No hay secreto alguno para el éxito

No hay secreto alguno para el éxito

5/23/2017

Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Lucas 9:62)

Nunca he conocido a una persona influyente que haya tenido éxito en cualquier campo empresarial que no estuviera comprometida en alcanzar metas. Quienes influyen en el mundo son investigadores, competidores y ganadores, interesados más en las metas que en satisfacer sus propias necesidades. Todo lo que he aprendido acerca de la vida de grandes líderes cristianos me ha enseñado que no hay secreto alguno para el éxito.

Todos ellos hicieron el máximo esfuerzo por alcanzar metas espirituales y no les importó la satisfacción personal durante el proceso.

Es asombroso descubrir cuánto han sufrido los grandes predicadores, los teólogos y los misioneros en el proceso de alcanzar sus metas. Estaban mucho más interesados en seguir a Cristo que en su propia condición. ¿Puede usted decir lo mismo en cuanto a su propio compromiso con Cristo?

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

«No compraste para mí caña aromática por dinero»

23 de mayo

«No compraste para mí caña aromática por dinero»

Isaías 43:24

Los adoradores solían llevar al Templo presentes de suaves perfumes para quemarlos en el altar de Dios. Sin embargo, Israel, en el tiempo de su apostasía, se mostró poco generoso e hizo pocas ofrendas votivas a su Señor. Esto era una demostración de frialdad de corazón hacia Dios y hacia su casa. Lector, ¿no ocurre nunca esto contigo? ¿No podría el lamento de este versículo expresarse contra ti, si no frecuentemente, por lo menos en ocasiones? Los que son pobres en dinero, pero ricos en fe, no serán menos aceptos porque sus dádivas sean pequeñas. No obstante, tú, lector pobre, ¿das al Señor en tu justa proporción o retienes la blanca de la viuda que debes introducir en el tesoro sagrado? El creyente rico, por su parte, debe mostrarse agradecido por el talento que le ha sido confiado, pero no olvidar su gran responsabilidad: porque a quien mucho se le da, mucho se le demandará también. Tú, lector rico, ¿tienes presentes tus obligaciones y estás dando al Señor según lo que recibes? Jesús dio por nosotros su sangre, ¿qué le daremos nosotros a él? Nuestras personas y todo lo que tenemos es suyo, porque él nos compró para sí. ¿Podemos acaso actuar como si fuésemos dueños de nosotros mismos? ¡Ojalá tuviéramos más consagración! Y, en este caso, ¡ojalá nuestro amor fuera más abundante! Bendito Jesús, ¡cuán bueno es que aceptes nuestra caña aromática comprada con dinero! Nada es demasiado costoso para tributárselo a tu incomparable amor. Sin embargo, Tú recibes con agrado la más insignificante demostración de afecto sincero: aceptas nuestras pobres nomeolvides y nuestras prendas de amor como si fueran preciosas en sí; aunque ellas, en realidad, sean solo el ramillete de flores silvestres que un niño le lleva a su madre. ¡No permitas que nunca seamos mezquinos contigo y haz que, a partir de ahora, jamás te oigamos quejarte de nosotros por haberte rehusado nuestros regalos de amor! Te daremos los primeros frutos de nuestras ganancias y te pagaremos los diezmos de todo y, entonces, diremos: «De lo recibido de tu mano te damos» (1 Cr. 29:14).

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 152). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

“recordar”

23 MAYO

Números 32 | Salmo 77 | Isaías 24 | 1 Juan 2

Asaf nos debe haber dado muchas razones sobre la cuestión de porqué debemos “recordar” los creyentes. El Salmo 75 que vimos ayer ensalza el poder del “recitado” piadoso: contar de nuevo lo que Dios ha hecho para acercar el “nombre” de Dios. La importancia de recordar y repetir constituye el núcleo central del Salmo 78. Aquí, en el Salmo 77, Asaf destaca otro elemento más.

Él mismo está sumamente afligido (77:1). Desconocemos los motivos, pero la mayoría de nosotros hemos pasado por “oscuras noches del alma”, cuando parece que Dios está muerto o que no le importamos lo más mínimo. Asaf estaba tan decaído que no podía dormir; de hecho, culpa a Dios de no dejarle dormir (77:4). Los recuerdos de otros tiempos en que las circunstancias eran tan alegres que cantaba gozoso durante la noche (77:6) solo sirven ahora para deprimirle más. La amargura tiñe su lista de preguntas retóricas: “¿Nos rechazará el Señor para siempre? ¿No volverá a mostrarnos su buena voluntad? ¿Se habrá agotado su gran amor eterno, y sus promesas por todas las generaciones? ¿Se habrá olvidado Dios de sus bondades, y en su enojo ya no quiere tener compasión de nosotros?” (77:7–9).

