sus pechos, y de ocuparse amorosamente de sus necesidades, me ayuda a entender lo que Pablo quería decir con la palabra “tiernos”. Su ministerio se caracterizó por un tierno cuidado del rebaño. Él dice: “Entre vosotros fuimos tiernos, como la nodriza que cría y cuida a sus propios hijos”.

Si Dios le ha puesto a usted en una responsabilidad de liderazgo, le animo a cultivar un espíritu tierno. Esto es, en realidad, un fruto del Espíritu (Gálatas 5:23). Su ternura obrará maravillas en las vidas de quienes están bajo su cuidado.

Después de la tragedia del 11 de septiembre, el mundo observó maravillado cómo poderosos líderes del mundo dedicaron tiempo para escuchar los desgarradores relatos de los socorristas y de los angustiados neoyorquinos. El alcalde Rudy Giuliani impresionaba al mundo día tras día cuando se paraba frente a la gente de esa gran ciudad para informar sobre la marcha de los tétricos trabajos que se realizaban en la llamada Zona Cero. Hablaba con dulzura y compasión, y a veces con lágrimas en los ojos, mientras la horrorosa cifra de muertes se le atascaba en la garganta. Pero de alguna manera se las arreglaba para hacerlo. Contener las lágrimas parecía tan inútil como tratar de recuperar las víctimas de la montaña de diez pisos que formaban los escombros del retorcido World Trade Center. Los estadounidenses necesitaban ver llorar tiernamente a sus líderes.

Lo mismo necesitan ver los cristianos. Los líderes espirituales deben ser igualmente auténticos, tiernos, comprensivos y sensibles. Usted y yo respetamos a los líderes que revelan todo el tiempo su lado humano. Contrariamente a la opinión popular, Pablo, el líder valeroso, apasionado y firme, fue también conocido por su compasión y su ternura.

¿Es usted conocido por lo mismo?

Los buenos líderes son sensibles a las necesidades de los demás.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Probemos el plato principal

MAYO, 11

Probemos el plato principal

Devocional por John Piper
Probad y ved que el Señor es bueno. (Salmos 34:8)

A aquellos que dicen que nunca han probado la gloria de Dios, les digo: han probado muchos de sus aperitivos.

¿Alguna vez han mirado hacia el cielo? ¿Han recibido un abrazo? ¿Se han sentado frente a un fuego cálido? ¿Han caminado por un bosque, se han sentado junto a un lago, o se han mecido en una hamaca en verano? ¿Han probado su bebida favorita en un día de calor o han comido algo sabroso?

Todo deseo es un incentivo, ya sea devoto o distorsionado, para poner la mira en la gloria del cielo.

Si dicen que no han probado la gloria de Dios, yo les digo que sí han probado los aperitivos. Ahora sigamos con el plato principal.

Han visto las sombras; ahora miremos la sustancia. Han caminado bajo los cálidos rayos de luz del día; ahora levantemos la cabeza y miremos al mismo sol. Han oído los ecos de la gloria de Dios por doquier; ahora sintonicemos nuestro corazón con la melodía original.

El mejor lugar donde podemos sintonizar nuestro corazón es la cruz de Jesucristo. «Vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14).

Si queremos contemplar la muestra más concentrada de la gloria de Dios, miremos a Jesús en los Evangelios, y especialmente en la cruz. Esto nos hará enfocar la mirada, sintonizar el corazón y despertar las papilas gustativas para poder ver y oír y saborear la gloria del Dios verdadero en todas partes.

Esa es la razón para la que fuimos creados. Les suplico: no desperdicien su vida. Dios nos creó para que conozcamos su gloria. Busquémosla de todo corazón y por sobre todas las cosas.

http://solidjoys.sdejesucristo.org/

¿Un Dios probado?

El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría.

1 Corintios 1:21

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Por la fe entendemos.

Hebreos 11:1-3

¿Un Dios probado?

«Un Dios probado no es Dios, pues solo sería un elemento en el mundo». Así se expresa Karl Jaspers en su Introducción a la Filosofía.

Nuestro corazón sufre al pensar en todos los que, mediante su razonamiento, tratan de comprender quién es Dios, probar que existe o, al contrario, eliminarlo de su vida. ¡Qué dios tan pequeño puede concebir la inteligencia humana! El mayor tamaño que podría tener sería el equivalente a las facultades humanas. El Dios de los cielos, el Creador del universo, no puede ser limitado por la mente del hombre más inteligente.

Pero si nadie puede conocer a Dios mediante la inteligencia, todos podemos descubrir su poder y su divinidad a través de la naturaleza (Romanos 1:20). ¡Y todos podemos tener un encuentro con él mediante la fe!

El filósofo cristiano Blaise Pascal también dijo: «Es el corazón el que siente a Dios, no la razón. La fe es: Dios sensible al corazón, no a la razón» (Pensamientos, 278). Cuando Jesucristo estaba en la tierra, muchos razonaban y se hacían preguntas sobre él. “¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?” (Lucas 24:38).

La fe discierne que Jesús es el Hijo de Dios, que vino a esta tierra para revelarnos al Dios infinito. Murió en la cruz para borrar todos los pecados de los que creen en él. Nadie puede comprender el amor que lo condujo hasta allí, pero Dios invita a cada persona a dejar entrar ese amor en su vida y a creer en aquel que nos ama.

1 Reyes 8:31-66 – Marcos 10:32-52 – Salmo 56:1-7 – Proverbios 15:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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