¿Cómo ser un mal Sacerdote de tu Hogar?

¿Cómo ser un mal Sacerdote de tu Hogar?

Por: José Luis Salinas Orozco.

El término «sacerdote del hogar» no se encuentra en las Escrituras, sin embargo, es funcional para definir la labor paternal y espiritual del padre sobre su familia. A continuación, escribiré cinco puntos en los que solemos fallar como padres de familia en nuestra responsabilidad ante nuestros hijos, esposa y ante Dios.

Escribo esto con mucha reverencia ante la gran labor que tenemos los padres de familia como cabeza de nuestro hogar. Es decir, primero, escribo esto como una reflexión personal. Segundo, como consejos para compartir con quienes se encuentran donde yo me encuentro.

Introducción

Dios ha instituido tres tipos de gobernantes sociales como representantes suyos en autoridad humana, pero delegada por Dios. Me refiero a que hay tres tipos de gobiernos a quienes Dios les pedirá cuentas y que al mismo tiempo ha dado privilegios de ser sus embajadores de justicia en la tierra. Estos son: Los ancianos de la Iglesia1, los magistrados civiles2 y los padres de familia3.

En esta economía familiar, el padre es la cabeza de este gobierno4. Esto quiere decir dos cosas para los hombres, padres de familia. Quiere decir que tenemos un privilegio incomparable: ser el representante y gobierno de Dios en la Tierra. Esto trae privilegios de ser quien toma las decisiones y puede guiar en la verdad a su familia. Sin embargo, también conlleva un gran encargo. Dios será quien le pedirá cuentas por lo que hizo o lo que dejó de hacer. Una responsabilidad que no tiene nuestra esposa, por ejemplo. A quien se le ha dado más, se le exigirá más.

Habiendo dicho esto, mencionaré cinco errores comunes y acentuados por nuestra cultura pop y pensamiento progresista. Cinco errores son pocos, pero diré cinco porque creo son los más importantes y abarcan otros errores que no están enlistados:

1. Descuida tu Vida Espiritual.

Una cadena es tan débil como su eslabón más débil porque la cadena se rompe siempre en su punto más débil. La familia es más que una cadena, es una torre, donde el cimiento principal es el padre. Si el padre cae, la familia suele caer. Por lo cual, si quieres fallar como sacerdote de tu hogar, descuida los medios de gracia para ti mismo (la Palabra, los sacramentos, la oración, etc.).

No seas estricto en tu santificación. Toma a la ligera tu labor como padre y como esposo. Descuida tu corazón dejando que se pervierta y complazca con las vanidades de este mundo. No tendrás que enseñarlo a tus hijos, ellos verán inmediatamente tu descuido familiar.

2. Profana el Día de Reposo.

Usa el domingo como un sábado familiar, pero con culto dominical matutino. Dedica solo dos horas de culto público en el día y utiliza el resto del día para que tus hijos pequen contra Dios. No prepares el corazón de tu familia desde el sábado por la noche, ni dispongas el corazón de tu familia desde el domingo por la mañana.

Haz las compras de la semana, adelanta trabajo, que tus hijos hagan las tareas que olvidaron hacer el viernes o sábado, sintoniza un deporte, pierde tu tiempo en redes sociales e invita a tu familia a hacer lo mismo. Además, no enseñes a tus hijos el culto privado, las oraciones extendidas, la meditación de la Palabra, ni la importancia del culto público vespertino. Da la impresión a tus hijos que el Día del Señor es solamente las Dos Horas del Señor.

3. Olvida el Culto Familiar.

La semana no es para Dios tampoco. En tanto que «[el día del Señor] será día de reposo» es totalmente ignorado, «seis días harás toda tu obra» lo cumplimos al pie de la letra, de modo que no tenemos un espacio familiar para Dios.

Que el culto familiar sea tan ignorado en tu práctica paternal que tus hijos ni siquiera conozcan la bendición de reunirse diariamente a orar por sus vidas, a compartir sus cargas, a meditar en la Palabra y a unirse en la adoración por medio del canto de los salmos. Tu hijo necesita educación secular, no espiritual.

4. Descuida el Bautismo y sus bendiciones.

No bautices a tus hijos. Cuando crezcan diles que no hay seguridad de que sean salvos sino hasta que tengan una edad suficiente para ser salvables. Ignora las bendiciones familiares que Dios ha prometido a los hogares de los creyentes. Vuestros hijos no son santos, no son apartados. No les des la impresión que ellos tienen un deber de rendirse a Dios en arrepentimiento y fe desde pequeños. No les recuerdes el deseo y oferta de Dios: «yo seré tu Dios y el de tus hijos»5.

5. Descuida tu Matrimonio.

Viola flagrantemente: «ama a tu esposa, como Cristo amó a la Iglesia»6. Descuidar el amor es la fórmula perfecta para la desintegración familia, hazlo y cumplirás tu cometido. No fortalezcas el vínculo matrimonial. Descuida tu deber conyugal7. Llega siempre cansado a tu casa, lleva tus problemas de oficina a tu hogar, descuida tus finanzas, mantén relaciones dudosas con otras mujeres. La fórmula perfecta para un divorcio técnico o práctico.

Conclusión

Haz todo esto y fracasarás rotundamente como sacerdote de tu hogar. Probablemente, no tendrás los peores hijos del mundo. Puede ser que tengas hijos morales o que sean pastores y misioneros. Pero tendrás hijos doctrinalmente débiles y con un carácter lejos de la piedad cristiana. Puede ser que tengas hijos líderes de iglesia, pero tendrás hijos que pervierten la verdad y corrompen la adoración y la unidad de la Iglesia.

Empero, si quieres tener hijos de la promesa conforme al corazón de Dios: Retén la sana doctrina y enséñala a tu familia. Guarda tu corazón y el de tu familia. Instruye a tiempo y fuera de tiempo. Recuerda la Palabra a tu familia en el camino, en la comida y al dormir. Así tendrás una familia que trasforma la sociedad y no una familia que se adapta a sus vanidades.

El guardar el Día de Reposo es la evidencia visible que tienes un Señor y que te rindes a sus mandamientos. Significa que estás comprometido con deleitarte en Él y no en las vanidades del mundo. Significa que quieres que tus hijos reciban las promesas en su corazón y que disfruten de Su Salvador.

«¿Por qué el encargo de guardar el día de reposo es más especialmente dirigido a los que gobiernan las familias y demás superiores?

»El encargo de guardar el día de reposo es más especialmente dirigido a los que gobiernan las familias, y demás superiores, porque ellos están obligados, no solo a cumplirlo ellos mismos, sino que tienen que velar para que quienes están bajo su responsabilidad, también lo guarden; y porque muchas veces ellos tienden a estorbarlos obligándolos a trabajar en las ocupaciones de ellos mismos».

Si quieres ser un verdadero sacerdote de tu hogar vela por el culto familiar. Como Joel Beeke indica: «El culto familiar regular hará que nuestros hogares sean lugares más benditos para vivir. Los hará más armoniosos; más santos. Los ayudará a honrar a Dios»8.

Si quieres ser un verdadero sacerdote de tu hogar administra a tus hijos la bendición, sello y señal del bautismo; dale la importancia que la Escritura le da. No lo relegues a una «doctrina secundaria», porque en la Biblia es todo menos secundaria. Como dice la Segunda Confesión Helvética: «“el Reino de Dios es de los niños”, y estos están incluidos en el pacto de Dios. ¿Por qué, pues, no deben recibir la señal del pacto de Dios? ¿Por qué no deben ser consagrados por el santo bautismo, teniendo en cuenta que ya pertenecen a la Iglesia y son propiedad de Dios y de la Iglesia». No les quitemos la bendición a nuestros hijos.

Si quieres ser un fiel sacerdote de tu hogar ama a tu esposa.  Mira a Cristo en su amor por nosotros e imítalo hasta el cansancio. Sé diligente en el cuidado y cultivo de tu relación matrimonial. No dejes que las vanidades del mundo te inviten a pecar de ningún modo.

Sé diligente con tu labor de padre y recibe las bendiciones que Dios tiene preparadas para quienes tenemos esta labor: «Por tanto, el Señor, Dios de Israel, declara: “Ciertamente yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí para siempre… porque yo honraré a los que me honran, y los que me menosprecian serán tenidos en poco”». 1 Samuel 2:30 NBLA.

Para gloria de Dios.


1 Hechos 20:28.

2 Romanos 13:1-4.

3 Génesis 18:19.

4 Efesios 5:23.

5 Génesis 17:7 comp. Hechos 2:38-39.

6 Efesios 5:25-33.

7 1 Corintios 7:5.

8 El Culto Familiar, Joel Beeke.

Artículo tomado de: https://fereformadagt.wordpress.com/

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