Asaf decide concentrarse en todas las maneras en que Dios se reveló con poder en el pasado. Escribe: “Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo” (77:11; RVR60); en otras palabras, apela a todas las exhibiciones de fuerza de los hechos de la “diestra” de Dios a lo largo de la historia. “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas” (77:11–12). De modo que, en el resto del salmo, Asaf pasa a hablar en segunda persona, dirigiéndose directamente a Dios y recordando algunos de los innumerables hechos de gracia y poder que caracterizaron su trato con el pueblo del pacto. Recuerda las plagas, el Éxodo, cuando cruzaron el Mar Rojo, la forma en que Dios guió a su pueblo “por mano de Moisés y Aarón” (77:13–20).

Los cristianos tenemos mucho más que recordar. Así como Asaf “se acordaba” del Éxodo mediante la lectura de las Escrituras, nosotros contamos con mucho más. No solo rememoramos lo que él traía a su memoria, sino cosas de las que él no tenía ni idea: el exilio, el retorno de este, los largos años aguardando la venida del Mesías. Evocamos la Encarnación, los años de la vida de Jesús y su ministerio, sus palabras y sus hechos poderosos. Por encima de todo, conmemoramos su muerte y su resurrección, y la obra poderosa del Espíritu en Pentecostés y lo que siguió después.

Al traer todo esto a la memoria, nuestra fe se fortalece, nuestra visión de Dios se renueva y la desesperación se disipa.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 143). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Claridad de pensamiento

23 Mayo 2017

Claridad de pensamiento
por Charles R. Swindoll

Hechos 23:11-22

¿Usted ha sentido alguna vez que la tierra se le mueve debajo de los pies? ¿Sabe lo que es ser lanzado de un lado a otro en una pequeña embarcación en un  mar agitado? ¿Ha tenido alguna vez que salir corriendo para protegerse, esquivar las balas o escapar de tropas que avanzan? Increíblemente, algunas personas del mundo pudieran responder ¡sí! a las tres preguntas, pero la mayoría de nosotros sólo podemos imaginar esas escenas.

Sin embargo, todos nosotros tarde o temprano enfrentaremos la realidad de sentir como si nuestra vida estuviera dando vueltas fuera de control. Eso pudiera estar sucediendo con usted hoy mismo, y si no se pone atención, el temor seguirá creciendo y le paralizará hasta el punto de la desesperación Si se descuida, pasará sus días retorciéndose las manos nerviosamente y obsesionado por sus circunstancias atenazadoras. Esto hará que usted se concentre en lo que pudiera pasar en vez de hacerlo en lo que Dios ha prometido.

Eso no sucedía con Pablo. Él sabía lo que era la soberanía de Dios. Esa comprensión le permitía pensar con claridad y permanecer calmado en las crisis

Esa clase de calma que produce la claridad de pensamiento está arraigada en las promesas de la Palabra de Dios. Tomemos, por ejemplo, la promesa del salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por eso no temeremos aunque la tierra tiemble, aunque los montes se derrumben en el corazón del mar, aunque sus aguas rujan y echen espuma, y se estremezcan los montes por su braveza” (Salmo 46:1-3).

Al igual que Pablo, nosotros necesitamos aprender a pensar con claridad, aunque los fundamentos de la tierra se muevan bajo nuestros pies. Para eso se necesita un corazón que esté dispuesto a confiar en la Palabra de Dios, someterse al plan de Él y luego relajarse de manera deliberada y consciente.

Si el Señor pudo mover a 472 guardaespaldas terrenales para llevar a Pablo de Jerusalén a Cesarea, con toda seguridad y tranquilidad tampoco tendrá problema en llevarlo a usted de aquí adonde Él quiere que esté, con seguridad y tranquilidad. Después de todo, ¿cuántos ángeles hay?

A propósito, cuando usted piense con claridad en esto, se dará cuenta de que solo necesita uno.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.2OSnwLN1.dpuf

¿De verdad Cristo lo vale?

MAYO, 23

¿De verdad Cristo lo vale?

