1/2 – Tú nunca estás sola

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

1/2 – Tú nunca estás sola

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Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que muchas veces, cuando presentamos el Evangelio a las personas, los prejuiciamos, al sugerir que en la vida cristiana, cuando vienes a Cristo, vas a experimentar alegría, paz, felicidad y que todo será maravillo. Aunque no lo decimos necesariamente de esa forma, la implicación es que tu vida es dura ahora, pero cuando vengas a Jesús tu vida será fácil.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con la autora del libro “Mentiras que las mujeres creen”, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy inicia una serie titulada La batalla después de la batalla; y ella retomará esta idea: A veces se les comunica a las personas, que cuando conocen a Cristo, instantáneamente, serán liberados de todos sus problemas.

Nancy Leigh DeMoss: Las personas entonces, algunas veces vienen a Cristo con algunas impresiones falsas o equivocadas y antes de que haya pasado mucho tiempo en su vida cristianos, ellos mismos se encuentran en medio de una batalla. Creo que si no están preparados para la batalla, esto puede ser bastante desilusionante. La batalla tiene lugar en muchos frentes, pero hay una gran cantidad de ilustraciones de guerras en la Escritura.

He hablado acerca de ser soldados. Ahora bien, confieso que, como mujer, que pienso que, “La batalla es el tipo de cosas que los hombres deben hacer”. Mi instinto es querer estar detrás de la escena y en el hogar. Pero si eres una hija de Dios, la Escritura dice, que estás en una batalla, y habrá ocasiones en que te encontrarás en la línea frontal de esa batalla.

Necesitamos entender algo de lo que implica esa batalla, quién está involucrado, cuáles son las partes y cómo funciona. No vamos a entrar en detalle sobre eso en esta sesión, pero quiero que veamos un pasaje del Antiguo Testamento que nos da una idea de algunos de los enemigos que enfrentamos y algunas de las maneras y los medios que Dios nos ha dado para combatir, para derrotar y superar esos enemigos.

Te pido que vayas por favor en tu biblia a Génesis capítulo 14. Y a medida que vamos avanzando en el texto, notaremos que Abraham, ha sido elegido por Dios. Él ha sido sacado de su trasfondo idólatra y pagano y ha sido escogido por Dios para ser el padre de un nuevo pueblo, una nación apartada por Dios, la raza judía—de donde vendría el Mesías.

En esta porción, que es un pasaje oscuro en la vida de Abraham, él enfrenta dos batallas. Ahora bien, una de ellas se describe dando a conocer ciertos detalles, esa es la batalla evidente. Esa es la batalla mayor. Capacitado por el poder de Dios, Abraham obtiene una victoria decisiva e impresionante en esta batalla.

Pero a esa batalla primera y muy evidente fue seguida, como veremos mañana, por otra batalla que he llamado “la batalla después de la batalla”. Esa segunda batalla fue más privada que pública. Fue más sutil. Pero creo que el resultado de la segunda batalla, fue aún mucho más estratégico y crítico que la victoria de la primera.

Así que empecemos con el versículo 1 de Génesis capítulo 14. Ahora, no leeré todos estos versículos, pero los versículos del 1-12 nos dan los antecedentes sobre la batalla principal, la batalla que se peleó comenzando el versículo 13. Entonces, echemos un vistazo a los primeros 12 versículos. En el versículo 1, tenemos a 4 reyes del Oriente, reyes de ciudades-estados o de ciudades-naciones, quienes se reunieron en una confederación. Entonces, esta es una confederación de cuatro reyes.

Uno de ellos, como notarán, se llamaba Quedorlaomer. Es un nombre largo, y es bastante difícil de pronunciar. Así que lo vamos a llamar el rey Quedor, a medida que voy leyendo el pasaje. Así que, hablaremos solamente acerca del rey Quedor y sus tropas. Él es el rey más prominente en esta confederación, tal y como se evidencia en el versículo 1. Son cuatro reyes encabezados por el rey Quedor.

Luego en el versículo 2, ellos hacen guerra contra cinco reyes, cuyos nombres no podemos ni siquiera pronunciar. En estos cinco reyes están incluidos los reyes de dos ciudades que reconocerás, los reyes de Sodoma y Gomorra. Así que, hay una batalla entre los cuatro reyes y los cinco reyes. El rey Quedor, sobre los cuatro reyes y, por el otro lado, los reyes de Sodoma y Gomorra junto a otros tres reyes. Estas dos confederaciones se enfrentan cara a cara. El rey Quedor y sus aliados ganan la batalla y conquistan a los cinco reyes por un período de doce años.

Pero en el año decimotercero, leemos esto en el versículo 4, los reyes de Sodoma y Gomorra y sus aliados se rebelan y deciden, “Hemos soportado esto por mucho tiempo. No continuaremos siendo vasallos del rey Quedor”. Así que ellos se rebelaron.

Pues bien, el rey Quedor no se va a resignar con esto. Él y sus aliados se preparan e inician una serie masiva de batallas. Arrasan por todo el Oriente. Realmente, lo que ves en los versículos 5, 6 y hasta el 9 es que ellos conquistan todo a su paso. Ellos fueron reyes victoriosos. Quiero decir, esta es una poderosa alianza militar que conquista todo a su paso. Finalmente, se dirigen a estas naciones confederadas que incluían a Sodoma y Gomorra y vencen a aquellas naciones también. Ellos salen victoriosos.

Ahora bien ¿por qué detallo todo esto? ¿Por qué la Escritura hace referencia a todos estos detalles? Porque cuando Abraham se involucra, veremos que la tarea que él enfrenta al tomar al rey Quedor y sus ejércitos, es una tarea formidable. Es una tarea casi imposible. El rey Quedor y sus aliados habían conquistado toda la región. Es decir, nadie había sido capaz de oponer resistencia contra ellos.

El rey Quedor y su grupo se apoderan del rey de Sodoma y del rey de Gomorra. Toman estas ciudades-estados como rehenes. Toman a sus hombres como prisioneros de guerra. Luego ellos se marchan a celebrar y hacen fiesta. Bajo su poder están todos estos prisioneros de guerra. Esto es lo que ocurre en los versículos del 1-12.

En el versículo 11 dice, “Entonces, tomaron [estos son los cuatro reyes, el rey Quedor y su grupo] todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron”.

Ahora el versículo 12 dice: “Y tomaron también a Lot”. ¿Se te hace familiar ese nombre? ¿Qué hace Lot en Sodoma? Bueno, como sabemos por el versículo 12 Lot, quien era sobrino de Abram (hijo de un hermano de Abram), había hecho una elección, una elección pobre, una elección necia, basada en valores terrenales, valores temporales, al ir a una tierra que aparentemente lucía atractiva y placentera. Él fue y estacionó su tienda, si se pudiera decir eso, estacionó su tienda cerca de Sodoma y Gomorra. Podemos darnos cuenta en este capítulo, qué él estaba muy bien establecido en Sodoma, ya que cuando fue conquistada, él también fue tomado como prisionero de guerra.

Entonces en el versículo 12: “Y tomaron también a Lot, sobrino de Abraham, pues él habitaba en Sodoma”, para este tiempo él ya estaba viviendo en Sodoma, “Con todas sus posesiones, y partieron”.

El versículo 13, nos dice que alguien escapa y le informa a Abraham. “Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abraham el hebreo”. Esa es la primera vez en La Escritura donde se utiliza la palabra hebreo. Ellos le informaron que Lot, su sobrino, había sido capturado.

Nos ayuda a entender en este contexto, que para este tiempo Abraham estaba en sus ochenta. Pero vemos en Abraham, a alguien que es un hombre de Dios. Él ha sido elegido por Dios. Él ha sido elegido por Dios para un propósito. Él está muy consciente de su relación con Dios y del hecho de que él está en esta tierra por una razón. Él no puede solo sentarse y dejar a su sobrino en esta situación. Él debe hacer algo al respecto. Tú no puedes dejar que el enemigo tome el control de la situación.

Y Abraham sabe debido a su relación con Dios, que a pesar de que es prácticamente el único creyente en el planeta en ese momento, que Dios puede hacer cualquier cosa. Él sabe que está en desventaja, numéricamente hablando en el aspecto humanos, pero porque es un hijo de Dios, es un creyente en Dios, él tiene la omnipotencia a su disposición. Él actúa creo yo, basado en esa fe. Abraham es un hombre de fe.

Cada vez que él se enfrenta a lo imposible y a lo desconocido, no es porque él está desquiciado. No es porque él está fanfarroneando mientras piensa “Yo puedo manejar esto”. Él sabe y él conoce cuáles son sus debilidades. Él sabe cuáles son sus limitaciones. Él está en sus ochenta. Pero Él también conoce a su Dios. Y Él sabe que Dios puede hacer cualquier cosa.

Él no tiene ninguna garantía de que tendrá éxito. Él no conoce el final de la historia como nosotras la conocemos, pero aun así, actúa. Él tiene que intentar este rescate. Es lo que debe hacer porque es lo correcto. Él no puede sentarse y dejar que el mal controle esta situación. Ahora bien, Sodoma y Gomorra eran lugares perversos. Pero allí se encuentra un pariente suyo que ha sido atrapado en la línea de fuego, y él sabe que ese no era el lugar más espiritual para estar. Pero aun así, él ama a este joven y a su familia. Y Él decide actuar de una manera redentora. Así que Él da un paso al frente, y decide hacer lo que tenga que hacer para llevar a cabo este rescate.

Déjame decirte que mientras enfrentamos batallas espirituales, si miramos al enemigo, si ponemos nuestra mirada en las fuerzas y los ejércitos que nos rodean en este mundo, nunca vamos a actuar. Diremos que es imposible. Porque verdaderamente es imposible.

Pero si recordamos de Quien somos, Quien nos ha elegido, a Quien le pertenecemos, Quien nos ha dado Su Nombre y nos ha apartado para Él; si recordamos que pertenecemos a Dios, entonces podremos levantarnos y dar un paso de fe sin garantías de obtener éxito a corto plazo, pero sabiendo que al final de la carrera, mientras actuamos con fe, lo que estamos haciendo esuniéndonos a los brazos con la omnipotenciaDios ganará la batalla.

Llegamos al versículo 14. Nos dice, “Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo”. Aquí aparece una frase interesante, porque Lot no era hermano de Abraham. Lot era su sobrino. Pero esta pequeña frase muestra algo del corazón de Abraham. Lot, fue quien mostró muy poco respeto hacia su tío, quien tomó decisiones temporales, decisiones materialistas, quien tenía distorsionado los valores, tenía una mente mundana y terrenal.

Pero Abraham el hombre de Dios y el hombre de fe, ve a su sobrino como su hermano. Él tiene un corazón para este hombre y está dispuesto a dar unos pasos extraordinarios en una batalla que puede perder, por lo que él sabe, con tal de rescatar a su hermano. Aquí hay una compasión y una preocupación, a pesar de que este hombre era un hombre que se había aprovechado de él.

«Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan” (versículo 14). Esta es una historia extraordinaria si tú puedes ver el panorama.

De nuevo, ten en mente que Abraham tiene 80 años o más. No es un jovencito. Tiene a Dios de su lado y eso es lo único que le da esperanza, eso es lo que le da esperanza.

Él inicia la persecución desde Hebrón, que es el lugar donde vive, hasta la zona de Dan, la cual está a 140 millas de distancia. Él toma estas tropas, a estos sirvientes nacidos en su casa y hombres que han venido a acompañarlo armados para la batalla. Eso suena como una multitud, pero esto es nada en comparación con la confederación de reyes del Este. Así qué, aquí esta este viejito de 80 años de edad con sus 318 criados, quienes van a enfrentar esta alianza militar masiva para poder rescatar a su hermano—a su sobrino—Lot.

Dice en el versículo 15 “Él y sus servidores los atacaron de noche, y después de derrotarlos, los persiguieron hasta Joba, al norte de Damasco”. Estos son otras 100 millas más allá de Dan.

Aquí es donde un mapa… por cierto, cuando estás haciendo un estudio bíblico, si tienes un mapa en la parte de atrás de tu Biblia, es bueno que lo uses. Esto hace que la Escritura cobre vida. No tienes que tener un título de seminario—porque yo no tengo uno—para usar esas herramientas. Si solo lees estas palabras en este pasaje y no tienes idea de dónde están ubicados estos lugares, tú pudieras pensar que estaban al doblar de la esquina. Pero no es así. Estamos hablando acerca de un total de 240 millas en dónde él persigue y ataca a esta poderosa maquinaria militar—El rey Quedor y sus aliados.

Luego en el versículo 16 nos dice, “Recuperó toda la hacienda, y a su hermano Lot con su hacienda, así como a las mujeres y a la gente”. Así que, he aquí a Abraham. Numéricamente en desventaja y sin esperanza. Él va en contra de esta fuerza, y él gana. Quiero decir, ¡estos son los cuatro reyes del Oriente quienes se habían llevado todo a su paso! Habían conquistado Sodoma y Gomorra, haciéndose aún más poderosos, y Abraham, sin duda el más débil, ¡gana! Es victorioso en esta importante batalla.

Y la única explicación es Dios. Ahora bien, esta fue una batalla muy pública. Fue una batalla muy visible. Fue una batalla muy importante. Pero existe un relato en Génesis capítulo 14 que no está a menudo muy relacionada con la parte que acabamos de leer en la primera mitad de este capítulo. No obstante, a mi entender, estas dos partes están muy relacionadas entre sí. Lo que vamos a ver hoy en Génesis capítulo 14, es la batalla después de la batalla.

La primera batalla es la más grande. La más evidente, la más visible. Es aquella donde Dios muestra una victoria clara y decisiva. Mientras pienso en esas grandes batallas que enfrentamos en diversas áreas de nuestra vida, puede ser que hayas regresado de una magnífica experiencia espiritual— es una experiencia en la cima de la montaña, en donde has visto a Dios hacer grandes cosas.

