¿Hay vida después de la muerte?

The Master’s Seminary

Serie: 90 Segundos de Teología

¿Hay vida después de la muerte?

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías Grauman es decano de educación en español y profesor de exposición bíblica en The Master’s Seminary. El Dr. Grauman comenzó su ministerio a tiempo completo como capellán de hospital, sirviendo durante 5 años en el Hospital del Condado de Los Ángeles. Más tarde, él y su esposa sirvieron en la Ciudad de México como misioneros, donde Josías ayudó al Seminario Palabra de Gracia a lanzar su programa de idiomas bíblicos. Josías fue ordenado en Grace Community Church, donde actualmente sirve como anciano en el ministerio en español, junto con su esposa y tres hijos. Josías estudió un B.A. en idiomas bíblicos en The Master’s University, un M.Div. y un D.Min. en The Master’s Seminary. Entre sus obras se encuentran las siguientes: Griego para pastores y Hebreo para pastores.

El ajetreo y el descanso

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El ajetreo y el descanso

Kevin DeYoung

Este pasaje del Evangelio de Marcos me ha intrigado desde hace años:

Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba. Y Simón y sus compañeros salieron a buscarle; le encontraron y le dijeron: «Todos te buscan». Y Él les dijo: «Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí, porque para eso he venido». Y fue por toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando demonios (Mr 1:35-39).

Jesús me asombra. Su encarnación, Su resurrección, Su ascensión y Su exaltación son indescriptibles. También me asombran las cosas cotidianas de la vida de Jesús, como el hecho de que nunca habló sin pensar, nunca desperdició el tiempo y nunca se desvió del plan de Su Padre. A menudo me maravillo al pensar lo terriblemente ocupado que estuvo Jesús, pero solo con las cosas que debía estar haciendo.

Muchos de nosotros estamos tan familiarizados con los evangelios que pasamos por alto lo que es obvio: Jesús era un hombre verdaderamente ocupado. Una de las palabras favoritas de Marcos es «inmediatamente». Jesús y Su grupo de discípulos se pasaron tres años en un torbellino de actividades. Inmediatamente terminaba un evento, empezaba otro. En Marcos 1, Jesús comienza Su ministerio público enseñando en la sinagoga, reprendiendo a un espíritu inmundo, preocupándose por la suegra de Simón y luego quedándose despierto hasta tarde en la noche para sanar a muchos que padecían diversas enfermedades y expulsar a muchos demonios (1:14-34). En una ocasión, Jesús estaba demasiado ocupado como para comer, y Su familia pensó que Él estaba perdiendo el juicio (3:20-21). Las multitudes siempre estaban buscando a Jesús, demandando de Su tiempo y de Su atención. Los evangelios nos dan la impresión de que Él estuvo predicando, sanando y expulsando demonios casi todos los días durante tres años.

No pienses que Jesús fue una especie de maestro esotérico que se pasó la vida en un estado de contemplación. Si Jesús ministrara en la carne hoy día, recibiría más correos electrónicos que cualquiera de nosotros. Las personas y los medios de comunicación estuvieran clamando por Su atención. Jesús no vivió en una nube, ajeno a las presiones cotidianas de la existencia humana. Él fue «tentado en todo como nosotros, pero sin pecado» (Heb 4:15). Y eso incluye la tentación de vivir pecaminosamente ocupado.

Pero ese no fue su caso. Jesús se mantuvo ocupado, pero nunca de una manera que le causara nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, orgullo ,envidia, o que lo distrajera con asuntos de menor importancia. Cuando toda Capernaúm esperaba por Su toque de sanidad, Él se apartó a un lugar desierto para orar. Y cuando los discípulos le insistieron que volviera a trabajar, Él salió hacia otra ciudad para predicar. Jesús sabía distinguir entre lo urgente y lo importante. Él entendía que todas las cosas buenas que podía hacer no eran necesariamente las cosas que debía hacer.

