Isha – Salmos

DÍA 88 – Salmo 51
Dosis: Restauración
Lavamiento Divino
“Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” (Salmo 51:6–7) (RVR).
La misericordia de Dios no sólo se revela en su perdón divino sino en darnos sabiduría para entender la gravedad de nuestro pecado. Dios habla a lo íntimo de nuestros corazones, nos hace “entender” la verdad con sabiduría para la vida. Él pone una sensibilidad especial en las personas que le temen, y que no llaman a lo bueno “malo”, ni a lo “malo”, bueno, como sucede hoy en día con el relativismo moral. Por sus preceptos y su palabra podemos estar seguras de lo que es “pecado”.
En esta segunda parte del Salmo, David ruega a Dios que lo limpie de sus pecados, ora por purificación, limpieza, renovación y salvación. En principio pide ser limpiado con hisopo (un arbusto de hojas pequeñas que se utilizaba en ceremonias de purificación ritual.) ¡Qué interesante que le pide a Dios mismo que lo limpie y lo lave! Porque si Dios lo hace será “más blanco que la nieve” conforme a su promesa.241
Sólo esta transformación divina puede traer gozo y alegría a su vida, al punto que se “recrearán los huesos que estaban abatidos”, una preciosa figura que expresa el cambio de su estado de ánimo frente al perdón divino. Sus emociones también serían sanadas al experimentar una vez más su gracia. ¿Te ha sucedido? ¿Sentiste paz y una sensación de libertad cuando fuiste perdonada?
David anhela ser purificado para disfrutar plenamente de su comunión con Dios. Le pide que esconda su rostro de sus pecados, que se borren sus maldades: “Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad.” A la vez reconoce que necesita una nueva forma de ver la vida, un nuevo corazón por eso le dice: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu.244 Sólo el Espíritu Santo tiene la capacidad de producir en nosotras un “espíritu recto” sentimientos de rectitud y fidelidad que nos ayudará a batallar contra el pecado.
Como respuesta a esa misericordia divina David se compromete a dar testimonio del amor y la misericordia de Dios y a predicar a la gente pecadora. ¿Estás dispuesta a contar tu experiencia de salvación para bendecir a otros?
Oración: Señor, gracias porque no desprecias al corazón contrito y humillado, enséñame a acercarme a ti humildemente cada vez que necesite de tu gracia. Amén.
De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 103). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.