Devocional por John Piper

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26-27)

Jesús no se avergüenza ni tiene temor alguno de decirnos a la cara lo «peor», el doloroso costo de ser cristianos: aborrecer a la familia (v. 26), cargar una cruz (v. 27) y renunciar a nuestros bienes personales (v. 33). No hay letra pequeña en el pacto de la gracia. Todo está escrito en letra grande y negrita. ¡No hay gracia barata! ¡Es muy costosa! Ven, y sé mi discípulo.

Por el contrario, Satanás esconde lo peor y nos muestra solo lo mejor. Lo único que realmente importa en el trato con Satanás está en letra pequeña en la última página.

En la primera página se lee en letra grande y llamativa: «Ciertamente no moriréis» (Génesis 3:4) y «Todo esto te daré, si postrándote me adoras» (Mateo 4:9). Sin embargo, en la última página y en letra pequeña —tan pequeña que solo se puede leer bajo la lupa de las Escrituras— se lee: «Y después de disfrutar de los placeres banales, sufrirás conmigo para siempre en el infierno».

¿Por qué Jesús está dispuesto a mostrarnos lo «peor» así como lo mejor de él, mientras que Satanás solo nos muestra lo mejor de él? Matthew Henry responde: «Satanás nos muestra lo mejor que tiene, pero oculta lo peor, porque no puede compensar lo peor con lo mejor; sin embargo Cristo lo compensará de manera abundante».

El llamado de Jesús no es solo un llamado al sufrimiento y la abnegación; en primer lugar es la invitación a un banquete. Esto es lo que nos enseña la parábola de Lucas 14:16-24. Jesús también promete una resurrección gloriosa en la que todas las pérdidas de esta vida serán recompensadas (Lucas 14:14). También nos dice que nos ayudará a soportar las pruebas (Lucas 22:32) y que nos dará el Espíritu Santo (Lucas 11:13). Promete que incluso si nos matan por causa del reino, «ni un cabello de [nuestra] cabeza perecerá» (Lucas 21:18).

Esto significa que cuando nos sentemos a calcular los costos de seguir a Jesús —cuando pongamos en la balanza lo «peor» y lo «mejor»— llegaremos a la conclusión de que lo vale. Él es absolutamente digno (véase Romanos 8:18).

No sucede lo mismo con Satanás. El pan robado es sabroso, pero luego la boca se llena de grava (véase Proverbios 20:17).

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

 

¡No habrá ninguna sorpresa!

martes 23 mayo

Las cosas invisibles de él (Dios), su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:20

¡No habrá ninguna sorpresa!

Guillermo no es ni creyente ni realmente ateo, pero es optimista. Esto fue lo que explicó a un amigo creyente: «No soy tan creyente como tú. Pero si el buen Dios existe realmente, después de la muerte tendré una buena sorpresa, y no me preocupo. Dios no va a condenar a un buen tipo como yo. ¡Si lo hiciera no sería el buen Dios!».

¿Tiene razón Guillermo? Cuando se trata del futuro eterno del alma, ¿es serio ser simplemente optimista o esperar «una buena sorpresa»? ¡La paz del alma no puede apoyarse en vagas esperanzas!

En realidad, para el que quiere escuchar, Dios habla claramente. No nos abandonó a nuestras propias suposiciones sobre un tema tan fundamental. Dios revela su existencia a través de la naturaleza, de modo que declara inexcusable al que rechaza este testimonio (Romanos 1:20).

Dios también nos habló enviándonos a su Hijo. Los evangelios narran la vida perfecta de Jesús, sus palabras, sus milagros, su muerte y su resurrección, confirmada por numerosos testigos. Estos testimonios se imponen a la conciencia.

Ahora Dios no añade nada, pues todo lo dijo en la Biblia. Con respecto al más allá, ella dice: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero Jesús declara: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

1 Reyes 18:20-46 – Romanos 1 – Salmo 62:5-8 – Proverbios 15:33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.chlabuena@semilla.ch

Evitemos la teología centrada en el hombre

Evitemos la teología centrada en el hombre

5/22/2017

De vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:30)

Muchas fuerzas impiden que comprendamos esta verdad fundamental: “La meta de la vida de todo cristiano es ser más semejante a Cristo”. La psicología humanista es una de esas fuerzas. Ella enseña que el hombre existe para su propia satisfacción: debe tener todo lo que cree que necesita y debe satisfacer sus deseos para ser feliz. Como resultado, en muchas iglesias el crecimiento espiritual se iguala a menudo con allanar los problemas de la vida y hallar satisfacción personal.