Si Jesús tuvo que ser prudente con Sus prioridades, nosotros también tendremos que serlo. Tendremos que asegurarnos de que nuestra misión sea permanecer en la misión. Tendremos que dejar de hacer algunas cosas buenas. Y tendremos que hacer un esfuerzo por descansar.

Jesús sabía distinguir entre lo urgente y lo importante.

Hace unos cinco años, redescubrí la importancia de uno ejercitarse regularmente. Desde que era niño me gustaba correr y lo hice mientras estuve en la secundaria y en la universidad. Pero a medida que aumentaba mi edad (y mi peso), disminuía la frecuencia con la que hacía ejercicio. Hasta que un amigo y yo decidimos apuntarnos para un triatlón, algo que ninguno de los dos había hecho antes. Así que comencé a nadar, a montar bicicleta y a correr prácticamente todos los días de la semana, excepto los domingos.

¿Y sabes qué? Realmente me gustó. Aún me gusta. Ha sido una de las mejores cosas que he hecho en los últimos cinco años. Estoy seguro de que logro más cosas en la semana cuando me olvido de mi lista de quehaceres y saco tiempo para ejercitarme.

Pero he aprendido que aunque el ejercicio es un tipo de «descanso», no obtendrás beneficio alguno del ejercicio si no descansas. Como soy mejor estudiante que atleta, he suplementado mi nueva rutina de ejercicios con mucha lectura acerca del ejercicio. En los últimos años, he leído más de dos docenas de libros sobre nadar, montar bicicleta y correr. Y todos dicen que el mayor obstáculo de las personas que están enfocadas en hacer ejercicio (y tan enfocadas que hasta leen sobre hacer ejercicio) no es la falta de fuerza de voluntad ni de trabajo duro. Es la falta de descanso. Cuando haces ejercicio, tu corazón y tus pulmones se estresan; tus músculos son sometidos a una gran presión y sufren desgarres microscópicos. El ejercicio en sí mismo no te hace más fuerte. Tu cuerpo se fortalece solo si llegas a descansar. Tu cuerpo se dice a sí mismo: «Bueno, eso fue un poco demandante. Deberíamos construir un poco más de músculo allí, quemar un poco más de grasa la próxima vez, mandar un poco más de sangre y hacer que los pulmones se expandan para que absorban más oxígeno».

Leí un artículo en una revista que contenía seis leyes para entrenar según algunos atletas profesionales. Las reglas 1, 2 y 3 eran: Te estás esforzando demasiado. Y regla 6 era: Necesitas dormir más. Tal como pasa con tu cuerpo físico, así también sucede con tu cuerpo espiritual: la capacidad de tu cuerpo, mente y corazón para enfrentar retos mayores no aumentará si cada día te esfuerzas al máximo. Tanto en el ejercicio como en la vida, nunca avanzaremos si nunca descansamos.

Ya sea que se hable del descanso en general o del descanso del día de reposo, siempre está el peligro de caer en el legalismo. Pero es probable que el mayor peligro para la mayoría de nosotros no sea la escrupulosidad excesiva, sino nuestra indiferencia ante el regalo que Dios nos ha dado. Lo primero que debemos recordar sobre el día de reposo es que Jesús dijo que el día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo (Mr 2:27). Descansar, cualquier día, es un regalo de Dios para nosotros, si tan solo confiamos en Él lo suficiente como para recibirlo.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Kevin DeYoung
Kevin DeYoung

El Rev. Kevin DeYoung es pastor de Christ Covenant Church en Matthews, N.C., y maestro asistente de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary de Charlotte, N.C. Es autor de numerosos libros, incluyendo Taking God at His Word [Confía en Su Palabra] y Just Do Something [Haz algo].

Hablar con Dios, no solo hablar acerca de Él

Soldados de Jesucristo

Abril 9/2021

Solid Joys en Español

Hablar con Dios, no solo hablar acerca de Él

John Piper

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Un mensaje sin palabras (2): Conocimos a Jesús

Viernes 9 Abril

Respondió Jesús… Yo para esto… he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.Juan 18:37

Un mensaje sin palabras (2): Conocimos a Jesús

Testimonio

Después de los episodios que recordamos ayer, en su biografía Ernest Gordon cuenta cómo se convirtió a Cristo cuando era prisionero de guerra de los japoneses en Tailandia junto con otros compañeros de infortunio, para construir el célebre puente en el río Kwai. A raíz del testimonio de aldeanos cristianos, estando en condiciones muy duras, decidieron con algunos prisioneros averiguar si el cristianismo contenía una verdad que no conocían.

“Rápidamente, escribió, empezamos a leer la Biblia cada noche en una esquina del campamento, en un lugar apartado. Por medio de nuestras lecturas y charlas conocimos a Jesús. Como nosotros, él no tenía vivienda ni amigos en las altas esferas. Él también había conocido el hambre, el cansancio, el sufrimiento, el rechazo… Al mismo tiempo era un hombre que podíamos admirar, la clase de amigo que nos gustaría tener, un jefe al que podríamos seguir.

Su humanidad nos fascinaba. Era un siervo, sin embargo, siguió siendo perfectamente libre: ni la sociedad ni la religión lo habían esclavizado. Las fuerzas del mal no habían podido destruirlo. Es cierto que fue clavado en una cruz, pero incluso su muerte tenía un sentido, pues había llevado sobre sí mismo todos nuestros pecados. Estaba vivo. El amor que Jesús mostraba a un grado tan elevado era el amor de Dios; tenía como centro a los demás y no a sí mismo. Dios se revelaba a nosotros por medio de Jesús, el carpintero de Nazaret, el Verbo hecho carne. La verdad que buscábamos se encontraba en Jesús”.

Ezequiel 33:1-20 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Seguridad de vida eterna (1 Jn. 5:12-13) – 22/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

22/29 – Seguridad de vida eterna (1 Jn. 5:12-13) 

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

¿Por qué Dios permite que la gente se burle de Él?

Got Questions

¿Por qué Dios permite que la gente se burle de Él?

Cada día, en cada lugar del mundo, hay gente que se burla de Dios. Muchos se empeñan en blasfemar, ridiculizar y apretar el puño contra su Creador. La cantidad de burlas es lamentable, y su atrevimiento es a menudo impresionante. Dios ve todo esto, y seguramente podría hacer algo al respecto. ¿Por qué permite que continúe?

Dios creó a la humanidad con libre albedrío. Apocalipsis 4:11 dice, «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas». El Todopoderoso nos creó para Su gloria y deleite, y ¿qué mayor deleite podría haber que ser amado por alguien de forma voluntaria y placentera y sin ser obligado a amar? Dios no creó drones sin sentido que simplemente cumplieran Sus órdenes. Él quería hijos, de la misma manera que los padres humanos quieren hijos, no como sirvientes sino como individuos que piensan, con sus propias características y personalidades. Dios quería tener comunión y una relación con nosotros. El verdadero y genuino amor es voluntario.

Y como Dios creó a la humanidad de esta manera — por supuesto, no tuvo que hacerlo, sino que eligió hacerlo — tenemos el libre albedrío de desobedecerlo, blasfemarlo y, sí, incluso burlarnos de Él. Sin embargo, en Gálatas 6:7 se nos advierte que Dios no siempre será objeto de burla. La blasfemia y la burla son temporales. Habrá un día de juicio final, y, en última instancia, un hombre cosecha lo que siembra.

Tenemos la capacidad de elegir el bien o el mal, lo correcto o lo incorrecto. Dios también nos dio una solución, una salida del pecado y una entrada a la vida eterna. Jesucristo ha proporcionado los medios para restaurar una relación amorosa con Dios, a través de Su sacrificio en la cruz.