Has regresado de una gran experiencia espiritual, o de un periodo de gran bendición, entonces vienes de atravesar esa temporada, has sido alentada, estás emocionada, y entonces enfrentas la batalla después de la batalla. Yo diría que es la batalla después de la batalla la que es más sutil, es más peligrosa y crítica que la batalla que es más grande y evidente.

Génesis capítulo 14 versículo 16 nos dice que después de esta gran batalla, que después de esta gran victoria, “Abraham recobró todos sus bienes, también a su pariente Lot con sus posesiones, y también a las mujeres y a la gente”. Así que él había hecho guerra en contra de estos reyes del Oriente. Había liberado a Lot y a su familia, así como también a sus conciudadanos, habitantes de Sodoma y Gomorra y habían regresado.

Ahora es el reto. Ahora es cuando el verdadero reto comienza. Lo peligroso es que muy a menudo, no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. Cuando vamos a la gran batalla, estamos recargadas. La adrenalina está fluyendo. Estamos dependiendo de Dios. Estamos orando. Tenemos a otras personas orando por nosotras. Pero olvidamos que después de la batalla, nosotras necesitamos permanecer ceñidas de fuerza espiritualmente. La batalla aún no ha terminado en realidad, aun cuando hayamos alcanzado la victoria mayor. Otra batalla estaba a punto de comenzar para Abraham.

Mientras trato de ponerme en los zapatos de Abraham y pensar en lo que tiene que haber sido para él regresar después de esta batalla, pienso que debió tener una mezcla de emociones en ese momento. Por un lado, le había tomado 240 millas de ida y 240 millas de vuelta. ¿Cómo se habría sentido físicamente? Quiero decir ¡puro agotamiento y cansancio!

Ten mucho cuidado cuando estás físicamente cansada. Muchas de ustedes madres, pueden recordar, lo que fue tener esos niños pequeños, los bebés, los infantes y esa temporada en la vida de una madre, en donde siempre estás cansada. Es ahí precisamente donde debes ceñirte de fuerza, porque el agotamiento físiconos puede hacer cobardes en la batalla privada en la batalla interna.

Abraham debió estar agotado y gastado emocionalmente. Pero por el otro lado, debió haber experimentado una sensación de regocijo. ¡Solo piensa por un momento en lo que acaba de pasar! ¡Qué historia! ¡Qué maravillosa victoria el Señor había ganado!

Lo que encuentro después de estas increíbles victorias,es un descenso natural. La adrenalina baja y ahora estás de vuelta a tu vida normal. Hay un descenso emocional que nos puede hacer muy vulnerables.

Quizás él estaba experimentado un gran sentido de logro. Pienso que fácilmente pudo haber sido tentado, como nos puede pasar a nosotras, a sentirse autosuficiente, a presumir y haber pensado “¡Mira lo que he logrado! ¡Tremendo hombre de 80 años que soy!”. Él había enfrentado a esos reyes a la edad de 80 años. Él pudo haber sido muy vulnerable al orgullo en ese momento.

Ni mencionar el hecho de que pudo temer a las represalias. El rey Quedor y los reyes del Oriente no eran un poder para estar jugando con ellos. ¿Y si ellos venían tras él? que pudo haber vuelto a un estado de agotamiento, cansancio, debilidad y sentir “Estoy aterrorizado de lo que puede suceder ahora”.

Bien pues, Abraham vuelve a casa y después de la batalla—de la gran batalla—nosotras también necesitamos regresar a nuestras casas. Necesitamos volver a nuestra vida normal, a situaciones reales de la vida cotidiana. Y cuando Abraham regresa a casa, dice la Escritura en el versículo 17, que después que Abraham regresó a casa “…Salió a su encuentro el rey de Sodoma… A su regreso después de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él”.

Déjenme decirles que es en este punto cuando experimentamos, como Abraham lo hizo, la tendencia a bajarla guardiay a pensar que estamos libres o a salvo en casa. Y es en ese punto en donde necesitamos estar especialmente resguardadas, necesitamos estar especialmente sensibles a nuestra necesidad de la protección de Dios, porque es ahí donde somos más vulnerables a perder la batalla.

Recuerdo hace unos años, cuando tuve el privilegio de ser parte de un gran mover del Espíritu de Dios de un avivamiento. Todo vino de Dios. Solo Dios pudo haberlo hecho. Y es por esa clase de cosas por las que había estado orando y yo anhelaba ver. ¡Y Dios finalmente lo hizo!

Dios se movió de una forma extraordinaria en medio de un grupo de creyentes. Fui privilegiada de haber formado parte de esa semana y de haber evidenciado el poder de Dios y su Gloria. Sentí que estaba viviendo en la antesala del cielo durante una semana. Fue muy emocionante. Me sentí pequeñita Fue una gran batalla y Dios obtuvo una gran victoria.

Pues bien, regresé a casa después de esa semana y aterrice en South Bend, Indiana. Algunos amigos me fueron a buscar al aeropuerto para llevarme a casa. Cuando aterricé, ellos me dijeron –Yo sabía que unos amigos, muy buenos amigos mutuos se estaban quedando en mi casa, así que esa no sería la sorpresa. Sin embargo, lo que sería una sorpresa para mí, era que estos amigos que estaban en mi casa, habían llevado a su perro con ellos también.

Estaba feliz de que estas personas estuvieran en mi casa, pero no me puse contenta de oír que su perro también estuviera en mi hogar. Me puse furiosa. Me volví loca. Te digo que no recuerdo haber visto una caída tan rápida de las puertas del cielo a lo que… Bueno, déjame dejarlo a lo que realmente no fue imagen muy bonita.

Te diré lo que pasó. No estaba preparada para la batalla después de la batalla. El perro no era el problema. El problema era mi orgullo, mi falta de preparación, el haber comenzado a pensar que yo era la gran pieza porque había sido parte de lo que Dios había hecho durante esa semana. Dios sabía que yo necesitaba tener la humildad para entender quién era yo en realidad separada de Él. Pero como no estaba esperando la batalla después de la batalla, no estaba preparada. Fui atacada por sorpresa.

No te sorprendas después de una gran victoria espiritual. Acabas de experimentar el mejor momento de intimidad con el Señor que has tenido en meses.Diez minutos después, estás en la autopista tocándole bocina al conductor del carro que te queda en frente con una rabia explosiva por el tráfico. ¿Cómo esto es posible?

O vas y enseñas en un estudio bíblico Dios obra de una forma maravillosa y vidas son transformadas. Luego regresas a tu casa y le estás gritando a tus hijos. ¿Cómo puede ocurrir esto? Esto sucede porque no te has preparado para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado un panorama muy realista de lo que significa caminar con Dios. En ocasiones es una batalla. Nancy ha pintado un cuadro muy realista sobre esa batalla, pero también te ha mostrado la fuente de fortaleza que te ayudará a enfrentar la batalla con seguridad.

En Aviva Nuestros Corazones nosotras somos animadas a continuar adelante en la batalla por las mujeres que nos escriben. Ellas se encuentran en múltiples situaciones, pero nos encanta escucharlas a cada una. Aquí está Nancy.

Nancy: He conocido muchas mujeres, que me han dicho que escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras hacen ejercicio. Una oyente en Austin, Texas, escribió:

“Me fascina escuchar tu programa. Por lo general, mientras lo voy escuchando pulso el botón de pausa mientras corro cuando quiero orar entonces voy alternando entre la oración y el programa”.

En realidad esto me anima porque te da la sensación de que esta mujer no solo está escuchando. Ella está ponderando la Palabra de Dios y dejando que la Palabra penetre en su vida, pidiendo a Dios que transforme su corazón.

Un grupo especial que escucha el programa nos ayuda a conectar a mujeres con la Palabra de Dios. Los llamamos nuestro grupo de patrocinadores. Ellos hacen posible que enseñanzas como éstas lleguen a ustedes cada día, a través de sus ofrendas de amor.

¿Quisieras orarle al Señor y preguntarle si es Su voluntad que tú seas parte de este grupo? Si Dios te mueve a ofrendar, llámanos al 1-800-569-5959. Especifíca que deseas hacer una ofrenda para el ministerio en español. También puedes hacer tu ofrenda en línea, visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen: Y cuando entres, no dejes de suscribirte a nuestro correo de Conexión Diaria. Este es un aviso que llega todos los días a tu ordenador, con las ideas más importantes del programa de radio, así como los enlaces directos al programa y del blog.

Y recuerda también informarte de todo acerca de nuestra primera Conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Todos los detalles los podrás encontrar en la página. AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has sorprendido de tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en estrecha comunión con el Señor, y al siguiente estás impaciente, tensa. ¿Por qué ocurre esto? Nancy se ocupará de esto mañana continuando en la serie, La batalla después de la batalla. Por favor, sintoniza otra vez Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Muerte de los Santos

Isha – Salmos

DÍA 151 – Salmo 116

Dosis: Fe

La Muerte de los Santos

“¡Ya puedes, alma mía, estar tranquila, que el SEÑOR ha sido bueno contigo!…Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles.” (Salmo 116:7 y 15) (NVI)

Dentro de este salmo que alaba al Señor por su protección y cuidado, encontramos varias joyas llenas de esperanza como los dos versículos que citamos. Pero en esta oportunidad desearía enfatiza en el valor que Dios le da a la muerte de sus hijos, para que sirva de consuelo a aquellos que hemos perdido un ser querido o que estamos a punto de enfrentar la muerte. ¿Por qué al Señor le importa con tanta profundidad la muerte de sus amados?

Porque, en primer lugar, somos de mucho valor para él. Para Dios cada una de nosotras es especial, y nos tiene en alta estima. Podemos leer muchos versos que nos comprueban esto, pero pensemos en uno solo: “Porque te amo y eres ante mis ojos precioso y digno de honra.” También a Dios le importa la muerte de los santos porque la experiencia de la muerte en sí misma tiene valor. ¿Acaso no es algo que debemos temer? No, cuando sabemos que morir implicará ver a nuestro Dios y abrazar a Jesús. Como dijo el apóstol Pablo: “Me siento presionado por dos posibilidades: deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que yo permanezca en este mundo.”366

Por supuesto que cuando estamos en duelo estas palabras no parecen consolarnos, pero pensemos en todos aquellos mártires que han muerto por amor a Cristo. ¿Acaso no merecen que este texto sea un canto en nuestros labios? ¡Sí! ¡Preciosa es la muerte de aquellos que no temieron el castigo y antes de negar a su Dios prefirieron la muerte! ¡Sí! ¡De gran valor es la muerte de aquella madre que dio a luz pero perdió la vida! ¡De gran estima es la muerte de aquellos siervos que con fidelidad sirvieron a su Dios durante años sin dar marcha atrás! Lo que para nosotros puede ser una muerte sorpresiva no lo es para Dios.

Cuando Corrie Ten Boom era una pequeña niña en Holanda, conoció la muerte por medio de un vecino que falleció. Le hizo pensar que un día sus padres también morirían, así que su padre le dijo: “Corrie, cuando vamos a Amsterdam, ¿cuándo te entrego tu boleto?” Ella contestó que antes de subir al tren. “Así también nuestro sabio Padre sabe cuándo necesitaremos las cosas. No corras antes de tiempo. Cuando llegue el momento para que algunos de nosotros muramos, encontrarás en tu corazón la fuerza que necesitas —justo a tiempo”. De mucho valor es la muerte de los amados hijos de Dios. Y cuando nos toque despedirlos, encontraremos en nuestro corazón la fuerza y el consuelo para seguir adelante. Justo a tiempo.

Oración: Señor, enséñame a no temer la muerte y verla como tú la ves, como un paso más para estar contigo. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 167). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

No esconda la luz

Miércoles 19 Febrero

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre.

Mateo 5:15-16

No esconda la luz

Gary se fue solo a una gruta para explorarla. Cuando quiso cambiar la pila de su linterna frontal, volcó accidentalmente la caja de las pilas. Sumergido en una oscuridad absoluta, sintió el sudor rodar por su frente. Lentamente deslizó sus dedos por el suelo buscando una pila de cambio. Para su gran alivio, halló una que no había rodado al lago subterráneo junto al que se encontraba. Gary la puso en la lámpara y alumbró. ¡En un instante, la gruta oscura y espantosa se llenó de luz!

Cada vez que Gary cuenta este incidente, su voz refleja el miedo que lo invadió cuando estaba sumergido en esas tinieblas.

Quizá, como Gary, usted se siente en la oscuridad. Todo le parece tenebroso y lleno de obstáculos. Oiga las palabras de Jesús: “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). Si creemos en Jesús, él llena nuestra vida con la luz de su amor.

Cristianos, se nos insta a no poner esta luz “bajo el almud” (o debajo de un recipiente), es decir, a no esconderla. Quizás alguien a nuestro alrededor anhele encontrar una luz que ilumine su vida y le dé sentido. Cada uno de nosotros puede ser portador de esa luz del Evangelio y reflejarla a través de su vida, de su actitud, o hablando de lo que Jesús hizo por él. “Erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).

Éxodo 3 – Hechos 4 – Salmo 24:7-10 – Proverbios 10:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Solo Dios tiene aseidad

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Solo Dios tiene aseidad

R.C.Sproul

De su serie de enseñanza Moisés y la zarza ardiente, R.C. Sproul explica que solo Dios existe por Su propio poder.

Transcripción

Tenemos la idea de la auto-existencia o lo que llamamos en teología el concepto de Aseidad. Cuando veo esta palabra en la pizarra, o cuando la veo en un libro de texto, sé que la gran mayoría de gente en las bancas nunca ha oído esa palabra y es tan oscura y esotérica que no les llega a importar oír esa palabra. Pero déjenme decirles en forma honesta y personal, que, al ver esa palabra, se me ponen los pelos de punta porque con esa única y pequeña palabra se captura toda la gloria de la perfección del Ser de Dios. Lo que hace a Dios diferente de ti, y diferente de mí, y diferente de las estrellas, los terremotos y de cualquier otra cosa creada es que Dios, y solo Dios tiene aseidad. Dios y solo Dios existe por Su propio poder.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/3 – Él te da paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

3/3 – Él te da paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-te-da-paz/

Carmen Espaillat: Si todos están en busca de paz, ¿por qué a veces es tan difícil encontrarla? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, ella está hablando sobre la única y verdadera fuente de paz, Dios mismo.

Nancy Leigh DeMoss: Y la paz de Dios, guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús. Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones. De otro modo estarían atormentadas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y oradora, Nancy Leigh DeMoss.

Podemos ver a Afganistán y a Irán, y a otros lugares del mundo y pensar: “¿Alguna vez tendrá paz esta tierra?” Pero la verdad es que el conflicto no solo afecta a las naciones del mundo. Lo vemos en los hogares y en los corazones de las personas. Nancy les mostrará la única fuente de paz verdadera, continuando con la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy: Creo que una de las cualidades y los dones más buscados hoy en día en este mundo es la paz. Cuando hablo con diferentes mujeres, pienso que esa es una de las cualidades en particular que más mujeres buscan. Quieren paz en sus corazones. Quieren paz en sus hogares. Quieren paz en sus relaciones. Quieren que sus mundos sean sosegados, en lugar de estresados.

¿No les parece sorprendente a cuántos lugares acudimos para encontrar paz, sin embargo la paz parece eludir a la mayoría de las personas? Si vemos a la mayoría de la gente a nuestro alrededor, a la mayoría de nosotras -y muchas veces tengo que incluirme yo misma en esa categoría- no son muchas las personas que podemos decir que son pacíficas, especialmente en este mundo en que vivimos, tan caótico, apresurado, estresado y con relaciones rotas.

Cuando venimos a la bendición a la oración sacerdotal en Números capítulo 6, llegamos ahora a una oración, a una petición por la paz de Dios. Me alegro tanto de que este punto se incluyera porque es una de las cosas que más necesitamos. Es una de las cosas que más anhelamos. Como esta petición es parte de una oración al Señor por su bendición, vemos la fuente de la verdadera paz. Aquellas de nosotras que hemos estado buscando la paz en los lugares equivocados, sin éxito alguno, cuando venimos a esta oración, encontramos que el Dios de esta oración, el Dios de la bendición, es el Dios de toda paz.

Hemos estado viendo esta bendición, esta oración sacerdotal en Números capítulo 6. Leámosla para que veamos esta petición en su contexto. El versículo 24 de Números capítulo 6 dice: “El Señor te bendiga y te guarde”. Es una oración por protección—por protección de la maldad, protección del maligno. Dios es nuestro guardador.

Luego vimos en la última sesión que también es una oración por la presencia de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti… el Señor alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26a). «Señor, queremos Tu sonrisa. Queremos Tu complacencia. Queremos Tu presencia en nuestras vidas”.

Luego vimos la petición por el perdón de los pecados. “Señor, que Tu gracia sea sobre nosotros” (paráfrasis). “Necesitamos Tu gracia, cuando vemos todo lo que la luz de tu rostro expone en nuestras vidas. Señor Danos tu perdón”.

Y ahora venimos a la última frase del versículo 26: “[que el Señor] te dé paz.” Que el Señor te bendiga. Que el Señor te dé paz.

Esa es la palabra shalom en hebreo. Es una palabra que era usada como un saludo común. ¡Shalom! El Señor te bendiga. La paz sea contigo. Es una palabra que habla de bienestar, de contentamiento. Es una palabra que habla de salud y seguridad, de amistad, paz con Dios, paz con los hombres, paz aquí en la tierra y paz en el cielo. Es una palabra que habla de plenitud.

Es una palabra que tiene que ver con nuestra relación de pacto con Dios. Él hace posible que dos facciones en guerra, es decir nosotros y Dios, se unan y tengan paz. De nuevo, vemos que Cristo es el cumplimiento de esta oración. Cristo es la bendición. Él es nuestra paz. Él es el que vino del cielo a la tierra y dio su vida en la cruz para poder tender un puente sobre la brecha infinita entre el cielo y la tierra.

Nunca hubiéramos podido acercarnos a Dios. Nunca hubiéramos podido pasar la eternidad en Su presencia. Nacimos torcidas, en dirección contraria a Dios. Éramos sus enemigas. Pero Jesús vino y cerró la brecha en la cruz del Calvario y dijo: “A través de mí ustedes pueden tener paz con Dios”.

Pero Él no solo nos da paz con Dios, sino que también nos promete que podemos tener la paz de Dios guardando nuestros corazones y nuestras mentes en un mundo perturbado, donde no hay mucha paz.

Y pienso en ese pasaje en el capítulo 14 del Evangelio de Juan cuando Jesús les hablaba a Sus discípulos mientras Él se preparaba para ir a la cruz y finalmente de regreso al Cielo. Él había vivido con ellos por tres años de ministerio aquí en la tierra. Ellos habían desarrollado una amistad y una relación cercana e íntima y ahora Él estaba tratando de ayudarlos a entender por qué se iba y que en este mundo tendrían aflicción.

Y comienza en Juan capítulo 14 versículo 1, en ese versículo tan familiar, donde Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Luego sigue en el versículo 27, y les da una bendición preciosa, un regalo precioso mientras Él se prepara para dejar esta tierra. Él les dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da”. Creo que está diciendo que la paz que el mundo da es frágil. Hay acuerdos de paz, y premios de paz, y hay gente luchando por la paz mundial, pero en el mejor de los casos es una paz frágil.

Piensen por un momento en lo que está sucediendo en el Medio Oriente y los intentos de lograr que haya paz. Las personas firman un acuerdo y al día siguiente ya lo están rompiendo. Pero Jesús dice: “No os la doy como el mundo la da.” Él dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14:27).

Luego el apóstol Pablo sigue con ese mismo tema en el Libro de Filipenses en el capítulo 4. Él les habla a personas que están pasando por verdaderas crisis en la vida. Él les dice: “Por nada estéis afanosos” (versículo 6). No dejen que nada les robe su paz.

“Antes bien,” sigue diciendo, “en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (versículo 6). ¿Y qué sucede cuando hacemos esto? ¿Cuál es el resultado? “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…” (Versículo 7). Esto es incomprensible.

¡Y cuántas veces no hemos experimentado nosotras mismas esa paz, al clamar al Señor y rendirle nuestras cargas, nuestro dolor, las cosas que nos atormentan, las cosas por las que estamos ansiosas! Clamamos a Él; le hacemos saber nuestras peticiones. Le damos las gracias, ¿y qué sucede? Recibimos una paz inexplicable.

Yo experimenté esa paz mientras estaba sentada en el funeral de mi papá, apenas algunos días después de que el partiera con el Señor. No significa que hubo paz sin lágrimas o sin un enorme sentido de pérdida. Pero con la pérdida, con el duelo, con las lágrimas hubo esa paz de Dios que no se puede explicar.

“Que sobrepasa todo entendimiento,” dice él, y la paz de Dios “guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús” (versículo 7). Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones que de otro modo estarían atormentadas.

Y luego sigue en el versículo 8 diciendo: “Todo lo que es verdadero y honorable y justo y puro y amable, en esto piensen” (paráfrasis). Mediten en estas cosas. No mediten en sus circunstancias tormentosas. Mediten en las realidades eternas de la bondad de Dios, en Su fidelidad, en Su carácter, en Sus caminos. El Dios de paz, o como se le llama en el libro de Hebreos, el Dios de toda paz, estará contigo en medio de toda circunstancia, en medio de toda situación (ver Hebreos 13:20).

Ese tipo de paz, la paz de Dios, el Dios de paz que experimentamos es el fruto del Espíritu, ¿no es así? No es algo que podemos experimentar por nosotras mismas; es algo sobrenatural. Si fuéramos a experimentar lo que es natural, viviríamos en constante agitación. Pero podemos tener paz, paz con Dios, la paz de Dios y paz unos con otros en nuestras relaciones humanas, cuando estamos llenas del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz (ver Gálatas 5:22).

Si quieres la paz de Dios, la quieres en tu corazón, en tus relaciones, en tu hogar, necesitas ser llena del Espíritu de Dios. Cuando eres llena de su Espíritu, estás operando no en tus propias fuerzas, no en tus propios esfuerzos, no en tu propia energía, sino en el poder, en la fuerza, y en la vida que Él da, encontrarás que Dios puede volver esas aguas turbulentas en aguas tranquilas.

Imagínate por un momento a Jesús de pie en esa barca contigo en ese tormentoso mar. Cuando sea la hora, a Su manera y según a Él le plazca, Él hablará y dirá: “Aquiétate.” Aun antes de que esas aguas se asienten, la tormenta a tu alrededor puede seguir con toda su furia. Puede que no le plazca detener las olas en ese preciso momento. Las Escrituras dicen que: “Él agita las olas y que Él la sosiega, que Él las aquieta” pero Él decide cuándo y qué hacer (paráfrasis de Jeremías 31:35). Pero aún cuando las olas se estén agitando, puede haber paz.

¿Alguna vez has notado que casi todas las Epístolas del Nuevo Testamento empiezan con una bendición? Si piensas en los primeros versículos de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, recordarás que empiezan con un saludo, que es una bendición. Casi siempre se usan las palabras gracia paz.

Romanos capítulo1 versículo 7: “A todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Primera a los Corintios capítulo 1 versículo 3: “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Cuando Pablo hace estas oraciones y les da estas bendiciones a las iglesias a quienes les escribe estas cartas, en realidad él está invocando la bendición sacerdotal que hemos estado estudiando en Números capítulo 6.

Vamos a repasar la bendición. Dios le dice a Moisés: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: El Señor te bendiga y te guarde’» (versículos 23-24). Esa es una oración por la protección de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26, paráfrasis). Esa es una oración por la presencia de Dios.

Luego las otras dos peticiones: “El Señor tenga de ti misericordia,” que es una oración por el perdón de Dios, y finalmente. “El Señor te dé paz” (versículos 25-26). Gracia y paz. Esto me recuerda que Dios nos hizo sus sacerdotes. Esta no es una bendición que le pedimos a otra persona que ore por nosotras. Dios nos hizo sacerdotes capaces de orar esta bendición por otras personas.

Pero antes de que podamos hacer esta oración por otros, tenemos que recibirla nosotras mismas. Tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo, al Señor Jesús, quien ha orado y está orando esta bendición sobre nosotras. Él ha orado que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga resplandecer su rostro sobre nosotras, que tenga de nosotras misericordia y nos dé paz. Gracia y paz. Vienen a nosotras de parte de Dios. Él es quien bendice. Vienen a nosotras a través de Jesucristo Su Hijo.

Si estamos esperando que nuestros padres, una pareja o un hijo o un trabajo o una amiga o una iglesia sea el medio supremo para obtener gracia y paz en nuestras vidas, nos estamos preparando para una gran decepción. La paz y la gracia vienen a nosotras de parte del Señor.

Cuando Dios haya derramado Su gracia y Su paz sobre tu vida, entonces tendrás una copa llena, un tanque lleno, que al desbordarse ministrará gracia y paz y bendición a todos aquellos a tu alrededor.

Ahora bien, la plenitud de esta bendición, como hemos estado viendo, se completa en el Señor Jesucristo. Él es el que vino a esta tierra a bendecirnos. Hechos capítulo 3 nos dice que Dios lo envió para bendecirnos, apartándonos de nuestros pecados. Él es quien nos guarda de caer (ver el versículo 26).

Él es, de acuerdo a Hebreos capítulo 1, «el resplandor de la gloria de Dios» (versículo 3). Él es la imagen del rostro de Dios. Él es Dios hecho visible. Él es el rostro de Dios brillando sobre nosotras.

Él es el que vino y trajo gracia y verdad a nosotras aquí en la tierra cuando estábamos alejadas de Dios y éramos sus enemigas. Nos trajo gracia. Él es el Príncipe de paz. El Señor de paz. El Dios de toda paz.

Luego leemos en el versículo 27 del capítulo 6 de Números: “Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. ¿De quién es ese nombre? Es el Nombre de Jesús, el Nombre que es sobre todo nombre.

Jesús vino para poner el Nombre de Dios sobre nosotras, para marcarnos como pertenencia de Dios. De hecho, esa frase: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,” nos da la idea de una marca de propiedad. Ese concepto se menciona de nuevo en otros dos lugares clave de las Escrituras.

El primero es una profecía en Isaías que habla sobre la restauración de Israel a la tierra. Dice que en ese día la gente: “…Escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ y se llamará con el nombre de Israel» (44:5). Israel se dará cuenta de que le pertenece a Dios, de que ha sido guardado por Dios y que Su Nombre está sobre ellos. Habla de un tiempo de bendición cuando Israel será restaurado de la cautividad.

Pero en el libro de Apocalipsis, vemos otra referencia al nombre de Dios sobre Su pueblo. Es cuando el pueblo de Dios sea reunido finalmente alrededor del trono de Dios. Leemos en Apocalipsis 22 que “Ellos verán Su rostro, y [esta parte me encanta dice] Su nombre estará en sus frentes” (versículo 4). Una marca de propiedad.

No sé cómo se verá eso en nuestros cuerpos celestiales y glorificados. No creo que ni siquiera podamos imaginarlo. Pero habrá una marca de propiedad, habrá un sello. Estos son los que le pertenecen al Señor. Recuerden que esto ocurrirá después de un tiempo cuando muchos en la tierra habrán tomado en sus frentes la marca o el número o el nombre del Anticristo, de la Bestia.

Pero Dios ahora dice: “A aquellos que han perseverado, aquellos que se han mantenido, que han sido bendecidos, que han experimentado mi gracia y mi paz, a ellos les pondré Mi Nombre, el Nombre que está sobre todo nombre en sus frentes. O sea que es tinta indeleble de la que estamos hablando. “Mío. ¡Mío!” dice Dios: “Eres mía. Pondré Mi Nombre sobre Mi pueblo”.

