//
estás leyendo...
Devocional, Familia, Todos los Artículos, Vida Cristiana

La vida en “los últimos días”

31 OCTUBRE

2 Reyes 13 | 2 Timoteo 3 | Oseas 5–6 | Salmo 119:145–176

La vida en “los últimos días” (2 Timoteo 3) no suena muy atractiva: “La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad” (3:2–5). Innumerables pecados de sensualidad se combinan con el aumento de información comprometida con una procedencia corrupta, de manera que la gente no puede reconocer la verdad (3:6–7). Así es la vida en “los últimos días”. La inmediatez de la advertencia para los lectores de Pablo es una de las diversas señales que indican que él entendía que los “últimos días” van desde la ascensión de Cristo hasta su regreso.

¿Qué debemos hacer al respecto?

Primero, hemos de procurar seguir a los mejores mentores (3:10–11), esas personas cuyas vidas reflejan el evangelio y que han sido probadas por dificultades y protegidas por Dios. En un mundo de muchos ídolos en la cultura popular, incluso en el campo de la religión, debemos ser selectivos en la elección de los mejores mentores. De otra manera, probablemente escogeremos por defecto a los que no son buenos.

Segundo, debemos ser realistas en cuanto al mundo (3:12–13). Tenemos que esperar la oposición. De esa manera, no nos tomarán por sorpresa. Cuando Pablo dice que “esos malvados embaucadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (3:13), probablemente no quiere decir que cada generación será peor que la anterior, sino que, en todas las generaciones, los malvados se despeñarán en una espiral de corrupciones inevitables. Esto no nos debe sorprender. Sin la intervención de la gracia de Dios, eso es lo que el pecado produce en la gente.

Tercero, necesitamos depender de la Biblia (3:14–17). La Escritura no moldea únicamente la mente del cristiano con una cosmovisión profundamente ajena a la persona secular y a las que son infinitamente egoístas, y no sólo nos hace “sabios[s] para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”, sino que es “inspirada por Dios” y, por ello, “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia” (3:16). El peligro en el mundo evangélico contemporáneo no es un rechazo formal de las Escrituras, sino suponer de manera poco realista que conocemos la Biblia mientras avanzamos (o, en realidad, retrocedemos) hacia un sinnúmero de conferencias sobre liderazgo, técnicas, herramientas, trucos y agendas. Algunas de estas incluso podrían ser útiles si no mantuvieran a la Biblia tan al margen.

Cuarto, aunque esto ya nos lleva al próximo capítulo, tenemos que proclamar la Palabra (4:1–5). Ninguna otra cosa tiene poder transformador. El versículo 2 indica el contenido, la constancia, el alcance y la manera de tal predicación en los últimos días.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 304). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Las Bienaventuranzas

Mateo 5:3-12 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Twitter

A %d blogueros les gusta esto: