Palabra Rectora y Eficaz

DÍA 30

Salmo 19

Dosis: Temor de Dios

Palabra Rectora y Eficaz

“El temor del SEÑOR es puro: permanece para siempre. Las sentencias del SEÑOR son verdaderas: todas ellas son justas.” (Salmo 19:9) (NVI)

¿Eres una mujer temerosa de Dios? El temor de Dios es ese respeto reverente. No es terror, es una perspectiva de vida que toma en serio la relación personal con Dios y su voluntad. La Biblia dice que “el temor de Dios” es el principio de la Sabiduría.

Pero “el temor del Señor”, es a la vez el respeto confiado que podemos tener que su Palabra es limpia, pura e incorruptible. Que siempre nos va a guiar en cualquier circunstancia. Cuando dice que “permanece para siempre”, además de confirmar la eternidad de la Palabra de Dios, asegura estabilidad a nuestra vida.

El versículo señala además que sus juicios, decretos o sentencias son verdad. Lo que Dios dice siempre se ajusta a la verdad es lo correcto y lo apropiado. Todos los juicios de Dios son justos y verdaderos. Jesús lo declaró así cuando oró por sus discípulos: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad”. La Palabra de Dios tiene un poder purificador y nos da una perspectiva y un estilo de vida diferente.

El salmista ha descrito aquí de seis maneras la Palabra de Dios: Ley, testimonio, mandamiento, preceptos, temor y juicios. Estas son más que expresiones sinónimas pues la Palabra de Dios es el conjunto de todas esas enseñanzas que demandan de nosotras: obediencia, rectitud, fidelidad, valores, humildad y justicia. Su Ley es perfecta, fiel, pura, limpia y verdadera.

Cuando te pregunten ¿qué significa para ti ser cristiana? Aparte de declarar tu fe en Jesucristo cuenta tu relación con la Palabra de Dios. Los beneficios que ella da a tu vida, repite para ti las palabras del salmista: “!Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido,

Porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos; De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu Palabra. No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca.”

Oración: Señor enséñame a vivir en tu temor y a obedecer con alegría y gratitud tu Palabra. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 45). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.


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