Cuando vamos a ese último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, el último capítulo, alcanzamos a ver un vistazo de ese estado final y bendecido del pueblo de Dios. La misma bendición que fue orada en Números capítulo 6: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz” (versículos 24-26).

Eso fue lo que el apóstol oró en el Nuevo Testamento: “Gracia y paz sean a ustedes”, y lo que Jesús dijo: “Mi paz os doy”. Solo hemos experimentado una pequeña medida de esa bendición de este lado del cielo. Pero vivimos con la promesa de que en la plenitud del tiempo de Dios vendrá la consumación, la terminación, el cumplimiento total de esa bendición.

Se predice en Apocalipsis capítulo 22 en un lenguaje que apunta hacia esta bendición sacerdotal. En Apocalipsis 22 versículo 3 se nos dice: “Y ya no habrá más maldición”. No más maldición; si no hay maldición, ¿qué habrá? Bendición, bendición eterna, bendición infinita, bendición por siempre.

“El trono de Dios y del Cordero estará allí [en ese lugar en el Cielo], y Sus siervos le servirán. Ellos verán Su rostro, y Su Nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (versículos 3-5).

En esa promesa tenemos esperanza. Tenemos confianza. No importa lo que estés viviendo en este momento, no importa lo que esté pasando en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu mundo, en tu iglesia y en este mundo— no importa lo que esté pasando, tú tienes la promesa de la bendición de Dios, Su presencia, Su favor, Su rostro, Su atención, Su nombre, Su poder que te cuida, Su trato misericordioso con nosotras, y Su paz. Él es la fuente y el medio de toda, toda, toda suprema bendición.

Permíteme hacer esta oración por ti. “Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre Ti y tenga de Ti misericordia. Que el Señor alce la luz de Su rostro sobre ti, y te dé paz”.

Nancy : Dios dice que cuando hacemos esa oración, Él promete “que pondrá Su Nombre sobre su pueblo y lo bendecirá.” Amén.

Carmen: Hoy Nancy ha desglosado la frase en esta bendición sobre la paz de Dios.

¿Sabías que alguien ha orado por ti hoy? ¿Cómo lo sé? Bueno porque un grupo especial de radioescuchas se ha comprometido a orar por este programa y sus radioyentes.

Nancy: Y no puedo decirles cuán enormemente valiosas son estas oraciones para mí, para nuestro ministerio y para nuestros radioescuchas. Este equipo intercesor está compuesto por un grupo especial de hermanas que han sido bendecidas por el ministerio por Aviva Nuestros Corazones y se han comprometido a hacer tres cosas:

Primero, estas hermanas interceden. Segundo, nuestro equipo interactúa. Ellas comparten este mensaje con otras mujeres que necesitan escucharlo. Y en tercer lugar, ellas apoyan a Aviva Nuestros Corazones todos los meses con una contribución financiera.

Al interceder, al interactuar o invertir, este grupo de amigas del ministerio ofrecen a Aviva Nuestros Corazones un fundamento vital de apoyo constante.

Si escuchas regularmente el programa de Aviva Nuestros Corazones y crees en lo que Dios está haciendo a través del ministerio, quisiera pedirte que consideres unirte a nosotras a un nivel más profundo. Comunícate con nosotros si quieres ayudar nuestro ministerio de alguna de estas formas. Para más información acerca de cómo puedes ser parte de lo que Dios está haciendo entre las mujeres de América Latina, y para ofrendar, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen : Continúa con nosotros mañana. Nancy nos estará hablando acerca de cómo confiar en el Señor en tiempos de tentación y debilidad.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Gloria del Señor

Isha – Salmos

DÍA 150 – Salmo 115

Dosis: Alabanza

La Gloria del Señor

“La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros sino para tu nombre, por causa de tu amor y tu verdad.” (Salmo 115:1) (NVI)

Tradicionalmente se dice que los salmos 115 al 118 eran cantados en la noche de la Pascua, para conmemorar el escape de Israel de Egipto. Este salmo comienza con un deseo fundamental: que el nombre de Dios reciba la gloria, y no el nombre de la nación. Insta a dar la gloria a Dios, no a nosotros, a Dios no a los ídolos.

Muchas veces pedimos que el nombre de Dios sea glorificado junto al nuestro. Por ejemplo, un mejor empleo para que se alabe nuestro trabajo, o mejor conducta de los niños para que nos vean como buenas madres. ¿O buscamos que algún proyecto salga bien para recibir aplausos? Cuando buscamos nuestra propia gloria, seguramente es porque no estamos preocupados por la reputación de nuestro Dios. Este salmo nos insta a excluir la jactancia y nuestros propios méritos.

Pensemos en el siguiente ejemplo. Dibuja en tu mente un monte lejano. Ahora considera que hay ahí una persona que al anochecer enciende una vela para alumbrar su camino. ¿Podrías ver su luz desde la distancia? ¡Casi imposible! Pero ¿qué pasaría si juntas diez personas con velas? La luz comienza a notarse un poco más. Sin embargo, si se reúnen mil personas la luz brilla como una antorcha. ¿Cómo se vería con millones de velas encendidas? La luz sería tan intensa que te alegraría contemplarla. Y sería tan espectacular que olvidarías a la gente que sostiene la vela, solo admirarías la luz.

Cuando hablamos de la gloria de Dios debemos recordar que lo hacemos en conjunto, por eso el salmista habla en plural. Nosotros solo sostenemos una vela, y lo hacemos porque Dios ha sido bueno al darnos su luz. Pero lo que importa a final de cuentas es su luz: la luz mayor que brilla y enciende la noche, la luz eterna que vence la oscuridad.

La próxima vez que oremos, meditemos en nuestras intenciones. ¿Quién se llevará el crédito de esta oración contestada? Que la gloria del nombre de Dios sea nuestro anhelo al orar y vivir. Para que podamos decir como el salmista: “Somos nosotros los que alabamos al SEÑOR desde ahora y para siempre. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el SEÑOR!

Oración: Señor, que tu nombre reciba toda la gloria hoy y siempre. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 166). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

El temor del Señor

Martes 18 Febrero

El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre.

Salmo 19:9

El principio de la sabiduría es el temor del Señor.

Salmo 111:10

Bienaventurado el hombre que teme al Señor.

Salmo 112:1

El temor del Señor

Comúnmente la palabra “temer” significa: tener miedo. A menudo la Biblia menciona ese sentimiento muy humano. El hombre siente temor ante las circunstancias adversas. Pero también puede tener miedo de Dios, como Adán y Eva: ellos habían desobedecido a Dios en el huerto del Edén. Cuando Dios llamó a Adán, este le respondió: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo” (Génesis 3:10). Es el temor que aleja de Dios, un miedo que nos hace huir porque nuestra conciencia nos acusa.

Pero en la expresión “el temor del Señor”, la palabra “temor” tiene otro sentido. Significa un santo respeto que todos los verdaderos creyentes tienen hacia Dios. Es muy distinto al miedo. Es la conciencia de la santidad divina, que nos lleva a estar atentos a lo que hacemos o pensamos. Este temor nos aleja del pecado. Nos da sabiduría e inteligencia moral: “El temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (Job 28:28).

Los que se convierten en hijos de Dios descubren en Dios a un Padre bueno y misericordioso. Le sirven por amor, con gozo, agradecimiento, y una confianza total. El creyente no tiene más miedo a Dios porque sabe que él lo ama con amor perfecto. “No hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18).

Si amamos al Señor, también le temeremos, es decir, no desearemos desagradarle. Y su amor por nosotros, en nosotros y con nosotros, nos hará personas de paz y de confianza.

Éxodo 2 – Hechos 3 – Salmo 24:1-6 – Proverbios 10:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

7/8 – Los músculos y la carne, 2ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

7/8 – Los músculos y la carne, 2ª Parte

John MacArthur

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Esta mañana, llegamos a nuestro tema, “La Anatomía de una Iglesia”. Durante las últimas seis semanas, básicamente he estado compartiendo a partir de mi corazón, creo yo, lo que ha sido un entendimiento útil de la iglesia del Señor Jesucristo. Hemos estado tratando de reexaminar quiénes somos, y lo que hemos sido llamados a ser, y hacer, y decir.

El Señor realmente me ha motivado semana tras semana, con la idea que esto es algo necesario. Y entonces, hemos tenido un gran sentido de confirmación por parte de Él, de que estamos exactamente en el lugar en el que quiere que estamos, conforme hemos compartido estas verdades.

Mi vida es la iglesia, en muchas maneras. No tengo un trabajo de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Nunca termina. Usted nunca deja de hacer lo que hace cuando ministra en el reino del Señor Jesucristo. Y, como creyente usted tampoco. La vida para mí es la iglesia de Jesucristo. Todo momento consciente de mi vida, pensamientos, en mi mente tienen que ver con su reino y su obra, y su pueblo, y su Palabra. Es una saturación total.

He sido llamado a un llamado único. Y, entiendo eso y con gratitud expreso mi gratitud a Dios. Y, mientras que hay gozo tremendo y gran emoción, y también hay un privilegio maravilloso involucrado. También hay una responsabilidad seria y de peso.

Y, con frecuencia recuerdo varios pasajes que escudriñan mi corazón en las Escrituras, como Santiago 3:1, que dice: “Dejen de ser tantos maestros, porque recibirán mayor condenación”. Y, Santiago nos está diciendo: “No se apresuren por esta en un lugar de responsabilidad espiritual, a menos de que esté listo, de enfrentar la consecuencia del fracaso”.

Y, también recuerdo Hebreos 13:17, en donde dice que velamos por las almas de los hombres, como aquellos que deben rendir cuentas al Señor. Y, hay un factor de rendición de cuentas en el ministerio. Hay un factor de rendición de cuentas en pastorear. Hay un factor de rendición de cuentas en guiar a la iglesia de Jesucristo, que es muy serio. Y, mientras que la vida, por un lado, está llena de gozo y felicidad y bendición, siempre está esa realidad permanente de las seriedad inmensa, con la que uno trata con la iglesia.

En 1 de Corintios capítulo 4, hay un texto que quizás nos pueda dar una perspectiva, con la cual comenzar. Abra su Biblia, si es tan amable ahí, en 1 de Corintios capítulo. El apóstol Pablo está expresando a los creyentes corintios, su propia perspectiva de su lugar en el ministerio. Y, él dice en el versículo 1: “Así ténganos los hombres”. En otras palabras, “que esto sea lo que los hombres dicen de nosotros”. O, “que esta sea la evaluación de ellos de nosotros, que éramos siervos de Cristo”. Él usa la palabra hupēretēs, lo cual significa un remero de abajo, el más bajo de los esclavos. “Que sea dicho de nosotros cuando todo sea dicho y hecho, y cuando seamos evaluados, que éramos esclavos de nivel bajo de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”.  Los misterios de Dios son esas grandes verdades impartidas a Pablo en el Nuevo Testamento. Y, un administrador es alguien que administra lo que no es de él, para alguien más.

Y, entonces él dice: “Que sea dicho de mí, que yo fui un esclavo de nivel bajo de Cristo, en el nivel más bajo de la esclavitud. Y, que fui un administrador            que no fue dueño de nada, si no que administró bien las cosas. Esto es, los misterios de Dios”.

“Pero, es necesario”, dice, el versículo 2: “Que los administradores sean hallados fieles”. Fieles, dignos de confianza. Pablo dice: “Esto es lo que quiero de mi vida, ser un esclavo fiel, manejar lo que Dios me da, y que Él diga: ‘Él es digno de confianza. Él es fiel a la causa y al llamado’”.

Y, él dice en el versículo 3: “Conmigo, yo tengo en muy poco. El que sea juzgado por vosotros o por el juicio de los hombres, sí, ni siquiera yo me juzgo a mí mismo”. Él dice: “Por cierto, en el proceso de hacer esto, no estoy buscando alguna evaluación humana. Me importa muy poco lo que la opinión pública piensa de mí. Me importa muy poco lo que ustedes piensen de mí. Realmente me importa muy poco, para mí cuál es mi opinión de mí. La verdad es que no conocen mi corazón, y realmente no conozco mi corazón tampoco. Debido a que en mi pecaminosidad estoy ciego a algunas de mis debilidades. Entonces, en últimas, ni ustedes ni yo podemos  estar en el lugar de juicio verdadero”.

Versículo 4 dice: “Y, aunque no sé nada en contra de mí mismo” – en otras palabras – “no puedo encontrar algún pecado exterior abierto, que pueda encontrar. Aunque no pueda encontrar eso, no por eso soy justificado. Eso no me hace estar bien. Pero, el que me juzga es el Señor”. Serio, ¿no es cierto?

Él dice: “Estoy en el ministerio, y que sea dicho que yo fui un esclavo de Cristo, y un administrador de los misterios de Dios. Y, que no estoy preocupado con el juicio de los hombres. Ni estoy preocupado con mi propia evaluación personal. Porque los hombres no conocen todos los hechos, y quizás sean tendenciosos. Y, yo soy tendencioso, y no conozco todos los hechos. El que me juzga es el Señor”.

Y, toda persona que sirve a Cristo, será juzgado por Él. Porque todos tenemos que aparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir las cosas hechas en el cuerpo, sean buenas o inútiles. Todos nosotros.

Entonces, en el versículo 5 él dice: “No juzguéis nada antes de tiempo”. Y, ¿cuándo es el tiempo? Es el tiempo cuando el Señor viene. Y, cuando Él venga, Él traerá a la luz las cosas escondidas de las tinieblas, y hará manifiesto los consejos de los corazones”. En otras palabras, lo que realmente importa, es lo que está dentro de usted. Quizás no sea lo inteligente que fue usted o que tan buen predicador fue usted, o que tan dinámico fue como líder. Pero, lo que Dios va a evaluar es su corazón. Y, los hombres no pueden ver su corazón, y usted ni siquiera siempre puede ver la verdad. Solo es entonces cuando todo hombre recibirá si alabanza de Dios.

