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«Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo».

4 de octubre

«Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo».

1 Juan 2:1

«Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos». Sí, aunque pequemos, aún lo tenemos a él. Juan no dice: «Si alguno hubiere pecado ha perdido el derecho de tener abogado»; sino «abogado tenemos», aunque seamos pecadores. Todos los pecados que haya cometido nunca el creyente o que pueda llegar a cometer, no son capaces de destruir el vínculo que lo une al Señor Jesucristo su Abogado. El nombre que se le da aquí a nuestro Señor es sugestivo: «Jesús». ¡Ah, entonces se trata de un abogado de la categoría que nosotros necesitamos!, pues Jesús es el nombre de Uno cuyo cometido y deleite está en salvar. El ángel dijo: «Llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Su dulce nombre denota el éxito que él había de conseguir. Luego tenemos «Jesucristo», del griego khristos, ungido. Esto indica su autoridad para interceder; pues él es el abogado designado y el sacerdote elegido por Dios. Si hubiera sido elegido por nosotros podría fracasar, pero si es Dios quien nos ofrece ayuda en la poderosa persona de Cristo, entonces llevemos a él nuestras cuitas sin vacilar. Él es el Cristo y, por eso mismo, está cualificado para llevar a cabo su obra: pues la unción lo ha preparado perfectamente. Él puede rogar de tal manera que conmueva el corazón de Dios y prevalezca. ¡Qué palabras de ternura, qué frases tan persuasivas emplea el Ungido cuando se presenta para interceder por mí! Hay otra palabra asociada con su nombre que debemos considerar: «Jesucristo, el justo». Esto no es solo una descripción de su carácter, sino su alegato. Si mi abogado es el Justo, entonces mi causa es buena; de lo contrario, él no la hubiera defendido. Su alegato también es justo; pues él rebate la acusación que se me hace de injusticia alegando que él es justo. Él declara ser mi Sustituto y pone a mi cuenta su obediencia. Alma mía, tienes un amigo que reúne todas las condiciones para ser tu Abogado. Él, sin duda, tendrá éxito como tal; ponte por completo en sus manos.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 288). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

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