El evangelio de las emociones

Esclavos de Cristo

El evangelio de las emociones

Johanna Ramírez Suavita

Hace algunos años recibí con gran emoción la noticia de que un famoso conferencista y predicador a quien yo admiraba tendría un evento en mi ciudad. Sin dudarlo adquirí las entradas para ir a verlo. Ese día, ni la larga fila para ingresar aplacó el entusiasmo que tenía porque empezara la gran noche. Sin embargo, a medida que avanzaba el evento y que este hombre exponía su mensaje, las preguntas llegaron a mí, y el deseo de salir corriendo de allí me invadía… todo lo que creía hasta entonces se derrumbó y Dios me hizo ver de frente todo lo que hasta ahora estaba mal.

¡Luces, cámaras y acción!

Pese a que era muy joven en la fe, llevaba varios años congregándome en una megaiglesia. La sentía como mi casa y me deleitaba en los mensajes que recibía cada fin de semana. Aceptaba con gran emoción las frases que me decían que todo lo que estaba experimentando pasaría, y que debía estar lista para recibir mi sanidad y las grandes cosas que Dios iba a hacer en mí si tan solo le dejaba entrar en mi vida. Ese era mi credo. Cada semana la iniciaba en el punto más alto del éxtasis, declarando que mi vida sería de éxito, que nada me derrumbaría y que superaría, si dejaba actuar a Dios, todos los obstáculos. 

Al finalizar la semana estaba tan desilusionada por ver que las cosas no eran tan fáciles, que deseaba fervientemente que llegara el domingo para “recargarme de fe”. Así anduve por mucho tiempo, viviendo una vida espiritual miserable. Nunca ningún pastor en esa iglesia me dijo que debía arrepentirme, nunca me hablaron del nuevo nacimiento, nunca fui confrontada por mi pecado y por la necesidad de rendirme a Jesús de forma plena. Hablar del infierno era acusador, exhortar a otros era juzgar, era sectario decir que el reino de Dios no es para los que le reciben en su corazón con una oración sino para los que Él llama.

La iglesia no era para mí el cuerpo de Cristo, su novia, su amada por quien había entregado su vida en la Cruz. En ese entonces era una dosis de adrenalina, mi fe debía recargarse con una jeringa cada semana, porque dependía emocionalmente de lo que se decía en el púlpito, del éxtasis de la alabanza y de la seguridad de una multitud. No dependía de Dios y su soberanía, sino de un motivador que me decía lo que quería escuchar. Me sentaba allí porque como bien decía el apóstol Pablo, tenía comezón de oídos (2 Timoteo 4:3) y quería que me animaran en mis propios deseos y que me dijeran que Dios me amaba (aun cuando no me arrepintiera de pecar contra Él).

¿Por qué no escucho a Dios?

La falta de discernimiento que tenía en ese entonces no solo se veía reflejada en la manera en que asumía el Día del Señor y la vida de iglesia. También tenía prácticas nocivas cuando me aproximaba a las Escrituras. 2 de Timoteo 3:16 dice que “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia”, pero estas palabras no las vivía como debía ser; para mí la Palabra de Dios era muy parecida a un oráculo. Leía algún pasaje y cerraba los ojos para concentrarme y escuchar la voz audible de Dios… pero nunca pasó. Me culpaba por mi falta de fe, por no apropiarme como debía de las promesas, por no esforzarme y ser valiente como Josué. Según mis pastores, estaba limitando el poder de Dios. ¡Vaya herejía!

No obstante, cuando conocí la sana doctrina tuve que arrodillarme delante del Señor y pedirle perdón por haber tomado con tanta ligereza su Palabra. Acudía a ella como buscando amuletos o revelaciones personales. Quería verme reflejada en las proezas de los profetas o en las vidas de los mártires, dejando de lado que la gran hazaña, la más perfecta obra ya la había hecho Jesucristo por mí, si realmente creía en Él. Entendí que la Biblia no es un manual de promesas o buenos deseos hechos a mi medida, sino el pleno consejo de Dios que me instruye para toda buena obra  (2 Timoteo 3:17).  Allí encuentro mi norma de fe, que me da la directriz para tomar decisiones sabias en mi vida. Entendí que la Biblia no se trata de mí, se trata de Cristo.

¡Es tiempo de huir!