Entonces, le confieso que la iglesia conlleva una gran cantidad de seriedad para mí. Estoy bajo doble condenación por fracasar, como todos aquellos que administran y enseñan la Palabra. Debo rendir cuentas a Dios, por cómo he pastoreado las ovejas y he alimentado al rebaño, y en última, seré juzgado por el Señor mismo. Y, no quiero vivir bajo alguna ilusión de que puedo estar satisfecho por la evaluación amable y de gracia por parte de los hombres, ni por la tendencia de evaluarme a mí mismo de una manera positiva.

Entonces, estoy compartiendo con usted mi corazón, porque estas son cargas que llevo y que todos los que sirven a Cristo llevan. Y, simplemente necesito que todos ustedes la compartan conmigo, que compartan la carga. Y entonces, hemos estado hablando de las cosas que Dios quiere que seamos como iglesia. Y, es tan importante que entendamos, que esto no es algo opcional.

¿Sabe una cosa? Cuando el apóstol Pablo congregó a los ancianos efesios en Mileto, camino de regreso a Jerusalén, vinieron a visitarlo mientras que su barco estaba en el puerto. Y, él hizo que lo rodearan, y él les dijo estas palabras muy importantes: “Mirad por vosotros”. En otras palabras: “Conforme guían a la congregación, en primer lugar, realicen un inventario de su propia vida”.

“Mirad por vosotros, y después el rebaño de Dios, sobre el cual Él los ha hecho obispos, para alimentar a la iglesia de Dios”. En otras palabras: “En primer lugar, realicen su propio inventario espiritual. Después, examinen en dónde está su iglesia, la iglesia que el Señor les ha dado para guiar y alimentar”.

Y, después él dice: “¿Qué iglesia es? La iglesia de Dios, la cual Él ha comprado con su propia sangre”. Y, ahí se encuentra la médula. No estamos tratando con una trivialidad cuando tratamos con la iglesia. No estamos tratando con algo que llega fácil y se va fácil. Estamos tratando con lo más preciado que existe en toda la eternidad. Porque es comprada con la sangre del Hijo de Dios. El precio fue infinitamente alto por la iglesia. Y, cuando esa iglesia es colocada bajo el cuidado del pueblo de Dios, debe ser cuidada con un sentido de lo asombroso que fue el precio que se involucró.

Y entonces, he tratado de compartir un poco la carga y compartir el corazón, mi corazón, y el corazón de nuestros ancianos y pastores con todos ustedes. Para que juntos con nosotros, pueden entender qué es lo que Dios quiere que seamos. Y, para que nuestra rendición de cuentas ante Él, pueda agradarle a Él.

Y, conforme hemos estado viendo a la iglesia y lo que la iglesia debe ser, hemos estado usando la analogía, la cual es una analogía paulina de un cuerpo. Y, hemos estado tratando de ver a la iglesia como un cuerpo, aunque hemos estado usando una analogía paulina, la hemos estado viendo de una manera no paulina, de una manera temática. Y, hemos dicho que un cuerpo básicamente podría ser dividido en cuatro elementos: El esqueleto, los sistemas internos, los músculos y la carne. Y, así también con la iglesia.

En primer lugar, debe haber un esqueleto. Esto es, aquello que le da forma y fundamento. Esas son las verdades fundamentales medulares no negociables básicas, sobre la cual debe estar formada y debe estar estructurada.

Y, después dijimos que fluyendo dentro de la iglesia debe haber ciertos sistemas internos. Los llamamos actitudes espirituales, y hablamos de esos durante varias semanas. Y después, la última vez comenzamos a hablar acerca de los músculos. Y, los músculos representan función. Y, ahora que todos entendemos nuestra función y tenemos nuestro cimiento, y fluyendo están las actitudes espirituales correctas, ¿qué debemos hacer? Y, los músculos es como comenzamos a funcionar.

Y, quiero terminar eso y hablar un poco acerca de la carne el día de hoy, y después el próximo día del Señor. Y, quiero terminar la serie con un mensaje especial acerca de la cabeza del cuerpo, quien es Cristo. Y, cómo Él hace que todo esto funcione.

Pero, hablemos de los músculos, la función de la iglesia, cómo se mueve, ministra y opera. La semana pasada dijimos, en primer lugar, que una de las funciones, una crítica es predicación y enseñanza. Predicación y enseñanza.

En 2 de Timoteo 4:2, Pablo instruyó a Timoteo: “Que prediques la Palabra”. Y, él también dijo en ese mismo versículo: “A tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. Entonces, predicación, enseñanza, función básica para la iglesia.

En segundo lugar, la semana pasada también hablamos del evangelismo y las misiones. Que se nos manda ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura. Que somos llamados, como aquellos que conocen el terror del Señor, a persuadir a los hombres. En otras palabras, debido a que podemos ver la condenación inminente sobre los impíos, somos mandados a salir y advertirles. Y entonces, somos llamados a las misiones y al evangelismo como función.

En tercer lugar, hablamos de la adoración, tanto individual como colectivamente, debemos ser un grupo adorador. Debemos adorar en el corazón, como Filipenses 3:3 lo dice. La cual es la mejor definición de un cristiano que conozco en la Biblia: “Somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en espíritu, nos regocijamos en Jesucristo, y no tenemos confianza en la carne”. Debemos ser los verdaderos adoradores, Juan 4, que adoran en espíritu y en verdad.

Entonces, individualmente somos llamados a ser adoradores. Y, también colectivamente somos el templo del Espíritu de Dios, y Dios mora dentro de las alabanzas de su pueblo redimido. Y entonces, adoramos no solo individual, si no también colectivamente. Y, Hebreos 10 nos dice que nos acerquemos a Dios con manos limpias y un corazón puro.

Y, después en cuarto lugar, dijimos que nuestra función también demanda oración. Debemos estar funcionando en oración. Esa es una prioridad, amados. Cuando usted va a Efesios 6:10-18, y Pablo describe la armadura de un creyente, y él explica toda la secuencia de elementos de la armadura. Y finalmente, termina al final, después de todo él dice: “Orando siempre”, la cual es el arma definitiva, el arma definitiva. Porque eso dice: “Con todo lo que tengo disponible para mí, todavía soy totalmente dependiente de Dios”. Y, con toda mi armadura puesta, y un conocimiento de la Palabra de Dios y la espada en mi mano, quiero orar. Porque no importa lo que pueda conocer o lo que pueda hacer, no puedo funcionar de manera independiente de la fuente de poder. Orando siempre.

Y, en la primera Iglesia, los apóstoles dijeron: “Miren, vamos a entregarnos continuamente a la oración”. Eso es primero. “Y, al ministerio de la Palabra”. La prioridad es la oración, ¿por qué? Porque siempre debemos estar infundidos de Dios. Digo, no tenemos energía, si no estamos dependiendo de Dios, y la carne no puede hacer nada bueno. Esa es la razón por la que, “en primer lugar”, le dice Pablo a Timoteo, al ordenar a la iglesia. 1 de Timoteo 2: “Quiero ante todo que súplicas, oraciones, rogativas, oraciones, peticiones, y acciones de gracias” – todos los hombres en todo lugar deben estar levantando manos santas en oración. En primer lugar, exhorto ante todo. Somos llamados a orar.

Ahora, quiero hablar de algunas otras funciones el día de hoy. Y, vamos a verlas rápidamente. Podremos pasar mucho tiempo, pero, las he enseñado una y otra vez. Simplemente las voy a mencionar. Las siguiente es discipulado. Esta es una función de la iglesia.

En Mateo 28:19-20, nuestro Señor dijo: “Id por todo el mundo y haced discípulos”. Mathēteusate, haced discípulos. La palabra mathēteuō, es la palabra discípulo o aprendiz. Hagan aprendices, hagan discípulos, bautizándolos, así es como usted comienza con ellos. “Ensenándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Así es como usted los mantiene funcionando”. Discipular entonces, es traer a la gente a Cristo, y llevarlos en Cristo a la madurez. Ese es el proceso de discipulado.

Me encanta lo que dice en el libro de Mateo, cuando dice que Jesús discípulo de José de Arimatea. El texto de hecho dice: “José de Arimatea, quien fue discipulado por Jesús”. Qué pensamiento tan maravilloso.

Todos estamos en ese proceso. En Hechos 1:1, Lucas escribe: “En el tratado anterior que he hecho, Teófilo” – refiriéndose al Evangelio de Lucas – “la Escritura anterior”, él dice, “escribí acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar”. ¿No es eso algo maravilloso? Él dice: “Mi otra carta, fue todo acerca de lo que Jesús comenzó. Y este, el libro de los Hechos, esa acerca de cómo siguió esa obra. Jesús discipuló a doce, y ahora en el libro de los Hechos, encontramos lo que los doce hicieron con su generación. Y, el libro de los Hechos, es simplemente el seguimiento de lo que Jesús comenzó. Y, aquí estamos usted y yo 2000 años después. Y, todavía continuamos con lo que Jesús comenzó.

Alguien les dio la estafeta. Los apóstoles, ellos se la dieron a alguien más, y alguien más, y alguien más, y alguien más no las dio a nosotros. Y, estamos en la misma sucesión, de haber oído estas cosas, para ser encomendadas. 2 de Timoteo 2:2, para transmitirlas hombres fieles, que sean aptos de enseñar también a otros. Como puede ver, todo cristiano está en una carrera de relevos. Él toma estafeta y entrega la estafeta. Y, ninguno de nosotros está en un esfuerzo solo. Digo, todos estamos en el flujo y alguien invirtió en nosotros. Y, necesitamos invertirlo en alguien más, lo cual es decirle a un creyente: “Debes estar siendo discipulado y estar discipulando”.

Dice usted: “No conozco mucho”. Encuentre a alguien que conoce menos que usted y enséneles, dígales lo que usted sabe. Encuentre a alguien que conoce más que usted, y escúchelos. Métase en el flujo en algún punto. Métase, sea enseñado y enseñe. Digo, yo derramo     mi corazón en algunas personas, y en el proceso de discipulado, estoy sacándolo de alguien más. Todos tenemos que estar en el flujo en algún punto. No somos personas aisladas, que están ahí afuera. Estamos en el flujo, somos una cadena, estamos todos ligados, y todos somos eslabones.

De regreso a 1 de Corintios 4, en donde estuve hace un momento. Creo que usted tienen un principio indirecto maravilloso, acerca del proceso de discipulado aquí. Pablo está escribiendo una carta, que básicamente es una reprensión a la iglesia Corintia, la cual él mismo hizo que existiera, por la gracia de Dios y el poder del Espíritu. Y, ellos se han apartado en muchas maneras de las primeras cosas que deberían haber sido básicas para su fe. Y, se han metido en todo tipo de cosas pecaminosas.

Entonces, Pablo les escribe para corregirles. Y, él comienza en el versículo 14, con un buen principio, para ayudarnos a entender la relación de un discipulador con su discípulo. En el versículo 14 él dice: “No escribo estas cosas para avergonzarlos, si no como mis hijos amados les advierto. Porque aunque tengan a diez mil paidagōgous” – lo cual significa guardianes morales o personas que les están dando consejo espiritual en Cristo. Sin embargo, no tienen muchos padres. “Porque en Cristo Jesús yo os he engendrado, mediante el evangelio”.

Ahora él incluye esto, porque ya para ahora ellos están diciendo a sí mismos, después de cuatro y medio capítulos de reprensión: “¿Quién cree que es este hombre? ¿Qué le da el derecho de hablarnos así?”

Él se detiene y dice: “Aquí está la razón. En primer lugar, yo soy su padre espiritual. Esto es, yo los hice existir”. Eso es lo primero acerca del discipulado.

La gente dice: “Bueno, tu iglesia está metida en el discipulado, ¿cuál es tu perspectiva del evangelismo?” Usted no puede discipular, a menos de que usted evangelice. ¿A quién va a discipular usted? Tiene que dar a luz, antes de que pueda edificar, ¿verdad? Tiene que haber un bebé antes de que pueda crecer. Claro que estamos comprometidos con eso. Y, el mejor lugar para el discipulado en donde comenzar, es guiar a alguien a Jesucristo, y va a haber un eslabón ahí, que no existe cuando usted no fue esa persona clave. O, puede ser bastante fuerte con otros. Pero, hay algo maravilloso acerca de ese eslabón de regeneración.

Cuando Dios lo usa a usted para traer a alguien a Cristo, hay un endeudamiento y un sentido de responsabilidad, y un sentido de amor a usted por parte de ellos, que los une y lo capacita para decir cosas a ellos, que quizás se sienta algo incómodo en decirle a alguien más. Pero, cuando ellos saben que usted es el agente de Dios para traerlos a Cristo, hay algo maravilloso ahí que los une. Entonces, el discipulado comienza con el evangelismo.

Ahora, todos nosotros hemos recogido a alguien más. Usted sabe, al niño de alguien más que está pateando y gritando en algún lugar, que nadie están dispuesto a discipular. Y, los hemos adoptado. Y, eso es maravilloso. Eso es maravilloso. Y, necesitamos seguir haciéndolo. Seguir haciéndolo. Pero, el eslabón entre dos personas, uno a quien guio al otro a Cristo, es maravilloso. Todo comienza en el evangelismo.

Y, después el discipulado se mueve. Observe el versículo 14, él dice: “Amados, mis hijos amados”. La actitud en la cual el discipulado ocurre, es una actitud de amor. Y, el amor como he dicho, no es una emoción, si no que es un compromiso de servicio humilde, de sacrificio personal a uno en necesidad. Y entonces, usted tiene un ambiente de amor, el cual dice: “Te entrego mi vida, te entrego mi tiempo, entrego mis oraciones por ti, entrego mi conocimiento por ti, me entrego a ti”. Como puede ver, si usted no se preocupa por una persona, y si usted no está dispuesto a sacrificar, usted nunca realmente tiene el proceso de discipulado operando en su potencial más rico.