Permisos de publicación autorizados por el Ministerio Got Questions para Alimentemos El Alma

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

La fidelidad de Cristo en las cosas pequeñas

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Fidelidad en las cosas pequeñas

La fidelidad de Cristo en las cosas pequeñas

Sinclair B. Ferguso

Nota del editor: Este es el quinto y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Fidelidad en las cosas pequeñas.

Es un principio en el Reino de Cristo que, quien «es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho» (Lc 16:10). Pero en ese Reino, el Señor Jesús también practicó lo que predicó. Toda Su vida ilustró «la fidelidad en las cosas pequeñas». El tema merece ser tratado en un libro, y este breve ensayo pretende simplemente animarnos a reconocer algunas de las pequeñas cosas que hemos tendido a pasar por alto en la vida del Salvador. Aquí hay cinco de ellas.

Jesús fue «humilde de corazón» en Su atención a los «pequeños»: los pobres, los enfermos y, sí, también los niños.

  1. Jesús fue un niño conforme a Éxodo 20:12: Él observó el mandato de «[honrar] a tu padre y a tu madre». Sabemos que esto ya era cierto de Él cuando tenía solo doce años, como vemos en Lucas 2:41-52. Cuando José y María lo llevaron a la fiesta de la Pascua en Jerusalén ese año, ellos en realidad lo «perdieron». «Y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran Sus padres… y comenzaron a buscarle» (vv. 43-45). Cuando finalmente lo encontraron en el templo, los nervios de María se irritaron un poco: «¿Por qué nos has tratado de esta manera?… tu padre y yo…» (una frase que la mayoría de los niños reconocen como una fuerte reprimenda). Ella culpó a Jesús a pesar de que Él era su responsabilidad (v. 48). Pero observa a Jesús: Él explicó amablemente que había ido al único lugar en la ciudad donde ellos debían haber sabido que lo encontrarían («¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de Mi Padre?»). Y luego fíjate en lo que Lucas añade: «Y descendió con ellos… y continuó sujeto a ellos» (vv. 49-51). Sí, aunque lo habían culpado injustamente, Jesús honró el quinto mandamiento de Su Padre al obedecer a Sus padres terrenales. Ciertamente, prestó atención de manera detallada a todos los mandamientos de Su Padre.
  2. Jesús fue también un hombre conforme a Deuteronomio 8:3: Él «no solo [vivió] de pan…, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (ver Mt 4:4). De toda palabra. Jesús no solo creyó en la «inspiración verbal y plenaria» sino en la obediente «alimentación verbal y plenaria». Cada palabra de Su Biblia fue vital para Él. Se deleitó en la fidelidad minuciosa: quería conocer, amar y obedecer cada palabra que Dios había espirado.
  3. Por otra parte, Él fue un orador conforme a Proverbios 16:23-24: Él valoró y usó «palabras agradables», que son como «panal de miel… dulces al alma y salud para los huesos» (v. 24). Y por eso, la gente se maravillaba de las «palabras agradables» que hablaba. Según Proverbios 16:24, tal discurso tiene tanto la dulzura como las propiedades medicinales de la miel. Pablo se hace eco de ese comentario y nos insta a seguir el ejemplo de Jesús (Col 4:6). Jesús prestó atención a la forma en que hablaba. Su discurso da la impresión de un pensamiento profundo y cuidadoso y una preocupación por los demás. Además, nunca parece haber desperdiciado una palabra. ¿Cómo es esto? Es porque Él tenía «lengua de discípulo» y sabía cómo «sostener con una palabra al fatigado» (Is 50:4); Sus palabras agradables hicieron eso.
  4. Nuestro Señor fue también un ejemplo conforme a Isaías 42:2-4 (Mt 12:20): en particular «no quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que humea». Observa Su reacción cuando Marta, llena de tensión, lo confronta y se queja porque María no está ayudando con la comida y que Jesús no está haciendo nada al respecto. «Marta, Marta,» Él dice (Lc 10:41). Sí, vendrán palabras de corrección, pero primero están las palabras de profundo afecto para dar seguridad y calmar a Su amiga.
  5. Entonces, Jesús fue —según Su propia declaración— un Salvador conforme a Mateo 11:28-30: Él fue, ciertamente, «manso y humilde de corazón». Trató a los enfermos como si fueran Su propia familia; fue «manso» en la forma en que se acercó a las viudas como si fueran Su madre; Él fue «humilde de corazón» en Su atención a los «pequeños»: los pobres, los enfermos y, sí, también los niños. Estas no son cosas de «gran escenario» sino pequeños detalles. Es ciertamente significativo que un hombre que lo «injuriaba» se convirtiera al ver la forma en que murió (Mt 27:44Lc 23:42-43) y quizás no menos importante por la forma en que cuidó a la madre que lo había amado (Jn 19:26-27).

