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Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

¡Orad también por mí!

6 OCTUBRE

Por Amor a Dios

1 Reyes 9 | Efesios 6 | Ezequiel 39 | Salmo 90

Justo antes de la despedida de Pablo en su carta a los efesios, invita a sus lectores a orar por él (Efesios 6:19–20): “Orad también por mí para que, cuando hable, Dios me dé las palabras para dar a conocer con valor el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas. Orad para que lo proclame valerosamente, como debo hacerlo”.

(1) En otros lugares, cuando Pablo presenta modelos de oración a sus conversos (Efesios 3:14–21 y Filipenses 1:9–11, por ejemplo), el tema de la misión no aparece tan contundentemente como aquí. Es cierto que, en otras ocasiones, Pablo pide oración (1 Tesalonicenses 5:25), pero aquí especifica lo que él quiere que ellos pidan (comparad con Colosenses 4:4 y 2 Tesalonicenses 3:1). Quiere poder hablar sin temor sobre el “misterio” del evangelio.

(2) Ciertamente, es alentador pensar que Pablo sintió la necesidad de este tipo de oración. A veces, ponemos al apóstol en un pedestal tan alto, que olvidamos que era un mortal ordinario que se enfrentaba a las mismas tentaciones que nos atacan a nosotros. Era muy consciente de lo fácil que es distorsionar el evangelio, recortarlo un poco o esquivar las partes que creemos incomodarán u ofenderán a nuestros oyentes. De manera que sabía que para predicar el evangelio con fidelidad, tendría que hacerlo con valor. Esto no refleja un estilo agresivo. Más bien, significa que Pablo quería hablar sin temor de lo que sus oyentes pensaran o dijeran de él, o de lo que pudieran hacerle, para no distorsionar el evangelio que vino a anunciar.

No requiere mucha imaginación para detectar las maneras como los predicadores del mundo occidental hoy día necesitan desesperadamente esta oración. Supón que le estás predicando a un grupo de estudiantes en una universidad pagana, o a jóvenes empresarios brillantes de una ciudad como Nueva York. Al realizar una exposición sobre Romanos, ¿cómo vas a manejar el tema de la homosexualidad en el capítulo 1 y la elección en el capítulo 9? ¿Cómo hablarás del infierno en los múltiples pasajes en los que Jesús mismo presenta las imágenes más horrendas? ¿Cómo podrías verte tentado a acobardarte al explicar la absoluta exclusividad del evangelio o al hablarles a los ricos sobre el dinero?

(3) No debemos obviar el hecho de que Pablo está dispuesto a pedir oración. Algunos líderes piensan que jamás deben admitir debilidad, temor o necesidad. Actúan como si vivieran por encima de toda lucha. Pablo no es así. Su petición de oración no es pro forma: pide oración para predicar el evangelio sin temor porque lleva tanto tiempo predicando y se conoce a sí mismo tan bien, que reconoce el poder y el peligro de predicar sólo por el aplauso del público. Al pedir oración, confiesa sus temores y asegura el remedio divino.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 279). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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