Y, después en tercer lugar, en el versículo 14 él dice: “Os amonesto”. Y, esa es la palabra noutheteō, lo cual significa amonestar o advertir a la gente con miras al juicio, si no cambian su conducta. Es correctivo. Y, eso es lo tercero acerca del discipulado. Primero comienza con salvación, existe en un aura realmente de amor. Y, está marcado por la advertencia. Es simplemente como un niño. Usted tiene que advertir a sus hijos de qué deben mantenerse alejados. Usted no solo puede dar instrucción positiva a sus hijos. Usted tiene que dar también instrucción negativa. Esa es la razón por la que Pablo le dijo a los ancianos efesios, en ese mismo pasaje, en Hechos 20 en Mileto: “No he cesado durante tres años, día y noche con lágrimas, de amonestaros”. Advertirles. Advertirles. Advertirles.

Se me preguntó hace una semana atrás: “¿Qué tan importante es para ti un ministerio de advertencia?” “Es esencial”.

Y, en el discipulado, tenemos que decirle a la gente: “No puedes seguir haciendo eso. Tienes que dejar de hacer eso”. Tienes que levantar las barreras, levantar las rejas”. Y, eso es parte del discipulado.

Y, después la clave, creo yo, a todo esto, está en el versículo 16: “Por tanto os ruego que me imitéis”. Usted necesita decirle al discípulo: “Mira, tienes que ser como yo”.

Dices: “Oye. Ahí es donde yo renuncio. ¿Tienes que ser como yo?”

Es correcto. En otras palabras, usted tiene que estar adelante en el camino de lo que ellos están en su desarrollo espiritual. Tiene que poder proveer algo de liderazgo. Ahora, nuestro Señor no está pidiendo perfección. Es dirección lo que Él está buscando. No es que usted ha alcanzado la perfección. Simplemente que va en la dirección correcta. Y, el otro lo va a seguir. Y, su imperfección puede simplemente reforzar lo importante que es seguir.

Si usted fuera perfecto, no sé usted, pero, yo renunciaría. Yo no trataría de seguir a una persona perfecta. Sería muy difícil. Es la imperfección de la persona que yo sigo, que me ayuda a entender el camino. Y entonces, necesita haber ejemplo, a veces el punto entero. Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo” – ¿de quién? – “de Cristo”.

Entonces, usted necesita poder decirle a alguien: “Quiero que me sigas, por el camino en el que yo estoy siguiendo a Cristo”. Y, usted lo dice, ¿qué? Humildemente, entendiendo su propia debilidad.

Y, hay otro elemento en el discipulado, en el versículo 17 él dice, él va a enviar a Timoteo. Y,  ¿qué va a hacer Timoteo? “Él va a recordarles mis caminos, los cuales son en Cristo, como enseño en todos lados”. Y, Timoteo iba a venir y enseñar. Y, ese es otro ingrediente. Debe haber una impartición de verdad divina, porque la gente funciona a partir de la verdad.

Entonces, el discipulado significa traer alguien a Cristo, edificar una relación de amor sacrificial con esa persona, amonestar esa persona a cambiar esa conducta. De lo contrario van a llegar al punto de disciplina, o van a perder la bendición. Establecer un modelo o patrón que pueden seguir, y darles la verdad de Dios. Y, eso es lo que Pablo dice: “Estoy tratando de hacer con ustedes, esta es la razón por la que hablo como hablo”. De hecho dice: “Si ustedes no se alinean cuando yo venga, voy a traer una vara conmigo”, en el versículo 21. Ahora, él dice: “Si ustedes se corrigen, voy a venir con un espíritu de amor y mansedumbre”. Entonces, él realmente estaba criando a hijos espirituales, ¿no es cierto?

Ahora, amados, con esto estamos comprometidos. Este siempre ha sido el corazón de nuestra iglesia. Y, Jesús dijo: “Y, cuando un hombre ha sido discipulado plenamente, él será como su maestro”. ¿No es eso bueno? Cuando un hombre es discipulado plenamente, dice en el Evangelio de Lucas: “Él será como su maestro”. Estamos tratando de reproducirnos a nosotros mismos. Reproducirnos a nosotros mismos. Como puede ver, una de las características de la vida, es que se reproduce. La vida que no se reproduce, no es vida, es muerte.

La vida se reproduce. Y, usted está reproduciéndose a sí mismo en alguien más. Quizás en un cónyuge en el matrimonio, quizás hijos, quizás un querido amigo, quizás la persona usted guio a Jesucristo. Quizá a varios pequeños que tienen un grupo. Quizás una clase de fundamentos de la fe. O, cristianos que son recién nacidos. Quizás amigos en el trabajo. Quién sabe. Pero, está entregando su vida, ¿se da cuenta? Y, en ese proceso hay una rendición de cuentas, ¿verdad? Porque si usted tiene a alguien que lo está viendo y diciendo: “Enséname cómo. Enséname cómo. Enséname. Muéstrame cómo”. Tiene usted que vivir de manera apropiada. Y, la rendición de cuentas es buena.

Y, el fin definitivo, claro, es 1 de Juan 2:6. Si decimos que pertenecemos a Cristo, si decimos que estamos en Él, tenemos que andar como Él anduvo, ¿verdad? Entonces, nuestro modelo es Cristo, y estamos tratando de nutrir a la gente a lo largo del caminar con Cristo. Nuestra iglesia está comprometida con esto. Siempre hemos estado comprometidos con esto. Siempre hemos deseado hacer esto. Y, esta es una función que debemos cumplir cada uno de nosotros. No, no es opcional. No es opcional. Todos tenemos que salir y traer a personas al conocimiento del Salvador, y comenzar el proceso de nutrición y desarrollo. Todos tenemos que recoger a aquellos que el Señor trae a nuestro camino, que necesitan ser discipulados. Y, puede haber todo tipo diferente de relaciones involucradas en esto.

Siempre he dicho que el discipulado no es nada más que edificar, construir, cultivar una verdadera amistad con un centro espiritual. Eso es. De tal manera que usted no es amigo de alguien, porque a ambos les gusta el béisbol. O, no son amigos porque a ambos les gusta la misma música, o ambos trabajan en el mismo lugar, o tienen ciertos gustos semejantes, o no les gusta lo mismo, o tienen el mismo pasatiempo, o ambos conocen a alguien de Indiana. No soy amigos por algún tipo de cosa espiritual, son amigos y es muy profundo. Porque en la médula de esa amistad, hay una apertura acerca de asuntos espirituales, y eso es lo que lleva el discipulado.

Como puede ver, lo que usted básicamente está haciendo, es enseñarle a la gente un estilo de vida piadoso. Está enseñándoles respuestas bíblicas. Y, siempre he dicho que la madurez espiritual es cuando usted tienen respuestas involuntarias que son piadosas. Cuando sus reacciones involuntarias son virtuosas, entonces usted sabe que el superintendente de Dios, tiene control. Y, cuando estamos tratando de llevar a la gente al punto en el que no tienen que pensar para actuar de manera correcta, ellos reaccionan de manera correcta. Ese es el proceso.

Y, ¿sabe una cosa? A lo largo del proceso, usted va a tener algunos fracasos, algunas fallas. Yo pasé una hora, 6:30, 7:30 de la mañana, toda mañana durante seis meses, con un hombre, un doctor en filosofía, un profesor de la universidad de UCLA. Dijo que vino a Cristo, quería conocer la verdad. Él dijo: “¿Podrías reunirte conmigo?” Me reuní una hora cada mañana, 6:70, 7:30 de la mañana los martes, cada semana, durante seis meses. Y, al final de ese tiempo, él dijo: “Bueno, he oído todo lo que quiero oír”. Y, se fue. Y, él ahora es un rector episcopal en algún lugar.

Y, usted mira atrás en ese tiempo y dice: “¿Cuál fue el punto de todo ese esfuerzo, este tiempo?” Si no hay nada más, usted tuvo comunión en los sufrimientos de Cristo, quien le pasó algo peor. Uno de los suyos, lo vendió por 30 piezas de plata, para ser crucificado. Y, si no fue por nada más, usted tiene un nuevo entendimiento maravilloso de los sufrimientos de Cristo. Nada más de una manera muy pequeña, comparado con su discipulado.

Hay otra función en la que la Iglesia debe estar involucrada, y ese es el pastorado. Y, podremos hablar mucho de eso. Pero, permítame tan solo decir que estamos comprometidos con el hecho de que usted tiene ovejas, y tiene pastores, y básicamente dice que todo mundo tiene que cuidar de todo mundo. Tenemos que estar involucrados en cuidar de manera mutua y satisfacer las necesidades unos de otros.

Jesús le dijo a Pedro: “¿Me amas? ¿Me amas? ¿Me amas?”

Pedro dice: “Tú sabes que sí. Tú sabes que sí. Tú sabes que sí”.

Y, Jesús dice: “Alimenta mis ovejas, alimenta mis corderos. Alimenta mis ovejas”. Pastoreo. Cuidar, cuidar de la gente. Y, básicamente es alimentarlos y guiarlos. 1 de Pedro nos dice eso. Alimentad al rebaño, supervisen. Hechos 20:28, lo mismo. Alimentar y guiar. Alimentar y guiar. Simplemente como un pastoreo. Y, queremos ser eso. Porque, ¿cómo podemos decir que amamos a Dios, cuando vemos a nuestro hermano tener necesidad, y cerramos nuestro corazón? ¿Verdad? ¿Cómo es que el amor de Dios mora en vosotros, si no se preocupa por la gente, si no se preocupa por sus necesidades?

Y, quiero decirle que todos tenemos que estar involucrados en el proceso de pastoreo. Digo, usted está ahí, está con las ovejas codeándose. Tiene que descubrir en donde les duele algo. Satisfacer sus necesidades cuidadosamente. Si tiene suficiente alimento en su plato para alimentarlo, si no tiene nada, comparta su alimento. Si tiene suficiente conocimiento, como para compartir con ellos, y están perdidos y están desviados, tráigalos de regreso. Como puede ver, el proceso de pastoreo se lleva a cabo otra vez. 1 de Pedro dice que el Señor es el Príncipe de los Pastores. Y, la implicación es que estamos bajo su supervisión y todos estamos involucrados en cuidar de las ovejas. Es tan esencial.

Y, ¿sabe una cosa? Queremos pastorear. A veces es difícil. La gente queda desatendida muchas veces. No hay duda al respecto. Siempre rompe mi corazón, sabe una cosa, cuando alguien dice: “Bueno, ¿sabes una cosa? Nadie me llamó, estaba enfermo, o tuve un problema y nadie me llamó. A nadie parezco importarle”. Algunas veces recibo una carta de personas afligidas y dicen: “¿Sabes una cosa? Tal y tal pasó, y no nos llamaste, y no te importó, y nadie de la iglesia vino”. Y, mi corazón simplemente se duele cuando oigo eso.

Y, no sé, algunas veces las expectativas de la gente van más allá de la realidad. Y, esperan quizás que pueda estar en todos lados. Tanto como me gustaría, ser algo que me gustaría hacer, eso no es posible. Pero, eso normalmente no es el caso. Normalmente no es que estuve ahí. Normalmente es que nadie estuvo ahí. Digo nadie pareció entrar en ese momento. Y, esto con mucha frecuencia sucede cuando la gente tienen muerte en la familia. Y, tan pronto como la muerte ocurre, todo mundo rodea a la persona, y hay un refuerzo tremendo. Y, después del funeral es de regreso a la vida como normal, y hay una depresión tremenda, y toda la fortaleza y el apoyo se ha disipado. Y, todo mundo está de regreso a la normalidad. Y, la persona se queda sola, simplemente en el momento en el que realmente la verdadera tristeza comienza a llevarse a cabo, y perdemos ese toque sensible.

Como el pastor, usted sabe quién dice en Juan 10, él dijo: “Yo soy el pastor”. Y, él dijo: “Yo soy la puerta”. Lo que eso significó, fue que el pastor estaba ahí acostado frente a la puerta. Toda oveja que entraba o salía, tenía que pasar por encima de Él. Y, Él bajaba su cayado cuando entraban, y paraba a cada una de ellas y las revisaba, para ver si tenían alguna herida o algún problema. Y, cuando había una necesidad, Él tomaba aceite y lo colocaba. De eso habla cuando dice: “Mi copa está rebosando, y tu vara y tu cayado me infunden aliento”, en el Salmo 23. Y, el pastor cuidaba de sus ovejas. Esa es la responsabilidad de pastoreo.

Y, ¿sabe una cosa? Reconozco también que hay algunas personas maravillosas, personas que en silencio no son pastoreadas, porque simplemente están allá afuera, y son personas que guardan silencio, y no sabemos de ellas. Y, reciben un pastoreo mínimo. Y, después hay algunas personas que siempre están en pecado y están de cabeza, y tienen pastores que están a su alrededor, todo el tiempo en grupos, tratando de enderezarlas. Digo, esa es la verdad.

Tenemos reuniones de comité y hablamos de algunas personas. Ocho ancianos, “¿qué vamos a hacer con ellos?” Bueno, hablamos de una en esta mañana en nuestro tiempo de oración. “¿Qué vamos a hacer con este hombre? Este hombre es infiel a su esposa. Esta es la vez número ya perdimos la cuenta. Y, cada vez que tenemos que atravesar por este proceso, lo vuelve a hacer. ¿Qué vamos a hacer con él?” Entonces, en oración lo trajimos a Dios. Y, ¿sabe una cosa? En cierta manera nos rendimos en la esfera humana. Pero digo, él recibe el pastoreo.

Él ni si quiere ser pastoreado, él simplemente quiere que nos salgamos, que nos vayamos de su vida.

Y, ahí hay otras personas queridas, que están ahí llorando en silencio, diciendo quizás: “Por favor, vengan a mi vida”. Y, no lo sabemos. Y, me doy cuenta de eso y lo reconozco. Y, esa es la razón por la que como puede ver, no podemos llevar la carga. Todos tenemos que vernos a nosotros mismos como ovejas y también como pastores, en un sentido, cuidándonos de otros. Y, realmente queremos pastorear. Tenemos que rendir cuentas a Dios acerca de esto. Es su iglesia, ustedes saben, no es la iglesia de John MacArthur, es la suya. Es la iglesia de Cristo. Él le ha dado esa administración. Es suya y mía, y de todos nosotros, y todos tenemos que cuidar unos de otros, y tenemos que rendir cuentas.