¿Hay una explicación para esto? La encontramos, al menos en parte, donde Jesús mismo la encontró, en Isaías 50:4: «Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos». Aunque no poseía una Biblia hebrea propia, la había escondido en Su corazón. Él escuchaba la Palabra de Dios cada día y meditaba en ella; eso significa algo más que simplemente leerla. Él estaba reflexionando en ella, asimilándola, digiriéndola.

Los padres de Jesús debían haber sabido que si lo iban a encontrar en algún lugar de Jerusalén, sería en el templo. ¿No le habían enseñado a desear una cosa, es decir, a «[habitar] en la casa del SEÑOR… para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para meditar en Su templo» (Sal 27:4)? Eso fue exactamente lo que estaba haciendo cuando Su «padre y… madre [lo abandonaron] (v. 10).

La fidelidad de nuestro Señor en las cosas pequeñas, entonces, fue simplemente el reflejo de la perfecta belleza que Él vio en el rostro de Su Padre mientras escuchaba ansiosamente lo que Él tenía que decir. Que eso también sea así para nosotros.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

Demos a conocer a Satanás su derrota

Soldados de Jesucristo

Abril 8/2021

Solid Joys en Español

Demos a conocer a Satanás su derrota

John Piper

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Un mensaje sin palabras

Jueves 8 Abril

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.Mateo 5:16

Un mensaje sin palabras

(1)Testimonio

El oficial británico Ernest Gordon (1916-2002) fue prisionero de guerra de los japoneses desde 1942. Él y miles de prisioneros fueron obligados a construir, en medio de la selva, un puente sobre el río Kwai para el ferrocarril que uniría Tailandia y Birmania. Las condiciones de vida inhumanas y la enfermedad llevaban a los prisioneros a la depresión y a la desesperación. Se estima que unos cien mil aldeanos y prisioneros murieron en la construcción de esa línea de tren de unos 415 km.

El ambiente entre ellos estaba marcado por la desconfianza y la dureza. A esto se añadía la maldad de los habitantes de los pueblos hacia los prisioneros que pasaban cuando iban al trabajo.

Sin embargo, Gordon cuenta que un día llegaron a un pueblo, y para su mayor sorpresa, los lugareños los trataron bien. Aunque no podían comprenderse, en sus rostros se podía leer una gran simpatía. Y mientras avanzaban, esas personas les dieron discretamente frutas, huevos, medicamentos y dinero.

“Más tarde supimos que todo el pueblo era cristiano. La luz del cristianismo había brillado en ese rincón de la selva gracias a una misionera que había continuado su obra a pesar de la guerra, antes de que fuese obligada a huir.

A nosotros los prisioneros esta benevolencia nos recordaba que seguía habiendo un modo de vida más humano. Y, sin palabras, el mensaje del cristianismo había sido transmitido”.

“En el tiempo de su tribulación clamaron a ti… y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos” (Nehemías 9:27).(mañana continuará)

Ezequiel 32 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

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