Esa clase de mentalidad que finalmente lleva a una teología centrada en el hombre, es diametralmente opuesta a lo que la Biblia enseña. La meta de la salvación y de la santificación es que seamos hechos conformes a la imagen de Cristo (Ro. 8:29). Se ha dicho muy bien que la fe mira hacia afuera y no hacia adentro, y que toda la vida está en esa esfera. Cuanto más conoce a Cristo y se concentra en Él, tanto más el Espíritu lo hará semejante a Él. Pero cuanto más se concentra usted en sí mismo, tanto más se distraerá usted de la senda correcta.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

«He aquí que tú eres hermoso, amado mío»

22 de mayo

«He aquí que tú eres hermoso, amado mío»

Cantares 1:16

Nuestro bien amado es muy hermoso desde todo punto de vista. Nuestro Padre celestial utiliza las variadas experiencias que tenemos para proporcionarnos nuevos puntos de vista desde los cuales podamos ver la belleza de Jesús. ¡Cuán amables son las pruebas cuando nos elevan al lugar desde donde somos capaces de conseguir una visión más clara de Jesús que la que podemos obtener con la vida corriente! Lo hemos visto desde la cumbre de Amana y desde la cumbre de Senir y de Hermón, y él ha alumbrado sobre nosotros como el sol en su fuerza. No obstante, lo hemos visto también «desde la guarida de los leones, desde los montes de los leopardos» (Cnt. 4:8), y no ha perdido nada de su belleza. Desde la languidez de la cama de un enfermo, desde los confines del sepulcro, hemos dirigido nuestra mirada al Esposo de nuestra alma, y él no ha sido ninguna otra cosa sino «hermoso» Muchos de sus santos lo han contemplado desde la oscuridad del calabozo y desde las rojas llamas de la pira y, sin embargo, nunca han expresado una palabra mala en cuanto a él; sino que murieron ensalzando sus singulares encantos. ¡Oh que noble y placentera ocupación la de estar siempre mirando a nuestro bondadoso Señor Jesús! ¿No es indeciblemente placentero el contemplar al Salvador en todas sus funciones y verlo incomparablemente hermoso en cada una de ellas? ¿Observarlo cambiar, como si fuera un calidoscopio, y descubrir nuevas combinaciones de indecibles virtudes? En el pesebre y en la eternidad; en la cruz y en el Trono; en el huerto y en su Reino; entre los ladrones y en medio de los querubines, él es siempre «codiciable» (Cnt. 5:16). Examina cuidadosamente cada uno de los actos de su vida, y cada rasgo de su carácter, y lo hallarás codiciable tanto en lo pequeño como en lo grande. Júzgalo como quieras, que no lo podrás censurar. Pésalo como desees, y no lo encontrarás falto. La eternidad no descubrirá en nuestro Amado ni la sombra de una mancha; al contrario, a medida que los siglos se sucedan, sus glorias alumbrarán con un resplandor cada vez más impensable, y su indecible hermosura encantará más y más a todas las mentes celestiales.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 151). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

“el recuento”

22 MAYO

Números 31 | Salmos 75–76 | Isaías 23 | 1 Juan 1

Una de las funciones más importantes del culto colectivo es la recitación, es decir, “el recuento” de las cosas maravillosas que Dios ha obrado. De ahí el Salmo 78:2–4: “Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera del poder del Señor, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado.” De modo semejante, si bien de forma más breve, Salmos 75:1: “Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias e invocamos tu nombre; ¡todos hablan de tus obras portentosas!” De hecho, la New English Bible lo traduce de manera que se aproxima más al sentido del texto hebreo: “Tu nombre se ha hecho muy próximo a nosotros en la historia de tus proezas”. El “nombre” de Dios forma parte de su revelación, por pura gracia, de sí mismo. Es la revelación de su identidad (Éxodo 3:14; 34:5–7, 14). El “nombre” de Dios, entonces, se ha hecho próximo a nosotros en la narrativa de sus hechos maravillosos: es decir, la identidad de Dios se ha revelado por medio de los relatos de lo que ha hecho.

De modo que la recitación de los hechos de Dios constituye un medio de gracia para acercar a Dios a su pueblo. Los creyentes que no pasen ningún tiempo releyendo y reflexionando en lo que Dios ha hecho, ya sea que lo hagan de forma personal leyendo su Biblia o con otros creyentes en un encuentro de culto colectivo, no deben extrañarse si rara vez experimentan la cercanía de la presencia de Dios.