Fue entonces, mientras estaba sentada mirando a ese predicador, que mi vida se partió en dos. Veía a todos a mi alrededor riendo por los “chistes santos” y a los dos minutos llorando por haber llegado al clímax del mensaje. Usaban ciertos versículos para reforzar la intención de la conferencia: cómo ser más exitoso. Me sentía incómoda y quería salir de allí… Pero no había llegado lo peor: cuando terminó la exposición, el conferencista descendió del púlpito y fue rodeado por sus escoltas quienes intentaban protegerlo de la multitud que se agolpaba para tocarlo, como aquella mujer que quería tocar el manto de Jesús para ser sana, solo que aquel expositor era un charlatán, no era Cristo. 

Esta es parte de mi historia, y sé, querido hermano, que puede parecerle una narración ficticia, pero créame que no lo es. Es lo que se ve a diario en esas famosas iglesias. Lobos vestidos de ovejas que entregan un evangelio diluido. Yo lo viví, fui una ciega guiada por ciegos. Pero un día el Señor tuvo misericordia y me permitió salir de allí. Esa conferencia fue usada por Dios para llamarme genuinamente a sus caminos. Me arrepentí, me avergoncé por haberlo visto como un milagrero, fui a sus pies en oración y le agradecí por llevarme a Él.

Muchos hemos pasado por esto, hemos sido seducidos por el evangelio de las emociones. Dios lo ha permitido, esto no escapa a su control, pero así mismo nosotros somos responsables por no haber escudriñado las Escrituras como nos lo señala Juan 5:39. Fuimos culpables, pero Dios en su inmenso amor nos rescató. 

Así que, si usted ha sido uno de esos a los que el Señor ha redimido, damos toda la gloria a Él en agradecimiento por guardar a su pueblo. Si por el contrario, hay algún lector que se ha visto reflejado en esas prácticas dañinas que yo cometí, pero sigue congregándose en una de estas “iglesias”, yo le invitó a entregarse en oración al Dios que es grande en misericordia (Efesios 2:4) para que Él le guíe con sabiduría. No hay que esperar revelaciones individuales, hay que huir del pecado. Salga de allí, pero no corra sin rumbo, diríjase al que lo llena todo en todo, a la Roca, el Refugio seguro. Corra hacia Dios.

Artículo de: http://www.esclavosdecristo.com

100 – Año Nuevo, ¿Estás listo?

Entendiendo los Tiempos

Primer Temporada

100 – Año Nuevo, ¿Estás listo?

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org

El culto ordenado como testigo al mundo

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

El culto ordenado como testigo al mundo

Por David P. Barry

Entrar en una guardería infantil sin supervisión es suficiente para abrumar a la mayoría de las personas; es un caos. Los niños pueden estar gritando, peleando, tirando juguetes, poniéndose las manos en los oídos o haciendo muchas otras cosas a la vez. Los pequeños necesitan un tiempo de juego no estructurado o «juego libre» para su desarrollo, así que no es necesariamente algo malo. Aún así, un observador adulto podría razonablemente concluir del desorden que estos niños no se han puesto de acuerdo en lo que están haciendo.

Podemos tolerar una guardería ruidosa, pero en otros contextos, tal libertad es cuestionable. Una graduación o ceremonia de bodas desordenada sería inapropiada porque distraería del enfoque unificado de la reunión. El mismo principio aplica cuando adoramos.

Cada parte de nuestro culto de adoración debe reflejar la unidad por la que Jesús oró, vivió, murió y resucitó para lograrla.

La imagen de la guardería caótica es parecida a como Pablo describió la adoración en Corinto: «¿Qué hay que hacer, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada cual aporte salmo, enseñanza, revelación, lenguas o interpretación. Que todo se haga para edificación» (1 Co 14:26). El problema no eran los himnos o las enseñanzas, sino que cada persona adoraba como le parecía. Ese clima dio como resultado que los creyentes no crecieran y que los incrédulos se vieran impedidos de entender el evangelio.