Y, el pastoreo es una función de cuidado mutuo, de satisfacer necesidades, de asegurarnos de que la gente va avanzando por el camino espiritual. ¿Cree que al llenar su tarjeta de asistencia el domingo, simplemente es un ejercicio? Esas tarjetas la ven un grupo de personas queridas, toda semana, y son enviadas a personas que pueden llamar, a los que están ausentes durante un período de tiempo, para tratar de pastorear a esas personas, investigar por qué no están aquí. ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cuáles son sus problemas? Eso es esencial.

Lo primero que hice en Grace Church, la primera semana que viene a esta iglesia, allá en una pequeña iglesia, en la parte de enfrente de la capilla, fue desarrollar una manera en la que pudiéramos pastorear a la gente. Sabía que podíamos alimentarnos. Simplemente quería asegurarme de que pudiéramos guiarlos, porque el pastor alimenta y guía. Y, guiarlos a la semejanza a Cristo.

Hay otra función, y esa es la función de edificar familias, edificar familias. Creo que la familia es la unidad de Dios, para transmitir la justicia de una generación a la siguiente. Creo que esto es abundantemente claro en Deuteronomio capítulo 6, que Dios ordena a la familia, como la unidad básica de la preservación justa en el mundo. Y, debe transmitir su verdad de una generación a la siguiente.

Ahora, usted sabe, también como yo, que lo que Dios ha ordenado, Satanás lo ha atacado, ¿verdad? Lo que Dios ha hecho para preservar la justicia, Satanás ataca. Y básicamente, eso se reduce a tres cosas: La familia, la iglesia y el gobierno. Y, en donde Dios ha ordenado un gobierno para el castigo de los malhechores y el bienestar de los que están bien, Satanás va a destruirlo si puede. Y, cuando hay una iglesia en donde Cristo es exaltado y la Palabra es proclamada, él va a atacar eso. Y, en donde hay una familia que transmita justicia, él va a hacer lo que pueda por desintegrar eso. Esas son las unidades básicas de la preservación en la sociedad: La familia, la iglesia y el hogar, y el gobierno.

Y, la gente dice: “¿Crees que hay una conspiración para destrozar a nuestro gobierno?” Claro que lo hay y está teniendo éxito. Nuestra sociedad va hacia abajo, ¿por qué? Porque la masa de nuestra sociedad es impía, son personas impías, y entonces de manera natural son los instrumentos de Satanás, y el sistema se va a colapsar.

Y, ¿crees que está atacando la iglesia? Bueno, claro. La iglesia, está llena de liberalismo, está convulsionándose. Leí esta semana acerca de la nueva Biblia no sexista, que el Concilio Nacional de Iglesias acaba de publicar, en donde ha quitado todos los términos sexistas, tales como Cristo el Hijo de Dios. Él ya no es el Hijo de Dios en esta Biblia. Él es el niño neutral de Dios. Es no sexista. No tiene preocupación en absoluto con que el Espíritu Santo dijo que Él es el Hijo de Dios. Y, eso simplemente ataca – ese es el Concilio Nacional de Iglesias, Iglesias.

Y, después la familia desintegrada y destrozada por todos lados, por ataques por parte de una sociedad inmoral, llena de lujuria, difícilmente puede sobrevivir. Y, la iglesia está en un lugar vital, de preservar esa unidad de la sociedad, la familia. Y, estamos comprometidos con eso, como una función, ¿verdad? Estamos comprometidos a enseñarle a los niños y enseñar cuando los jóvenes en secundaria, la preparatoria, los jóvenes de universidad, estamos comprometidos con discipularlos. Estoy tan contento por ver a hombres, a personas discipulando de uno a uno a pequeños, niños de sexto de primaria. Me emociona ver a personas que están trabajando con nuestros jóvenes, porque son los que van a preservar esto en la próxima generación. Quiero que conozcan cuáles son los estándares de Dios para el matrimonio y la familia. Es maravilloso que tenemos consejeros, que tenemos a ministerios de familia. Un centro de familia por allá y muchas cosas que operan hacia la preservación, la edificación de una iglesia piadosa de familias.

Efesios 5, usted sabe, dice: “No os embriaguéis con vino”. Y, el texto, claro, en el 5:18 está hablando de la embriaguez religiosa, las personas de las sectas del día del apóstol Pablo, solían pensar que podían ascender a tener comunión con las deidades, si podían emborracharse lo suficiente. Y, se emborrachaban como las personas en el oriente, las personas entraban en un estado de éxtasis, como en el Oriente lo hacen las personas con drogas, para tener comunión con Dios, para ascender a un plano más elevado. Y, en su embriaguez pensaban que estaban teniendo comunión con los dioses, a través de sus orgias llenas de lujuria, con prostitutas del templo. Y, Pablo dice: “Si creen que pueden comunicarse con Dios, no va a ser a través de la embriaguez. Va a ser a través de la llenura del Espíritu de Dios. Así es como tienen comunión con el Dios vivo”.

Y, como resultado de eso, una de las cosas que van a suceder, es que van a someterse unos a otros. Y, ¿cómo se manifiesta eso? Las esposas se van a someter a sus maridos. Los maridos se van a someter a sus esposas, al amarlas con un amor que las sustenta, las nutre, las purifica. Los hijos se van a someter a sus padres, y los padres se van a someter a las necesidades de sus hijos, al no provocarlos a ira, si no a criarlos en la disciplina y amonestación en las cosas de Cristo. Todo eso fluye de una vida controlada por el Espíritu. Y, eso es lo que queremos ver. Una función de la iglesia entonces es, llevar a las familias al control del Espíritu de Dios. En donde usted puede ver sumisión, porque solo en sumisión las relaciones pueden ser significativas y bendecidas. En donde usted tiene a todo mundo peleando por su supremacía, y peleando por sus propios derechos, usted desintegra la posibilidad de alguna relación significativa. Y entonces, la familia es una función. Usted debe sustentar, fortalecer la familia, unos de otros. Usted debe ayudar a los hijos de otros, orar por los hijos de otros. ¿Ora usted por sus amigos cuando ve algún niño que es desobediente, que no vive como debe ser? ¿Cuál es su reacción? ¿Ora por ellos? ¿Llama a las personas y les dice: “Me gustaría ayudarte, si hay algo que pueda hacer por trabajar con tu hijo”? Tiene que cuidar por la familia, es una función.

Otra función es preparación. Preparación. Y, con esto quiero decir, preparar a la gente, equiparlos para un ministerio, equiparlos para una tarea. “Y, Él dio a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, y pastores, maestros”, Efesios 4:11 dice: “A fin de perfeccionar o llevar a la perfección, o llevar a un lugar de utilidad, a fin de perfeccionar a los santos, equiparlos. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”, Efesios 4:12.

Estamos tratando de preparar a personas para el ministerio. Ese es nuestro deseo. No solo darles verdad espiritual en términos generales, si no preparar a personas para que puedan usar eso. Y, usted toma un curso en evangelismo, y toma todos esos versículos que están flotando en su cabeza y los aterriza, y tiene un plan para saber cómo funcionan. Y, sale con un nuevo celo y denuedo, porque tiene confianza, porque sabe cómo la presentación debe de hacerse.

O, quizás siente en su corazón el llamado al ministerio al campo misionero, y usted va con alguien y dice: “Hombre, Dios me está llamando al campo misionero”. No vamos a meterlo a usted y mandarlo en un barco la próxima semana. Vamos a pasar unos cuantos años preparándolo. Para que cuando usted salga, usted equipado al máximo nivel. La iglesia tiene que ser un ministerio de preparación, de entrenamiento, entrenando de manera constante a la gente.

Tenemos cursos – no sé si usted sabe esto – en nuestra iglesia, para preparar a personas, prepararlos en últimas para ser diáconos y ancianos. Hay cursos aquí para preparación en evangelismo, y hay cursos de preparación en misiones. Tenemos muchas cosas. No sé si usted lo sabe. Pero, Logos tienen un programa de segundo año, para preparar a la gente para trabajar con jóvenes. Ese es un curso de un año completo en ministerio de jóvenes. Preparar a la gente en el seminario para predicar la Palabra de Dios, y enseñar. Preparar a los jóvenes para el ministerio en la iglesia, a través de Logos. No solo darles generalidades, si no ayudarles, de tal manera que puedan ser preparados. Y por otro lado, sean preparados y estén listos, y estén equipados. La iglesia tiene que funcionar en el área de preparación. Tenemos que preparar a los niños y también a los padres, para que sepan cómo ser el padre correcto. Para que sepan cómo deben ser como cónyuges cuando se casen. Para que sepan cómo ser el tipo correcto de líderes en la iglesia. Es preparación. Eso es tomar la enseñanza y colocarla de una manera que le da a una persona, una idea de cómo puede moverse, de estar en un lugar no desarrollado, de utilidad mínima, a un lugar de utilidad máxima. La preparación es esencial. Y, equipar a los santos, es parte de eso. Debe estar involucrado en eso, debe estar siendo preparado para alguna tarea específica, que sea coherente con sus dones.

Otro – me gustaría poder decir más de eso, pero, el tiempo se está acabando. Otro, es dar, ofrendar. Esa es una función de la iglesia, dar. Esa es una función. Digo, hágase usted la pregunta: “¿Está usted involucrado en el pastoreo? ¿Está funcionando en el pastoreo? ¿Está funcionando en la oración? ¿Está funcionando en el discipulado? ¿Está funcionando en ayudar a la familia, para que sea fortalecida como Dios quiere que lo sea? ¿Está usted funcionando al preparar o ser preparado? ¿Está funcionando al dar?”

Yo me hago esa pregunta: “Señor, ¿quieres más? ¿Estoy haciendo lo que quieres que haga?” Y, quiero oír al Espíritu de Dios, conforme él motiva mi corazón acerca de todas estas cosas, para ser más fiel. No estoy tratando de quedarme con nada de ella. Hasta el último día que Dios tenga para mí aquí, quiero terminar haciendo lo que deba hacer. No quiero estar lleno de energía e irme al cielo, como Henry Martyn dijo; “Déjame arder para Dios”. Solo quiero irme cuando ya esté agotado, cuando ya no tenga nada más que dar. Pero, quiero aprovechar eso al máximo.

Y, veo a tantos cristianos que en cierta manera, de manera tentativa andan jugando en la superficie, y no hacen una inversión grande en la dinámica de la función y el ministerio. Y entonces, no hay sentido de mérito, de logro. Y habrá, no obstante, un tiempo de rendición de cuentas, y van a perder algunas cosas.

¿Qué acerca del dar? Los macedonios dieron abundantemente, a partir de su pobreza profunda. Nunca es cuestión de cuánto tiene usted. No tiene nada que ver con eso. La gente dice: “Si tuviera más, daría más”. No, eso no es verdad. Porque no es cuestión de cuánto tiene usted. Es cuestión de su corazón, ¿no es cierto?

Y, Pablo dijo en 2 de Corintios 9: “El que siembra escasamente, cosechará escasamente”. Siembre abundantemente y recogerá abundantemente. Usted da un poco, y va a recibir un poco de regreso. Usted da mucho, va a recibir mucho de regreso. En otras palabras, lo que usted da, Dios le regresa a usted con intereses. Usted invierte con Dios. Usted realmente no da, usted simplemente invierte. Jesús dijo: “Dad y se os dará. Medida buena rebozando”. Y entonces, Dios está tratando de enseñarnos que podemos confiar en Él con nuestras cosas. ¿Entiende eso? Es simplemente lo opuesto de lo que Él está pidiendo. Él da cosas y Él dice: “¿Puedo confiar en ti con estas cosas?” Y, usted prueba que Él puede confiar en usted con las cosas. Entonces, usted puede confiar en Él con las cosas, y usted se lo devuelve.

Como puede ver, la mejor lección que jamás aprenderá usted, en términos de administración, es que usted no es dueño de nada. De nada. Nada de lo que usted tiene, es de usted, es de Él. Solo debe ser administrado para probarse usted. Es un administrador digno. Eso es todo. Eso es todo. Y, si usted no puede administrar eso, Él no le va a dar a usted las riquezas verdaderas. Eso es lo que dice en Lucas.

¿Qué acerca de dar? Algunos de ustedes no dan en absoluto. No dan en absoluto. O, quizás lo que les sobra. Pero, no dan. No sé por qué, pero, no dan. No necesitamos su dinero. Yo no quiero su dinero. Grace Church no está cayéndose. Pero, usted se está perdiendo de algo maravilloso, porque usted está perdiendo el lugar de la obediencia, y el lugar de la bendición multiplicada.

Y, algunas personas dan poco. Digo, avientan ahí un par de dólares, o dan de manera mínima, y no pueden dar más que eso, porque están gastándoselo todo en cosas que se van a quemar. Y, eso es algo triste, eso es realmente triste. Y, me entristezco, no por nosotros, si no por ellos. Espero que usted esté dando generosamente, porque quiero que esté en el lugar de la bendición. No solo le aviente a Dios algunas monedas.

David dice: “No le voy a dar a Dios lo que no me cuesta nada”. Eso es una burla. Tiene que aprender primero que no le pertenece a usted, y después una vez que usted lo suelte, usted está libre. Y, después usted simplemente lo administra, y si alguien más lo necesita más que ustedes, es de ellos. Y, es el espíritu del libro de los Hechos. Tenían todas las cosas en común, y estaban vendiendo y dando, conforme ellos tenían necesidad.

