Los deberes de la Novia

Isha – Salmos

DÍA 79 – Salmo 45

Dosis: Consagración

Los deberes de la Novia

“Escucha hija, fíjate bien, y presta atención. Olvídate de tu pueblo y de tu familia. El rey está cautivado por tu hermosura; él tu Señor, inclínate ante él”. (45:10–11)

Recuerdo el día de mi boda hace veinticinco años, era muy consciente del paso que estaba dando. Me preparé para mi esposo no sólo físicamente, sino emocional y espiritualmente. Estaba dispuesta a hacerlo feliz, a consagrarle mi vida, a serle fiel hasta la muerte. Sabía que habría demandas y renuncias que hacer y estaba dispuesta a todo. ¿Estás dispuesta a cumplir las demandas que implica ser fiel a Jesús?

En este precioso Salmo, así como el rey recibe alabanzas, la reina recibe advertencias. Se le dice lo que se espera de ella y debe ser tenido en cuenta. Cristo recibe las alabanzas y la iglesia recibe las advertencias, nosotras ocupamos el lugar de la reina, lo que se pide de ella, se pide de nosotras.

Una de las cosas que se le pide es que renuncie a los lazos que tiene con la casa de su padre, en el contexto pagano, simbolizaba renunciar a las prácticas idolátricas y pecaminosas de quienes no conocen al Dios verdadero. En Génesis se habla al hombre que deje a su padre y a su madre para unirse a su mujer, aquí leemos que la mujer deje a su padre y a su madre para unirse a su marido. Cuando nos convertimos a Jesús, debemos darle prioridad y honor en nuestra vida. Dejar atrás aquellas cosas que impiden nuestro crecimiento espiritual. ¿A qué has renunciado para seguir a Jesús?

En segundo lugar, su responsabilidad será honrar al rey: “E inclínate a Él porque él es tu Señor”. Hay muchas formas de honrar a una persona. Esta princesa debía reverenciarle, amarle, honrarle y obedecerle, como a su Señor. Nosotras debemos postrarnos en adoración a Cristo, por ser nuestro Dios y nuestro Señor. Pero la forma más práctica y evidente de honrarle es obedecerle y serle fiel. ¿Cómo honras a Jesús? ¿Cómo le das reverencia?

Como el sentido parabólico de este salmo es el amor entre Dios y su pueblo, entre Dios y nosotras, debemos valorar el lugar de honor que Dios nos da como su iglesia redimida. Jesús embellece a su novia y se deleita en su esplendor. Cualquier renuncia que hagamos en esta vida por mantener la comunión con nuestro amado Salvador, cualquier demanda parecerá pequeña e insignificante frente al premio que tenemos por delante: morar con Él eternamente. Como una novia ataviada para el día de su boda ¡conságrate a Él!

Oración: Señor, enséñame a amarte, a serte fiel, a obedecerte y honrarte con todo mi corazón. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 94). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.


Deja un comentario