El énfasis que encontramos en este salmo en lo que a Dios se refiere es que “dispone soberanamente”, o “dispone supremamente” (como un comentarista lo expresa). Es maravillosamente estabilizante para nosotros que podamos descansar en un Dios así. Declara: “Tú dices: Cuando yo lo decida, juzgaré con justicia” (75:2). Es difícil imaginarse una categoría más sugerente del firme control que Dios ejerce que las palabras “cuando yo lo decida”. No obstante, el control sin justicia no sería más que el fatalismo. Este Dios sin embargo no sólo establece el tiempo, sino que juzga con justicia (75:2). Además, en este mundo roto, hay acontecimientos catastróficos que parecen amenazar el orden social en su totalidad. En otra parte David reflexiona: “Cuando los fundamentos son destruidos, ¿Qué le queda al justo?” (11:3). Pero aquí somos afirmados, porque Dios mismo proclama: “Cuando se estremece la tierra con todos sus habitantes, soy yo quien afirma sus columnas” (75:3). Por tanto, los arrogantes que se consideren a sí mismos “pilares” de la sociedad quedan advertidos: “«No seáis altaneros», digo a los altivos; «No seáis soberbios», ordeno a los impíos” (75:4). A los malos Dios dice “No hagáis gala de soberbia contra el cielo, ni habléis con aires de suficiencia” (75:5).

Relatad las proezas de Dios y haced que su nombre sea cercano.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 142). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Todo en familia

22 Mayo 2017

Todo en familia
por Charles R. Swindoll

Hechos 23:11-22

El plan era pérfido y había sido puesto en acción por aquellos que lo querían ver muerto y ¡no un solo asesino, sino cuarenta! Cuarenta terroristas resueltos, actuando bajo el amparo del sigilo, y todos jurando: “No comeremos ni beberemos nada hasta que lo hayamos matado”. Pero no habían contado con un aliado inesperado de Pablo. Su sobrino lo había oído todo por casualidad, y fue a prevenir a su tío.

Increíblemente, el sobrino de Pablo jugó un gran papel en su supervivencia. Su nombre no se menciona, ni volvemos a saber más de él. Entonces, ¿cómo se enteró él de la conspiración? Sólo Dios lo sabe.

Mientras tanto, el comandante romano se estaba sintiendo aliviado, orgulloso del buen manejo de la situación. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un vacilante toque a su puerta. La noticia no podía ser buena. Uno de sus centuriones le dice que hay un joven que está con él y tiene una información importante que darle acerca de un complot para asesinar a Pablo. El comandante romano no iba a permitir que una agresiva banda de fanáticos estropeara su plan de enviar a Pablo ileso a Roma. Por tanto, se puso de inmediato en acción.

Cuatrocientos setenta y dos soldados, uniformados, armados y entrenados contra cuarenta conspiradores andrajosos. Bonita ventaja. Eso sí que es una desproporción. A este hombre nadie le iba a ganar. Se aseguró de que nadie pudiera poner sus manos sobre Pablo. ¿Recuerda usted la promesa de Dios? “Tendrás que testificar en Roma”. Esto es justamente parte de ese plan divino. Fue como si Dios hubiera dicho: “Yo sé lo que estoy haciendo. Te escoltaré totalmente protegido, tú estás en mis manos”. Una escolta oficial impresionante, que le venía a las mil maravillas.

¡Qué historia tan estimulante! A pesar de tener todas las circunstancias en su contra, Pablo nunca estuvo fuera de la mano protectora de Dios. Tampoco lo estamos usted y yo.

¿Se siente solo, maltratado, incomprendido y olvidado? Recuerde que esta historia es verdadera. Dios está en actividad. Él está allí, trabajando entre bastidores. Él hará que todo salga bien al final. Él tiene un plan. Justo cuando usted tiene el convencimiento de que su mundo está a punto de venírsele abajo, Él se hace presente y lo pone a salvo. En el caso de Pablo, el Señor utilizó a un aliado inesperado y prácticamente anónimo, a un sobrino desconocido que sale de las sombras justamente en el momento preciso. El tiempo de Dios está siempre perfectamente sincronizado con su voluntad. Recuerde eso, y descanse tranquilo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: http://visionparavivir.org/devocional#sthash.SE15Z7Ys.dpuf