¿En dónde estamos en eso? Uno de los hombres me mostró algo. Una iglesia que tiene la mitad de la gente que nosotros tenemos, y recibe el doble que nosotros en ofrenda. Y, él dijo: “¿Qué piensas que es esto? “

Yo dije: “No sé”. Y, conforme comencé a pensar en esto, pensé: “Bueno, podrá ser por los motivos incorrectos, quizás están bajo algún sistema legalista, en donde tienen que dar. Y, si ese es el caso, no importa lo que dan. Porque si todo es dado por la razón equivocada, ¿cuál es la diferencia, verdad?” Porque no les trae de regreso ninguna bendición.

Pero, por otro lado, si lo están dando, a partir de un corazón abundante de amor, es bastante emocionante. Pero, esto es lo que sé. Hay muchas personas en esta iglesia, que no están haciendo lo que deben. Y, semana tras semana, dice: “Apártenlo, el primer día de la semana. Tengo que examinar mi propio corazón”. Porque hay semanas en las que no debo lo que debía haber hecho tampoco. Y, no soy obediente al Espíritu de Dios, y quiero luchar con eso cada semana. Cada semana.

Dar es una función. Y, no solo dar, para que se pueda llevar a cabo la obra aquí. Pero, dar más allá de aquí. Como puede ver, la única razón por la que queremos un ministerio aquí, es para extender el reino más allá de aquí. ¿Entiende el panorama? Digo, lo que entra aquí, vuelve a salir. No estamos tratando de acumular una fortuna. Estábamos hablando esta mañana, este auditorio básicamente – simplemente la parte del auditorio de estas instalaciones, este auditorio fue construido y amueblado por unos $750,000 dólares. Un poco más, quizás. Eso es bastante bueno. Digo, usted no necesita muchas cosas santas aquí, muebles santos en todos lados, ¿verdad? Ventanas emplomadas y todo eso. No necesita todo eso. Y, el dinero que tenemos, tratamos de ser buenos administradores de ello y enviar el resto, preparar a la gente para que salga a alcanzar a personas que tienen necesidad. Digo, Dios dio, ¿no es cierto? Cristo dio. ¿Cómo es que el pueblo de Dios en la iglesia de Cristo no va a dar? Sea coherente.

Finalmente, la comunión es una función. Y, yo sé que usted cree que es una esencial. La comunión simplemente significa una vida común juntos. Y, creo que en cierta manera resume todo lo que hemos dicho. Simplemente tener comunión, simplemente estar juntos, amarnos unos a otros, compartir la vida unos con otros. Es sentarse en una mesa y oír a alguien descargar su corazón. Es orar con alguien que tiene una necesidad. Es visitar en un hospital. Es sentarse en una clase. Es ir a un estudio bíblico en casa. Es cantar un himno con alguien a quien a usted nunca ha conocido. Es de tener el mismo himnario y quizás hablar de lo que Cristo significa para usted. Son nuevos cristianos compartiendo su gozo. Es compartir una petición de oración acerca de un ser querido que está enfermo. Es todo tipo de cosas. Es la vida en común. ¿Se da cuenta? Es la vida en común. Es tener todo en común. Todo. Eso es comunión. Y, esa es una función.

¿Pertenece usted a algún lugar? ¿Tiene comunión? ¿Abre su vida? ¿Se expone a sí mismo con todas sus cicatrices, todos sus problemas a algunas personas que pueden tener cicatrices y problemas también, para que juntos puedan ministrar? Comunión.

Entonces, ¿cuáles son las funciones? Bastante simples, realmente. Predicación, enseñanza, evangelismo, misiones, adoración, oración, discipulado, pastoreo, familia, preparación, ofrendar, dar, comunión. Todas estas son las esenciales. Ahora escuche. Dice usted: “John, hemos hablado de esqueletos”. Es correcto. “Hemos hablado de actitudes internas”. Correcto. “Hemos hablado de función. ¿Qué hay acerca de la carne?”

¿Quiere saber algo? Realmente no importa. Realmente no importa. Digo, si yo puedo tomar mi analogía del cuerpo. El hombre ve la apariencia externa. Dios ve, ¿qué? El corazón. ¿Quiere saber algo? Una iglesia es una iglesia en su corazón. Lo que quiero saber acerca de una iglesia es, ¿cuál es su esqueleto? ¿Está comprometida una iglesia con un alto concepto de Dios? ¿Con la prioridad absoluta de la Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal, y autoridad espiritual? Y, ¿cuáles son las actitudes que están fluyendo en su interior? ¿Obediencia y amor, y servicio, y unidad, y todas esas cosas? Y, ¿cuáles son sus funciones? Y después, realmente, no va a importar cómo se ve por fuera, cómo se manifiesta, cómo encarna, qué forma adoptan sus programas. ¿Entiende eso?

Cuando Dios por su gracias maravillosa me trajo a Grace Church, yo en mi propio corazón dije: “En primer lugar” – y después le dije a los hombres: “Dios, yo sé esto. Que si vamos a hacer lo que tú quieres que seamos, no vamos a tener problema en ministrar eficazmente”. Porque lo que somos, es lo que importa. La carne, eso es simplemente el caso. Y, tantas veces como lo hemos dicho en esta serie, cuando los pastores vienen, como esta semana, a nuestra iglesia, están buscando algo de carne para regresar, implementarla en su iglesia, y no va a mantenerse en pie, no va a vivir, porque no tienen todas estas cosas que están en su vida, atrás de lo que usted ve. ¿Se da cuenta? Y, si todas estas cosas están ahí, la carne realmente no es importante. No es tan importante cómo se ve por fuera, es la belleza de lo que está en su interior que habla de su realidad.

Encarnamos nuestros ministerios. Permítame tan solo pensar en la carne por un minuto. ¿Cuál es la carne? ¿La manifestación externa de nuestra predicación y enseñanza? Bueno, se lleva a cabo todo el tiempo. Domingo por la mañana, domingo por la noche, miércoles por la noche, estudios bíblicos en casa, nuestros grupos, grupos de comunión, clases, Logos, nuestra escuela cristiana, nuestro seminario. Digo, estamos enseñando, enseñando, enseñando. La predicación, predicando aquí, predicando en las cárceles, predicando en las misiones de rescate, predicando por cinta, predicando en la radio. Digo, se lleva a cabo todo el tiempo, en cualquier domingo dado, muchos de nuestros ancianos están allá afuera predicando en otros lugares. Constantemente estamos haciendo eso.

Y, ¿qué hay acerca del evangelismo y las misiones? Tenemos evangelismo por nuestro estilo de vida. Tenemos evangelismo amistoso, estudios bíblicos de personas que quieren saber de la vida cristiana, fundamentos de la fe, para aquellos que acaban de nacer; discipulado de evangelismo, programas de preparación. Están todos estos tipos de cosas. Nuestros servicios de bautismo, básicamente son un testimonio de la gracia de Dios. Y, la salvación de almas y una motivación para evangelizar más.

Vemos las misiones y vemos el desarrollo de una estrategia para todos alrededor del mundo. Tenemos un grupo de preparación de personas que están en proceso de reunirse mes tras mes. Un grupo grande, listo para ir al campo misionero, cuando Dios haya preparado todo para que se vayan. Estamos desarrollando radio en el extranjero, en las Filipinas y en Guam, alcanzando con centros de cintas en Singapur y Bombay. Y no sé, en Manila, estamos en Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda, Europa. Digo, en lo que en carnal tiene que ver en cómo se ve. Se lleva a cabo. ¿Se da cuenta? Y, ahora entiendo que han traducido la serie de la familia a japonés. Y, todas las iglesias evangélicas en Japón van a oírme en japonés. Difícil de imaginarlo.

Estamos desarrollando video ahora. Vamos a comenzar a desarrollar video, porque la iglesia en Liberia, el cual es un país que hablan inglés en África, ha pedido si podemos enviarles materiales y personas, equipos a Liberia, para preparar a los evangélicos de la nación de Liberia. Y, todas estas cosas, simplemente se manifiestan, son la encarnación de todo esto. Y, puede suceder en todo tipo de maneras, si el corazón está bien. ¿Se da cuenta?

Adoración colectiva. Adoramos en el día del Señor. Nuestro servicio en la mañana, es para exaltar el nombre de Dios, alabar Su nombre, alabar el nombre del Salvador; cantar canciones acerca de Su gloria, Sus atributos, y todo lo que Él es para nosotros. Y, adoramos en Su mesa. Adoramos en servicios especiales. Nuestra música está dirigida a la adoración.

Como pastor, en la oración del domingo, trato de ser un sacerdote, que los levanta a Dios, para que puedan entrar a su presencia y adorarlo. Y, toda la enseñanza que le damos, es para que usted pueda conocerlo mejor, y a partir de ese conocimiento, pueda salir la adoración. La oración se lleva a cabo todo el tiempo.

Todo martes por la mañana, de toda semana, los pastores se reúnen, y pasamos una hora en la Palabra de Dios, y después una hora en oración y adoración, llevándole a Dios las necesidades de la iglesia.

Los ancianos se reúnen todo domingo por la mañana para orar. Y, hemos hecho eso a lo largo de los años, y años, y años, llevando las cargas de la gente. Y, a lo largo de la semana, hay grupos de oración aquí y allá, y por todos lados; en casas, grupos de personas, y aquí en nuestros líderes y pastores.

El discipulado se lleva a cabo en todos lados. Todo grupo en nuestra iglesia está comprometido con un proceso de discipulado, todo grupo. El discipulado, discipulando a los líderes y discipulando a las personas de todo grupo, de los niños más pequeños, a los adultos mayores, a través de grupos de estudio bíblico, en todos nuestros ministerios.

Y, ¿cómo es que el pastoreo se manifiesta? Con ancianos y diáconos, y diaconizas que cuidan de la gente. Con nuestro amor y ministerio en acción. Y, usted puede llamar si tiene una necesidad. Tenemos a personas que satisfagan esa necesidad. De hecho, a través de nuestros estudios bíblicos, usted sabe, tenemos un sistema entero ahora, implementado en donde si una persona tiene una necesidad, nos lo hacen saber, y podemos buscar alguien en su área que se haya ofrecido como voluntario para satisfacer ese tipo de necesidad. Todo, desde arreglar una transmisión, a llamarle a alguien en el hospital. Todo eso es parte de pastorear.

La familia, todo tipo de clases y preparación significa trabajar con sus hijos, y sus bebés, y los ministerios en el centro de familias, la Gracia de Toda Mujer, ministerios de mujeres. Tenemos clases para mujeres, cuyos maridos no son cristianos. Y por cierto, cuando uno se convierte en cristiano, tienen una fiesta de graduación, y hay una gran celebración cuando una persona se gradúa de esa clase. Todo tipo de cosas. Programas de Proverbios para Padres, preparación para padres, para enseñarles a cómo ser un sacerdote de familia. Clases prematrimoniales – un curso maravilloso para aquellos que se van a casar. Realmente los prepara para cosas que necesitan saber. Preparación para evangelismo y para el trabajo en las cárceles, y trabajos de misiones. Y, simplemente sigue y sigue en el área de preparación, todo tipo de cosas que están pasando.

En el área de la ofrenda, nuestras ofrendas de domingo. Y, en el momento en el que usted da, y todo el esfuerzo que usted da, al sacrificar tiempo y energía al dar, no solo en dinero, si no tiempo, energía, dones y servir a Cristo, todo se lleva a cabo todo el tiempo.

Comunión. La comunión se manifiesta en todo momento en todo lugar. Los grupos de comunión el domingo son un gran enfoque para eso, es un gran enfoque. Los grupos de comunión, muchas otras cosas, estudios bíblicos. Realmente ese no es el punto. La manifestación externa, simplemente se lleva a cabo, cuando todo lo que está adentro está bien.

Yo creo que Dios ha llamado a nuestra iglesia para que exista, y es un lugar único, es un lugar excepcional. Rara vez, no pasa un domingo en el que yo voy a una recepción de visitas que vienen por primera vez, y un grupo no se acerca y dice: “Oh, somos de tal y tal”. La semana pasada fue de Florido, de Michigan. La semana pasada fue Michigan. Y, la semana anterior a esa, fue Florido, viceversa. Y, dijeron: “Somos de, digamos Michigan”.

“Oh, qué gusto. ¿Están visitando?”

“No, nos acabamos de mudar a aquí”.

“¿Oh, sí? ¿Por qué?”

“Para venir a esta iglesia”.

“¡Oh!”

Y, después dicen: “¿Conoce un lugar en donde podamos encontrar un lugar donde quedarnos, una casa, y quizás un trabajo?”

“¿Me quieres decir que acabas de empacar y dejaste todo y veniste?”

“Sí. Queríamos venir a Grace Church”.

Y, muchas veces no hay tan solo uno o dos, si no que hay una cantidad de pequeñitos. Y, dicen: “¿Tienes a alguien que pueda ayudarnos a encontrar un lugar donde quedarnos? Simplemente creemos que la vida se centra en torno a la iglesia, no al trabajo”.

Y, eso sucede. Y, se me hace un nudo en la garganta. Y, yo digo: “Señor, mantennos siendo lo que Tú quieres que seamos”. ¿Se da cuenta? Muchas personas, muchas personas ven eso. Viven así. Queremos ser Su iglesia, edificada a Su manera, para Su gloria. ¿Amén?

Gracias Padre, por nuestro tiempo en esta mañana. Un buen tiempo. Canciones dulces de la fe, que resuenan en nuestros oídos. Y, el pensamiento de que Tú estás en este mismo lugar. Y, debido a que Tú estás aquí, hay bastante amor para todos nosotros. Bastante gozo, bastante esperanza, bastante poder para disipar cualquier oscuridad. Oh, qué pensamiento tan emocionante es ese. Gracias por lo que has hecho en nuestra comunión y en esta iglesia, por todo lo que es bueno, que Tú has hecho. Y, todo lo que es menos que eso, lo hemos hecho. Ayúdanos a dejarte llevar a cabo Tu obra a Tu manera.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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4/5 – El Dolor De La Sanidad

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

4/5 – El Dolor De La Sanidad

Justin Peters

Sesión 3

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

www.justinpeters.org

42 – La adicción sexual – 2/2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

42 – La adicción sexual – 2/2

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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