Si comparamos el primer y el último versículo de la sección, vemos qué impidió que los creyentes crecieran. El mandato de que «todo» se haga para edificación (v. 26) es seguido por un mandato paralelo de que «todo» se haga «decentemente y con orden» (v. 40). Nuestra edificación es un subproducto de adorar al Señor con nuestros hermanos y hermanas. La noción de «adoración libre», en la que cada individuo participa según se siente movido, pasa por alto la profunda realidad de que nuestra adoración está destinada a expresar nuestra unidad. Nuestra adoración tiene el propósito de demostrarnos a nosotros y al mundo espectador que Jesús tiene el poder de transformar a individuos descarriados y convertirlos en una familia. Pero cuando no actuamos de manera unificada, el que observa desde afuera podría justificadamente concluir del desorden que no estamos de acuerdo en lo que estamos haciendo.

Es significativo que Pablo nos enseñe a ser decentes y ordenados en el servicio de adoración y a hacer todas las cosas para edificar el cuerpo en el capítulo inmediatamente después que él nos enseña sobre el amor cristiano. Después de describir el verdadero amor del evangelio como «paciente, bondadoso… no es arrogante… no busca lo suyo» (13:4-5), Pablo nos exhorta a todos a «[procurar] alcanzar el amor» (14:1) y continúa describiendo la correcta adoración. En otras palabras, él nos instruye a adorar de una manera que refleje nuestro amor mutuo y por Cristo. Podemos concluir que la adoración desordenada no es un enfoque alternativo solamente, sino que carece de amor. La «decencia» de la adoración no es una idea neutral; es una idea moral. Las otras dos veces que Pablo usa esa palabra en particular son cuando habla de comportamiento moral (Rom 13:131 Tes 4:12). Nuestra adoración demostrará el poder de Dios para unirnos o lo negará. Después de todo, «Dios no es Dios de confusión, sino de paz» (1 Co 14:33).

Pero la adoración caótica en Corinto no era un problema solo para la Iglesia misma, sino que era un obstáculo para el evangelio. Impidió que los incrédulos pudieran incluso comprender la verdad. La mayoría de los padres no dejarían a sus hijos en una guardería donde reina el caos. Pablo plantea un argumento similar acerca de la llegada de los incrédulos a un culto desordenado donde todos hablan y no se sigue ningún orden. Él concluye: «¿No dirán que estáis locos?» (v. 23).

Inicialmente, podríamos inclinarnos a argumentar en contra de ese planteamiento. Podemos pensar que hasta que el Espíritu Santo no cambie el corazón de una persona, esta no puede apreciar la adoración o entender el evangelio. Pero es más que eso. No se trata simplemente de que un inconverso no sea «espiritual» sino de reconocer la falta de amor. ¿No fue eso lo que Jesús les dijo a Sus discípulos en el aposento alto? «En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13:35). Nuestra adoración está destinada a ser el lugar principal donde demostramos el amor a Dios y a los demás. Es el lugar más claro donde se ilustra la oración de Jesús por nosotros: que seamos uno (17:11, 21-23).

Cada parte de nuestro culto de adoración debe reflejar la unidad por la que Jesús oró, vivió, murió y resucitó para lograrla. Sin embargo, la promesa de Jesús de que la forma en que nos amamos demostrará que somos Sus discípulos es una arma de doble filo. Si permitimos que nuestra forma de adorar se convierta en un reflejo de nuestra individualidad en vez de nuestra unidad, estamos ilustrando al mundo espectador que Jesús no une a la gente. Si «los incrédulos o la gente que no entiende esas cosas entran en la reunión» (para usar la terminología de Pablo de 1 Co 14:1624 en la NTV) deben poder ver a los santos reunidos confesar a Cristo como uno, cantar como uno, orar como uno y escuchar activamente con una unidad en su devoción mientras Cristo su Señor se dirige a ellos a través de la Palabra predicada. Deben poder percibir que hay una singularidad de propósito y adoración. Deben ver el poder de Dios para traer a diferentes personas y personalidades y unirlas en un propósito santo y un amor santo.

Después de haberle recordado a los corintios que «el amor nunca deja de ser» (13:8), Pablo continuó diciendo: «Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño» (v. 11).

La próxima vez que entres a tu lugar de culto, recuerda los grandes mandamientos: ama a Dios y ama a tu prójimo.

Este artículo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
David P. Barry
David P. Barry

Dr. David P. Barry es pastor asistente en Midway Presbyterian Church en Powder Springs, Ga., y profesor adjunto de Nuevo Testamento en Reformed Theological Seminary en Atlanta.

Amando a Cristo

Momento de Gracia

Jhon MacArthur

Amando a Cristo

En la voz de Henry Tolopilo 

Lo que más necesita la gente es la verdad –una relación dinámica e informada con la Palabra de Dios. En un mundo caótico cegado por la incredulidad, tradición, el misticismo y error doctrinal, la Palabra de Dios penetra todo esto y proveé respuestas. Sintonize “Gracia a Vosotros” para escuchar una enseñanza clara, práctica, versículo a versículo, impartida por el Pastor John MacArthur.

https://www.oneplace.com/ministries/momento-de-gracia/

¡Atrévase con la Biblia! (1)

Lunes 5 Julio

El Señor dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro. Éxodo 17:14

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad… escríbelas en la tabla de tu corazón. Proverbios 3:3

¡Atrévase con la Biblia! (1)

Un libro escrito por decenas de personas, traducido por centenares, impreso por miles y leído por millones… Solo puede tratarse de un libro extraordinario: ¡la Biblia! En ocho secciones de este calendario presentaremos algo de la historia de este libro único.

La escritura, por supuesto, está ligada al origen de un libro. Hasta el siglo XIX (19) se creyó que la escritura era de los años 600 antes de Jesucristo. Hoy sabemos que los sumerios ya utilizaban la escritura cuneiforme) hacia el año 3500 a. C. Los jeroglíficos egipcios()) son casi igual de antiguos. El primer alfabeto* fue formado entre los años 1800 y 1400 antes de Cristo, precisamente en los países bíblicos, y quizás incluso en el Sinaí… en la región donde vivió Moisés.

Uno de los criterios reconocidos para dar credibilidad a un texto antiguo es el corto tiempo que existe entre la época en que fue escrito y la de los hechos que narra. Así la escritura con el alfabeto ya existía en el periodo mismo de los hechos que la Biblia narra (a partir del libro del Éxodo).

Así en los países bíblicos, la escritura con el alfabeto comenzó a desarrollarse en el tiempo en que vivió el primero de sus autores (Moisés).

Es como si Dios hubiese preparado todo para transmitirnos ese libro único a través del cual él se revela…(continuará el próximo lunes)*Escritura antigua utilizada en Mesopotamia compuesta de signos impresos en una tablilla de arcilla. Los signos representaban objetos y más tarde sonidos silábicos.

()Sistema de escritura de los antiguos egipcios, compuesto principalmente por dibujos figurativos.

Daniel 7 – 2 Juan – Salmo 78:65-72 – Proverbios 18:20-21

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7 – “La necesidad de Cristo” 2da parte

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: La necesidad del hombre

7 – “La necesidad de Cristo”  2da parte

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

7 – Felices los de limpio corazón

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Verdadera Felicidad

7 – Felices los de limpio corazón

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Vivir en la voluntad del Señor hace tu carga más ligera

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Un yugo ligero, ¿Y una vida tan pesada?

Vivir en la voluntad del Señor hace tu carga más ligera

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

www.integridadysabiduria.org

La Fe en Medio de la Prueba

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

La Fe en Medio de la Prueba | Mateo 8:23-28

Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

¿Susceptible?

Domingo 4 Julio

El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe.Gálatas 5:22

La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.Proverbios 15:1

¿Susceptible?

La susceptibilidad estropea nuestra relación con nuestros familiares, compañeros, vecinos. ¡Y somos nosotros las primeras víctimas! En el creyente, la susceptibilidad es un indicio de que este no vive lo suficientemente cerca de Jesús, quien era un hombre manso y humilde de corazón. La mansedumbre, en la Biblia, caracteriza a aquel que no insiste en sus derechos.

Una sensibilidad exagerada, heridas internas acumuladas, injusticias… todo esto hace que veamos las cosas bajo un ángulo deformado, que cualquier cosa nos hiera o sea interpretada como menosprecio, burla o malevolencia… Es una fuente continua de sufrimiento tanto para el afectado como para los que lo rodean.

¿Qué ayuda tiene el cristiano para ver y sentir las cosas de otra manera?

– Pensar en su Salvador: “Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:21-23).

– Esforzarse en imitarlo: “Vestíos… de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:12-14).

Daniel 6 – 1 Juan 5 – Salmo 78:56-65 – Proverbios 18:18-19

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